CHIMENTOS
Ricky Martin deslumbró con un show íntimo, hits y cinco cambios de look: “Hicieron que estas canciones sean himnos”

La noche en el Campo Argentino de Polo tuvo algo de ritual compartido incluso antes de que sonara la primera nota. Desde las 17, con un clima templado que acompañó la espera, el público comenzó a ingresar de manera ordenada, entre puestos de merchandising y controles fluidos. Las primeras en llegar fueron las fanáticas con acceso al Meet & Greet, muchas de ellas parte de clubes que siguen a Ricky Martin desde hace décadas.
“Lo sigo desde chica, desde cuando estaba en Menudo”, contó a Teleshow Karina, de 55 años, junto a Romina, de 42, ambas integrantes del club “Ricky Martin Tú y Yo – Las Fucsias”. Habían estado incluso en la puerta del hotel la noche anterior. “Lo vi, lo toqué. Estuve desde las cuatro de la mañana bajo la lluvia para poder estar adelante”, relató una de ellas. La expectativa, en ese primer tramo de la jornada, no era ansiedad sino una certeza: el reencuentro con un artista que, para muchos, forma parte de la historia personal.
El escenario anticipaba una producción de gran escala. Pantallas gigantes, estructuras de iluminación milimétricamente dispuestas y una identidad visual dominada por tonos azules daban el primer indicio de lo que vendría. Primero, irrumpió Sofía Mora, una joven cantante que encendió al público con sus potentes canciones. Pero fue recién a las 22:12 cuando la noche cambió de tono. Las luces se apagaron de golpe y el Campo de Polo quedó en silencio por apenas unos segundos. Después, la explosión.

Ricky Martin apareció con un traje negro con brillos en los bordes y abrió el show con “Pégate”, seguido de “María”, dos golpes directos al corazón festivo del público. La reacción fue inmediata: celulares en alto, gritos y baile. La energía se sostuvo con “Adrenalina”, en un bloque inicial marcado por luces intensas, efectos visuales dinámicos y una puesta que no dio respiro. En ese primer tramo ya comenzó el juego de cambios de vestuario: tras la primera canción Ricky se despojó del saco, y más adelante quedó en musculosa, reforzando la estética física y coreográfica del show.
“Bombón de azúcar” bajó levemente la intensidad antes de uno de los momentos más esperados de la noche. Con las luces apagadas, el piano marcó el inicio de “Vuelve”. Ricky regresó al escenario con un saco largo, claro y brillante, sin remera debajo, y antes de cantar dejó una de las frases que marcarían el tono emocional del recital: “Ustedes han hecho que estas canciones sean como himnos”. La interpretación creció desde la intimidad hasta un cierre con solo de guitarra, en medio de un público completamente entregado.

La estructura del show alternó de manera constante entre fiesta y emoción. Tras ese momento, los vientos dieron paso a “Shake Your Bon-Bon”, donde volvió al look total black con camisa desabrochada, pantalón ancho y un pañuelo blanco colgando al costado. Luego llegaron “Qué Rico Fuera”, con explosiones de fuego a los costados del escenario, “Lola, Lola” y “La Bomba”, esta última ya sin bailarines, aunque con Ricky sosteniendo la energía desde el movimiento permanente.
Uno de los picos coreográficos se dio con “She Bangs”, acompañado por luces rojas y violetas, bailarines nuevamente en escena y otro cambio de look: camisa negra con brillos, collar blanco y cinturón trenzado de cuero. La dinámica de vestuario se convirtió en un elemento narrativo más del show.

El tramo más íntimo llegó con “Tal vez” y “Gracias por pensar en mí”, interpretadas desde una tarima con una puesta más despojada y un vestuario que incluía saco largo beige y chalina blanca. El público tomó protagonismo con el clásico “olé, olé, olé, Ricky, Ricky”, al que el artista respondió con una sonrisa y una declaración directa: “Buenos Aires, te amo”.
A partir de ahí, el concierto se transformó en un viaje por distintas etapas de su carrera. “Tiburones”, “A medio vivir” y “Y todo queda en nada” prepararon el terreno para uno de los momentos más conmovedores de la noche: “Fuego de noche, nieve de día”. Antes de cantarla, Martin agradeció: “Nunca me cansaré, gracias por el amor, por el aplauso, por la sonrisa. Gracias por esta ciudad tan maravillosa, Buenos Aires”. Durante la interpretación, se detuvo a escuchar al público, aplaudió su canto y mostró visiblemente la piel erizada.

