INTERNACIONAL
Políticos de carrera, exfutbolistas y empresarios: 35 candidatos compiten en las elecciones en Perú

Un ejército de 35 candidatos buscará este domingo llegar al balotaje del 7 de junio en Perú, en unas elecciones generales que definirán al noveno presidente de la última década en un país con enormes problemas de gobernabilidad.
En un escenario de enorme dispersión, las encuestas revelan que la lucha estará centrada entre tres postulantes que en conjunto apenas obtienen alrededor del 30% de las intenciones de voto.
Ellos son la eterna Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori (1990/2000) y candidata de Fuerza Popular (derecha); Rafael López Aliaga, exalcalde de Lima y postulante de Renovación Popular (ultraconservador); y Carlos Álvarez, un popular comediante y aspirante del partido País para Todos (derecha populista).
Más atrás aparece Ricardo Belmont, también exintendente de la capital peruana y representante del Partido Cívico Obras (centro).
La izquierda también aspira a meterse en el balotaje. Postula a Roberto Sánchez, considerado el heredero político del expresidente Pedro Castillo, condenado a 11 años y medio de cárcel por un intento fallido de golpe de Estado en 2022.
Castillo ganó la presidencia en el balotaje de 2021 cuando aparecía séptimo en los sondeos en primera vuelta.
Keiko Fujimori lidera los sondeos, pero tiene un enorme rechazo popular
Fujimori lideró los últimos sondeos con alrededor de 12/15% de votos. La siguen López Aliaga y Álvarez con apenas el 9/10%. “Belmont viene subiendo en las encuestas y puede llegar a pelear por entrar al balotaje”, dijo a TN la directora de la consultora Imasen, Giovanna Peñaflor.
Todos tienen un porcentaje demasiado escaso para aspirar a ser electo en primera vuelta. Para evitar un balotaje, el candidato ganador deberá obtener el 50% más uno de los votos.
De izquierda a derecha, los candidatos presidenciales Keiko Fujimori, Rafael Belaunde, Enrique Valderrama, Jorge Nieto, Mesías Guevara, Herbert Caller, Mario Vizcarra, Paul Jaimes, Antonio Ortiz, Rosario Fernández, Roberto Chiabra y Ronald Atencio saludan a los periodistas a su llegada a un debate presidencial en Lima, Perú, el miércoles 25 de marzo de 2026. (AP Foto/Martín Mejía)
Pero no son los únicos. Hay numerosos postulantes, la mayoría desconocidos para los peruanos, entre ellos un exfutbolista (George Forsyth), un prófugo de la Justicia (Vladimir Cerrón, del marxista Perú Libre), militares retirados, empresarios y periodistas.
Leé también: Cuba advirtió a Trump ante el riesgo de un ataque a la isla: “No hay excusa para una agresión militar”
A continuación, los perfiles de los tres aspirantes con mayores posibilidades de entrar en un balotaje.
- Keiko Fujimori. A los 50 años, la hija de Alberto Fujimori enfrentará su cuarto intento de llegar a la presidencia. Representa a la derecha tradicional. Su partido Fuerza Popular es el más importante del país, pero “ella tiene un antivoto de dimensiones épicas. Existe la sensación de que el presidente será el que logre competir con Keiko en el balotaje”, dijo Peñaflor. En su campaña prometió “mano dura” contra la inseguridad e implementar “jueces sin rostro” (encapuchados) para juzgar criminales. Jaqueada por problemas judiciales, este año recibió una buena noticia: el Tribunal Constitucional anuló una acusación por lavado de activos de fondos supuestamente recibidos de la constructora brasileña Odebrecht y otras empresas para las campañas de 2011 y 2016.

La candidata de Fuerzas Popular, Keiko Fujimori (Foto: REUTERS/Angela Ponce)
- Rafael López Aliaga. El exalcalde de Lima, de 65 años, es líder de Renovación Popular (derecha radical). De profesión ingeniero, amasó una fortuna al frente de un grupo empresarial financiero, hotelero y ferroviario. También promete “mano dura” contra la creciente delincuencia y expulsar a todos los inmigrantes venezolanos sin papeles “a su Venezuela querida” . Conocido como “Porky” por su parecido con el personaje de dibujos animados de la Warner Bros, es un político católico, miembro del Opus Dei y ultraconservador que hace gala de su celibato. Según él mismo admitió se autoflagela todos los días y admira a Jair Bolsonaro y Donald Trump. En las últimas elecciones, en las que fue candidato, clamó: “Muerte al comunismo”.

