POLITICA
Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

En la ronda electoral del año que viene, el riesgo de la polarización y la incertidumbre del péndulo puede ser mayor que lo esperado. El orden macroeconómico que hasta ahora logró el Gobierno parece alejar ese riesgo, pero no necesariamente. Primero, porque no está claro que la derechización que se inició con la Argentina de Javier Milei en 2023 sea un proceso cumplido y asentado, cuya reproducción esté garantizada en una eventual reelección en 2027. La polarización es un riesgo eterno. Segundo, porque a esa duda se superpone un patrón electoral que se viene repitiendo en América Latina: la dificultad de los oficialismos para reelegir, sea de izquierda como de derecha. Tercero, porque no está claro el impacto de la elección de medio término en Estados Unidos si llega a perder Donald Trump, y el impacto en la estabilidad de la derecha transnacional: son tiempos de aceleración de los procesos globales.
El aleteo de una mariposa agita cambios impensados a un ritmo hiper globalizado en su efecto contagio: Trump es la pieza central de la naturalización de la derecha de nuevo cuño, Milei entre ellas. ¿Debilitado el enclave Trump, se debilitará el sistema de derecha como en efecto dominó? ¿El mundo según Trump llega a su fin? La cuestión es si el electorado de Estados Unidos agotó o no su paciencia con la discrecionalidad trumpista, o todavía le da margen. El episodio mundialista de la tarjeta roja anulada es la última excentricidad del sistema Trump capaz de romperlo todo. Trump reducido a una fuerza de destrucción que ya no alcanza la etapa creadora. El capricho del poder como modus operandi.
Ayer, los anuncios del equipo económico se movieron dentro de la rigidez de esa cancha electoral polarizada, al menos de miedos polarizados, con telón de fondo regional y global desafiante. Luis Caputo presentó un plan financiero con un objetivo claro: reducir al mínimo las chances de shocks externos, pero sobre todo internos, es decir, políticos, en la paz mileísta de 2027. La palabra clave es “blindaje electoral”. Si en años de incertidumbre electoral a los argentinos les preocupa el dólar, Caputo aseguró tener los dólares suficientes para cubrir las obligaciones financieras hasta después de la elección presidencial.
La polarización que conviene
Pero los riesgos electorales son estructurales. 2027 es sinónimo de incertidumbre porque a la Argentina le falta alcanzar una conquista esencial: un modo sostenible de polarización. Una polarización que conviene, es decir, que haga correcciones en los márgenes de la visión de país, pero que mantenga un núcleo duro de racionalidad sin importar en cuál extremo del péndulo se encuentra. El problema no es tanto la polarización, sino la calidad de los polos.
En ese caso, el modelo puede ser Uruguay. Lo sintetiza bien el doctor en Ciencia Política Andrés Schipani: una opción de izquierda que logró “reformas igualitarias y capitalismo vibrante”. Su análisis pone el foco en el Frente Amplio, la izquierda uruguaya, y la figura de Tabaré Vázquez. Entre 2005 y 2020, el polo izquierdo del péndulo uruguayo gobernó con una mezcla única de racionalidad macroeconómica y políticas igualitarias. En ese período, el salario real creció un 62,5 por ciento sin crisis inflacionaria y la pobreza bajó del 32,5 al 8 por ciento. Al mismo tiempo, se mantuvo una política macroeconómica con estabilidad cambiaria, inflación y déficit relativamente bajos; hubo autonomía del Banco Central; se fomentó activamente la inversión privada. Con la izquierda uruguaya en el poder, explotó, en palabras de Schipani, la inversión extranjera directa: entre 2008 y 2018 estuvo entre los tres países de la región que más inversión extranjera directa recibieron. Respecto del PBI, la inversión extranjera pasó del 2,7 por ciento entre 1997 y 2007, al 5,1 por ciento entre 2008 y 2018. Entre 2005 y 2015, Uruguay tuvo una de las dos tasas más altas de crecimiento de la región: 4,5 por ciento promedio anual.
El péndulo corrido al extremo izquierdo, pero de una izquierda con racionalidad macroeconómica, y con resultados capitalistas y distributivos palpables. Es decir, una polarización razonable con consensos macro de extremo a extremo.
