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POLITICA

La pregunta clave: ¿Milei se consolida o se debilita?

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Hay una pregunta central que domina la coyuntura argentina: ¿Javier Milei se consolida o se debilita? El interrogante tiene en cuenta el frente local y también, el horizonte global. Hay datos que disparan la duda; hay datos que la disipan: en ese equilibrio inestable de interpretaciones contrapuestas se juega el día a día y el futuro del gobierno libertario. Pero hay una conclusión que, por el momento, le juega a favor al Gobierno: precisamente, que la duda permanece y todavía no hay manera de despejar la incógnita. La Argentina está lejos de una crisis generalizada e indiscutida que acorrale al Gobierno exhausto contra las cuerdas, a pesar del oleaje diario.

Los vientos que soplan fuerte desde el caso Adorni y de $LIBRA y desde un set de indicadores macroeconómicos no alcanzan para dar vuelta el barco del Gobierno. El presente sí registra fisuras en el apoyo al oficialismo en la percepción pública. ¿Fruto del puro presente con posibilidad de corrección futura? La cuestión es si esa percepción es solamente coyuntural o se revertirá en los próximos meses, para durar hasta las elecciones presidenciales de 2027.

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Ayer, Luis Caputo se anticipó al dato de inflación que se conocerá hoy: según el ministro, superaría el 3 por ciento. Lo hizo con un objetivo, controlar la interpretación político-económica de la suba de la inflación. Le bajó el precio al indicador de marzo y buscó crear expectativa hacia adelante: el futuro económico cercano, o mediano, como la puerta de salida del Gobierno. “Desde abril, se viene dando un proceso de desinflación y crecimiento. Se viene los mejores meses”, aseguró.

Se acumulan las generaciones de argentinos que llevan el historial de la debacle macro y microeconómica en su ADN: confrontada contra la memoria colectiva, el panorama actual no encaja en esa serie histórica de angustia argentina, al menos por el momento. No hay crisis modelo 2001, con una calle movilizada y anarquía política; ni modelo ‘89 o Massa 2023, con una inflación galopante empecinada en convertirse en riesgo de hiper o en directamente en híper; no hay tampoco una oposición tan organizada como para organizar la calle.

No hay respuesta definitiva y absoluta sobre la marcha de la economía ni a favor ni en contra: las conclusiones tajantes son más bien frutos de la lógica política que de las evidencias que ofrece la realidad.

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La oposición dura ve el caos, y en algunos casos, además, lo desea. “Tenemos una tarea inmensa. Creo que se aceleran los tiempos”, dijo Axel Kicillof en el lanzamiento de la pata universitaria de Derecho al Futuro en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, el jueves último. El oficialismo ve lo contrario: una Argentina que consolida sus cimientos, y avanza. Ahora, además, el Gobierno empieza a hacer esfuerzos, hasta ahora desconocidos, para reconocer dificultades y, al mismo tiempo, convencer de su capacidad para torcerles el rumbo.

Ayer, las declaraciones de Caputo fueron por ése lado: para el jefe del equipo económico, el mes próximo mostrará recuperación del sendero de inflación a la baja. En el Gobierno, hay expectativas altas. Por un lado, con el precio de la nafta domado a través de YPF aseguran que controlarán el shock externo de la guerra en el Estrecho de Ormuz. Por otro lado, quedará atrás marzo y su clásica estacionalidad. Y lo central para el equipo económico: que la acumulación de reservas, desprendiéndose de pesos y comprando dólares, no se está yendo a precios, ni al del dólar ni al de los productos. La oferta de dólares de los sectores exportadores como el agro y la energía compensan la demanda oficial del dólar: una nueva ancla cambiaria y anti inflacionaria del Gobierno. Para la oposición, en cambio, ese proceso atrasa el dólar todavía más.

Jugadores fuertes de los mercados hacen un análisis más independiente: cuando se tiene plata hundida en un mercado emergente como la Argentina, lo mejor es ser lo más racional posible. Uno de ellos, desde Manhattan, donde sigue las inversiones argentinas, traza distinciones. “Técnicamente, el Mingo (por Domingo Cavallo) no tiene razón: esto no es estanflación. Una economía que crece al 4,4 por ciento no está en estanflación de ninguna manera. Tiene razón el Gobierno cuando se molesta con esa definición”, dice. El argentino de los mercados no es un incondicional al Gobierno: también integra en su análisis el lado oscuro de la luna. Pero le reconoce logros que considera incuestionables: superávit fiscal, crecimiento del PBI, orden en la calle, gobernabilidad en minoría, decisión política para el cambio. “Estar acá es un milagro”, subraya. Se refiere al panorama actual, con sus indicadores buenos y malos.

