ECONOMIA
Petroleras y supermercados entran al mercado financiero y cambia para siempre el negocio de bancos

La competencia para bancos y Fintech nativas sigue diversificándose debido a que jugadores que no están vinculados directamente al sector se están sumando para ofrecer a sus clientes tanto servicios y productos financieros como opciones de inversión, tal como se está observando en supermercados y petroleras. En muchos casos, se trata de alianzas estratégicas. En otros, en cambio, consiste en fusiones o adquisiciones de empresas que son complementarias. Lo cierto es que aquellas compañías que no se adapten a estos cambios del negocio perderán una porción importante de participación o desaparecerán.
Los primeros en brindar una «pata financiera» fueron, históricamente, las automotrices. Y también en el último tiempo se han sumado los supermercados, como Carrefour, que tiene su propio banco, y las marcas que dependen de Cencosud (Jumbo, Disco y Vea), al proponer financiamiento y préstamos a través de sus plásticos.
Aunque el ruido más fuerte en este segmento lo encabezó la alianza entre YPF y banco Santander, anunciada en febrero pasado, pero que recién en las últimas semanas comenzó a plasmarse con las propuestas de diferentes servicios financieros a través de la app de la petrolera, que es una plataforma digital de fidelización que ya supera los 3 millones de usuarios registrados.
Por ejemplo, la aplicación de YPF paga por dejar depositados los pesos en ella más que varios bancos y billeteras virtuales, como Mercado Pago, al ofrecer hasta un 19% de tasa nominal anual (TNA). Ese es, justamente, el gancho de los outsiders para captar fondos baratos y que, al mismo tiempo, sus clientes usen su app: darles beneficios y más renta.
Asimismo, YPF selló un acuerdo estratégico con Mastercard para lanzar una tarjeta prepaga propia vinculada de forma exclusiva a la aplicación que otorgará beneficios adicionales y facilidades transaccionales, similares a las propuestas por bancos y billeteras. Y, desde el 8 de agosto, los usuarios podrán comprar acciones de la compañía directamente desde la aplicación móvil, eliminando las barreras e intermediarios tradicionales que tienen los ahorristas chicos a la hora de invertir.
Qué son las «finanzas embebidas» y cómo impactan en los usuarios
De esta manera, empiezan a surgir posibilidades de hacer operaciones financieras desde las propias aplicaciones de las empresas masivas cuyo negocio principal no se vincula a ello. Así, nacen alternativas y atajos para no recurrir a bancos y Fintech tradicionales. Por eso, el caso de la alianza YPF-Santander es uno de los más representativos de lo que se llama en el sector embedded finance (finanzas embebidas).
«Sin dudas, mucho del futuro del comercio va por esta estrategia. Los bancos tendremos que estar donde se hacen las transacciones, y en eso estamos. Es decir, son convenios para ganar nuevos clientes y para no perder los que tenemos. Así son hoy en día las tendencias del mercado, y tiene toda la lógica. La gente no va a abrir una cuenta a un banco, pero carga nafta y de ahí aparecen servicios financieros», detalla una fuente del sector a iProfesional.
En general, para distintos referentes del rubro, este tipo de estrategias brindan más alternativas y, al mismo tiempo, amplían el acceso al mundo financiero a los usuarios que no poseen cuenta bancaria.
«Veo muy bien este tipo de prestaciones, debido a que se amplía la oferta de servicios financieros para los usuarios finales. A estas compañías, como el caso de YPF, les resulta muy interesante porque pueden fidelizar a sus clientes y ofrecerles otro tipo de servicios, además de los productos o prestaciones habituales que proponen, como son servicios financieros, nuevos medios de pago, tarjetas, préstamos, descuentos, entre otros beneficios», dice a iProfesional Jorge Larravide, analista de Marketing y Tecnología, y exgerente comercial de la Red Link.
Esta estrategia no solo beneficia a las empresas que se dedican a otro tipo de rubros para ampliar la oferta de productos y servicios, y aprovechar el gran volumen de usuarios que tienen y fidelizarlos.
«Es una tendencia global ya que, con la evolución de los canales digitales, sobre todo los que tienen público minorista, ellos aprovechan esa red de distribución para ofrecer múltiples productos, entre ellos servicios bancarios», detalla Marcelo Bastante, analista de mercados y experto en el sector financiero.
También beneficia a los bancos asociados, debido a que les permite llegar a personas que no se encuentran bancarizadas y ampliar su clientela de manera indirecta. De hecho, la infraestructura financiera montada sobre la aplicación de YPF cuenta con más de 2 millones de CVU activas y muestra un nivel de transaccionalidad elevado para el sector local, debido a que registra unos 250 pagos por minuto en las horas de mayor demanda en surtidores y tiendas de la red.
«Creo que esto les sirve a todos los actores que participan porque, probablemente, se dirijan a segmentos distintos de clientes. No obstante, según datos de COELSA, entidad que agrupa al ecosistema de pagos, en promedio, los argentinos tenemos cuenta en 4 bancos (CBU) y 4 Fintech (CVU)«, acota Larravide.
En resumidas cuentas, los usuarios de las aplicaciones de las marcas que más consumen comienzan a tener preponderancia y más oferta de propuestas.
«Cambia el concepto: ya no tenés ‘clientes cautivos’ que solo operan con un banco. Hoy los clientes tienen muchas opciones y combinan todo lo que pueden en función de los beneficios que reciben», concluye Larravide a iProfesional.
En ello coincide Fernando Baer, economista jefe de la consultora Quantum: «La competencia siempre es buena. Lo importante son las condiciones, que sean parejas para todos, pero me parece muy bueno que haya oferta de servicios financieros».
