Connect with us

INTERNACIONAL

Todos los errores del presidente: una mirada sobre la democracia en Estados Unidos

Published

on


Esta semana se cumplen cincuenta años del estreno de Todos los hombres del presidente, una de las mejores obras de la filmografía política norteamericana, dirigida por Alan J. Pakula, con papeles estelares para Robert Redford y Dustin Hoffman. Un trepidante thriller sobre la investigación periodística del caso Watergate, escándalo que condujo al presidente Richard Nixon a la dimisión el 8 de agosto de 1974.

Nixon no quiso someterse a un juicio político que habría concluido con su destitución y presentó la renuncia al cargo. Antes de dimitir pronunció unas palabras que hoy vuelven a resonar en Washington: “La culpa es de los profesores y de los periodistas”. Un joven empresario inmobiliario de Nueva York llamado Donald Trump, treinta años recién cumplidos, era entonces un ferviente admirador de Nixon. “La culpa es de los profesores y de los periodistas”.

Advertisement

Todos los hombres del presidente fue un éxito de taquilla, ganó cuatros premios Óscar en 1977, uno de ellos al mejor guion, y tuvo un formidable impacto en Estados Unidos, en Europa y en todos los países del resto del mundo en los cuales pudo visionarse. Una película de época. Una película de intriga con un final ya sabido.

Es el retrato de un momento crítico de Estados Unidos y a la vez es una elegía de Estados Unidos. Después de perder la guerra del Vietnam, después de haber roto la paridad del dólar con el oro para financiar los costes de la estabilidad social, después de la crisis del petróleo de 1973, que multiplicó por cuatro el precio de los carburantes, el presidente Nixon dimitió acosado por un escándalo que la prensa libre había contribuido a destapar.

Momento de objetiva debilidad. Momento de gran fortaleza, también: la reputación de la democracia liberal alcanza uno de sus hitos más elevados. Un país que acaba de perder una guerra ante un abnegado ejército de campesinos asiáticos, un país que ha tenido que abandonar el patrón oro para poder emitir más moneda, un país que acaba de sufrir el primer shock en la industria desde el final de la Segunda Guerra Mundial, empuja a su presidente a la dimisión porque ha mentido.

Advertisement

Estados Unidos se halla en un momento de objetiva debilidad, pero al mismo tiempo su sistema democrático muestra una gran fortaleza. El control de los poderes funciona. La prensa libre puede fiscalizar al gobierno. La democracia brilla. Es deseable.

The Washington Post, protagonista

The Washington Post es el héroe de la película. Un diario liberal, entonces de propiedad familiar, conducido por una gran editora, Katharine Graham, firme, insobornable, con fuerte vocación periodística. Confía en la redacción y en su director, Ben Bradlee, que a su vez protege a los periodistas Bob Woodward (Redford) y Carl Bernstein (Hoffman). Guiados por una Garganta Profunda (un alto cargo del FBI) que les va dando pistas, los dos periodistas consiguen comprobar que la acción de espionaje en la sede del comité nacional del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington, descubierta por la policía, está relacionada con las más altas instancias.

Advertisement

Nixon ha mentido. Nixon cae y triunfa la buena reputación de la democracia liberal. Cincuenta años después, el diario es propiedad de Jeff Bezos, dueño de Amazon, uno de los nuevos oligarcas norteamericanos.

¿Quién no quería vivir en un país democrático en 1976? La Unión Soviética estaba gobernada por una gerontocracia que ocho años atrás había enviado los tanques a Praga para sofocar un intento de apertura del socialismo checo. La República Popular China acababa de salir de las turbulencias de la Revolución Cultural, guerra civil encubierta en un país todavía subdesarrollado. En China asomaba entonces la figura de Deng Xiaoping, futuro líder reformista.

Latinoamérica estaba mayoritariamente gobernada por regímenes dictatoriales patrocinados por Estados Unidos, legado defensivo de Henry Kissinger. Por el contrario, el escaparate democrático europeo se mantenía en pie para competir con la URSS en un terreno decisivo: la reputación moral del sistema político.

Advertisement

Fortalecer la democracia en Europa

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos defendía entonces el fortalecimiento del sistema democrático en Europa y no apelaba a la destrucción de la Comunidad Económica Europea. En ese marco tuvo lugar la transición española, flanqueada por los cambios democráticos en Portugal y Grecia.

