ECONOMIA
Liquidaciones inéditas: el “efecto Mundial” y por qué las marcas de ropa salen a vender con descuentos cada vez más agresivos

Las vidrieras comenzaron a poblarse de carteles con descuentos del 40%, 50% e incluso promociones acumulables que llevan las rebajas a niveles todavía mayores cuando el invierno recién está a mitad de camino. Las liquidaciones llegaron antes de lo habitual y se transformaron en una herramienta central para mover un mercado que atraviesa un cambio profundo. Sin embargo, la demanda sigue sin aparecer.
Detrás de las ofertas conviven un consumidor mucho más racional, ventas que no terminan de despegar, un importante volumen de stock, costos que continúan en alza y una competencia creciente con productos importados.
Empresarios del sector consultados por Infobae coinciden en que las promociones ya no responden únicamente al calendario comercial. Hoy forman parte de una estrategia permanente para estimular una demanda que perdió dinamismo y que se volvió mucho más sensible al precio.
Los datos de distintas compañías muestran un comportamiento dispar durante el trimestre. Mayo resultó el mejor mes del semestre para varias marcas, impulsado por el Hot Sale y por la llegada del frío, que aceleró la compra de prendas de invierno. Sin embargo, esa mejora no alcanzó para cambiar la tendencia general. Junio, sin embargo, resultó muy negativo (peor que el año pasado) y julio todavía se sostiene empatado.
“Las liquidaciones son criminales. Cuando una marca ofrece descuentos del 50% y además suma promociones adicionales del 20%, no recupera nada” (Drescher)
Dicen en el sector que además del contexto macroeconómico y de la falta de dinero en el bolsillo de la gente, el efecto “Mundial” está incidiendo en las menores ventas. “Los días de partido no hay ventas”, remarcó un empresario, quien anticipó, por otra parte, que este domingo todas las marcas dentro de los shoppings estarán cerradas. Los dueños de los centros comerciales autorizaron a las marcas a cerrar sin ser multadas, por lo que bajarán las persianas a partir de las 15 para que todos los empleados puedan ver la gran final que jugará la Argentina contra España.
El dueño de una firma especializada en indumentaria infantil explicó que mayo fue el mejor mes del semestre, aunque igualmente quedó por debajo del mismo período del año pasado. Según precisó, la facturación cayó alrededor de un 10% en pesos corrientes frente al mismo mes del año pasado. “Ahora la gente ya compró la ropa de invierno. Después vino junio y fue malo”, resumió. Otra empresa, que opera con varias marcas de mujer, niños y adolescentes, registró un crecimiento del 19% en unidades durante mayo respecto del mismo mes de 2025. Sin embargo, junio mostró una caída interanual del 17 por ciento. Para julio, la baja hasta ahora rondaba el 2%, aunque sus directivos estiman cerrar el mes con una mejora respecto del año anterior.
Los últimos datos disponibles de la Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) son de abril y reflejan una caída de las ventas en shoppings del 17% en términos reales (12 mes consecutivo de contracción) y también del 17% en supermercados. En cuanto a los precios, el mismo informe refleja una suba en mayo de 12% de la ropa en un año frente a un incremento del 33% del IPC general. Pero en materia de precios, ya es oficial el dato de junio.

De acuerdo con el Indec, la inflación del mes pasado fue de 1,9% y el rubro prendas de vestir y calzado fue el que menor aumento reflejó, con apenas 0,4%. En lo que va del año, mientras que el IPC general trepó 16,8%, este sector reflejó un aumento de precios de 6,7%; y si se consideran los últimos doce meses, los números son de 33,5% y 11,9%, respectivamente.
La mayor sensibilidad del consumidor al precio modificó también la política comercial de las empresas.