La conexión siguió con “Te extraño, te olvido, te amo” y un momento inesperado que rompió la estructura del setlist: la interpretación improvisada de “Asignatura pendiente”. Sin estar prevista, surgió por decisión del propio Ricky, acompañado únicamente por el pianista, en uno de los pasajes más genuinos de la noche. “Tu recuerdo” cerró ese bloque con un final que derivó hacia una base de cumbia/bachata, reforzando la fusión de estilos que caracteriza su propuesta.
El último tramo volvió a la fiesta. Con luces verdes y tres bailarinas en escena, sonó “La Mordidita” mientras el cantante lucía una musculosa con brillos y motivos florales. El público, completamente de pie, acompañó cada movimiento. Siguieron “Por arriba, por abajo” y “Vente pa’ acá”, antes de una falsa despedida que dejó al estadio pidiendo más.

El regreso fue con “Livin’ la vida loca”, ya con otro cambio de look (otra brillosa musculosa plateada) y un cierre definitivo con “La copa de la vida”, donde incluso recibió una camiseta de la selección argentina que lanzó el público. El final, extendido hasta las 23:54, incluyó trompetas, percusión en vivo y un saludo colectivo con músicos y bailarines, que desplegaron una bandera mitad argentina y mitad puertorriqueña mientras los fuegos artificiales iluminaban el cielo.
No fue solo un repaso de hits ni una demostración de vigencia. Fue, sobre todo, la confirmación de un vínculo construido durante décadas. Ese mismo que, horas antes, resumían dos fanáticas en la fila: “Es único e irrepetible”. En el Campo Argentino de Polo, Ricky Martin volvió a demostrar por qué. Y este domingo, con un segundo show en el mismo escenario, tendrá otra oportunidad de repetir ese ritual.
Créditos: RS Fotos
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CHIMENTOS
El error que muchos cometen con el mate de la mañana y puede hacer que caiga pesado

El mate de la mañana es casi un ritual. Acompaña el desayuno, el arranque del trabajo, el viaje, la charla o los primeros minutos de silencio antes de empezar el día. Pero aunque para muchas personas resulta liviano y cotidiano, en otros casos puede caer pesado, provocar acidez, náuseas, sensación de estómago revuelto o malestar.
Uno de los errores más comunes es tomar mate apenas uno se levanta, completamente en ayunas y durante mucho tiempo. La yerba mate contiene cafeína, una sustancia estimulante que en personas sensibles puede favorecer nerviosismo, palpitaciones, acidez o malestar digestivo. No afecta a todos por igual, pero quienes ya tienen reflujo, gastritis o sensibilidad estomacal suelen notarlo más.
Otro punto importante es la temperatura del agua. El mate no debería prepararse con agua hirviendo. Además de quemar la yerba y volver el sabor más intenso y amargo, las bebidas demasiado calientes pueden irritar la boca y la garganta. En general, se recomienda usar agua caliente, pero no hervida, alrededor de 70 a 80 grados.
También influye con qué se acompaña. Tomar varios mates amargos sin comer nada puede resultar fuerte para algunas personas. En cambio, sumar algo liviano, como una tostada, una fruta, un yogur o un puñado de frutos secos, puede hacer que el mate se tolere mejor. Lo mismo ocurre si se alterna con agua, especialmente en días de calor.
No se trata de abandonar el mate, sino de ajustar la forma de tomarlo. Reducir la cantidad, evitar cebarlo demasiado fuerte, no hacerlo interminable y prestar atención a las señales del cuerpo puede ayudar a que el ritual sea más amable.
Qué conviene evitar para que el mate no caiga pesado
- Tomarlo durante mucho tiempo con el estómago vacío.
- Usar agua hirviendo.
- Prepararlo demasiado fuerte o con mucha yerba.
- Acompañarlo siempre con facturas, fritos o comidas muy pesadas.
- Tomarlo muy rápido, sin pausas.
- Ignorar síntomas como acidez, náuseas o dolor.
- Seguir tomando si ya generó malestar.
El mate puede seguir siendo parte de la mañana sin convertirse en un problema. La clave está en observar cómo responde el cuerpo y hacer pequeños cambios: comer algo antes o durante, cuidar la temperatura del agua y no excederse con la cantidad. A veces, el secreto no está en dejarlo, sino en tomarlo mejor.
Mate
CHIMENTOS
Marcelo Tinelli se reencontró con Charly Sosa, el cantante del hit “Mayonesa”, y recordó la historia del tema