Qué fintech y billeteras virtuales se metieron en el negocio que antes era de bancos
La tendencia, en general, entre bancos y Fintech es otorgar todo tipo de servicios y productos financieros y de inversión, para que sus clientes no tengan que «salir» de sus aplicaciones para encontrar lo que necesitan y buscarlo en otro lugar. Para lograr eso, en resumen, en el último tiempo hubo convenios, fusiones o adquisiciones que hicieron ruido entre billeteras digitales y bancos, para brindar tanto servicios financieros como alternativas de inversión:
- Cocos Capital compró el banco Voii para ampliar más propuestas financieras
- Personal Pay y Banco Macro se asociaron para que la app del Grupo Telecom brinde servicios financieros y de inversión
- El mencionado acuerdo entre YPF y Banco Santander para dar servicios financieros en su app
- Banco Galicia es propietario también de la Fintech Naranja X, con la que abarca clientes que no están bancarizados
- Banco Supervielle es propietaria de IOL invertironline, y empezó ahora a brindar en su app, de manera integrada, las propuestas de inversión de la Fintech
- Mercado Pago está tramitando la licencia bancaria en Argentina, mientras ya tiene cuentas remuneradas en pesos y dólares, y también dos fondos comunes de inversión (FCI) de renta fija y variable, en convenio con el Bind (Banco Industrial). Ya es banco en México y Brasil
- Ualá, creada como Fintech en 2017, comenzó a operar oficialmente como banco en Argentina en agosto de 2023, tras adquirir Wilobank, el primer banco digital del país. Recientemente anunció una alianza con Allianz X para comenzar a comercializar seguros
De esta manera, expertos del sector indican que los bancos se ven beneficiados por ampliar su espectro de acción a otros rubros no financieros. Aunque alertan que puede haber problemas de fondeo para las entidades.
«A grandes rasgos, la presencia de terminales en supermercados y estaciones de servicio no perjudica a los bancos, sino que los beneficia al permitirles mantener presencia comercial mientras cierran sucursales y cajeros automáticos, liberándolos de los altos costos de infraestructura, mantenimiento y personal asociados al manejo de efectivo», sostiene Federico Zerba, economista y jefe de economía sectorial del Instituto de Economía Sectorial (IES).
En tanto, agrega: «El principal desafío para los bancos se encuentra en el fondeo, ya que el crecimiento de las billeteras virtuales reduce la capacidad bancaria de captar y prestar dinero, que es su negocio principal. Si bien las restricciones legales actuales sobre cuentas sueldo y jubilaciones protegen temporalmente el fondeo barato de los bancos, un eventual aumento de la demanda de crédito intensificará la competencia en el sector de manera desafiante para los próximos años«.
Justamente, desde un banco chico, un directivo advierte off the record a iProfesional: «Esto perjudica más que nada a los bancos chicos, ya que nos quita fondeo porque se agranda la competencia que, además, no está regulada en las billeteras. Los bancos grandes reaccionaron rápido y crearon sus propias billeteras o acuerdos con algunas empresas. En definitiva, esto pone más en alerta a los bancos para mejorar sus productos debido al crecimiento de competencia ‘sin regular’«.
El mercado cambió para siempre pero la mora récord es el Talón de Aquiles
El dato que está preponderando en el mercado es que cada vez más gente utiliza medios de pago digitales en sus transacciones diarias. Aunque el gran desafío que tiene el sector financiero es un incremento preocupante de la morosidad, sobre todo en las Fintech, donde se solicitan menos requisitos respaldatorios a los clientes y se generan riesgos estructurales al formato.
El ecosistema Fintech en Argentina atraviesa una fase de consolidación y madurez, alcanzando un total de 1.027 empresas operativas en el país. De este universo, 939 son compañías puramente fintech que se distribuyen en 10 verticales de negocio, mientras que el resto lo integran firmas de servicios que dan soporte a la industria, según la Cámara Argentina Fintech.
Según los últimos datos del Banco Central, en la actualidad se encuentran registradas 90 billeteras digitales interoperables y 63 aceptadores de pagos con transferencia (PCT).
Por ejemplo, en mayo pasado, los envíos de dinero en pesos (transferencias inmediatas push) verificaron un crecimiento en cantidades del 26,6% interanual. En concreto, en pesos, se registraron 759,9 millones de transacciones por $87,5 billones, lo que implica aumentos interanuales de 26,6% y 12,9% en cantidades y en montos reales, respectivamente. El 76,6% de las transacciones tuvo como origen y/o destino una CVU.
Asimismo, los pagos con transferencia (PCT) interoperables mediante el QR totalizaron 102,5 millones de operaciones en pesos, lo que representa una suba de 66,1% interanual por $2,4 billones. Es decir, una suba del 60,8% interanual en términos reales.
Respecto a la morosidad en los créditos para familias y empresas, esta se aceleró en los últimos meses y alcanzó su nivel más alto en dos décadas. Esto es un gran problema para el crecimiento del ecosistema de pagos digitales a través de empresas no bancarias. Según la Central de Deudores del Banco Central, el incumplimiento de pagos aumentó del 12,1% en abril al 12,7% en mayo.
En tanto, en las entidades no financieras, que concentran cerca del 17% de los préstamos a familias, la mora escaló al 32,2% en mayo, frente a menos del 10% registrado un año y medio atrás. Por lo que la tendencia refleja que las dificultades de pago se extienden más allá del sistema bancario y afectan cada vez más a los hogares.
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ECONOMIA
¿Llega finalmente el segundo semestre?

