ECONOMIA
Sin rebote: los datos de actividad de mayo muestran que la recuperación del consumo por ahora no aparece

Aunque Luis “Toto” Caputo prometió que se vienen los “mejores 18 meses” de la historia económica en Argentina, la recuperación del consumo por ahora se hace desear. Se trata de uno de los datos más importantes que sigue el Gobierno porque da un importante indicio del humor social.
Los primeros datos oficiales del mes pasado reflejan con claridad la Argentina de dos velocidades. Por un lado, el récord de ingreso de dólares y compras del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Pero, por otro lado, un mercado interno que no termina de arrancar.
La desaceleración de la inflación en mayo, por segundo mes consecutivo, no generó un impacto al menos en lo inmediato. La expectativa oficial es que a medida que se siga manteniendo la misma tendencia, los salarios empezarán a ganarle a los precios y recuperarán gradualmente poder adquisitivo. Pero, en todo caso, se trata de un proceso que llevará su tiempo.
La inflación de mayo se habría ubicado en un rango del 2,1% al 2,3% para la mayoría de las consultoras privadas, por debajo del 2,6 por ciento. Y para junio algunos economistas como Fernando Marull no descartan que se perfore levemente el piso de 2%, aunque por ahora es prematuro para darlo por sentado.

Mientras tanto, aparecen algunos datos concretos y algunos indicadores que marcan que mayo mantuvo un comportamiento más bien discreto en lo que respecto al comportamiento de la demanda.
La venta de autos 0 km, según informó ACARA (la cámara que agrupa a los concesionarios), cayó 25,6% en relación al año anterior, totalizando 41.921 unidades. Desde el sector mencionan la elevada carga impositiva y también la necesidad de contar con mejores condiciones de financiamiento. Con el aumento de la morosidad las entidades pusieron un pie en el freno y ahora son mucho más cuidadosos a la hora de prestar.
Los datos de recaudación también van en la misma dirección. Si bien el volumen arrojó el mejor número en nueve meses, con una mejora en términos reales, toda la mejora se debe a un incremento en el impuesto a las Ganancias que se aplica a las sociedades.
Sin embargo, los impuestos que muestran el comportamiento del consumo siguen cayendo. El caso más claro es el de IVA DGI, que el mes pasado sufrió una caída real de 3,2% (es decir descontando la inflación del mes) y el acumulado de los primeros cinco meses sigue negativo en 1,7 por ciento.
Con el impuesto a los débitos y créditos sucedió algo parecido. La merma en mayo ascendió a 4,1% real y en el año sigue en rojo (1,4%).
Esteban Domecq, director de la consultora Invecq, explicó que “el consumo sigue flojo, más allá que la actividad pueda repuntar por otros sectores. Por lo datos que estamos observando vemos más bien una continuidad de lo que pasó en abril, que fue otro mes flojo que no pudo sostener el rebote de marzo”.
Durante el Congreso Anual del IAEF, el CEO de Newsan, Luis Galli, advirtió sobre los altos niveles de contrabando que sufre Argentina: “Es una competencia desleal y se hace muy poco para compartirla. La mayor parte de las maquinitas de afeitar que se venden entran de Brasil sin pagar impuestos, uno de cada tres celulares que se compra en Argentina también ingresa por las fronteras sin pagar nada. El 70% de la venta de perfumes viene de contrabando”.
Las empresas que viven del mercado interno no solo advierten por la caída de ventas. También hacen hincapié sino en la competencia desleal que “inclina la cancha”, tanto por productos importados que no pagan aranceles como por la elevada carga impositiva sobre la fabricación local y la venta ilegal.
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ECONOMIA
Mercados: caen los bonos soberanos y las acciones argentinas no definen un rumbo tras el recrudecimiento del conflicto en Ormuz

Las acciones argentinas sesionan dispares este lunes, con avance de los títulos ligados a la energía, dado el salto de más de 3% del petróleo, aunque también se suceden bajas accionarias por las bajas en los índices de Wall Street, donde el panel tecnológico Nasdaq resigna un 1,1 por ciento.
