POLITICA
Macri descuenta que Cristina será candidata

La respuesta resonó el viernes en uno de los salones de la quinta presidencial de Olivos: «No nos comemos ningún amague. Cristina va a ser candidata».
Mauricio Macri acababa de recibir a María Eugenia Vidal con los 69 intendentes bonaerenses de Cambiemos para insuflarles ánimo de cara a una campaña escarpada, y las conversaciones informales después de la cumbre quedaron dominadas por las especulaciones sobre el imprevisto viaje a Cuba de la expresidenta Kirchner.
La sola mención de la hipótesis de que Cristina abandone la carrera presidencial causa escalofríos en la dirigencia macrista. La lógica de la grieta es el factor que ordena el proyecto electoral de Cambiemos y lo mantiene con expectativas de ganar a pesar de la crisis económica que no da respiro y de los conflictos de convivencia en la coalición.
«Va a jugar», insiste un funcionario muy cercano al Presidente, a mitad de camino entre el análisis y el ruego. En términos generales, la tesis que desarrolló el consultor Jaime Durán Barba es que Cristina Kirchner encarna valores defendidos por una porción amplia de la sociedad, que tiene una base electoral demasiado sólida para entregarla sin nada a cambio y que, en todo caso, no hay nadie que pueda garantizarle un porvenir mejor si abandona la competencia.
En una mirada más microscópica, posterior a la exposición pública que hizo la expresidenta del estado de salud de su hija, en el círculo de confianza de Macri interpretaron que Cristina estaba dando la señal definitiva de que encarará el desafío electoral. Ven detrás del «caso Florencia» una jugada para conectar con sus votantes, similar a la construcción emocional que disparó su popularidad después de la muerte de Néstor Kirchner.
Como sea, el ecosistema político quedó temblando a partir de las señales ambiguas que emanan del búnker cristinista. La expresidenta resolvió su viaje al Caribe en el más estricto secreto. Solo media docena de personas -su hijo Máximo, Alberto Fernández, Oscar Parrilli, su abogado Carlos Beraldi- supieron con algo de anticipación el movimiento. El resto de los dirigentes kirchneristas se anotició por Twitter. Quedaron a la expectativa de un traductor.
Venían de una semana en la que había fallado severamente la planificación. Cristina llegó a creer en un triunfo de su candidato en Neuquén, Ramón Rioseco, que al final terminó a un mundo de distancia del gobernador Oscar Gutiérrez (MPN). La hoja de ruta presuponía ese resultado como una irrupción triunfal de su figura en la campaña nacional, seguida de horas críticas en los mercados para el Gobierno y coronada por el espectáculo -que igual siguió adelante- del juez Alejo Ramos Padilla en el Congreso para desacreditar las investigaciones de corrupción contra la cúpula kirchnerista .
Al anuncio del viaje a Cuba le sucedió un operativo confusión al que hizo su aporte el operador Eduardo Valdés cuando dijo que «en este clima no tiene sentido que sea candidata» a la presidencia. Juan Grabois hizo su aporte al referirse a una supuesta «evaluación» que estaría haciendo la actual senadora sobre las ventajas y desventajas de presentarse.
Otros allegados a Cristina enviaron en privado señales contradictorias entre dirigentes propios y opositores con los que tienen trato. Al propio Máximo le atribuyen haber dicho que su madre está «dispuesta a todo» para que pierda Macri. Incluso si eso implicara ceder el testigo a otro aspirante capaz de unificar a la oposición. Creer o reventar.
En La Habana, mientras acompaña a su hija con la intimidad que le garantiza el gobierno cubano, Cristina no se va a desconectar de las noticias de Buenos Aires. En las próximas horas se espera que el juez Claudio Bonadio homologue el acuerdo de colaboración judicial con el contador Víctor Manzanares, que puede desatar una nueva ola de detenciones en la causa de los cuadernos de las coimas . Fuentes judiciales señalan que figuras del entorno más cercano a la expresidenta podrían quedar salpicados por las revelaciones de ese hombre, un verdadero coleccionista de secretos de Estado.
