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“Un Cámpora para Cristina”: el kirchnerismo evoca un pasado traumático en medio de la interna con Kicillof

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El kirchnerismo empezó a evocar en voz alta uno de los antecedentes más traumáticos de la historia del peronismo: la construcción de un candidato presidencial concebido como instrumento político de un líder “proscripto”. La comparación con Héctor Cámpora reapareció mientras Cristina Kirchner intenta preservar su centralidad dentro del PJ y Axel Kicillof trabaja para evitar otra experiencia fallida de doble comando y disputas de poder como la que terminó destruyendo al gobierno de Alberto Fernández y pavimentando el ascenso de Javier Milei.

La referencia histórica tiene una potencia política evidente. No solamente por la figura de Cámpora, sino por todo lo que vino después.

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La experiencia camporista fue breve, convulsionada y terminó funcionando como antesala del período más oscuro de la Argentina contemporánea. Cámpora asumió el 25 de mayo de 1973 y renunció el 13 de julio de ese mismo año. Su presidencia duró poco más de 49 días. Pero en ese lapso quedaron expuestas las tensiones irreconciliables que atravesaban al peronismo: la disputa por la conducción real, la radicalización política, la violencia interna y la imposibilidad de estabilizar un esquema de poder donde el presidente formal convivía con otro liderazgo superior, exterior y determinante. El periodista y ex dirigente montonero Miguel Bonasso reconstruyó con enorme detalle aquella experiencia en su libro “El presidente que no fue”, donde expuso las contradicciones, presiones cruzadas y conflictos internos de un gobierno concebido como transición hacia el regreso definitivo de Perón al poder.

El regreso definitivo de Juan Domingo Perón terminó reorganizando el poder político, pero también acelerando una dinámica de confrontación que derivó en fracturas cada vez más violentas dentro del propio movimiento peronista. La masacre de Ezeiza, la escalada de violencia política, la expulsión de sectores de izquierda de la Plaza de Mayo y el deterioro institucional posterior terminaron desembocando en el colapso del sistema democrático y en la dictadura militar de 1976.

Por eso la sola evocación de Cámpora dentro del peronismo contemporáneo tiene una carga tan delicada.

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No se trata de una analogía electoral menor ni de una discusión académica sobre el pasado. La referencia reaparece mientras una parte importante del kirchnerismo duro trabaja para reinstalar la idea de Cristina Kirchner como vértice ordenador del futuro peronista aun después de la condena por la causa Vialidad y de la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos.

El pasado que vuelve

Presidentes. El brasileño Lula Da Silva y la mexicana Claudia Sheinbaum pidieron por Cristina Libre

La construcción política alrededor de Cristina ya empezó a incorporar elementos simbólicos que remiten deliberadamente al viejo relato de la proscripción peronista.

San José 1111 funciona cada vez más como un centro de peregrinación política y militante. La consigna “Cristina Libre” ya no aparece solamente vinculada a la defensa judicial de la ex presidenta, sino como parte de una estrategia más amplia: sostener su centralidad política y mantener abierta la posibilidad de un regreso pleno al centro del poder.

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La escena remite inevitablemente a otro momento histórico del peronismo. Durante los años de exilio de Juan Domingo Perón, Puerta de Hierro —la residencia del líder justicialista en Madrid— se convirtió en el centro simbólico y político del movimiento peronista proscripto. Gobernadores, sindicalistas, dirigentes juveniles, emisarios políticos y figuras internacionales peregrinaban hasta esa casa española para buscar una bendición política, validar candidaturas o discutir la estrategia del regreso del general a la Argentina.

Aquella lógica terminó condensada en una de las consignas más recordadas del peronismo de los años setenta: “Cámpora al Gobierno, Perón al poder”. La fórmula sintetizaba una idea muy precisa: el presidente formal podía ser otro, pero la conducción real seguiría estando en manos del líder proscripto.

Esa memoria histórica es la que vuelve tan sensible la comparación actual dentro del kirchnerismo.