A las 12 horas, el índice S&P Merval de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires baja 0,2% en pesos, en los 3.270.000 puntos, mientras que entre los ADR y acciones argentinas que son negociadas en dólares en Nueva York hay dispersión de precios. Globant (+4,6%), YPF (+3%) y Vista Energy (+3%) encabezan las alzas.

Los precios del petróleo se dispararon el lunes después de que el presidente Trump dijera que Estados Unidos “tomaría el control” del estrecho de Ormuz.
Los futuros del crudo Brent del Mar del Norte, el referente internacional, subieron aproximadamente un 3,5% y cotizaron justo por debajo de los USD 79 por barril. El crudo WTI de referencia estadounidense, aumentó un 3,3% y se situó cerca de los 74 dólares.
“Nos estamos apoderando del Estrecho de Ormuz”, dijo el presidente de los EEUU Donald Trump por la mañana en Fox News. “No tienen nada”, subrayó.
Las declaraciones del presidente norteamericano se produjeron después de que la última ola de escalada posterior al acuerdo haya demostrado ser más grave y duradera. Durante el fin de semana, el ejército estadounidense llevó a cabo ataques contra aproximadamente 140 objetivos, según informó el Comando Central de Estados Unidos.
Irán tomó represalias al atacar bases militares e infraestructura estadounidenses en otros países del Golfo Pérsico, según informaron medios estatales. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria iraní también interceptó dos embarcaciones en el Estrecho de Ormuz que utilizaban una ruta ilegal.
“El regreso de la tensión en Medio Oriente impulsó al petróleo y volvió a presionar las tasas, mientras la tecnología sostuvo a las acciones cerca de máximos históricos”, sintetizó Cohen Aliados Financieros.
Por otro lado, tras el pago de capital e intereses de Bonares y Globales, los bonos soberanos en dólares retroceden en promedio un 0,2%, mientras que el riesgo país de JP Morgan asciende dos enteros para la Argentina, en los 405 puntos básicos.
Este lunes -sujeto a los tiempos de Caja de Valores- se acreditán los pagos de renta y amortización de Bonares y Globales. “El miércoles abre la licitación del bono (AO29) con amortización mensual y una tasa interna de retorno estimada entre 7,5% y 8%. Este título no cuenta con el tope de emisión de USD 200 millones pero respeta el límite máximo de USD 2.000 millones”, acotaron desde Rava.
“El pago de cupones y amortizaciones de Bonares y Globales abre una nueva instancia de reinversión. Con menor margen para capturar compresión adicional”, agregaron los analistas de Cohen.
“La atención de la semana, en materia de datos, estará en el IPC (Índice de Precios al Consumidor) de junio que difundirá el INDEC el día martes cuya previsión del REM es de 2%. Asimismo, el Tesoro Nacional llevará a cabo la primera licitación de julio el día miércoles. Por otro lado, el jueves se conocerá el resultado fiscal de junio y el INDEC publicará el Índice de Precios Mayoristas de junio el día viernes”, precisó Puente.
Vale recordar que el IPCBA (Índice de Precios al Consumidor de la Ciudad de Buenos Aires) registró una suba de +1,8% en junio de 2026, por debajo del dato de mayo de +2,1%. De esta manera, la variación acumulada del IPCBA en el año es de +16%, mientras que la variación interanual llegó a +32,6 por ciento.
“La inflación está retomando una tendencia descendente a medida que se diluyen algunos ajustes puntuales, aunque persisten efectos de segunda ronda, impulsados en parte por los precios regulados, cuyos aumentos continúan actuando como un piso para la inflación“, evaluó Max Capital.
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ECONOMIA
El precio que no debe superar el dólar para que el carry trade siga siendo negocio

El carry trade entró en una zona más incómoda para la City, porque durante varios meses la cuenta había sido relativamente simple para buena parte del mercado, con inversores que se quedaban en pesos, capturaban tasa y apostaban a que el dólar financiero no se moviera a la misma velocidad. Esa dinámica empezó a cambiar con el salto del dólar MEP y dejó una pregunta mucho más urgente para quienes siguen mirando LECAPs, BONCAPs, CER, TAMAR o dólar linked, que ya no pasa únicamente por cuánto rinde cada instrumento, sino por a qué precio del dólar deja de convenir quedarse en pesos.