El revuelo del viaje a Cuba ratificó que Cristina Kirchner subsiste como pieza determinante en el tablero de la política argentina. La solo hipótesis de su deserción -por improbable que suene- obliga a pensar todo de cero.
El peronismo baila al ritmo de esa intriga. Sergio Massa mantiene su candidatura, bastante invisibilizada por la instalación de su (¿ex?) asesor Roberto Lavagna, con la convicción de que Cristina no va a competir y que, entonces, él será el hombre mejor posicionado para atraer votos de todo el arco opositor.
Daniel Scioli preparó su acto de lanzamiento del jueves sin saber nada sobre el viaje de Cristina a Cuba. Pero su plan se sostiene en la fe y el optimismo de que ella ceda el lugar. En la construcción de su precandidatura trabajó el mandamás del PJ de La Matanza, Fernando Espinoza, que no para de ensalzar a la expresidenta, pero se entusiasma con un cambio de guardia que le permita convertirse en un kingmaker, al menos en la provincia de Buenos Aires.
El entorno de Lavagna también testea el ánimo de Cristina. Su proyecto presidencial se funda en la necesidad de una «tercera vía» que supere la polarización y pesque en el mar de los desencantados. Creen sus impulsores que si Macri y Cristina -con sus problemas de imagen a cuestas- van al choque Massa y Juan Manuel Urtubey terminarán por rendirse, al igual que los candidatos filokirchneristas como Scioli, Felipe Solá o Agustín Rossi.
Si, en cambio, quedara vacante el espacio principal de oposición a Macri la disputa sería feroz y se resolvería en un ambiente demasiado hostil para un hombre como Lavagna, que no tiene estructura política propia y no exhibe especial vocación por embarrarse en una interna peronista por el poder total.
A pesar del mensaje que baja de la cima del poder, en Cambiemos sobrevive la inquietud sobre un posible volantazo de Cristina. «No tenemos plan B. Estamos seguros de que es Macri contra Cristina. Esperemos no estar equivocados», se sincera un integrante de la mesa política de Cambiemos.
La variable Cristina figura hasta en el plan económico. Macri tenía en carpeta medidas financieras para enfrentar el previsible trauma en los mercados que podría causar el anuncio de la candidatura kirchnerista en momentos en que el Presidente fuera todavía incapaz de exhibir cifras de aprobación que garanticen su victoria.
Pero la crisis es cruel y el Presidente tuvo que jugar las cartas justo en la semana en que se intentó instalar la duda sobre la postulación de Cristina. El anuncio del permiso del FMI para vender hasta 60 millones de dólares por día para evitar saltos en la cotización de la divisa y la extensión del torniquete monetario eran medicinas pensadas para ser aplicadas durante el período de inscripción de listas.
En el laboratorio electoral de la Casa Rosada deslizan que un hipotético renunciamiento de la expresidenta implicará ajustes en la estrategia de campaña, pero no una reformulación total.
El mensaje central seguirá enfocado en que los argentinos tendrán que optar este año entre la normalización económico-institucional del país o el regreso al fracaso populista. El candidato que emergiera como referencia de la oposición heredará la carga de representar los valores kirchneristas, sostienen.
La tesis se resume en la expresión «son todos lo mismo», que involucra, de acuerdo con el mensaje macrista, a la gran mayoría de los peronistas. Acentuar esa percepción es el objetivo primordial del impulso a medidas como el proyecto de extinción de dominio, la ley de ética pública que obliga a transparentar los bienes de los sindicalistas y la reciente denuncia de Ramos Padilla ante el Consejo de la Magistratura.
Sobre esto último se preguntaban ayer en el Gobierno: ¿cómo van a actuar el senador Miguel Ángel Pichetto o la diputada Graciela Camaño, figura clave del massismo? ¿Apoyarán el enjuiciamiento del magistrado que lleva la causa soñada por el kirchnerismo como el antídoto contra los cuadernos de Centeno? ¿O se resignarán a ser señalados como «cómplices» de la corrupción? «Para nosotros es win-win«, dijo un integrante del gabinete.