La revolución portuguesa de 1974 inquietó mucho a Kissinger, secretario de Estado de Nixon, que estuvo sopesando la posibilidad de propiciar una guerra civil entre el sector más moderado del Ejército, fuerte en los cuarteles del norte del país, y las unidades más revolucionarias, más influidas por la izquierda, que controlaban Lisboa.

Advertisement

El embajador norteamericano en Lisboa, Frank Carlucci, hombre de la CIA, le dijo a Kissinger que intentar repetir Chile en Portugal podía ser un grave error. Una guerra civil en Europa no era aconsejable. Carlucci no era un blando. Había intervenido en la liquidación de Patrice Lumumba en el Congo; venía del Brasil, donde había ayudado a consolidar la dictadura militar. Propuso modular gradualmente la situación interna portuguesa apoyando al Partido Socialista de Mario Soares, ganador de las primeras elecciones democráticas, las legislativas de 1975, y sugería hacerlo con el concurso de los socialdemócratas europeos. La tesis del embajador se impuso. Había que respetar el escaparate democrático europeo. Los socialdemócratas alemanes y suecos, sobre todo los alemanes, pasaron a ocuparse del sur de Europa. Felipe González lo sabe bien.

Los periodistas Bob Woodward (izq.) y Carl Bernstein (der.), en un evento por el 50° aniversario del caso Watergate, en la redacción de The Washington Post, en junio de 2022. Foto: AFP

¿Quién no quería ser demócrata en 1976? Juan Carlos I sabía que solo una transición democrática pacífica y sellada por Europa podía legitimar la restauración de la monarquía en España. El falangista Adolfo Suárez, ministro-secretario general del Movimiento, soñaba con ser el gestor del cambio democrático en España. Y lo fue. Y fue más lejos de lo que le había señalado su mentor, Torcuato Fernández Miranda.

El dirigente comunista Santiago Carrillo se había adherido a la línea eurocomunista italiana, consistente en una aproximación a la política socialdemócrata sin renunciar a las raíces históricas de 1917. En la España de 1976 no se podía liderar la oposición democrática y a la vez defender la dictadura del proletariado. El joven Felipe González, con las espaldas bien cubiertas, estaba absolutamente convencido de que el PSOE recién salido de la hibernación sería uno de los grandes protagonistas de la transición y pidió a Suárez que legalizara al PCE para evitar que este se presentara sin sus siglas en las primeras elecciones democráticas, con candidatos más jóvenes envueltos con el aura de la persecución política.

¿Quién no quería ser demócrata en 1976 después de ver Todos los hombres del presidente? Esa película fue uno de los grandes éxitos del soft power norteamericano, el poder blando, teorizado unos años después por Joseph Nye, profesor de la universidad de Harvard.

Advertisement

“El poder no es solo mandar, sino moldear las preferencias de los otros para que quieran lo mismo que tú”, sostenía Nye. No hay poder blando sin capacidad de persuasión. Y en la Europa de 1976, la capacidad de persuasión de Estados Unidos pasaba por la defensa de la democracia. En el interior de ese marco histórico tuvo lugar la transición española.

Con Nixon en la Casa Blanca, la transición habría sido distinta: más lenta, más dura, más violenta seguramente. La Constitución de 1978 se pactó con el demócrata Jimmy Carter en la presidencia de los Estados Unidos. En 1976, el cantante Bob Dylan, amigo de Carter, ponía en marcha la gira Rolling Thunder Revue por ciudades y pueblos del suroeste del país, cantando a favor de los derechos civiles. Después de la caída de Nixon, deseos de renovación.

Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, en una imagen de septiembre de 1973 en Washington. Foto: AFP

En 1979 estalla la revolución islámica en Irán, Oriente Medio se tensa y la religión regresa a escena como fuerza política de choque. En 1979, el papa polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II, reorienta a la Iglesia católica, la aleja del ‘compromiso histórico’ con los marxistas europeos, condena la teología de la liberación latinoamericana, y se dispone a romper el muro soviético golpeándolo desde Polonia con el apoyo de Estados Unidos.

En el Reino Unido, la líder de la oposición conservadora, Margaret Thatcher, recibe el apelativo de la Dama de Hierro, y acusa a los laboristas de haber convertido a la orgullosa Inglaterra en la “tierra de mendigar y pedir prestado”. Carter se estrella en Irán. No consigue resolver la ocupación de la embajada de Estados Unidos en Teherán con una operación de comandos especiales y su presidencia se viene abajo.