Afectado por dos shocks -la guerra en Medio Oriente y el Adorni affaire-, el primer semestre del año fue positivo en términos de estabilidad macroeconómica, pero complejo a nivel socioeconómico.
Comencemos por el logro más destacado. Por primera vez desde la firma del acuerdo con el FMI en abril de 2025, Argentina cumplió la meta de acumulación de reservas netas gracias a la compra de divisas por parte del BCRA, implementada desde comienzos del año.
Muchos economistas afirmábamos que este era el eslabón que faltaba para que el índice de riesgo país siguiera bajando, y la reducción de 150 puntos básicos durante el primer semestre del año pareció confirmarlo. De hecho, las dos calificadoras que mejoraron la nota de la deuda argentina en los últimos meses destacaron la acumulación de reservas, junto con el equilibrio fiscal.
Respecto de las cuentas públicas, se destacó el hecho de haber preservado el superávit primario pese al desplome de casi 8% real interanual de los ingresos tributarios del sector público nacional. Para lograrlo, el Gobierno apeló a pisar el gasto (este año aún no pagó a las empresas productoras bajo el Plan Gas y regularizará con bonos impagos de obra pública entre 2022 y 2025, y de la coparticipación a CABA) y a privatizaciones.
Se destacó el hecho de haber preservado el superávit primario pese al desplome de casi 8% real interanual de los ingresos tributarios del sector público nacional
El propio ministro de Economía dijo que el margen para seguir ajustando erogaciones es acotado, por lo que será clave que la recaudación deje de caer.
Por último, se destacó la baja y estabilidad de las tasas pasivas en pesos, señal de normalización tras el triunfo oficialista en las Legislativas.

La asignatura pendiente fue la micro, especialmente la de las familias. La inflación se aceleró en el primer semestre -rozó 17% versus 15,1% en la primera mitad de 2025-, lo que resintió el ingreso real y el disponible de los hogares.
El serrucho mensual de la actividad, con leve tendencia alcista gracias a la minería, la energía y el sector agropecuario, no alcanzó para frenar el deterioro del mercado laboral: en el primer trimestre de 2026 cayó -en términos anuales- el empleo formal (asalariado y cuentapropista) y trepó el informal (asalariado y cuentapropista).
La baja de tasas pasivas -quedaron incluso por debajo de la inflación- no se tradujo en una reducción relevante del costo de los préstamos en pesos para individuos
A esto se sumaron el freno de los préstamos en pesos y el aumento de la mora, que alcanza a más de un cuarto de las personas que tomaron crédito en nuestro país. La baja de tasas pasivas -quedaron incluso por debajo de la inflación- no se tradujo en una reducción relevante del costo de los préstamos en pesos para individuos: sin mejora de ingresos reales, con pérdida de empleo de calidad y tasa de interés real muy positiva, los préstamos se convirtieron en una pesada carga para las familias.
Por último, el Gobierno atravesó en la primera mitad del año dos shocks de distinta índole. La guerra en Irán potenció transitoriamente el ingreso de divisas por el canal comercial (fuerte suba del precio internacional de la energía y, en menor medida, de los alimentos) y las presiones inflacionarias (a nivel local e internacional). Asimismo, producto de las crecientes sospechas de corrupción en torno al ex jefe de Gabinete Manuel Adorni, el oficialismo perdió la iniciativa política tras arrancar el año con resonantes triunfos en el Congreso (aprobación de la reforma laboral, la ley de glaciares y el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea).
La asunción de Diego Santilli como jefe de Gabinete le permite al Gobierno dejar atrás el Adorni affaire y ordenar, a través de la “política”, la búsqueda de la reelección del presidente Javier Milei.