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¿Por dónde le pasa la principal preocupación? No por el riesgo país ni por la inflación. Sí por otros dos lados. Primero, por la política monetaria: ahí ve “errores catastróficos”. “Cuestionás una variable y te dicen: no entendés nada, tenés que mirar la otra. Mirás la otra y te dicen: te faltó esta variable. Y así todo el tiempo. No hay claridad en la política monetaria”, plantea. La tasa de interés altísima de 2025 fue el síntoma de esos errores. La baja de tasas de las últimas semanas indicarían una corrección en ese rumbo.

La otra preocupación está en el nivel de actividad. La pregunta que pone sobre la mesa el inversor es: ¿cuándo empieza a quedar atrás la transición, con todos los costos políticos que tiene? A los ojos del argentino de Manhattan, el proceso de destrucción creativa para dar vuelta la lógica de la matriz productiva argentina es un trago amargo imposible de evitar. “Tratar de amortiguarlo va a demorar más el proceso”, advierte.

¿Le preocupa el caso $LIBRA o el caso Adorni a un inversor global? “Lo estamos siguiendo. ¡¿Qué están haciendo?!”, dice para reconocer su inquietud. Desde la globalidad de los mercados, la primera reacción que surge es la incredulidad, traducible en: cómo puede ser que un Gobierno meta así la pata. Preocupa sobre todo que esas denuncias le quiten al Gobierno capacidad de maniobra política, márgenes de gobernabilidad, y que eso afecte al proceso de estabilización de la economía. La pureza moral no entra en sus cálculos: la acepta como batalla perdida en la política argentina.

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Esa moneda en el aire de la economía que no termina de caer de un lado o del otro de la percepción impone otra pregunta clave de este momento. Es sobre el tema de la velocidad de los cambios de época. ¿A qué velocidad cambia el mundo? ¿A qué velocidad cambia la Argentina? La aceleración de todo -de las transformación política, de la suba y la caída de la derecha mundial, de la recuperación de una visión menos extrema de la política, del reordenamiento geopolítico, del cambio de matriz económica- como la dinámica del presente. ¿La Argentina también apretó el acelerador y el Milei que vino para meterle pata a la velocidad de transformación estructural en la Argentina se está quedando sin nafta?

Por un lado, 2026 arrancó con encuestas desfavorables para Milei. ¿Es mayoría el nuevo sujeto social sintetizado en “los arrepentidos de Milei”? ¿O es la ilusión óptica que se fabrica la oposición? No paran de salir encuestas que subrayan un declive en el apoyo al Gobierno y sus políticas.

Una de las encuestas más recientes confirma lo que otras vienen publicando. Es el Tercer Informe del Termómetro Psicosocial y Económico de la Facultad de Psicología de la UBA. La incertidumbre se impone sobre la confianza y el optimismo de los meses anteriores. El 46 por ciento dice que está peor y un 36 por ciento, que está mejor. Es la primera vez que el balance sobre el bienestar da negativo. El principal factor es la economía: para el 83 por ciento, los problemas financieros son los que impactan más en su salud mental.

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Para la oposición dura del kirchnerismo y la izquierda y una oposición en vías de endurecerse, como la de Pichetto, Monzó y Massot, “los arrepentidos de Milei” son un sujeto político en franco crecimiento. Su objetivo es representarlos. Para una clase política que gobernó en contra de la racionalidad macroeconómica que está produciendo algunos resultados, aunque no todos, es tarea difícil conquistar esa credibilidad.

