ECONOMIA
Según un informe, pese al “circo político”, Argentina está al inicio de un boom económico como el que vivió Colombia de 2009 a 2013

Centro Democrático-redes sociales-AFP
Argentina podría ingresar en una fase de expansión económica similar al boom energético que impulso a la economía colombiana entre 2009 y 2013, siempre que sortee el actual “circo político”, dice un informe de Grit Capital Group, una firma de inversión orientada a fondos cuantitativos, gestión de carteras emergentes y capital de riesgo.
El informe, al que accedió Infobae, destaca la mejora en los términos de intercambio, el crecimiento sostenido de las exportaciones y el avance del sector energético argentino. El análisis, firmado por Walter Stoeppelwerth, Chief Investmen Officer (CIO) de Grit y de extenso recorrido por Brasil y la Argentina, donde participó en PPI y en la Universidad Torcuato di Tella.
Entre otras cosas el informe destaca el reciente ritmo de compra de dólares del BCRA, en particular los USD 328 millones, que atribuye a una fuerte compra “en bloque”. Ese movimiento, dice, fue acompañado por un crecimiento en la liquidación de divisas provenientes del sector agrícola, que alcanzó un promedio diario de 160 millones de dólares en mayo, frente a los 124,5 millones de abril.
El informe también subraya que Argentina atraviesa un fenómeno de bonanza de términos de intercambio. Los datos de comercio exterior de abril revelan un superávit récord de USD 2.711 millones, gracias a un fuerte salto en las exportaciones energéticas y una caída significativa de las importaciones de combustibles.
Las exportaciones de energía, subraya Grit Capital, treparon un 85,4% interanual, mientras las importaciones de derivados de petróleo y destilados se redujeron 45,4% y dice que cuando se completen las obras del Gasoducto Perito Moreno II, hacia el norte, previstas para mayo de 2027, las importaciones energéticas serán “un error de redondeo”.

La diversificación exportadora juega un rol central en el nuevo perfil macroeconómico. Al respecto, Grit Capital subraya que en abril las exportaciones de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) sumaron USD 2.528 millones, un aumento del 43,3% interanual, impulsadas porenvíos de equipos de transporte, productos químicos y metales preciosos.
En tanto, las Manufacturas de Origen Agropecuario (MOA) aportaron USD 2.705 millones, un aumento del 14,1%, con la molienda de soja y sus derivados como motor principal, aunque el informe advierte una “moderación estructural” del complejo oleaginoso, pues el saldo comercial de soja se redujo 16,2% en el primer cuatrimestre respecto a igual lapso de 2025. la venta de productos primarios, en tanto, aportó USD 2.127 millones de dólares y un crecimiento del 25% anual.
Con todo, el informe subraya la transformación estructural del sector energético argentino, que en abril exportó por USD 1.554 millones, el 17,4% del total nacional, y generó un superávit de 1.248 millones. Este cambio, dice, altera sustancialmente las restricciones históricas de balanza de pagos del país, en la que las importaciones energéticas presionaban las reservas durante los ciclos de reactivación.
Según el documento, “si la Argentina puede capturar USD 7.000 a 8.000 millones anuales de Inversión Extranjera Directa” (IED) su Balanza de Pagos finalmente lucirá solida a los inversores extranjeros”. Y dirigiéndose a potenciales inversores, Stoeppelwerth desafía: “si Usted piensa que la hoja de ruta de la Argentina para los próximos cuatro años es similar o superior a la historia del boom energético de Colombia entre de 2009 a 2013, entonces debe aguantar sus títulos soberanos (de la Argentina) y agregar mas en función de las oportunidades a causa del circo político de la administración Milei”.
Cabe notar que entre 2009 y 2013 Colombia experimentó un “boom energético” gracias a los precios internacionales del petróleo, el carbón y otros minerales que, sumado a reformas que abrieron el sector a la inversión extranjera y fortalecieron la seguridad en zonas productivas, volvió al sector energético y minero un motor de la economía colombiana.
Durante el quinquenio que cita el informe, entre las gestiones presidenciales de Álvaro Uribe (2002-2010) y Juan Manuel Santos (2010-2018), ambos electos y reelectos por el partido del “Centro Democrático”, la participación de hidrocarburos y minería aumentó de 9,7 a 11,2% del PBI, la Inversión Extranjera Directa en minas y energía pasó de menos de USD 5.000 millones a mas de USD 8.000 millones anuales, el sector aporto mas del 50% de las exportaciones y generó una enorme masa de ingresos fiscales.
Según datos del Banco Mundial, 2008 y 2013 el ingreso per cápita del 40% más pobre creció al 6,6% anual, más que el promedio nacional. La revisión de “Artículo 4″ que el FMI hizo de la economía colombiana en 2014 (ver abajo) marca un fuerte aumento de la inversión en los años previos, motor de una prosperidad que se diluyó en los años posteriores.

