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Todos los errores del presidente: una mirada sobre la democracia en Estados Unidos

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Esta semana se cumplen cincuenta años del estreno de Todos los hombres del presidente, una de las mejores obras de la filmografía política norteamericana, dirigida por Alan J. Pakula, con papeles estelares para Robert Redford y Dustin Hoffman. Un trepidante thriller sobre la investigación periodística del caso Watergate, escándalo que condujo al presidente Richard Nixon a la dimisión el 8 de agosto de 1974.

Nixon no quiso someterse a un juicio político que habría concluido con su destitución y presentó la renuncia al cargo. Antes de dimitir pronunció unas palabras que hoy vuelven a resonar en Washington: “La culpa es de los profesores y de los periodistas”. Un joven empresario inmobiliario de Nueva York llamado Donald Trump, treinta años recién cumplidos, era entonces un ferviente admirador de Nixon. “La culpa es de los profesores y de los periodistas”.

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Todos los hombres del presidente fue un éxito de taquilla, ganó cuatros premios Óscar en 1977, uno de ellos al mejor guion, y tuvo un formidable impacto en Estados Unidos, en Europa y en todos los países del resto del mundo en los cuales pudo visionarse. Una película de época. Una película de intriga con un final ya sabido.

Es el retrato de un momento crítico de Estados Unidos y a la vez es una elegía de Estados Unidos. Después de perder la guerra del Vietnam, después de haber roto la paridad del dólar con el oro para financiar los costes de la estabilidad social, después de la crisis del petróleo de 1973, que multiplicó por cuatro el precio de los carburantes, el presidente Nixon dimitió acosado por un escándalo que la prensa libre había contribuido a destapar.

Momento de objetiva debilidad. Momento de gran fortaleza, también: la reputación de la democracia liberal alcanza uno de sus hitos más elevados. Un país que acaba de perder una guerra ante un abnegado ejército de campesinos asiáticos, un país que ha tenido que abandonar el patrón oro para poder emitir más moneda, un país que acaba de sufrir el primer shock en la industria desde el final de la Segunda Guerra Mundial, empuja a su presidente a la dimisión porque ha mentido.

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Estados Unidos se halla en un momento de objetiva debilidad, pero al mismo tiempo su sistema democrático muestra una gran fortaleza. El control de los poderes funciona. La prensa libre puede fiscalizar al gobierno. La democracia brilla. Es deseable.

The Washington Post, protagonista

The Washington Post es el héroe de la película. Un diario liberal, entonces de propiedad familiar, conducido por una gran editora, Katharine Graham, firme, insobornable, con fuerte vocación periodística. Confía en la redacción y en su director, Ben Bradlee, que a su vez protege a los periodistas Bob Woodward (Redford) y Carl Bernstein (Hoffman). Guiados por una Garganta Profunda (un alto cargo del FBI) que les va dando pistas, los dos periodistas consiguen comprobar que la acción de espionaje en la sede del comité nacional del Partido Demócrata en el edificio Watergate de Washington, descubierta por la policía, está relacionada con las más altas instancias.

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Nixon ha mentido. Nixon cae y triunfa la buena reputación de la democracia liberal. Cincuenta años después, el diario es propiedad de Jeff Bezos, dueño de Amazon, uno de los nuevos oligarcas norteamericanos.

¿Quién no quería vivir en un país democrático en 1976? La Unión Soviética estaba gobernada por una gerontocracia que ocho años atrás había enviado los tanques a Praga para sofocar un intento de apertura del socialismo checo. La República Popular China acababa de salir de las turbulencias de la Revolución Cultural, guerra civil encubierta en un país todavía subdesarrollado. En China asomaba entonces la figura de Deng Xiaoping, futuro líder reformista.

Latinoamérica estaba mayoritariamente gobernada por regímenes dictatoriales patrocinados por Estados Unidos, legado defensivo de Henry Kissinger. Por el contrario, el escaparate democrático europeo se mantenía en pie para competir con la URSS en un terreno decisivo: la reputación moral del sistema político.

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Fortalecer la democracia en Europa

La Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos defendía entonces el fortalecimiento del sistema democrático en Europa y no apelaba a la destrucción de la Comunidad Económica Europea. En ese marco tuvo lugar la transición española, flanqueada por los cambios democráticos en Portugal y Grecia.

