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ECONOMIA

Seis de cada diez inquilinos usan ahorros, préstamos o créditos para afrontar el alquiler

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Seis de cada diez inquilinos en Argentina recurren a ahorros, préstamos o créditos para afrontar el pago del alquiler mensual

El problema del acceso a la vivienda en Argentina se refleja en el crecimiento del número de inquilinos que requieren financiamiento externo para cubrir el alquiler mensual. Según el relevamiento nacional realizado por la Fundación Tejido Urbano, 6 de cada 10 personas que alquilan viviendas en el país necesitan pedir créditos, recurrir a familiares o utilizar ahorros para cumplir con este compromiso económico. La situación se agravó en los últimos tres años y mostró un salto notable entre 2022 y 2025.

El porcentaje de inquilinos que se endeudan o utilizan ahorros para pagar el alquiler ascendió del 46,2% en 2022 al 57,6% en 2025. En el Gran Buenos Aires, la cifra trepa al 63,2%. Estas cifras surgen del informe divulgado recientemente y marcan una tendencia preocupante, en la que incluso sectores tradicionalmente estables como la clase media deben apelar al endeudamiento.

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El informe detalla que la exigencia principal para los inquilinos es sostener el pago del alquiler mensualmente. La incidencia del gasto en el presupuesto familiar es determinante.

De acuerdo con Matías Araujo, investigador de la Fundación Tejido Urbano, “el alquiler se lleva entre el 52% y el 63% del ingreso total para el 41% de los inquilinos con ingresos más bajos”. Este grupo apenas logra cubrir otras necesidades básicas y enfrenta la posibilidad de recurrir a estrategias financieras ante la falta de alternativas.

La derogación de la ley de alquileres generó contratos más variables y mayor negociación directa entre inquilinos y propietarios (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para cubrir los gastos, un 18,1% recurrió a créditos bancarios en 2025, cuando en 2022 la cifra era del 10,6%. Además, el informe señala un aumento de la morosidad y un creciente uso de préstamos personales, tanto formales como informales.

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Araujo explicó en Inofbae en Vivo Al Mediodía que “el 40% tuvo una mecánica de desahorro y el otro 20% recurrió a préstamos familiares o bancarios. Las estrategias se van combinando. Muchos agotan primero los ahorros y luego acuden a algún crédito para cubrir el alquiler“. Esta opción, en muchos casos, implica el acceso a préstamos con tasas de interés elevadas, especialmente entre quienes recurren al mercado informal.

El estudio diferencia entre los sectores que pueden mantener el pago del alquiler sin cambios en su calidad de vida y quienes deben ajustar sus consumos. Un 42% de los inquilinos logra sostener el alquiler sin disminuir otros gastos familiares.

En contraste, el 10% pertenece al grupo de mayores ingresos y no experimenta inconvenientes, mientras que el 41% destina gran parte de su salario solo al pago del alquiler.

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Ante la insuficiencia de ingresos, los hogares implementan distintas estrategias. “La mayoría de los inquilinos priorizan pagar la vivienda antes que cualquier otro gasto. Luego distribuyen el resto del ingreso en alimentación y servicios”, remarcó Araujo. Si no logran cubrir las necesidades, optan por morosidad en expensas y, finalmente, el endeudamiento.

El fenómeno de la sobreocupación también creció. «El 19% de los inquilinos vive en condiciones de sobreocupación, mayor al promedio general del 16%“, detalló Araujo. Esto indica que muchos deben compartir la vivienda o volver a residencias familiares para repartir los gastos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Las dificultades de acceso a la vivienda impulsan a más jóvenes a regresar a la casa familiar o a compartir alquiler por la pérdida del poder adquisitivo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En 2024, la dinámica del mercado de alquileres cambió tras la derogación de la última ley que regulaba el sector. Ahora, la negociación es directa entre inquilino y propietario, lo que genera condiciones muy variables en cada contrato.

El investigador señaló que “desde que se eliminó la ley, el mercado se estabilizó en cuanto a oferta y precio, pero la demanda no disminuyó. El problema es que los salarios no subieron al ritmo de la inflación y el costo de vida aumentó”.

