ECONOMIA
Ni a 24° ni a 25°: a qué temperatura hay que poner el aire acondicionado en invierno para ahorrar energía

El uso del aire acondicionado con fines de calefacción se consolidó como una alternativa relevante para quienes no cuentan con sistemas tradicionales. El punto de ajuste de la temperatura marca la diferencia entre un consumo energético elevado y un gasto controlado. En este contexto, especialistas recomiendan configurar el aire acondicionado en invierno entre 20°C y 22°C (68°F y 71.6°F) para lograr un equilibrio entre confort térmico y eficiencia energética.
La regulación de la temperatura toma un papel central cuando se busca ahorrar dinero en la factura eléctrica y mantener un ambiente saludable. Según expertos y fuentes especializadas del sector energético, cada grado adicional en la configuración puede aumentar el consumo energético de manera considerable. La franja óptima de 20°C a 22°C permite estabilizar la diferencia entre el exterior y el interior, evitando sensaciones incómodas de frío y el sobreesfuerzo del equipo.
Durante la noche, la temperatura recomendada desciende: ajustar el aire acondicionado a valores entre 15°C y 17°C no solo reduce el gasto sino que también favorece el descanso. Los expertos en climatización coinciden en que dormir en un entorno ligeramente más fresco puede resultar más saludable y reparador.
La eficiencia del aire acondicionado no depende sólo del ajuste de la temperatura. Otros factores inciden directamente en el consumo y el confort:
- Dirección del flujo de aire caliente: El aire caliente tiende a ascender. Orientar las salidas de aire hacia abajo maximiza la distribución eficiente del calor, evitando su acumulación en el techo y favoreciendo una temperatura homogénea.
- Programación inteligente: Establecer horarios concretos para el encendido y apagado del sistema permite que el equipo funcione solo cuando sea necesario, reduciendo el gasto energético en momentos de inactividad.
- Modo “ECO”: Muchos equipos modernos poseen esta función, que ajusta automáticamente la potencia y el ritmo del compresor para mantener el confort con un consumo mínimo. Al activar este modo, el aparato trabaja de manera más eficiente, evitando picos de gasto innecesarios.

Diversos hábitos pueden potenciar el ahorro energético del aire acondicionado en invierno:
- Mantener puertas y ventanas cerradas: Minimizar la fuga de calor es esencial para que el sistema no trabaje en exceso. Un correcto aislamiento del ambiente favorece el rendimiento y limita las pérdidas de energía.
- Aprovechar el aislamiento de la vivienda: Las casas con buen aislamiento necesitan menos energía para mantener la temperatura deseada, lo que repercute directamente en la factura.
- Regular el uso de otras fuentes de calor: Emplear el aire acondicionado de manera eficiente puede reducir la necesidad de otros dispositivos, como estufas o calefactores eléctricos, disminuyendo el consumo global.
El correcto mantenimiento del aire acondicionado es vital para asegurar su eficiencia. Limpiar los filtros y realizar chequeos periódicos evita obstrucciones y ayuda a que el aparato funcione de forma óptima. Un sistema limpio necesita menos energía para alcanzar la temperatura programada y prolonga la vida útil del equipo.
Además, la dirección del flujo de aire desempeña un papel estratégico. En invierno, orientar el aire caliente hacia abajo permite que se distribuya de manera uniforme en el ambiente. En verano, los especialistas recomiendan dirigir el aire frío hacia el techo, ya que el aire frío, más denso, desciende de forma natural y enfría la estancia de manera homogénea.
Los termostatos inteligentes y la posibilidad de programar el encendido y apagado del sistema permiten adaptar la climatización a las rutinas diarias. Esta función evita que el equipo permanezca encendido cuando no hay personas en el ambiente, limitando el consumo sin sacrificar el confort.
Durante los meses cálidos, los parámetros de eficiencia presentan algunas diferencias. Las recomendaciones de especialistas sitúan la temperatura ideal entre 24°C y 26°C . Mantener el aire acondicionado en este rango ayuda a evitar esfuerzos excesivos por parte del equipo y previene un aumento desmedido del consumo energético.
Se aconseja evitar diferencias térmicas superiores a 12°C entre el exterior y el interior, ya que pueden surgir molestias de salud, como resfriados o problemas respiratorios. Además, el flujo de aire frío debe orientarse hacia arriba, aprovechando la tendencia natural del aire frío a descender.