El boom energético también generó desafíos. El rápido crecimiento del sector extractivo desplazó a sectores como agricultura e industria, un típico caso de “enfermedad holandesa” como el que algunos analistas creen que podría suceder en la Argentina. Además, la creación de empleo directo fue limitada, debido a la intensidad de capital de esos sectores, algo que también marcan algunos analistas locales, quienes destacan por el contrario que sectores como industria, comercio y construcción, mas intensivos en empleo, se han rezagado durante la gestión Milei, aunque industria y comercio evidenciaron signos de recuperación en marzo, según informo el Indec.
De hecho, el próximo domingo tendrá lugar la primera vuelta de la elección presidencial. Los favoritos son Iván Cepeda, del “Pacto Histórico” de fuerzas que lidera el actual presidente, Gustavo Petro, y Abelardo de la Espriella, empresario y outsider de la política que algunos califian de “Milei colombiano”. En 2022 Petro fue elegido en segunda vuelta, en la que se impuso por escaso margen a Rodolfo Hernández, candidato de una “Liga de Gobernadores” anticorrupción.
En cuanto a la Argentina actual, el informe de Grit Capital explica que la mejora de los términos de intercambio es clave en el buen desempeño externo. Los precios de exportación subieron 10,8% anual, mientras que los de importación avanzaron solo 4,1%, algo que según calculo el propio Indec generó un ingreso adicional de USD 520 millones al país.
Según el análisis, la sostenibilidad de la actual dinámica dependerá de preservar la competitividad cambiaria y mantener la disciplina fiscal y monetaria.
ECONOMIA
El Gobierno pagó USD 4.200 millones y la semana que viene sale a captar nuevos fondos a través de un nuevo bono

Los inversores extranjeros cobraron ayer parte de los USD 4.200 millones correspondiente al vencimiento de capital e intereses de los bonos en dólares. Los locales, en cambio, cobrarán el próximo lunes debido a los feriados. La semana próxima el Gobierno buscará captar parte de esos dólares pagados en el mercado local a través de la emisión de un nuevo bono, el Bonar 2029.
Este título de deuda, al igual que lo sucedido con las series 27 y 28, pagarán intereses mensuales. De esta forma, se busca atraer a inversores minoristas que buscan equiparar este ingreso a los de un alquiler, que también se cobra mes a mes.
En total será una emisión de USD 2.000 millones y hay una posibilidad de colocarlo todo en la licitación prevista para el 15 de julio. En caso contrario, se irá colocado en otras licitaciones hasta completar el cupo.
Considerando que el Bonar 2028 se fue colocando en sucesivas licitaciones a una tasa de 8,5% anual en dólares, es posible que el nuevo título salga a un rendimiento similar o incluso ligeramente menor. El motivo es que el riesgo país viene comprimiendo: ayer luego de los pagos de vencimientos en dólares el riesgo país quedó a un paso de perforar los 400 puntos básicos.
Esta emisión de Bonares sería la última prevista hasta fines del año que viene, al menos según los detalles del programa financiero presentado a principios de esta semana por el equipo económico.
Allí se detalla que el Gobierno buscará otras fuentes para financiar los USD 25.000 millones que vencen el año que viene. Aparecen compras de dólares del Tesoro al Central por casi USD 5.000 millones, unos USD 1.500 millones por futuras privatizaciones y refinanciaciones de organismos multilaterales.