La revolución portuguesa de 1974 inquietó mucho a Kissinger, secretario de Estado de Nixon, que estuvo sopesando la posibilidad de propiciar una guerra civil entre el sector más moderado del Ejército, fuerte en los cuarteles del norte del país, y las unidades más revolucionarias, más influidas por la izquierda, que controlaban Lisboa.

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El embajador norteamericano en Lisboa, Frank Carlucci, hombre de la CIA, le dijo a Kissinger que intentar repetir Chile en Portugal podía ser un grave error. Una guerra civil en Europa no era aconsejable. Carlucci no era un blando. Había intervenido en la liquidación de Patrice Lumumba en el Congo; venía del Brasil, donde había ayudado a consolidar la dictadura militar. Propuso modular gradualmente la situación interna portuguesa apoyando al Partido Socialista de Mario Soares, ganador de las primeras elecciones democráticas, las legislativas de 1975, y sugería hacerlo con el concurso de los socialdemócratas europeos. La tesis del embajador se impuso. Había que respetar el escaparate democrático europeo. Los socialdemócratas alemanes y suecos, sobre todo los alemanes, pasaron a ocuparse del sur de Europa. Felipe González lo sabe bien.

Los periodistas Bob Woodward (izq.) y Carl Bernstein (der.), en un evento por el 50° aniversario del caso Watergate, en la redacción de The Washington Post, en junio de 2022. Foto: AFP

¿Quién no quería ser demócrata en 1976? Juan Carlos I sabía que solo una transición democrática pacífica y sellada por Europa podía legitimar la restauración de la monarquía en España. El falangista Adolfo Suárez, ministro-secretario general del Movimiento, soñaba con ser el gestor del cambio democrático en España. Y lo fue. Y fue más lejos de lo que le había señalado su mentor, Torcuato Fernández Miranda.

El dirigente comunista Santiago Carrillo se había adherido a la línea eurocomunista italiana, consistente en una aproximación a la política socialdemócrata sin renunciar a las raíces históricas de 1917. En la España de 1976 no se podía liderar la oposición democrática y a la vez defender la dictadura del proletariado. El joven Felipe González, con las espaldas bien cubiertas, estaba absolutamente convencido de que el PSOE recién salido de la hibernación sería uno de los grandes protagonistas de la transición y pidió a Suárez que legalizara al PCE para evitar que este se presentara sin sus siglas en las primeras elecciones democráticas, con candidatos más jóvenes envueltos con el aura de la persecución política.

¿Quién no quería ser demócrata en 1976 después de ver Todos los hombres del presidente? Esa película fue uno de los grandes éxitos del soft power norteamericano, el poder blando, teorizado unos años después por Joseph Nye, profesor de la universidad de Harvard.

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“El poder no es solo mandar, sino moldear las preferencias de los otros para que quieran lo mismo que tú”, sostenía Nye. No hay poder blando sin capacidad de persuasión. Y en la Europa de 1976, la capacidad de persuasión de Estados Unidos pasaba por la defensa de la democracia. En el interior de ese marco histórico tuvo lugar la transición española.

Con Nixon en la Casa Blanca, la transición habría sido distinta: más lenta, más dura, más violenta seguramente. La Constitución de 1978 se pactó con el demócrata Jimmy Carter en la presidencia de los Estados Unidos. En 1976, el cantante Bob Dylan, amigo de Carter, ponía en marcha la gira Rolling Thunder Revue por ciudades y pueblos del suroeste del país, cantando a favor de los derechos civiles. Después de la caída de Nixon, deseos de renovación.

Richard Nixon y su secretario de Estado, Henry Kissinger, en una imagen de septiembre de 1973 en Washington. Foto: AFP

En 1979 estalla la revolución islámica en Irán, Oriente Medio se tensa y la religión regresa a escena como fuerza política de choque. En 1979, el papa polaco Karol Wojtyla, Juan Pablo II, reorienta a la Iglesia católica, la aleja del ‘compromiso histórico’ con los marxistas europeos, condena la teología de la liberación latinoamericana, y se dispone a romper el muro soviético golpeándolo desde Polonia con el apoyo de Estados Unidos.

En el Reino Unido, la líder de la oposición conservadora, Margaret Thatcher, recibe el apelativo de la Dama de Hierro, y acusa a los laboristas de haber convertido a la orgullosa Inglaterra en la “tierra de mendigar y pedir prestado”. Carter se estrella en Irán. No consigue resolver la ocupación de la embajada de Estados Unidos en Teherán con una operación de comandos especiales y su presidencia se viene abajo.