Lo que está claro es que la potencia simbólica del Milei 2024, recién aterrizado en el poder, quedó atrás. Quedó muy lejos el mensaje y la visión mileísta más potente: hoy el discurso que dio en el Milken Institute en mayo de 2024 sería imposible. En aquel momento, desreguló la palabra política y plantó el caso argentino como parte de un mix que integraba una visión social futurista, una teoría evolutiva de la especie humana y el lugar heróico del empresario aventurero como la forma acabada de ese camino evolutivo para todos. Una especie de superación de la justicia social sin la coartada “moralista” y con beneficio para pobres, y no sólo ricos. Dos años de gestión lo cambiaron todo: su propia mochila le pone al Gobierno los límites prosaicos de la realidad.

Ahora todo mensaje se codifica en modo piloto de tormenta: las palabras o los silencios caen bajo la estrategia de gobernar en aguas borrascosas. Un presidente que putea a todos por muchos temas se llama a silencio con el caso Adorni. Y entre el jueves pasado y el último domingo, Milei se vio en la necesidad de reemplazar a Adorni como vocero. En dos posteos clave, reconoció los problemas de su plan económico al mismo tiempo que volvió a resaltar sus logros.

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La gestión mileísta también enfrenta un desafío planetario. El escenario global nunca es anecdótico para la marcha de un gobierno argentino, pero en el caso de Milei, ese peso se acentúa. La identidad mileísta se completa en su lugar en el mundo, como parte de una alianza global: Milei la sintetiza como pocos y al mismo tiempo, construye sentido en esa línea de puntos que va de Trump a Orban, entre otros.

Esa alianza empezó a encontrar un límite: el del voto popular. Después de visitarlo a Orban como líder hermano en la misma cruzada global, una mayoría impactante de votos dejó offside al apoyo mileísta. El húngaro perdió una elección bajo sus propias reglas, hecha para ganarla: de ahí que su derrota sea todavía más contundente. Un síntoma al que Milei no debería escapársele: que en sistemas democráticos, aún bajo presión extrema de un líder iliberal, la hegemonía nunca es eterna.


Luciana Vázquez,Conforme a

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POLITICA

El Gobierno negocia la redacción final de la reforma del Código Penal y demora el envío del proyecto de juicio por jurados

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El Gobierno negocia la última versión de la reforma del Código Penal y frenó el envío del proyecto de juicio por jurados al Congreso. El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, le envió hace dos semanas una nueva contrapropuesta a Santiago Caputo y las partes negocian un texto intermedio entre la reforma original de más de 900 páginas y una versión más reducida.

La nueva propuesta fue enviada desde el Ministerio de Justicia a la Secretaría de Legal y Técnica, que coordina María Ibarzabal y tiene a cargo la revisión jurídica de los proyectos antes de su eventual remisión al Congreso. En Balcarce 50 sostienen que la discusión sigue abierta, pero remarcan que las partes acercaron posiciones después de meses de desencuentros internos.

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La reforma penal quedó atravesada por la pelea por el control del área de Justicia. La tensión se profundizó tras el desplazamiento de Sebastián Amerio y la pérdida de influencia de Caputo en el ministerio, que ahora está a cargo de Mahiques, un funcionario alineado con Karina Milei.

Legal y Técnica, en cambio, sigue bajo la órbita de Ibarzabal, una de las funcionarias de mayor confianza del asesor presidencial.

La discusión central pasa por el alcance del texto. El borrador original que se trabajó durante la gestión anterior superaba las 900 páginas e incluía una modificación muy amplia del Código Penal vigente y de leyes penales especiales. Mahiques impulsa ahora una versión más acotada, con el argumento de que una reforma demasiado extensa puede trabarse en el Congreso por su complejidad técnica y por el volumen de temas sensibles.

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El ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, le envió hace dos semanas una nueva contrapropuesta del Código Penal a Santiago Caputo (Foto: NA).

En el entorno de Caputo sostienen que el último borrador que recibieron reduce de forma significativa la reforma inicial. Cerca de Mahiques rechazan esa lectura y remarcan que el texto enviado desde Justicia abarca más del 35% del Código Penal, por lo que niegan que se trate de una versión mínima. En ambas partes, sin embargo, admiten que buscan “ponerse de acuerdo”.

Una de las alternativas que circula en la Casa Rosada es cerrar un punto intermedio: una reforma cercana a la mitad del texto original o de alrededor de dos tercios de la propuesta que se venía trabajando. La intención es evitar tanto un paquete demasiado chico, que pueda ser leído como una señal de retroceso, como una reforma integral que obligue al Gobierno a abrir discusiones difíciles de sostener en el Congreso.

