CHIMENTOS
Natalia Pastorutti contó cómo vivió el éxito de Soledad “Todo lo que viví fue gracias a acompañarla ”

Natalia Pastorutti transita una carrera musical como solista. luego de una identidad casi compartida junto a su hermana, La Sole. El camino artístico de Nati, que comenzó en la infancia dentro del ámbito familiar, hoy se proyecta con nuevos desafíos y experiencias que la posicionan en el escenario con voz y estilo propios.
Desde muy pequeña estuvo ligada a la música, primero como parte de un dúo inseparable con su hermana Soledad, y más tarde como una artista con su espacio y su impronta. “Acompañé a mi hermana a cantar porque así me enseñaron y esa noche cambió todo. Hoy, este camino sigue como solista”, expresó. Su presente es el resultado de una historia que tuvo como punto de partida los valores y hábitos familiares, y que ahora encuentra continuidad en la búsqueda de una identidad diferenciada.
La historia musical de Natalia se remonta a los días en Arequito, su pueblo natal, donde su padre impulsó a las hermanas a tomar clases de guitarra. Era una de las pocas actividades disponibles, pero terminó siendo el germen de una carrera. Ella prefería la precisión de puntear, mientras que Soledad se inclinaba por el canto. Pronto, ambas comenzaron a participar en competencias, representando a la provincia de Santa Fe tanto en ballet como en canto, ya sea como solista o en dúo.
La familia ocupó un lugar central en estos primeros pasos. El padre notó rápidamente una respuesta distinta del público ante la voz de Soledad. Este descubrimiento impulsó a la familia a apostar por la música, a pesar de que no provenían del ambiente artístico: el padre era mecánico y la madre ama de casa. La oportunidad de subir al escenario de Cosquín fue un punto de inflexión. Natalia tenía 13 años y su hermana 15. Ya el año anterior habían intentado participar, pero la edad fue un impedimento.
El salto a la profesionalización llegó con la firma del primer contrato discográfico con Sony. La letra chica imponía un desafío: vender al menos mil discos para evitar la rescisión del contrato. El padre asumió la tarea con pragmatismo y creatividad.“iba a Buenos Aires, compraba cien, doscientos discos, íbamos a cantar a los festivales y los vendía. Entonces por ahí iba, juntaba otra vez la platita, venía, compraba cien, doscientos discos”, contó Nati en una charla con Urbana Play. De esta manera, logró cumplir el objetivo, incluso sorprendiendo a la propia discográfica cuando se enteraron de que las ventas se habían concentrado en un solo lugar.
Detrás de cada paso importante en la carrera de las hermanas Pastorutti estuvo el acompañamiento familiar. El padre fue el motor que impulsó cada iniciativa, decidido a superar obstáculos y transformar las dificultades en oportunidades. “Mi papá creo que siempre fue el que tiraba para adelante, el ‘no’ para él era nada. No existe”, expresó la joven, destacando esa actitud perseverante como clave para avanzar en el ambiente musical.

La madre ocupó un rol más discreto, pero igualmente esencial. Se encargaba de los detalles cotidianos: la ropa lista para los shows, la comida, el orden de la casa. La logística de los viajes requería soluciones creativas: “La primera vez que fuimos a Cosquín, fuimos con una camioneta prestada y obviamente nos llevamos de todo porque no podíamos comprar allá y teníamos una sola muda de ropa. Mi mamá es muy limpia, entonces se llevó el secarropas en la camioneta. Bajábamos del escenario, lavaba la ropa, metía la ropa en el secarropas”. Ese electrodoméstico se convirtió en un símbolo familiar, al punto de que, treinta años después, lo llevaron a Cosquín como recuerdo.
La familia no solo brindó apoyo logístico, sino también contención emocional. La madre, más cercana a la vida doméstica, ponía límites cuando era necesario: “No, las chicas están cansadas”. Pero siempre estaba presente, ya fuera acompañando a los shows o esperando en casa con todo en orden y ese “olorcito a mamá”.
El recorrido de Natalia estuvo atravesado por renuncias y aprendizajes propios de una vida artística iniciada en la adolescencia. Al rememorar esos años, reconoce que hubo momentos en que sentía la diferencia respecto a sus amigas: “Estaba en el colegio y también es una época donde empezás la adolescencia, que me perdía cumpleaños de quince o salidas y demás”. A pesar de estas ausencias, el escenario ofrecía una recompensa única: “Ocurre algo tan mágico cuando subís arriba del escenario, que me sigue pasando hoy en día”.
La exposición pública y la vida itinerante trajeron consigo desafíos en la construcción de la personalidad. Natalia se define como tímida y de perfil bajo, una característica que mantiene a pesar del tiempo y la experiencia en escenarios. “Yo siempre soy muy tímida y muy perfil bajo. A veces te dicen que hay que creérsela un poco más, pero yo disfruto”.

