POLITICA
Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

En la ronda electoral del año que viene, el riesgo de la polarización y la incertidumbre del péndulo puede ser mayor que lo esperado. El orden macroeconómico que hasta ahora logró el Gobierno parece alejar ese riesgo, pero no necesariamente. Primero, porque no está claro que la derechización que se inició con la Argentina de Javier Milei en 2023 sea un proceso cumplido y asentado, cuya reproducción esté garantizada en una eventual reelección en 2027. La polarización es un riesgo eterno. Segundo, porque a esa duda se superpone un patrón electoral que se viene repitiendo en América Latina: la dificultad de los oficialismos para reelegir, sea de izquierda como de derecha. Tercero, porque no está claro el impacto de la elección de medio término en Estados Unidos si llega a perder Donald Trump, y el impacto en la estabilidad de la derecha transnacional: son tiempos de aceleración de los procesos globales.
El aleteo de una mariposa agita cambios impensados a un ritmo hiper globalizado en su efecto contagio: Trump es la pieza central de la naturalización de la derecha de nuevo cuño, Milei entre ellas. ¿Debilitado el enclave Trump, se debilitará el sistema de derecha como en efecto dominó? ¿El mundo según Trump llega a su fin? La cuestión es si el electorado de Estados Unidos agotó o no su paciencia con la discrecionalidad trumpista, o todavía le da margen. El episodio mundialista de la tarjeta roja anulada es la última excentricidad del sistema Trump capaz de romperlo todo. Trump reducido a una fuerza de destrucción que ya no alcanza la etapa creadora. El capricho del poder como modus operandi.
Ayer, los anuncios del equipo económico se movieron dentro de la rigidez de esa cancha electoral polarizada, al menos de miedos polarizados, con telón de fondo regional y global desafiante. Luis Caputo presentó un plan financiero con un objetivo claro: reducir al mínimo las chances de shocks externos, pero sobre todo internos, es decir, políticos, en la paz mileísta de 2027. La palabra clave es “blindaje electoral”. Si en años de incertidumbre electoral a los argentinos les preocupa el dólar, Caputo aseguró tener los dólares suficientes para cubrir las obligaciones financieras hasta después de la elección presidencial.
La polarización que conviene
Pero los riesgos electorales son estructurales. 2027 es sinónimo de incertidumbre porque a la Argentina le falta alcanzar una conquista esencial: un modo sostenible de polarización. Una polarización que conviene, es decir, que haga correcciones en los márgenes de la visión de país, pero que mantenga un núcleo duro de racionalidad sin importar en cuál extremo del péndulo se encuentra. El problema no es tanto la polarización, sino la calidad de los polos.
En ese caso, el modelo puede ser Uruguay. Lo sintetiza bien el doctor en Ciencia Política Andrés Schipani: una opción de izquierda que logró “reformas igualitarias y capitalismo vibrante”. Su análisis pone el foco en el Frente Amplio, la izquierda uruguaya, y la figura de Tabaré Vázquez. Entre 2005 y 2020, el polo izquierdo del péndulo uruguayo gobernó con una mezcla única de racionalidad macroeconómica y políticas igualitarias. En ese período, el salario real creció un 62,5 por ciento sin crisis inflacionaria y la pobreza bajó del 32,5 al 8 por ciento. Al mismo tiempo, se mantuvo una política macroeconómica con estabilidad cambiaria, inflación y déficit relativamente bajos; hubo autonomía del Banco Central; se fomentó activamente la inversión privada. Con la izquierda uruguaya en el poder, explotó, en palabras de Schipani, la inversión extranjera directa: entre 2008 y 2018 estuvo entre los tres países de la región que más inversión extranjera directa recibieron. Respecto del PBI, la inversión extranjera pasó del 2,7 por ciento entre 1997 y 2007, al 5,1 por ciento entre 2008 y 2018. Entre 2005 y 2015, Uruguay tuvo una de las dos tasas más altas de crecimiento de la región: 4,5 por ciento promedio anual.
El péndulo corrido al extremo izquierdo, pero de una izquierda con racionalidad macroeconómica, y con resultados capitalistas y distributivos palpables. Es decir, una polarización razonable con consensos macro de extremo a extremo.
