ECONOMIA
MSCI: qué bonos subirán fuerte si Morgan Stanley sube la nota de Argentina

Entre los bancos de inversión de Wall Street y de bancos y consultoras financieras del mercado local hay un consenso: una revisión de la categoría de Morgan Stanley Capital Investment (MSCI) podría generar un fuerte rally de bonos con legislación local e internacional y de las acciones argentinas cuyos American Deposit Receipts (ADR) cotizan en el New York Stock Exchange (NYSE) en Wall Street.
El 26 de junio próximo la calificadora MSCI definirá si la Argentina puede salir de la categoría «standalone». Es una condición que hoy la mantiene fuera del radar de grandes fondos globales para comprar activos de riesgo argentinos.
Lo que hay que considerar es que el índice MSCI EM tiene una composición de activos donde el 80% es renta variable (acciones) y 20% es renta fija (bonos), por lo tanto, los flujos dirigidos a comprar bonos son mucho más reducidos que los que van a comprar acciones.
Qué bonos argentinos pueden subir, según JP Morgan
Un reciente trabajo de JP Morgan enviado a sus clientes destaca que en el caso que MSCI subiera la calificación de la Argentina de Standalone a Mercado Frontera o Mercado Emergente, los bonos que más podrían reaccionar hacia la suba son los soberanos Globales en dólares (USD), los soberanos Globales en pesos ($) y los corporativos en dólares que cotizan en Nueva York.
Los que tendrían más recorrido a la suba serían los Bonos Globales en dólares con Ley Nueva York que son los que más volumen mueven porque entran directo en la composición los ETF de mercados emergentes del índice MSCI. Estos activos de renta variable subirían porque los grandes fondos tienen mandato de comprar bonos soberanos del país que entra a esa categoría y no tienen opción. Esto provoca una demanda forzada que comienza el mismo día que se hace efectivo el cambio.
Entre los bonos que se distinguen podemos citar:
- AL30 con Legislación New York en dólares que vence en 2030. Es el más líquido y hoy ofrece una tasa interna de retorno de entre 18 al 20% y si MSCI mejora la categoría esa tasa podría llegar a entre un 12 al 14% lo que implicaría una suba del precio que oscilaría entre los u$s25 a u$s35
- GD30 es igual que AL30 pero con Ley New York y el más demandado por los fondos extranjeros
- AL35/GD35 que vence en 2035 con más duración y más sensibilidad a la tasa ya que sube más si baja el riesgo país
- AL29, AL41 el mismo perfil que los anteriores en dólares pero Ley Argentina. Estos subieron menos que los Ley NY porque algunos fondos no pueden comprarlos por mandato, pero igual acompañan
Los corporativos que también se beneficiarían del efecto MSCI
Bonos corporativos en dólares con un efecto indirecto pero fuerte ya que si baja el riesgo país, baja el riesgo de todos y los que más volumen mueven son los de YPF 2029, 2033 que son más líquidos y porque el de YPF es considerado por la mayoría de los Fund managers como quasi-soberano, luego le sigue Pampa Energía 2029, Telecom 2026, 2031; Grupo Financiero Galicia, Macro, BBVA todos con vencimiento 2028.
Estos bonos no entran en el índice MSCI, pero los fondos que compran acciones argentinas también suelen demandarlos para balancear sus compras.
BOPREAL y deuda BCRA están más atados a una liberación total del cepo a empresas. Eso hace que los BOPREAL valgan más porque hay más chances de que se puedan pagar. Hoy cotizan con 20-30% de descuento por el riesgo de pago.
Los que no subirían mucho serían tanto Bonos en pesos CER ajustados por inflación, los Bonos Duales ajustados por el dólar que no entran en el ranking de MSCI EM y las Lecaps del BCRA.
Cuándo comenzarían a subir los bonos si MSCI mejora la nota
En el caso que MSCI anunciara una revisión de la calificación el próximo 26 de junio 2026 la Argentina entraría en revisión para subir de calificación recién en 2027 y esos bonos comenzarían a subir a partir desde ese momento.