El gráfico de breakeven de tipo de cambio y LECAPs muestra la nueva cancha. Con un MEP que ronda los $1.527, los títulos a tasa fija más cercanos todavía ofrecen margen frente a una suba adicional del dólar financiero, aunque ese colchón aparece mucho más acotado que en los meses de mayor calma. La zona de equilibrio de esos instrumentos se mueve entre $1.544 y $1.660, mientras que los títulos más largos estiran la frontera hacia $1.715, $1.828, $1.863 y $1.889, según el vencimiento elegido.
Comafi Research también puso números al golpe del mes pasado dado que, en su reporte mensual de estrategia, la entidad sostuvo que la combinación de una depreciación cambiaria del 5% y una ampliación de tasas barrió más de dos meses de carry trade. Según ese informe, las posiciones en pesos registraron pérdidas de entre el 3% y el 4,5% medidas en dólares durante junio, un movimiento que dejó mucho más selectivo el menú de instrumentos en moneda local.
A qué dólar deja de convenir cada LECAP
La cuenta fina del carry está en el MEP al vencimiento de cada instrumento. Ese es el precio que define si la tasa en pesos le gana o pierde contra haberse dolarizado desde el arranque. Con el MEP en valores actuales, las LECAPs cortas todavía tienen margen, aunque el colchón ya quedó muy ajustado en los primeros vencimientos:
- S31L6: Deja de ser negocio si el MEP supera los $1.544 al vencimiento. Contra el spot, apenas conserva un colchón menor a los $20, por lo que queda muy expuesta a cualquier nuevo movimiento del dólar financiero.
- S14G6: Pierde si el MEP supera los $1.558 al vencimiento. El margen frente al spot es de $31, todavía positivo, aunque demasiado corto para un escenario de mayor presión cambiaria.
- S31G6: Deja de ser negocio si el MEP supera los $1.572 al vencimiento. En este caso, el colchón frente al dólar actual es de $45, un margen algo mayor, pero todavía acotado.
- S30S6: Pierde si el MEP supera los $1.604 al vencimiento. La distancia contra el spot sube a $77, por lo que empieza a mostrar una defensa un poco más cómoda dentro de la parte corta.
- S30N6: Deja de ser negocio si el MEP supera los $1.660 al vencimiento. Es la LECAP corta con más margen dentro del gráfico, con un colchón de $136 frente al MEP actual.
- T15E7: Empata contra el dólar cerca de $1.715 al vencimiento. Desde ese nivel, la discusión ya empieza a correrse hacia instrumentos de mayor plazo, con más margen cambiario, pero también con más riesgo de precio.
- T30A7: Deja de ser negocio si el MEP supera los $1.828 al vencimiento. Es uno de los BONCAPs largos que todavía conserva un colchón relevante frente al dólar actual, aunque ya implica una apuesta bastante más extendida en el tiempo.
- T31Y7: Pierde si el MEP supera los $1.863 al vencimiento. El margen cambiario es mayor que en las LECAPs, pero el inversor queda más expuesto a la volatilidad de precio, licitaciones y demanda de cobertura.
- T30J7: Deja de ser negocio si el MEP supera los $1.889 al vencimiento. Es el título del gráfico con mayor breakeven en pesos, por lo que soporta un dólar más alto antes de perder contra la dolarización, aunque también concentra más riesgo por duración.
El trilema del Tesoro y el impacto de los bonos dólar linked
El asesor financiero Rocco Abalsamo vuelve sobre el «Trilema del Tesoro», una forma de describir los trade-offs entre tres objetivos difíciles de sostener al mismo tiempo: mantener un dólar bajo, mantener tasas bajas y sostener un nivel de compra alto por parte del BCRA. Durante buena parte del semestre, esa tensión pareció administrarse mejor de lo esperado, con tasas que bajaban, un dólar contenido y compras oficiales de divisas.
Según el asesor, la explicación estuvo en un cuarto factor, que fue la extracción de liquidez mediante instrumentos dólar linked. La lógica es que, cuando el BCRA compra dólares emite pesos, y si la demanda de dinero no crece al mismo ritmo, esos pesos pueden terminar presionando sobre los dólares financieros. Para evitarlo, el mercado recibió cobertura cambiaria en forma de dólar linked, una herramienta que permitió retirar parte de esa liquidez y, al mismo tiempo, ofrecer protección ante una suba del tipo de cambio.