Leé también: El Gobierno se enfoca en la estrategia parlamentaria y diseña un plan para reflotar tres proyectos clave

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El Gobierno quiere preservar los capítulos con mayor consenso político. Entre ellos aparecen el endurecimiento de penas para delitos sexuales, abuso sexual infantil, grooming, estafas piramidales y entraderas, entre otros. En la Casa Rosada ya habían descartado incluir cambios sobre aborto y tampoco querían abrir una discusión de fondo sobre la figura de femicidio, pese a que sectores del oficialismo habían deslizado en distintos momentos la intención de revisar ese agravante.

En paralelo, el Ejecutivo puso en pausa el proyecto de juicio por jurados, que ya estaba listo para ser enviado desde Legal y Técnica. “Se decidió frenarlo hasta que haya un nuevo código procesal”, expresan en Nación. La decisión responde a una lectura técnica y política: el Gobierno considera que no conviene avanzar con el sistema de jurados sin antes ordenar el marco procesal que definiría cómo se aplicará en la práctica.

En medio de la interna, Javier Milei se mostró en el balcón de la Rosada con Santiago Caputo y Karina Milei (Foto: x de @TommyShelby_30).
En medio de la interna, Javier Milei se mostró en el balcón de la Rosada con Santiago Caputo y Karina Milei (Foto: x de @TommyShelby_30).

La decisión modifica la agenda judicial que el oficialismo venía preparando para el Congreso. El proyecto de juicio por jurados había sido presentado internamente como una de las reformas posibles para el segundo semestre, pero ahora quedó postergado mientras se ordena la discusión penal y procesal.

La próxima reunión de la mesa política será clave para definir la secuencia de envíos al Congreso. El encuentro se realizará la semana que viene y estará encabezado por Karina Milei, con la participación de Diego Santilli, Martín Menem, Eduardo “Lule” Menem, Patricia Bullrich, Santiago Caputo, Ignacio Devitt y Fabián Fernández.

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Leé también: El Gobierno evalúa alternativas para destrabar la negociación por la reforma electoral y lograr media sanción en agosto

En la Casa Rosada quieren usar esa instancia para ordenar prioridades legislativas después de la salida de Manuel Adorni y el ascenso de Santilli a la Jefatura de Gabinete. La reforma electoral, Zona Fría, Inocencia Fiscal, propiedad privada y el paquete judicial forman parte del tablero que deberá administrar el nuevo esquema político.

“Al Código Penal lo vamos a terminar mandando este año, pero lo complejo va a ser conseguir los votos”, agregan en el Ejecutivo. La intención del Gobierno es que el proyecto ingrese por Diputados, donde Martín Menem encabezará las negociaciones.

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Gobierno, codigo penal, Juicio por jurados

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POLITICA

Ignacio Torres celebró la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete: “Se recuperó la iniciativa”

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El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, celebró la designación de Diego Santilli como jefe de Gabinete y la leyó como una señal de apertura del Gobierno nacional hacia los distritos, al tiempo que reivindicó al PRO como el espacio opositor con mayor dinamismo territorial de cara a las elecciones de 2027. Lo dijo este domingo en Radio Mitre, una semana después de que Santilli asumiera el cargo que dejó Manuel Adorni tras su renuncia forzada por un escándalo patrimonial.

Para Torres, la llegada de Santilli representó un punto de inflexión en la relación entre la Nación y las provincias. “Hubo un momento bisagra con la asunción de Santilli, donde se recuperó la agenda o la iniciativa”, afirmó el mandatario chubutense, quien precisó que los ejecutivos de Chubut, Neuquén y Río Negro debieron financiar de forma coordinada obras de infraestructura de alcance nacional —una práctica que describió como inédita— ante la concepción de un gobierno que circunscribe su rol a la macroeconomía, las relaciones exteriores y la seguridad interior.