Una de las compañías consultadas explicó que los aumentos de las listas de precios crecieron aproximadamente a la mitad del ritmo de la inflación. Sin embargo, ese valor inicial muchas veces termina siendo apenas una referencia porque luego aparecen promociones y descuentos que el propio mercado va imponiendo. “Salís con un precio pero después el mercado te va diciendo”, explicó el empresario, quien afirmó que los aumentos de la temporada de invierno fueron del 15%, la mitad que el promedio de la inflación.

El resultado es una ecuación cada vez más ajustada. Las empresas venden menos unidades y, en muchos casos, recaudan cifras similares o incluso inferiores a las del año anterior, mientras los costos continúan aumentando. “Los gastos siguen subiendo al ritmo de la inflación”, describió el empresario del segmento infantil. Esa combinación redujo fuertemente la rentabilidad del negocio. Incluso, eso hace que muchos locales, muchos franquiciados, terminen cerrando.
En la empresa que reúne varias marcas de distintos segmentos reconocieron que actualmente trabajan con márgenes muy bajos. “Hoy nos adaptamos al bolsillo de la gente. Salimos empatados. No tenemos tanto margen”, señalaron. También admitieron que todavía mantienen un importante volumen de stock de invierno y que se ubican por debajo de las previsiones iniciales de venta.
Para Claudio Drescher, presidente de CIAI, las promociones que hoy aparecen en el mercado reflejan justamente esa pérdida de rentabilidad.
“Las liquidaciones son criminales”, afirmó. Según explicó, cuando una marca ofrece descuentos del 50% y además suma promociones adicionales del 20%, “no recupera nada”. En ese contexto, muchas empresas utilizan las liquidaciones para obtener liquidez inmediata y afrontar compromisos financieros y operativos más que para obtener ganancias sobre esas ventas.
El dirigente también advirtió que los costos siguen ejerciendo presión sobre la actividad. Según indicó, los costos aumentan alrededor del 20% anual -salarios, por ejemplo- y algunos rubros, como la energía eléctrica, registraron incrementos todavía mayores. Drescher aseguró además que el cierre de junio mostró un panorama muy complejo para la actividad. Según los relevamientos de la entidad, el 99% de las marcas vendió menos que un año atrás.

Fuentes de una reconocida marca de indumentaria femenina señalaron que el consumo muestra un “achatamiento” y que el inicio del sale tuvo un impacto positivo en las ventas precisamente porque el público está mucho más atento a las promociones que en temporadas anteriores. Sin embargo, “ahora aflojó un poco con el tema del Mundial también. La gente está consumiendo muy racionalmente, con mucho cuidado del presupuesto y con mucha mirada sobre los precios”, explicaron desde la compañía. Según describieron, esa conducta obliga a revisar permanentemente las estrategias comerciales y de precios.
En otra empresa del sector coinciden con ese diagnóstico. “No es que por los descuentos ahora la gente consume más. Hay menos consumo por la recesión”, señalaron. Aunque destacaron que el contexto macroeconómico muestra mejoras respecto de otros períodos, sostuvieron que la situación todavía no se refleja plenamente en el consumo cotidiano. “La macro está fantástica. Pero a la micro le falta”, resumieron.
Otro de los cambios que describen las empresas tiene que ver con el abastecimiento.
Varias compañías comenzaron a incrementar la participación de prendas importadas dentro de sus colecciones como parte de una estrategia para mejorar costos y competir en un mercado cada vez más exigente.
Las marcas de ropa están modificando cada vez más su ecuación entre producción nacional y prendas importadas; compran cada vez más productos en el exterior para mejorar sus costos y ofrecer precios más competitivos
Una de las empresas consultadas pasó de una composición de aproximadamente 70% de producción nacional y 30% importada a un esquema cercano al 50% para cada origen. Según sus directivos, ese nivel probablemente funcione como un techo porque buscan mantener un equilibrio entre ambas alternativas. En la firma de indumentaria infantil también anticipan una mayor participación de productos importados. Actualmente cerca del 30% de su oferta proviene del exterior y el resto corresponde a producción nacional, ya que fabrica muchas prendas de algodón y ahí no hay tanta diferencia de precios con el exterior.