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Las elecciones presidenciales de 1980 las gana el actor republicano Ronald Reagan. Reagan, Thatcher y Juan Pablo II cambian la orientación de Occidente, mientras el precio de la energía pasa a ser un componente fundamental de los costes de producción. La Unión Soviética perderá la Guerra Fría, los ayatollahs shiitas se fortificarán en Irán y los príncipes sauditas financiarán la extensión del fundamentalismo sunita. Petróleo, neoliberalismo y religión.

Un mundo distinto

Cincuenta años después del estreno de Todos los hombres del presidente, vivimos en otro mundo, en un Nuevo Mundo cuyos parámetros no logramos comprender del todo. Medio siglo después, el presidente Donald Trump, gran admirador de Nixon, ha tirado el soft power por la ventana, quiere desbaratar la Unión Europea, tiene a periodistas y profesores en el punto de mira, y está a punto de estrellarse en Irán.

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No está loco. Intenta abrir una nueva era como hizo Reagan, pero esta vez no cuenta con el apoyo del Papa de Roma ni con la sumisión de los británicos. Intenta abrir una nueva era sin una narrativa estable. Impulsos, consignas e imágenes en las pantallas de los teléfonos móviles. Política y artillería guiadas por la IA. Se ha metido en el avispero de Irán empujado por el gobierno israelí, que le prometió una rápida victoria si lograban liquidar al líder supremo Alí Khamenei una acción relámpago dirigida por el Mossad. Después de un golpe fulminante, el régimen caería. Y podría iniciarse un proceso similar al de Venezuela.

No ha sido así y Trump se halla hoy ante una trampa de muy difícil salida. Si profundiza la guerra, se expone a un drama nacional: soldados muertos, inflación y quiebra de su base electoral, a la que prometió que Estados Unidos no haría más guerras, que los europeos pagarían más, más y más, y que lo ahorrado revertiría en beneficio de la América blanca y auténtica, previa expulsión de millares de inmigrantes. Si ahora se queda quieto, los iraníes pueden intentar convertir en permanente el peaje que han empezado a cobrar en el estrecho de Ormuz, mientras Israel ocupa el sur del Líbano. “Trump es el perdedor de la guerra”, ha sentenciado la revista liberal The Economist.

El pasado martes, el antiguo admirador de Nixon amenazaba con destruir la milenaria civilización persa y todo el mundo pensó en la bomba atómica. Durante la madrugada del miércoles (hora local española) se anunciaba un alto el fuego y por la tarde, el hombre del Apocalipsis sugería la posibilidad de repartirse con Irán el peaje de Ormuz, la mitad para vosotros y la mitad para nosotros. ¿Está loco?

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No. Trump miente a diario, rompe a conciencia la narrativa política convencional, todo son impulsos y provocaciones, pero intenta evitar que sus votantes crean que les ha mentido en lo fundamental: más guerras, más gasto, más inflación. Trump no habla para los europeos. Habla para los suyos e intenta tranquilizarlos a diario. Incluso ha sido capaz de sugerirles que Estados Unidos podría ganar dinero con el peaje de Ormuz. Miente sin parar, pero tiene miedo a que la Gran Mentira le esquile el mandato el próximo mes de noviembre.

Han pasado cincuenta años. Vean Todos los hombres del presidente, y recuerden: la culpa es de los profesores y de los periodistas.

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Interna en el régimen iraní: el líder supremo se oponía al acuerdo con Estados Unidos impulsado por el presidente Pezeshkian

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Interna en el régimen iraní: el líder supremo admitió que se oponía al acuerdo con Estados Unidos impulsado por Pezeshkian

La firma del acuerdo entre Irán y Estados Unidos para poner fin a la guerra en Medio Oriente dejó al descubierto diferencias en la cúpula del régimen iraní. El líder supremo, Mojtaba Khamenei, reconoció este jueves que no compartía la estrategia que condujo al entendimiento con Washington y que terminó autorizándolo únicamente después de recibir garantías del presidente Masud Pezeshkian y del Consejo Supremo de Seguridad Nacional.

