ECONOMIA
Nuevo financiamiento, recorte de una meta clave con el FMI y desafíos en puerta: las claves del viaje de Caputo a Washington

El ministro de Economía, Luis Caputo, regresa al país luego de estar desde el miércoles en Washington D.C., en donde participó de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con logros concretados y otros que están por verse, ya que, si bien se conoció el acuerdo a nivel técnico con el staff del FMI, que destraba el desembolso de USD 1.000 millones, falta que lo apruebe el directorio. Lo mismo sucede con la garantía que negocia con el Banco Mundial para el próximo vencimiento de deuda de julio por 4.300 millones de dólares.
En el primer día que Caputo llegó a Washington D.C., y luego de un breve intercambio con Kristalina Georgieva, el staff del FMI comunicó: “El personal del Fondo y las autoridades argentinas han llegado a un acuerdo a nivel técnico sobre la segunda revisión del programa EFF (Acuerdo de Facilidades Extendidas), lo que abre la posibilidad de acceder a unos USD 1.000 millones”. Aunque la decisión final depende del Directorio Ejecutivo del FMI, en el Ministerio de Economía esperan que el desembolso se refleje en las reservas del Banco Central en mayo.
El equipo económico logró un importante recorte de la meta fiscal para este año en un contexto en donde la recaudación cae hace nueve meses
Si bien todos los focos están en el desembolso, el equipo económico logró un importante recorte de la meta fiscal para este año en un contexto en donde la recaudación cae hace nueve meses y hay reclamos de diferentes sectores a Economía por deudas pendientes, como por ejemplo las empresas de colectivo del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) o los proveedores del PAMI. Ahora, durante el 2026, el Gobierno se comprometió a conseguir un superávit primario de 1,4% del Producto Bruto Interno (PBI) en lugar de 2,2% del PBI.

La directora de la consultora C&T Asesores Económicos, María Castiglioni, analizó el cambio en la meta fiscal y dijo que el 2,2% del PBI acordado en la primera revisión del programa siempre resultó llamativo. “El Presupuesto es acorde con la nueva meta de 1,4% de PBI de superávit primario; es lógico, tiene sentido en un contexto en donde estás bajando impuestos. Incrementar el superávit primario a 2,2% era excesivo y muy complicado de sostener”, destacó en diálogo con Infobae.
No obstante, hay quienes consideran que, aun con el recorte, la meta sigue siendo ambiciosa. “1,4% hoy luce desafiante también; el año pasado se logró creciendo al 4,4%, este año el mismo FMI bajó el crecimiento a 3,5%. Hay que bajar más los subsidios. ¿Cómo lo puede hacer el equipo económico con la inflación arriba del 2,5% y el mercado interno por el piso?”, planteó un analista en off the record.
Es que luego de que la inflación se ubicara en 3,4% en marzo, el ministro de Economía, Luis Caputo, aseguró que a partir de abril se vienen “los mejores 18 meses de las últimas dos décadas”, con una desaceleración de la inflación y un repunte de la actividad económica.
El Presupuesto es acorde con la nueva meta de 1,4% de PBI de superávit primario; es lógico, tiene sentido en un contexto en donde estás bajando impuestos (Castiglioni)
Respecto a ese objetivo, en la última semana se dio a conocer el resultado fiscal de marzo y, si bien nuevamente el Gobierno volvió a tener superávit gemelos (fiscal y comercial) y en lo que va del año acumula un resultado primario de 0,5% del PBI y financiero de 0,2% del PBI, tiene frentes de tormenta abiertos en la Justicia que podrían golpear el resultado de la caja del Estado. Uno de ellos es el cumplimiento del fallo de la Ley de Financiamiento Universitario, que se calcula en 2,5 billones de pesos.
En paralelo, durante la estadía en Washington, tras la reunión de Caputo con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, se conoció que se negocia una garantía por USD 2.000 millones “para ayudar a refinanciar una porción relevante de la deuda de Argentina, reducir costos de financiamiento y crear mejores condiciones para un mayor flujo de inversión privada nacional e internacional”.