En cambio, disipada la niebla política del caso Adorni, la Argentina se vuelve a enfrentar con su destino sudamericano, que no es el uruguayo. El escenario electoral 2027 está aquí y mete presión con el riesgo de un nuevo envión en sentido opuesto del péndulo argentino más temido. Una especie de condena estructural a una alternancia en continuado entre los extremos de una polarización inevitable, un peronismo pro déficit y de pretensión distributiva versus un no peronismo pro racionalidad macro. El primero ya dio pruebas contundentes de su fracaso; el segundo todavía tiene que demostrar sus logros plenos: faltan piezas de la maquinaria macro, que todavía no están aceitadas, y la parte del beneficio para todos, el éxito en el bolsillo de la gente. En la versión mileísta, la maquinaria macro debería completarse con justicia social indirecta, es decir, sin distribucionismo ni desarrollismo de Estado. Ese hueco es la oportunidad sobre la que podría colarse el polo opuesto.
“Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”, reconoció Diego Santilli el fin de semana, desde su recién estrenado sillón de jefe de Gabinete. Toda una señal de la narrativa del Gobierno en la nueva etapa que encara hacia 2027: el fin de la negación de las deudas pendientes de su visión económica, y el reconocimiento del esfuerzo sostenido de la gente, a la que tiene que darle respuestas económicas si quiere tener chances electorales.
Trump y la otra “extracción”
Entre los shocks externos está la suerte electoral de Trump este año. Trump inauguró 2026 acuñando un término geopolítico: “extracción”. La operación quirúrgica que acabó con Nicolás Maduro preso en Estado Unidos terminó de enterrar una época de gobernanza internacional basada en el diálogo multilateral y la diplomacia como un mecanismo clave. Un tejido inter Estados reemplazado por la discrecionalidad y la voluntad política y de acción de un solo Presidente. Una operación efectiva para resolver el problema Maduro, pero que todavía deja pendiente el problema Venezuela.
El fin de semana, el modo Trump expandió sus horizontes y se metió con el universo del fútbol. La escalada parece superficial, pero no lo es: implica una alteración de las lógicas de una institucionalidad futbolera mundial más estable aún que la de los Estados nacionales que compiten en la Copa del Mundo. Trump “extrajo” la tarjeta roja a Folarin Balogun, el capitán de la selección de Estados Unidos, sin molestarse en disimularlo y sin pretender dar buenos argumentos: “No sabía qué demonios era una tarjeta roja”, dijo, sin vueltas, en una presentación pública donde reconoció el llamado a la FIFA para presionar.
La jugada desvergonzada de Trump también implicó la intervención de un mercado como el del fútbol que mueve millones basados en una regla: que la competencia mundialista se da dentro de las leyes de la meritocracia deportiva. El fútbol tiene historias de arbitrariedades comprobadas o sospechadas, pero no un caso de injerencia a cielo abierto del Presidente del hegemón global. Un cambio de época.
Con esa movida, la locura política de Trump impacta en la emoción de millones de personas en todo el mundo: un ataque a un componente central de la política, la emocionalidad de la gente. Lo que parece permanente se resquebraja a toda velocidad: con la jugada de Trump para eliminar la tarjeta roja, la arbitrariedad trumpista alcanzó escalas globales y emocionales no calculadas. En noviembre, el sistema Trump, cada vez más expuesto como una trama de discrecionalidad en todos los frentes, será puesto a prueba en las urnas. Las encuestas no lo acompañan.
Hoy, la discrecionalidad de Trump cuenta a su favor con un requisito político: mayorías republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El Congreso de Estados Unidos casi como una escribanía trumpista. En noviembre, tiene que reproducir esas mayorías. No es fácil, sobre todo con un legado ya en su haber. Para el oficialismo, la Cámara de Representantes es el componente crítico en una elección de medio término: desde 1938, de las veintidós elecciones legislativas realizadas, los oficialismos perdieron veinte elecciones. Los dos triunfos, según un análisis de Brookings Institution, el respetado think tank con sede en Washington, se dieron en circunstancias excepcionales: en 1998 y en 2002, con Bill Clinton y con George W. Bush como presidentes, ambos con una imagen positiva altísima luego del intento de impeachment en el caso de Clinton y del atentado a las Torres Gemeles, en el caso de Bush.
