DEPORTE
Situación límite de Leao: nueva oportunidad de mercado

Rafael Leao está viviendo una de sus temporadas más irregulares desde su explosión en el AC Milan. El delantero portugués, llamado a ser el gran líder ofensivo del conjunto ‘rossonero’, ha visto cómo su rendimiento se ha visto condicionado por lesiones, falta de continuidad y un contexto colectivo demasiado inestable.
Hasta este tramo de la temporada, sus números, 10 goles y 2 asistencias en las diferentes competiciones, reflejan un impacto menor del esperado para un jugador de su estatus. A ello se suma un clima creciente de exigencia en San Siro, donde parte de la afición ha empezado a mostrar su frustración con el atacante.
Rafa Leao está sacando su mejor versión con el AC Milan / Antonio Calanni
El último episodio de esta tensión se produjo en el duelo ante el Udinese, donde el Milan cayó con claridad y Leao fue sustituido entre abucheos de su propia afición. El contexto no es aislado. El jugador ya había mostrado signos de frustración en otros encuentros recientes, con gestos de enfado tras ser sustituido y momentos de desconexión emocional con el entorno del equipo.
Incluso el técnico Massimiliano Allegri ha tenido que intervenir públicamente para rebajar la tensión en el vestuario, defendiendo su compromiso dentro del grupo: “En la primera parte, tuvo dos grandes ocasiones como delantero centro, pero cuando los espacios son reducidos, es difícil. No es culpa de Rafa ni de nadie más, es cuestión de mejorar el rendimiento defensivo”.
La sensación en el club es que, pese a su talento diferencial, Leao atraviesa un momento de desgaste en su relación con parte del entorno ‘rossonero’. Este clima de tensión, unido a la necesidad del Milan de reestructurar su proyecto deportivo y generar ingresos, vuelve a situar el nombre de Leao en el escaparate.
Según información reciente en medios italianos como ‘La Gazzetta dello Sport’, el club no contempla ya su salida como algo totalmente imposible y estaría dispuesto a escuchar ofertas si estas se acercan a cifras importantes, en torno a los 80 millones de euros en determinados escenarios, pese a que su cláusula es muy superior.

Rafael Leao reclama a Massimiliano Allegri ser retirado del partido / Captura de Pantalla
Además, el propio contexto económico del club y la necesidad de reforzar la plantilla podrían empujar a una decisión estratégica este verano si el rendimiento y la relación con el entorno no mejoran. En este contexto, vuelve a escena un actor habitual en operaciones de gran calibre: Jorge Mendes. El superagente portugués, con influencia en el jugador, ya ha sido vinculado en otras ocasiones a intentos de colocar a Leao en el mercado.
Y ahí vuelve a aparecer el FC Barcelona. El delantero ha sido nuevamente ofrecido al club azulgrana como una oportunidad de mercado si finalmente el Milan abre la puerta a una venta este verano. El Barça, que sigue explorando opciones para reforzar su banda izquierda, ha recibido el nombre del portugués dentro de una lista de alternativas junto a otros perfiles de primer nivel, aunque la operación dependerá siempre de la viabilidad económica y de los movimientos de salida que pueda realizar el club catalán.

Rafael Leão, mejor jugador del Milan ante el Cagliari / Agencias
Leao vive un momento de tensión deportiva y emocional en el Milan que ya ha tenido consecuencias visibles en San Siro. Aunque el club italiano no ha tomado una decisión definitiva, el escenario empieza a abrir una ventana de mercado que hace apenas unos meses parecía cerrada.
Si la situación no se reconduce, el verano podría volver a colocar al delantero portugués en el centro del mercado europeo… con el Barça atento a un posible movimiento estratégico impulsado desde el entorno de Jorge Mendes.