Lo que busca el equipo económico es que el Banco Mundial actúe como un respaldo del Gobierno ante las negociaciones con bancos internacionales, quienes en lugar de considerar el índice de riesgo país para definir la tasa de interés del préstamo tomarían la solvencia del organismo internacional, que en este caso tiene una calificación crediticia AAA. Con una garantía de USD 2.000 millones, se proyecta que Argentina podría acceder a financiamiento de al menos USD 4.000 millones de dólares.
“Lo primero que hay que aclarar es que no es nueva deuda, sino que es para refinanciar los vencimientos de capital. Venimos trabajando hace mucho en financiamientos alternativos que son más accesibles en tasa, más baratos que el mercado. ¿Por qué no salimos al mercado? Porque es nuestra obligación refinanciar al país a la tasa más baja posible. Y esta tasa es mucho más baja de lo que hoy Argentina puede obtener en el mercado», dijo Caputo a Infobae.
Los vencimientos de capital de julio y de enero y julio del 2027 están cubiertos
Durante su última jornada en Estados Unidos, y ante las versiones sobre un posible aporte adicional de USD 1.000 millones en garantías por parte del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), Luis Caputo se reunió con el presidente del BID, Ilan Goldfajn. Tras el encuentro, Caputo publicó en la red social X: “Nuevo respaldo a Argentina, esta vez por parte del BID”.
En Economía confían en que con los mecanismos de financiamiento que ya identificó el ministro de Economía, con los dólares que se consigan con los Bonar 2027 y 2028, con los que en la última semana obtuvo USD 500 millones, y con la venta de activos, los vencimientos de capital de julio y de enero y julio del 2027 están cubiertos.
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ECONOMIA
Nuevo récord de dólares por exportaciones mientras cae la importación: ¿cambio de modelo?

El comercio exterior parece empeñado en disputarle a Lionel Messi el podio de los récords: en mayo, por tercer mes consecutivo, volvió a registrarse una marca histórica de exportaciones, y también de superávit en la balanza comercial.
Las ventas totales llegaron a u$s9.537 millones, y el saldo comercial a u$s3.504 millones. Se trata de cifras que hacen perfectamente viable las proyecciones que parecían imposibles por exportaciones en torno de los u$s100.000 millones y un saldo neto por encima de los u$s25.000 millones.
Lo mejor es que todavía hay margen para que estos números vuelvan a ser superados cuando, dentro de un mes, se conozca el desempeño comercial de junio. Ocurre que recién ahora se está viendo en la estadística el impacto pleno del «efecto Medio Oriente» sobre las ventas de petróleo. Esto ocurre por un desfasaje de unos 45 días entre el momento en que se acuerda la venta y se hace el embarque y el momento en que se registra la operación comercial y el ingreso de divisas.
Eso significa que el petróleo por encima de los u$s100 por barril, que se dio en marzo y abril, no se había reflejado hasta ahora en las exportaciones de Argentina. En otras palabras, el boom exportador que se ha venido registrando no obedece tanto a un efecto precio, sino a un incremento en los volúmenes. Recién en mayo se notó una variación importante del precio, con una suba interanual de 50%.
Alivio por la lluvia verde: nuevo récord de divisas
Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la agroindustria, la minería y la energía sumaron un ingreso neto de u$s17.605 millones por comercio exterior de bienes durante el primer cuatrimestre del año, lo que marca un récord e implica un incremento del 20,9% frente al mismo periodo del 2025.
El récord exportador se da en simultáneo con una caída de importaciones, algo que a esta altura ya no puede considerarse una situación accidental sino una tendencia estructural en el plan económico. Lo usual en momentos como el actual, con un dólar relativamente bajo en términos históricos, era que las compras acompañaran a las ventas, ya fuera para satisfacer la demanda como para acumular stocks.
Pero lo que está ocurriendo es un escenario nuevo, en el que se ve menos importación en un contexto de estabilidad cambiaria y, por consiguiente, el superávit de la balanza comercial queda garantizado por una nueva ecuación favorable a Argentina en los términos de intercambio.
Desde el punto de vista financiero, esta situación supone un espaldarazo para el plan económico de Toto Caputo, dado que disipa cualquier temor de una inestabilidad cambiaria en el mediano plazo.
