POLITICA
Un día clave para la autoridad de Milei

Milei mira los números de la economía que le son favorables y se ilusiona con que la mano invisible resuelva los problemas que tienen el país y su propio Gobierno. El inconveniente es que en los dos planos los desafíos son múltiples. Y su visión suele ser monofocal y escasamente periférica, así como su atención es puntual y su paciencia, muy limitada.
Esas características se verifican en la sangrienta disputa interna de su espacio, que llegó demasiado lejos y en la que evita involucrarse; en la organización política, que tercerizó, y en la economía, con la que se entusiasma o se desvela en lo macro y relativiza, recorta o desprecia señales de lo micro.
Por eso, a veces en este terreno en el que se considera una autoridad mundial Milei interviene contradiciendo a su equipo y con resultados no siempre positivos, como pasó el año pasado con el desarme de la deuda remunerada del Banco Central, precipitadora del alza de tasas y la volatilidad cambiaria que contribuyeron a poner su gestión al borde del abismo hasta que llegó el salvataje de Donald Trump y Scott Bessent.
Aquella prescindencia, basada en la confianza de que las cosas importantes o los detalles se ordenan con la sola fijación de grandes lineamientos, explica en buena medida que los conflictos estallados a su alrededor hayan llegado tan lejos y que mantengan en vilo no solo a sus apoyos políticos y empresariales sino también a muchos de sus ministros que esperan con inquietud lo que pasará hoy. Una jornada que puede ser crucial para la marcha del gobierno.
“Me da más miedo la reunión de Gabinete que lo que diga la Iglesia en el Tedeum, por más crítico que pueda ser (el arzobispo) García Cuerva. Y no por lo que vaya a pasar en esa reunión, sino precisamente por lo que es muy probable que no pase, pero debería pasar, que es poner orden en serio, y por lo que, entonces, vendrá después”, advirtió un importante colaborador presidencial.
La continuidad hasta anoche mismo de la disputa por las redes entre el bando que lidera la hermanísima Karina, secundada por los primos Menem, y el del asesorísimo Santiago Caputo, escoltado por las Fuerzas del Cielo, demostró algo más que la ineficacia del remedo de fallo salomónico que ensayó el Presidente en la semana.
Esa no solución, en la que consagró la hermandad con su asesor y, al mismo tiempo, defendió a Martín Menem, terminó por poner en cuestión su autoridad como nunca antes. Hoy se demostrará si en su caja de herramientas (políticas y emocionales) Milei tiene otros recursos que hasta acá no ha mostrado. Un test clave.
La incapacidad o la negación para ejercer su liderazgo demostrada hasta ahora frente a su hermana y su hermano putativo es motivo también de interpretaciones complementarias a ese laissez faire, laissez passer libertario (dejar hacer y dejar pasar). A la imposibilidad de prescindir de uno y otro por lo que significan como bastiones emocionales, operativos y, en un caso, también intelectual, se agrega otra teoría a la que adhieren algunos de sus colaboradores.
“Javier también tiene su forma de ejercer el poder y de evitar quedar preso de los que tiene algún grado importante de dependencia y a los que él no puede, no quiere o no sabe cómo ponerles un límite, como es el caso de Karina y Santiago. Los deja que se enfrenten y que se limiten entre ellos. No le falta la cuota de perversidad que tiene todo el que llega al poder”, dice un allegado que conoce a Milei desde bastante antes de que se incorporara a la política.
Sin embargo, la confrontación parece haber llegado demasiado lejos. “La furia recargada que muestra estos estos días se explica porque no puede ordenar la interna y, porque, todo empezó con los problemas de Manuel [Adorni], que nunca dejaron de crecer y él no logró encapsular o resolver también por culpa de la interna y de un mal cálculo suyo y de su hermana sobre los alcances del escándalo”, explica un destacado miembro del oficialismo que prefiere pasar inadvertido y evitar que una bala perdida de la guerra fratricida lo alcance.