Leao,AC Milan,Barça
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La selección argentina tiene ese “qué se yo”

La selección argentina, como dice el viejo tango de Piazzolla y Goyeneche, tiene ese “qué sé yo”. Sufre y sufre, pero va. Se tambalea, parece quedar al borde del abismo, obliga a sus hinchas a mirar el reloj con el corazón en la garganta y, aun así, encuentra la manera de seguir caminando. No siempre domina ni juega como quiere. No siempre logra que el partido transite por los lugares que imaginó. Pero cuando el escenario se vuelve incómodo, cuando la lógica empieza a resquebrajarse y el fútbol deja de ofrecer certezas, aparece algo que la sostiene. Aura, historia y un pueblo futbolero detrás.
El fútbol moderno pretende explicarlo todo. Los mapas de calor, los goles esperados, las presiones exitosas, la altura de los bloques y la cantidad de pases progresivos intentan traducir el juego a un idioma comprensible. Y claro que sirven. Permiten analizar por qué un equipo ataca mejor, dónde recupera la pelota o cuáles son sus problemas defensivos. Pero hay partidos —y equipos— en los qué esas herramientas no son suficientes.
¿Cómo se explica la mentalidad ganadora? ¿Cómo se explica el hambre de gloria? ¿Cómo se explica este deporte en un país cuya idiosincrasia es profundamente futbolera y competitiva?
Todo eso, y mucho más, es lo que le otorga al jugador argentino un estatus de jerarquía alrededor del mundo. Es lo que explica que nuestros futbolistas lleguen a otras ligas, compitan desde el primer día y, al poco tiempo, terminen convirtiéndose en referentes o capitanes. Hay una forma de vivir el juego, de asumir la presión y de entender la competencia que parece venir incorporada.
Y eso también está en esta Selección. No como una fórmula exacta ni como una verdad científica, sino como una marca cultural. Una manera de jugar, de resistir y de no aceptar la derrota mientras todavía quede una pelota por disputar. Es un poco la insignia que nos envidia el mundo entero.
Ese “qué sé yo” no reemplaza al fútbol. Pero muchas veces lo completa. Y hasta ahora le alcanzó. Le alcanzó con el corazón, con las individualidades y con una cuota grande de rebeldía. No siempre desde la brillantez, pero sí desde la convicción.
Argentina volvió a encontrar dificultades para jugar. Otra vez cedió espacios entre líneas con demasiada facilidad y, justamente por ahí, llegó el gol de Dan Ndoye. No es la primera vez que le sucede en este Mundial. Como tampoco es la primera vez que le cuesta cerrar los partidos cuando consigue ponerse en ventaja. O, quizá, simplemente ese sea el libreto de esta Selección. La receta, discutible o no, con la que termina sufriendo cada clasificación.
No fue una gran noche de Lionel Messi. Tampoco encontró respuestas por el lateral derecho, un sector que volvió a exponer algunas de las carencias del equipo. Argentina no lograba imponerse desde el juego y el partido empezaba a entrar en ese terreno incómodo que tanto le gusta a Suiza.
Entonces apareció la pelota parada. Bendita pelota parada. Esa que Walter Samuel trabaja obsesivamente y que ya le dio más de una solución a este equipo. Se sabía que era una de las principales debilidades del conjunto helvético y Argentina la aprovechó para romper el cero y golpear donde más daño podía hacer.
Cuando Suiza atravesaba su mejor momento llegó la jugada que cambió el partido. La expulsión de Breel Embolo por doble amarilla, tras una simulación por una inexistente falta de Leandro Paredes en la mitad de la cancha, dejó a los europeos con diez futbolistas. Una decisión que seguramente generará debate entre quienes desconfían del VAR, pero que, desde el reglamento, fue correcta. Y terminó modificando por completo el desarrollo del encuentro.
Ya en el tiempo suplementario, el partido fue prácticamente todo argentino. Con más empuje que claridad. Suiza resistía con una zaga central de enorme nivel, sostenida además por los buenos ingresos desde el banco, mientras todavía encontraba fuerzas para lanzar algún contraataque valiente. Murió de pie. Pero no le alcanzó.