El modo “ECO” se consolidó como una herramienta útil en equipos modernos. Este sistema ajusta automáticamente la potencia y la frecuencia del compresor para optimizar la eficiencia, lo que se traduce en un ahorro importante durante largos periodos de uso. Es especialmente útil en oficinas o viviendas donde el aire acondicionado permanece encendido durante varias horas.
El uso conjunto de ventiladores y aire acondicionado representa otra estrategia efectiva. Los ventiladores, tanto de techo como portátiles, facilitan la distribución del aire frío o caliente en la habitación. Esta combinación permite elevar ligeramente la temperatura programada del aire acondicionado sin perder confort, ya que el movimiento del aire ayuda a mantener la sensación térmica deseada. De esta forma, se reduce el esfuerzo del sistema de climatización y se limita el gasto energético.
La programación inteligente y el uso de termostatos avanzados permiten un control detallado sobre el consumo de energía. Estos dispositivos ofrecen la posibilidad de establecer temperaturas y horarios específicos para cada momento del día, evitando el uso innecesario del equipo. Adaptar el encendido y apagado a la presencia de personas en el ambiente potencia la eficiencia global y contribuye a la reducción del gasto.
Los termostatos inteligentes pueden ajustar la temperatura no solo según el horario, sino también en función de las condiciones externas y las rutinas habituales del hogar. Este nivel de control favorece un uso más racional del aire acondicionado, optimizando su rendimiento sin descuidar el bienestar de los ocupantes.
Además de los parámetros técnicos, existen hábitos cotidianos que potencian el ahorro energético:
- Cierre de puertas y ventanas mientras el equipo esté en funcionamiento.
- Revisión y limpieza periódica de filtros y sistemas internos.
- Aprovechamiento de la programación y los modos automáticos para limitar el uso innecesario.
- Combinación con ventiladores para mejorar la circulación interna del aire.
- Adaptación de la temperatura nocturna para favorecer el descanso y reducir el consumo.
Estos hábitos, sumados a una correcta configuración del equipo y el aprovechamiento de las funciones inteligentes, marcan la diferencia en el consumo energético global del hogar u oficina.
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ECONOMIA
Argentina ya no adopta stablecoins por necesidad: las está integrando a su vida financiera