“Javier puede ser hasta cruel con los propios, como lo fue con sus dos jefes de Gabinete anteriores. A Nicolás Posse y Guillermo Francos los conocía y tenía un vínculo estrecho desde antes de que Adorni llegara y los tiró por la ventana sin problemas. Y no son los únicos. El tema es que ellos no eran karinistas, pero tampoco santicaputistas. Y, ahora, es posible que eche a uno de Santiago, pero parece muy difícil que se desprenda de alguien a quien su hermana protege”, agrega el funcionario.
El movimiento lineal ascendente que lo llevó vertiginosamente a la Presidencia sin modelar sino potenciando sus características personales solo parece haber reforzado una forma de abordar los asuntos que son o deberían ser de su competencia. Eso se advierte en la intolerancia presidencial a los cuestionamientos y a las refutaciones cuando él está convencido de algo, según han comprobado viejos amigos y conspicuos colaboradores.
El blindaje ante los contradictores opera, además, como un obturador de opiniones críticas y de eventuales presiones que podrían expresar o ejercer algunos de sus colaboradores, inclusive algunos en los que más confía. Ese parece ser el trance que atraviesa el ministro de Economía, Luis Caputo.
Según una fuente cercana a Santiago Caputo y otra vinculada con un importante ministro que se enrola en el karinismo, el titular de Hacienda le ha pedido varias veces a su sobrino el asesor que modere acciones y reacciones, y no solo en función del buen vinculo que él mantiene con la hermanísima presidencial, sino ante la inacción del Presidente. A Caputo ministro le preocuparía, dicen, el impacto que eso podría tener sobre tomadores de decisiones económicas que siguen con preocupación las peleas y los escándalos oficialistas.
Al ministro de Economía no se le escapa que mas allá de los indicadores favorables de abril que él, el Presidente y todos los comunicadores del Gobierno pudieron publicitar, hay fragilidades que podrían agravarse, recuperaciones que podrían demorarse aún más y números menos tranquilizadores.
La heterogeneidad de la dinámica de la actividad económica y de la recuperación con un promedio que elevan sectores que derraman poco y concentran muchos ingresos fue expuesta hasta por representantes de algunos rubros exitosos.
Es el caso de la pesca, que fue la actividad que más aumentó, pero los empresarios del sector advirtieron que el resultado está concentrado en la captura de una sola especie y que los márgenes de ganancia son muy acotados. En el sector agrícola sucede lo mismo.
En el rubro manufacturero los industriales de la siderurgia y la metalurgia ya anunciaron que la recuperación de abril se revirtió en mayo. En tanto, las automotrices advierten sobre una caída de los patentamientos que si se mantuviera en el resto del año dejaría las ventas por debajo de 2025, con poco más de 500.00 unidades patentadas, equivalente a menos de la mitad del récord de 2013 y 2017. Nada que Toto Caputo no haya escuchado de los industriales a los que recibió esta semana. Los ansiados brotes verdes todavía son números grises.
De todas maneras, la confianza en la mejora de la económica sigue intacta en el oficialismo, aunque admiten que por las características de la recuperación no cabe esperar que se expanda demasiado y, menos aún, que abulte los bolsillos de ninguna mayoría. Pero, al menos, que sirva para restaurar expectativas.
Por eso, en oficinas importantes de la Casa Rosada ruegan que baje el ruido interno tanto como que los escándalos no tengan nuevos capítulos. Sin embargo, en este punto hay más escepticismo, no solo por los casos ya instalados y que en la Justicia no le están dando mucho respiro, sino por otros asuntos que temen que la interna termine por hacer estallar y complicar más la gestión.
Los recientes recortes de gastos que hizo el ministerio de Economía con pocas consultas y avisos a sus pares no solo dejaron molestos a varios ministros y secretarios de áreas afectadas, sino que volvieron a poner en guardia a muchos gobernadores dialoguistas, que han sido clave para el avance de las políticas oficialistas.