En 2018 el índice Merval en dólares y los bonos subieron 40% desde septiembre 2017 que MSCI anunció la revisión hasta el 20 de junio 2018 cuando finalmente mejoró la calificación.
En septiembre 2017 MSCI puso a la Argentina en revisión para subirla a Emergente con un riesgo país de 420 puntos básicos y en junio 2018 MSCI confirmó la mejora a Emergente con un riesgo país en 550 puntos básicos pero el anuncio coincidió con la primera corrida cambiaria en el Gobierno de Mauricio Macri y el anuncio del acuerdo con el FMI por unos 45.000 millones de dólares pero el riesgo país ya estaba en los 900 puntos básicos.
El antecedente del rally de 2018: qué pasó con YPF, Galicia y Pampa
El libre acceso al mercado para poder entrar y salir con dólares sin trabas, el tamaño y liquidez que implica que el mercado sea grande y opere bien y la estabilidad que implica que las reglas no cambien cada 6 meses son factores clave.
Para evaluar cómo sería el impacto en el mercado de bonos y acciones el único ejemplo que hay como antecedente es el desde el 2.016 luego que el Gobierno de Mauricio Macri levantó el cepo cambiario impuesto por el kirchnerismo en octubre del 2.011 y se dispuso de un mercado cambiario sin ningún tipo de restricción para sacar y entrar dólares.
En junio 2018 MSCI anunció la suba de categoría a Mercado Emergente y entre el anuncio y la implementación el MSCI Argentina subió un 60% en dólares pero luego cayó por el triunfo del Frente de Todos en la PASO de agosto de 2019 que enterró la posibilidad de una reelección de Mauricio Macri y en junio del 2.021 vino el golpe, MSCI pasó a la Argentina a la categoría «standalone».
Entre 2018 y agosto 2019 los ADR de YPF, Galicia y Pampa aumentaron entre un 70 y 90% entre el anuncio de MSCI y la implementación.
En cuanto a las cotizaciones en ese periodo se observó que YPF subió 70%, Grupo Financiero Galicia 80%, y Pampa Energía 90% desde el anuncio hasta el pico de abril de 2019.
Las sombras que complican el panorama: contexto internacional y político
El problema es que hoy Argentina enfrenta una situación financiera internacional por la tensión en Medio Oriente a la que se suman las preocupaciones por suba de la inflación en los Estados Unidos que llegó al 3,8% interanual, el aumento de la tasa de los bonos del Tesoro Americano a 30 años que llegó también a un récord del 5,15% anual lo que lleva a los operadores locales y de Wall Street a mostrarse cautelosos.
A esto hay que sumarle un contexto interno donde se observa una situación política conflictiva dentro del oficialismo donde el único que da la cara y se expone frente a los medios y a la sociedad es el Presidente Javier Milei mientras el resto de los involucrados en peleas internas en algunos casos por negocios con el Estado no dice nada o miente exponiendo al Poder Ejecutivo.
Pero la posibilidad de una eventual recategorización de la Argentina en lo que respecta a su calificación en el ranking de riesgo país mundial que elabora la empresa MSCI es una de las noticias que espera el mercado local e internacional.
Qué es MSCI y por qué su calificación importa tanto
MSCI es una empresa global de investigación de inversiones que proporciona índices bursátiles, herramientas de análisis de cartera y datos ESG, sigla del inglés Environmental, Social and Governance (ambientales, sociales y de gobernanza), para la toma de decisiones de inversores institucionales y otras entidades financieras.
La Argentina busca subir de la categoría «standalone», en la cual permanece desde junio 2021 cuando fue degradado por los continuos controles de capitales. Argentina comparte esta categoría con Panamá, Trinidad y Tobago y Zimbabue.