Hace cinco años, hablar de stablecoins en Argentina era hablar de refugio ante la inflación. Hoy es hablar de infraestructura.
La lectura tradicional ya es conocida: inflación persistente, un peso que se deprecia y trabas para acceder a monedas fuertes empujaron a millones de argentinos hacia activos digitales atados al dólar. Pero quedarse en esa explicación es quedarse corto. El fenómeno mutó, y lo hizo rápido.
Ya no se trata solo de resguardar valor. Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales. Dejaron de ser una respuesta defensiva ante la inestabilidad para convertirse en parte de la rutina financiera de trabajadores independientes, empresas regionales y cualquiera que reciba dinero desde otro país. Lo vemos en casos muy concretos: un freelancer que cobra en dólares y hoy puede llevar esos fondos a nuestra plataforma para ponerlos a rendir, con la misma facilidad con la que después los retira de nuevo a su cuenta bancaria. Esa ida y vuelta, que hace apenas un tiempo implicaba fricción y costos, ya empieza a resolverse con buenas tasas para quien deposita y sin las barreras de siempre.
Hoy estos instrumentos se usan para cobrar desde el exterior, transferir fondos, pagar servicios y operar dentro de plataformas financieras digitales
La razón es simple: disponibilidad las 24 horas, un valor previsible en dólares y la posibilidad de mover dinero sin quedar atado a los tiempos ni a los costos del sistema bancario tradicional.
Argentina no inventó esta lógica, pero la perfeccionó por necesidad y se consolidó como uno de los mercados más relevantes para la adopción de stablecoins. Turquía, Nigeria y Líbano cuentan historias parecidas: cuando el acceso a una moneda estable escasea, la tecnología ocupa ese vacío.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios. Redes de pago globales y compañías tecnológicas y financieras de primer nivel están entrando al terreno de las monedas digitales estables, y eso cambia la pregunta de fondo.
Ya no se discute si van a tener un lugar en el sistema financiero global. Se discute qué infraestructura va a emitirlas, custodiarlas, moverlas y conectarlas con el dinero tradicional.
Lo que sí es nuevo es que el crecimiento del sector dejó de depender exclusivamente de países con problemas monetarios
Las cifras dan una idea de la magnitud. Citi proyecta que el mercado podría llegar a 1,9 billones de dólares en 2030 en su escenario base, y hasta 4 billones en uno más optimista. Standard Chartered, por su parte, ubica el techo en 2 billones para 2028. Pagos internacionales, comercio digital, operaciones entre empresas y transacciones automatizadas serían los motores de ese salto.
Con semejante proyección sobre la mesa, conviene preguntarse qué es lo que realmente va a definir quién gana esta carrera. Y acá está el punto que casi nadie discute lo suficiente: el futuro del sector no se define únicamente por qué activo gana terreno, sino por la infraestructura que lo rodea. Las plataformas de emisión, los sistemas de custodia, las herramientas de cumplimiento normativo y los puentes entre el dinero tradicional y el digital van a pesar tanto, o más, que las monedas mismas. Ahí se va a jugar la competencia real de los próximos años.
Y esto exige una conversación más madura sobre riesgo. Que un activo busque estabilidad de precio no lo vuelve automáticamente seguro. La solidez de las reservas, la transparencia del emisor y la calidad regulatoria son variables que todavía muchos usuarios no evalúan antes de operar. Más adopción sin más educación financiera es una fórmula incompleta. El objetivo no es masificar el uso a cualquier costo, sino construir un ecosistema que la gente entienda y en el que pueda confiar.
El usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente
En esta carrera por construir esos cimientos, Argentina llega con una ventaja poco común: una comunidad ya familiarizada con activos digitales, talento técnico de primer nivel y un ecosistema fintech que aprendió a resolver problemas en condiciones adversas. Pocos países acumularon tanta experiencia práctica en tan poco tiempo.
Lo veo todos los días: el usuario argentino promedio entiende de wallets, tipos de cambio y transferencias on-chain con una naturalidad que en otros mercados todavía es incipiente. Esa curva de aprendizaje, ganada a fuerza de necesidad, hoy es un activo estratégico.
El desafío ahora no es de adopción, eso ya está resuelto. Es de conversión: transformar una respuesta nacida de la urgencia en una infraestructura financiera de largo plazo, con mejores productos, reglas claras y transparencia real. Argentina tiene todo para liderar esa transición en la región. La pregunta es si va a capitalizar esa ventaja antes de que otros lo hagan primero.
El autor es Gerente General de Nexo Argentina
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ECONOMIA
Cuánto cuesta construir una vivienda de 100 m2 y qué cantidad de salarios se necesitan para pagarla

- Valor del metro cuadrado en pesos: $2.383.862,97
- Valor del metro cuadrado en dólares: u$s 1.553,01
- Costo de una vivienda de 100 m² en pesos: $238.386.297
- Costo de una vivienda de 100 m² en dólares: u$s 155.301
- Salario neto promedio (Ripte): $1.946.028,12
- Salarios necesarios para cubrir la obra: 122,49
- Años de ingresos necesarios: 10,2
- Mano de obra: subió 8,32% en el mes.
- Materiales: aumentaron 2,04% en el mismo período.

- Ladrillos comunes: 6,29%
- Carpintería de madera: 5,24%
- Ascensores: 4,92%
- En el extremo opuesto, los principales retrocesos fueron:
- Artefactos sanitarios: -10,11%
- Cerámicos y porcelanato: -7,51%
- Griferías: -7,41%
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ECONOMIA
De comprar en cuotas a pagar el supermercado: cómo los argentinos llegaron a estos niveles de endeudamiento




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