Ahí es cuando el tema del ego apareció en la conversación. Consultada sobre si alguna vez “se la creyó”, responde: “No. La pregunta que siempre me hacen es: ‘¿Cómo sentís, siendo la hermana de Sole y demás, y no te hubiera gustado…?’ Y yo creo que mi sentimiento es de agradecimiento a que viví todo lo que viví gracias a acompañar a Sole”.
El legado familiar no solo marcó el origen, sino que también influye en la manera en que Natalia piensa el futuro. Al ser consultada sobre la posibilidad de que sus propios hijos sigan un camino artístico, sostuvo: “Me parece que mi postura de hoy es que los apoyaría a lo que quieran ser, porque evidentemente uno cuando persigue su sueño y tiene el apoyo familiar es como mucho más ameno”.
Estas palabras reflejan una visión que integra la experiencia personal con una apertura hacia las nuevas generaciones, reconociendo el valor del acompañamiento y el sostén afectivo como factores para transitar los desafíos de cualquier vocación. La historia de Natalia Pastorutti, desde el debut adolescente hasta la consolidación actual como solista, muestra una evolución donde la identidad propia se construye sobre la base de vínculos, renuncias y aprendizajes compartidos.
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CHIMENTOS
El truco casero para que las toallas no queden ásperas después del lavado

Pocas cosas resultan tan incómodas como salir de la ducha y encontrarse con una toalla dura, áspera o con esa textura rígida que parece imposible de recuperar. Aunque suele asociarse al paso del tiempo, muchas veces el problema no está en la toalla, sino en la forma en que se lava.
El error más común es usar demasiado jabón o agregar suavizante en cada lavado. En las toallas, estos productos pueden dejar residuos sobre las fibras. Con el tiempo, esa acumulación hace que el tejido pierda flexibilidad, se sienta más duro al tacto y absorba menos agua. Por eso, más producto no siempre significa mejor limpieza.
El truco casero más recomendado es hacer un lavado de recuperación cada tanto, especialmente cuando las toallas ya se sienten ásperas. La idea es lavarlas sin suavizante y con poca cantidad de detergente. En caso de mucha rigidez, se puede hacer un remojo previo con agua tibia y vinagre blanco, para ayudar a aflojar restos de jabón, suavizante y minerales acumulados. Después, conviene enjuagar bien y lavar de manera normal.
Un punto importante: el vinagre no debería usarse en exceso ni en todos los lavados, porque algunos fabricantes y especialistas advierten que, con el uso frecuente, puede afectar gomas o piezas internas del lavarropas. Por eso, lo más seguro es reservarlo para limpiezas puntuales o remojos ocasionales, no como reemplazo permanente del suavizante.
También influye mucho el secado. Si las toallas quedan demasiado tiempo húmedas, amontonadas o se secan de forma rígida, la textura puede empeorar. Lo ideal es sacudirlas antes de colgarlas, dejarlas bien extendidas y evitar guardarlas si todavía conservan humedad.
Cómo lavar las toallas para que no queden duras
- Usar menos detergente del habitual.
- Evitar el suavizante en las toallas.
- No sobrecargar el lavarropas.
- Hacer un enjuague extra si quedan restos de jabón.
- Sacudir las toallas antes de tenderlas.
- Secarlas por completo antes de guardarlas.
- Hacer un remojo ocasional con vinagre blanco si están muy rígidas.
La clave no está en sumar más productos, sino en quitar lo que se fue acumulando con los lavados. Con menos jabón, sin suavizante y con un buen secado, las toallas pueden recuperar una textura más agradable y seguir cumpliendo su función principal: secar bien sin sentirse ásperas sobre la piel.
Toallas
CHIMENTOS
El truco casero para que las toallas no queden ásperas después del lavado

Pocas cosas resultan tan incómodas como salir de la ducha y encontrarse con una toalla dura, áspera o con esa textura rígida que parece imposible de recuperar. Aunque suele asociarse al paso del tiempo, muchas veces el problema no está en la toalla, sino en la forma en que se lava.
El error más común es usar demasiado jabón o agregar suavizante en cada lavado. En las toallas, estos productos pueden dejar residuos sobre las fibras. Con el tiempo, esa acumulación hace que el tejido pierda flexibilidad, se sienta más duro al tacto y absorba menos agua. Por eso, más producto no siempre significa mejor limpieza.
El truco casero más recomendado es hacer un lavado de recuperación cada tanto, especialmente cuando las toallas ya se sienten ásperas. La idea es lavarlas sin suavizante y con poca cantidad de detergente. En caso de mucha rigidez, se puede hacer un remojo previo con agua tibia y vinagre blanco, para ayudar a aflojar restos de jabón, suavizante y minerales acumulados. Después, conviene enjuagar bien y lavar de manera normal.
Un punto importante: el vinagre no debería usarse en exceso ni en todos los lavados, porque algunos fabricantes y especialistas advierten que, con el uso frecuente, puede afectar gomas o piezas internas del lavarropas. Por eso, lo más seguro es reservarlo para limpiezas puntuales o remojos ocasionales, no como reemplazo permanente del suavizante.
También influye mucho el secado. Si las toallas quedan demasiado tiempo húmedas, amontonadas o se secan de forma rígida, la textura puede empeorar. Lo ideal es sacudirlas antes de colgarlas, dejarlas bien extendidas y evitar guardarlas si todavía conservan humedad.
Cómo lavar las toallas para que no queden duras
- Usar menos detergente del habitual.
- Evitar el suavizante en las toallas.
- No sobrecargar el lavarropas.
- Hacer un enjuague extra si quedan restos de jabón.
- Sacudir las toallas antes de tenderlas.
- Secarlas por completo antes de guardarlas.
- Hacer un remojo ocasional con vinagre blanco si están muy rígidas.
La clave no está en sumar más productos, sino en quitar lo que se fue acumulando con los lavados. Con menos jabón, sin suavizante y con un buen secado, las toallas pueden recuperar una textura más agradable y seguir cumpliendo su función principal: secar bien sin sentirse ásperas sobre la piel.
Toallas
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Mario Pergolini se conmovió por la muerte de Gaspi: “Él quería que vuelva a hacer Caiga quien caiga”