El candidato de Revolución Popular, Rafael López Aliaga (Foto: REUTERS/Sebastián Castaneda)
- Carlos Álvarez. Es un popular comediante y presentador de televisión, famoso por sus imitaciones de personajes locales y estrellas internacionales. Se lo considera el veradero “outsider” de estas elecciones. Desde su partido País para Todos es uno de los favoritos para entrar al balotaje. A los 62 años, adoptó un discurso duro contra la criminalidad. Así, se mostró a favor de la pena de muerte y puso en la mira a los sicarios como “objetivo militar”. “Tiene un discurso populista de derecha y se lo vincula con el fujimorismo”, graficó Peñaflor.
El candidato a la Presidencia de Perú por el partido País Para Todos, Carlos Álvarez, saluda durante un acto de campaña (Foto: EFE)
En un país que tuvo ocho presidentes en la última década (el último de los cuales, el izquierdista José María Balcázar, fue elegido por el Congreso el 18 de febrero), en estas elecciones volverá a estar en juego la gobernabilidad.
Perú, Keiko Fuijmori, Sumario
INTERNACIONAL
Honduras: Investigación revela indicios de manipulación de la escena donde asesinaron a policías

Las investigaciones sobre el asesinato de cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (DIPAMPCO) en la aldea de Corinto, municipio de Omoa, Cortés, continúan revelando nuevos hallazgos que incrementan las dudas sobre lo ocurrido durante el operativo policial ejecutado en la zona norte de Honduras.
De acuerdo con los primeros informes periciales, las autoridades forenses encontraron indicios que apuntan a una posible manipulación de la escena del crimen posterior al ataque armado en el que perdieron la vida los agentes policiales.
Las evidencias recolectadas por especialistas indican que el enfrentamiento más intenso se registró dentro de una de las habitaciones de la vivienda donde se desarrollaba el operativo.
Sin embargo, los peritos detectaron en los pasillos del inmueble diversas marcas y rastros compatibles con el arrastre de uno o varios cuerpos, situación que ha fortalecido la hipótesis de que los responsables del ataque permanecieron suficiente tiempo en el lugar para intervenir la escena e intentar alterar o eliminar pruebas.
“Existen claros indicios de manipulación de la escena, lo que complica la reconstrucción exacta de los acontecimientos”, señalaron fuentes cercanas al proceso investigativo.

Las autoridades consideran que estos hallazgos podrían ser claves para determinar cómo ocurrieron exactamente los hechos y establecer las responsabilidades correspondientes dentro del caso.
Otro elemento que ha llamado la atención de los investigadores es que los cuerpos de los agentes no fueron encontrados en el sitio exacto donde se produjo la balacera principal.
De acuerdo con los informes preliminares, uno de los policías fue localizado a varios cientos de metros de la vivienda intervenida, mientras que los demás cuerpos aparecieron en sectores aún más alejados del lugar donde se desarrolló el enfrentamiento.
Para los investigadores, esa situación refuerza la hipótesis de que existió un traslado intencional posterior al ataque.
Los especialistas analizan actualmente si los cuerpos fueron movilizados para dificultar el trabajo de los equipos forenses y obstaculizar la reconstrucción cronológica de los hechos.
La escena permanece bajo resguardo policial mientras continúan las diligencias técnicas y el levantamiento de nuevas evidencias en el sector de Corinto.

(FOTO:X)
Equipos especializados de Medicina Forense, agentes de investigación y unidades de inteligencia mantienen un fuerte despliegue operativo en la zona, considerada de alta peligrosidad debido a la presencia de estructuras criminales.
Las autoridades también desarrollan análisis balísticos, inspecciones de armas y revisión de posibles rastros biológicos encontrados dentro y fuera de la vivienda donde ocurrió el enfrentamiento.
Mientras avanzan las investigaciones, dos civiles que también murieron durante el incidente permanecen en la morgue del Ministerio Público a la espera de ser identificados oficialmente por sus familiares.
Hasta el momento, las autoridades no han revelado detalles sobre la identidad de estas personas ni sobre el posible rol que habrían tenido durante el ataque armado.
El caso continúa bajo estricta reserva mientras las instituciones de seguridad analizan múltiples líneas de investigación relacionadas con el crimen.
La muerte de los agentes ha provocado conmoción dentro de la Policía Nacional y generado preocupación en distintos sectores del país debido a las circunstancias violentas y confusas que rodean el operativo.