Asimismo, la intermitente reapertura del estrecho de Ormuz está haciendo volátil los precios internacionales de la energía y los alimentos, que se habían acercado a niveles previos al conflicto, por lo que los shocks que emergieron en la primera mitad del año tienden a diluirse.
A esto se suma una política económica que busca:
- reanudar obras menores de infraestructura (especialmente vial y energética) vía adjudicaciones a privados;
- reducir la incertidumbre sobre el repago de la deuda en moneda dura en 2027, a través de la presentación de un programa financiero que plantea generar un colchón de USD 3.700 millones en lo que resta del año para cubrir las necesidades de 2027 sin necesidad de acudir a los mercados internacionales; y
- apuntalar el crédito flexibilizando los requisitos para tomar préstamos en dólares.
La perspectiva de inflación para el segundo semestre luce favorable, porque la suba de precios habría perforado el 2% en junio y la normalización de precios internacionales podría contribuir a moderar las presiones inflacionarias en el corto plazo (si el crudo se estabiliza en torno a US$ 70 el barril, la nafta debería bajar en Argentina). La principal duda es qué sucederá con el tipo de cambio oficial que, tras una larga siesta postelectoral, comenzó a despertarse en el último mes y medio.
La suba de precios habría perforado el 2% en junio y la normalización de precios internacionales podría contribuir a moderar las presiones inflacionarias en el corto plazo
La elevada estacionalidad de liquidación de agrodivisas y la mejora de términos de intercambio van quedando atrás, y el excepcional ingreso de capitales por parte de provincias y empresas (post contundente triunfo en las elecciones de mitad de término) podría morigerarse.
Hasta mayo, los dólares que demandaban particulares (y dejaban depositados en el sistema financiero) se compensaban con préstamos en moneda dura y colocaciones de las empresas.
La suba del 6% del dólar en poco más de un mes redujo el apetito por tomar deuda en dólares (los préstamos en dicha moneda treparon solo USD 313 millones a lo largo de junio) y las bajas tasas pasivas -que ayudan al sistema financiero a digerir la elevada morosidad- desalientan el carry trade. Lo más probable es que el alza del dólar oficial, los precios y los salarios no superen el 2% promedio mensual en la segunda mitad del año.

En cuanto al nivel de actividad, no hay dudas de que la minería, la energía y la agroindustria seguirán siendo la locomotora de la expansión del PBI. La pregunta relevante es si se podrán sumar otros sectores, y si la inversión y el empleo formal podrán retomar una senda de crecimiento. La respuesta está asociada al devenir de los tres grandes perdedores del modelo económico de la administración Milei: industria, comercio y construcción.
No creo que haya muchos cambios en la industria (jaqueada por competencia externa y anemia interna) ni en el comercio por la restricción presupuestaria de las familias (endeudadas y con elevada mora), pero la construcción podría consolidar su recuperación de la mano de obra pública de menor envergadura, financiada por privados, e iniciativas para apuntalar el crédito hipotecario (se habla de préstamos en dólares a desarrolladores, hasta utilizar fondos del FGS de la Anses). Si esto sucede, la inversión y el empleo formal podrían, al menos, estabilizarse en la segunda mitad del año.
Los tres grandes perdedores del modelo económico de la administración Milei: industria, comercio y construcción
Mirando hacia 2027, la principal duda que surge es qué se impondrá a la hora de votar entre los electores argentinos: ¿la estabilidad económica alcanzada o las dificultades para llegar a fin de mes de las familias? Es difícil que la actual estrategia económica derrame significativamente en los hogares, por lo que la tensión cambiaria típica de un año de elecciones presidenciales irá in crescendo.
Volvemos a la política: ¿podrá la nueva estrategia oficial consolidar las chances de reelección de Milei, acotando la dolarización de portafolios? ¿El Gobierno de Donald Trump seguirá operando como prestamista de última instancia de Argentina tras las elecciones de mitad de término en Estados Unidos? Veremos.
El autor es Socio Fundador y Director de análisis macroeconómico de Equilibra
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ECONOMIA
El fetiche de la Carta Orgánica del Banco Central

Algunos datos de la historia monetaria argentina:
- El país que experimentó mayor depreciación de su moneda en el siglo XIX.
- Solo superado por Hungría y Brasil en el sigloXX (por la inflación a partir de 1945).
- Solo superado por Zimbabue, Venezuela, Sudán y Sudán del Sur en lo que va del siglo XXI (hasta 2025).
Somos, sin lugar a dudas, los campeones mundiales de la depreciación monetaria. La tuvimos con Rivadavia y con Rosas; con Mitre y Avellaneda; con Perón y con Aramburu; con Videla y con Alfonsín; con Kirchner y con Macri.
A lo largo de 200 años probamos todos los remedios y todas las recetas institucionales inventadas en otras latitudes para preservar la estabilidad monetaria. Nada funcionó.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914. ¿Por qué? La estabilidad monetaria requiere que la emisión de moneda se ajuste a la demanda del sector privado y no a las necesidades financieras del sector público.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914
Darle al Estado el monopolio exclusivo de emitir moneda es poner al zorro dentro del gallinero. La única manera de evitar que el Estado abuse de ese poder es que los gobiernos respeten las leyes que restringen su accionar.
Dos siglos de historia demuestran que no hay ley, norma ni Constitución que pueda disciplinar al Estado argentino. La Argentina padece anomia institucional crónica.