¿Cuáles son los tipos de mercados del índice MSCI?:
- Mercado Desarrollado: son grandes países con mucha liquidez y sin restricciones
- Mercado Emergente: son mercados medianos, sin restricciones
- Mercado Frontera: son chicos, menos líquidos y con más trabas
- Afuera de todo (Standalone): son chicos y con muchas restricciones
Qué le falta a Argentina para salir del standalone, según MSCI
En ese aspecto hay que destacar que MSCI lo dijo claro en su revisión de junio 2025 donde señaló que:
- Se levantaron restricciones para repatriar dividendos desde enero 2025, pero siguen habiendo barreras para inversores institucionales extranjeros
- El principal obstáculo son los controles de capital que quedan y para pasar directo a País Emergente se necesita un mercado cambiario plenamente liberalizado y liquidez suficiente.
En este punto hay que señalar que hace una semana en una conferencia con periodistas especializados el Presidente del BCRA Santiago Bausilli manifestó que por ahora no se iban a levantar las restricciones cambiarias para las empresas para que compren dólares.
El titular de la entidad ratificó: «no está entre las prioridades eliminar las restricciones cambiarias para empresas y parte del cepo corporativo podría quedar así», es decir que todavía persisten limitaciones importantes para operaciones cambiarias de personas jurídicas, algo que MSCI históricamente observa muy de cerca al momento de definir clasificaciones.
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ECONOMIA
Nicolas Pino: “Las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”

El titular de la Sociedad Rural, Nicolás Pino, reiteró hoy, en el discurso de apertura de la 138 Exposición Rural de Palermo, la posición de la tradicional entidad contra los derechos de exportación, pero lo hizo en un contexto de reconocimiento al gobierno de Javier Milei, a quien minutos antes había recibido con un muy efusivo abrazo y a cuya gestión reconoció varios logros, además de cargar muy fuertemente -en línea con el discurso económico oficial- contra los impuestos provinciales y las tasas municipales.
“Basados en más de un siglo y medio de trabajo, nos corresponde mirar con atención y lucidez a la Argentina de hoy, y a la Argentina que viene. La mirada de la Rural frente a la economía del país es optimista pero objetiva, crítica pero constructiva, una visión indispensable para poder representar los intereses de los productores. Celebramos que el campo sigue siendo clave para la economía. En el último año, la actividad agrícola creció, y ha llegado a producir por valor de 40.000 millones de dólares; la ganadería, 34.000 millones; y el conjunto de las producciones regionales, 11.500 millones de dólares. En total, las cadenas productivas del campo han aportado a la economía nacional más de 83.000 millones de dólares”, enumeró. Por esa razón, afirmó, “queda claro que cuando el campo demanda cambios justos a la política, lo hace porque tiene mucho para dar”.
Sin embargo, prosiguió, “desde el año 2002, los gobiernos han sometido al campo a un régimen confiscatorio: las retenciones; 215 mil millones de dólares ingresaron sólo por ese concepto en las arcas del Estado. Durante el actual mandato presidencial, disminuyó ese monto”.

Pino cuantificó esa “suma no confiscada” por el actual gobierno en unos USD 6.000 millones y dijo que el campo los reinvirtió “en genética, pasturas, maquinaria y otros tipos de mejoras” que hicieron crecer “el empleo rural, la producción agropecuaria y las superficies afectadas”.
El campo, precisó, “ha hecho crecer la producción de carnes, la de huevos, y la de miel. Hemos cosechado un 34% más de maíz; el doble de girasol: 7 millones y medio de toneladas; y el doble de trigo: un récord de 30 millones (…) está demostrado, como venimos diciendo en reiteradas ocasiones, en coincidencia con el Presidente: las retenciones deben dejar de existir, por ley y para siempre”.
Los funcionarios escuchan y toman en cuenta nuestras propuestas
Por eso, remató Pino ese tramo de su discurso: “confíen en el campo; el campo nunca los va a dejar de a pie”.
El dirigente ruralista reconoció “notables logros” a la política económica oficial, entre los cuales citó “la reducción de la inflación, la mejora en el equilibrio fiscal y la estabilidad cambiaria han creado previsibilidad, reflejada en la baja del riesgo país. La producción ha comenzado a desplazar a la especulación financiera”.