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El ajuste de los alquileres ocurre principalmente cada tres meses, salvo excepciones en contratos de seis meses o mes a mes, pero la mayoría se actualiza trimestralmente.

Los plazos de alquiler suelen establecerse en dos años, aunque persisten dudas sobre la capacidad de sostener estos contratos completos, especialmente entre jóvenes. Araujo resaltó: “Cuando aumenta la proporción del salario destinada al alquiler, crece el número de jóvenes que deben volver a la casa de sus padres”.

La mayor herramienta siempre fue el desahorro, especialmente en la ciudad de Buenos Aires“, afirmó Araujo. Sin embargo, el informe advierte que en 2024 el desahorro tocó un límite: “La ciudad de Buenos Aires se detuvo en el desahorro y empezó a incrementar el crédito bancario”.

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Otro aspecto a considerar es que algunos acceden a créditos a través de plataformas digitales, apps fintech y nuevas opciones de financiación para el sector informal, ampliando la oferta pero también exponiéndose a tasas de interés elevadas. Esto profundiza la desigualdad y empuja a más personas hacia situaciones de vulnerabilidad.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La crisis económica y el aumento de los alquileres llevan a un incremento de la sobreocupación (Imagen Ilustrativa Infobae)

La crisis habitacional provocó cambios en la composición de los hogares. Creció el número de personas que deciden compartir vivienda o regresar a la casa familiar. Esta tendencia se observa sobre todo entre jóvenes y en grandes ciudades.

Matías Araujo destacó: “Vemos que cuando el alquiler insume más del salario, muchos jóvenes dejan de alquilar y vuelven a vivir con sus padres o comparten alquiler con otras personas”. Esta modalidad, que se observa en otras grandes capitales del mundo, se profundizó en la Argentina por la pérdida del poder adquisitivo de los ingresos.

La cuestión de la confianza también incide en la dinámica habitacional. Según el investigador, la desconfianza en el mercado y entre particulares condiciona la posibilidad de firmar contratos y compartir vivienda, lo que agrava las dificultades para acceder a un alquiler.

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ECONOMIA

El FMI pidió reformar el BCRA, un dólar más flexible y no confiar tanto en la política monetaria: qué le respondió el equipo económico

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Caputo y Georgieva: el Staff Report del FMI incluyó tanto elogios como planteo de críticas y diferencias entre el organismo y el gobierno

La publicación del nuevo Staff Report del Fondo Monetario Internacional sobre la economía argentina volvió a poner en primer plano las diferencias entre el organismo y el Gobierno nacional respecto del rumbo de la política monetaria y cambiaria. En el documento difundido este viernes, el Fondo volvió a recomendar reformas en el Banco Central, mayor flexibilidad cambiaria y menor dependencia de la política monetaria como ancla para lograr la desinflación. El equipo económico argentino replicó en el mismo informe por qué considera que esos planteos no se ajustan al contexto local y defendió la vigencia del actual marco monetario.

El reporte, que corresponde a la segunda revisión del programa vigente, señala que la experiencia internacional en procesos de estabilización “sugiere que sostener la desinflación requiere tiempo y mejoras continuas en los marcos operativos e institucionales”. El FMI remarca la necesidad de que la política monetaria evolucione hacia un esquema en el que la tasa de interés gane protagonismo y el tipo de cambio tenga mayor flexibilidad, en detrimento del actual enfoque basado en agregados monetarios. “El marco monetario debería evolucionar para permitir una mayor flexibilidad cambiaria y una mayor dependencia de la tasa de interés como herramienta clave de política, donde eventualmente las metas de inflación reemplacen a los agregados monetarios como ancla nominal”, dice el documento.

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El FMI sostiene que la eficacia de la política monetaria basada en el control de agregados “pierde fuerza” una vez que la inflación desciende a niveles similares a los actuales en la Argentina y por eso recomienda avanzar hacia un esquema que privilegie a la tasa de interés como señal principal, algo que el equipo económico argentino refuta de manera explícita en el punto 29 del documento sobre “la visión de las autoridades (del gobierno)”.