De acuerdo con Abalsamo, esa estrategia ayudó a acumular compras por alrededor de u$s11.165 millones en el primer semestre, aunque dejó una contracara relevante para el mercado, que fue el aumento de la cobertura cambiaria en manos privadas. A medida que el dólar empezó a ser más demandado, la venta de más dólar linked generó una dinámica delicada, con mayor demanda de cobertura, menor liquidez disponible y más volatilidad en tasas de muy corto plazo.
Comafi describe el mismo fenómeno desde el mercado ya que, en su informe de estrategia, señaló que la depreciación de junio llevó a una respuesta del BCRA por dos vías: un menor ritmo de acumulación de reservas y ventas de instrumentos dólar linked. La intervención se concentró en TZV26 y D31L6, por un monto que rondaría los US$ 2.500 millones de valor nominal, una operatoria que permitió actuar sobre el tipo de cambio oficial y, al mismo tiempo, retirar pesos del sistema.
Qué instrumentos miran ahora los inversores
En tasa fija corta, Comafi todavía ve atractivo táctico por la ampliación de tasas reales, con foco en S31L6, S14G6 y S31G6. El matiz aparece al cruzar esa preferencia con el breakeven contra MEP, porque esos mismos títulos tienen poco aire si el dólar financiero vuelve a acelerar desde la zona de $1.524. En ese tramo, la apuesta ya no es simplemente cobrar tasa, sino esperar una pausa cambiaria que permita recomponer la ventaja de los pesos.
En CER, la entidad destaca que la inflación implícita del segundo semestre quedó por debajo de sus proyecciones, lo que deja valor en el Boncer 2026 para el devengue de corto plazo. Entre los nombres que menciona aparecen X30S6, TZXD7 y TZXS8, instrumentos que cambian el eje de la discusión, porque ya no dependen de una tasa fija pura, sino también de cuánto termine validando la inflación en los próximos meses.
En Tamar y Duales, el argumento pasa por tasas variables que todavía no incorporarían del todo una convergencia a terreno real positivo. Allí Comafi marca al TMG28 y al TXMJ9, dos alternativas para quien busca estirar plazos, aunque con una lógica distinta a la tasa fija tradicional. En ese universo, el inversor no apuesta únicamente a que el dólar se calme, sino que también busca capturar una normalización de las tasas reales de mediano plazo.
Para quienes priorizan la cobertura cambiaria, la curva dólar linked volvió a ganar protagonismo. Comafi espera que siga la tendencia de depreciación y que el apetito por cobertura sea abastecido parcialmente por el BCRA y el Tesoro. Sus nombres predilectos en esa parte de la curva son D31G6 y D30S6, que no aparecen como una apuesta para maximizar el carry, aunque sí como una forma de resignar parte de la tasa para no quedar tan expuesto ante otro salto del dólar.
La nueva lógica del carry tras la volatilidad cambiaria
Por todo esto, la frontera de las LECAPs vuelve a hacerse concreta. El carry en S31L6 se rompe con un MEP apenas arriba de $1.544; el de S14G6, con un dólar arriba de $1.558; el de S31G6, con un financiero arriba de $1.572; el de S30S6, con un MEP arriba de $1.604; y el de S30N6, con un dólar arriba de $1.660.
Esa escala muestra que el mercado todavía paga tasa, aunque ya no alcanza con mirar el rendimiento nominal, porque cada vencimiento tiene un precio de dólar muy preciso a partir del cual la ganancia en pesos deja de compensar el riesgo cambiario.
El mercado dejó de mirar la tasa en pesos como una inversión automática y la pregunta ya no es solo cuánto rinde cada título, sino qué dólar MEP está dispuesto a tolerar el inversor para el día del vencimiento. Si espera un MEP debajo de $1.600 / $1.660, las LECAPs cortas todavía pueden defender el carry; si mira un dólar más cerca de $1.800, la discusión se corre a los vencimientos más largos; y si cree que el financiero puede acercarse rápido a $1.900, la ventaja empieza a quedar demasiado ajustada incluso en los tramos que todavía muestran colchón.