Además, prosiguió, “la desregulación va permitiendo la apertura de mercados, y una inserción creciente de nuestra producción en el mundo. Los indicadores de pobreza han comenzado a disminuir. Y ha crecido el diálogo entre el Gobierno y la Rural: los funcionarios escuchan y toman en cuenta nuestras propuestas”. En cuanto al trabajo, afirmó ”generamos más de 4 millones de empleos, en formas directa e indirecta. Todo el país se reactiva a partir del crecimiento del campo”.

Más adelante, envió “un mensaje a los funcionarios nacionales, a los Gobernadores y a los Intendentes: para lograr que los productores del campo nos establezcamos en todos los puntos de nuestro territorio es imprescindible que dejen de agobiarnos con impuestos, y que lo recaudado vuelva, en forma de obras y servicios públicos”. Y exigió suprimir “el manejo arbitrario del impuesto a los ingresos brutos, las tasas viales que no se traducen en obras, y el cobro de gravámenes por el simple traslado de mercadería entre provincias, que crea aduanas internas, prohibidas por la misma Constitución Nacional”.
Pino señaló que “cuando los impuestos bajan, la producción aumenta” y acusó la falta de inversión en servicios comunes esenciales: salud, educación, seguridad, justicia e infraestructura, “que deben ser proporcionados por los Estados nacional, provinciales y municipales; ya sea a través de inversión pública, ya sea a través de inversión privada gestionada desde los gobiernos”. Citando a Juan Bautista Alberdi reivindicó además a la educación popular como “la condición primera, la base fundamental de la vida política, económica y moral de los pueblos (…) el campo necesita escuelas, que brinden educación básica, y que también capaciten en todas las tecnologías nuevas que el campo necesita”.
El atraso en infraestructura vial y de comunicaciones, prosiguió, es una de las causas del “famoso costo argentino, que daña nuestra competitividad”. Esa carencia, dijo, “incluye los trenes y los puertos, pero también los caminos rurales, vitales para el transporte productivo y, mucho más importante, para el acceso de la familia rural a la escuela y al centro de salud. Mejorar los caminos rurales es inversión, no gasto. Su mantenimiento, en general, brilla por su ausencia”. Como ejemplo de la falta de infraestructura es el atraso en obras de prevención de inundaciones en la cuenca del río Salado. Por eso, señaló, “es urgente poner en marcha un plan coordinado de obras que prevengan contra fenómenos naturales derivados del clima, como la próxima llegada de El Niño”.
El titular de la SRA consideró un “desafío trascendente volver a transformar el potencial del agro en una estrategia de desarrollo nacional”. En condiciones adecuadas, siguió, el agro argentino podría producir un 50% en cereales y oleaginosas, sumar un millón de toneladas de carne, duplicar el área implantada en forestación y agregar2.000millonesdelitros de leche; sin contar con las producciones regionales”. Un salto productivo así, afirmó, “implicaría incorporar unos 20.000millones de dólares por año a los más de 80.000 millones que el sector aporta actualmente al PBI.
Sin embargo, Pino aclaró que el crecimiento de la producción del agro ya no podrá sostenerse en parámetros del pasado. “La expansión de la frontera agrícola tiene límites ambientales, sociales y económicos. El futuro agroalimentario global dependerá de producir mejor, con mayor eficiencia en el uso de agua, tierra, insumos, energía y conocimiento”, afirmó. Es además una imposición, explicó, porque “los mercados internacionales, los consumidores, los sistemas de financiamiento y las cadenas globales de valor incorporan de manera creciente criterios vinculados a huella de carbono, uso responsable de recursos, deforestación, bienestar animal, inocuidad y trazabilidad”. En ese contexto, remató, “quienes puedan demostrar mejores estándares accederán a más mercados y mejores oportunidades”.