Además de afirmar que “la relación entre dinero y precios se debilita en entornos de baja inflación” y obliga a repensar el marco operativo para consolidar la estabilidad de precios, los técnicos del FMI insisten también en la necesidad de actualizar la medición de la inflación. “Debería considerarse una publicación temprana de los datos de inflación basados en ponderaciones de consumo actualizadas, así como el fortalecimiento de la independencia del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec)”. De lo que se desprende que, según el organismo la calidad de los datos oficiales aún muestra falencias porque se basa en metodologías de medición desactualizadas para reflejar con precisión el consumo real de los hogares. Si bien reconoce recientes avances dice específicamente que “la demora prolongada en la actualización del índice de precios al consumidor ha dejado la metodología desactualizada y menos representativa de la canasta de consumo actual”.

En relación al Banco Central (BCRA), el Staff Report sostiene que si bien se han dado pasos positivos en mejorar el balance y la transparencia de la entidad, persisten desafíos estructurales. “Deberían continuar los pasos para fortalecer el balance del BCRA (…) a mediano plazo, serán esenciales reformas legales más amplias a la carta orgánica para reforzar la independencia, la gobernanza y la rendición de cuentas del Banco Central, incluyendo salvaguardas contra el financiamiento monetario”.

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En un apartadoe, el FMI analiza la situación patrimonial y la gobernanza del BCRA en el que reconoce que el actual gobierno heredó una entidad “peligrosamente débil” tras años de predominio fiscal, pero que si bien mejoró el balance en términos nominales y eliminó la financiación monetaria directa del déficit, subsisten vulnerabilidades por la posición neta negativa de reservas internacionales, de un rojo cercano a USD 10.000 millones. El saneamiento definitivo del balance, según el Fondo, requerirá políticas que fomenten la remonetización y la acumulación sostenida de reservas, además de una transición hacia estándares internacionales de contabilidad y fortalecimiento institucional del BCRA. Además, otro punto del documento precisa que la situación de reservas es aún un riesgo relevante para el cumplimiento de los compromisos con el propio FMI. “La baja disponibilidad de reservas líquidas sigue planteando riesgos para la capacidad de pago, especialmente frente a los importantes vencimientos de deuda en el corto plazo y la volatilidad potencial en el contexto de las próximas elecciones presidenciales de 2027”. El Fondo proyecta al respecto que los pagos de Argentina al organismo alcanzarán el 8% de las exportaciones en 2030 y el 18% de las reservas brutas del BCRA en 2027.

En recomendaciones de política, el FMI insiste en que la estabilización de la economía argentina debe contemplar una mayor flexibilidad cambiaria, una política fiscal más estricta y una acumulación más acelerada de reservas. Esto último, dice, “será esencial para mitigar el impacto de shocks y asegurar un acceso estable y sostenible a los mercados”, además de plantear que parte de los ingresos extraordinarios por exportaciones deberían ahorrarse a través de una política fiscal más austera y acumulación de reservas más rápida.

Más aún, el Fondo cuestiona la eficacia de la política monetaria para combatir la inflación, algo que va definitivamente contra la fe casi dogmática del propio presidente Javier Milei. Según el Staff Report, “debería continuarse el movimiento hacia una mayor dependencia de herramientas de política basadas en tasas de interés y la inflación como ancla nominal para orientar mejor las expectativas”, mejorar la resiliencia externa y reducir los riesgos derivados de la dolarización y la volatilidad financiera.

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El equipo económico argentino, en su respuesta dentro del mismo informe, defendió el esquema vigente y relativizó la urgencia de los cambios que pide el Fondo. Según los funcionarios, “el marco de metas monetarias permitió una rápida desinflación hasta niveles de un dígito bajo”, por lo que no considera necesario modificar el ancla nominal. De hecho, el Staff Report destaca que “las autoridades enfatizaron que, pese al shock negativo sobre la demanda de dinero en 2025, continuaron perfeccionando el marco monetario”, mientras que atribuyen las dificultades recientes para reducir la inflación a la corrección de precios relativos y no a fallas del esquema monetario”.