El recuerdo de Gaspi por Mario Pergolini en Vorterix
El impacto de la noticia sobre la muerte de Gaspi atravesó de lleno a Mario Pergolini, quien no ocultó la conmoción que le generó enterarse del trágico accidente que terminó con su vida. “La verdad que lo de Gaspi me mató ayer”, confesó Pergolini al iniciar su relato en su programa de Vorterix, dejando en claro la magnitud del golpe emocional. La pérdida del creador de contenido y humorista fue, para el conductor, un acontecimiento inesperado y difícil de asimilar.
A lo largo de la conversación, Pergolini recordó los múltiples intercambios que mantuvieron en los últimos años. “Habíamos hablado un montón de veces porque, ¿viste? Él tenía una cosa con Caiga”, relató, aludiendo al vínculo especial que Gaspi sentía por el mítico programa televisivo. No era casual que el joven usara el traje típico del show; según Pergolini se trataba de una especie de tributo y de una manera de mantener viva una estética que marcó a varias generaciones.
En una de esas charlas, Gaspi le compartió su deseo de revivir aquellos años dorados. “Me mandaba mensajes, me decía: ‘Quiero hablar con vos, que hay que volver a hacer lo que hacías antes’. Yo le decía: ‘No hay forma de que vuelva a hacer eso’”, recordó Pergolini, dejando entrever la nostalgia y el anhelo que el humorista tenía por aquella época. La negativa no fue un cierre, sino el punto de partida para nuevas conversaciones y una relación basada en la admiración mutua.
El conductor valoró especialmente la evolución artística de Gaspi, sobre todo en la última etapa de su carrera. “Cada vez que veía alguno de sus videos, sobre todo los últimos, me gustaba lo que estaba haciendo”, reconoció Pergolini. En su opinión, el joven aportaba “una creatividad superinteresante”, una marca personal que lo distinguía en el universo de los creadores de contenido digital.

Gaspi no solo destacaba por su humor, sino también por la capacidad de reinventarse y superar obstáculos personales. “Todo lo que le fue pasando a él en su vida personal, todos los cambios que hizo, toda la superación, tal vez cómo volvió a por lo que le gustaba a él, ¿no? Toda esa parte multimedia, videos, dirección, humor”, comentaron al aire. La persistencia y la pasión por el medio audiovisual se convirtieron en motores de su último ciclo profesional.
Durante los últimos años, Gaspi se había consolidado como referente en redes sociales y plataformas digitales, combinando dirección, humor y producción audiovisual. La noticia de su fallecimiento sorprendió a colegas y seguidores, que veían en él a un creador en plena madurez artística. El sentimiento de injusticia fue una constante entre quienes lo conocieron de cerca.

Lo sucedido generó una ola de tristeza e incredulidad en el ambiente mediático. “Totalmente injusto. E inesperado también y trágico”, sintetizó una de las voces cercanas al conductor, reflejando el desconcierto generalizado. Para el círculo de Pergolini, la pérdida de Gaspi no solo fue sorpresiva, sino que dejó un vacío difícil de llenar.
El propio Pergolini admitió que la noticia “lo había golpeado por todos lados”. La sucesión de mensajes y recuerdos con Gaspi, sumados a la admiración por sus contenidos recientes, hizo que la conmoción fuera aún mayor.
Gaspi, cuyo nombre real era Gaspar, había atravesado desafíos personales y profesionales que lo llevaron a reinventarse. “Estaba en una buena etapa, o sea, totalmente injusto.” La idea de que su vida y su carrera se truncaran en ese momento acentuó la sensación de tragedia.
La reacción inmediata del entorno fue de apoyo y acompañamiento. El recuerdo del youtuber, tanto en lo personal como en lo artístico, se instaló rápidamente en redes sociales y medios de comunicación. La impronta que dejó en la comunidad digital y televisiva fue reconocida por colegas, seguidores y figuras históricas del entretenimiento argentino.

El vínculo entre Gaspi y Pergolini trascendió lo generacional. La admiración que el joven sentía por el creador de Caiga Quien Caiga era correspondida por la valoración que el conductor tenía hacia la capacidad de Gaspi para innovar en el humor digital.
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