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Torres señaló que Santilli permitió resolver en una sola reunión cuestiones que venían trabadas desde hacía meses, entre ellas garantías soberanas y acceso a financiamiento para la región patagónica. “De la mano de Santilli pudimos destrabar en una sola reunión muchas cuestiones que son importantísimas, no solamente para Chubut, sino para la Patagonia”, subrayó. El gobernador reconoció que el costo político de sostener a Adorni fue real, y que la decisión del presidente Javier Milei de designar a Santilli implicó un mensaje hacia los gobernadores. “Creo que la decisión del presidente de que sea Santilli tiene que ver también con un mensaje hacia los gobernadores, hacia el generar un diálogo, generar consenso”, sostuvo.

Santilli se desempeñaba como ministro del Interior desde noviembre de 2025, cuando Milei lo convocó para articular la relación con los gobernadores y gestionar los acuerdos legislativos que el oficialismo necesitaba para avanzar en sus reformas. Su designación contó con el respaldo de Karina Milei y del asesor Santiago Caputo, una combinación de apoyos internos que no tuvieron sus tres antecesores en el cargo. Es el cuarto jefe de Gabinete de la administración libertaria.

Torres reveló que habló con Santilli un día antes del anuncio oficial, cuando todavía no circulaba su nombre con fuerza. “Había hablado justo un día antes, donde la verdad que no había rumores, pero todavía ni siquiera se hablaba de la posibilidad de que Diego pueda llegar a ser jefe de Gabinete”, contó. Cuando se enteró de la noticia, dijo haberla celebrado ante todo “por la vocación de diálogo y la posibilidad de tener un interlocutor que nos lleve en este veranito que queda antes de las elecciones a avanzar en una agenda intensiva de gestión».

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Diego Santilli, respaldado por Karina Milei y Santiago Caputo, asumió la Jefatura de Gabinete con la prioridad de construir mayorías políticas y profundizar las reformas del gobierno libertario.

En su primera semana al frente de la Jefatura, Santilli ratificó ante Infobae que su prioridad es construir las mayorías políticas necesarias para profundizar las reformas del gobierno. “Para que la Argentina no vuelva atrás, el presidente tiene que reelegir», sostuvo, y aclaró que el diálogo con gobernadores y otras fuerzas políticas tendrá sentido solo si sirve para aprobar los cambios impulsados por el oficialismo. Torres coincidió en que el candidato natural del oficialismo es Milei.

Sobre el escenario político más amplio, el gobernador chubutense trazó una defensa del PRO como fuerza con identidad propia. Atribuyó a Mauricio Macri el mérito de haber anticipado la necesidad de cambios en el gabinete y consideró que la incorporación de Santilli le dio la razón. “El tiempo le va a terminar dando la razón o ya se la está dando, en relación a la incorporación de Santilli”, afirmó Torres.

El vínculo entre Santilli y Macri tiene historia. El nuevo jefe de Gabinete fue uno de los referentes del PRO durante más de dos décadas y ocupó cargos en la administración porteña bajo los gobiernos de Macri y de Horacio Rodríguez Larreta, entre ellos vicejefe de Gobierno entre 2015 y 2021. Su incorporación a La Libertad Avanza (LLA) se consolidó con la alianza electoral de octubre de 2025 en la provincia de Buenos Aires, donde encabezó la boleta oficialista y condujo una remontada que le dio al oficialismo 17 bancas contra 16 del peronismo, con el 41,5% de los votos. En la entrevista con Infobae, Santilli destacó “el acompañamiento estoico” del PRO durante estos años y afirmó que “el PRO ayuda” a la gobernabilidad desde el Congreso.

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Torres describió a un Macri “relajado, sincero” y valoró que el expresidente haya asumido un rol más activo en la conducción del partido. “Esta versión de un Macri relajado, sincero, a mí por lo menos me parece que es sano y es muy bueno para el PRO”, dijo, y agregó que lo ve como “una persona que está despojada de mezquindades de la política y quiere fortalecer un espacio que fue muy importante para generar el cambio que necesitaba la Argentina”. Para el gobernador, el PRO es “el partido que más se está movilizando y que más se está construyendo a lo largo y ancho del país” fuera del oficialismo.