La declaración representa una inusual admisión pública de desacuerdo dentro de las estructuras de mando de la República Islámica en un momento clave, apenas un día después de que los presidentes Donald Trump y Pezeshkian formalizaran el memorando que abrió una etapa de negociaciones para cerrar definitivamente el conflicto.

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En un mensaje dirigido a la población iraní, Khamenei explicó que inicialmente no respaldaba el acuerdo alcanzado con Estados Unidos.

Yo, por principio, tenía una opinión diferente”, afirmó. Sin embargo, sostuvo que decidió dar luz verde al proceso después de que el mandatario iraní y los máximos responsables de seguridad asumieran compromisos concretos para proteger los intereses nacionales.

Según relató, Pezeshkian le garantizó personalmente que Irán no aceptaría condiciones que considerara perjudiciales durante las conversaciones con Washington.

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Si la parte estadounidense intentaba plantear exigencias excesivas, no se sometería”, indicó el líder supremo al describir las garantías que recibió antes de otorgar su consentimiento.

El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una foto de archivo
El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, en una foto de archivo

Lejos de presentar el acuerdo como un acercamiento político a Washington, Khamenei buscó marcar distancia y transmitir que el régimen seguirá considerando a Estados Unidos como un adversario estratégico.

“Las negociaciones presenciales futuras no implicarán la aceptación de la postura del enemigo”, afirmó.

Khamenei también aprovechó el mensaje para cuestionar directamente a Donald Trump. Según su versión, fue la Casa Blanca la que presionó para concretar el entendimiento después de meses de enfrentamientos.

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Fue el presidente estadounidense quien, en un acto de desesperación, utilizó toda clase de presión para lograrlo”, sostuvo.

Las declaraciones muestran un intento de equilibrar dos mensajes distintos dentro de Irán. Por un lado, respaldar una decisión adoptada por el gobierno y los organismos de seguridad. Por otro, evitar que el acuerdo sea interpretado por los sectores más duros del régimen como una concesión política ante Washington.

La intervención de Khamenei también tuvo relevancia porque se trata de su primera reacción pública sobre el pacto desde que asumió el cargo en marzo, tras la muerte de su padre, el ayatollah Ali Khamenei, durante los ataques estadounidenses e israelíes del 28 de febrero que desencadenaron la guerra regional.

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Desde entonces, el nuevo líder supremo no ha realizado apariciones públicas y se ha limitado a difundir mensajes a través de los canales oficiales del Estado.

El ayatollah Mojtaba Khamenei dijo que autorizó el entendimiento tras recibir garantías de que se protegerían los intereses iraníes y del llamado “Eje de la Resistencia”
El ayatollah Mojtaba Khamenei dijo que autorizó el entendimiento tras recibir garantías de que se protegerían los intereses iraníes y del llamado “Eje de la Resistencia”

El memorando firmado por Estados Unidos e Irán establece el cese permanente de las operaciones militares, contempla compromisos relacionados con la situación en el Líbano y prevé la reapertura del estrecho de Ormuz para el tránsito marítimo internacional.

El documento también abrió un período de 60 días destinado a negociar un acuerdo definitivo sobre el programa nuclear iraní y el levantamiento de sanciones económicas.

Esas futuras conversaciones constituyen uno de los puntos más sensibles para Teherán. Aunque el memorando contempla negociaciones sobre cuestiones nucleares, Khamenei dejó claro que no considera que el proceso implique una modificación de la postura estratégica de la República Islámica frente a Estados Unidos.

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La firma del acuerdo puso fin a la guerra, pero también dejó expuestas las tensiones entre quienes consideran necesario avanzar en una negociación con Washington y quienes continúan viendo ese camino con desconfianza.

(Con información de Reuters, AFP, EFE y Europa Press)



Middle East

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Dems raked in millions from employees at firms newly identified as ‘Chinese military companies’

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NEWYou can now listen to Fox News articles!

Democrats, among them some of the most recognizable names in politics, have accepted millions of dollars in campaign contributions from top employees at firms the Pentagon recently designated as «Chinese military companies» operating in the U.S.

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The Department of War on June 8 designated Alibaba, Baidu and BYD as «Chinese military companies,» meaning that the three firms, in the eyes of the U.S. government, are providing assistance to the People’s Liberation Army through its military-civil fusion strategy or other means. Senior employees at these companies, including executives, have donated roughly $2.6 million to Democratic political committees since 2020, a Fox News Digital review of campaign finance filings has found.

