SOCIEDAD
La mujer que denunció a Fernando Espinoza por abuso sexual pidió que se reabra la causa

Melody Jacqueline Rakauskas presentó ante la Sala III de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional un escrito en el que solicita la nulidad de la resolución que la apartó del rol de querellante y el sobreseimiento de Tomás Fernando Espinoza, intendente de La Matanza, por abuso sexual.
La ex secretaria privada del jefe comunal ratificó en el documento el recurso de casación previamente concedido contra la decisión dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N° 16 el 18 de febrero de 2026.
El pedido, acompañado del nuevo patrocinio letrado de Ignacio Barrios, se fundamenta en el derecho de la víctima a participar activamente en el proceso penal y en la denuncia de irregularidades en la interpretación y aplicación de las normas procesales.
“La presente pieza no introduce un objeto recursivo diverso ni pretende modificar la plataforma impugnativa ya habilitada. Por el contrario, ordena, precisa y profundiza los agravios oportunamente planteados, en particular aquellos vinculados con la arbitrariedad de la resolución recurrida, la errónea aplicación de la ley procesal, la valoración fragmentaria de constancias decisivas, la afectación del derecho de acceso a justicia de la víctima y la invalidez del sobreseimiento dictado como consecuencia directa del apartamiento ilegítimo de la querella”, remarca el escrito al que tuvo acceso Infobae.
Dicha resolución dispuso su separación como querellante, declaró la falta de acción y sobreseyó a Espinoza respecto de los hechos calificados como abuso sexual y desobediencia. La presentación enfatiza que la resolución impugnada partió de una premisa errónea: considerar que la falta transitoria de abogado equivalía al abandono de la querella.

Sin embargo, el escrito detalla que la víctima mantuvo en todo momento su voluntad de continuar en el proceso, solicitando expresamente plazo razonable para regularizar su representación legal tras la renuncia de su abogado anterior.
Sucede que, luego de quedarse sin patrocinio, el Tribunal Oral intimó a Rakauskas para que, en el término de 72 horas, aportara nuevo representante legal, bajo apercibimiento de tenerla por separada del rol de querellante.
Frente a este escenario, el 2 de enero de 2026, Rakauskas informó al tribunal su situación de vulnerabilidad y la necesidad de fijar fecha de juicio, rechazando cualquier interpretación de desinterés o renuncia a la acción penal.
Al mismo tiempo, el Ministerio Público Fiscal no sostuvo acusación y se pronunció a favor del sobreseimiento. “En razón de ello, el proceso quedó impulsado en solitario por la acusación privada, extremo que incrementaba el deber jurisdiccional de preservar, con especial prudencia, la intervención de la querella legalmente constituida”, subrayó Barrios en la presentación.
Para el nuevo abogado, la presentación sostiene que la resolución recurrida incurrió en una valoración fragmentaria de la prueba y en una errónea aplicación del artículo 82 del Código Procesal Penal de la Nación, al asimilar un defecto formal subsanable con la extinción definitiva de la legitimación de la querella. “La falta transitoria de patrocinio letrado no puede interpretarse como desistimiento expreso o tácito, especialmente cuando la víctima compareció, reclamó garantías y pidió continuar el proceso”, se argumenta en el escrito presentado ante la Sala III.
También advierte que la decisión judicial afectó los derechos de la víctima reconocidos en la Ley 27.372, la Convención de Belém do Pará y la Constitución Nacional, al excluir a la querella y cerrar el proceso sin agotar alternativas menos lesivas. Entre las medidas que se podrían haber adoptado menciona la concesión de un plazo adicional, la notificación no policial o la intervención institucional para garantizar asistencia técnica.
“La acusación existía. La voluntad persecutoria había sido exteriorizada. El requerimiento de juicio estaba vigente. No hubo desistimiento expreso. No hubo abandono inequívoco. Lo que existió, en todo caso, fue una dificultad sobreviniente de asistencia técnica, derivada de la renuncia del patrocinio anterior. Esa situación era subsanable. No podía ser tratada como una causal de extinción práctica de la acción penal”, remarcó.
De esta manera, Rakauskas solicitó a la Cámara que revoque el sobreseimiento de Espinoza, permitiendo así la continuidad del trámite hacia el debate oral y público. Subsidiariamente, pidió la adopción de la medida procesal menos restrictiva para regularizar cualquier aspecto formal pendiente, sin clausurar la causa.
La presentación ratifica la voluntad de la víctima de informar oralmente en audiencia, es decir, en juicio, y si la Cámara lo considera pertinente, y mantiene la reserva del caso federal para eventuales instancias superiores.
La jueza María Fabiana Galletti ordenó en mayo de 2024 el procesamiento del dirigente peronista por los delitos de “abuso sexual simple” y “desobediencia”,
No obstante, el 11 de febrero de 2025, Mónica Cuñarro, titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correcional N°8, pidió el sobreseimiento, una medida que fue convalidada por el fiscal de segunda instancia Mauricio Viera. Los fiscales consideraron que no había “elementos o indicios suficientes que añadan fortaleza al testimonio de la damnificada”
El dictamen de dio por cerrada la acusación tras analizar unas conversaciones entre la denunciante y distintos allegados del acusado.
La denuncia
La causa contra Espinoza se inició por la denuncia que Rakauskas hizo en persona en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación a principios de junio de 2021. Relató que Gustavo Cilia, su entonces pareja y amigo de Espinoza, la llevó a trabajar en la secretaría privada del intendente. Contó que el 10 de mayo de ese año Espinoza le dijo que iba a ir a cenar a su casa. Y que allí ocurrió el abuso.
En la denuncia contó que durante la cena Espinoza le dijo que estaba contracturado y le pidió masajes. Ella le dijo que no y lo mandó a descansar, pero la respuesta fue: “No tengas miedo, dale”. De manera intimidante se desabrochó la camisa, afirma la denuncia. Le dijo que no tuviera miedo porque “las mujeres de sus amigos tenían bigote”.
SOCIEDAD
Un estudio a más de 14.000 personas encontró que entre el 55% y el 70% respetó una reglas incluso cuando nadie estaba mirando