Sobre la posibilidad de que una candidatura del PRO fragmente el voto y favorezca al kirchnerismo, Torres rechazó el argumento. “Plantear esa premisa es antidemocrático”, dijo, y recordó que el mismo razonamiento se usó contra Milei cuando compitió fuera de Juntos por el Cambio en 2023, sin que eso impidiera su victoria. El gobernador también abordó la discusión sobre el sistema electoral: se mostró escéptico ante las colectoras y advirtió que podrían beneficiar más a la oposición que al oficialismo. Defendió la boleta única de papel implementada en Chubut como un avance en transparencia y practicidad, y celebró su adopción a nivel nacional. La eliminación de las PASO figura entre las prioridades legislativas que el propio Santilli identificó en su primera semana al frente de la Jefatura de Gabinete.

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POLITICA

Fin al presidente antisistema: Milei ya tiene su “casta” y se aferra al dogma económico

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Ya no están para experimentos. El mensaje quedó claro. El receptor: Javier Milei. Los emisarios: los gobernadores. En un hecho inédito, la jura de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete tuvo como protagonistas a 13 gobernadores, entre radicales, peronistas blue y ex macristas. Se invitaron solos. El ascenso del funcionario fue celebrado por toda la plana mayor del PRO y reordenó a Patricia Bullrich, principal foco de rebeldía entre los libertarios. Milei escenificó su propia casta. Ya nadie tiene miedo. Con el fin de Manuel Adorni, también llegó el fin del Presidente antisistema. Ahora gobierna la política.

En una semana, la Casa Rosada logró ordenarse con la salida de Adorni de manera sorprendente. Reactivó la gestión administrativa, apuró sus influencias en la Justicia para limpiar la causa $Libra, reinstaló la reelección presidencial y puso en marcha al Congreso para aprobar la reforma electoral pensada para impedir que la oposición se ordene. Todo lo hizo bajo el código de corporaciones.

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Los gobernadores pretenden encontrar en Santilli un resorte claro para apuntalar la gestión, un único interlocutor para terminar de cerrar el acuerdo que más les interesa: evitar que los liberarios promuevan candidatos propios en las elecciones provinciales que pongan en riesgo sus propias reelecciones. A cambio, el Gobierno les pide votos en el Congreso. Es un pacto lento y trabajoso, un cheque que se firma en blanco, con promesas que recién se harán efectivas el año que viene, cuando cierren las listas, pero que necesita los votos ahora. El empoderamiento de Santilli, con códigos de la política, es clave para la confianza que necesitan los jefes territoriales. La lectura que hicieron, y que le hacen llegar a Milei, es que llegó el tiempo de una única lapicera y una única decisión.

Gobernadores en la jura de Diego Santilli

En ese punto entra en juego Karina Milei, golpeada hacia afuera pero forzada a mostrarse fortalecida hacia adentro. Siempre tendrá la última palabra. Ya se anticipa la tensión. En el juego de la silla en el que gira el círculo presidencial, la Secretaria General retuvo la Jefatura de Gabinete con un Santilli que le reporta, pero que aspira a manejarse con algo de autonomía. De alguna manera, la conducción política de Karina es adueñarse de los funcionarios que no llegaron con ella, sino por ella. Ese es el caso de Santilli. A esta altura, el funcionario, todavía afiliado al PRO, sabe bien cómo ser equilibrista en un gobierno cruzado por la interna. Eligió un bando y no se equivocó. Pueden dar cuenta de eso Cristian Ritondo o Guillermo Montenegro, que vivieron el frío helado del destrato de la hermana presidencial.

El golpe que significó para Karina la caída de Adorni la obligó a reconfigurar su estructura. Ella misma convocó a diputados y senadores a la Casa Rosada el miércoles, tomó el control de la Secretaría de Medios y de la vocería presidencial, y dejó a Ignacio Devitt como enlace, un hombre que había llegado con Adorni. Esta semana encabezará la primera reunión de mesa política después de la crisis y puso sus propios pies en los bloques parlamentarios para que nada se le escape. Su naturaleza es la desconfianza. Y más aún después de haber visto caer a su alfil. No pasó inadvertido, de todas maneras, que al otro día de la demostración de fuerza interna de Karina en Casa Rosada, Santilli y Patricia Bullrich tuvieran su propia reunión de aliados en el Senado, territorio al que a la hermana presidencial le cuesta entrar.