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Héctor J. Cámpora y Juan Domingo Perón

Porque la evocación de Cámpora no aparece solamente asociada a la lealtad política hacia Cristina Kirchner. También remite a la posibilidad de una candidatura concebida para preservar la centralidad de una dirigente que, aun condenada e inhabilitada de por vida, sigue siendo considerada por el núcleo duro del PJ como la verdadera referencia estratégica del peronismo.

Ese es el punto más inquietante de toda la discusión.

Porque la idea de “un Cámpora para Cristina” no remite únicamente a la necesidad de un dirigente leal o alineado políticamente. Remite a la posibilidad de construir una candidatura presidencial subordinada a una misión superior: contribuir a revertir la situación judicial de Cristina Kirchner y garantizar que siga siendo la principal arquitecta del futuro peronista.

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La lógica quedó expuesta en una conversación televisiva entre Teresa García y Nancy Pazos. La periodista de C5N le preguntó directamente si el objetivo era encontrar “un nuevo Cámpora”. García dudó unos instantes y terminó admitiendo la comparación. “Sí”, respondió. Después intentó matizar la literalidad de la idea, pero dejó en claro el concepto político que atraviesa al kirchnerismo: “Hace falta alguien que entienda la lógica por la que vamos a atravesar en un próximo gobierno y que necesitamos que Cristina esté libre”.

La dirigente bonaerense incluso avanzó sobre otra dimensión más profunda de la narrativa kirchnerista: la idea de que Cristina Kirchner terminó judicializada por haber enfrentado “al poder real”. “No hay posibilidad para nadie que vaya a gobernar desde el peronismo, para el que vaya a gobernar este país, que no tenga en cuenta los dos períodos de Cristina presidente y las razones por las que está detenida”, afirmó.

En otro tramo de la entrevista, Teresa García también reivindicó el papel político singular que tuvo Cristina después de la muerte de Néstor Kirchner. “Cristina gobernó sola, tuvo que hacerse cargo de un país en el medio de la pérdida de su compañero”, sostuvo. Y enseguida agregó una definición que terminó funcionando casi como una admisión del clima interno que atraviesa hoy al PJ: “Hay que abandonar la hipocresía en la política”.

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La frase tuvo impacto porque sintetizó algo que empieza a percibirse dentro del peronismo: el kirchnerismo duro ya no parece dispuesto a disimular que pretende preservar la centralidad política de Cristina Kirchner aun cuando no pueda competir electoralmente.

Y lo hizo en el peor momento de la relación entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof.

Pelea de fondo y de formas

Otro pasado tumutuolso. Cristina Kirchner y Alberto Fernández

El gobernador bonaerense viene desarrollando desde hace meses una estrategia política orientada a construir autonomía, con el tácito objetivo de una candidatura presidencial para el 2027. Ya no actúa únicamente como heredero político de Cristina Kirchner. Empieza a intentar convertirse en otra cosa, nueva y con identidad propia: un dirigente con liderazgo propio, capacidad de ampliación electoral y margen de maniobra para evitar un nuevo gobierno condicionado desde adentro.

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Kicillof leyó el fracaso de la gestión de Alberto Fernández, en la presidencia; Cristina Kirchner, en la vicepresidencia; y Sergio Massa, en el Ministerio de Economía y lanzado a ser el candidato oficialista, como un esquema probadamente ineficaz y, sobre todo, destructivo.

La experiencia del Frente de Todos terminó convertida en un laboratorio político traumático para el peronismo. Un presidente sin control pleno del poder, disputas permanentes entre la Casa Rosada y el Instituto Patria, ministros que respondían a distintos liderazgos, internas públicas y una economía que terminó bordeando la hiperinflación antes de la derrota frente a Javier Milei.

El gobernador intenta evitar exactamente ese esquema.

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Por eso resiste el tutelaje político del kirchnerismo duro y trabaja para construir una candidatura presidencial capaz de ampliar la base electoral del PJ hacia sectores moderados y de centro. Esa búsqueda explica buena parte de las tensiones actuales con La Cámpora y con dirigentes que exigen que la bandera de “Cristina Libre” se transforme en el eje ordenador de toda la estrategia opositora hacia 2027.

