Connect with us

POLITICA

“El que apuesta al dólar, pierde”: la historia detrás de una de las frases más recordadas de la economía argentina

Published

on


Los ministros de economía argentinos fueron creadores -voluntaria e involuntariamente- de una gran cantidad de frases célebres de nuestra historia. Del “Hay que pasar el invierno” de Álvaro Alsogaray al “Me quiero ir” de Hernán Lorenzino pasando por “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo” del desesperado Juan Carlos Pugliese en medio de la hiperinflación de Alfonsín.

Una de ellas, tal vez una de las más recordadas, y posiblemente la más dañina, la pronunció 45 años atrás, Lorenzo Sigaut, Ministro de Economía de Roberto Viola, segundo presidente de la Dictadura: “El que apuesta al dólar, pierde”, dijo.

Advertisement

El 19 de junio de 1981, con los mercados en ebullición, la inflación descontrolándose, las tasas desorbitadas y creciente inquietud social con movimientos gremiales significativos por primera vez desde el golpe del 76, el ministro Sigaut enfrentó a los medios y soltó su frase célebre, la que lo perseguiría por siempre.

El Proceso, como se autodenominaba, tambaleaba. La política económica se había resquebrajado y el diseño de Martínez de Hoz se había agotado por completo. La Plata Dulce había llegado a su fin. No habría más Deme Dos ni la lluvia de artistas internacionales que bajaban a nuestro país por el dólar barato. Dejaría también de haber productos importados en cada comercio. Se acababa la Tablita del ministro orejudo. Esas eran las manifestaciones de una inflación que se desbocaba, de un desempleo que crecía, de sueldos deprimidos, del déficit fiscal y de pérdidas abruptas de reservas.

El clima social estaba convulsionado. SMATA hizo un paro con manifestaciones callejeras con el saldo de 1.100 detenidos. La carne aumentaba, también los transportes y los servicios. El malestar era creciente. El Gral Viola, presidente de facto, intentaba con su perfil más político hacer equilibrio pero nada resultaba y las internas militares recrudecían. El modelo y el plan de la Dictadura parecían haberse agotado.

Advertisement
Lorenzo Sigaut, exministro de economía durante el mandato de Viola. (Foto: Dominio Público)

Lorenzo Sigaut trataba de llevar tranquilidad. El 15 de junio los diarios daban cuenta de sus declaraciones. Los títulos trataban de insuflar cierto ánimo: «Sigaut se muestra optimista», decían. El ministro sostenía que había que tener un poco de paciencia, que muchos productos estaban sobrevaluados y que con Martínez de Hoz se vivía algo que se había presentado como un milagro pero era una ficción, algo artificial que debía ser corregido, ajustado a parámetros reales: “Muchos argentinos de clase media viajaron al exterior y acá se compran artículos importados de una calidad que no habíamos visto, eso no era fruto de un milagro sino de un tipo de cambio irreal”, explicó. La inflación de ese momento la atribuía al tipo de cambio atrasado que había dejado su antecesor.

Casi como anunciando que vendría un ajuste o algún tipo de cimbronazo. Si su intención era detener la incertidumbre, estas declaraciones sólo la acrecentaron.

Mientras tanto otros referentes económicos, ex funcionarios de Videla, como Luis Estrada y los hermanos Juan y Roberto Alemann decían que el Ministro no atacaba a la inflación, que la menospreciaba y que eso era riesgoso y hasta criminal.

Advertisement

Viola trataba de mostrar una autoridad que no tenía. En los diarios las malas noticias se agolpaban. Suba de tarifas, paros que se multiplicaban luego del de SMATA, protestas crecientes.

Unas semanas antes, Sigaut había tratado de encaminar la situación con una devaluación discreta. Pero nada se modificó. Para fin de esa semana la situación era muy tensa. El viernes 19, con la esperanza de que el fin de semana apaciguara los ánimos, se anunció una cadena nacional. El mensaje de Viola al país buscaba tranquilizar. Pero se seguían perdiendo reservas. Más de 250 millones en dos días. Ese mismo día, más temprano, Sigaut debió salir a hablar una vez más antes del fin de la jornada bursátil y cambiaria.