En cambio, disipada la niebla política del caso Adorni, la Argentina se vuelve a enfrentar con su destino sudamericano, que no es el uruguayo. El escenario electoral 2027 está aquí y mete presión con el riesgo de un nuevo envión en sentido opuesto del péndulo argentino más temido. Una especie de condena estructural a una alternancia en continuado entre los extremos de una polarización inevitable, un peronismo pro déficit y de pretensión distributiva versus un no peronismo pro racionalidad macro. El primero ya dio pruebas contundentes de su fracaso; el segundo todavía tiene que demostrar sus logros plenos: faltan piezas de la maquinaria macro, que todavía no están aceitadas, y la parte del beneficio para todos, el éxito en el bolsillo de la gente. En la versión mileísta, la maquinaria macro debería completarse con justicia social indirecta, es decir, sin distribucionismo ni desarrollismo de Estado. Ese hueco es la oportunidad sobre la que podría colarse el polo opuesto.
“Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”, reconoció Diego Santilli el fin de semana, desde su recién estrenado sillón de jefe de Gabinete. Toda una señal de la narrativa del Gobierno en la nueva etapa que encara hacia 2027: el fin de la negación de las deudas pendientes de su visión económica, y el reconocimiento del esfuerzo sostenido de la gente, a la que tiene que darle respuestas económicas si quiere tener chances electorales.
Trump y la otra “extracción”
Entre los shocks externos está la suerte electoral de Trump este año. Trump inauguró 2026 acuñando un término geopolítico: “extracción”. La operación quirúrgica que acabó con Nicolás Maduro preso en Estado Unidos terminó de enterrar una época de gobernanza internacional basada en el diálogo multilateral y la diplomacia como un mecanismo clave. Un tejido inter Estados reemplazado por la discrecionalidad y la voluntad política y de acción de un solo Presidente. Una operación efectiva para resolver el problema Maduro, pero que todavía deja pendiente el problema Venezuela.
El fin de semana, el modo Trump expandió sus horizontes y se metió con el universo del fútbol. La escalada parece superficial, pero no lo es: implica una alteración de las lógicas de una institucionalidad futbolera mundial más estable aún que la de los Estados nacionales que compiten en la Copa del Mundo. Trump “extrajo” la tarjeta roja a Folarin Balogun, el capitán de la selección de Estados Unidos, sin molestarse en disimularlo y sin pretender dar buenos argumentos: “No sabía qué demonios era una tarjeta roja”, dijo, sin vueltas, en una presentación pública donde reconoció el llamado a la FIFA para presionar.
La jugada desvergonzada de Trump también implicó la intervención de un mercado como el del fútbol que mueve millones basados en una regla: que la competencia mundialista se da dentro de las leyes de la meritocracia deportiva. El fútbol tiene historias de arbitrariedades comprobadas o sospechadas, pero no un caso de injerencia a cielo abierto del Presidente del hegemón global. Un cambio de época.
Con esa movida, la locura política de Trump impacta en la emoción de millones de personas en todo el mundo: un ataque a un componente central de la política, la emocionalidad de la gente. Lo que parece permanente se resquebraja a toda velocidad: con la jugada de Trump para eliminar la tarjeta roja, la arbitrariedad trumpista alcanzó escalas globales y emocionales no calculadas. En noviembre, el sistema Trump, cada vez más expuesto como una trama de discrecionalidad en todos los frentes, será puesto a prueba en las urnas. Las encuestas no lo acompañan.
Hoy, la discrecionalidad de Trump cuenta a su favor con un requisito político: mayorías republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El Congreso de Estados Unidos casi como una escribanía trumpista. En noviembre, tiene que reproducir esas mayorías. No es fácil, sobre todo con un legado ya en su haber. Para el oficialismo, la Cámara de Representantes es el componente crítico en una elección de medio término: desde 1938, de las veintidós elecciones legislativas realizadas, los oficialismos perdieron veinte elecciones. Los dos triunfos, según un análisis de Brookings Institution, el respetado think tank con sede en Washington, se dieron en circunstancias excepcionales: en 1998 y en 2002, con Bill Clinton y con George W. Bush como presidentes, ambos con una imagen positiva altísima luego del intento de impeachment en el caso de Clinton y del atentado a las Torres Gemeles, en el caso de Bush.