El nivel de aprobación de la gestión del presidente es, precisamente, la otra variable predictiva: a mayor aprobación, menor la pérdida de representantes que sufre el oficialismo. Ni la historia electoral ni la imagen positiva, muy baja, de Trump auguran, al menos hoy, un buen desempeño. Según The Economist, la aprobación de Trump muestra un neto negativo de 21 puntos. El 59 por ciento lo desaprueba; el 37 por ciento lo aprueba; el 5 por ciento no sabe. En el manejo de la inflación, el neto negativo es de 43 puntos, el menor de su mandato.
La cuestión es si en 2027, en la Argentina, acelera la opción Milei o recrudece el riesgo de un peronismo pro déficit, el polo más complejo, alejado de la racionalidad del polo de izquierda uruguayo. Hoy, Milei tiene una batería de antídotos para resistir el movimiento del péndulo al extremo contrario. Uno de ellos es una gradual recuperación de la agenda política y legislativa y de la narrativa pública: con la poda del caso Adorni, ahora diputados y senadores libertarios se animan a hablar en público y los ministros dan conferencias de prensa. Así fue ayer con Luis Caputo y el equipo económico: llegó la hora de recuperar la palabra y controlar la conversación. Los logros económicos de las últimas semanas, inflación otra vez a la baja y riesgo país en caída, justifican que la economía esté en el eje de esa estrategia.
El otro antídoto es la dispersión de la opción extrema, el perokirchnerismo. Pero nada augura que esa interna sin conducción no logre unificarse en 2027. Puede no asumir la ambición, casi imposible, de construir una oferta electoral con chances de gobernabilidad sostenible, pero sí con chances de llegar al poder. La incertidumbre es alta. Hasta Trump juega.
Se cayó el único juicio abreviado de un “ñoqui” del caso Chocolate: no aceptó que le impidan volver a ser empleado público,anuncios del equipo económico,Diego Santilli,Luciana Vázquez,Javier Milei,Donald Trump,Mundial 2026,Conforme a,Javier Milei,,LN+. Luis Caputo: “La gente se puede quedar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”,,Ajuste. Las transferencias nacionales a las provincias se hunden y complican la negociación con los gobernadores,,Reservas, bonos, FMI y privatizaciones. Punto por punto, el plan de Caputo para llegar a las elecciones de 2027 con los pagos de la deuda cubiertos
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Andrés Malamud analizó las tensiones con Brasil: “Milei está tratando de demostrar que la diplomacia no sirve para nada”

El politólogo Andrés Malamud analizó este domingo el conflicto diplomático entre la Argentina y Brasil y consideró que Javier Milei busca dejar ver que puede confrontar con el principal socio comercial del país sin generar consecuencias. “Está tratando de demostrar que la diplomacia no sirve para nada”, afirmó.
En una entrevista con José Del Río en LN+, en el marco del programa Comunidad de Negocios, Malamud se refirió a las declaraciones que el Presidente realizó durante su visita a San Pablo, donde respaldó al senador Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, y definió a Luiz Inácio Lula da Silva como “presidiario” y al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, como “basura calva”.
Según el politólogo, la reacción de Itamaraty estuvo motivada principalmente por los agravios contra el magistrado y no en las descalificaciones contra Lula. Respecto de estas últimas, sostuvo: “O no importó, o no entendieron o prefieren bajar el nivel de la disputa”.
Malamud planteó que la actitud del mandatario argentino constituye una prueba sobre el funcionamiento actual de las relaciones internacionales. “Está tratando de demostrar que se puede insultar al principal socio comercial de la Argentina, en su territorio, sin consecuencias para la Argentina. Si esto es así, entonces el mundo está cambiando a nuestra vista”, advirtió.
En ese sentido, vinculó el episodio con otros acontecimientos que, desde su perspectiva, muestran una pérdida de peso de las normas institucionales. Mencionó como ejemplo el pedido del presidente de Estados Unidos al titular de la FIFA para que se perdonara una tarjeta roja. En ese sentido, reforzó: “Milei está tratando de demostrar que lo mismo pasa en las relaciones entre los Estados, que todo lo que aprendimos hoy no funciona”.