Cuando el partido pedía un héroe, irrumpieron la calidad, la jerarquía y la locura de Julián Álvarez. La Araña decidió reencontrarse con el gol con un zapatazo inmejorable al ángulo. Un desahogo para él y para todo un pueblo argentino que ya empezaba a rezar para no volver a jugarse la clasificación desde los doce pasos.
Y cuando todo estaba perdido para los suizos, volvió a aparecer el hambre de Julián. Un déjà vu de lo ocurrido frente a Egipto. Presionó, robó una pelota que parecía perdida, Thiago Almada condujo el ataque y Lautaro Martínez aprovechó el barro para sentenciar la clasificación. Mojaron los dos nueves. Difícil imaginar una noticia mejor para Lionel Scaloni a las puertas de una semifinal.
Argentina no entra en pánico. No le teme a la adversidad. No se desespera cuando el reloj empieza a correr en su contra. Es un equipo que aprendió a convivir con la incomodidad, a aceptar que los partidos de un Mundial rara vez se juegan exactamente como fueron planificados. Pragmático como pocos. Nunca se enamora tanto de una idea como para olvidarse del objetivo.
La Scaloneta está jugando por debajo del nivel que gran parte del mundo del fútbol imaginaba antes del torneo. Le está costando reencontrarse con la fluidez de otros tiempos y por momentos deja dudas futbolísticas. Sin embargo, sostiene algo que fue sagrado en aquel proceso de Qatar y que sigue siendo el mayor patrimonio de este grupo: el alma por sobre el botín.
Parte de esa fortaleza se explica en el vínculo que construyó el grupo. Con los años, este plantel dejó de ser solamente un conjunto de grandes futbolistas y se transformó en una familia. Hay una confianza interna que se nota en los festejos post partido. Rodrigo De Paul lo resume muy bien en El método Scaloni: uno por la familia deja la vida. Esa unión no garantiza jugar bien, pero sí explica por qué Argentina rara vez se entrega.
El gran ejemplo de esto es Lionel Messi. No tuvo su noche más fina. Se lo vio más cansado que de costumbre y lejos de esa influencia permanente a la que acostumbró durante tantos años. El orden táctico helvético también lo apagó. Sin embargo, volvió a encontrar otra manera de ayudar desde el pase. El centro preciso para que Alexis Mac Allister encontrara el gol de cabeza fue una muestra más de que su incidencia está más viva que nunca. Y quizá esta clasificación envuelva un valor enorme de este grupo: hace tiempo que le demostraron al Diez que ya no necesita cargar el Mundial sobre sus hombros. Ellos también están dispuestos a correr, sufrir y, si hace falta, morir por él.
Ahora el destino vuelve a poner a Inglaterra del otro lado. Una semifinal de Mundial. Imposible no dejar que la memoria viaje. Imposible no pensar en la historia, en las heridas, en los fantasmas y en los héroes que construyeron uno de los capítulos más intensos del fútbol argentino. Y de nuestros capítulos más oscuros como sociedad.
Messi tendrá una definición más para escribir en su carrera. Quizá la última. Y si alguna vez heredó algo de Diego, ojalá sea, por encima de cualquier comparación imposible, la capacidad de disfrutar estos escenarios. Porque hay partidos que trascienden el resultado y Argentina volverá a jugar uno de esos.
Por Malvinas, por el Diego, por la última de Leo. Seguimos y vamos con el corazón. Contra todos.
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El desafiante análisis de un histórico de Inglaterra antes de enfrentar a Argentina: “Vamos a mandar a dormir a Messi”

El exfutbolista inglés Joe Cole encendió la previa de la semifinal del Mundial entre Argentina e Inglaterra con una advertencia directa contra Lionel Messi: “Lo vamos a mandar a dormir. Sí, al 100%”.
Las declaraciones del exmediocampista, vertidas en el programa The Rest Is Football, que comparte con otras leyendas como Gary Lineker, Micah Richards y Alan Shearer llegaron horas después de que la selección argentina confirmara su lugar entre los cuatro mejores del mundo al vencer a Suiza por 3 a 1 en cuartos de final.