El nivel de aprobación de la gestión del presidente es, precisamente, la otra variable predictiva: a mayor aprobación, menor la pérdida de representantes que sufre el oficialismo. Ni la historia electoral ni la imagen positiva, muy baja, de Trump auguran, al menos hoy, un buen desempeño. Según The Economist, la aprobación de Trump muestra un neto negativo de 21 puntos. El 59 por ciento lo desaprueba; el 37 por ciento lo aprueba; el 5 por ciento no sabe. En el manejo de la inflación, el neto negativo es de 43 puntos, el menor de su mandato.
La cuestión es si en 2027, en la Argentina, acelera la opción Milei o recrudece el riesgo de un peronismo pro déficit, el polo más complejo, alejado de la racionalidad del polo de izquierda uruguayo. Hoy, Milei tiene una batería de antídotos para resistir el movimiento del péndulo al extremo contrario. Uno de ellos es una gradual recuperación de la agenda política y legislativa y de la narrativa pública: con la poda del caso Adorni, ahora diputados y senadores libertarios se animan a hablar en público y los ministros dan conferencias de prensa. Así fue ayer con Luis Caputo y el equipo económico: llegó la hora de recuperar la palabra y controlar la conversación. Los logros económicos de las últimas semanas, inflación otra vez a la baja y riesgo país en caída, justifican que la economía esté en el eje de esa estrategia.
El otro antídoto es la dispersión de la opción extrema, el perokirchnerismo. Pero nada augura que esa interna sin conducción no logre unificarse en 2027. Puede no asumir la ambición, casi imposible, de construir una oferta electoral con chances de gobernabilidad sostenible, pero sí con chances de llegar al poder. La incertidumbre es alta. Hasta Trump juega.
Se cayó el único juicio abreviado de un “ñoqui” del caso Chocolate: no aceptó que le impidan volver a ser empleado público,anuncios del equipo económico,Diego Santilli,Luciana Vázquez,Javier Milei,Donald Trump,Mundial 2026,Conforme a,Javier Milei,,LN+. Luis Caputo: “La gente se puede quedar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”,,Ajuste. Las transferencias nacionales a las provincias se hunden y complican la negociación con los gobernadores,,Reservas, bonos, FMI y privatizaciones. Punto por punto, el plan de Caputo para llegar a las elecciones de 2027 con los pagos de la deuda cubiertos
POLITICA
Milei se mantiene lejos del ruido local y viaja a España para sacar provecho de la ola internacional de derecha

Mientras en Buenos Aires el oficialismo lograba este jueves desactivar la sesión en el Congreso en la que la oposición buscaba derogar el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 70/2023, el presidente Javier Milei se encontraba en Washington exponiendo en eventos con dirigentes de derecha y ratificando su apoyo a Flávio Bolsonaro, de cara a las elecciones en Brasil. Esta semana, cuando en la Cámara de Diputados se realice lo que el propio Gobierno considera que va a ser “la sesión más larga de la historia de la Cámara de Diputados”, el líder libertario estará en España, justo en la antesala de los comicios adelantados en los que se definirá al próximo mandatario de ese país.
El jefe de Estado argentino estará poco menos de 96 horas en territorio nacional antes de volver a partir al exterior, en el marco de las giras que viene encabezado para posicionarse como uno de los referentes políticos de la región en medio de los cambios de signo político que se están registrando en todo el mundo.
Si bien la agenda todavía se estaba terminando, Milei tiene previsto despegar rumbo a Madrid el lunes por la noche, después de participar durante la mañana en la exposición Argentina Oil & Gas Patagonia, en Neuquén, junto con la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
La Casa Rosada todavía no terminó de confirmar la agenda en la capital española, aunque en el Gobierno daban por muy probable un encuentro con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, una de las dirigentes europeas con las que el jefe de Estado mantiene una relación más fluida.

También había expectativa por una posible reunión con el líder de Vox, Santiago Abascal, quien competirá por la Presidencia del gobierno español en las elecciones adelantadas del 29 de noviembre.
La visita del libertario a Madrid se da en un momento de máxima tensión para la administración de Pedro Sánchez, quien tuvo que llamar a comicios antes de tiempo tras una serie de protestas masivas.