Por algo, el propio Caputo tuvo algunas expresiones de keynesianismo austríaco y productivismo cuando cifró parte de sus vaticinios de mejora en la reactivación de la obra pública (concesionada). Además, admitió (tímidamente) que el superávit fiscal no puede seguir dependiendo de los recortes de gastos, sino que debe sustentarse en el crecimiento. Milei no se hizo eco. Tal vez sea parte del pragmatismo y la falta de apego a dogmas económicos que dice valorar en su ministro, mientras él da la batalla teórica y se pelea con quienes no le dan la razón.
“La actividad y la recaudación está mejorando en casi la mitad de las provincias”, dicen con cierto alivio en el Ministerio del Interior, que lidera el hiperdialoguista Diego Santilli, enrolado en el karinismo, que es el nexo habitual de los gobernadores, aunque no siempre con éxito a pesar de su disposición a cierta generosidad con sus interlocutores. Cuando se les piden algunos detalles y precisiones, el optimismo deja paso a un realismo menos halagüeño.
“En el área metropolitana y en derredor de algunas de las grandes ciudades del interior la situación está más complicada”, admiten en esa cartera. Un dato no menor para el ministerio en el que la política es eje de su competencia y que tiene por titular a un aspirante a la gobernación de la provincia de Buenos Aires.
Son todos detalles de los muchos países en los que se ha transformado la Argentina mileísta, que suelen quedar borroneados bajo el lente monofocal del Presidente. Hasta que se acerquen las elecciones y los problemas sean irreversibles. Por eso, entre los que apuestan al éxito del modelo mileísta crecen los que reclaman una mirada más integral. Sobran los agnósticos.
Claudio Jacquelin,Conforme a
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Los caprichos de Trump y el riesgo para Milei

En la ronda electoral del año que viene, el riesgo de la polarización y la incertidumbre del péndulo puede ser mayor que lo esperado. El orden macroeconómico que hasta ahora logró el Gobierno parece alejar ese riesgo, pero no necesariamente. Primero, porque no está claro que la derechización que se inició con la Argentina de Javier Milei en 2023 sea un proceso cumplido y asentado, cuya reproducción esté garantizada en una eventual reelección en 2027. La polarización es un riesgo eterno. Segundo, porque a esa duda se superpone un patrón electoral que se viene repitiendo en América Latina: la dificultad de los oficialismos para reelegir, sea de izquierda como de derecha. Tercero, porque no está claro el impacto de la elección de medio término en Estados Unidos si llega a perder Donald Trump, y el impacto en la estabilidad de la derecha transnacional: son tiempos de aceleración de los procesos globales.
El aleteo de una mariposa agita cambios impensados a un ritmo hiper globalizado en su efecto contagio: Trump es la pieza central de la naturalización de la derecha de nuevo cuño, Milei entre ellas. ¿Debilitado el enclave Trump, se debilitará el sistema de derecha como en efecto dominó? ¿El mundo según Trump llega a su fin? La cuestión es si el electorado de Estados Unidos agotó o no su paciencia con la discrecionalidad trumpista, o todavía le da margen. El episodio mundialista de la tarjeta roja anulada es la última excentricidad del sistema Trump capaz de romperlo todo. Trump reducido a una fuerza de destrucción que ya no alcanza la etapa creadora. El capricho del poder como modus operandi.
Ayer, los anuncios del equipo económico se movieron dentro de la rigidez de esa cancha electoral polarizada, al menos de miedos polarizados, con telón de fondo regional y global desafiante. Luis Caputo presentó un plan financiero con un objetivo claro: reducir al mínimo las chances de shocks externos, pero sobre todo internos, es decir, políticos, en la paz mileísta de 2027. La palabra clave es “blindaje electoral”. Si en años de incertidumbre electoral a los argentinos les preocupa el dólar, Caputo aseguró tener los dólares suficientes para cubrir las obligaciones financieras hasta después de la elección presidencial.
La polarización que conviene
Pero los riesgos electorales son estructurales. 2027 es sinónimo de incertidumbre porque a la Argentina le falta alcanzar una conquista esencial: un modo sostenible de polarización. Una polarización que conviene, es decir, que haga correcciones en los márgenes de la visión de país, pero que mantenga un núcleo duro de racionalidad sin importar en cuál extremo del péndulo se encuentra. El problema no es tanto la polarización, sino la calidad de los polos.