Máximo Kirchner viene endureciendo sus cuestionamientos internos contra la gestión bonaerense. La ex intendenta de Quilmes Mayra Mendoza, se convirtió en una de las principales voces críticas del gobernador. También aparecieron reproches vinculados a la política social, los recortes presupuestarios y la eliminación del plan MESA.

La operación a la que fue sometido Máximo Kirchner el viernes pasado, por un tumor benigno en las glándulas submaxilares, volvió además a poner al diputado nacional en el centro de la escena política del kirchnerismo. Después de la intervención, habló con Cristina Kirchner y recibió el alta médica el sábado. Permanecerá una semana en reposo, pudo confirmar Infobae. ¿Axel tendrá un respiro?

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Pero antes, distintos dirigentes empezaron a aumentar la presión pública sobre Kicillof.

¿Segundos afuera o adentro?

Uno de ellos fue Sergio Berni. El ex ministro de Seguridad bonaerense sostuvo que Kicillof “tiene todas las posibilidades” de ser presidente, pero inmediatamente después introdujo una condición política decisiva. Ante la pregunta sobre qué ocurriría si el gobernador “no acepta la conducción estratégica de Cristina”, respondió: “Buscaremos otro candidato”.

La frase expuso sin filtros el núcleo de la pelea interna.

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La discusión ya no pasa solamente por quién puede ganar una elección presidencial. El conflicto real es quién conduce al peronismo y bajo qué condiciones debería gobernar un eventual presidente del PJ.

Berni fue todavía más allá. Cuestionó el perfil político de Kicillof, lo vinculó al “progresismo” y al experimento fallido de Alberto Fernández y sugirió que el gobernador todavía no logró construir una conducción efectiva dentro del peronismo. “No conduce quien quiere, sino quien puede”, afirmó.

Ese endurecimiento convive, sin embargo, con otra dinámica más silenciosa dentro del PJ: los intentos de reunificación.

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Ahí aparece el diputado nacional Miguel Ángel Pichetto.

El ex candidato a vicepresidente de Mauricio Macri empezó a reconstruir vínculos con distintos sectores del peronismo. Se reunió con la CGT, mantiene conversaciones con Guillermo Moreno, con organizaciones sociales -a las que antes condenaba por sostener el “pobrismo”– dialoga con intendentes importantes del conurbano y también articula con figuras con pasado en el macrismo y el universo libertario, que buscan nuevos caminos: de Emilio Monzó y Nicolás Massot a Carlos Kikuchi y Sergio Vargas.

Pero el movimiento político más significativo fue su acercamiento a Cristina Kirchner.

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Miguel Ángel Pichetto y Emilio Monzó junto a miembros del bloque Unión y Libertad de la Legislatura bonaerense posan para una foto.

Después de casi una década sin diálogo, Pichetto volvió a verla y empezó a participar de conversaciones orientadas a evitar una fractura terminal del peronismo. “Hablé con la presidenta después de casi diez años y hablé en un plano humano, personal, de respeto”, explicó.

La definición tuvo peso político porque provino de uno de los dirigentes que durante años representó al peronismo más distante del kirchnerismo duro. Pichetto incluso reivindicó la necesidad de reconstruir vínculos políticos desde otro lugar. “Lo humano en política es importante”, sostuvo. Y agregó: “Hoy hay que considerarla como un actor fundamental”.

La frase expuso otro movimiento que empieza a desarrollarse dentro del peronismo: la aceptación pragmática de que Cristina Kirchner todavía conserva una centralidad política que ningún otro dirigente logró reemplazar.

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Pichetto también dejó una frase dirigida directamente a Kicillof: “Si algo le debería decir es que la vaya a ver”. Detrás de esa recomendación aparece otra preocupación que atraviesa al PJ: muchos dirigentes peronistas creen que una ruptura definitiva entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof podría destruir cualquier posibilidad competitiva hacia 2027.