¿Qué significa esto? Que los gobiernos violan impunemente cualquier ley que restringe su accionar cuando lo consideran políticamente expeditivo. El Congreso y el Poder Judicial han sido cómplices del atropello. La excusa siempre es la misma: emergencia económica. Como si ningún otro país las tuviera.
Desde la creación del Banco de Buenos Aires en 1822, el Banco Nacional en 1826, la Casa de la Moneda en 1836, el Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1854, el Banco Nacional de 1872, el Banco de la Nación Argentina de 1891, y el Banco Central de 1935, la historia ha sido siempre la misma. Todas estas instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces.
Todas las instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces
Todas las reformas monetarias argentinas, desde 1822 hasta hoy, han sido impulsadas por un voluntarismo basado en la creencia fetichista de que unas palabras escritas bastan para impedir que un gobierno abuse del poder de emitir moneda.
El problema monetario argentino es, en el fondo, el mismo que enfrentaron Locke y Montesquieu: cómo diseñar instituciones que impidan que el Estado abuse de un poder que la sociedad le ha delegado.
No se trata de cualquier poder. Como decía Alberdi: “el dinero es el poder de los poderes, como el poder más grande, pues se compone del dinero de todo el mundo. El banco de Estado es la máquina que pone ese poder en las manos del gobierno”.
Advirtió también que “mientras el Gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el “poder omnímodo” vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución misma”. Por eso consideraba que “el único poder regaliano que la Nación soberana no puede delegar en su gobierno” es el de emitir moneda, porque es el único que la emite “cada vez que la necesidad no le deja otro medio de obtener plata prestada”.
Esta advertencia es particularmente válida en países que no lograron imponer límites efectivos al poder del Estado, como es el caso de la Argentina. La solución no pasa por diseñar (o copiar) leyes perfectas. El problema de fondo es de naturaleza política y moral, no de ingeniería jurídica.
¿A qué viene todo esto? El Gobierno impulsa la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, aprobada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es cierto que es una mala Carta Orgánica que debe ser modificada, pero sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria. En Argentina, las leyes que imponen límites al Gobierno tienen muy corta vida. Basta ver la experiencia del último medio siglo.
Sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria
Como no me canso de repetir, la independencia de facto del BCRA es una quimera. No importa lo que diga la ley, la Carta Orgánica o la Constitución, incluso si fuera reformada.
Además, la estabilidad monetaria ya es un mandato constitucional. El artículo 75, inciso 19, de la Constitución dice que le corresponde al Congreso “proveer lo conducente a la defensa del valor de la moneda”. ¿Qué significa esto? Algo muy simple: el Congreso no debe aprobar presupuestos deficitarios sin financiamiento genuino. Obviamente, nuestros legisladores no han cumplido su deber y no han pagado costo alguno por su incumplimiento.
¿Realmente alguien cree que una Carta Orgánica es un freno al Leviatán argentino? Terminemos con el voluntarismo ingenuo que nos ha llevado recurrentemente al fracaso. Solo con realismo podremos erradicar la inflación. Si hay una lección que aprender de 200 años de historia, es que es necesario divorciar al Estado de la moneda.
El autor es economista e historiador. Esta columna fue publicada en el blog del libro Dolarización: Una solución para la Argentina
ECONOMIA
Norberto Sosa, de IEB: “Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado”