Notable individuals and organizations that received contributions from top staffers at these firms include Sen. Adam Schiff, Rep. Nancy Pelosi, former President Joe Biden, Gov. Gavin Newsom, former Vice President Kamala Harris and the Democratic National Committee. 

Donors to Democratic committees from the trio of firms include executives, top-level lawyers, lobbyists and, to a much lesser extent, rank-and-file employees working in areas such as engineering or management. The staffers made some contributions to Republicans as well, though the overall sum was far lower than what Democrats received.

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PLATNER’S ANTI-CORPORATE CRUSADE HITS AWKWARD SNAG AS RECEIPTS TELL ANOTHER STORY 

Rep. Nancy Pelosi speaks to members of the media after a classified briefing on TikTok at the U.S. Capitol in Washington, D.C., on March 12, 2024. (Graeme Sloan/Bloomberg via Getty Images)

The review included direct contributions, earmarked contributions and donations to joint-fundraising committees reported in campaign finance filings. It did not identify corporate donations from Alibaba, Baidu or BYD to the federal committees.

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«American politicians should no longer accept campaign cash from any Chinese companies. Politicians who have been taking campaign cash from companies like Baidu, Alibaba and BYD now realize they were supported by blacklisted Chinese Military Companies,» Michael Lucci, CEO of the national security organization State Armor, told Fox News Digital. «The reason the Pentagon’s list of sanctioned CCP companies keeps expanding is because the Chinese Communist Party imposes a ‘civil-military fusion’ mandate upon all Chinese companies, forcing them to assist in modernizing China’s military with the goal of defeating America.»

«They all end up working to support the PLA. They should all be cut off from U.S. politics,» he added. 

The Pentagon’s Chinese military company designation via its 1260H list does not function as a traditional sanction, as Americans can continue to do business with the company.

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Biden-linked committees and joint fundraising vehicles were by far the biggest beneficiaries of the funds, taking in roughly $850,000 from employees at the trio of firms between 2020 and 2024. The DNC, meanwhile, had a haul of around $500,000 while Harris-linked committees brought in roughly $140,000.

TOP CALIFORNIA DEM RUNNING FOR OFFICE TIED TO CHINESE SCHOOL ACCUSED OF US DIPLOMA SCANDAL

U.S. President Joe Biden and first lady Jill Biden exiting stage at International African-American Museum

Former first lady Dr. Jill Biden gave an update on former President Joe Biden’s cancer on Saturday, saying that the 83-year-old will live with cancer for the rest of his life, he maintains a busy schedule but has slowed down. (Grant Baldwin/Getty Images)

Various state Democratic parties also received five-figure support from employees at Baidu, BYD and Alibaba. Newsom, per state campaign finance records, accepted $50,000 from an executive at BYD, an electric-vehicle manufacturer that his administration later awarded a contract. 

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Fox News Digital reached the offices of Biden, Harris, Schiff, Pelosi, Newsom and the DNC on Sunday for comment and has not heard back as of publishing.

Pentagon officials are legally required to release a list of what it determines to be Chinese military companies every year. The first such list was released in June 2021 under President Joe Biden.

The Pentagon’s 1260H list identifies Chinese companies the Defense Department says are «Chinese military companies» operating directly or indirectly in the United States. Required by the 2021 National Defense Authorization Act, the list is intended to warn U.S. businesses and investors about firms tied to China’s military-civil fusion strategy, though inclusion does not automatically trigger sanctions.

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New defense laws, however, have given the list more bite in recent years.

The Pentagon will be barred from directly contracting with companies on the list starting June 30 and is currently banned from contracting with companies who lobby on behalf 1260H-listed firms. In 2027, the ban will be expanded to prevent indirect procurement of goods manufactured by Chinese military companies through supply chain intermediaries.

WALL STREET BANKS HELPED CHINESE MILITARY-LINKED FIRM RAISE BILLIONS DESPITE RED FLAGS, LAWMAKERS FIND

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Kamala Harris holds a microphone

Former U.S. Vice President Kamala Harris speaks during her «107 Days» book tour at the Ziff Ballet Opera House at the Adrienne Arsht Center for the Performing Arts on Thursday, Nov. 20, 2025, in downtown Miami. (Matias J. Ocner/Miami Herald/Tribune News Service via Getty Images)

While Alibaba, Baidu and BYD only recently earned formal designations as Chinese military companies, their links to the CCP have been widely reported for years.