Abascal encabezará el martes a las 19:00 un acto partidario en Ponferrada, en la plaza Mayor y frente al ayuntamiento de ese municipio del norte español, pero Milei no tenía previsto trasladarse para participar de esa actividad.
El dirigente de Vox continuará entre el miércoles y el jueves con una serie de conferencias de prensa, de las que tampoco estaba prevista la presencia del Presidente argentino.
La expectativa oficial estaba puesta, en cambio, en los contactos que Milei pueda mantener en Madrid con dirigentes y empresarios, luego de una nueva visita a los Estados Unidos que incluyó actividades políticas y reuniones con figuras vinculadas al Partido Republicano.
En Washington, el mandatario volvió a mostrarse en un evento junto a Eduardo Bolsonaro, hermano de Flávio, en una señal más de respaldo a los espacios de derecha de América Latina.
“Vamos a sacar a patadas al dictador comunista”, exclamó en esa oportunidad el libertario, que se involucra cada vez de manera más directa en los procesos de la región, al referirse a Lula da Silva.
La Casa Rosada considera que esos apoyos, que en algunos casos derivaron posteriormente en victorias electorales, forman parte de una estrategia que fortalece la proyección internacional del libertario.
Milei ya expresó públicamente su acompañamiento a candidatos y dirigentes de ese sector en Brasil, Chile, Colombia y otros países de la región. El vínculo con Abascal y con Ayuso se inscribe en esa misma línea, en momentos en que España se encamina hacia una campaña electoral anticipada.
El viaje del Presidente coincidirá con la sesión convocada en la Cámara de Diputados para el 21 de octubre, que en el oficialismo anticipan que podría ser una de las más extensas de la historia reciente del cuerpo, con una duración cercana a las 24 horas.
Después de conseguir que la oposición no lograra quórum para debatir este jueves la derogación del DNU 70/2023, La Libertad Avanza buscará ordenar su propia agenda legislativa con iniciativas que apuntan a responder a los reclamos de los bloques aliados.
Una vez más, si bien seguirá los acontecimientos desde Europa, el mandatario dejará las negociaciones políticas en manos de los integrantes de la cúpula libertaria que ya vienen conversando con los otros espacios.
“Una vez más, quisieron ponerle un freno a la Argentina y se quedaron en el intento. El país ya eligió un rumbo y no va a retroceder para satisfacer a los que nos llevaron al fracaso”, escribió el titular de la Cámara baja, Martín Menem cuando se confirmó que la oposición no había alcanzado el quórum.
Entre los proyectos previstos para el miércoles, en tanto, figura la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca endurecer las sanciones contra empresas que exploten recursos naturales en las islas Malvinas sin autorización argentina.
Además, el oficialismo pretende llevar al recinto el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, con cambios para restituir los límites a la venta de tierras rurales a extranjeros como concesión para los aliados.
La medida, que fue autorizada por Menem luego de varias presiones, apunta a preservar el DNU 70, después de que la Corte Suprema reabriera la discusión sobre la Ley de Tierras.
La agenda también incluiría las propuestas oficiales sobre discapacidad y morosidad o endeudamiento familiar, que el Gobierno elaboró como alternativa a los proyectos impulsados por la oposición.
La intención del oficialismo al convocar esa sesión fue, entre otros puntos, ofrecerles a los aliados una vía para acompañar las restricciones a la adquisición de campos por parte de extranjeros sin tener que votar la derogación completa del mega decreto firmado por Milei al comienzo de su gestión.
Con Milei fuera del país, la negociación política quedará nuevamente en manos de Santilli, los Menem y el resto de la mesa política, que se reuniría el martes nuevamente.
El jefe de Gabinete recibió este jueves al gobernador de San Juan, Marcelo Orrego, en el marco de una ronda de contactos con mandatarios provinciales que busca asegurar apoyos para la eliminación de las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y la aprobación del Presupuesto 2027.
Ambas iniciativas dependen de los mismos bloques dialoguistas que resultaron determinantes para impedir que la oposición reuniera el número necesario para abrir la sesión de este jueves.