El ministro, como todos los funcionarios de ese tiempo -ni hablar los militares con sus modos marciales- utilizaba un lenguaje algo alambicado. Una especulación: no sabían bien cómo salir del paso, cómo arreglar la economía. Sólo tenían claro que debían llevar algo de serenidad.

Advertisement

Al principio se quejó: “Algunos no nos están dando un voto de confianza”. Después negó la noticia que había ocupado la portada de los principales diarios de esa mañana, la pérdida de reservas de centenares de millones. “Esas son noticias disparatadas” afirmó. A esa altura los que lo escuchaban empezaron a sospechar: nunca es un buen indicio que un funcionario niegue muy rotundamente algo, suele ser la mejor manera de confirmar lo que él trata de desmentir. Predijo también que la inflación de ese mes rondaría el 10% (después sabríamos que se equivocó por bastante). Sobre el final de la conferencia, vendría la declaración que lo inmortalizaría, que haría su gestión inolvidable. Sin entender que a la plaza cambiaria no se la doma con palabras, vaticinó: “El que apuesta al dólar, pierde”.

La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
La tapa del diario Crónica el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Un buen one-liner que los ávidos editores periodísticos rescataron para sus títulos, que ocuparon un buen lugar en los diarios del sábado.

Horas después, Viola habló al país. Trató de mantenerse firme pero a la vez comprensivo de las protestas que aparecían por primera vez en mucho tiempo, había un despertar social que los militares no esperaban. “No toleraremos desbordes, pero analizaremos reclamos legítimos”, dijo. Trató, también, de elogiar al Proceso: “El esquema de poder actual le dio al sistema una estabilidad política inédita en el país”. Y casi como si citara a algún filósofo chino le adjudicó el mal momento a algo que llamó “La crisis del cambio”, que describió como la adaptación del gobierno militar a la nueva situación y a su permanencia en el poder (que quedaba claro no tenían intenciones de abandonar): lo malo que estaba sucediendo se debía -según su visión peculiar- por lo bueno que hicieron antes. Fue un discurso que no cumplió con sus fines: después de escucharlo, la gente se mostró más inquieta todavía.

El lunes a primera hora de la mañana, el microcentro porteño se pobló de manera inusual. Por Florida y por San Martín, calles en las que proliferaban las casas de cambio, se movía una multitud. Una foto en la portada de Clarín del día siguiente muestra la calle atiborrada, como si se tratara de la salida de un estadio después de un superclásico (por la cara de las personas que se ven: de un superclásico perdido por su equipo). Nadie quería los pesos. Todos, desobedeciendo al ministro, salieron a comprar dólares.

Advertisement

La cotización voló. De 3.900 pesos que costaba a principios del día, durante esa jornada pasó los 6.100 pesos.

Pero esa multitud que volvió intransitable el centro de Buenos Aires descubrió que se habían convertido en apostadores tardíos, que esa mañana de lunes ya habían perdido. En el medio, Sigaut anunció una devaluación del 30% y el desdoblamiento del mercado cambiario. Al mediodía, las casas de cambio cerraron. No tenían cotización para la divisa y se les habían acabado los dólares.

El que apuesta al dólar, pierde, dijo el ministro Lorenzo Sigaut y en el primer día hábil posterior a su declaración dejó en claro que la derrota era para otros.

Advertisement

Al día siguiente, el diario Crónica tituló: SI APOSTÓ AL DÓLAR, SE SALVÓ: drástica devaluación del peso. En un artículo del interior del diario, se transcribía este diálogo escuchado en la calle:

—¡Te dije que compraras los dólares el viernes! —le gritó una mujer exasperada a su marido.

—Pero, mujer, el ministro de Economía dijo que los que apostaban al dólar iban a perder.

Advertisement

—Vos sos un idiota por creer todo lo que te dicen —le respondió la esposa.

Leé también: A 25 años de la boda de Menem y Cecilia Bolocco: los detalles desconocidos de la fiesta más extravagante

Con el movimiento sísmico de ese día, el dólar en los primeros seis meses del año llevaba un aumento de más del 200%.