Como, al tiempo que las exportaciones suben un 34,4%, las importaciones caen a un ritmo de 7% interanual, el flujo de dólares que entra a la aduana parece ser lo suficientemente robusto como para garantizar que el Banco Central siga comprando divisas, el Tesoro afronte su exigente calendario de vencimientos de deuda y, encima, que los turistas y ahorristas del colchón sigan yendo al banco para comprar billetes verdes.
Es una situación que parece confirmar la predicción de Javier Milei en el sentido de que al Banco Central le iban a salir «dólares por las orejas», ante la lluvia de divisas provenientes del saldo comercial, más el nuevo flujo de inversión externa directa.
De hecho, en el gobierno hay tal confianza que ya se está hablando no sólo del récord de la balanza comercial, sino de la posibilidad de que el año termine con un superávit en la cuenta corriente -la que, además del intercambio de productos, cuenta la salida de dólares por servicios y turismo-. Ese indicador suele ser aceptado entre los economistas como uno de los que marcan si el tipo de cambio se encuentra en una situación de equilibrio, y la historia reciente muestra que todas las devaluaciones estuvieron precedidas por momentos de fuerte déficit.
Cambio de humor en el campo
Aunque se daba por descontado el buen desempeño de las exportaciones en el rubro agrícola, dado que mayo es, típicamente, el mes en el que se registra el grueso de las ventas de la cosecha, igualmente los incrementos en comparación con el año pasado fueron impactantes.
Esto ocurre por una mejora en los volúmenes embarcados, algo que se nota en el segmento de los productos primarios: entraron dólares por una cantidad 22,5% más alta que hace un año, aun cuando los precios tuvieron un descenso de 1,5%.
En el mercado internacional de materias primas se dio un empuje de precios desde hace un mes, sobre todo en la soja, el principal cultivo argentino «for export», donde la cotización se mantuvo encima de u$s400 la tonelada. Esto deja abierta la posibilidad de que en los próximos meses haya un impacto de los precios también en el agro.
En cuanto a las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario, que constituyen el rubro de mayor importancia en el total exportado, con u$s2.992 millones, también hubo un incremento respecto del año pasado. La variación fue de 20,5%, gracias a una suba de 10,5% en los precios y de 9,1% en las cantidades embarcadas.
Si bien es cierto que en los últimos meses hubo demostraciones de enojo por parte de los productores agrícolas, dado que los dos puntos de recorte en las retenciones no llegan a compensar la suba de costos, esa situación podría revertirse a corto plazo. Ocurre que tras la confirmación de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el petróleo volvió a los niveles previos al conflicto y, en consecuencia, también se produjo una caída en los precios de los derivados como la urea, que es utilizada para fertilizar los suelos.
En las últimas jornadas, estos insumos agrícolas ya tuvieron caídas de 50%. Esta situación implica una mejora en la ecuación económica de los productores argentinos, que ahora tienen más incentivo para vender sus stocks y canalizar la liquidez hacia la inversión con vistas a la próxima campaña.
¿Menos importaciones ya no es recesión?
Pero si hay un rubro que Toto Caputo quiso enfatizar en particular, fue el de las ventas de bienes industriales, algo que le da fuerza al argumento oficial sobre el crecimiento productivo de la economía argentina y la solidez del modelo.
El ministro destacó que el acumulado enero-mayo, que alcanzó u$s10.964 millones, es el mayor de la historia. Un dato elegido no por casualidad, justo en un momento en el que caen sobre el gobierno acusaciones de estar perjudicando a la industria por un mix letal de atraso cambiario y apertura importadora.
Sin embargo, los críticos siguen señalando un dato que parece confirmar la acusación de «modelo anti importador»: la euforia por los récords de exportación queda atenuada por la persistente caída de las importaciones, en particular las de los rubros de equipamiento e insumos para la industria nacional, en coincidencia con una situación de alto porcentaje ocioso en las plantas fabriles, que alcanza al 40%.
Puesto en cifras, las compras de bienes de capital tuvieron una caída de 6,8% respecto del año anterior, mientras que las piezas y accesorios descendieron un 26,6%.