En ese caso, el modelo puede ser Uruguay. Lo sintetiza bien el doctor en Ciencia Política Andrés Schipani: una opción de izquierda que logró “reformas igualitarias y capitalismo vibrante”. Su análisis pone el foco en el Frente Amplio, la izquierda uruguaya, y la figura de Tabaré Vázquez. Entre 2005 y 2020, el polo izquierdo del péndulo uruguayo gobernó con una mezcla única de racionalidad macroeconómica y políticas igualitarias. En ese período, el salario real creció un 62,5 por ciento sin crisis inflacionaria y la pobreza bajó del 32,5 al 8 por ciento. Al mismo tiempo, se mantuvo una política macroeconómica con estabilidad cambiaria, inflación y déficit relativamente bajos; hubo autonomía del Banco Central; se fomentó activamente la inversión privada. Con la izquierda uruguaya en el poder, explotó, en palabras de Schipani, la inversión extranjera directa: entre 2008 y 2018 estuvo entre los tres países de la región que más inversión extranjera directa recibieron. Respecto del PBI, la inversión extranjera pasó del 2,7 por ciento entre 1997 y 2007, al 5,1 por ciento entre 2008 y 2018. Entre 2005 y 2015, Uruguay tuvo una de las dos tasas más altas de crecimiento de la región: 4,5 por ciento promedio anual.
El péndulo corrido al extremo izquierdo, pero de una izquierda con racionalidad macroeconómica, y con resultados capitalistas y distributivos palpables. Es decir, una polarización razonable con consensos macro de extremo a extremo.
En cambio, disipada la niebla política del caso Adorni, la Argentina se vuelve a enfrentar con su destino sudamericano, que no es el uruguayo. El escenario electoral 2027 está aquí y mete presión con el riesgo de un nuevo envión en sentido opuesto del péndulo argentino más temido. Una especie de condena estructural a una alternancia en continuado entre los extremos de una polarización inevitable, un peronismo pro déficit y de pretensión distributiva versus un no peronismo pro racionalidad macro. El primero ya dio pruebas contundentes de su fracaso; el segundo todavía tiene que demostrar sus logros plenos: faltan piezas de la maquinaria macro, que todavía no están aceitadas, y la parte del beneficio para todos, el éxito en el bolsillo de la gente. En la versión mileísta, la maquinaria macro debería completarse con justicia social indirecta, es decir, sin distribucionismo ni desarrollismo de Estado. Ese hueco es la oportunidad sobre la que podría colarse el polo opuesto.
“Falta que el crecimiento llegue a los ciudadanos de a pie, al comercio de la esquina”, reconoció Diego Santilli el fin de semana, desde su recién estrenado sillón de jefe de Gabinete. Toda una señal de la narrativa del Gobierno en la nueva etapa que encara hacia 2027: el fin de la negación de las deudas pendientes de su visión económica, y el reconocimiento del esfuerzo sostenido de la gente, a la que tiene que darle respuestas económicas si quiere tener chances electorales.
Trump y la otra “extracción”
Entre los shocks externos está la suerte electoral de Trump este año. Trump inauguró 2026 acuñando un término geopolítico: “extracción”. La operación quirúrgica que acabó con Nicolás Maduro preso en Estado Unidos terminó de enterrar una época de gobernanza internacional basada en el diálogo multilateral y la diplomacia como un mecanismo clave. Un tejido inter Estados reemplazado por la discrecionalidad y la voluntad política y de acción de un solo Presidente. Una operación efectiva para resolver el problema Maduro, pero que todavía deja pendiente el problema Venezuela.
El fin de semana, el modo Trump expandió sus horizontes y se metió con el universo del fútbol. La escalada parece superficial, pero no lo es: implica una alteración de las lógicas de una institucionalidad futbolera mundial más estable aún que la de los Estados nacionales que compiten en la Copa del Mundo. Trump “extrajo” la tarjeta roja a Folarin Balogun, el capitán de la selección de Estados Unidos, sin molestarse en disimularlo y sin pretender dar buenos argumentos: “No sabía qué demonios era una tarjeta roja”, dijo, sin vueltas, en una presentación pública donde reconoció el llamado a la FIFA para presionar.