Según los funcionarios argentinos, la baja efectividad de la tasa de interés en el actual contexto hace que las metas de inflación no sean una alternativa válida. “Las autoridades advirtieron que reglas rígidas podrían socavar la credibilidad y que, en los niveles actuales de inflación, los canales de tasas de interés débiles hacen que la meta de inflación sea un sustituto deficiente para las metas monetarias”, dice el documento. Además, el equipo económico niega que la actual carta orgánica del BCRA sea un obstáculo para la estabilización o requiera una reforma urgente. El Gobierno también relativizó la comparación con otros países emergentes y afirmó que la reducción de inflación lograda hasta ahora se hizo con “cumplimiento pleno de contratos preexistentes”, lo que -sostuvo- fortalece la credibilidad del proceso de estabilización. Según el equipo de Caputo, la remonetización prevista dará respaldo adicional a la compra de reservas y el ritmo de acumulación de divisas dependerá del escenario de financiamiento externo, además de refutar que, como sugiere el Fondo, haya relación tan estrecha entre reservas y riesgo país.

A la luz del documento y los contrapuntos que explicita en algunos pasajes, el documento muestra que el debate entre el FMI y Ecnomía sobre cómo consolidar la desinflación y fortalecer el sistema financiero sigue abierto. El Staff Report refleja tanto los avances logrados como las divergencias pendientes en torno al rol del BCRA, la medición de la inflación, la acumulación de reservas y la calidad de los datos oficiales, en un contexto marcado por la necesidad de mejorar la capacidad de pago de la deuda y garantizar la estabilidad macroeconómica de largo plazo.

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ECONOMIA

Reactivación del consumo y baja de impuestos: el mensaje de Caputo a los industriales y por qué junio es un mes clave

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Los industriales advierten que la actividad sigue débil y reclaman medidas urgentes para sostener producción y empleo
(Imagen Ilustrativa Infobae)

En medio de un clima de creciente preocupación por la caída de la demanda, y la consecuente merma de producción y afectación del empleo, los industriales recibieron sobre fines de la semana una noticia que esperaban desde hace meses pero creían que se demoraría un tiempo más.

Primero, el presidente Javier Milei y luego, con más detalle, el ministro de Economía, Luis Caputo, anticiparon que así como bajarán las retenciones a las exportaciones de varios cultivos agrícolas, también avanzarán con una eliminación gradual de los derechos de exportación que aún tienen varios productos industriales. Entre ellos, los autos.

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El anuncio se produjo la misma semana en la que el titular del Palacio de Hacienda recibió a la cúpula de la UIA para repasar distintos temas que preocupan a la industria y medidas sugeridas para ayudar al sector. Ese listado, además de baja de retenciones, incluía reducción de contribuciones patronales y la posibilidad de tomarlas a cuenta de IVA; financiamiento mediante el Fogar a las pymes; devolución por parte de ARCA de los saldos a favor de IVA; alguna medida para fomentar la compra de materiales para la construcción, entre algunas otras.

El mensaje en la reunión fue el mismo de siempre. La recaudación está en caída y aún no es el momento de tomar medidas que impacten en la caja. Los datos de abril reflejaron la novena caída interanual consecutiva de la recaudación tributaria nacional total, de un 3,8% real. Y en el primer cuatrimestre descendió 6,7% en términos reales, según repasó el economista Nadin Argañaraz, del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (Iaraf).

Si mejoran los ingresos tributarios, lo primero será bajar retenciones y el impuesto al cheque, le dijo Caputo a la UIA, representada por su presidente, Martín Rappallini, y algunos de los vicepresidentes de la entidad. Pero luego sorprendió con el anuncio. Y la baja gradual comenzará en julio. Es más, enfatizó -contrariamente a lo que venía afirmando en reuniones privadas con el sector privado- que esta decisión ya está tomada y no depende de la evolución de la recaudación. Buscó así tranquilizar al sector productivo.