El gobernador necesita autonomía política para construir volumen electoral y evitar el destino de Alberto Fernández. Pero Cristina Kirchner sigue conservando un nivel de centralidad, representación simbólica y capacidad de ordenamiento interno que el peronismo todavía no consiguió reemplazar. Todos saben que tiene voz y muchos votos.

Esa tensión es la que explica por qué el fantasma de Cámpora volvió a aparecer dentro del peronismo medio siglo después.

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La Casa Rosada evitará profundizar el conflicto con Victoria Villarruel para priorizar las reformas en el Senado

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El Gobierno busca bajarle el tono al nuevo enfrentamiento con Victoria Villarruel y asegura que el pedido del jefe de Gabinete, Diego Santilli, para que la vicepresidenta “dé un paso al costado” no tendrá consecuencias institucionales. En la Casa Rosada sostienen que se trató de “sólo una respuesta” a las críticas de la titular del Senado contra Javier Milei y remarcan que no prevén impulsar ningún movimiento formal contra ella.

En Balcarce 50 insisten en que la discusión no modifica el diagnóstico que vienen haciendo desde hace meses sobre Villarruel. En el oficialismo descuentan que la vicepresidenta buscará competir en las próximas elecciones con un armado propio y creen que intenta posicionarse como una referencia opositora con un perfil nacionalista y conservador. “Que arme su proyecto en otro lado”, expresan en Nación.

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El Ejecutivo, sin embargo, no cree que Villarruel vaya a abandonar su cargo. “No se va a ir”, sintetiza un funcionario de primera línea. En la Casa Rosada consideran que la tensión forma parte de una secuencia de cruces que acompaña a la relación entre Milei y su compañera de fórmula desde el inicio de la gestión.

En el entorno de Santilli aclaran que el planteo no respondió a una estrategia coordinada para forzar la salida de Villarruel, sino a una posición personal del jefe de Gabinete frente a sus críticas contra Milei. “No está en el ADN de Diego Santilli llegar con alguien y querer tumbarlo desde adentro. Respondió lo que cree”, expresan cerca del ministro coordinador.

En la Casa Rosada, de todos modos, aseguran que no habrá pedidos institucionales ni movimientos formales contra la vicepresidenta. “Le preguntaron y respondió. No hay más vuelta”, sostienen en Nación, donde buscan evitar que la respuesta de Santilli sea interpretada como el comienzo de una ofensiva para desplazarla.

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En Balcarce 50 recuerdan que las diferencias comenzaron incluso antes de asumir. Atribuyen el origen de la interna al cierre de listas de las elecciones de 2023 y sostienen que luego se profundizó cuando Milei decidió no darle a Villarruel el control de los ministerios de Defensa y Seguridad, que terminaron quedando en manos de Luis Petri y Patricia Bullrich tras el acuerdo político con ambos dirigentes.

Milei y Villarruel en la previa del ingreso al recinto para comenzar la apertura de sesiones ordinarias (Foto: NA /Claudio Fanchi).

La Casa Rosada considera que, desde entonces, la vicepresidenta fue construyendo un perfil cada vez más autónomo. En el oficialismo incluyen en esa secuencia sus diferencias por proyectos legislativos, los cuestionamientos públicos al Presidente y sus cruces con dirigentes del espacio libertario. Pese a ese escenario, el Ejecutivo busca preservar un canal de funcionamiento institucional con la titular del Senado.

En Nación reconocen que necesitan evitar un nuevo foco de conflicto en la Cámara alta mientras intentan reactivar la agenda legislativa del segundo semestre. El oficialismo proyecta mantener sesiones todos los jueves a partir de la próxima semana y pretende avanzar con el tratamiento del paquete de propiedad privada, Hojarasca, los cambios a la Ley de Salud Mental, la reforma del Etiquetado Frontal y otras iniciativas que considera prioritarias para el segundo semestre.

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Leé también: Patricia Bullrich reactivó la discusión electoral en el Gobierno y vuelve a sonar como posible candidata para la Ciudad en 2027

La relación con Patricia Bullrich también forma parte de ese equilibrio. Después de semanas de fuertes cruces por la ley de propiedad privada y otros episodios internos, la jefa del bloque libertario volvió a reunirse con Villarruel para descomprimir la tensión y mantener abierto un canal de diálogo de cara a las próximas sesiones.