“La competencia internacional, las marcas importadas y el ecommerce obligan a ser muy exigentes en el manejo de los costos”, señalaron en otra importante firma de ropa de mujer. Según describieron, la empresa comenzó a prepararse para ese escenario desde el inicio de la actual administración nacional. En ese proceso desarrolló nuevos proveedores en Oriente, abrió oficinas en esa región y reforzó herramientas de inteligencia artificial para optimizar procesos de abastecimiento, distribución y definición de precios.
Al mismo tiempo, sostienen que mantienen un resguardo para la producción nacional y procuran que el crecimiento de las importaciones no modifique de manera drástica el equilibrio entre ambos orígenes.
La misma fuente resumió el nuevo escenario con una definición que, aseguran, hoy atraviesa a todo el negocio: el consumidor ya no está dispuesto a pagar ineficiencias. Ese cambio obliga a revisar estructuras, controlar costos con mayor precisión y competir en un mercado donde las promociones dejaron de ser una herramienta excepcional para convertirse en una condición casi permanente de venta.
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ECONOMIA
Boom exportador: prevén que el superávit comercial sumará USD 7.000 millones en la segunda mitad del año

El comercio exterior argentino volvió a mostrar una performance excepcional en junio. El país registró un superávit comercial de USD 2.194 millones, casi tres veces superior al del mismo mes del año pasado, impulsado por un fuerte crecimiento de las exportaciones y una recuperación mucho más moderada de las importaciones.
Con este resultado, el saldo positivo acumulado en el primer semestre alcanzó los USD 13.923 millones, una cifra que ya supera el superávit obtenido durante todo 2025. Se trata de una señal de la fortaleza que mantiene el frente externo de la economía, en un contexto en el que las ventas al exterior siguen batiendo récords.
“Las perspectivas para el segundo semestre siguen siendo favorables. Si bien podría observarse una recuperación gradual de las importaciones a medida que avance la actividad económica, el fuerte dinamismo de las exportaciones permitiría cerrar 2026 con ventas externas cercanas a los USD 100.000 millones y un superávit comercial próximo a los USD 21.000 millones, casi el doble del registrado el año pasado”, indicaron desde la consultora Abeceb.
Esto significa que dos tercios del superávit de la balanza comercial se obtuvieron en el primer semestre. Por lo tanto, en la segunda parte del año quedarían unos USD 7.000 millones. De esto se deduce que la oferta de dólares, al menos derivado del saldo del comercio exterior, será sensiblemente menor en los meses venideros.

Esta proyección lleva a consultoras como Invecq a calcular un dólar oficial cercano a los $1.800 para fin de año contra $1.500 actuales. El salto sería mayor a la inflación, es decir que el tipo de cambio real se depreciaría levemente en los próximos meses.
En lo que va de julio, sin embargo, el tipo de cambio mostró tranquilidad total, en un escenario de buena liquidación todavía del campo e ingreso de divisas por la colocación de ON por parte de empresas y bancos en el exterior.
Las exportaciones crecieron 24,5% interanual hasta los USD 9.055 millones, sostenidas tanto por un aumento de los precios internacionales como por un incremento en los volúmenes embarcados. El principal motor volvió a ser el complejo sojero: los derivados industriales de la soja explicaron alrededor de un tercio del aumento de las exportaciones del mes. También tuvieron un aporte decisivo el petróleo crudo, favorecido por los elevados precios internacionales de la energía, y los productos químicos.
El desempeño exportador reflejó además la continuidad del impacto que tuvo el conflicto en Medio Oriente sobre las cotizaciones internacionales de la energía y otras materias primas, fenómeno que sigue mejorando los términos del intercambio para Argentina.