Y, en un dato que a esta altura ya no causa sorpresa y se transformó en la rutina de todos los meses, el rubro que se mantiene estable es el de bienes para consumo final. Si, además, se considera al segmento de automóviles, estos productos importados que compiten con la industria local representan casi la cuarta parte de la importación total.
El debate por la «enfermedad holandesa»
En el análisis económico tradicional, esto debería considerarse una mala noticia, porque siempre se ha dado por válida la regla del «tres a uno», que implicaba que para que la economía creciera un punto del PBI en el año, era necesario que las importaciones aumentaran un 3%. Siguiendo esa regla, este año no sólo no se alcanzaría el crecimiento de 4,5% que espera el gobierno, sino que habría recesión.
Sin embargo, se trata de un tema que está en plena revisión y debate. Para el gobierno y sus economistas afines, se está produciendo un cambio de modelo, en el cual ya no rige el clásico problema de la «restricción externa».
La clave de ese cambio es Vaca Muerta, con su boom productivo que, según la proyección de Caputo, hace que en pocos años el petróleo y el gas le disputen al campo el liderazgo de las exportaciones.
De esta manera, los economistas empiezan a ver algo inusual: pese a que haya ramas de la industria que sufran por problemas de competitividad, ya eso no es el sinónimo de déficit en la cuenta corriente ni de inestabilidad en el tipo de cambio.
Por consiguiente, hay predicciones en el sentido de que ya no se producirán los tradicionales ciclos del «stop and go», que justificaban los planteos de regulaciones cambiarias, cuya máxima expresión se produjo en el «cepo» de la era kirchnerista.
En definitiva, el nuevo panorama hace que un dólar de $1.450 no implique una presión en el que todos los importadores salgan corriendo a acumular stock por temor a una devaluación inminente.
En principio, es una situación festejable, como de hecho la celebra el presidente Milei en los discursos en los que critica a los teóricos de la restricción de dólares.
Pero, por otra parte, hay un creciente temor a que en la economía argentina se instale la llamada «enfermedad holandesa», como denominan los economistas a la situación en que se da un equilibrio de tipo de cambio bajo, que no permite competir a la industria y genera alto desempleo.
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ECONOMIA
Jornada financiera: el dólar subió por tercer día seguido y alcanzó su precio más alto desde febrero

Con el correr de junio se confirma una tendencia alcista para el dólar, ante una demanda más firme y el accionar del Banco Central, que con permanentes compras en su objetivo de recomponer reservas netas valida una depreciación cambiaria por encima de la inflación.
Este jueves, el tipo de mayorista ganó 9,50 pesos o 0,7%, a $1.451, un máximo desde el 2 de febrero, en una sesión con negocios de contado por 568,9 millones de dólares. “En los tres primeros días de esta semana el tipo de cambio mayorista subió 23 pesos, lejos de la baja de 8 pesos registrada en idéntico lapso de la semana anterior”, comentó Gustavo Quintana, agente de PR Corredores de Cambio.
“Ya en las primeras operaciones, la tendencia alcista que viene observándose desde el martes logró imponerse y la cotización fue escalando de manera gradual”, indicó Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios.
“El dólar mayorista amaga con reacomodarse más cerca de los $1.450, mientras los operadores evalúan el ritmo de liquidaciones del campo y sus repercusiones en la intensidad de las compras del BCRA. Ello se debe a que se observa una desaceleración, y se especula que el sector agrícola podría estar más inclinado a retener, apostando a mejores condiciones de venta”, estimó el economista Gustavo Ber.
En lo que va de junio, el dólar mayorista registra un incremento de 43 pesos o 3,1 por ciento. El BCRA estableció un techo para las bandas cambiarias en los 1.788,47 pesos. Así el tipo de cambio oficial quedó a $337,47 o 23,3% de ese límite del régimen oficial.
De todos modos, el reciente ajuste alcista del dólar -que en junio podría ganarle a la inflación mensual por primera vez desde octubre de 2025- no debería encender las alarmas dada las proyecciones de flujos de divisas en los próximos meses. De hecho, el dólar mayorista todavía opera 4 pesos por debajo de su valor de cierre de diciembre del año pasado.