En la Casa Rosada destacan ese movimiento como una señal de que, más allá de las diferencias, existe margen para sostener la coordinación parlamentaria. El objetivo es evitar que las disputas personales vuelvan a interferir en la negociación con bloques dialoguistas y gobernadores. El oficialismo admite que el Senado seguirá siendo el frente legislativo más complejo.

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Allí pretende destrabar varios proyectos sensibles y, al mismo tiempo, avanzar con pliegos judiciales que considera estratégicos para la segunda mitad del mandato. En el Gobierno sostienen que la discusión con Villarruel no altera esa hoja de ruta. La lectura interna es que la vicepresidenta continuará diferenciándose del Presidente y que esa estrategia responde a un proyecto político propio más que a una disputa coyuntural.

Gobierno, Victoria Villarruel

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Javier Milei se reunió con el presidente de Corea del Sur y busca avanzar en un acuerdo de libre comercio

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El presidente Javier Milei recibió esta mañana en la Casa Rosada a su par surcoreano Lee Jae Myung en el marco de una visita de este último enfocada en comercio e inversiones. Se trata de un momento en que la República de Corea busca avanzar en un acuerdo de libre comercio con el Mercosur y expandir su presencia en sectores de la economía argentina.

La visita coincide con una decisión para ese vínculo económico: el Gobierno argentino aprobó el acceso de la surcoreana Posco, empresa siderúrgica, a beneficios del Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones para ampliar su proyecto de litio Sal de Oro, con una inversión de USD 207,9 millones.

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Lee fue recibido ayer por la noche por el canciller argentino Pablo Quirno, quien subrayó en redes sociales que se trata de la primera visita a la Argentina de un mandatario surcoreano en 22 años. El encuentro bilateral con Milei se realizó a las 11 en la Casa Rosada y participaron los cancilleres de ambos países, además de las delegaciones oficiales.

Corea del Sur busca comercio, minerales y cadenas de valor con el Mercosur

La reunión entre Milei y Lee estuvo centrada en el fortalecimiento de la relación bilateral y en la identificación de oportunidades de cooperación e inversión, de acuerdo con la agenda oficial difundida por Presidencia de la Nación. La visita también se inscribe en la estrategia del Gobierno argentino de ampliar vínculos y favorecer la llegada de capitales.

Buenos Aires es la última escala de la gira sudamericana de Lee. Antes pasó por Brasilia, donde se reunió con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, y luego por São Paulo, donde participó en un foro empresarial. También visitó Chile, donde mantuvo un encuentro con el presidente José Antonio Kast.

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El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung (i), posa junto a su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, tras una reunión bilateral este lunes, en Brasilia (Brasil). EFE/ Andre Borges

Durante su paso por Brasil, Lee y Lula acordaron impulsar la reanudación de las negociaciones para un eventual acuerdo de libre comercio entre Corea del Sur y el Mercosur. Ese interés no es nuevo: Seúl ha manifestado desde hace tiempo su intención de acercarse al bloque fundado en 1991 por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Lee dijo días atrás, en una entrevista con la agencia de noticias EFE: “Los países del Mercosur son líderes mundiales en agricultura, producción de alimentos, energía y minerales críticos. Corea del Sur es líder mundial en manufactura avanzada, tecnologías digitales, construcción naval, baterías e innovación. Al aunar estas fortalezas, podemos crear cadenas de valor resilientes que beneficien a ambas regiones”.

El litio argentino aparece como un punto de la agenda

El mandatario surcoreano vinculó ese objetivo con el actual escenario internacional. Dijo que, frente al proteccionismo, las tensiones geopolíticas, las disrupciones en las cadenas de suministro y la inseguridad energética, los países necesitan “socios fiables y un comercio basado en reglas claras y confianza mutua”.

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También sostuvo que el avance de la inteligencia artificial y de la manufactura avanzada vuelve cada vez más relevante el acceso a minerales críticos de Sudamérica. El litio figura entre los intereses de Corea del Sur y Lee lo definió como una “consideración estratégica” para su país.