Del lado de las importaciones, el crecimiento fue considerablemente más moderado. Las compras externas aumentaron 7,3% interanual hasta los USD 6.861 millones, aunque el incremento respondió casi exclusivamente al encarecimiento de los precios internacionales.
De hecho, las cantidades importadas retrocedieron 3,8% respecto de un año atrás, reflejando que la demanda interna todavía muestra cierta debilidad.
La caída fue especialmente marcada en las importaciones vinculadas al sector automotor y a los bienes de capital, mientras que el mayor incremento se observó en combustibles y lubricantes, producto del alza internacional del petróleo.
De confirmarse estas proyecciones, 2026 se consolidará como uno de los mejores años para el sector externo argentino de las últimas décadas, con el comercio exterior convirtiéndose nuevamente en uno de los principales pilares de la estabilidad macroeconómica.
ECONOMIA
Cuáles son las pocas inversiones seguras que le ganan a la inflación en Argentina

Tras la reciente difusión del dato oficial de inflación, que fue del 1,9% en junio según el Indec, los ahorristas buscan conocer cuáles son las inversiones recomendadas por los expertos que le ganan en poder de compra al índice de precios al consumidor (IPC). Es que, con una cotización del dólar que se mantiene estable en el corriente mes, el billete estadounidense pierde frente a la variable mencionada. Lo mismo ocurre con las tasas en pesos de los plazos fijos tradicionales, que pagan menos del 1,6% mensual.
El dato al que prestan atención los analistas es el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), la encuesta que realiza el Banco Central entre unos 44 economistas, en el que se proyecta que la inflación podría ser similar en el corriente julio, mes para el cual se estima un 2%. En tanto, para agosto y septiembre se aguarda una suba de precios del 1,8% mensual.
Además, el índice de precios al consumidor (IPC) esperado por el REM a 12 meses es del 22,3%.
En base a estas proyecciones, diferentes analistas de mercado empiezan a proponer -más allá del obvio plazo fijo UVA- letras y bonos en pesos a corto y mediano plazo. También suman algunos títulos en dólares.
«La desaceleración de la inflación empieza a configurar un nuevo escenario para las inversiones en pesos. Con expectativas más contenidas para los próximos meses, la selección de instrumentos cobra mayor relevancia y vuelve a poner el foco en el horizonte de inversión y las necesidades de liquidez de cada inversor», contextualiza Isabel Botta, product manager de Balanz.
En qué invertir en pesos: las alternativas recomendadas por los analistas
En resumidas cuentas, los expertos de la City consultados por iProfesional detallan cuáles son las inversiones que están recomendando en este momento para ganarle a la inflación.
«Luego del dato de inflación de 1,9% en junio, se abre una buena oportunidad para analizar alternativas. Para quienes buscan obtener un rendimiento superior al ritmo de aumento de los precios, en el mercado local, el Tesoro ofrece bonos ajustados por CER, que es el índice que calcula el BCRA en función de la inflación, que, según el plazo de vencimiento, pueden rendir hasta 9% anual por encima del IPC«, resume Milo Farro, analista de Rava Bursátil.
Al respecto, suma Andrés Repetto, analista de mercado y fundador de Andy Stop Loss: «Lo único que le gana a la inflación de manera segura son los bonos CER, ya que te pagan un interés por encima de la inflación, por lo que siempre le ganás. Por ejemplo, sucede con el bono Discount en pesos (DICP) o el Par, también en moneda nacional (PARP)».
En cuanto al resto de las alternativas, sostiene: «No te aseguran ganarle a la inflación porque no son activos que pretendan hacerlo. Algunos instrumentos te van a proteger de la suba del dólar, como por ejemplo los bonos soberanos en moneda estadounidense, como los emitidos al 2035 (AL35), al 2038 (AE38) o alguna obligación negociable (ON), como la Clase XXXIV de YPF (YM34D), que es un bono corporativo en dólares con vencimiento en enero de 2034, que paga una tasa fija anual del 8,25% (cupón)».