“El cumplimiento anticipado de la meta de compras en el MULC es una señal positiva, pero la sostenibilidad del esquema cambiario va a depender de la capacidad de generar nuevas fuentes de oferta de divisas en el segundo semestre. En ese sentido, el aporte de energía, minería, proyectos bajo el RIGI y las emisiones corporativas en dólares debería ayudar a compensar la menor estacionalidad del agro. A eso se suma que buena parte de los dólares que compran los individuos permanece dentro del sistema financiero, contribuyendo a sostener la disponibilidad de divisas”, evaluó Emilio Botto, jefe de Estrategia e Inversiones de Mills Capital.
Prueba de esto fue el superávit comercial de USD 3.504 millones en mayo anunciado por el INDEC, un récord nominal para un mes calendario, si bien éste se produjo durante un período excepcional de precios internacionales debido a la guerra en Oriente Medio, en particular para los productos del sector energía. Las exportaciones de bienes ascendieron a USD 9.537 millones, con un crecimiento de 34,4% interanual en monto, también un récord histórico mensual.
El Banco Central absorbió este jueves USD 70 millones a través de su intervención cambiaria, el 12,3% de la oferta de contado, mientras que las reservas internacionales brutas de la entidad restaron USD 6 millones, a USD 47.502 millones, ante un significativo desplome de la cotización del oro (-3,6%, a USD 4.225,30 la onza).
El dólar al público ganó diez pesos o 0,7%, a $1.470 para la venta en el Banco Nación. Igual que el mayorista, el dólar minorista encadenó tres ruedas consecutivas en alza. El BCRA informó que en las entidades financieras el dólar público promedió $1.470,01 para la venta y $1.420 para la compra.
En el mercado informal, el dólar blue anotó una suba de diez pesos o 0,7%, a $1.485 para la venta, un máximo desde el 28 de enero. En el transcurso de junio el blue gana 77 pesos o 5,4 por ciento.
Las bolsas estadounidenses repuntaron este jueves, con las acciones del sector de los chips a la cabeza de las subas, ya que el optimismo sobre un acuerdo de paz en Medio Oriente contrarrestaba las preocupaciones sobre una política monetaria más estricta de la Reserva Federal bajo el mandato de su nuevo presidente, Kevin Warsh.
Estados Unidos comenzó este jueves a aplicar uno de los compromisos centrales del acuerdo alcanzado con Irán al anunciar el fin de las operaciones de bloqueo sobre el tráfico marítimo vinculado a los puertos de la República Islámica. La decisión fue comunicada por el Comando Central estadounidense, que confirmó el cese de las restricciones impuestas durante la guerra iniciada a fines de febrero.
Los principales índices de Wall Street negociaron con ganancias en un rango de 0,1% a 1,9%, en zona de nuevos máximos históricos.
El petróleo finalizó nuevamente en baja. El precio del crudo Brent del Mar del Norte descontó 0,2%, a USD 79,41 el barril con entrega en agosto, mientras que el crudo intermedio de Texas cayó 0,7% a USD 75,51 el barril, también para entrega en agosto.
Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son operados en dólares en Nueva York hubo cifras mixtas. Del lado ganador destacaban nuevamente los papeles bancarios, con ganancias de hasta 4,1%, como el caso de BBVA. Entre los perdedores encabezó Globant, con un desplome de 11,2 por ciento.
Los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales-promediaron una suba de 0,2%, mientras que el riesgo país de JP Morgan, que mide la brecha de tasas de retorno de los bonos del Tesoro de los EEUU con similares emisiones emergentes, cedió un entero para la Argentina, en los 429 puntos básicos.
En Wall Street las acciones de Intel se dispararon casi un 10,6% después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que Apple (+0,7%) acordó colaborar con la empresa para diseñar y fabricar sus chips en Estados Unidos.
Otras acciones del sector de los semiconductores también subían. Nvidia ganó un 3%, mientras que del lado perdedor sobresalió la caída 3,6% en los títulos de SpaceX, a USD 185, en la segunda baja consecutiva.