Pino aseguró que la nueva revolución agropecuaria “será digital: agricultura de precisión, sensores remotos, drones, inteligencia artificial, automatización, robótica, genética avanzada, plataformas de gestión y trazabilidad digital”. Esa digitalización, recordó, “requiere, básicamente, conectividad, para poder reducir costos, mejorar rendimientos, monitorear variables climáticas, optimizar el uso de insumos, integrar cadenas y aumentar la transparencia de los procesos”. La competitividad se define hoy por la calidad de la infraestructura física y digital”, afirmó al respecto. Además, encadenó, “un país que quiere ser potencia agrícola necesitará un sistema financiero capaz de sostener inversiones a largo plazo (…) Con el ahorro propio podemos crecer, pero necesitamos líneas de crédito de largo plazo y a tasas compatibles con la inversión. Un crédito que no se puede pagar no es un crédito: es una quiebra asegurada”.
En cuanto al trabajo institucional de la propia SRA, donde hoy Pino enfrenta el desafío de su propio vice, Marcos Pereda, en las elecciones de la institución, dijo que se logró la baja y en algunos casos supresión de retenciones, en la eliminación de impuestos distorsivos y la modernización y mayor eficiencia del INTA y el Senasa.
Sobre el proyecto de ley de carbono dijo que mediante el manejo del suelo, pastizales y árboles y el combate contra la erosión, cada productor genera servicios ecosistémicos”. Estos servicios, dijo, “son de propiedad privada y pertenecen al dueño de la tierra. La ley de carbono debe reafirmar esa propiedad del productor y sancionar a cualquier ente (incluidos los Gobiernos provinciales) que quiera apropiarse de los servicios ecosistémicos, con el argumento falso de que constituyen un “bien común”, objeto de un supuesto “dominio originario”. Basta con leer nuestra Constitución Nacional para entender qué significa, en ella, propiedad privada. En la Argentina no existen lo que se ha dado en llamar “bienes comunes”; existen bienes públicos o bienes privados. Esgrimir derechos de propiedad sobre los servicios ecosistémicos, apelando a un supuesto dominio originario, es incumplir con la Constitución Nacional”, afirmó, en un pasaje muy aplaudido por los asistentes.
Además, en un guiño a la orientación de política exterior del gobierno Pino recordó una reciente reconocimiento del canciller Pablo Quirno a la SRA como “una institución que ayudó a forjar a la Argentina moderna” y señaló que el campo y la agroindustria participó en mesas donde se debatieron acuerdos como el bilateral con Estados Unidos, las políticas relativas a la Hidrovía, y el tratadoentre la UniónEuropea y el Mercosur”
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ECONOMIA
Seguí en vivo el discurso del presidente Javier Milei en La Rural

El Presidente encabeza la inauguración de la muestra en Palermo en un marco productivo histórico para el sector agroindustrial.
26/07/2026 – 10:59hs
El presidente Javier Milei encabeza este domingo la inauguración oficial de la 138° Exposición Rural de Palermo, en una jornada marcada por la celebración de los 160 años de la Sociedad Rural Argentina y por la expectativa del sector agropecuario ante posibles anuncios vinculados a una reducción gradual de las retenciones y nuevas medidas para la actividad.
La ceremonia comenzó minutos antes de las 11, luego de la apertura del predio a las 9, con el ingreso del Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín y la llegada del mandatario al palco oficial. Tras la interpretación del Himno Nacional y la proyección de un video institucional por el aniversario de la entidad, brindarán sus discursos el presidente de la Sociedad Rural Argentina, Nicolás Pino, y Milei. Posteriormente se realizará el tradicional desfile de grandes campeones y maquinaria agrícola.
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ECONOMIA
Música, inteligencia artificial y el valor de lo humano

La humanidad ha transitado en pocas décadas un proceso de transformación sin precedentes por la rapidez de su evolución. Primero fue la llamada sociedad de la información. Luego evolucionamos hacia la sociedad del conocimiento, en la que esa información comenzó a procesarse, interpretarse y convertirse en un activo estratégico para la innovación, la educación y el desarrollo económico.
Parece entonces que las estructuras cambiaron y hoy estamos ingresando en una nueva etapa, más compleja y disruptiva, que puede definirse como la sociedad algorítmica o sociedad de la inteligencia artificial. Los algoritmos no solo organizan la información: moldean comportamientos, influyen en decisiones y comienzan a intervenir en ámbitos que históricamente fueron exclusivos de la creatividad humana.