En las últimas horas, las investigaciones también han revelado presuntas irregularidades relacionadas con la planificación del operativo.
Autoridades policiales confirmaron recientemente la suspensión de la cúpula de la DIPAMPCO mientras avanzan las indagaciones sobre posibles fallas en la cadena de mando y protocolos de seguridad.
Además, trascendió que la operación inicialmente estaba relacionada con labores de vigilancia vinculadas a delitos de droga en el departamento de Colón y no específicamente en Corinto, Omoa.
Asimismo, se realizan entrevistas a pobladores, análisis de comunicaciones y revisiones de cámaras de vigilancia con el objetivo de reconstruir completamente los movimientos previos y posteriores al enfrentamiento.
También ha generado preocupación sobre la capacidad operativa de los cuerpos policiales y la necesidad de fortalecer los protocolos de inteligencia y seguridad en misiones de alto riesgo.
Mientras tanto, familiares de los agentes fallecidos continúan exigiendo justicia y el esclarecimiento total de uno de los ataques más violentos registrados recientemente contra miembros de la Policía Nacional de Honduras.
corresponsal:Desde Tegucigalpa, Honduras
INTERNACIONAL
Castro indictment fuels speculation Trump may be reviving Maduro playbook against Cuba

NEWYou can now listen to Fox News articles!
The Trump administration’s decision to indict former Cuban leader Raúl Castro is fueling comparisons to the pressure campaign President Donald Trump previously used against Venezuelan strongman Nicolás Maduro as the White House ramps up economic pressure, direct appeals to Cubans and military visibility in the Caribbean.
The indictment, tied to Cuba’s 1996 attack on two civilian aircraft that killed three U.S. citizens, has raised questions about whether the administration is testing a Venezuela-style pressure strategy against Havana’s communist regime.
The USS Nimitz Carrier Strike Group has been operating in the Caribbean under U.S. Southern Command authorities, providing a visible military backdrop to the administration’s increasingly confrontational posture toward Havana. Publicly announced assets include fighter aircraft, electronic warfare aircraft and guided-missile destroyers.
The broader posture has drawn comparisons to the administration’s earlier campaign against Maduro, which similarly began with criminal charges against a longtime anti-American strongman before expanding into a wider regime-pressure effort involving sanctions, diplomatic isolation and heightened U.S. military activity in the Caribbean.
OBAMA’S BASEBALL OUTING WITH CASTRO REIGNITES FURY AFTER TRUMP DOJ DROPS HAMMER ON CUBAN LEADER
Federal prosecutors charged Castro and several former Cuban officials Wednesday in the 1996 shootdown of two Brothers to the Rescue civilian aircraft that killed four men, including three U.S. citizens. Castro was Cuba’s defense minister at the time of the attack.
U.S. prosecutors allege Castro helped authorize the operation after the civilian planes repeatedly entered Cuban airspace while conducting missions linked to the Miami-based Brothers to the Rescue organization, which searched for Cuban migrants at sea and opposed the communist government in Havana.
Cuba President Raúl Castro addresses the Cuban Communist Party Congress in Havana, Cuba, in a file photo from April 16, 2016. (Ismael Francisco/Cubadebate/AP)
Cuban fighter jets ultimately shot down two unarmed aircraft over international waters in 1996, according to the indictment, triggering international condemnation and one of the most severe crises in U.S.-Cuba relations since the Cold War.
«At the very least, it means symbolically that he is now set up just as Nicolás Maduro was,» Christine Balling, a Cuba expert at the Institute of World Politics and former advisor to U.S. Special Operations Command South, told Fox News Digital.