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Sin embargo, según pudieron averiguar los empresarios, el Gobierno no incluirá en esta primera etapa a la siderurgia ni a la minería (litio y plata), ya que les implicaría un alto costo fiscal. En cambio, entrarán en la rebaja, además de los autos, sustancias y productos químicos (tributan 4,5%); caucho y plástico (4,5%); y algunos alimentos, como conservas y extractos de azúcares (2,25%). “Son muy buenas noticias para el sector químico y petroquímico que exporta en promedio 18% de las MOI siendo 2do después del automotriz”, dijeron fuentes del sector a Infobae.

La UIA emitió este sábado un comunicado en el que celebró el anuncio realizado por el Gobierno. Destacó que la medida “avanza en el sentido correcto” porque permitirá aliviar la carga tributaria sobre la producción y mejorar la competitividad de los sectores exportadores.

Según señaló la entidad, la eliminación de los derechos de exportación fue uno de los principales reclamos planteados esta semana durante la reunión que mantuvieron con Caputo y se trata de una herramienta clave para fortalecer al sector transable industrial y potenciar las exportaciones con valor agregado. En 2025, las ventas al exterior de Manufacturas de Origen Industrial (MOI) alcanzaron los USD 23.380 millones.

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La institución sostuvo además que la reducción de impuestos distorsivos es fundamental para una industria que “compite globalmente y genera empleo, inversión y desarrollo federal”. En ese sentido, recordó que el sector industrial aporta en promedio el 26,6% de los principales tributos nacionales y que uno de cada tres pesos recaudados por IVA proviene de la actividad manufacturera.

El comunicado también incluyó un llamado a provincias y municipios para que acompañen el proceso con una revisión de la carga tributaria local que pesa sobre las empresas. “La competitividad tributaria requiere del compromiso de los tres niveles del Estado”, remarcaron desde la entidad, que anticipó que continuará trabajando con las autoridades nacionales, provinciales y municipales para avanzar en una agenda de reducción de costos y eliminación de distorsiones.

Durante la reunión del martes pasado, aunque Caputo no anticipó los anuncios que se venían, se mostró optimista respecto de los meses que se aproximan, dando a entender que a mitad de año el escenario económico podría mejorar y que ello podría impulsar decisiones en materia impositiva.

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Caputo UIA
La UIA volvió a reunirse con Luis Caputo para reclamar medidas de alivio fiscal y financiamiento para la industria

Caputo habló de junio. “¿Qué le hace pensar que en junio la situación cambiará?“, le preguntó Rappallini. Sin dar precisiones, el ministro respondió que manejaban datos que hacían prever ese escenario. Todos se quedaron con la duda. Luego llegaron los anuncios y la rebaja de los derechos arrancará, justamente, a mitad de año.

Milei anunció una baja de retenciones al campo y a la industria en el marco del 172° aniversario de la Bolsa de Cereales, el jueves por la noche. En ese contexto, dijo que en el caso de los sectores manufactureros, será a partir de julio e irán bajando hasta llegar a 0% en junio del año próximo, confirmó.

“Y no solo le voy a bajar retenciones, digamos, al sector agropecuario. También le vamos a bajar a la industria a partir de julio hasta hasta junio de 2027, a la industria automotriz, a la industria petroquímica, a maquinarias, vamos a ir a cero y ese cronograma va a estar siendo informado por el Ministerio de Economía en estos días. O sea que vamos a seguir bajando retenciones, vamos a seguir achicando el tamaño del gasto público para poder devolverle a los argentinos de bien el dinero que les corresponde, que se achique el Estado, que se agrande el mercado para que tengamos más libertad y, por ende, más prosperidad”, dijo el mandatario.

La noticia fue muy bien recibida por el sector empresario, tal como lo refleja el comunicado de hoy, aunque la dirigencia igual mantiene la cautela, ya que aún todavía no está claro que la recaudación vaya a mejorar. Según Argañaraz, a partir de junio va a a mejorar la situación relativamente a los primeros meses, pero eso no implicará que la recaudación crezca. “Sí creo que va a caer a menor tasa. Es que ha sido tan grande la caída de los primeros meses que es muy difícil llegar a una recaudación positiva en el año”, consideró el analista.