La irrupción de la inteligencia artificial en la música no es simplemente un nuevo capítulo en la evolución tecnológica dentro del ámbito de las artes y de la expresión creativa de la humanidad, sino un punto de inflexión que obliga a repensar sus bases más profundas.
El impacto más visible se manifiesta en la creación musical, donde herramientas capaces de generar melodías, voces sintéticas o piezas completas en cuestión de segundos, están redefiniendo el proceso creativo. Sin embargo, el desafío más profundo no reside allí, sino en la gestión de derechos.

La aparición exponencial de contenido generado por inteligencia artificial tensiona los sistemas actuales de identificación, trazabilidad y monetización, mientras las plataformas de contenidos audiovisuales y musicales reciben volúmenes crecientes de material difícil de auditar. Al mismo tiempo, muchos de estos modelos se entrenan sobre repertorios protegidos cuya utilización no siempre es transparente ni informa cómo está generada: la inmediatez manda.
Esto nos obliga a analizar la arquitectura del sistema creativo y de consumo de contenidos en su conjunto, desde el licenciamiento hasta los mecanismos de distribución de regalías, en un entorno donde la escala y la automatización desafían los esquemas tradicionales.
En este escenario, resulta fundamental distinguir entre la inteligencia artificial que asiste y la que sustituye. La IA colaborativa potencia al creador humano, mejora procesos, amplifica capacidades y se integra como herramienta dentro del acto creativo que, desde los principios de la modernidad, generó las bases del derecho de los autores de obras y sus derechos conexos, y así un hecho tecnológico como la posibilidad de grabar la voz dio lugar a un hecho artístico y cultural como lo es la industria de la música fonograbada.
En cambio, la IA generativa puede producir obras completas o imitaciones estilísticas a partir de repertorios preexistentes, alterando el equilibrio entre innovación y apropiación.
La aparición exponencial de contenido generado por inteligencia artificial tensiona los sistemas actuales de identificación, trazabilidad y monetización
Esta diferencia no es meramente técnica, sino jurídica y más aún ética, porque define cuándo estamos ante una extensión legítima de la creatividad y cuándo frente a una potencial explotación del trabajo ajeno sin consentimiento.
El eje del debate entonces se desplaza hacia la necesidad de reglas claras que delimiten el uso de contenidos protegidos y aseguren condiciones equitativas para todos los actores del ecosistema.
El núcleo del problema es, en última instancia, la falta de procesos transparentes en el ámbito de los usos tecnológicos que dominan los tiempos de la inmediatez.
No hay dudas acerca de que, sin información sobre qué obras fueron utilizadas para entrenar modelos de inteligencia artificial, en qué condiciones y con qué finalidad, el sistema de derechos pierde consistencia. Sin trazabilidad, el licenciamiento se vuelve inviable, la compensación se diluye y el valor de los catálogos de obras musicales comienza a erosionarse en clara afectación a sus titulares: autores, compositores, artistas intérpretes y productores de fonogramas.
Pero reducir esta discusión al ámbito de la propiedad intelectual sería un error. La inteligencia artificial aplicada a la música pone en juego un conjunto más amplio de derechos fundamentales.
El uso de obras y fonogramas en el entrenamiento de modelos involucra derechos de reproducción y transformación, mientras que la clonación de voces y la generación de deepfakes —entendidos como contenidos generados o manipulados mediante inteligencia artificial que recrean de manera hiperrealista la voz, la imagen o los gestos de una persona— afectan directamente el derecho a la identidad y a la propia imagen.
El mercado refleja esta tensión en tiempo real. Por un lado, se multiplican los litigios impulsados por titulares de derechos que buscan frenar el uso no autorizado de sus repertorios. Por otro, emergen acuerdos estratégicos entre empresas tecnológicas y actores de la industria musical, que intentan encontrar un punto de equilibrio entre innovación y monetización. Esta dualidad evidencia que el futuro aún está en construcción y que no existe un consenso definitivo sobre si el camino será el conflicto judicial, el licenciamiento estructurado o una forma de coexistencia regulada.