ECONOMIA
Precio del dólar alcanza el nivel más alto desde febrero y la City estima cuánto más puede escalar

El precio del dólar volvió a tomar temperatura y llegó al precio más alto desde el 2 de febrero pasado, en un marco en el que empiezan a mermar, por cuestiones estacionales, las liquidaciones de divisas de la cosecha gruesa del campo. A ello se le suman otros factores coyunturales, como el Mundial de fútbol y las emisiones de deuda, que los analistas consultados por iProfesional detallan a continuación. También se pone el foco en el precio más alto del tipo de cambio que se está esperando para fin de año.
En cifras, el precio del dólar oficial minorista ya se ubica en los $1.470, por lo que sube 40 pesos en todo junio, lo que representa un alza de 2,8%. Un porcentaje que empieza a preocupar, no tanto desde lo nominal, sino porque ya está superando a la inflación mensual prevista (2,1%) y a lo que pagan las tasas de un plazo fijo tradicional o un bono en pesos, que son inferiores al 2% en los bancos líderes.
Para los expertos de la City, existen numerosas causas que explican este ascenso en el precio del dólar, las cuales tienen como eje el flujo de divisas, las colocaciones de deuda y la devaluación de monedas emergentes por el freno del conflicto en Medio Oriente.
Factores de la suba del dólar: menor oferta del campo y mayor demanda por turismo
La primera de las causas, la fundamental, tiene que ver con un componente estacional: baja la oferta de divisas porque se termina la liquidación de la cosecha gruesa, y por otro lado sube la demanda por vacaciones de invierno y viajes al exterior para ir a ver el Mundial.
«Creo que tiene que ver con una demanda algo más activa, tema turismo, Mundial y gastos en el exterior, ya que estamos próximos a las vacaciones de invierno. A ello se suman algunos vencimientos e importaciones que anticipan pagos en previsión de mayores subas en la cotización del dólar. También puede influir el canje de deuda que el Gobierno está haciendo este jueves. Todo se conjuga, pero no veo nada raro; el recorrido es irregular, por ahí la semana que viene baja, veremos», detalla a iProfesional Gustavo Quintana, analista de PR Cambios.
En ello coincide Francisco Díaz Mayer, analista de ABC Mercado de Cambios: «Hay varios factores en esta suba de precio. Claramente, existe un poco más de demanda y algo menos de oferta. Obviamente, me imagino que los exportadores no están disconformes con estos números, por lo que van a empezar a vender con más fuerza. Se debe tener en cuenta que el valor actual del dólar mayorista se mantiene prácticamente igual al cierre de diciembre pasado ($1.455)«.
Al respecto, Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum de Daniel Marx, suma: «Hay menor flujo de divisas al esperado por estacionalidad. Son correcciones menores estas subas de precio, dentro de un esquema de flotación».
Presión sobre el tipo de cambio por la colocación de deuda en pesos
Los expertos de la City también afirmaron a iProfesional que «hay presión» por el cierre del bono dólar linked, que es el que ajusta en base al movimiento del tipo de cambio oficial, con vencimiento al 30 de junio de 2026 (TZV26), y el llamado de la Secretaría de Finanzas para reconvertirlo por un instrumento similar (Lelink) al 31 de julio que viene (D31L6). A ello se le suman otros movimientos financieros que impactan en la demanda de divisas.
El monto total adjudicado en el rescate del jueves representó el 58% del valor nominal en circulación del bono dólar linked TZV26, por un valor cercano a los u$s2.800 millones.
«El tipo de cambio se mantiene en torno a los $1.450 gracias a las intervenciones del Banco Central con bonos, para que aparezca la oferta e intentar bajar el precio. Además, la oferta de divisas de origen financiero local tenderá a la baja porque los bancos locales tienen la capacidad de crédito en dólares al límite, mientras que la mayoría de las empresas ya emitieron Obligaciones Negociables (ON) para todo el año», menciona Sebastián Menescaldi, economista y director de la consultora Eco Go.
Movimientos de los capitales internacionales
Y a ello se le suman los ecos colaterales, como los reacomodamientos internacionales de los mercados tras los anuncios de freno a la guerra en Medio Oriente, donde las monedas regionales se devalúan y hay cambios en las carteras.
