ECONOMIA
Nadie quiere hacer el pago mínimo: el financiamiento con tarjetas de crédito cayó por quinto mes consecutivo

En mayo el financiamiento con tarjetas de crédito registró una caída del 1,7% con respecto a abril y del 4,6% contra mayor del año pasado.
Se trata del quinto mes consecutivo de caída medido en términos reales, es decir, descontado el efecto de la inflación. Si bien hubo una suba nominal del 0,7%, la baja real fue del 1,7% estimando una inflación del 2,4%, ya que el dato oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) aún no está disponible. También hubo caídas con respecto al mes anterior en abril (-0,9%), marzo (-3,3%), febrero (-3%) y enero (-4,3%), según un informe de First Capital Group.
Medido en dinero, el saldo operado llegó a $24,6 billones para el total acumulado, lo que exhibe un crecimiento interanual del 27,4%, contra los $19,3 billones al cierre del mismo mes del año anterior.
Los argentinos eligen el pago total a la hora de cancelar el resumen de su tarjeta de crédito. En un contexto de caída del crédito para las familias, financiarse a través del pago mínimo de la tarjeta cada vez es una opción menos usada.
Si bien es sabido que la tasa de interés de las tarjetas siempre es elevada, por encima de los préstamos personales, hay otros elementos que agudizan la tendencia. Las limitaciones del consumo masivo reducen las operaciones para financiar, a la vez que los bancos no están actualizando los límites de las tarjetas, como forma de prevención ante la mora creciente.
“Esta caída en el saldo total de la cartera demuestra que una parte importante de los deudores han visto restringido su límite de crédito y aquellos tarjetahabientes que utilizaban las cuotas para ganarle a la inflación, no encuentran un incentivo para endeudarse con esa operatoria ante la escasez de cuotas sin interés y la expectativa de una inflación futura controlada”, explicó Guillermo Barbero, socio de First Capital Group.

Ese cambio en las previsiones respecto de la inflación, con previsiones más bajas después del pico de 3,4% en marzo, le saca atractivo a la posibilidad de endeudarse para que la suba de precios vaya licuando el peso de las cuotas.
En la misma línea, las financiaciones en dólares de las tarjetas de crédito mostró un retroceso mensual del 5,6 por ciento. El saldo llegó a USD 737 millones para el total acumulado, presentando un decrecimiento interanual del 5,4%, contra los USD 779 millones al cierre del mismo mes del año anterior. “Los saldos de esta cartera se mantienen dentro de los mismos valores que hace un año“, concluyó.
El retroceso en los créditos con tarjeta va en línea con lo que sucede con el financiamiento al consumo en general, que abarca también a los préstamos personales. La suba de la mora y las elevadas tasas de las tarjetas suelen empujar a que ambos segmentos se combinen, ya que los bancos empezaron a ofrecer líneas de personales con tasas menos cuantiosas para que los clientes puedan “limpiar” sus deudas con las tarjetas.
Según un informe de la consultora LCG, “el crédito en pesos al consumo volvió a contraerse en mayo (-1,2% m/m real, con nuestra proyección de una inflación mensual de 2,2%) y lleva 7 meses consecutivos de baja. En términos interanuales, cayó 1,1% real, algo que no ocurría desde agosto de 2024″. La caída se inició en octubre del año pasado y todavía no encuentra un sendero de recuperación.

Otros análisis ponen el punto de partida de los problemas del crédito al consumo en un cambio central para la política monetaria: la decisión del Banco Central de desarmar las Lefi, en junio pasado. Así lo refleja un informe de la consultora 1816 publicado esta semana, en donde además se afirma que la morosidad siguió creciendo en abril, a pesar de las afirmaciones de los bancos y del propio BCRA que hablan de un pico de la irregularidad que ya pasó.
“En el caso puntual del crédito a hogares, se trata de la décimo-octava suba mensual consecutiva de la mora, que sigue batiendo récords en más de 2 décadas. La irregularidad en el crédito a familias era de solo 2,5% en octubre 2024 y se multiplicó por casi 5 en un lapso de un año y medio, período en el que el PBI continuó creciendo. Quizás lo peor del dato de abril es que, a diferencia de lo que habíamos visto en marzo, en esta oportunidad se aceleró el aumento de la mora, que había crecido 0,3 puntos en marzo y ahora subió 0,5 puntos”, dice el informe.
“Si bien todavía es posible que veamos un pico de la mora en algún momento del segundo trimestre de 2026, ahora hay motivos para tener algo de dudas sobre el tema”, según 1816. Para la consultora, la mora sigue creciendo en forma sistémica: de los 30 bancos con más participación en el crédito a familias, en 26 hubo más impagos en abril que en marzo.
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ECONOMIA
La Argentina proyecta exportaciones mineras por USD 18.500 millones para 2030: los límites del boom y la gran apuesta del sector