El tercer año de gobierno de Javier Milei comenzó con señales de mejora de la actividad -aun con movimiento de serrucho-, regreso del proceso de desinflación y consolidación de la solvencia fiscal y acumulación de reservas, pilares para las pautas presupuestarias de 2027. El primer paso fue la presentación del Programa Financiero de dólares del Tesoro en moneda extranjera para lo que resta de 2026 y el año próximo.
Sobre esa base, Infobae entrevistó a Norberto Sosa -economista, miembro del directorio del Grupo Invertir en Bolsa (IEB) y del Advisory Board de la consultora Abeceb, que preside el economista Dante Sica-, por su experiencia en el comportamiento de los mercados financieros local e internacional y como consultor durante seis años de legisladores nacionales, para que analice la coyuntura y brinde sus expectativas para lo que resta de la primera presidencia de La Libertad Avanza.
— El equipo económico presentó el Plan Financiero para lo que resta de 2026 y todo 2027. ¿Despeja las dudas que tenía el mercado?
— En primer lugar, el solo hecho de la presentación de los programas financieros 2026/2027 lo valoro como una excelente noticia y profundiza el proceso de normalización de la economía argentina.
Para quienes son más nuevos en estos temas, es importante recordar que la Ley 24.156, de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional, es la que -en particular en su título III- da el marco general para las operaciones de crédito público. Esta ley fue aprobada el 30 de septiembre de 1992 y por eso, quienes tenemos algunos años de experiencia en el análisis de estos temas recordamos los primeros programas financieros presentados por Miguel Kiguel y luego por Daniel Marx.
Posteriormente se presentaron otros programas e incluso documentos sobre la sostenibilidad de la deuda, que en general no fueron muy exitosos.
“Claramente, el Plan Financiero ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país”
Por lo tanto, en el marco de lo que considero que es una obligación del equipo económico de turno, la presentación de estos programas vuelve a poner a la Argentina en un marco de profesionalismo y claramente ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país.
— ¿Cuáles cree que son los puntos fuertes y los puntos débiles del programa? El ministro Luis Caputo dijo que el programa es “muy conservador”. ¿Coincide con esa definición? ¿En qué supuestos ve el mayor margen de seguridad?
— Entre vencimientos de Bonos Globales, Bonares y con organismos internacionales, las necesidades son de USD 18.200 millones para 2026 y de USD 24.900 millones para 2027, con la diferencia de que, para el caso de 2026, se sumó un objetivo de capitalización del BCRA de USD 1.000 millones, por lo que el total termina alcanzando USD 19.200 millones.
Frente a esas necesidades, el equipo económico trabaja con objetivos de fuentes de financiamiento por un total de USD 22.900 millones para 2026, de los cuales USD 3.700 millones quedarían como colchón para 2027, y un total de USD 24.900 millones para ese año.

Vamos por el detalle de las fuentes, dado que algunas de las que son fuertes para 2026 pueden ser más débiles para 2027.
En lo que respecta a “Compra de dólares a BCRA”, como detallamos en nuestro reporte semanal, el programa contempla compras de divisas al Banco Central por USD 6.700 millones durante este año, por lo que solo restarían USD 700 millones, lo cual no luce como un desafío. Para 2027, el objetivo es de USD 4.900 millones, lo que implica que la compra de divisas en el mercado por parte del BCRA debería sostenerse para que las compras del Tesoro no generen caída de reservas netas. No luce como gran desafío, pero dependerá del contexto local y global.
- “Rollover intra-Sector Público” no lo considero como un supuesto de trabajo desafiante.
- “Préstamos garantizados por organismos internacionales, desembolsos del FMI y de organismos internacionales (ex FMI)” tampoco lucen desafiantes, en la medida en que Argentina pueda seguir cumpliendo las metas acordadas con el FMI.
Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil.
“Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil”
Como también resaltamos en nuestro último reporte semanal, recientemente el BCRA renovó la totalidad de sus repos (USD 6.000 millones), y llevó a septiembre de 2028 los vencimientos que caían entre 2026 y 2027. La operación se cerró con 10 bancos internacionales a una tasa de SOFR + 400 puntos básicos (menor a la de la colocación previa y equivalente a una tasa aproximada de 7,6% anual), con Bonares como garantía y un “ratio bid-to-cover” de 1,38 veces.
En consecuencia, las reservas netas saltaron por encima de USD 10.000 millones y ahora las metas de reservas para 2026 no parecen un desafío.

— ¿Es positivo que el regreso al mercado internacional de deuda quede como una opción y no como un objetivo?
— Yo no interpreto que no sea un objetivo regresar al mercado internacional. Es más, el equipo se puso el objetivo superador de llevar a la Argentina al grado de inversión. El tema de regresar al mercado internacional de deuda, entiendo, es una cuestión de eficiencia financiera.
Para mí es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión y que, con un criterio de opcionalidad, analice todas las alternativas de financiamiento que sean más eficientes desde un punto de vista estrictamente profesional, sin elevar banderas inmaduras, improvisadas o ideológicas, como vivimos en el pasado.
“Es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión”
En ese sentido, no debemos olvidar que existió un tiempo en el cual Argentina canceló deuda con el FMI que pagaba como máximo 4,5% anual (incluyendo sobretasa por uso elevado de recursos y cargos por vencimientos prolongados) y decidió colocar Bodenes 2012 y 2015 a otro país, con tasas respectivas de 9,25% y 10,6% anual.
— ¿Qué condiciones deberían darse para que esa opción se active?
— El mismo secretario de Finanzas, Federico Furiase, explicó el tema. No hay una decisión de no querer colocar deuda en el mercado internacional, sino que para que esa opción se active el costo debe ser inferior al de las opciones elegidas y presentadas en los programas. Comentó que las colocaciones del AO27 se lograron realizar a un costo del 4,5% anual y el AO28, inferior al 8%. Si comparamos esos costos versus la realidad de una tasa de 10 años en Estados Unidos de 4,5% y un índice de riesgo país en torno a los 400 pb, financiarse a menos de 8% luce conveniente.
Obviamente, podríamos profundizar el tema y discriminar que un financiamiento es en el territorio MEP y en el exterior sería en CCL. Las actuales restricciones cambiarias generan condiciones especiales para que el Tesoro aproveche el financiamiento local, lo cual es funcional a las declaraciones del ministro, que plantea que es conveniente que Argentina reduzca la dependencia de Wall Street.