¿Por qué alguien espera frente a un semáforo en rojo en una calle completamente vacía? ¿Por qué respetamos determinadas normas aunque sepamos que nadie está observando y que probablemente no habrá castigo si las incumplimos? La psicología y la ciencia tienen las pistas.
Durante décadas, economistas, psicólogos y sociólogos discutieron distintas respuestas. Una posibilidad es que obedecemos porque tememos una sanción. Otra sostiene que nos interesa preservar nuestra reputación. También podría ocurrir que respetemos las normas para no perjudicar a los demás.
Pero una nueva investigación plantea que existe una razón todavía más básica. Muchas personas sienten que una regla debe respetarse simplemente porque es una regla.
El trabajo reunió a 14.034 participantes en cuatro series de experimentos y desarrolló un modelo denominado CRISP. Sus siglas representan cuatro fuerzas que pueden explicar el cumplimiento: respeto intrínseco por las reglas, incentivos externos, expectativas sociales y preferencias sociales relacionadas con el bienestar de otros.
Para separar esos factores, los investigadores diseñaron una situación deliberadamente artificial. Los participantes debían mover un círculo por una pantalla hasta una meta y recibían dinero dependiendo de cuánto tardaran.
En el camino aparecía un semáforo. La instrucción decía claramente que había que esperar hasta que cambiara de rojo a verde. Pero había una trampa, nadie los obligaba a hacerlo.
Podían atravesar inmediatamente el semáforo, llegar antes y ganar más dinero. Actuaban de manera anónima, solos y sin perjudicar a ninguna otra persona si decidían ignorar la regla. Aun así, una mayoría esperó.
Dependiendo de las condiciones experimentales, entre aproximadamente el 55% y el 70% de los participantes obedeció, llegando incluso a renunciar a una parte importante de sus posibles ganancias.
Para los investigadores, este comportamiento muestra que el miedo al castigo o el deseo de ayudar a otros no bastan para explicar por qué seguimos normas.
Ver a alguien romper una regla también cambia nuestra conducta
El estudio encontró, sin embargo, que ese respeto interno convive con aquello que creemos que los demás esperan de nosotros.
Cerca del 80% de los participantes consultados consideró que obedecer la regla era socialmente apropiado, mientras que alrededor del 90% veía su incumplimiento como inapropiado en algún grado.
Eso ocurría pese a que se trataba de una norma arbitraria dentro de un experimento y su incumplimiento no tenía víctimas.
La simple existencia de una regla parecía crear una expectativa sobre lo que “se supone” que debe hacerse. Los investigadores comprobaron también que observar a otras personas incumpliendo podía resultar contagioso.
En otra fase, algunos participantes vieron cómo supuestos compañeros atravesaban el semáforo sin esperar. Bastó observar a un solo infractor para que disminuyera de manera apreciable la probabilidad de obedecer.
Incluso cuando seis de seis compañeros rompían la regla, alrededor del 55% de los participantes seguía respetándola en algunas condiciones. Es decir, ver a todo el mundo desobedecer aumentaba las infracciones, pero no eliminaba completamente la tendencia a cumplir.
Además, la experiencia podía dejar huella. Quienes previamente habían observado a otros saltarse la norma mostraron después una mayor probabilidad de incumplirla cuando volvieron a realizar la tarea completamente solos.
TNS
SOCIEDAD
La Matanza: le robaron la bicicleta, reclamó en el barrio y mataron a su amigo de 3 tiros en la cabeza