En la Argentina, esa definición tiene una traducción inmediata en la inversión de Posco en litio. La compañía ya cuenta con proyectos en el noroeste del país, y la ampliación de Sal de Oro quedó incorporada al régimen de beneficios para grandes inversiones aprobado por la administración de Milei.

Quirno definió la cita presidencial como “una oportunidad histórica con una de las economías más dinámicas del mundo para ampliar el comercio, las inversiones y los proyectos conjuntos”. Antes de la reunión en el despacho presidencial, Milei se sacó una foto con su par en el Salón Blanco de la Casa Rosada. La última actividad conjunta fue un breve encuentro entre las delegaciones en el Salón Eva Perón.

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Javier Milei recibe al nuevo embajador del Vaticano y crece la expectativa por la visita de León XIV

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El presidente Javier Milei recibirá desde las 15 en la Casa Rosada las cartas credenciales del flamante nuncio apostólico de la Santa Sede, monseñor Michael Wallace Banach, en el marco de una ceremonia que también incluye a los embajadores de la República Federal de Alemania y de la República de Corea.

Banach, de nacionalidad estadounidense, llegó a la Argentina el 22 de julio pasado tras completar su misión diplomática en Hungría. Fue designado nuncio por el papa Francisco en 2013 y antes de su paso por Budapest cumplió funciones en Senegal, Cabo Verde, Guinea-Bisáu y Mauritania.

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La entrega de credenciales lo habilita formalmente a conducir, en representación del Vaticano, las conversaciones con el Gobierno sobre los aspectos institucionales de una eventual visita del papa León XIV al país.

Michael Wallace Banach, días atrás con el canciller Pablo Quirno, cuando aterrizó en Buenos Aires.

Un guiño más a la visita papal

La llegada del nuevo nuncio se da en medio de gestiones que el Gobierno considera decisivas para confirmar la gira de León XIV por la Argentina. Milei calificó como “altamente probable” que el Pontífice visite el país en noviembre, como parte de una gira latinoamericana que incluiría también Uruguay y Perú.

El borrador de la agenda que maneja el Gobierno contemplaría un encuentro institucional con Milei, una misa masiva en la avenida 9 de Julio, una actividad en la Basílica de Nuestra Señora de Luján y otra en Córdoba, con una estadía de entre tres y cuatro días.

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Leer más: Javier Milei: “Hablé hace muy poco con Adorni, para mí es honesto”

Las gestiones diplomáticas se remontan a febrero, cuando el canciller Pablo Quirno viajó a Roma y entregó una carta de Milei en la que el presidente invitaba formalmente al papa a visitar la Argentina. El propio León XIV le confirmó la visita a Milei durante su primera audiencia oficial en el Vaticano, según indicó en su momento el vocero presidencial, Manuel Adorni.

Banach ya tuvo una reunión formal con Quirno cuando aterrizó en Buenos Aires y el paso protocolar que le faltaba era entregarle sus cartas credenciales al Presidente. Así quedará confirmado como embajador del Vaticano en la Argentina.

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Milei recibió este viernes temprano al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung. (Foto: @OPRArgentina)
Milei recibió este viernes temprano al presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung. (Foto: @OPRArgentina)

Agenda diplomática

La agenda de Milei de hoy tiene otros elementos diplomáticos: también recibirá las cartas credenciales de los nuevos embajadores de Alemania y de Corea del Sur. Además, esta mañana el mandatario tuvo una reunión bilateral con el presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, y ambos encabezaron una reunión ampliada de sus gabinetes en el Salón Eva Perón de la Casa Rosada.

Según se informó oficialmente, durante el encuentro, el presidente Lee felicitó al presidente Milei por la baja de la inflación y por la implementación del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y del Súper RIGI. También coincidieron en la importancia del desarrollo de la inteligencia artificial como motor del crecimiento económico y destacaron su potencial para impulsar otros sectores vinculados a los servicios.

papa León XIV, Vaticano, Javier Milei

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