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Patricia Bullrich fue esta semana la contracara de Karina. Quedó fortalecida hacia afuera, cuidando su capital político y su electorado, pero bajo fuego amigo hacia adentro. El domingo salió rápidamente a promocionar la reelección de Milei. El camino más clásico que le queda es apostar a la vicepresidencia. Nunca será una figura decorativa. Quiere ser socia. Una vice con lapicera. El ordenamiento que lograron los libertarios le hace más difícil su camino de diferenciación. Está obligada a ser una amenaza. A su lado dicen que Milei entiende su rol y que la destaca por eso en pos de resguardar a ese electorado. “Yo voy a seguir siendo así”, avisó a su gente, reversionando el clásico de Tita Merello. Por más intervención de Karina, los acuerdos con los senadores lo seguirá manteniendo Bullrich.

Patricia Bullrich y Diego Santilli

Colectoras, la casta está de fiesta

El Gobierno pretende reactivar el Congreso esta semana con la prioridad de aprobar la reforma electoral. ¿Volverá a diferenciarse Bullrich ahí? Eliminar las Primarias se convirtió en una obsesión. Si no es eliminación será suspensión. A cambio de esos votos, negocia con los gobernadores radicales y los peronistas blue la incorporación de las colectoras, una vieja herramienta de la casta para sacar provecho electoral. En la Casa Rosada sostienen que es un pedido de los mandatarios, que ven solapados los electorados con los libertarios y que de esa manera podrían colgar sus candidatos a legisladores nacionales, sean diputados o senadores, y mantener así su poder de presión en el Congreso. Las colectoras están prohibidas desde 2019, por un decreto de Mauricio Macri. ¿El PRO se hará el distraído?

La mayoría de las provincias va a desdoblar los comicios. Con la colectora, la candidatura presidencial de Milei sumaría tracción horizontal por el aporte provincial y los gobernadores podrían colar ahí legisladores nacionales propios. Sólo se permitiría hasta dos listas, es decir, la violeta y una más, lo que suma dificultad a la hora de cerrar acuerdos. Tienen que coincidir radicales, macristas o peronistas violetas en una sola opción. El problema que ven quienes trabajan de cerca con los senadores es que Santilli puede concretar pactos con los gobernadores, pero no con los espacios políticos de los distritos donde no gobiernan. Ahí, la única garantía de que no habrá candidatos libertarios la puede dar Karina Milei, jefa del partido.

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Karina Milei y Martín Menem en Misiones

Por más empuje que le ponga Santilli, la agenda parlamentaria arrancará después de las vacaciones de invierno. En el Senado hay intención de sesionar el próximo 16 de julio, pero varios legisladores ya avisaron que no estarán. Está en carpeta la media sanción a la llamada ley de inviolabilidad de la propiedad privada, con el capítulo de extranjerización de la tierra como eje de discusión. En el bloque libertario se sentarán a hacer números esta semana pero es poco probable que lleguen a tiempo. Tampoco están los votos para darle sanción definitiva al proyecto de revisión de la ley de Zonas Frías. Uno de los que se opone es Rodolfo Suárez, ex gobernador de Mendoza.

Negociador sin fierros

En la negociación futura entra el Presupuesto 2027. Es la llave que tiene Santilli para convencer a los gobernadores, pero cada vez con recursos más escasos. La recaudación volvió a mostrar una caída real del 7,1%. El IVA es una de los más afectados, con una baja de 7,2% respecto de 2025, lo que demuestra un consumo deprimido. También bajan los recursos por aportes personales en 4,6% y contribuciones patronales en 3,3%, todos síntomas de la precarización laboral.

La baja de la recaudación nacional presiona a las provincias. Las transferencias automáticas acumulan una caída real del 3% interanual en el primer semestre del año. La única excepción fue mayo, por Ganancias, pero desde enero sólo se ve pérdida de ingresos. En junio fue 5,9%. Esa merma hace a los gobernadores absolutamente dependientes de las transferencias no automáticas, también escasas y de los acuerdos políticos que le habiliten, por ejemplo, las actualizaciones de los flujos de las cajas jubilatorias no transferidas. Es una dependencia mutua. Milei los necesita para aprobar sus reformas y ellos necesitan fondos para sobrevivir. La gran audacia del Gobierno fue haberlos vaciado de entrada, lo que los dejó sin margen. Ahora apuestan a que la flexibilidad de Santilli pueda revertir el maltrato. Pero billetera mata simpatía.