The Wall Street Journal, for instance, reported in 2017 that Alibaba was assisting the Chinese government in its surveillance efforts against dissidents, and Chinese state media reported in 2018 that the firm had a large CCP presence within it. Some sources within the company told Reuters in 2019 that the firm had developed an app designed specifically to increase ideological alignment with Chinese President Xi Jinping. 

Alibaba, however, has come out strongly against its inclusion on the Pentagon’s list of Chinese military companies.

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NATIONAL SECURITY EXPERTS RAISE CONCERNS AFTER MICROSOFT PROGRAM EXPOSED AS POSSIBLE AVENUE FOR CHINESE SPYING

U.S. President Donald Trump and Chinese President Xi Jinping

President Donald Trump and Chinese President Xi Jinping represent the world’s two most powerful economies. (Brendan Smialowski – Pool/Getty Images)

«There’s no basis to conclude that Alibaba should be placed on the Section 1260H List,» a company spokeswoman told Fox News Digital. «Alibaba is not a Chinese military company nor part of any military-civil fusion strategy. We will take all available legal action against attempts to misrepresent our company.»

That statement also appears in a Securities and Exchange Commission filing made by Alibaba shortly after it was added to the Pentagon’s list.

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«Inclusion in the CMC List will not affect the Group’s ability to conduct business as usual in the United States or anywhere in the world because the Group does not do business related to U.S. military procurement,» the SEC filing adds. «The CMC List does not impose any other export controls or sanctions, nor does it prohibit any persons (other than the U.S. Department of Defense) from business dealings with the Group or transacting in the securities of the Company.»

A person walking past a sign at Alibaba Group Holding Ltd. headquarters in Hangzhou China

A person walks past a sign at Alibaba Group Holding Ltd. headquarters in Hangzhou, China, on May 8, 2021. Alibaba is scheduled to report fourth-quarter results on May 13. (Qilai Shen/Bloomberg)

RICKETTS, FETTERMAN TEAM UP FOR CRACKDOWN ON CHINA’S ATTEMPTS TO PURCHASE US FARMLAND

As early as 2015, outlets like Bloomberg News were reporting that the Chinese government was heavily subsidizing BYD. Wang Chuanfu, the founder and CEO of the firm, is a member of the Chinese Communist Party and an ally of Xi. 

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BYD did not respond to a request for comment when reached by Fox News Digital on Monday.

In Baidu’s case, China’s Ministry of Science and Technology named the company as part of the country’s «national team» for AI development in 2017, with it later appointed by the CCP’s National Development and Reform Commission to lead China’s first national lab on deep learning technologies, according to state media. The firm, which primarily operates a search engine, reportedly assists the Chinese government in carrying out censorship.     

«We categorically reject the inclusion of Baidu on the list, and there is no credible justification for adding Baidu to the list,» a Baidu spokesperson told Fox News Digital «The suggestion that Baidu is a military company is entirely baseless. We will not hesitate to use all options available to us to have the company removed from the list.»

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The Pentagon has defended its additions to the list.

«After the Department conducted its due diligence, it identified 188 entities that meet the statutory requirement for inclusion on the most recent 1260H List,» a Department of War spokesperson told Fox News Digital.

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Elecciones parciales en Inglaterra: la batalla electoral que podría terminar con Keir Starmer como primer ministro

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Cuando se han cumplido 10 años del Brexit, una elección local paraliza a los británicos, que se preguntan si el primer ministro laborista, sir Keir Starmer, continuará en su cargo la semana que viene. Podría ser reemplazado por Andy Burnham, alcalde de Gran Manchester, que necesita ser diputado para alcanzar el cargo de premier.

Las urnas se abrieron este jueves en Makerfield, una circunscripción situada a las afueras de Wigan, en el norte de Manchester, en el corazón de la Revolución Industrial británica, en lo que podrían ser unas de las elecciones parciales más trascendentales de la historia política del Reino Unido.

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El diputado laborista Josh Simons, que ocupaba esa banca, renunció el 18 de mayo para forzar estas elecciones parciales y permitir al alcalde de Gran Manchester, Andy Burnham, presentarse como candidato. Así, Burnham podría llegar a ser legislador y, luego, desafiar al actual primer ministro laborista, sir Keir Starmer, en su cargo en Downing Street.