La jugada desvergonzada de Trump también implicó la intervención de un mercado como el del fútbol que mueve millones basados en una regla: que la competencia mundialista se da dentro de las leyes de la meritocracia deportiva. El fútbol tiene historias de arbitrariedades comprobadas o sospechadas, pero no un caso de injerencia a cielo abierto del Presidente del hegemón global. Un cambio de época.
Con esa movida, la locura política de Trump impacta en la emoción de millones de personas en todo el mundo: un ataque a un componente central de la política, la emocionalidad de la gente. Lo que parece permanente se resquebraja a toda velocidad: con la jugada de Trump para eliminar la tarjeta roja, la arbitrariedad trumpista alcanzó escalas globales y emocionales no calculadas. En noviembre, el sistema Trump, cada vez más expuesto como una trama de discrecionalidad en todos los frentes, será puesto a prueba en las urnas. Las encuestas no lo acompañan.
Hoy, la discrecionalidad de Trump cuenta a su favor con un requisito político: mayorías republicanas tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. El Congreso de Estados Unidos casi como una escribanía trumpista. En noviembre, tiene que reproducir esas mayorías. No es fácil, sobre todo con un legado ya en su haber. Para el oficialismo, la Cámara de Representantes es el componente crítico en una elección de medio término: desde 1938, de las veintidós elecciones legislativas realizadas, los oficialismos perdieron veinte elecciones. Los dos triunfos, según un análisis de Brookings Institution, el respetado think tank con sede en Washington, se dieron en circunstancias excepcionales: en 1998 y en 2002, con Bill Clinton y con George W. Bush como presidentes, ambos con una imagen positiva altísima luego del intento de impeachment en el caso de Clinton y del atentado a las Torres Gemeles, en el caso de Bush.
El nivel de aprobación de la gestión del presidente es, precisamente, la otra variable predictiva: a mayor aprobación, menor la pérdida de representantes que sufre el oficialismo. Ni la historia electoral ni la imagen positiva, muy baja, de Trump auguran, al menos hoy, un buen desempeño. Según The Economist, la aprobación de Trump muestra un neto negativo de 21 puntos. El 59 por ciento lo desaprueba; el 37 por ciento lo aprueba; el 5 por ciento no sabe. En el manejo de la inflación, el neto negativo es de 43 puntos, el menor de su mandato.
La cuestión es si en 2027, en la Argentina, acelera la opción Milei o recrudece el riesgo de un peronismo pro déficit, el polo más complejo, alejado de la racionalidad del polo de izquierda uruguayo. Hoy, Milei tiene una batería de antídotos para resistir el movimiento del péndulo al extremo contrario. Uno de ellos es una gradual recuperación de la agenda política y legislativa y de la narrativa pública: con la poda del caso Adorni, ahora diputados y senadores libertarios se animan a hablar en público y los ministros dan conferencias de prensa. Así fue ayer con Luis Caputo y el equipo económico: llegó la hora de recuperar la palabra y controlar la conversación. Los logros económicos de las últimas semanas, inflación otra vez a la baja y riesgo país en caída, justifican que la economía esté en el eje de esa estrategia.
El otro antídoto es la dispersión de la opción extrema, el perokirchnerismo. Pero nada augura que esa interna sin conducción no logre unificarse en 2027. Puede no asumir la ambición, casi imposible, de construir una oferta electoral con chances de gobernabilidad sostenible, pero sí con chances de llegar al poder. La incertidumbre es alta. Hasta Trump juega.