Juan Manuel Oviedo, de 36 años, oriundo de Laferrere, fue asesinado el viernes pasado frente al lavadero de su amigo José. Dos pistoleros a bordo de un Ford verde pasaron frente al lugar, ubicado en el cruce de las calles Saturnino Saraza y Donizetti, barrio de Villa Dorrego. Así, abrieron fuego. Luego, escaparon.
Oviedo, pintor de obra, fue el primero en la línea de los disparos: comía un pancho en la vereda. “Lo balearon por atrás”, asegura su hermana Daiana a Infobae: “Lo mataron de tres tiros en la cabeza”. Era padre de un chico de trece años. “Mi sobrino está destrozado. Él y su papá hacían todo juntos”, asevera Daiana.
El hecho, investigado por el fiscal Diego Rulli de la UFI de Homicidios, llegó a oídos de las autoridades tras un reporte de los médicos del Hospital Simplemente Evita, donde Oviedo había sido trasladado y donde finalmente perdió la vida. Otro amigo que estaba junto a él, un hombre de 40 años, había resultado herido en el ataque. Estaba internado allí también, estable y fuera de peligro.
El personal de la Comisaría 4° de Villa Dorrego de la Policía Bonaerense se presentó allí. Un testigo clave en la causa los esperaba: José, el dueño del lavadero. Allí, José relató el posible motivo de la balacera que le costó la vida a su amigo. No fue un ataque sicario, un vuelto por el negocio de la droga, un asalto. Todo fue por una bicicleta.

De acuerdo al sumario policial del día, había sufrido el robo de la bicicleta en su lavadero. Así, fue a reclamar a “los fondos del barrio” para recuperarla, de acuerdo al reporte. Poco después, vinieron los pistoleros. Daiana Oviedo aporta un nuevo dato a la trama: “Lo que sabemos nosotros, lo que nos contaron, la misma versión a todos, es que al lavadero ya lo habían tiroteado antes. O sea, al lavadero lo balearon no una, sino dos veces.”.
El cuerpo de Juan Manuel fue enterrado ayer domingo en un cementerio de la zona. Daiana continúa: “La situación de la inseguridad es malísima, todos los días pasa algo nuevo. Acá los vecinos no saben qué decir. El otro día mataron a un remisero a las 7 de la mañana. Yo vivo sola, tengo que andar con 99 ojos en la nuca”.

El crimen de Juan Manuel es parte de una historia más grande y más aterradora. Hubo ocho homicidios en La Matanza la semana pasada. La cifra, revelada por altas fuentes oficiales, revela una jurisdicción al límite. Rosario, años atrás la capital del asesinato en la Argentina, solo tuvo nueve casos entre julio y agosto según informes del Gobierno provincial.
Los motivos de las muertes, investigadas por los fiscales de la UFI de Homicidios matancera, son los usuales en la zona oeste del conurbano: ladrones baleados por los policías a los que intentan asaltar, vecinos baleados por delincuentes, o víctimas del ascendente negocio de la droga. El domingo por la mañana, horas antes del entierro de Juan Manuel, un motochorro fue muerto a tiros en el Camino de Cintura a la altura de Ciudad Evita por una oficial de la Policía de la Ciudad a la que le intentó robar la moto.
SOCIEDAD
China reacciona a las alertas por la IA denunciando una “agenda oculta” para “estrangular” su tecnología

Las reacciones desde China al terremoto provocado por la propuesta de Anthropic de frenar el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) muestran la tensión que se vive entre las grandes potencias, Pekín y Washington. Sobre todo después de que Donald Trump minimizara los riesgos inherentes a la IA y señalara que el verdadero peligro es que China los adelante. El Ministerio chino de Exteriores sostuvo este lunes que la difusión de narrativas de amenaza o fomentar la confrontación solo obstaculizará el proceso de gobernanza de la inteligencia artificial (IA), en medio del debate generado en Estados Unidos sobre la necesidad de frenar el desarrollo de esta tecnología. Además, el diario oficialista chino Global Times acusó a parte de la comunidad tecnológica estadounidense de aprovechar la preocupación en EE UU por los riesgos de la IA y los llamamientos a ralentizar su desarrollo para desplegar un “manual de guerra fría” contra la IA china. El llamamiento de Amodei se presenta como una “declaración racional” centrada en la seguridad global de la IA, pero en realidad contiene una “agenda oculta” contra China, según el medio.
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