Marcelo Tinelli vivió un emotivo encuentro este sábado al recibir en el estudio de Infobae Mundial a Charly Sosa, el reconocido músico uruguayo cantante del hit “Mayonesa”. En ese marco, el conductor y el artista entablaron una divertida charla recordaron como el tema enloquecía a las hijas de la figura de la televisión en su juventud.
“Está Charly Sosa. El éxito más grande de la historia musical es uruguayo, maestro. Cuando Mica y Cande me rompían todo el tiempo: “Papá, mayonesa, mayonesa”. Bailábamos en casa. El señor había hecho este tema, el más vendido, le digo, en Uruguay. Charly, ¿no?, en el mundo”, comenzó diciendo Tinelli al ver a Sosa en el estudio. Agradecido por el recibimiento, Charly comentó: “A nivel mundial. Hoy por hoy, Mayonesa está dentro de las cinco canciones latinas más bailadas del mundo”.
Continuando con el ida y vuelta, Marcelo destacó su fanatismo por el tema: “Amo Mayonesa. Pero además, hay otras canciones que decís: “¿Y esta cómo era? No sé, ta”. Pero vos decís: “Mayonesa”. Arranco así, empiezo a batir. Mica y Cande, las dos me tenían los huev… al plato. Era una cosa increíble. “Papá, hay mayonesa, mayonesa”. Y un día le digo: “Por favor, tráiganlo, mayone”. ¿Qué era en 2002, 2000?”.
Fue entonces cuando Sosa rememoró aquellos años: “Sí, un día nos llama tu productor y nos dice: “Vos, ¿sabés que las hijas de Tinelli lo tienen podrido con la mayonesa? Y Marcelo quiere que vengan a cantar”. Y nosotros dijimos: “¿ShowMatch? ¿Me está jod…?”. Y yo iba en bicicleta rumbo a mi casa, me llama el productor y me dice: “Vos, anda. ¿Qué estás haciendo?” “Acá, andando en bicicleta”. Me dice: “Hoy de noche estamos en ShowMatch”. Le digo: “Ah, dejate de jod…””.
Luego, Charly destacó el impacto que tuvo el éxito del tema en su carrera: “Y aparte fue un antes y un después, porque en ese momento ShowMatch se veía para todo Latinoamérica. Era Videomatch, es verdad. Y nos llamaban de Perú, nos llamaban de Bolivia. Nos llamaban de Chile. Nosotros decíamos: “No, loco, ya está”. Esto nos cambia la vida. Y después, cuando se separa el grupo Chocolate y se arma el grupo Mayonesa, fuimos a presentar la canción “Agachadita” también”.
Así, la charla derivó en el día que el músico y su grupo fueron a tocar al programa de Tinelli: “Fue el día que la enana Feudale me cag… a patadas. Vienen y me dicen: “Vos, Charly, tenés que hacer algo distinto en el programa”. Dale, buenísimo. Y yo vi a la Feudale, fui y la agarré de atrás así, y la enana me hizo: “¡Pa, pa, pa, pa, pa!”. Y me pegó en las canillas acá. Yo la quería llevar a bailar conmigo, me dijo: “No””.
Para cerrar la charla, Marcelo le consultó a Sosa si estaba viviendo en Estados Unidos, a lo que el cantante destacó: “Ya hace ocho añitos. De acá me muevo para todas partes. Este tema, este tema de la fiesta retro ahora”.
Más allá de lo musical, días atrás, Tinelli se metió de lleno en la cultura mexicana tras el triunfo de la tricolor ante Corea del Sur. Luego de iniciar su programa en Infobae Mundial, el conductor invitó a un grupo de mariachis al piso, dialogó con un influencer de la tricolor y hasta se animó a probar uno de los platos típicos más comunes del país centroamericano. Sin embargo, el picor le jugó una mala pasada.
“Señores, acá me han traído. ¿Qué es esto? ¿Pero esto no pica? Porque a mí me pica y me quedo sin aire y me puedo…pierdo la respiración ahí en cámara. No me banco el chile”, advirtió Tinelli al notar que le habían llevado unos tacos al programa. Sin embargo, sus compañeros mexicanos buscaron alentarlo y lograr que el comunicador pudiera disfrutar del típico plato mexicano.
El momento que cambió todo fue cuando los mexicanos le ofrecieron a Marcelo mojar el taco en salsa. Tal como había advertido, el conductor temió que eso elevara el nivel de picor de la comida: “Ustedes comen picante, no me jodas, bol…. Comen mucho picante y la bancan. Yo me como picante y me ahogo. ¿Cuál es? No me mires con esa cara, porque yo no voy a hacer ninguna prueba en cámara, porque no me quiero desmayar acá y me salve Alex o tenga que salir mañana en televisión: “Internado al lado de Luis Miguel, Marcelo Tinelli”. No quiero terminar así, por favor. Decime la verdad, porque ustedes son unos chantas… Mike, ¿cuál es la salsa menos picante de las dos? ¿La verde o la roja?”.
Fue entonces cuando el influencer mexicano invitado le hizo una aclaración, con la idea de llevarle tranquilidad: “Por lo regular, la que menos pica es la roja, pero depende, depende quién la haya preparado, pero por lo regular. Quiero que pruebes un poquito del chile nacional. Entonces, por eso es que te mandé esos tacos”. Tras la explicación, Marcelo tomó uno de los tacos y, antes de probarlo, comentó: “Yo lo como, sí. Lo que, lo único que no, lo único que no quiero es comer el picante, porque tengo miedo del picante. A esto le entro, esto es rico, ¿no? Esto”.
CHIMENTOS
El logro personal de Maria Becerra tras admitir sus adicciones: “Me sentí muy avergonzada y ahora me voy rehabilitando”