Creada a partir de Ince, Wigan, Newton y Westhoughton, Makerfield es una circunscripción del Gran Manchester representada en la Cámara de los Comunes del Parlamento del Reino Unido. Ha estado representada por diputados laboristas desde su creación en 1983.

Territorio laborista y riesgos

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Makerfield se considera uno de los distritos electorales más seguros para el Partido Laborista en el país, en cuanto a la antigüedad de su mandato. El Partido Laborista ocupó el distrito predecesor de Ince desde 1906 hasta 1983, año en que se creó el distrito actual. Ni siquiera pasó a manos conservadoras cuando el Muro Rojo se olvidó del laborismo y votó a los conservadores a favor del Brexit.

Sin embargo, la presentación como candidato a diputado laborista del prestigioso alcalde del Gran Manchester y exministro de Salud de Tony Blair, Andy Burnham, es tan ambiciosa como riesgosa.

Reforma, el partido populista y ultraderechista de Nigel Farage, aumentó significativamente allí sus votos en 2024, aunque no logró ganar. Hoy, Farage es más popular y la opinión pública se ha cansado del Partido Laborista, de la inmigración, de la falta de recursos en la defensa, del desfondamiento financiero del sistema de salud (NHS) y del altísimo costo de vida en el Reino Unido.

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Keir Starmer junto a Kristalina Georgieva en la cumbre del G7. Foto: EFE

Nadie sabe cuántos votos puede conseguir el carismático Andy, que estudió en la Universidad de Cambridge. Volvió al norte y habla con un acento mancunian, como se conoce a los de Manchester. Renunció al gobierno central para construir su carrera política hacia Downing Street desde el norte.

Desde que el diputado laborista Josh Simons dimitió para permitir que el alcalde del Gran Manchester, Andy Burnham, tuviera vía libre para regresar al Parlamento —y la oportunidad de convertirse en primer ministro—, los residentes se han visto inundados de activistas del partido y periodistas.

Para cambiar la política y a Reform

Al cierre de la campaña, Burnham instó a la gente a «votar para cambiar la política». Afirmó que llevaría la lucha «hasta donde le fuera posible».

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Nigel Farage (izq.) junto a Robert Kenyon. Foto: EFE

El partido gobernante se enfrenta a un duro desafío por parte de Reform UK, el partido de Nigel Farage. Aunque la campaña del candidato de Reform, Robert Kenyon, se ha visto afectada por la revelación de una antigua publicación sexista en redes sociales y por una actuación poco convincente en los medios de comunicación bajo escrutinio, las encuestas pronostican una contienda muy reñida.

Starmer le ofrece un cargo en el Gabinete

Esto ocurre después de que Starmer declarara el miércoles que estaba dispuesto a ofrecerle al alcalde del Gran Manchester un puesto importante en su Gabinete, en caso de que Burnham ganara tras el recuento de votos del jueves.

Sin embargo, los aliados de Burnham afirmaron que no estaba interesado en la oferta, insistiendo en que «la ventaja de Andy reside en el viento de cambio por no haber estado asociado con los fracasos del gobierno».

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No aceptará ser parte del Gabinete de Starmer, que no quiere un desafío a su liderazgo y resistirá. Starmer está comprometido con la guerra en Ucrania, con un acercamiento a Europa y con encontrar una solución al costo de vida y la migración. No quiere abandonar Downing Street porque cree que una elección anticipada será ganada por la ultraderecha británica.

¿Una coronación?

Burnham y sus aliados esperan una «coronación» en la que Starmer se retire, en lugar de una contienda por el liderazgo, que consideran perjudicial para la imagen del Partido Laborista.

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Sin embargo, el primer ministro ha dejado claro en repetidas ocasiones que no tiene intención de dimitir y afirma que combatirá cualquier desafío a su liderazgo.

Lo que sí es seguro es que las próximas 24 horas serán cruciales para este gobierno laborista y, en particular, para el primer ministro. Las urnas cierran a las 10 de la noche y los resultados se conocerán tarde.

Si Burnham gana las elecciones parciales, se espera que lance su candidatura al liderazgo en las próximas semanas, lo que provocaría un verano de gran agitación para sir Keir y su partido.