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Javier Milei en la Bolsa de Cereales
Javier Milei anunció una baja gradual de retenciones para la industria automotriz, petroquímica y maquinaria a partir de julio, además de una reducción para el trigo y la cebada

(Captura de video)

El equipo económico está observando que a mediados de año la economía mejorará -de hecho, ya los datos del Estimador Mensual Económico (EMAE) de marzo fueron alentadores, con un crecimiento de 3,5% mensual-, impulsados por una cosecha récord, que ya anticipó Caputo este viernes, más obras viales y privadas y un consumo que se recuperará de la mano de la baja de la inflación y el mayor crédito.

Si este escenario se concreta, además de la baja de retenciones, podría haber espacio para avanzar con otras medidas que viene reclamando la UIA desde comienzos de año. “La Argentina se encareció 15% en dólares desde que la UIA se juntó con Caputo en febrero. La actividad no mejoró. Las medidas tienen que salir”, dijo una fuente del sector.

Durante la reunión con Caputo, los industriales le consultaron también sobre cuál era el plan con respecto al tipo de cambio y, pese a lo que muchos afirman, el ministro descartó que estuviera atrasado. “Nos dijo que seguirían comprando reservas y que el tipo de cambio estaba bien”, dijo un miembro de la UIA, mientras afirmaba que el dólar hoy está barato y que la demostración más fiel de ello es cuando se observa lo que ocurre con los viajes al exterior.

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En la UIA también preocupa el impacto de la apertura importadora sobre sectores que todavía operan con niveles de actividad muy bajos. En varias ramas fabriles aseguran que la combinación entre costos en dólares más altos, caída del consumo interno y mayor ingreso de productos importados está generando una presión creciente sobre la producción local. “Hoy muchas empresas están trabajando con márgenes mínimos o directamente perdiendo plata para sostener operaciones”, describió un empresario.

Por eso, valoraron las señales del Gobierno en materia de impuestos, pero también insisten en la necesidad de que se recupere la demanda lo antes posible. En el sector sostienen que buena parte de las compañías ya atraviesa una situación delicada y advierten que sin una recuperación más clara del consumo y mejoras en la competitividad, podrían profundizarse los problemas de empleo y producción durante el segundo semestre.



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ECONOMIA

Economía a ras del piso: qué dice un índice sobre el costo de vida, el poder de compra, el consumo y las expectativas del “argentino de a pie”

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El índice coteja datos duros, como los precios de bienes y servicios y los salarios formales, con la percepción de los consumidores
(Imagen ilustrativa Infobae)

Un nuevo índice privado se sumó a la batería de indicadores que rastrean la evolución de la economía. En particular, este ya desde su nombre “Índice del argentino de a pie” busca auscultar la situación económica “desde una perspectiva más cercana y realista”. A diferencia de los tradicionales, que usualmente miden variables agregadas, el foco de este nuevo indicador es “la experiencia cotidiana de las personas: cómo impactan los precios, el consumo y los ingresos en la vida diaria.

En un contexto donde variables como la inflación y la caída del consumo reflejan tensiones en el bolsillo de los hogares, este tipo de medición permite traducir los grandes números macroeconómicos en percepciones concretas. Así, no solo aporta datos, sino también contexto sobre cómo viven los argentinos la economía en tiempo real”, indicó Damián Di Pace, director de la Consultora Focus Market, que elaboró el Índice buscando responder a preguntas básicas: ¿cómo vive la economía una persona de carne y hueso? ¿Le alcanza el sueldo? ¿Resignó algo este mes? ¿Qué espera para los próximos meses?