En uno de los tantos viajes al viejo continente para cumplir con compromisos laborales, allá por el 2025 la joven y talentosa artista argentina sorprendió cuando, invitada a La Revuelta, uno de los programas más populares de España, mostró cuánto tiempo pasaba frente la pantalla de su celular.
Con unas métricas que no pasaron inadvertidas, ya que ella misma no podía creerlo cuando lo vio, fue la propia María Becerra quien el año pasado, y ante el pedido del conductor del ciclo de entretenimientos en el que estaba, leyó: “Dios mío. 12 horas 19 minutos fue el uso del 19 de noviembre. 3:30 horas de WhatsApp”.
Ese dato de color no pasó desapercibido y la noticia salió en portales y redes sociales tomando tal relevancia que la intérprete de Automático nunca imaginó. El tiempo pasó, la artista lanzó nuevos temas y antes de grabar y abocarse a un nuevo proyecto volvió a pasar por el ciclo en cuestión.
Sentada nuevamente en el estudio y ante el conductor español David Broncano, María habló de todo, desde su vida personal, sus tips de belleza, el drama que atravesó en medio de su deseo de ser madre… y se animó a darle su dispositivo móvil para que vuelva a exponerse su tiempo en pantalla diario.
MARIA BECERRA VA MEJORANDO SU ADICCION AL MOVIL
Fue así que en cuanto a su adicción al uso del teléfono Becerra terminó demostrando que tuvo una mejoría logrando disminuir el tiempo ante el aparatito. “Salió en todos lados que lo usaba 12 horas y me sentí muy avergonzada”, lanzó.
Asimismo, al ver que redujo a 6 horas frente a la pantalla, La Nena de Argentina expresó: “Estoy comprando mucha ropa. Muy bien vengo. Estoy muy rehabilitada. Reduje todas las redes sociales. Salió en todos lados eso. Mi meta es 4 horas diarias. Donde tengo más horas es en Instagram. Ahí todavía cuesta”.
María Becerra
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