En paralelo, el martes también se retomarán las conversaciones con los representantes del PRO, Cristian Ritondo y Fernando de Andreis, con quienes el Gobierno no se reúne desde el 24 de septiembre.
El encuentro se da después de casi un mes de diferencias por la discusión sobre discapacidad, la falta de coordinación parlamentaria y las negociaciones electorales de cara a 2027.
A pesar de esas tensiones, el PRO decidió no participar de la sesión opositora de la semana pasada y fue uno de los factores que le permitió al oficialismo proteger el DNU 70.
International,Relations,Diplomacy / Foreign Policy,North America
POLITICA
La Casa Rosada enviará la reforma del Código Penal al Congreso antes de fin de año y la convertirá en eje de campaña

La Casa Rosada planea enviar al Congreso antes de fin de año la reforma del Código Penal y busca convertir la agenda de seguridad en uno de los ejes de la campaña presidencial de 2027. El Ejecutivo retomó las negociaciones internas sobre el alcance del texto y sostiene que la iniciativa se presentará como una reforma conjunta, y no dividida en una serie de proyectos.
En Balcarce 50 aseguran que el proyecto presentado en Diputados por Virginia Gallardo para modificar penas y reglas de prescripción no altera esa hoja de ruta. Cerca de la conducción legislativa explican que la iniciativa buscó instalar algunos de los temas de la agenda penal, pero que no forma parte de una estrategia para reemplazar ni fragmentar la reforma que prepara el Ejecutivo.
El punto central sigue siendo cerrar las diferencias entre el Ministerio de Justicia, que conduce Juan Bautista Mahiques, y los equipos que intervienen en la revisión jurídica del proyecto. Entre ambas áreas circularon varios borradores durante los últimos meses y en el Gobierno reconocen que todavía existen discusiones sobre la extensión definitiva del articulado.
Una de las alternativas que gana terreno es recortar aproximadamente la mitad de la reforma original para alcanzar un texto intermedio. La primera versión superaba los 900 artículos y planteaba una modificación mucho más amplia del Código vigente, mientras que Justicia propuso después una intervención más acotada sobre su estructura actual.
En el Ejecutivo sostienen que las diferencias se redujeron y que todavía existe margen para un acuerdo antes de diciembre. La definición marcará también qué cambios ingresarán finalmente al Congreso y cuáles quedarán afuera de una iniciativa que atravesó distintas revisiones desde fines de 2025.
La decisión política es que no se envíen por separado los principales capítulos de la reforma. Esto marca una diferencia con la posibilidad que se había analizado de avanzar primero con un paquete puntual de endurecimiento de penas mientras continuaba la discusión sobre una modificación más amplia del Código Penal.
El borrador que circula dentro del Gobierno incluye un aumento de las penas para distintas modalidades de robo y hurto, entre ellas los delitos cometidos con vehículos, las entraderas y las salideras. El uso de un vehículo para facilitar el robo o la fuga aparece como agravante y puede llevar la pena hasta los 15 años.
POLITICA
Kicillof buscará una demostración de fuerza en el Día de la Lealtad, pero el peronismo estará disperso

El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezará este sábado al mediodía un acto por el Día de la Lealtad peronista en el distrito de La Matanza. El encuentro se da en el marco del 81 aniversario de la multitudinaria movilización y reclamo obrero que terminó con la libertad de Juan Domingo Perón en 1945. Kicillof recordará esa fecha en medio de la discusión interna que atraviesa el peronismo y que lo tiene como uno de los protagonistas, en la antesala de la elección del año que viene.
El acto es organizado por el intendente de La Matanza, Fernando Espinoza, y la vicegobernadora, Verónica Magario. Habrá presencia de ministros e intendentes que trabajan en la construcción política -y electoral- del Movimiento Derecho al Futuro (MDF), el espacio que lanzó Kicillof como rama interna del peronismo con el objetivo de forjar una estructura propia que le permita negociar en igualdad de condiciones con el resto de los actores como el kirchnerismo y el Frente Renovador la estrategia electoral y, en el mediano y largo plazo, la conducción del espacio que hoy tracciona de oposición al gobierno de Javier Milei. También garantizaron la presencia de algunas organizaciones sociales, como el Movimiento Evita y Somos Barrio de Pie, y referentes gremiales de la CGT y las dos CTA.