Advertisement

Las elecciones presidenciales de 1980 las gana el actor republicano Ronald Reagan. Reagan, Thatcher y Juan Pablo II cambian la orientación de Occidente, mientras el precio de la energía pasa a ser un componente fundamental de los costes de producción. La Unión Soviética perderá la Guerra Fría, los ayatollahs shiitas se fortificarán en Irán y los príncipes sauditas financiarán la extensión del fundamentalismo sunita. Petróleo, neoliberalismo y religión.

Un mundo distinto

Cincuenta años después del estreno de Todos los hombres del presidente, vivimos en otro mundo, en un Nuevo Mundo cuyos parámetros no logramos comprender del todo. Medio siglo después, el presidente Donald Trump, gran admirador de Nixon, ha tirado el soft power por la ventana, quiere desbaratar la Unión Europea, tiene a periodistas y profesores en el punto de mira, y está a punto de estrellarse en Irán.

Advertisement

No está loco. Intenta abrir una nueva era como hizo Reagan, pero esta vez no cuenta con el apoyo del Papa de Roma ni con la sumisión de los británicos. Intenta abrir una nueva era sin una narrativa estable. Impulsos, consignas e imágenes en las pantallas de los teléfonos móviles. Política y artillería guiadas por la IA. Se ha metido en el avispero de Irán empujado por el gobierno israelí, que le prometió una rápida victoria si lograban liquidar al líder supremo Alí Khamenei una acción relámpago dirigida por el Mossad. Después de un golpe fulminante, el régimen caería. Y podría iniciarse un proceso similar al de Venezuela.

No ha sido así y Trump se halla hoy ante una trampa de muy difícil salida. Si profundiza la guerra, se expone a un drama nacional: soldados muertos, inflación y quiebra de su base electoral, a la que prometió que Estados Unidos no haría más guerras, que los europeos pagarían más, más y más, y que lo ahorrado revertiría en beneficio de la América blanca y auténtica, previa expulsión de millares de inmigrantes. Si ahora se queda quieto, los iraníes pueden intentar convertir en permanente el peaje que han empezado a cobrar en el estrecho de Ormuz, mientras Israel ocupa el sur del Líbano. “Trump es el perdedor de la guerra”, ha sentenciado la revista liberal The Economist.

El pasado martes, el antiguo admirador de Nixon amenazaba con destruir la milenaria civilización persa y todo el mundo pensó en la bomba atómica. Durante la madrugada del miércoles (hora local española) se anunciaba un alto el fuego y por la tarde, el hombre del Apocalipsis sugería la posibilidad de repartirse con Irán el peaje de Ormuz, la mitad para vosotros y la mitad para nosotros. ¿Está loco?

Advertisement

No. Trump miente a diario, rompe a conciencia la narrativa política convencional, todo son impulsos y provocaciones, pero intenta evitar que sus votantes crean que les ha mentido en lo fundamental: más guerras, más gasto, más inflación. Trump no habla para los europeos. Habla para los suyos e intenta tranquilizarlos a diario. Incluso ha sido capaz de sugerirles que Estados Unidos podría ganar dinero con el peaje de Ormuz. Miente sin parar, pero tiene miedo a que la Gran Mentira le esquile el mandato el próximo mes de noviembre.

Han pasado cincuenta años. Vean Todos los hombres del presidente, y recuerden: la culpa es de los profesores y de los periodistas.

Advertisement
Advertisement

INTERNACIONAL

A tres meses y medio de las elecciones en Brasil, un escándalo de corrupción amenaza al gobierno de Lula

Published

on


Un oscuro escándalo de corrupción sacude a un aliado político clave del presidente brasileño Luiz Lula da Silva a solo tres meses y medio de las elecciones generales en las que buscará su reelección por otros cuatro años.

El senador Jaques Wagner, líder del gobierno en el Senado, está en el centro de una investigación por un esquema ilegal vinculado al proceso de liquidación del Banco Master.

Advertisement

El también exministro de Defensa y exjefe de la Casa Civil (jefe de gabinete) durante la presidencia de Dilma Rousseff (2011/2016) está acusado de recibir “ventajas económicas indebidas” para favorecer a esa entidad bancaria. Según la denuncia, habría recibido dinero, un departamento y dádivas como el uso de aviones privados.