La gran incógnita es si Argentina podrá recuperar acceso a los mercados internacionales de crédito. En los supuestos para cumplir con las obligaciones financieras en 2027 el propio Gobierno se ocupó de no incluir esta posibilidad. Luis Caputo aseguró que la colocación de bonos en el exterior ”no es un objetivo, es una opción”.
Claramente la gradual pero continua disminución del riesgo país hace que esta posibilidad se acerque cada vez más. Todavía falta una reducción adicional del riesgo país (idealmente a zona de 350 puntos básicos) y también que baje un escalón la tasa de bonos norteamericanos a diez años, que sigue por encima del 4,50% anual. Combinadas, implican que Argentina todavía debería pagar un rendimiento superior al 8% anual en dólares para financiarse en el exterior.
Si bien ayer los mercados festejaron el pago de capital e intereses por parte del Gobierno, no pasó lo mismo con los ADR de compañías argentinas que cotizan en Wall Street, aunque se registraron algunas subas puntuales
Globant subió 4,58%, Tenaris avanzó 1,32% y Telecom Argentina mejoró 0,73%. El resto de las empresas argentinas que cotizan en Nueva York terminó el día con descensos. Mercado Libre perdió 0,09%, Ternium retrocedió 0,36%, Banco BBVA Argentina cayó 0,41%, Transportadora de Gas del Sur bajó 0,46%, Banco Macro cedió 0,61% y Corporación América Airports perdió 0,81%.
Los descensos también alcanzaron a IRSA (-1,11%), Cresud (-1,23%), Loma Negra (-1,40%), Central Puerto (-1,50%), Pampa Energía (-1,61%), Edenor (-1,64%), Grupo Financiero Galicia (-1,71%), YPF (-1,82%), Adecoagro (-2,16%), Vista Energy (-2,28%) y Grupo Supervielle (-2,82%). El comportamiento negativo fue predominante, reflejando la cautela de los inversores extranjeros frente a los activos argentinos en un día sin referencia local.
Los analistas remarcaron que, si bien el ajuste del riesgo país mantiene a la Argentina en niveles relativamente bajos respecto de semanas anteriores, la volatilidad internacional y los desafíos internos siguen condicionando el panorama de los activos domésticos.
ECONOMIA
“Efecto sandwich” sobre la industria: con mayores costos y menor consumo, este año perdería más de 100.000 empleos

En un marco de crisis, con sectores que no logra recuperar el terreno perdido y altos costos, el empleo en la industria empieza a mostrar nuevas señales de deterioro. Si bien la apertura de importaciones afectó al sector, la falta de demanda es lo que más preocupa.
La consultora Industria y Desarrollo (I+D), dirigida por el ex director ejecutivo de la UIA Diego Coatz, proyecta que a lo largo de 2026 se perderán 105.000 puestos de trabajo, de los cuales 60.000 serán empleos directos y 45.000, indirectos.
Mayo volvió a registrar una caída interanual de la actividad industrial y los primeros datos de junio indican que la tendencia se mantiene. Las fábricas continúan operando con una elevada capacidad ociosa, cercana al 40%, lo que las obliga a vender para cubrir sus costos fijos, incluso con márgenes de rentabilidad cada vez más estrechos.
De este modo, la actividad industrial acumula una contracción del 3,1% en lo que va de 2026 y se ubica un 14,5% por debajo del máximo alcanzado en la última década, registrado en noviembre de 2017.

En la comparación desestacionalizada, mayo mostró una leve mejora mensual del 0,4%, impulsada principalmente por una mayor producción de insumos, especialmente del sector siderúrgico y de los productos metálicos.
“Sin embargo, se trata de una mejora puntual en un escenario de estancamiento. El panorama para los próximos meses no muestra un cambio de tendencia. Para junio, se estima una caída en la producción industrial en torno al 2% interanual y sin variaciones respecto a mayo”, consideró I+D.
“Se consolidan dos Argentinas económicas, y la industria vuelve a formar parte de la economía que se contrae. No solo retrocede la industria tradicional: también cae la metalmecánica vinculada a recursos naturales. Proveedores de minería (-5,6%), petróleo y gas (-3,5%) y agro (-9,5%), con una baja promedio de 5,1% en mayo según datos de ADIMRA. La industria y las pymes requieren un RIGI propio que permita revertir esta dinámica”, agregó.
El deterioro ya comenzó a reflejarse en el mercado laboral. Solo en marzo se perdieron 5.000 puestos de trabajo en el sector y, en los últimos doce meses, la destrucción de empleo alcanzó los 46.500 puestos directos. Si se incluyen los empleos indirectos, la cifra asciende a 81.550.
En contraste, las exportaciones industriales muestran un desempeño positivo. Descontando los rubros vinculados a la minería dentro de las Manufacturas de Origen Industrial (MOI), los envíos al exterior acumulan un crecimiento del 13% hasta mayo. La mejora responde, en parte, a un esquema comercial más ágil y al avance en la reducción de las retenciones.