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Durante la cumbre del G7 en Évian-les-Bains, se le preguntó a sir Keir sobre las elecciones parciales y si le ofrecería a Burnham un puesto en su Gabinete. «Andy es un gran activo para nuestro partido y nuestro movimiento. Espero que gane las elecciones parciales y que desempeñe un papel importante en el Gobierno laborista. Ha sido un alcalde muy exitoso», dijo el primer ministro británico.

El riesgo de la ultraderecha

Esto se produjo mientras activistas laboristas y de Reform UK iniciaban una campaña para movilizar a los votantes de Makerfield, a tan solo un día del final de la jornada electoral.

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Nigel Farage afirmó creer que Reform podría lograr una victoria inesperada: «En vísperas del Brexit, nadie pensaba que la opción de salir ganaría, y lo hicimos. Quizás esta sea otra victoria similar. No se puede descartar».

Añadió que confiaba en que Reform lograría su mejor resultado histórico en una elección parcial, superando el 38,7 % obtenido en Runcorn y Helsby el año pasado, donde Sarah Pochin derrotó al Partido Laborista por seis votos.

Las encuestas realizadas en Makerfield durante la campaña han otorgado consistentemente a Burnham una ventaja de alrededor de 10 puntos sobre Robert Kenyon, de Reform. Sin embargo, en cinco de las ocho encuestas publicadas, el voto combinado de la derecha de Reform y Restore Britain sería suficiente para derrotarlo.

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En los últimos días de la contienda, Reform se mostró cada vez más confiado en haber logrado reducir el apoyo a Restore. Una fuente afirmó que creía que el partido de Rupert Lowe perdería su depósito, obteniendo menos del 5 % de los votos.

En un mitin para conmemorar el final de su campaña, Burnham se mostró confiado en la victoria e instó a sus seguidores a oponerse a la política más oscura y divisiva de Reform. «Esta es una oportunidad para votar por el cambio, por un cambio en la política, por un cambio en nuestra economía, para votar por la gente, para mejorar la vida de la gente», dijo.

Hacia la izquierda

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Burnham ya se enfrenta a peticiones para que incline al Partido Laborista hacia la izquierda si tiene éxito en Makerfield y luego gana la contienda por el liderazgo.

Andrea Egan, secretaria general de Unison, describió las reformas al sistema de asilo, propuestas por sir Keir y su ministra del Interior, Shabana Mahmood, como «una traición a nuestros valores más fundamentales» y dijo que cualquier sucesor debería abandonarlas.

«Las vergonzosas propuestas de Shabana Mahmood deben ser descartadas de inmediato. Son un ataque directo contra los miembros de Unison y una traición a nuestros valores más fundamentales», dijo. Burnham se ha comprometido a ampliar el uso de la detención para inmigrantes ilegales.

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Mientras tanto, el Partido Laborista fue acusado de apresurar los cambios en el sistema de votación para intentar impedir que un candidato reformista se convirtiera en alcalde del Gran Manchester si Burnham renunciaba al cargo.

El martes por la noche, la Cámara de los Lores aprobó una moción para cambiar la forma en que se eligen los alcaldes regionales. Se aplicará a quien reemplace a Burnham. Las elecciones a la alcaldía ahora se disputarán mediante el sistema de voto suplementario en lugar del método de mayoría simple, una medida que se cree que beneficia al Partido Laborista.

Lord Hayward, par conservador y encuestador, declaró ante la Cámara de los Lores: «No hay otra justificación para la prisa con la que se ha introducido esta orden, salvo que resuelve los problemas del Partido Laborista e impide que el Partido Reformista gane una alcaldía».

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El plan de Andy

En un mitin preelectoral en Makerfield, Burnham no ocultó su ambición de liderar el país si ganaba, prometiendo reducir las facturas de servicios públicos y mejorar la situación económica de los votantes. «Esta es una oportunidad para votar por el cambio», afirmó. «Por el cambio en la política. Por el cambio en nuestra economía. Para votar por la gente, para mejorar la vida de la gente», dijo.

«Es un voto para reducir las facturas de agua y energía. Para que la vida vuelva a ser más accesible para la gente. Para que los británicos tengan un poco más de dinero en sus bolsillos. Para que la gente tenga un poco más de tranquilidad en su día a día», continuó Andy.

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¿Decidirá Makerfield quién se convierte en primer ministro en Gran Bretaña? Hay que esperar hasta después de las 10 de la noche de hoy, hora británica.

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