En otro tramo de la entrevista, Malamud analizó el rechazo que, según advirtió, existe hacia los argentinos en distintas partes del mundo. Señaló que el odio no tiene una explicación racional, sino que surge de una convergencia de factores, y consideró que Milei es uno de ellos, aunque no el más importante. En ese sentido, recordó que las acusaciones de racismo contra la Argentina comenzaron hace cuatro años, antes de la llegada del actual gobierno.
El politólogo también vinculó el fenómeno con los éxitos deportivos del país y el cambio que produjeron en la percepción internacional. “Tiene que ver con que, de repente, somos Goliat y ya no David, como éramos hace cuatro años, cuando no éramos los campeones”, explicó.
A ese escenario sumó el efecto de los algoritmos, que muestran de manera permanente aquellos contenidos que generan rechazo. De esa forma, indicó, los insultos y maltratos de algunos terminan siendo atribuidos a la totalidad. “Los argentinos hoy somos los leprosos del mundo árabe, de Occidente y de América Latina”, afirmó.
También sostuvo que esa mirada externa representa una carga difícil de sobrellevar para algunos, pero que otros la adoptan con orgullo porque los hace sentirse diferentes. Según resumió, esa reacción alimenta el mismo fenómeno: cuanto más especiales se consideran los argentinos, mayor es el rechazo que provocan.
En cuanto a la implicancia de la llegada de Diego Santilli a la Jefatura de Gabinete y la salida de Manuel Adorni, Malamud consideró que el cambio representa “la victoria de la política profesional por sobre el amateurismo de los que venían a destruir a la casta”. Según explicó, la designación implica una toma de conciencia por parte del Gobierno de que el esquema anterior no funcionaba y responde a la necesidad de contar con un dirigente capaz de alcanzar acuerdos con otros sectores.
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Milei redobló las críticas a Lula y se agravó la crisis diplomática con Brasil: reunión clave en Itamaraty

El viaje del presidente Javier Milei a Brasil se planteó desde un inicio como una visita con fuerte contenido político, pero las declaraciones posteriores del mandatario, además de las que hizo durante su corta estadía allá, incrementaron la tensión y generaron un malestar en las autoridades del país vecino, que este lunes tendrán una reunión clave para analizar el futuro de las relaciones diplomáticas con la Argentina.
A pesar de la polémica inicial, lejos de retractarse, el líder libertario redobló las críticas a su par Luiz Inácio Lula da Silva el desenlace de todo el conflicto todavía tiene un final incierto.
No obstante, en el Gobierno buscan desestimar el alcance práctico que pueda llegar a tener esta discusión, especialmente en lo que respecta al sector económico.
En la Casa Rosada reconocen que los dichos de Milei a pocos meses de las elecciones molestaron al oficialismo brasileño, aunque por el momento no se hizo un análisis amplio de lo ocurrido.
“Creo que lo diplomático y lo comercial corren por cuentas separadas en este caso, pero esa es solamente mi opinión“, consideró ante Infobae uno de los integrantes de la mesa política, que además fue de los pocos funcionarios que se animó a dar una visión de los hechos.
Todo comenzó el sábado, cuando el mandatario viajó a San Pablo para participar de un acto junto a Flávio Bolsonaro, hijo de Jair y principal referente de la oposición en su país.

En ese marco, el jefe de Estado argentino respaldó abiertamente la candidatura presidencial del actual senador del Partido Liberal, al sostener que es el único que puede frenar el “riesgo Lula”.
La frase no fue casual, sino que se trató de un paralelismo de la administración de Da Silva con la del kirchnerismo, ya que el Gobierno suele utilizar ese mismo concepto para responsabilizar por las eventuales bajas en los índices económicos al presunto miedo que genera en los mercados el regreso de una gestión de ese color.
En un efusivo discurso, Milei fue muy crítico de su par de Brasil, a quien calificó con adjetivos como “ladrón” “basura socialista“ y “presidiario”, por la condena que cumplió años atrás tras haber sido condenado por corrupción en su primer mandato.