El monto que investiga la justicia en concepto de pagos irregulares supera el millón de dólares.

“Aunque Lula no esté directamente involucrado en el escándalo, Wagner es el líder de su gobierno y un hombre de confianza estratégica, además de ser candidato al Senado por Bahía” en las elecciones generales del 4 de octubre, dijo a TN el analista brasileño Marco Teixeira, del la Fundación Getulio Vargas, de Río de Janeiro.

Advertisement

Wagner fue además gobernador de ese populoso estado del nordeste del país.

El impacto del caso en la campaña

Los asesores de Lula buscan ahora minimizar la denuncia cuando el foco de este escándalo estaba puesto en su principal rival, el candidato de la derecha Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por sus supuestos vínculos con el dueño del banco denunciado, Daniel Vorcaro.

En un audio revelado por la prensa local en las últimas semanas se escucha al postulante presidencial de la derecha brasileña solicitarle dinero a Vorcaro para financiar una película biográfica sobre su padre, hoy encarcelado y condenado a 11 años de prisión por golpismo.

Advertisement

Vorcaro se encuentra en prisión desde marzo.

El senador Flavio Bolsonaro (Foto: REUTERS/Alexandre Meneghini)

El Banco Master fue liquidado por insolvencia en noviembre pasado. Se estima que presentaba deudas por más de 7000 millones de dólares a unos 800.000 inversores (reembolsados por el fondo de garantías).

Advertisement

El audio tuvo un fuerte impacto en la campaña de Bolsonaro. De hecho, el escándalo frenó su fuerte repunte en los sondeos. En los últimos meses, el candidato conservador había recortado una desventaja de hasta 10 puntos con Lula y se había colocado en un empate técnico.

Leé también: Rusia pierde otro aliado estratégico: Armenia mira a Europa y Putin lanza sanciones bajo la sombra de Ucrania

Sin embargo, este escándalo volvió a poner a Lula en primer lugar, con una leve ventaja de hasta cuatro puntos, según Datafolha. Pero todo podría cambiar con el caso Wagner.

Advertisement

La causa tuvo un fuerte giro este jueves cuando la policía realizó 18 allanamientos en tres estados de Brasil. Wagner es uno de los objetivos, según fuentes policiales.

El legislador, de 75 años, está acusado de defender los intereses del Banco Master en el Senado. Según la investigación, tramitó una enmienda constitucional -que finalmente no prosperó- para aumentar el límite del fondo de garantía del sistema bancario brasileño con el fin de salvar a la entidad de la quiebra.

En concreto se lo investiga por corrupción pasiva, corrupción activa y lavado de dinero.

Advertisement

Para Teixeira, el gobierno “perdió su oportunidad. Pudieron haber destituido a Wagner del liderazgo del Senado mucho antes, cuando orquestó de forma deficiente la (rechazada) nominación del Abogado General de la Unión Jorge Messias (amigo de Lula) al Supremo Tribunal Federal”, el máximo tribunal de Justicia.

“Wagner convenció al gobierno de que podían enviar la nominación al Senado y que Messias sería aprobado. Fue un fracaso político y una clara muestra de la incapacidad de Wagner para expresarse con claridad, lo que significó que no podía continuar como líder del gobierno» en el Senado, indicó.

Teixeira dijo “el gobierno está pagando ahora un precio más alto por el escándalo, por no haber actuado a tiempo y no haberlo sustituido” antes.

Advertisement

Según el analista, este escándalo ahora “le da munición al propio Flávio Bolsonaro” que “ahora intenta volver a poner en tela de juicio el problema de la corrupción en el gobierno y en el propio PT (el oficialista Partido de los Trabajadores)”.

Además, Bolsonaro “pasó al ataque y está intentando revivir” su campaña con propuestas de seguridad pública radicales.

En ese excenario, el candidato de derecha presentó este jueves su plan “Brasil sin Miedo” que incluye conformar un “paredón” militar en la frontera, castración química para violadores y unidades penitenciarias inspiradas en el modelo del salvadoreño Nayib Bukele.

Advertisement

A tres meses y medio de las elecciones, la campaña está abierta.

“Nadie sabe qué deparará el futuro. Así, el caso Volcaro es una caja de sorpresas, un enigma que, cada vez que se remueve, afecta a alguien. Y este es un caso típico en el que no tiene afiliación ideológica. Puede derrotar a cualquier líder político importante de cualquiera de los dos bandos en la contienda presidencial”, concluyó Teixeira.