El Gobierno decidió entrar en esa batalla después de meditar durante semanas si debía o no darle entidad a lo que define como una maniobra de impunidad kirchnerista. Es lo que hay: Macri todavía no encuentra incentivos para jugarse la reelección en el terreno de la economía.
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POLITICA
No habrá invitación del Gobierno a los expresidentes para asistir a los eventos del papa León XIV

Gobernadores, diputados y senadores estarán el domingo por la tarde en el Palacio Libertad, para recibir al Papa León XIV, un convite al que no fueron invitados los expresidentes que tuvo el país desde el retorno de la democracia, en diciembre de 1983.
Luego de interminables negociaciones e idas y vueltas, los mandatarios que antecedieron a Javier Milei en el sillón de Rivadavia no tienen ni tendrán lugar ni invitación del Gobierno para los encuentros y actos que protagonizará el Santo Padre en su paso por la Argentina, la primera visita de un Papa desde la llegada a Buenos Aires de Juan Pablo II, en 1987.
“En el encuentro en el Palacio Libertad están invitados todos los gobernadores, todos los diputados, todos los senadores. Los expresidentes todavía no están incluidos”, afirmó ayer el canciller Pablo Quirno, en la puerta del Palacio San Martín y antes de iniciar una reunión vinculada a la visita de León XIV, quien luego de arribar a Buenos Aires llegará a Plaza San Martín y de allí a la Casa Rosada para entrevistarse, por media hora, con el Presidente.
A tan poco tiempo de la llegada del Papa, que estará en el país cuatro días, las palabras del canciller suenan a sentencia, y una invitación a los expresidentes en condiciones de asistir suena casi imposible. Según pudo saber , los peronistas Alberto Fernández, Eduardo Duhalde, Adolfo Rodríguez Saá y Ramón Puerta no recibieron invitación, ni tampoco el exmandatario de Pro Mauricio Macri. Menos aún Cristina Kirchner (en prisión domiciliaria) e Isabel Perón, que tiene 95 años y reside en España.
Según pudo saber , la iniciativa original de invitarlos al Palacio Libertad había surgido del Episcopado que encabeza monseñor Marcelo Colombo, desde donde se propuso incluir a todos los expresidentes en ese evento, en una postal de unidad inédita en Argentina, aunque bastante común en países vecinos como Uruguay, donde mandatarios de distintos signos políticos suelen asistir a eventos vinculados con la defensa de la institucionalidad y la democracia. En su paso por Argentina, hace cuatro décadas, Juan Pablo II conoció al entonces expresidente Arturo Frondizi, presentado por el entonces mandatario Raúl Alfonsín.
“No cayó bien, no hubo reacción favorable en el Gobierno”, susurran, algo decepcionados, cerca de uno de los protagonistas de los preparativos, aunque también reconoció que hubo sondeos preliminares con algunos de los exmandatarios, que no prosperaron. La última vez que el Poder Ejecutivo invitó a exmandatarios a un evento oficial fue el 9 de julio de 2024, cuando Macri y Rodríguez Saá asistieron a la firma del Pacto de Mayo, en Tucumán.
La iniciativa se retomó a mitad de semana, pero rápidamente fue descartada, en tiempos, sobre todo, de confrontación entre el oficialismo y el peronismo. Desde ese sector afirmaron, como dato adicional, que el Gobierno habría intentado poner trabas a la presencia del gobernador bonaerense Axel Kicillof en el interior del Cottolengo Don Orione, en Claypole, donde el Papa llegará el lunes 9 por la mañana, aunque el mandatario finalmente lo recibirá en el ingreso.
“Mauricio no pidió nada, ya tuvo suficiente Papa [en su mandato]”, contestaron, con ironía, cerca del expresidente, que sí podría participar, invitado por el gobierno porteño que encabeza su primo Jorge Macri, a alguno de los eventos religiosos como la misa prevista en la ciudad, según allegados al exmandatario.