Advertisement

En un país en el que muchos habían invertido en dólares, esa devaluación produjo un cimbronazo brutal y varios quebrantos. Acaso el más célebre, el que retrate esa era, sea el de Palito Ortega y sus pérdidas millonarias con la visita de Frank Sinatra al país que se produciría en agosto.

Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)
Tapa del diario Clarín el 23 de junio de 1981. (Foto: Archivo)

Sigaut, que provenía de la empresa FIAT, fue el único ministro de economía que tuvo Viola durante su breve mandato. Comandó las finanzas del país desde fines de marzo del 81 hasta el 11 de diciembre cuando Galtieri se hizo con el poder (esa aventura también sabemos cómo terminó y produjo otras infaustas frases célebres).

Fue una época que anticipó el fin de la Dictadura, el agotamiento de la fórmula y el inicio del malestar manifiesto de la gente y de los sindicatos. Se pareció, en muchos aspectos, a 1975, con las devaluaciones y los cambios de planes tratando de detener una caída inevitable y empeorando todos los índices.

Los números de la gestión de Sigaut fueron muy negativos. En abril de 1981 el dólar estaba en 3.200; en diciembre cuando dejó el ministerio había trepado hasta los 10.400 pesos. La inflación anual rondó el 135%. La deuda externa aumentó un tercio. El PBI cayó un 5,4%.

Advertisement

El que apostó al dólar -como casi siempre en la Argentina- no perdió.

Un dato resume de manera cabal el descalabro: en noviembre de ese año el Banco Central por primera vez en nuestra historia imprimió el billete de un millón de pesos.

Dólar, ministro de economía, dictadura militar, Devaluación, Sumario

Advertisement

POLITICA

Denuncian otro caso de adoctrinamiento de una funcionaria en una secundaria de PBA: el video del discurso

Published

on


Un nuevo caso de adoctrinamiento en una escuela se registró en una secundaria de la localidad bonaerense de Loma Hermosa durante el acto por el Día de la Independencia, cuando una inspectora del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires dio un discurso contra las políticas en educación a nivel nacional.

Según el video al que tuvo acceso Infobae, todo tuvo lugar en la Escuela Secundaria 32 de Loma Hermosa, en el partido de Tres de Febrero. Allí, la inspectora regional de la provincia, María Escobar, tomó la palabra durante el acto por el 9 de julio que se llevó a cabo durante el mediodía de este miércoles.

Advertisement

De acuerdo a lo que explicaron a este medio, para esta oportunidad no pudo asistir la referente distrital, por ende, se hizo presente la funcionaria que abarca las escuelas de San Martín, Hurlingham y Tres de Febrero.

“Yo vengo hoy aquí a traer la palabra de la provincia de Buenos Aires, a traer la palabra del gobernador. ¿Qué nos está pasando? ¿Cómo llegamos ciento diez años después a este momento? Nosotros entendemos que es muy difícil hablar de libertad, de soberanía y de independencia en estos tiempos sin una reflexión crítica“, comenzó el discurso de la inspectora.

Advertisement

Y continuó: “Creemos que puede ser un poco ficticio hablar de ello, sin nuestros jubilados protegidos y percibiendo salarios justos, sin nuestros médicos valorados acorde a su entrega cotidiana, sin nuestros artistas creando el alma de la cultura, sin la inclusión plena de la discapacidad y reconociendo sus derechos”.

En esa línea, se refirió a la situación de los docentes: “Sin escuelas y maestros enseñando en condiciones dignas de trabajo cuando no se aumentan los salarios, cuando hay desfinanciamiento de la educación. Por eso hoy nosotros entendemos que no hay independencia, por ejemplo, cuando estamos regalando los recursos naturales. Ahí construimos independencia, cuando reflexionamos, cuando nos comprometemos con una idea o con otra”.