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Se trata de un índice híbrido, que entremezcla datos duros, como precios y salarios con percepciones detectadas en encuestas de hogares y se compone de cuatro pilares:

  1. Ingreso real: cuánto rinde el sueldo
  2. Costo de vida: Alimento, transporte, servicios
  3. Consumo posible: qué se puede comprar y qué se resigna
  4. Expectativas: Sobre el futuro económico

En una escala de 0 a 100, en la que puntajes de 0 a 40 marcan un rojo de “deterioro” (que va de “colapso estructural” a “deterioro leve”, puntajes de 40 a 70 indican “tensión” (desde “crítica” a “contenida”) y puntajes de 70 a 100 identifican situaciones de “estabilidad” (desde “frágil” a “plena”), el puntaje para la primera versión del índice arrojó un resultado de 61,8 puntos (esto es “tensión contenida”) en febrero/marzo de este año. “Significa que la economía del hogar promedio no está en colapso, pero tampoco en calma: hay presión sostenida sobre el bolsillo, con señales mixtas según el pilar que se mire”, dice el informe que acompaña la primera publicación.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
La cuenta de los servicios, desde gas, luz y agua hasta transporte, se volvió un ítem sustancial del presupuesto familiar
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Ese resultado, explica, “describe un escenario donde las presiones económicas siguen presentes, pero sin un desborde inmediato. Los hogares continúan ajustando consumos, postergando decisiones y administrando con mayor cautela sus ingresos, lo que evita un deterioro más brusco en el corto plazo. Sin embargo, esta “contención” no implica mejora, sino más bien una capacidad de adaptación que tiene límites. La persistencia de esta dinámica refleja una economía que aún no logra recomponer el poder adquisitivo de forma sostenida, dejando a los consumidores en una situación de equilibrio frágil, donde cualquier shock adicional podría reactivar tensiones más profundas”, explicó Di Pace.

El primer pilar mide si el ingreso “alcanzó” en la experiencia concreta de un hogar a fin de mes. Un 37% de los hogares no solo cubrió sus gastos sino que logró ahorrar algo —señal de estabilidad relativa”, a un 27% le alcanzó ”justo” y a poco más del 35% restante no le alcanzó e incluso una parte de ellos debieron recurrir al crédito para cubrir (con deuda) sus consumos. “Un trabajador registrado con antigüedad, pareja con doble ingreso y sin deudas vive una realidad completamente diferente a la de un trabajador informal, monoparental o con cargas de crédito. El índice los promedia en 60 puntos, pero detrás de ese número conviven situaciones que poco tienen en común”, dice el informe.

Pilar de datos duros, compara la variación de la Canasta Básica Total (CBT, elaborada por el Indec, que mide la “línea de pobreza”) con la del salario formal que surge de la evolución del Ripte, otro indicador oficial que mide el promedio de ingresos de los trabajadores formales entre diciembre de 2025 y enero de este año. En ese lapso, el costo de la CBT aumentó casi cuatro puntos más que el salario, una brecha negativa que muestra que el ritmo del costo de vida le está ganando al de los ingresos.

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infografia

Según Focus Market, es el pilar más revelador. Si bien no mide lo que le cuesta vivir mensualmente ni cuánto gana el trabajador, ausculta “lo que dejó de comprarse”. En la pregunta sobre a qué renunció, dice el informe, aparece la dimensión más humana y cruda del ajuste. Al respecto, los datos muestran que el ajuste del consumo tiene varias capas. La primera y más extendida es el recorte de salidas, entretenimiento, vacaciones, gastos pueden postergarse sin consecuencias inmediatas.

Por esa experiencia, según Focus, ya pasó la mayoría de los hogares. Una segunda capa es la renuncia a bienes durables y semi-durables como ropa, calzado, electrodomésticos, arreglos del hogar y también está “muy extendida”. La tercera capa y más preocupantes es el recorte de alimentos, que afectó a 14% de los encuestados, quienes dijeron haber reducido “la cantidad o calidad de lo que come”. Ergo, “uno de cada siete hogares relevados ya no está ajustando por el lado del lujo ni del confort: está ajustando por lo básico. Es el indicador más directo de vulnerabilidad real que arroja el índice y el que más interpela a cualquier lectura optimista del período”, dice Focus. De hecho, el puntaje de ese pilar, 55,9 puntos, está en el rango de “tensión marcada” en la vida del “argentino de a pie”.