Brasil, Lula Da Silva, Flavio Bolsonaro

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

Interna en el régimen iraní: el líder supremo se oponía al acuerdo con Estados Unidos impulsado por el presidente Pezeshkian

Published

on


Interna en el régimen iraní: el líder supremo admitió que se oponía al acuerdo con Estados Unidos impulsado por Pezeshkian

La firma del acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Medio Oriente dejó al descubierto diferencias en la cúpula del régimen iraní. El líder supremo, Mojtaba Khamenei, reconoció este jueves que no compartía la estrategia que condujo al entendimiento con Washington y que terminó autorizándolo únicamente después de recibir garantías del presidente Masud Pezeshkian y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

La declaración representa una inusual admisión pública de desacuerdo dentro de las estructuras de mando de la República Islámica en un momento clave, apenas un día después de que los presidentes Donald Trump y Pezeshkian formalizaran el memorando que abrió una etapa de negociaciones para cerrar definitivamente el conflicto.

Advertisement

En un mensaje dirigido a la población iraní, Khamenei explicó que inicialmente no respaldaba el acuerdo alcanzado con Estados Unidos.

Yo, por principio, tenía una opinión diferente”, afirmó. Sin embargo, sostuvo que decidió dar luz verde al proceso después de que el mandatario iraní y los máximos responsables de seguridad asumieran compromisos concretos para proteger los intereses nacionales.

Según relató, Pezeshkian le garantizó personalmente que Irán no aceptaría condiciones que considerara perjudiciales durante las conversaciones con Washington.

Advertisement

Si la parte estadounidense intentaba plantear exigencias excesivas, no se sometería”, indicó el líder supremo al describir las garantías que recibió antes de otorgar su consentimiento.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una foto de archivo
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una foto de archivo

Lejos de presentar el acuerdo como un acercamiento político a Washington, Khamenei buscó marcar distancia y transmitir que el régimen seguirá considerando a Estados Unidos como un adversario estratégico.

“Las negociaciones presenciales futuras no implicarán la aceptación de la postura del enemigo”, afirmó.

Khamenei también aprovechó el mensaje para cuestionar directamente a Donald Trump. Según su versión, fue la Casa Blanca la que presionó para concretar el entendimiento después de meses de enfrentamientos.

Advertisement

Fue el presidente estadounidense quien, en un acto de desesperación, utilizó toda clase de presión para lograrlo”, sostuvo.

Las declaraciones muestran un intento de equilibrar dos mensajes distintos dentro de Irán. Por un lado, respaldar una decisión adoptada por el gobierno y los organismos de seguridad. Por otro, evitar que el acuerdo sea interpretado por los sectores más duros del régimen como una concesión política ante Washington.

La intervención de Khamenei también tuvo relevancia porque se trata de su primera reacción pública sobre el pacto desde que asumió el cargo en marzo, tras la muerte de su padre, el ayatollah Ali Khamenei, durante los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero que desencadenaron la guerra regional.

Advertisement

Desde entonces, el nuevo líder supremo no ha realizado apariciones públicas y se ha limitado a difundir mensajes a través de los canales oficiales del Estado.

El ayatollah Mojtaba Khamenei dijo que autorizó el entendimiento tras recibir garantías de que se protegerían los intereses iraníes y del llamado “Eje de la Resistencia”
El ayatollah Mojtaba Khamenei dijo que autorizó el entendimiento tras recibir garantías de que se protegerían los intereses iraníes y del llamado “Eje de la Resistencia”

El memorando firmado por Estados Unidos e Irán establece el cese permanente de las operaciones militares, contempla compromisos relacionados con la situación en el Líbano y prevé la reapertura del estrecho de Ormuz para el tránsito marítimo internacional.

El documento también abrió un período de 60 días destinado a negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas.

Esas futuras conversaciones constituyen uno de los puntos más sensibles para Teherán. Aunque el memorando contempla negociaciones sobre cuestiones nucleares, Khamenei dejó claro que no considera que el proceso implique una modificación de la postura estratégica de la República Islámica frente a Estados Unidos.

Advertisement

La firma del acuerdo puso fin a la guerra, pero también dejó expuestas las tensiones entre quienes consideran necesario avanzar en una negociación con Washington y quienes continúan viendo ese camino con desconfianza.