— Se estima que 2026 terminará con una brecha negativa de más del doble entre la tasa de inflación asumida en el Presupuesto y la que ahora se prevé. Si un desvío de esa magnitud se repitiera en 2027, ¿cómo impactaría en el Plan Financiero?
— Bueno, una respuesta breve y algo irónica podría ser que no impactaría, dado que, habiendo ocurrido lo comentado, Argentina estaría logrando un sobre financiamiento en 2026, que dejaría un colchón para 2027. Pero si focalizamos en el tema inflación, el actual plan de estabilización tuvo muchos desafíos con respecto a otros planes históricos que temporalmente se consideraron exitosos. En términos generales, se respetaron los marcos contractuales; se arrancó con una fuerte distorsión de precios relativos; no se aplicaron congelamientos ni desagios.
“El Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su job desciption. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026″
Por lo tanto, podemos seguir considerando que el Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su “job desciption”. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026.
La realidad es que es inevitable transitar períodos de desanclaje de expectativas de inflación. Ocurrió a comienzos de 2025, cuando se alargó la negociación con el FMI; también en el segundo semestre de 2025 con la elección de medio término en la PBA, y también a comienzos de este año.
Las últimas lecturas expresadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA marcan que las expectativas se han vuelto a anclar, pero no podemos descartar que Argentina pueda volver a un desanclaje. En la medida en que se mantenga la ortodoxia fiscal y monetaria, se tratará de un evento temporal.

— Si mes a mes la Secretaría de Finanzas realiza operaciones de financiamiento y pagos de deuda con saldo de cancelaciones netas, ¿por qué persiste la preocupación de algunos analistas por los próximos vencimientos? ¿Cómo lo ven en IEB?
— Yo me animaría a plantear que no son “algunos”, sino unos cuantos. La historia nos pesa, y mucho. Si retrocedemos y hacemos la cuenta desde 1500, aparecen en la lista de “defaulteadores” seriales países como España, pero si hacemos la estadística desde 1827 vamos casi cabeza a cabeza con Venezuela y Ecuador en el top del ranking. Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación.
En segundo lugar, Argentina es el principal deudor del FMI. Por lo tanto, si bien la actual relación con el organismo es correcta, dado el cumplimiento de las metas, queda claro que, como prestamista de última instancia, no queda demasiado margen para utilizar esa vía de financiamiento ante la inviabilidad de otras alternativas.
“Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación”
Podríamos establecer otras razones políticas e institucionales, pero manteniéndonos en el marco de la economía y las finanzas, pese a la recuperación de las reservas internacionales del BCRA -tanto en términos brutos como netos-, para las métricas de los portfolio manager (PM) de fondos de inversión de deuda emergente lucen bajas.
Cada vez que tengo la oportunidad de conversar con un PM de un fondo emergente de las gestoras internacionales más importantes del mundo, siempre hago la misma pregunta: ¿cuáles son las métricas que considera de un país para invertir en su deuda soberana? Entre ellas siempre aparece la respuesta de una relación Reservas Brutas/PBI que supera significativamente la de Argentina. Dicha métrica es discutible, pero es la realidad.

— En 2025, una de las preocupaciones del mercado era la posibilidad de falta de pesos para sostener el nivel de actividad. ¿El programa despeja esa incertidumbre de cara a 2027? ¿Qué indicadores mira para evaluar ese riesgo?
— Si bien soy de la escuela del equilibrio general y estoy convencido de que todo tiene que ver con todo, los programas financieros presentados se refieren a las necesidades en dólares del Tesoro. Las preocupaciones en 2025, en cuanto a un potencial estrangulamiento del mercado de pesos, se referían a que, si la demanda seguía creciendo y el BCRA sostenía su postura de mantener constante la oferta, en algún momento el mercado podía llegar a un exceso de demanda y ser motivo de estrangulamiento de la economía, aunque siempre existe el debate de la idiosincrasia bimonetaria de la Argentina.
Con el devenir de las fases del programa, el BCRA pasó de una oferta fija a una oferta consensuada con el staff técnico del FMI, definida por el M2 Privado Transaccional, perdón si me pongo demasiado técnico en esta respuesta. Con lo cual, el BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande.
“El BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande”
Es más, en realidad en el segundo semestre de 2025 Argentina transitó un período de exceso de pesimismo y extrema dolarización, por lo cual la demanda de pesos se deterioró sustancialmente.
Ese evento de dolarización aún no se normalizó este año. El deterioro en los salarios reales y los problemas que surgieron de mora en los préstamos de las familias fueron dos motores que no traccionaron la demanda de pesos. Por lo tanto, uno de los indicadores que más miramos de cerca es la demanda real de dinero, así como sus motores: el salario real y el crédito.