Cole no se limitó a la declaración de fe con el capitán albiceleste en el blanco. En el mismo espacio, el exjugador del Chelsea extendió su pronóstico al resultado final del partido: “Lo digo ahora mismo: vamos a llegar a la final del Mundial. Tenemos demasiada velocidad para las fortalezas de Argentina y les vamos a ganar. Lo siento en los huesos». Su argumento apunta a la juventud y el ritmo del plantel de Thomas Tuchel, una línea que ya había circulado en la prensa británica durante el torneo.
Cuando escuchó esus expresiones, Richards se sorprendió y lo retó: “¡No digas eso». Quien intentó ponerle un freno fue Lineker, goleador del Mundial de México 86 y admirador de Diego Maradona y del citado Messi. “Los argentinos son mañosos y son ganadores”, le avisó el ex punta a su colega, que no retrocedió: “Sabemos que lo son”.
La advertencia de Cole tiene una particularidad que no pasó inadvertida: Messi nunca enfrentó a Inglaterra en un partido oficial con la selección mayor. El propio capitán argentino lo reconoció tras el triunfo ante los suizos. “Jugué contra todos menos contra Inglaterra, así que también será lindo por eso”, dijo la Pulga, que calificó el cruce como “un partido especial” por tratarse de una semifinal del Mundial ante “una potencia, un gran equipo”.
El astro del Inter Miami también reflexionó sobre el peso histórico del duelo. “Todo lo que vi y recuerdo es por videos e imágenes que los argentinos constantemente ven y reviven”, señaló sobre los enfrentamientos del pasado, antes de subrayar que el grupo está “acostumbrado a jugar partidos de fútbol independientemente del rival”.
El historial entre ambas selecciones carga con episodios que trascienden el deporte. En el Mundial de México 1986, Diego Maradona marcó los dos goles más recordados de la rivalidad: la “Mano de Dios” y el “Gol del Siglo”. En Francia 1998, los ingleses cayeron por penales, y en Corea-Japón 2002 se tomaron revancha con un tanto de David Beckham. Desde aquel encuentro, las dos selecciones no volvieron a medirse en una competencia oficial, una sequía de 24 años que el miércoles llegará a su fin.
Cole, de 45 años, jugó en el Chelsea, en el Liverpool, en el West Ham United y en el Aston Villa, entre otros equipos. Ganó diez títulos a nivel clubes. Disputó tres Mundiales: Corea-Japón 2022, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.
Argentina llega a la semifinal tras un triunfo trabajado: Alexis Mac Allister abrió el marcador, pero Suiza empató antes del final del tiempo reglamentario. Julián Álvarez y Lautaro Martínez sentenciaron en el alargue para sellar el 3 a 1. “Tuvimos que sufrir de nuevo, pero este equipo nunca deja de creer”, escribió Messi en Instagram tras la clasificación. Los británicos, por su parte, vienen de vencer 2-1 a Noruega.
El partido entre Argentina e Inglaterra se disputará el miércoles 15 de julio desde las 16:00 (hora de Argentina) en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, Georgia. El ganador avanzará a la final del Mundial 2026, prevista para el domingo 19 de julio. Del otro lado de la llave se batirán a duelo España y Francia.
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Las perlitas de la práctica de Argentina tras el pase a la semi del Mundial: nuevas pelotas, charla Dibu-Scaloni y una visita especial

Bajo la conducción de Scaloni, los jugadores que no sumaron minutos contra Suiza realizaron un ensayo liviano
El plantel de la selección argentina se entrenó en Kansas City después de conseguir la clasificación a las semifinales del Mundial 2026 tras vencer por 3-1 a Suiza en tiempo extra. El encuentro por los cuartos de final dejó un fuerte desgaste en los futbolistas albicelestes y, más allá de que no hay problemas respecto a lesiones, el equipo realizó un entrenamiento liviano en la jornada del domingo para regular las cargas.