(Con información de Reuters, AFP, EFE y Europa Press)



Middle East

Advertisement
Continue Reading

INTERNACIONAL

Dems raked in millions from employees at firms newly identified as ‘Chinese military companies’

Published

on


NEWYou can now listen to Fox News articles!

Democrats, among them some of the most recognizable names in politics, have accepted millions of dollars in campaign contributions from top employees at firms the Pentagon recently designated as «Chinese military companies» operating in the U.S.

Advertisement

The Department of War on June 8 designated Alibaba, Baidu and BYD as «Chinese military companies,» meaning that the three firms, in the eyes of the U.S. government, are providing assistance to the People’s Liberation Army through its military-civil fusion strategy or other means. Senior employees at these companies, including executives, have donated roughly $2.6 million to Democratic political committees since 2020, a Fox News Digital review of campaign finance filings has found.

Notable individuals and organizations that received contributions from top staffers at these firms include Sen. Adam Schiff, Rep. Nancy Pelosi, former President Joe Biden, Gov. Gavin Newsom, former Vice President Kamala Harris and the Democratic National Committee. 

Donors to Democratic committees from the trio of firms include executives, top-level lawyers, lobbyists and, to a much lesser extent, rank-and-file employees working in areas such as engineering or management. The staffers made some contributions to Republicans as well, though the overall sum was far lower than what Democrats received.

Advertisement

PLATNER’S ANTI-CORPORATE CRUSADE HITS AWKWARD SNAG AS RECEIPTS TELL ANOTHER STORY 

Rep. Nancy Pelosi speaks to members of the media after a classified briefing on TikTok at the U.S. Capitol in Washington, D.C., on March 12, 2024. (Graeme Sloan/Bloomberg via Getty Images)

The review included direct contributions, earmarked contributions and donations to joint-fundraising committees reported in campaign finance filings. It did not identify corporate donations from Alibaba, Baidu or BYD to the federal committees.

Advertisement

«American politicians should no longer accept campaign cash from any Chinese companies. Politicians who have been taking campaign cash from companies like Baidu, Alibaba and BYD now realize they were supported by blacklisted Chinese Military Companies,» Michael Lucci, CEO of the national security organization State Armor, told Fox News Digital. «The reason the Pentagon’s list of sanctioned CCP companies keeps expanding is because the Chinese Communist Party imposes a ‘civil-military fusion’ mandate upon all Chinese companies, forcing them to assist in modernizing China’s military with the goal of defeating America.»

«They all end up working to support the PLA. They should all be cut off from U.S. politics,» he added. 

The Pentagon’s Chinese military company designation via its 1260H list does not function as a traditional sanction, as Americans can continue to do business with the company.

Advertisement

Biden-linked committees and joint fundraising vehicles were by far the biggest beneficiaries of the funds, taking in roughly $850,000 from employees at the trio of firms between 2020 and 2024. The DNC, meanwhile, had a haul of around $500,000 while Harris-linked committees brought in roughly $140,000.

TOP CALIFORNIA DEM RUNNING FOR OFFICE TIED TO CHINESE SCHOOL ACCUSED OF US DIPLOMA SCANDAL

U.S. President Joe Biden and first lady Jill Biden exiting stage at International African-American Museum

Former first lady Dr. Jill Biden gave an update on former President Joe Biden’s cancer on Saturday, saying that the 83-year-old will live with cancer for the rest of his life, he maintains a busy schedule but has slowed down. (Grant Baldwin/Getty Images)

Various state Democratic parties also received five-figure support from employees at Baidu, BYD and Alibaba. Newsom, per state campaign finance records, accepted $50,000 from an executive at BYD, an electric-vehicle manufacturer that his administration later awarded a contract. 

Advertisement

Fox News Digital reached the offices of Biden, Harris, Schiff, Pelosi, Newsom and the DNC on Sunday for comment and has not heard back as of publishing.

Pentagon officials are legally required to release a list of what it determines to be Chinese military companies every year. The first such list was released in June 2021 under President Joe Biden.

The Pentagon’s 1260H list identifies Chinese companies the Defense Department says are «Chinese military companies» operating directly or indirectly in the United States. Required by the 2021 National Defense Authorization Act, the list is intended to warn U.S. businesses and investors about firms tied to China’s military-civil fusion strategy, though inclusion does not automatically trigger sanctions.