“No lo invitaron, pero no hay problema ni conflicto”, afirmó a la exsenadora Hilda González de Duhalde, en un intento por minimizar el desaire a su marido.
Los expresidentes Alberto Fernández y Cristina Kirchner son, tal vez, los nombres que más incómodos ponen al Poder Ejecutivo, para quien la oposición intenta “politizar” la visita del Sumo Pontífice.
“No hay que mezclar las cosas, es importante que el Papa esté y que tenga contacto con la gente”, afirmaron muy cerca de la expresidenta, que tampoco tiene pensado, a pesar de los deseos de algunos de sus allegados, hacerle llegar al Papa algún mensaje durante su estadía en el país.
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POLITICA
El Gobierno toma distancia de la posible candidatura de Cristina Kirchner y la atribuye a una interna peronista

Luego de que Cristina Fernández de Kirchner abriera la puerta a competir por la Presidencia en 2027, el Gobierno tomó distancia del anuncio de la exmandataria y lo atribuyó a una interna del peronismo.
“Nosotros no tenemos nada que ver con esto. Es un tema del peronismo. No nos carguen a nosotros si ella va a ser candidata o no. No está en nuestro análisis. Para nosotros es igual”, remarcaron desde Balcarce 50, donde sostienen la línea oficial promovida por Javier Milei de que no importa quién será el candidato opositor a enfrentar el próximo año.
“Mi rival soy yo mismo. ¿Qué me importa los que atrasan cien años y que además fracasaron siempre? Es casi insultante tener que debatir con un comunista”, había dicho el Presidente a fines de septiembre en su discurso en el Coloquio de IDEA, consultado sobre las posibles candidaturas de Axel Kicillof o Myriam Bregman.
En ese sentido, el Gobierno sostiene esa postura incluso si la contendiente fuera la expresidenta, quien no descartó subirse a la arena electoral en caso de lograr un giro en su situación judicial. “Cuando recupere mis derechos políticos, ¿por qué no?”, dijo en una entrevista con The Washington Post publicada este lunes.
Por su condena firme en la causa Vialidad, Fernández de Kirchner contempla, además de los seis años de prisión domiciliaria, la inhabilitación perpetua para ejercer funciones públicas. Por eso, su defensa presentó una petición ante el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para que examine las condiciones en las que fue juzgada y condenada, con la esperanza de que una eventual presión internacional pueda llevar a revertir su inhabilitación.
En el Gobierno conviven posturas. Hay quienes sostienen que no hay “ninguna” posibilidad de que la expresidenta pueda volver a competir electoralmente, pero un integrante de la mesa política aseguró a este medio que “no descartan nada”.
Independientemente de eso, la lectura del oficialismo coincide con que el pronunciamiento de la exjefa de Estado apunta a ejercer presión en el propio ecosistema peronista, en medio del enfrentamiento que atraviesa su sector, representado por su hijo Máximo y La Cámpora, el Movimiento Derecho al Futuro que conduce el gobernador de la provincia de Buenos Aires, y el Frente Renovador de Sergio Massa.
POLITICA
Milei impulsa el ascenso del juez Rafecas y se podría abrir una nueva vacante en Comodoro Py

El Gobierno de Javier Milei envió al Senado el pliego del juez federal Daniel Rafecas para ocupar un cargo en la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional, un movimiento que, de concretarse, dejaría una nueva vacante en Comodoro Py y le abriría al Gobierno la posibilidad de promover a un nuevo magistrado en esos tribunales, donde se investigan las principales causas de corrupción.
La postulación, impulsada también por el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, deberá obtener ahora el acuerdo de la Cámara alta para que Rafecas pueda asumir en el nuevo tribunal.