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El cuarto y último pilar se refiere no a lo que pasó al encuestado sino lo que se espera y arroja una nota sorprendente difícil de interpretar: casi la mitad de los encuestados (46,9%) espera que su situación económica mejore en los próximos tres meses, el mejor resultado de la primera versión del índice, en contraste con resultados de los demás pilares.

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Según Focus, ese optimismo en medio de consumos recortados y salarios que corren detrás de la inflación admite dos lecturas posibles. Una más bien psicológica, según la cual tras período prolongado de deterioro, la expectativa de mejora surge más como necesidad que como cálculo o proyección racional. La idea básica sería que “lo peor ya pasó”, aunque los datos no lo sostengan. La otra lectura, más optimista, es que una parte sustancial de los encuestados esté anticipando mejoras concretas, como una mejora salarial, un trabajo nuevo o la cancelación de una deuda, no capturadas por índices generales pero significativas en la vida concreta de una persona o familia.

“Lo que sí queda claro es la tensión entre ese optimismo y los datos del período: el salario formal creció apenas 0,78% mientras la inflación fue tres veces mayor. Por ahora, la expectativa de mejora flota sobre evidencia en sentido contrario. Si en la próxima edición del índice esa brecha empieza a cerrarse — salarios acelerando, inflación desacelerando —, el optimismo habrá sido una señal adelantada valiosa. Si no, habrá sido, simplemente, esperanza”, subraya el informe, que precisa también que quienes esperan deterioro (el 26%) son una proporción no son una minoría marginal: uno de cada cuatro hogares perdió esperanzas de recuperación, al menos a corto plazo.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
En el bimestre diciembre 2025-enero 2026, dice el índice, los precios avanzaron 3 veces más rápido que los ingresos de las familias

(Imagen ilustrativa Infobae)

El informe hace también algunos cruces analíticos. El primero y más directa es cuánto resto tiene concretamente una familia que vive del salario formal promedio. Con el RIPTE de enero 2026 en $1.646.344 y una Canasta Básica Total y una familia tipo de cuatro personas en $1.397.672, la brecha es de $248.673, apenas un 17,8% sobre el umbral de pobreza, un colchón mínimo para cubrir imprevistos, gastos en salud o un gasto fuera de lo habitual. Margen, dice Focus, que en un contexto de inflación mensual superior al 2% se licúa rápidamente, pese a tratarse del segmento más protegido —tiene obra social, aportes jubilatorios, paritarias y estabilidad relativa- del mercado laboral.

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La pregunta que surge es qué sucede con quienes están afuera del registro formal. Según el índice, la respuesta es que el 31,6% de los hogares relevados simplemente no llega a fin de mes.

Otro cruce analítico confronta expectativas fue el más alto: 46,9% de los encuestados espera mejorar en los próximos tres meses, pero esa expectativa no cuaja con el hecho de que en el período relevado los precios aumentaron a un ritmo tres veces superior a los ingresos. “Los datos del período no ofrecen aún ningún punto de inflexión visible: ni una aceleración salarial, ni una desaceleración sostenida de la inflación, ni una mejora en el empleo informal que pudiera explicar ese salto en las expectativas”, dice Focus, quien resalta al respecto una gran disparidad de situación entre distritos.

En un extremo están CABA y Neuquén, donde el ingreso per cápita supera por buen margen la CBT y permite cierta acumulación o cobertura de gastos adicionales. En esas jurisdicciones donde el índice supera el promedio de 61,8 y podría incluso subestimar la mejor situación del hogar promedio. El extremo opuesto son provincias como Chaco, Formosa, La Rioja, Santiago del Estero, donde la mediana del ingreso per cápita no llega al 65% del costo de vida. Esto es, la mitad de la población está 35% o más por debajo del mínimo que necesita para vivir. “Los hogares de esas regiones no están cerca del umbral de pobreza: están por debajo o bordeándolo de manera estructural”, concluye el informe.

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