Advertisement

New defense laws, however, have given the list more bite in recent years.

The Pentagon will be barred from directly contracting with companies on the list starting June 30 and is currently banned from contracting with companies who lobby on behalf 1260H-listed firms. In 2027, the ban will be expanded to prevent indirect procurement of goods manufactured by Chinese military companies through supply chain intermediaries.

WALL STREET BANKS HELPED CHINESE MILITARY-LINKED FIRM RAISE BILLIONS DESPITE RED FLAGS, LAWMAKERS FIND

Advertisement
Kamala Harris holds a microphone

Former U.S. Vice President Kamala Harris speaks during her «107 Days» book tour at the Ziff Ballet Opera House at the Adrienne Arsht Center for the Performing Arts on Thursday, Nov. 20, 2025, in downtown Miami. (Matias J. Ocner/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)

While Alibaba, Baidu and BYD only recently earned formal designations as Chinese military companies, their links to the CCP have been widely reported for years.

The Wall Street Journal, for instance, reported in 2017 that Alibaba was assisting the Chinese government in its surveillance efforts against dissidents, and Chinese state media reported in 2018 that the firm had a large CCP presence within it. Some sources within the company told Reuters in 2019 that the firm had developed an app designed specifically to increase ideological alignment with Chinese President Xi Jinping. 

Alibaba, however, has come out strongly against its inclusion on the Pentagon’s list of Chinese military companies.

Advertisement

NATIONAL SECURITY EXPERTS RAISE CONCERNS AFTER MICROSOFT PROGRAM EXPOSED AS POSSIBLE AVENUE FOR CHINESE SPYING

U.S. President Donald Trump and Chinese President Xi Jinping

President Donald Trump and Chinese President Xi Jinping represent the world’s two most powerful economies. (Brendan Smialowski – Pool/Getty Images)

«There’s no basis to conclude that Alibaba should be placed on the Section 1260H List,» a company spokeswoman told Fox News Digital. «Alibaba is not a Chinese military company nor part of any military-civil fusion strategy. We will take all available legal action against attempts to misrepresent our company.»

That statement also appears in a Securities and Exchange Commission filing made by Alibaba shortly after it was added to the Pentagon’s list.

Advertisement

«Inclusion in the CMC List will not affect the Group’s ability to conduct business as usual in the United States or anywhere in the world because the Group does not do business related to U.S. military procurement,» the SEC filing adds. «The CMC List does not impose any other export controls or sanctions, nor does it prohibit any persons (other than the U.S. Department of Defense) from business dealings with the Group or transacting in the securities of the Company.»

A person walking past a sign at Alibaba Group Holding Ltd. headquarters in Hangzhou China

A person walks past a sign at Alibaba Group Holding Ltd. headquarters in Hangzhou, China, on May 8, 2021. Alibaba is scheduled to report fourth-quarter results on May 13. (Qilai Shen/Bloomberg)

RICKETTS, FETTERMAN TEAM UP FOR CRACKDOWN ON CHINA’S ATTEMPTS TO PURCHASE US FARMLAND

As early as 2015, outlets like Bloomberg News were reporting that the Chinese government was heavily subsidizing BYD. Wang Chuanfu, the founder and CEO of the firm, is a member of the Chinese Communist Party and an ally of Xi. 

Advertisement

BYD did not respond to a request for comment when reached by Fox News Digital on Monday.

In Baidu’s case, China’s Ministry of Science and Technology named the company as part of the country’s «national team» for AI development in 2017, with it later appointed by the CCP’s National Development and Reform Commission to lead China’s first national lab on deep learning technologies, according to state media. The firm, which primarily operates a search engine, reportedly assists the Chinese government in carrying out censorship.     

«We categorically reject the inclusion of Baidu on the list, and there is no credible justification for adding Baidu to the list,» a Baidu spokesperson told Fox News Digital «The suggestion that Baidu is a military company is entirely baseless. We will not hesitate to use all options available to us to have the company removed from the list.»

Advertisement

CLICK HERE TO DOWNLOAD THE FOX NEWS APP

The Pentagon has defended its additions to the list.

«After the Department conducted its due diligence, it identified 188 entities that meet the statutory requirement for inclusion on the most recent 1260H List,» a Department of War spokesperson told Fox News Digital.

Advertisement

joe biden, pentagon, fund raising, xi jinping, democrats senate

Continue Reading

Tendencias