Lo que no podemos ser es neutrales, porque no existe la neutralidad, muchachos. Los que trabajamos en las escuelas decimos que no existe la escuela neutral. Por San Martín, Belgrano, por Güemes, por Alfredo Palacios, por Ricardo Baldín, por Alfonsín, por Juan Domingo Perón, por Eva Duarte, por las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo”, añadió la inspectora en otro pasaje de su discurso.

Advertisement

Posteriormente, señaló que “Argentina se va a recuperar de este momento gris que está atravesando, porque es parte de la historia y está bien reconocerlo”. Y completó: “Quien no reconoce su contexto no puede mejorarlo. Y eso no significa, otra vez, no significa que pensemos todos igual. Significa, otra vez, que de las diferencias surja lo más lindo, lo mejor que nosotros tenemos, que es el futuro de nuestra nación”.

Justamente, la secretaria de Capital Humano del distrito de Tres de Febrero, Daniela Reich, describió el momento como “desagradable, inoportuno y desubicado“. Además, señaló que se trató de una “bajada de línea”, que no se respetaron las instituciones ni a la comunidad educativa y calificó como “una falta de respeto al presidente que eligieron todos los argentinos”.

“Fue irrespetuoso lo que se vivió en la vereda de la escuela. Hago responsable al gobernador de la provincia de Buenos Aires por esta situación”, agregó la funcionaria del municipio que dirige Rodrigo Aybar, quien está reemplazando a Diego Valenzuela.

Advertisement

En tanto, relató que estuvo presente y disparó: “Las familias decían que no habían ido a escuchar política. Había familias que estaban esperando a que sus hijos participaran del acto. Estaban muy molestos”.

Vamos a expresar el descontento ante las autoridades de la política educativa provincial, que de esta manera no corresponde proceder ante los alumnos”, completó la funcionaria municipal.

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

El rabino Fishel Szlajen publicó “Cuidar sin Matar”, una respuesta bioética e institucional al debate sobre la eutanasia

Published

on



El rabino y doctor en filosofía-ética Fishel Szlajen publicó Cuidar sin Matar: fundamentos bioéticos, jurídicos e institucionales, una obra breve y de alta densidad argumental, concebida como herramienta de consulta ante uno de los debates más sensibles de la bioética contemporánea: cómo responder al sufrimiento extremo sin caer ni en la obstinación terapéutica ni en la legalización de la muerte provocada como respuesta sanitaria. Su valor reside en la especificidad y concentración de criterios bioéticos, jurídicos e institucionales para orientar decisiones públicas ante el final de vida.

El libro aborda la eutanasia, el suicidio médicamente asistido, la muerte digna, la adistanasia u ortotanasia, la adecuación del esfuerzo terapéutico y los cuidados paliativos integrales desde una perspectiva bioética, jurídica e institucional. Su aporte central consiste en ordenar un debate dominado por la conmoción emocional, la simplificación ideológica y la presión legislativa de casos extremos.

Advertisement

La tesis de Szlajen es precisa: la respuesta civilizatoria ante el sufrimiento no debe ser eliminar al sufriente, sino garantizar cuidado, alivio, compañía, proporcionalidad terapéutica y protección efectiva de la dignidad humana. Desde esa premisa, el autor distingue entre permitir morir cuando la medicina sólo prolonga artificialmente un proceso irreversible, agónico y tortuoso, y provocar o facilitar deliberadamente la muerte de quien debe ser cuidado.

Cuidar sin matar

La obra resulta especialmente relevante para legisladores, médicos, jueces, comités hospitalarios, universidades e instituciones sanitarias. No se trata de una exposición moral abstracta, sino de un trabajo orientado a ofrecer criterios para decidir en situaciones de alta complejidad clínica, jurídica y moral.

Szlajen advierte que el debate sobre la eutanasia no puede reducirse a la demanda individual de autonomía ni a la conmoción de casos límite. Autorizar al sistema sanitario para causar o facilitar la muerte implica una decisión institucional de máxima gravedad, porque afecta el sentido de la medicina, la confianza médico-paciente, el deber estatal de proteger la vida vulnerable y la frontera jurídica entre cuidar, permitir morir y matar.