«Se ve bastante movimiento en todas las monedas emergentes. El real de Brasil se devaluó el jueves casi 1,3% y el peso chileno cerca del 1%», agrega Díaz Mayer.
En esta línea, Nahuel Bernues, CFA, asesor financiero y fundador de la Consultora Quaestus, explica: «El fin de la guerra puede movilizar las monedas internacionales. Ahí el consenso hoy es de un dólar más débil, por lo que si fuese así, el peso tendría más para ganar que para perder, ya que con un dólar más débil hay más probabilidades de que las monedas emergentes se fortalezcan. Es parte de lo que vimos antes de la guerra con un dólar que venía debilitándose».
Precio del dólar oficial: qué valor proyecta el mercado para fin de año
El dato que los analistas consultados por iProfesional están resaltando es que, a pesar de que el precio del dólar sube 2,8% en lo que va de junio, en el acumulado de todo el 2026 desciende 0,7%. Mientras tanto, la inflación suma 16% en estos primeros 6 meses. Es decir, existe cierto atraso cambiario, y el mercado espera que el movimiento del tipo de cambio vaya a la par que el resto de las variables económicas.
El precio de dólar mayorista más alto proyectado para fin de 2026 es de $1.919.
Por lo pronto, no hay preocupación en el mercado, debido a que el Banco Central se encuentra comprando divisas a diario para fortalecer las reservas internacionales, donde ya lleva adquiridas en todo 2026 alrededor de u$s10.800 millones.
De hecho, el precio actual del dólar mayorista es de $1.451, y en el mercado de opciones y futuros del Matba-Rofex (A3), se está negociando un valor de $1.461 para fin de junio, y para la conclusión de diciembre es de $1.629. De esta manera, se prevé que desde ahora hasta fin de año ascienda 12,3%. En cambio, la inflación prevista por el último FocusEconomics es de 31,3% para todo el 2026.
«El dólar no está subiendo, sino que se mueve todavía en torno a los $1.400, que es donde está desde octubre del año pasado. En el mismo periodo hubo una inflación de ya casi 20%. Esto no colabora con la actividad económica en las ciudades», resume a iProfesional Jorge Colina, economista de Idesa.
Algo similar opina Menescaldi: «Hacia adelante, se espera que el dólar suba lentamente, acompañando a la inflación, ya que la gran liquidación del agro ya pasó«.
En el reciente Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que es la encuesta confeccionada por el Banco Central todos los meses entre 46 economistas nacionales, se prevé un precio de dólar mayorista de $1.658 para fin de año. El precio de dólar mayorista más alto proyectado para fin de 2026 es de $1.919.
Precio de dólar más alto
Asimismo, si se analizan los pronósticos más alarmistas entre los 46 economistas de bancos y consultoras nacionales y del exterior relevados por el FocusEconomics, se puede apreciar que no existen perspectivas de que haya un salto cambiario.
Entre los analistas que estiman el mayor precio para el tipo de cambio mayorista para diciembre que viene se ubican:
- Empiria Consultores ($1.919)
- Fitch Ratings ($1.892)
- Pantheon Macroeconomics ($1.850)
- MAPFRE Economics ($1.843)
- LCG ($1.820)
- Econviews e Invecq Consulting, ambos con una estimación de $1.800
$1.711 para fin de 2026.
Este es un valor que verían como «ideal» diferentes sectores de la economía. Por ejemplo, algunos bancos consideran que $1.700 sería el valor actual que se requeriría para mejorar la competitividad actual y que el dólar no siga quedando «barato».
Como dato, el precio del dólar mantiene una amplia distancia de 23% con el techo de la banda cambiaria de flotación, en la que el Banco Central no interviene en el mercado, ya que dicho límite permitido, que se actualiza mensualmente en base a la inflación registrada dos meses atrás (t-2), hoy se ubica en $1.788,47.
Por lo pronto, las señales de tranquilidad cambiaria continúan con el ingreso de dólares de exportaciones agrícolas, petroleras y mineras, que siguen estando sólidas, más otros recursos que tiene el Gobierno para generar tranquilidad en el mercado, como los swap acordados con Estados Unidos y China.
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