La convocatoria para este sábado es a las 11 de la mañana. Espinoza, anfitrión, será el primer orador. También hablará Magario —una de las vicepresidentas del PJ bonaerense— y luego cerrará el gobernador. Según estiman en La Plata, el Centro de Eventos Culturales y Deportivo Juan Domingo Perón, en González Catán, estará repleto. Apuestan a que el binomio matancero aporte toda su maquinaria al evento. Espinoza adelantó que el encuentro servirá para “levantar más que nunca la cuarta bandera peronista: la bandera de la unidad”.

El acto funciona como la celebración oficial realizada por el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires, que preside el gobernador. Se descuenta también la presencia de consejeros partidarios entre los que hay intendentes o ministros provinciales, además de otros dirigentes.
Kicillof ya mostró sus cartas el mes pasado cuando cerró el Plenario Federal del Movimiento Derecho al Futuro (MDF) en Avellaneda. Allí, dejó algunas definiciones. Si bien no fue un lanzamiento electoral se le pareció bastante. La frase “cuenten conmigo” quedó resonando en los presentes, pero también en quienes buscan otro camino para la conducción del peronismo. Puntualmente para La Cámpora que, como contó este medio, en las últimas horas profundizó su operativo para que la candidatura del peronismo el año que viene la lleve adelante la expresidenta, Cristina Kirchner. Una postura que se endureció luego de las declaraciones del ministro de Gobierno bonaerense, Carlos Bianco. El funcionario de Kicillof planteó en una entrevista en Cenital que lo que fuera a resolver la ONU con respecto a la situación judicial de Cristina, hoy detenida a 6 años bajo prisión domiciliaria e inhabilitada de por vida para el ejercicio de la función pública, “no es vinculante” a una eventual revisión que pueda llegar a hacer la Corte Suprema de Justicia al fallo que condenó a la expresidenta y no descartó, incluso, una competencia interna.
La discusión sobre el rumbo que debe tomar el peronismo hacia la elección del año que viene es un tema no saldado de momento y su resolución llegará recién en los primeros meses de 2027. En las últimas horas, el ministro de Desarrollo de la Comunidad bonaerense y uno de los armadores del MDF, Andrés Larroque, aseguró que el peronismo debe llegar unido al 2027, pero “no amontonado”. El plan, interpretó el ministro, es no repetir la experiencia de gestión y gobierno de lo que fue la presidencia de Alberto Fernández. “Claramente le faltó orden a la fuerza política. No estaba claro el mecanismo de toma de decisiones; había una disociación entre la conducción del Estado y la conducción política”, planteó el dirigente en declaraciones a Canal 8 de Mar del Plata. Larroque es uno de los dirigentes que abona que la conducción debe ser de Kicillof y que esa condición se debe alcanzar luego de una PASO; una instancia que, por ahora, se sostiene pese a que el Gobierno trabaja en la búsqueda de los votos en el Congreso para su eliminación.
En el Día de la Lealtad, el peronismo mostrará distintas fotos. Al encuentro en La Matanza se le sumará también el acto que el kirchnerismo llevará adelante en San José 1111 en la tarde de este sábado. “Lealtad con Cristina”, plantean desde la organización. Será a las 16 h en la esquina del barrio porteño de Constitución.

Máximo Kirchner no estará. Se encuentra de gira por Chaco. Sus actividades por el Día de la Lealtad serán allí, escoltadas por el senador nacional y ex gobernador, Jorge Capitanich. Recibió la invitación al acto de este sábado en González Catán. Según supo este medio, le envió un mensaje a Magario y se disculpó por no poder asistir.
Algunos dirigentes estarán en ambos eventos —La Matanza y San José—, como por ejemplo el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín. En su carácter de vicepresidente del PJ bonaerense, estará en Catán; luego, en las primeras horas de la tarde, tendrá una celebración en su distrito junto a la ministra de Ambiente, Daniela Vilar, que es la titular del PJ lomense, y finalmente asistirá a San José a respaldar a CFK. No será el único dirigente que motorice esta dinámica. Algunos intendentes de la llamada Liga de Intendentes también tendrán más de una celebración este sábado.
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