Venezuela President Nicolás Maduro during a meeting at the National Assembly in Caracas, Aug. 22, 2025. (Juan Barreto/AFP via Getty Images)

CIA Director John Ratcliffe meets with officials in Havana, Cuba, May 14, 2026, to discuss intelligence matters. (CIA)
During Trump’s earlier pressure campaign against Maduro, the U.S. indicted the Venezuelan leader on narco-terrorism charges, tightened sanctions on the country’s oil sector, backed opposition efforts to remove him and increased military operations in the Caribbean.
The campaign culminated in a U.S.-backed operation that removed Maduro from effective power and reopened channels of American influence inside Venezuela through energy negotiations and cooperation involving senior figures, including Vice President Delcy Rodríguez.
RUBIO LAYS OUT THREE-PHASE PLAN FOR VENEZUELA AFTER MADURO: ‘NOT JUST WINGING IT’
«I don’t think that we are necessarily going to conduct the same operation,» Balling said. «Raúl Castro is 94 years old. It might not be worth the trouble.»
Still, Balling argued, the indictment sends «a very straightforward message that we are 100% behind the fall of the Castro regime.»
The White House could not immediately be reached for comment.
RUBIO SAYS CUBA NEEDS ‘NEW PEOPLE IN CHARGE’ AS BLACKOUTS, UNREST GRIP ISLAND
Secretary of State Marco Rubio reinforced that message this week with a direct appeal to the Cuban people, accusing the communist government of blaming the island’s collapse on the U.S. «blockade» while enriching military-linked elites who dominate the Cuban economy. Rubio also highlighted the success of Cubans living abroad, arguing the Cuban people — not the regime — were capable of prosperity.
Balling described Rubio’s remarks as a deliberate attempt to undermine Havana’s domestic propaganda and convince Cubans that the regime, rather than the United States, bears primary responsibility for the island’s economic collapse.
«Rubio wants them to understand that the regime is acting against their own interests,» she said.
Trump further fueled speculation this week when asked whether tensions with Cuba would escalate following the Castro indictment.
«There won’t be escalation,» Trump said. «We won’t have to.»
Some analysts interpreted Trump’s comments — combined with Rubio’s direct appeals to ordinary Cubans — as a sign the administration may believe internal pressure against the regime could eventually accomplish what direct military escalation would not.
«It’s sowing the seeds of a counter-revolutionary feeling,» Balling said.
But Balling warned that any serious destabilization of Cuba could trigger consequences far beyond the island itself, particularly a potential mass migration crisis just 90 miles from Florida.
«If we go so far as to engage militarily, we are probably looking at thousands, maybe hundreds of thousands of refugees,» she said.
Cuba has already been suffering through rolling blackouts, fuel shortages and a worsening economic crisis as the administration increases pressure on the island’s energy lifelines.
Despite the increasingly confrontational rhetoric, Washington has also kept open limited channels of communication with Havana.
CIA Director John Ratcliffe traveled publicly to Cuba on May 14 for talks with senior Cuban security officials, delivering what U.S. officials described as a warning that Cuba could no longer serve as a «safe haven for adversaries» while also offering the prospect of deeper economic and security engagement if Havana makes «fundamental changes.»
The visit came as the Trump administration pressed a $100 million humanitarian aid proposal aimed at addressing Cuba’s worsening blackout and fuel crisis. Cuban officials signaled they were open to accepting assistance distributed through independent humanitarian and religious organizations rather than directly through the government.
Analysts say Cuba’s armed forces are far weaker than during the Cold War, when the island fielded one of Latin America’s largest militaries with Soviet backing. Today, experts describe the Cuban military as severely degraded by decades of economic collapse, fuel shortages and aging equipment.
«Cuba had a First World military in a Third World country,» Frank Mora, former deputy assistant secretary of defense for the Western Hemisphere under President Barack Obama, told The Wall Street Journal this week. «It’s a shell of a shell of what it used to be.»
Still, analysts caution that Cuba’s weakness does not necessarily make the island easy to pressure or destabilize.
Unlike Venezuela, where the U.S. has at times maintained limited economic engagement despite sanctions on Maduro’s government, Cuba’s military-linked conglomerate GAESA controls large portions of the island’s economy, including tourism, retail and infrastructure.
Balling argued that the deep integration between the regime and the broader Cuban state could complicate any attempt to isolate Havana’s leadership without further destabilizing the country itself.
The administration also has increasingly framed Cuba as a broader national security concern beyond the island’s deteriorating conventional military capabilities. Rubio this week accused Havana of hosting Chinese and Russian intelligence infrastructure.
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For now, administration officials have stopped short of outlining any military plans for Cuba.
But the combination of criminal charges, economic pressure, information campaigns and visible U.S. military assets in the region has convinced many Cuba watchers that the White House is exploring whether the Maduro pressure model can be adapted just 90 miles from American shores.
cuba, caribbean, venezuelan political crisis, nicolas maduro, sanctions
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