Pero al mismo tiempo, también refleja la necesidad de las empresas de colocar su producción en mercados externos para compensar la caída de la demanda interna y el elevado nivel de capacidad ociosa, con el objetivo de cubrir sus costos fijos.
Según el Observatorio PyME, la baja de las ventas se consolidó como el principal problema para el 83% de las firmas relevadas. A su vez, crecieron las demoras en los pagos de los clientes, una preocupación que pasó del 35% al 60% de las empresas, mientras que el impacto de la competencia de productos importados alcanzó al 46% de las pymes, con especial incidencia de las importaciones provenientes de China.
Otra problemática se vincula con el incremento de costos: de acuerdo a I+D, el precio de la energía eléctrica para grandes usuarios aumentó 79%, mientras que el precio del gas subió entre 30-50% según el tipo de usuario.
En mayo, los precios industriales aumentaron 25,6% interanual, mientras que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 33,2%. Dentro de ese índice, los servicios registraron un alza aún mayor, del 42,8% interanual.
El titular de la UIA, Martín Rappallini, había dicho al respecto: “Cuando se observan los niveles de inflación de los últimos 2 años, la inflación general estuvo en torno al 180% o 190% y la industria en 120%. Nosotros hemos sido un gran ancla para la inflación”.
La debilidad de la demanda no solo golpea las ventas, sino que también deteriora la situación financiera de las pymes. La menor actividad presiona la caja de las empresas, tensiona la cadena de pagos y se refleja en un aumento de la mora bancaria. Entre abril de 2025 y abril de 2026, la morosidad en las empresas subió del 0,9% al 3,3%.
“Esto genera un efecto sándwich que tensiona a la actividad industrial: costos que presionan por abajo e importaciones y menor consumo por arriba”, apuntó I+D.
Las importaciones muestran un comportamiento desigual. Aunque en mayo se desaceleraron 7% interanual, la evolución varía según el tipo de bienes. Mientras que las compras de bienes de consumo retrocedieron 3,1% en el mes, acumulan un crecimiento de 7,3% en los primeros cinco meses del año.
En cambio, las importaciones vinculadas a la producción y la inversión son las principales responsables de la caída general: descendieron 5,9% interanual en mayo y acumulan un retroceso de 9,1% frente al mismo período de 2025.
La diferencia es aún más marcada al comparar con 2022: las importaciones de bienes de consumo aumentaron 29%, mientras que las destinadas a la producción se ubican 12% por debajo de aquel nivel.
Hacia adelante, I+D proyectó: “El panorama para los próximos meses no muestra un cambio de tendencia. En junio, la producción de autos se contrajo 13,6% interanual, mientras que los despachos de cemento cayeron 1,4%, incluso partiendo desde niveles muy bajos. Para junio, se estima una caída en la producción industrial en torno al 2%”.
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ECONOMIA
La devaluación del bolívar venezolano se aceleró en el mercado oficial tras los terremotos

La devaluación del bolívar, la moneda de Venezuela, se intensificó en el mercado oficial tras el doble terremoto del pasado 24 de junio. En esa fecha, el dólar se cotizaba a 617,63 bolívares, cifra que dos semanas después alcanzó los 700,22, según la tasa vigente este jueves.
Durante este período, el bolívar perdió un 11,7% de su valor frente a la moneda estadounidense, que sigue siendo la principal referencia para establecer precios en el país, donde también se utiliza el euro.
El precio del dólar en el mercado oficial registró un incremento del 13,3%.
Entre miércoles y jueves, el dólar subió un 2%, es decir, 14,28 bolívares, hasta situarse en 700,22, de acuerdo con las cotizaciones publicadas por el Banco Central de Venezuela (BCV).
El organismo emisor anunció que el viernes la tasa vigente será de 709,69 bolívares.
El economista Asdrúbal Oliveros declaró a la agencia de noticias EFE que, en las dos semanas posteriores a los terremotos, “se ha observado una aceleración de la depreciación del bolívar, principalmente en el mercado oficial”.

Además, indicó que la emergencia provocó “presiones adicionales sobre el gasto público y las expectativas, lo que también incide en el mercado cambiario”.
A pesar de que el BCV ha aumentado sus intervenciones cambiarias, estas “han sido insuficientes para contener completamente esas presiones”, añadió Oliveros.
La cotización del dólar lleva más de 20 meses en aumento sostenido, desde octubre de 2024, en detrimento del bolívar, con el que todavía se pagan servicios básicos y salarios, que han perdido poder adquisitivo debido a la devaluación.
Especialistas advierten que el alza del dólar también repercute en los precios, por la relación directa entre estos y la moneda estadounidense, cuya adopción no oficial en Venezuela comenzó durante el período de hiperinflación entre 2017 y 2021.
El país petrolero, impactado este año por la captura de Nicolás Maduro en enero por parte de Estados Unidos, acumuló una inflación del 102% en los primeros cinco meses.
Venezuela enfrenta una emergencia por los terremotos que dejaron al menos 3.899 muertos, 16.740 heridos y más de 17.900 personas sin vivienda.
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