Su eventual salida tendría impacto en Comodoro Py. En los tribunales de Retiro, Rafecas se encuentra al frente de dos juzgados federales (en uno es titular, en otro subroga) y, hasta la semana que viene, de manera transitoria, de un tercero: el que tiene a su cargo la causa por la criptomoneda $LIBRA, que involucra al Presidente.
Con la eventual salida de Rafecas de Comodoro Py, los juzgados vacantes del fuero pasarían a ser cinco sobre un total de doce, lo que forzaría el esquema de subrogancias que rige actualmente, que permite que un mismo magistrado esté al frente de varios juzgados.
Rafecas es titular del Juzgado Federal 3, pero también subroga el 6, vacante desde la jubilación de Rodolfo Canicoba Corral, en 2020. Por estas horas, el juez está al frente incluso de un tercer juzgado, el 8, donde tramita la causa por la criptomoneda, y cuyo titular, Marcelo Martínez de Giorgi, está momentáneamente de licencia hasta la semana que viene.
Su partida obligaría a reorganizar esas suplencias y redistribuir así todas las causas bajo su órbita. Entre ellas, figura la investigación por la voladura de la AMIA (recientemente procesó a ocho ciudadanos iraníes y libaneses acusados de participar); la causa por enriquecimiento ilícito del diputado provincial Francisco Adorni y el caso de presunta violencia de género del expresidente Alberto Fernández contra Fabiola Yañez, que continúa en etapa de instrucción.
Al Juzgado Federal 3, además, podría regresar uno de los expedientes más delicados para la Asociación del Fútbol Argentino (AFA): la investigación sobre la fastuosa quinta ubicada en Villa Rosa, Pilar, que está a nombre de un monotributista y una jubilada, pero que pertenecería al tesorero de la entidad, Pablo Toviggino.
Rafecas fue quien le dio al caso su primer impulso cuando ordenó los allanamientos que derivaron en el secuestro de una costosa flota de vehículos y otros elementos que apuntaban directamente contra Toviggino, como un bolso y una placa homenaje con su nombre.
Por pedido de los investigados, el caso luego recaló en la Justicia federal de Campana, pero en el recorrido, el fiscal de la Casación Mario Villar pidió a la Corte Suprema para que se revise esa decisión y la causa regrese al juzgado que podría dejar Rafecas.
Para el juez, el movimiento sería un ascenso. Concursó para el cargo en 2018, cuando ya llevaba 14 años como juez de Comodoro Py. Terminó en el primer lugar del concurso, pero su pliego fue y vino durante los gobiernos de Mauricio Macri y Alberto Fernández y nunca llegó a la Cámara alta.
Rafecas, además, fue la opción de Fernández para la Procuración, pero tampoco consiguió el cargo, porque su nombre era fuertemente resistido en el sector más cercano a la entonces vicepresidenta Cristina Kirchner.
Hoy, tras más de dos décadas en Comodoro Py, el juez considera que es momento de dejar el juzgado, aseguran quienes lo tratan.
Reforma
Su eventual ascenso se produciría en medio de los planes del Gobierno de reformar Comodoro Py y de reducir a ocho la cantidad de juzgados federales de primera instancia.
Si ese proyecto llegara a concretarse −debería pasar por el Congreso−, las decisiones judiciales se concentrarían en los jueces titulares de Comodoro Py, pero aun así, sin Rafecas, haría falta nombrar a un nuevo juez.
Con la llegada de Mahiques al Ministerio de Justicia, el Gobierno impuso su propia impronta a los tribunales de Retiro. Por ahora, el movimiento más importante en ese sentido fue la renovación de la Cámara Federal porteña, el tribunal que revisa las decisiones de todos los jueces de primera instancia de Comodoro Py.
Allí, el oficialismo consiguió el nombramiento de dos camaristas, Pablo Yadarola, que era juez del fuero Penal Económico, y el de Pablo Bertuzzi, que formaba parte de la Cámara, pero había llegado mediante un traslado y no estaba firme en el cargo.
Federico González del Solar,Daniel Rafecas,Javier Milei,Tribunales de Comodoro Py,Conforme a
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