Asimismo, el Presidente también insultó al juez del Supremo Tribunal Federal, Alexandre de Moraes, a quien definió como “basura calva”, luego de que el organismo le prohibiera visitar a Jair en su domicilio, donde cumple una pena, en su caso, por intento de golpe de Estado.
Fue Moraes quien recientemente decidió impedirle al ex mandatario recibir a cualquier invitado en su casa durante 30 días, como sanción por la difusión de una carta política a través de su hijo, hecho con el que violó una medida cautelar que le impide comunicarse por redes sociales, incluso a través de terceros.

Tanto la corte con el gobierno de Brasil manifestaron sus quejas por las declaraciones de Milei, pero en una posterior entrevista radial el libertario ratificó sus palabras y aseguró que, además, el país vecino fue responsable de financiar la “campaña antiargentina” que se produjo antes y después de la final del Mundial.
“El veinticinco por ciento de los recursos salió de ellos. Después vienen a hablar de interferencia. Además, jugaron un rol muy activo en la campaña del 2023. ¿Usted se olvida que los asesores de Massa eran un grupo de brasileños?”, argumentó.
Todo esto generó que la crisis diplomática escalara todavía más y el canciller de Lula, Mauro Vieira, llamó a consulta al embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, a una reunión de urgencia.
El diplomático armó inmediatamente sus valijas y el domingo por la noche partió rumbo a Brasilia para tener, este lunes por la tarde, una reunión clave en el Palacio Itamaraty, sede del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Durante el encuentro, Vieira y Bitelli analizarán lo sucedido y acordarán los pasos a seguir, pero el representante ante la Casa Rosada no tiene pasaje de regreso y tampoco sabe si le pedirán que regrese luego de la charla o si se quedará en su tierra natal por tiempo indefinido.
Mientras se define esto, la embajada quedará momentáneamente en manos del actual ministro-consejero, Eduardo Uziel, que asumirá el rol de Encargado de Negocios, como suele pasar en este tipo de episodios.
Por su parte, y aunque el canciller brasileño también convocó al embajador argentino en ese país, Daniel Raimondi, para que diera las explicaciones del caso, no estaba confirmado que esa reunión se vaya a hacer.
En un mensaje a la prensa que publicó el Ministerio que encabeza Vieira, se remarcó que “no hay precedentes de un presidente extranjero que, en territorio nacional, haya acumulado agresiones y ofensas contra el jefe de Estado, las instituciones democráticas, incluido el Poder Judicial, y el Pueblo”.
En esta línea, las autoridades vecinas también lamentaron que este “episodio infamante” involucre a una nación con la que “mantienen 203 años de amistad y cooperación“ y que es “su principal socia comercial”.

Al poco tiempo de haber llegado a la Casa Rosada, Milei tuvo su primer cruce público con Lula, cuando este le exigió que le pidiera disculpas por las acusaciones que le había hecho durante su campaña.
A lo largo del 2023, el libertario fue muy crítico del ya presidente y referente del Partido de los Trabajadores (PT), pero en aquella oportunidad también se negó a retractarse.
“Las cosas que yo dije encima son ciertas. ¿Cuáles son los problemas? ¿Que le dije corrupto? ¿Y acaso no fue preso por corrupto? ¿Que le dije comunista? ¿Y acaso no es comunista? ¿Desde cuándo hay que pedir perdón por decir la verdad? ¿O estamos tan enfermos de corrección política que a la izquierda no se le puede decir nada, aún cuando sea verdad?”, expresó en una entrevista televisiva.
En ese momento, Vieira también llamó a consulta a Bitelli para abordar el conflicto, pero después de unos días se optó que el embajador regresara a Buenos Aires.
«No es una llamada de enojo, es para mapear oportunidades con esta nueva Argentina. La semana que viene vuelvo“, aclaró el propio funcionario en julio del 2024.
Esta vez, las autoridades de Brasil dieron un paso más en los protocolos diplomáticos y también convocaron a Reimondi, señal de que la tensión ahora es mayor.
Por lo pronto, Milei se reunirá este lunes con la directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y el martes viajará a Perú para otra aparición con fuerte tinte político: la asunción de Keiko Fujimori, una dirigente con la que tiene afinidad ideológica.