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ECONOMIA
La economía de las apps bajo la lupa: aumenta el endeudamiento de repartidores y comercios asociados

El Banco Central de la República Argentina detectó un crecimiento de la deuda entre repartidores y comercios asociados a aplicaciones de delivery. La deuda promedio por trabajador ronda los $900.000, mientras que los comercios alcanzan los 6 millones. Los créditos provienen, en su mayoría, de las propias aplicaciones, que concentran las opciones de financiamiento para quienes no acceden al sistema bancario formal.
Los trabajadores acceden a estos préstamos principalmente para adquirir bicicletas, motos o realizar reparaciones necesarias para continuar su actividad. “Casi un millón de pesos de deuda promedio tiene un trabajador de aplicaciones, muchas veces con el propio sistema de aplicaciones para el que trabaja”, afirmó en Infobae A las Nueve la periodista Cecilia Boufflet.
Esta tendencia afecta especialmente a quienes desarrollan la actividad de manera exclusiva y no cuentan con acceso al sistema financiero tradicional.
Boufflet detalló que el Banco Central incluyó un capítulo especial sobre la economía de las apps en su informe de deuda no financiera. Allí se destaca que el 70 % de los deudores son jóvenes menores de cuarenta años, en su mayoría trabajadores full time de aplicaciones.
Los créditos surgen como única alternativa para quienes no pueden acceder a préstamos bancarios debido a la falta de ingresos formales o antecedentes crediticios.
Las aplicaciones de delivery otorgan créditos de manera casi instantánea. Los préstamos se asignan a partir de parámetros como la cantidad de horas trabajadas o la calificación obtenida en la plataforma.
“Solo se le dan créditos a quienes trabajan más cantidad de horas o en horas pico, a quienes generan ingresos como para repagar esa deuda y no quedar en mora”, explicó Boufflet.
La modalidad de crédito suele ser a seis meses, con cuotas que no pueden superar el 30% de los ingresos del trabajador. Boufflet remarcó que el sistema prioriza a los empleados con mayor capacidad de pago, ya que quienes trabajan pocas horas no acceden a los préstamos. La mayoría de los tomadores de crédito utilizan este financiamiento para asegurar la continuidad de su trabajo.
Los comercios asociados a las aplicaciones también recurren a estos préstamos. Utilizan el financiamiento para cubrir gastos urgentes, como la reparación de heladeras o la compra de estanterías, con el objetivo de sostener el negocio.
Las tasas de interés que aplican las aplicaciones de delivery no se informan de manera pública y concreta. Boufflet señaló: “Las apps dicen que son tasas competitivas, más baratas que las fintech, pero lo que pasa siempre con estas cosas es que no dicen cuál es la tasa. Nadie mostró el dato del sistema”. Por este motivo, resulta difícil para los trabajadores conocer el costo real del financiamiento.
El informe del Banco Central destacó que la tasa de mora entre los trabajadores de apps se ubica en el 11,7%, menor que la del sistema general, que alcanza el 12,7%, y que la de las fintech, por encima del 13%.

El crecimiento de los créditos dentro de la economía de aplicaciones generó preocupación sobre la capacidad real de pago de los trabajadores. Boufflet advirtió que el principal riesgo radica en que las cuotas no superen una parte significativa de los ingresos, para evitar la mora y las sobretasas.
“Hay que ver cómo sigue evolucionando la situación de la mora, porque si ese endeudamiento es para que todo el mundo crezca y trabaje y viva de una mejor manera, es una cosa, si ese endeudamiento es una bola de nieve, es otra muy distinta”, sostuvo.
El saldo promedio de los créditos resulta alto en comparación con los ingresos habituales de los repartidores. La mayoría no percibe salarios superiores a tres millones de pesos, según los testimonios relevados. La dinámica de trabajar muchas horas para cubrir las deudas genera dudas sobre la sostenibilidad del modelo.
El informe del Banco Central y los análisis de consultoras privadas muestran que solo una parte de quienes pierden su empleo se vuelcan al delivery. El 53% de quienes complementan sus ingresos con plataformas digitales opta por el e-commerce, mientras que el 12% lo hace a través de aplicaciones de delivery y el 10% mediante apps de transporte.
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