El triunfo contra el combinado suizo se desarrolló en la ciudad que funcionó como base del Mundial 2026 para Argentina, por lo que se ahorró el desgaste del viaje post partido. En este contexto, como ocurrió en gran parte de la estadía de la delegación en los Estados Unidos, la práctica formal se llevó a cabo en el predio del Sporting Kansas City. El mismo esquema se repetirá este lunes, antes del viaje de toda la delegación a Atlanta para completar allí la anteúltima preparación rumbo al cruce con los ingleses.
La práctica dominical inició con trabajos regenerativos en el gimnasio y los futbolistas saltaron al césped para realizar movimientos con pelota cerca de las 20:30 (18:30 en Kansas). Durante la espera de la irrupción de los futbolistas, Lionel Scaloni pasó el tiempo realizando “jueguitos” con la pelota. El director técnico también tuvo una charla individual con Emiliano Dibu Martínez, quien luego se sumó con el resto de los arqueros.
El entrenador dialogó con el arquero de la Selección en el inicio del entrenamiento
Una de las particularidades del ensayo es que contó con las nuevas pelotas que comenzarán a utilizarse en las últimas fases del Mundial. Más allá de que la única modificación es el color del diseño, los equipos ya utilizan al flamante balón en las prácticas. En el plano de los jugadores de campo, los que fueron titulares contra Suiza no salieron a las canchas y los que fueron suplentes comenzaron con toques livianos en ronda.
El único del grupo que no formó parte de los ejercicios más intensos con pelota fue Nicolás González, quien ingresó a los 78 minutos contra Suiza y fue el primer cambio en prácticamente todos los partidos. El cuerpo técnico optó por regular las cargas del futbolista por precaución, tal como hicieron los titulares. El entrenamiento continuó con un breve reducido entre los futbolistas.
Giovanni y Gianluca Simeone, hijos del Cholo y hermanos de Giuliano, que participó del entrenamiento albiceleste, estuvieron presentes en el predio para presenciar la práctica de Argentina.
El martes será el día de mayor actividad protocolar antes del partido. Por disposición de la FIFA para la jornada previa, Argentina tendrá una práctica abierta a la prensa durante los primeros 15 minutos y, antes de ese entrenamiento, tres jugadores hablarán en zona mixta. Luego de esto, se llevará a cabo la conferencia de prensa oficial por parte de Lionel Scaloni.
El próximo partido se jugará en Atlanta, el mismo escenario en el que el equipo de Lionel Scaloni revirtió un 0-2 ante Egipto cuando quedaban poco más de 10 minutos. La clasificación ante los suizos llegó en un contexto de desgaste físico marcado por el calor y por otro encuentro extenso para un plantel que venía de una exigencia similar.
Uno de los focos del cuerpo técnico pasa por la recuperación de los jugadores que terminaron con molestias frente a Suiza. Los dos casos que encendieron la atención fueron los de Cristian Romero y Leandro Paredes, ambos reemplazados durante el partido en Kansas City.
El Cuti salió por calambres y en su lugar ingresó Nicolás Otamendi, mientras que el volante de Boca Juniors dejó la cancha a 10 minutos del final por cansancio y fatiga, decisión tras la cual Scaloni mandó al campo al Flaco López. Los dos estarán disponibles para el cruce de semifinales ante el equipo de Thomas Tuchel.
Con todo el plantel en condiciones, el entrenador cuenta con dos jornadas más para preparar el partido contra Inglaterra. La sesión del domingo estuvo orientada a un trabajo regenerativo para los futbolistas con más minutos acumulados, después de dos encuentros de 120 minutos y de la carga emocional que dejaron los cruces frente a Cabo Verde, Egipto y Suiza.
Ante este panorama, la selección argentina arribará a Atlanta para buscar la clasificación a una nueva final del Mundial. El choque contra Inglaterra se llevará a cabo el miércoles 15 de julio a partir de las 16:00 (hora argentina). Del otro lado del cuadro, Francia y España se enfrentarán el martes a la misma hora.
North America,Soccer,Sport
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