Desde la cobertura realizada por Gustavo Neffa, economista y director de Research for Traders (RfT), indica, en base a una inflación a 12 meses esperada en 22,3% por el REM:
- Lecap a noviembre de 2026 (S13N6) que rinde 23,7% anual
- Boncap a abril de 2027 (T30A7) que promete un rendimiento del 24,76%
- Boncap a mayo de 2027 que rinde 24,86% anual
- Boncer cero cupón a diciembre de 2027 (TZXD7), que ofrece un rendimiento del 6,78% más inflación
- Boncer cero cupón a junio de 2028 (TZX28), que rinde 7,94% más inflación
- Boncer cero cupón a septiembre de 2028 (TZXS8), que promete un retorno del 8,09% más inflación
- Boncer cero cupón a marzo de 2029 (TZXM9), que rinde 8,13% más inflación
También Farro destaca, en el tramo medio de la curva, el TZX28, y, en el tramo largo, el Discount en pesos (DICP), que presenta un retorno del 8,4% anual sobre el IPC, aunque «al vencer en 2033 suele mostrar una mayor volatilidad. Para ambas alternativas se recomienda un horizonte de inversión mínimo de seis meses, con el objetivo de atravesar eventuales movimientos de precio», subraya.
Para el manejo de la liquidez, Botta detalla: «Seguimos favoreciendo los instrumentos CER de corto plazo, donde los vencimientos hasta julio operan prácticamente como alternativas a tasa fija, en un contexto de expectativas de inflación más contenidas para ese período. Dentro de este segmento, destacamos el emitido al 30 de septiembre de 2026 (X30S6)«.
Bonos CER y Lecaps: opciones con cobertura frente a la inflación
En resumidas cuentas, las recomendaciones generalizadas por los analistas de mercado relevados por iProfesional giran en torno a los instrumentos de renta fija que ajustan por CER (inflación) más un plus, aunque también se suman otras opciones.
«La mejor alternativa son los bonos o las letras CER. En mi caso, compraría letras CER que venzan antes de diciembre, porque en los años electorales el dólar suele subir más que la inflación, por lo que creo que para el perfil de riesgo promedio de los argentinos tendrá más sentido tener ONs en dólares en 2027 que bonos en pesos», resume Leonardo Guidi, analista de AN Conectar Bursátil.
Y completa: «Concretamente, compraría los bonos CER TZXO6 y TZXD6, que vencen en octubre y diciembre de este año, respectivamente, y rinden un 0,1% y 0,3% mensual por arriba de la inflación, en cada caso. Teniendo en cuenta que la inflación va en descenso, también tiene sentido comprar Lecaps con vencimiento durante este año. Como son más riesgosas al darte tasa fija, rinden un poco más que las letras CER. Me refiero a la que vence en noviembre que viene (S30N6), que es la que más me gusta porque rinde 1,9% mensual, donde se supone que la inflación será menor cada mes a ese nivel el resto del año».
Asimismo, Farro indica que, dentro de las opciones más recientes, también se destacan los bonos duales CER-TAMAR, que «pagan el mayor rendimiento entre la inflación y la tasa variable. En este segmento, uno de los instrumentos más atractivos es el TXMJ8, con vencimiento en junio de 2028».
En la misma sintonía, Botta propone otro bono dual: «Dentro de la curva en pesos, seguimos priorizando instrumentos que combinen rendimiento y cobertura frente a distintos escenarios. En este marco, mantenemos nuestra preferencia por el TXMJ0, que vence el 28 de junio de 2030 y ofrece protección ante una eventual suba de las tasas de corto plazo y frente a distintos escenarios económicos posteriores a 2027, sin resignar rendimiento respecto de los bonos CER comparables».
Por último, para quienes busquen capturar un rendimiento adicional por encima de la inflación, Farro advierte: «Pueden destinar una parte de su cartera de largo plazo a acciones del sector energético, como Vista e YPF. En este caso, el potencial de retorno es mayor«.