Advertisement

En ese marco, Cuidar sin Matar propone recuperar una distinción decisiva: rechazar la eutanasia no equivale a promover la obstinación terapéutica. Del mismo modo, reconocer el derecho del paciente a rechazar tratamientos fútiles, extraordinarios o desproporcionados no implica reconocer un derecho a exigir que un tercero, y menos aún que el sistema sanitario, cause o facilite su muerte.

El libro se inscribe en una trayectoria singular dentro de la bioética argentina y regional, la de un autor que combina investigación académica, producción doctrinaria, participación institucional e incidencia normativa.

Fishel Szlajen es rabino, doctor en filosofía-ética, máster en filosofía judía y posdoctorado en bioética. Es miembro titular de la Pontificia Academia para la Vida en el Vaticano y de la Comisión Nacional de Bioética del Ministerio de Salud de la Nación, profesor e investigador en bioética y ética en políticas públicas, y autor de más de 400 publicaciones. Su tratado en dos volúmenes Suicidio y Eutanasia en la Filosofía Occidental y en lo Normativo y Filosófico Judío fue distinguido en 2021 e incorporado para consulta en la biblioteca de la Corte IDH. Esa trayectoria, reconocida nacional e internacionalmente con diversos premios y condecoraciones, hace de Cuidar sin Matar una obra de consulta especialmente relevante para el debate legislativo, judicial, sanitario y académico sobre el final de vida, en un contexto donde la discusión sobre la eutanasia suele presentarse como una falsa alternativa entre abandonar al paciente o provocarle la muerte.

Advertisement

Frente a esa disyuntiva, Szlajen propone otro camino: cuidar sin ensañarse, aliviar sin matar y permitir morir sin abandonar. La cuestión decisiva, sostiene el libro, no es qué muerte puede autorizar el Estado, sino qué cuidado está obligado a garantizar.

Más que una obra sobre eutanasia, Cuidar sin Matar es un libro sobre bioética pública. Un texto para leer antes de legislar, juzgar, protocolizar y decidir si, frente al sufrimiento humano, la sociedad elegirá garantizar el cuidado hasta el final o convertir la muerte en respuesta institucional.

Advertisement
Continue Reading

POLITICA

La incipiente disputa territorial entre el PRO y LLA ante una posible candidatura de Santilli en 2027

Published

on



Después de ser ungido como Jefe de Gabinete, Diego Santilli decidió, más que nunca, dejar estacionada la “Santineta” y postergar por tiempo indeterminado las definiciones sobre una eventual candidatura para gobernador de la Provincia de Buenos Aires el año que viene. Sin embargo, en el Gobierno dicen que lo más probable es que sea él, y en el sector de Sebastián Pareja se ponen en alerta de cara al armado de la estrategia territorial el año que viene.

El equipo de Santilli se prepara en silencio para dar la batalla el año que viene. Por caso, en su equipo político cuentan que el ministro nunca dejó de intervenir, siempre con cuidado de no ofender a nadie, en las discusiones territoriales de la provincia de Buenos Aires, incluso si tenían que ver con disputas entre Agustín Romo (hombre de Santiago Caputo) y Sebastián Pareja (de Karina Milei).

Advertisement

En especial, cuida el vínculo con el armador de Karina Milei en el territorio bonaerense, con quien, aseguran en su entorno, cualquier discusión del pasado está saldada. “Hoy se llevan de diez”, dicen cerca del ministro coordinador.

En el “parejismo” coinciden en que la relación es buena, pero advierten que serán ellos quienes manejen el armado electoral, adelantándose a un eventual envalentonamiento del PRO “capilar” bajo el liderazgo de Santilli.

En ese ala libertaria están en alerta ante las perspectivas de que Karina Milei ponga al nuevo funcionario estrella nacional en carrera y este busque privilegiar al PRO territorial -que en gran parte maneja su amigo, Cristian Ritondo– en el armado. “Milei necesitó de Pareja un partido que le aportara cuadros que ayudaran a cambiar la provincia y presencia propia en los 135 distritos. Ese es el trabajo que lleva adelante Sebastián”, recordaron esta semana, sugestivamente, en ese sector que responde a la hermana de Javier Milei y tiene históricos roces con Santiago Caputo, pero un vínculo sin mayores discrepancias con Santilli.