Emergen acuerdos estratégicos entre empresas tecnológicas y actores de la industria musical, que intentan encontrar un punto de equilibrio entre innovación y monetización
Sin embargo, creo personalmente que, cuanto más automatizado sea el entorno, más valor adquirirá la autenticidad humana.
El desafío, entonces, no es frenar el avance tecnológico, sino encauzarlo dentro de un marco que garantice equidad y sostenibilidad cuando afecte la fibra de la humanidad.
Un ejemplo reciente que ilustra con claridad esta tensión es la nueva funcionalidad de YouTube que permite a los creadores reemplazar automáticamente pistas musicales identificadas por su sistema Content ID por alternativas generadas por inteligencia artificial y libres de regalías. En la práctica, esto implica que un contenido que originalmente utilizaba una obra protegida puede ser modificado —incluso de forma casi imperceptible para el usuario— por una música sintética que evita conflictos de derechos y facilita la monetización. Ahora bien, ¿cuál es el “precio” de esto?
Este tipo de soluciones muestra el camino hacia un ecosistema más eficiente desde el punto de vista operativo del usuario final, pero también abre interrogantes de fondo: si la respuesta al conflicto de derechos es sustituir la creación original por contenido artificial posiblemente derivado de aquel en sus procesos de entrenamiento, ¿no estamos desplazando silenciosamente el valor económico y cultural de la música humana hacia un modelo donde la tecnología no solo gestiona los derechos, sino que directamente reemplaza la obra que esos derechos protegían?
El consentimiento de los usos de obras originales debe consolidarse como principio rector de cualquier uso de obras, voces y sus registros o sus identidades, y el entrenamiento de modelos debe integrarse al sistema de derechos mediante esquemas de licenciamiento claros y remunerados que impliquen la autorización de sus titulares.
En paralelo, la gestión colectiva —entendida como el sistema mediante el cual entidades especializadas administran, licencian y recaudan derechos en nombre de múltiples titulares para facilitar su explotación y asegurar una distribución eficiente de los ingresos— deberá evolucionar hacia modelos (aún) más tecnológicos, porque en su acción se debaten los temas centrales de autoría, usos de las obras, generación de contenidos derivados. Al mismo tiempo, sus intervenciones deben ser auditables y adaptadas a entornos masivos y automatizados de licencias, capaces de responder a la complejidad de este nuevo escenario. La inteligencia artificial ya forma parte del ecosistema musical en sus diferentes procesos y alcances y su desarrollo es irreversible.
La verdadera discusión no es si debe o no integrarse, sino bajo qué condiciones lo hará en cada caso.
Lo que está en juego es el equilibrio entre innovación y derechos de la humanidad literalmente entendidos.
La música ha sido históricamente un espacio de expresión profundamente humano, donde la identidad, la emoción y la creatividad se entrelazan de manera única. Si la inteligencia artificial pretende formar parte de ese ecosistema, deberá hacerlo respetando ese núcleo esencial.
El progreso tecnológico no puede construirse sobre la apropiación silenciosa del valor, la identidad y los derechos de quienes crean. Porque si algo define a la música, más allá de cualquier algoritmo, es justamente su condición irreductiblemente humana.
En tal sentido cobra renovada vigencia el pensamiento de Christian Lous Lange, Premio Nobel de la Paz del año 1921, quien consideró que «la tecnología es un sirviente útil, pero un amo peligroso“.
Por ello, la discusión sobre inteligencia artificial y música, conjuntamente con sus efectos en las artes, no es meramente tecnológica: es una conversación sobre la identidad de los humanos con sus inescindibles derechos a la intimidad y a los atributos de su individualidad, como así también de los alcances de la propiedad intelectual y la sostenibilidad económica de la creación, pero también sobre cómo construir, a partir de esos principios, un terreno fértil para una innovación genuina y responsable.
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