— ¿El “colchón de liquidez” que armó el equipo económico para cubrir vencimientos de los próximos 18 meses reduce el riesgo de volatilidad en las tasas de interés y en el tipo de cambio? ¿Qué podría volver a tensionar esas variables?
— Entendiendo el “colchón de liquidez” como los depósitos del Tesoro en el BCRA, fue una estrategia posible dado el contexto de ortodoxia fiscal y de superávit financiero, que le permitió al Tesoro acumular pesos para no verse exigido a realizar “rollover” constante de los vencimientos en pesos del Tesoro, o incluso “rollover netos positivos”, como necesitaba constantemente el gobierno anterior.
De esta forma, pasamos de los “rollover netos positivos” a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un “rollover” parcial.
La realidad es que todo el período posterior a la no renovación de LEFI y al deterioro en la demanda real de pesos generó una etapa en la cual el BCRA y el Tesoro tuvieron que trabajar en forma combinada para regular la liquidez.
“Pasamos de los ´rollover netos positivos’ a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un rollover parcial»
Hoy la volatilidad de tasas de interés se redujo; también se redujo el nivel de tasas para financiamiento a empresas, pero las tasas para personas humanas siguen muy altas. Solo se detectan líneas a tasas más acotadas para clientes en situación de mora, con el objeto de mejorar la calidad de las carteras bancarias.
Resumiendo: el Tesoro mantiene el ancla fiscal; el BCRA encuentra los caminos para mantener un marco ortodoxo monetario; ambos se complementaron en momentos de volatilidad. Hacia adelante no se pueden descartar tensiones y por eso, y en particular con respecto al tipo de cambio, el BCRA se siente cómodo con el actual marco de restricciones, que obviamente no hace sentir cómodas a muchas empresas y castiga a justos por pecadores.

Interpreto que lo sucedido en el segundo semestre del año pasado volvió muy cauto al BCRA y, como siempre dice su presidente, trabajan con distintos escenarios y nunca descartan el peor, para estar preparados.
— La decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone”, ¿cuánto condiciona el desarrollo del mercado de capitales, especialmente si el ministro plantea como prioridad el mercado interno?
— Siempre me gusta aclarar que las decisiones que toma MSCI se refieren a las acciones. Por lo tanto, lamentablemente el hecho de que, en su última comunicación, MSCI ni siquiera se haya referido a la situación de las acciones argentinas no es una buena noticia para esta clase de activo.
Contrariamente, la deuda argentina nunca fue exceptuada del índice de deuda emergente emitida en dólares que realiza JP Morgan, que es benchmark de muchos fondos y es la referencia del ETF: EMB. Obviamente, a lo largo de los años perdió ponderación, por causas de Argentina y porque desde los 90 se fue incrementando la cantidad de países considerados emergentes dentro del índice. Hoy casi 70 países forman parte del índice y aproximadamente un tercio de ellos alcanzó la calificación de “investment grade”.
En la actualidad, la deuda argentina representa el 3,46% del índice y, llamativamente, dentro de los “10 top holdings” que representan el 6,10% del índice, el 2,93% lo acumulan cuatro bonos argentinos.
“La publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago”
Por lo tanto, la decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone” no beneficia a las acciones argentinas, pero la publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago. Este evento ayuda a bajar el índice de riesgo país, lo cual también ayuda a las acciones bancarias que, si bien están perjudicadas por la situación del crédito, siempre fueron consideradas como un “proxy” de la deuda. Por otro lado, en la medida en que baja el riesgo, eso beneficia al total de las compañías, tanto cotizantes como no cotizantes.
Más allá de todo lo dicho, para el desarrollo de un mercado de capitales hacen falta inversores institucionales importantes y, en ese sentido, la nacionalización de las AFJP nos diferencia de nuestros vecinos.
— ¿Tiene expectativas de ingresos de capitales al FAL en lo que resta de 2026? ¿Qué impacto tendría sobre el mercado de capitales local?
— El lanzamiento del FAL es una ayuda; desde IEB venimos trabajando para instalarnos como un referente. Estamos activamente visitando cámaras y empresas, difundimos las bondades de la medida y estamos entusiasmados con su efecto gradual sobre el mercado.
Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado. Hoy hay tendencias globales inexorables en cuanto a tecnología, demografía y otros aspectos. Hay sectores que globalmente se benefician y otros muy desafiados. Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito.
“Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito”
El sistema financiero argentino es muy chico, y el aumento del crédito que comenzó en 2024 tropezó con problemas que son de público conocimiento. Por lo tanto, se encuentra en una situación de saneamiento y consolidación para volver a traccionar.
El mercado de capitales argentino también es pequeño; desde los ALyC ofrecemos descuento de cheques, pagaré, Obligaciones Negociables (ON), pero necesitamos seguir creciendo en alternativas de financiamiento. Desde IEB, el presidente del grupo lideró el lanzamiento del primer REIT argentino.
Es necesario que quienes se consideren protagonistas del mercado de capitales dejen de focalizarse en negocios transaccionales y apliquen creatividad para hacer crecer el ecosistema de vehículos de inversión que vinculen en forma directa al inversor con los referentes de la economía real.
Norberto Sosa
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