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ECONOMIA
Todo el año hubo viento de cola para la Argentina, pero ahora empezó a soplar también de frente

A lo largo de 2026, el Gobierno se benefició del fuerte aumento de los precios internacionales de productos que exporta. La guerra en el Golfo Pérsico generó un fuerte salto del petróleo, que siete meses después del inicio volvió a ubicarse arriba de los 100 dólares el barril. La soja también operó en alza y subió más de 20%, llegando hasta los USD 480 por tonelada.
La consecuencia es que los términos de intercambio de la Argentina subieron al mayor nivel de la historia. Las exportaciones superarán este año por primera vez los USD 100.000 millones y la balanza comercial podría arrojar un superávit inédito que según las últimas estimaciones del sector privado podría llegar a los 28.000 millones de dólares.
Este viento de cola que tuvo la economía local también se reflejó en fuertes compras del Banco Central. La entidad ya lleva adquiridos USD 14.200 millones, aunque en septiembre aflojó sustancialmente.
La oferta de dólares permitió no solo abastecer a los importadores, al público que quiere atesorar y a las empresas que giran dividendos al exterior, sino también al propio BCRA para fortalecer el balance de la entidad.
Los precios internacionales están fuera del alcance del Gobierno, que se benefició de esta situación particular. De todas maneras, resultaron claves las inversiones en energía para que Argentina pasara de ser neto importador hace tres años a un exportador neto cada vez más relevante. Se espera que el complejo de energía y minería genere un superávit cercano a los USD 30.000 millones, del mismo orden que el sector agropecuario.
Este fuerte ingreso de dólares y la mayor robustez del Central también ayudaron para que el riesgo país descienda hasta los 400 puntos básicos a fines de julio pasado. Muchas empresas, bancos y provincias aprovecharon para colocar deuda en el exterior, sumando cerca de USD 22.000 millones a la oferta de divisas en lo que va de 2026.
Sin embargo, lo mismo que beneficio a la Argentina este año ahora también está generando dificultades. La suba del petróleo por encima de los USD 100 sumó inflación a la economía norteamericana, manteniéndose en niveles cercanos a 3,5% anual.
La Reserva Federal norteamericano decidió ayer la primera suba de tasas en tres años. Fue una respuesta a un fuerte aumento además de los rendimientos de los bonos del Tesoro de largo plazo. Los de 10 años pasaron a rendir 5% anual, niveles que no se veían hace muchos años.
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Este aumento de los rendimientos perjudicó a los activos de riesgo e impactó negativamente sobre los mercados emergentes. Hubo consecuencias directas también para los bonos argentinos, que cayeron luego de haber alcanzado un pico de precios a mediados de julio.
La consecuencia directa de esta situación fue el aumento del riesgo país a los 500 puntos básicos. Si se agrega a la tasa de 5% anual que pagan los bonos norteamericanos, la consecuencia es que si Argentina quisiera financiarse en los mercados internacionales debería pagar una tasa superior al 10% anual en dólares.
Este viento de frente que empezó a soplar desde Estados Unidos está pasando factura a la política de endeudamiento del Tesoro argentino. En las dos últimas licitaciones no se colocaron bonos en dólares en el mercado local para no convalidar un incremento de las tasas. Y se optó por deuda en pesos de corto plazo, que vence en su totalidad durante la gestión de Javier Milei.
Se dan así dos situaciones simultáneas. Argentina se beneficia del viento de cola del fuerte alza de las materias primas que exporta, pero al mismo tiempo también sopla viento de frente por el aumento de tasas norteamericanas, que aumenta la aversión al riesgo de los inversores internacionales.
Luis Caputo,Di Tella
ECONOMIA
Presupuesto 2027: el Gobierno asume un escenario complicado para volver a colocar deuda en los mercados internacionales



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