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ECONOMIA
Impulsadas por los combustibles y el agro, las exportaciones sumaron casi USD 50.000 millones en el primer semestre

Las exportaciones argentinas de bienes acumularon USD 49.454 millones en el primer semestre de 2026, con un incremento interanual de 24,4% respecto al mismo período del año anterior, según el informe de Intercambio Comercial Argentino (ICA) publicado este lunes por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El saldo comercial del período fue positivo en USD 13.923 millones, más del quíntuple de los USD 2.762 millones registrados en igual lapso de 2025.
El resultado de junio también fue positivo. Solo durante el sexto mes del año, las exportaciones alcanzaron USD 9.055 millones —un alza de 24,5% interanual—, lo que elevó el intercambio comercial total del mes a USD 15.916 millones, el mayor nivel desde agosto de 2022. En tanto, las importaciones del período enero-junio sumaron USD 35.531 millones, con una caída de 3,9% frente al mismo lapso del año previo.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró los datos en su cuenta de X: “Las exportaciones fueron récord histórico en junio y también en el primer semestre del año”. El funcionario subrayó que tres de los cuatro grandes rubros de exportación —combustibles y energía, manufacturas de origen industrial y productos primarios— alcanzaron en el semestre el mayor valor de toda la serie histórica.
El motor del crecimiento exportador en el semestre fueron los combustibles y la energía (CyE), que avanzaron 42,5% interanual hasta acumular USD 7.619 millones. El impulso provino principalmente del petróleo crudo: los despachos de aceites crudos de petróleo crecieron 47,7% en el período, con ingresos por USD 4.693 millones. En junio, el rubro anotó una suba de 31,1%, con precios que escalaron 47,8% respecto al mismo mes de 2025, catapultados por el conflicto armado en Medio Oriente. En este contexto, la balanza energética del primer semestre acumuló un saldo positivo de USD 5.076 millones, frente a los USD 3.139 millones del mismo período del año anterior.

Las manufacturas de origen industrial (MOI) avanzaron 27,5% en el acumulado semestral, con ventas por USD 13.385 millones. Los subrubros que más traccionaron en junio fueron productos químicos y conexos, y metales comunes y sus manufacturas. Las cantidades exportadas crecieron 8,3% y los precios, 17,8%, lo que reflejó una mejora simultánea en volumen y valor.
Las manufacturas de origen agropecuario (MOA) sumaron USD 15.819 millones en el semestre —el rubro con mayor participación, con 32% del total exportado— y registraron una suba de 15,1% interanual. En junio, el avance fue de 31,6%, impulsado por grasas y aceites, residuos y desperdicios de la industria alimentaria, y carnes y sus preparados. Los tres productos líderes de exportación en el acumulado fueron los aceites crudos de petróleo (9,5% del total), el maíz en grano (8,4%) y la harina y pellets de extracción del aceite de soja (8,4%).
Los productos primarios (PP) crecieron 24,4% en el semestre, con USD 12.631 millones, aunque en junio el avance fue más moderado: 3,6% interanual. El subrubro que más aportó en el mes fue minerales metalíferos, escorias y cenizas, con USD 64 millones adicionales.

En este escenario, el alza en los precios de exportación —9% en el semestre— superó al incremento de los precios de importación, que fue de 6,1%, lo que generó una ganancia en los términos del intercambio de USD 1.232 millones. El índice de cantidades exportadas creció 14,2%, con los productos primarios y los combustibles como principales motores de volumen: 27,1% y 24,9%, respectivamente.
Respecto al destino de las exportaciones argentinas, Brasil fue el principal destino en el semestre, con 12,6% del total, seguido por China y Estados Unidos, con 9,9% y 9,8% respectivamente. Del lado de las importaciones, China encabezó el origen de las compras con 22,5%, seguida por Brasil con 21,5 por ciento.
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