Sin embargo, en Lima el Presidente solamente participará del acto central y no está previsto que dé ningún discurso, igual que como sucederá el 7 de agosto próximo en Bogotá, para la toma de poder del colombiano Abelardo de la Espriella.
POLITICA
Con la mira en 2027, La Libertad Avanza prepara un Congreso bonaerense para fortalecer el armado y avanzar sobre Kicillof

Con el 2027 en la mira, el armado de La Libertad Avanza bonaerense trabaja en la organización de un nuevo Congreso partidario con el objetivo de fortalecer la construcción territorial y discutir las principales problemáticas que atraviesan la provincia de Buenos Aires de cara a los próximos comicios presidenciales.
Según confirmaron fuentes libertarias a Infobae, el evento que nucleará a dirigentes, militantes y referentes está previsto para el mes de octubre y estará encabezado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el diputado nacional Sebastián Pareja.
Con la sede todavía a definir, el espacio aspira a discutir los temas que definirán la agenda de campaña para el año electoral. La invitación también será extensible al presidente Javier Milei, quien estuvo a cargo del cierre durante la última edición, aunque desde el armado aseguran que su asistencia estará condicionada a la agenda más próxima a la fecha. Mientras tanto, avanzan con una nueva instancia partidaria que busca fortalecer al espacio de cara a los próximos desafíos electorales.
La instancia interna de debate replicará la dinámica del Congreso celebrado en 2025, en la previa de los comicios legislativos. Para eso, las mesas temáticas que actualmente funcionan en la provincia presentarán las principales conclusiones ante la conducción y la militancia libertaria.

Se espera que el temario gire en torno a problemáticas ligadas a la economía, la justicia, la salud, la educación, la desregulación, el presupuesto y la reforma constitucional que diseñó el bloque libertario.
Más allá de la discusión interna, el Congreso funcionará también como el puntapié inicial de la disputa que las tribus violetas pretenden dar por la conducción política del territorio bonaerense. Si bien restan tomar algunas definiciones, el actual jefe de Gabinete, Diego Santilli, parece tener ventaja en la carrera por disputarle al gobernador Axel Kicillof la conducción política de la provincia.
“Estamos preparando equipos para ganar la Provincia y asegurar la reelección del Presidente”, definieron a Infobae desde el entorno del legislador que responde a Karina Milei.
A diferencia de otros distritos, la provincia parece encaminarse hacia el cierre de acuerdos con partidos aliados como el PRO y la Unión Cívica Radical. Pese a que aún resta definirse el futuro de las PASO, las conversaciones están activas entre los referentes libertarios encolumnados en el parejismo y los dirigentes del partido amarillo, como Cristian Ritondo y Alejandro Finocchiaro.

Sobre el cierre de la semana pasada, La Libertad Avanza impulsó el Día de la Unidad, como continuidad del mensaje en X que supo publicar Karina Milei en 2025, cuando habilitó acuerdos con sectores aliados para las elecciones legislativas bonaerenses. De esta forma, en las filas violetas apuestan a ordenar a propios y socios en torno al operativo reelección del presidente Javier Milei.
Se trata de una idea que algunos le adjudican al cineasta Santiago Oria, aunque él la desmiente, y que busca limitar las diferencias internas y encauzar la militancia detrás de la figura del libertario que aspira a otros cuatro años de gestión.
La provincia de Buenos Aires configura un escenario clave para el proyecto de reelección de Milei. Bajo esa premisa, el armado territorial se prepara para encarar el período preelectoral abierto tras la finalización del Mundial 2026. El plan incluye, además, la inauguración —prevista para agosto— de un nuevo local central partidario en el barrio porteño de San Telmo.
En Balcarce 50 aseguran que el ministro coordinador, que estará convocado al Congreso del partido, encabeza la lista de potenciales aspirantes para competir por la provincia y sostienen que, de hacer una buena gestión en el Poder Ejecutivo, será el candidato “natural” de la unidad. No obstante, hay quienes precisan que Santilli debería declinar sus aspiraciones y competir por la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
“No hay nada definido sobre las candidaturas, pero desde el partido se está trabajando para que el que sea tenga una estructura que aporte soluciones”, explicaron ante este medio.
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