Advertisement

“El PRO es un partido que subsiste. LLA está en pleno crecimiento”, deslizaron en el karinismo bonaerense.

Tanto Santilli como Pareja se perfilaban, el año pasado, como sendos candidatos a gobernador. Pero con el ascenso en el Gobierno del primero, el segundo quedó, al menos, relegado en la carrera (o, dicen algunos, directamente descartado). No obstante, en su entorno no se dan por vencidos, aún. De hecho, poco después del nombramiento del nuevo ministro coordinador, en la mesa política de Pareja uno de sus alfiles deslizó: “Nunca estuvimos tan lejos y nunca tan cerca de la gobernacion”. Tan lejos, dijo, porque si al referente de PRO le va bien en su rutilante nuevo rol, el actual diputado nacional no tendrá chances de ser candidato. Y tan cerca, porque si le va mal, él será el candidato “puesto”. “No queda otro”, analizaron en ese espacio.

Por lo pronto, Karina Milei aún no dio directivas concretas y en ambos sectores se ven obligados a conformarse con señales para orientarse sobre el futuro.

Advertisement

Por lo pronto, en el santillismo se sienten optimistas. Sus dos designaciones continuas, primero en Interior y ahora como jefe de Gabinete; su incorporación en la Mesa Política; los mensajes en las redes sociales de las cuentas oficiales del partido, y los lugares que les dio la titular de LLA a sus concejales y legisladores en las listas del año pasado fueron interpretados como buenos augurios. Al punto de que un alfil de Santilli aseguraba hace muy poco: “Sin dudas, es Diego (el candidato a gobernador). Todos lo saben, Pareja lo sabe”.

De todas formas, cauto, Santilli no saca los pies del plato, y cada vez que le preguntan por sus planes para el 27, se dedica a esquivar. No arrancará hasta que Karina Milei lo corone como postulante oficialmente.

Sebastián Pareja, presidente del partido provincial de La Libertad Avanza

Pareja bajó el perfil desde los comicios del año pasado. Pero hace dos meses dio un primer paso de incipiente retorno a los focos, cuando inició un curso para dirigentes y funcionarios electos, de liderazgo y capacitación política. Y esta semana, días después del nombramiento de Santilli, reactivó una vez más al partido local, con el lanzamiento del primero de 11 encuentros del “Programa de Formación de Jóvenes Liberales” en la sede de LLA PBA de San Telmo para, dijeron, “formar con herramientas políticas, comunicacionales, territoriales y técnicas”.

Advertisement

En el PRO no ven mayores inconvenientes en el vínculo. “Falta. Esperemos que Diego no se desgaste. Pero creemos que va a estar todo bien”, dijeron en el campamento amarillo. Tienen presente el antecedente de la ruptura entre violetas y algunos amarillos el año pasado, cuando la buena convivencia entre los partidos se enturbió porque un grupo de intendentes, decepcionados, decidieron cortarse del liderazgo de Karina Milei sobre el filo del cierre de las listas para la elección local.

También cerca de Milei dan a Santilli por sentado como candidato, y solo algunos escépticos de la órbita nacional piden esperar hasta el año que viene. “En LLA todo puede ser. Pero está más firme que antes”, dijeron, en referencia a su ascenso en la jerarquía del Gabinete. Pareja, de todos modos, no se da por vencido. “Todo puede ser”, dicen en ese círculo.

A las especulaciones entre libertarios y amarillos por las batallas internas en el territorio que se presagian, se suma una pregunta: ¿Karina le pedirá a Santilli que se afilie como condición para ser su candidato? Por ahora, en ambos espacios no pueden responder a esa pregunta, que depende por completo de la estrategia que tiene en mente la Secretaria General. Pero en ambos sectores, a la vez, no ven margen para que ese pedido no suceda, tarde o temprano.

Advertisement
Continue Reading

Tendencias