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Leve mejora

La salida de Adorni coincidió con una leve mejora de bolsillo producto de la desaceleración de la inflación, que llegó a tocar 3,7% en marzo, y salarios que, aun con una pérdida importante desde la llegada de Milei, lograron recuperar terreno. Es la contracara del primer trimestre. En abril el salario de los trabajadores registrados del sector privado se recuperó luego de la caída de marzo. Creció un 4% contra un 2,6% de inflación. Sigue un 3,5% abajo de noviembre de 2023, aportó el economista Luis Campos y agrega que el sector público volvió a caer en términos reales. Está un 17,3% abajo de noviembre de 2023.

Luis Caputo y Diego Santilli

Eso se tradujo en una parcial recuperación de la imagen de Milei y su gestión. La aprobación se estabilizó en torno a entre el 37% y el 40%. Recupera pero está lejos aún de su mejor momento. Según el sondeo mensual que hace Atlas Intel para Bloomberg, un 39,7% aprueba la gestión de Milei, mientras que un 58,2% la desaprueba. Venía de números complicados. En abril había tocado el piso de 36% de aprobación. Su gestión está peor calificada: llega a sólo el 33,5%. El peor dato se lo lleva el mercado de trabajo. Un 73% considera que la situación en ese rubro es mala. En la evaluación de la economía en general, la calificación negativa alcanza el 62%.

Cuando se mide a los líderes políticos, Bullrich queda en el podio con 45 puntos. El salto es notorio desde el estallido del caso Adorni y su diferenciación. En ese momento tenía 37 puntos. Subió 8 con pedir su declaración jurada. Myriam Bregman pasó en junio al segundo lugar, con 42 puntos, y tercero aparece Milei, con 40 puntos. Debajo, Axel Kicillof, con 38 y Cristina Kirchner, con 34. Mauricio Macri no entra al podio. Alcanza apenas 22. Es poco probable que el ex presidente juegue en el próximo turno electoral, pero usará su amenaza como herramienta de presión.

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De cómo se acomode la oferta electoral dependerá lo que viene. A modo de ejemplo, La Libertad Avanza perdió 13,5 puntos en la elección del 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires por el solo hecho de la dispersión opositora, según refleja un trabajo del consultor Lucas Romero, de Synopsis. Una elección se gana con un buen candidato, pero sobre todo, con estrategia para ordenar o desordenar la oferta.

La recuperación de Milei se ve en el trabajo de la consultora Trespuntozero para Alaska, de Juan Courel. En la gestión de gobierno se recupera hasta el 40,6% cuando había bajado hasta 33% en su peor momento. El núcleo duro sigue compuesto por varones, jóvenes y del interior del país. Sus peores guarismos los alcanza en la zona del AMBA donde toca el 66,6% de rechazo versus el 55,2% del interior. Milei no se puede dar el lujo de desprenderse de Patricia Bullrich. Si se mira el votante 2023 de la hoy senadora, el 32,5% tiene una imagen mala o muy mala del Presidente.

Lo que muestra este trabajo es que la batalla cultural llegó a su fin. Mandan los resultados económicos. El 61,9% quiere que el Gobierno se enfoque en la economía, el valor más alto de la serie. Solo el 3% prioriza la batalla cultural. El sostén a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia alcanza su máximo histórico: 61,3%; casi 8 de cada 10 personas consideran justo protestar cuando se vulneran derechos; el rechazo a volver a prohibir el aborto crece por segunda medición consecutiva y ya supera la mitad de la población (52,7%); 7 de cada 10 quieren un Estado más activo en la economía, el registro más alto de la serie iniciada en 2023 y el rechazo a privatizar empresas públicas pasó del 34,5% al 61% en un año y medio. Lo mismo pasó con la reforma laboral. Se invirtió la tendencia: por primera vez el rechazo (48,9%) supera al apoyo (43,4%). La reforma perdió 14 puntos en siete meses.

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Sin Adorni, la oposición no encuentra eje para regenerar expectativas. La pelea infinita entre Axel Kicillof y Cristina Kirchner deja el terreno fértil para esta recuperación libertaria, que emprende la tarea de reconfigurar los contornos de sus alianzas de la mano de la “casta”.

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