Se cayó el único juicio abreviado de un “ñoqui” del caso Chocolate: no aceptó que le impidan volver a ser empleado público,anuncios del equipo económico,Diego Santilli,Luciana Vázquez,Javier Milei,Donald Trump,Mundial 2026,Conforme a,Javier Milei,,LN+. Luis Caputo: “La gente se puede quedar tranquila que la inflación va a seguir a la baja”,,Ajuste. Las transferencias nacionales a las provincias se hunden y complican la negociación con los gobernadores,,Reservas, bonos, FMI y privatizaciones. Punto por punto, el plan de Caputo para llegar a las elecciones de 2027 con los pagos de la deuda cubiertos
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Santiago Caputo recibió al vicepresidente de Fujimori en Casa Rosada con el fin de profundizar una alianza regional de derecha

Tras el ascenso de dos aliados ideológicos en Perú y en Colombia, el Gobierno busca consolidar un bloque regional alineado con las ideas de Javier Milei. Con ese objetivo, el asesor presidencial Santiago Caputo recibió este lunes en la Casa Rosada al vicepresidente electo de Keiko Fujimori, Luis Galarreta, en la previa del posible viaje del Presidente a Lima para la asunción de la nueva mandataria.
Según pudo saber TN, Galarreta fue invitado a Balcarce 50 por el propio Caputo con la intención de hablar sobre lo que en el Gobierno consideran “una oportunidad única” en la región por la aparición en simultáneo de diferentes líderes que comparten los mismos conceptos que Milei. El liberalismo económico, la defensa de la propiedad privada y el rechazo a la cultura woke, son algunas de esas premisas.
Santiago Peña en Paraguay; Rodrigo Paz en Bolivia; Daniel Noboa en Ecuador; José Antonio Kast en Chile; Nayib Bukele en El Salvador; Nasry Asfura en Honduras; Luis Abinader en República Dominicana; Laura Fernández en Costa Rica; y José Raúl Mulino en Panamá integran el bloque ideológico al que en las últimas semanas se incorporaron Keiko Fujimori en Perú y Abelardo de la Espriella en Colombia.
En ese contexto, la reunión entre Caputo y Galarreta —quien se perfila como una figura fuerte en el Gobierno de Fujimori— giró en torno a las posibilidades de colaboración regional, las diferentes oportunidades que aparecen en el contexto geopolítico actual y la necesidad de “frenar cualquier intento de avance de la izquierda en la región”.
Con fines similares, el asesor presidencial viene de mantener encuentros reservados con Santiago Peña y su vicepresidente, Pedro Alliana, en Paraguay; mientras que en Argentina recibió al principal asesor de José Antonio Kast, Cristian Valenzuela, y al embajador de Chile en el país, Gonzalo Uriarte Herrera.
Si bien en el Gobierno aclararon que por el momento no se trabaja en realizar una cumbre de líderes en la Argentina, confían en que estos encuentros se produzcan orgánicamente por la propia sintonía de los mandatarios.
En ese sentido, aunque fuentes oficiales todavía no confirman la presencia de Javier Milei en las asunciones de Fujimori y De la Espriella —el 28 de julio y el 7 de agosto, respectivamente—, en Casa Rosada hay expectativas de que allí puedan confluir los principales representantes de este bloque regional que se impulsa desde el Gobierno.
Como un guiño a su participación, Milei reposteó en sus redes una publicación del medio digital La Derecha Diario titulada “líder de la nueva derecha”, donde se adelantaba la presencia del mandatario en ambas ceremonias para brindar su apoyo al giro ideológico que atraviesan Perú y Colombia.
Leé también: El Gobierno analiza limitar el mandato del Procurador General y acelera el plan para cubrir vacantes en la Justicia
“Perú sale del socialismo. El pueblo peruano se suma a Colombia y ha enviado un mensaje claro: la región quiere volver al camino de la libertad y la seguridad”, manifestó Milei en sus redes luego de la confirmación del triunfo de Fujimori. Y proclamó: “La libertad avanza en toda América Latina y ya no hay vuelta atrás”.
Santiago Caputo, Keiko Fujimori, Perú
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Agentes del FBI y fiscales federales toman testimonios para investigar operaciones financieras de la AFA en Estados Unidos

En pleno desarrollo del Mundial de Fútbol en Estados Unidos, fiscales federales y agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) comenzaron a tomar testimonios sobre las operaciones financieras de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en ese país, confirmaron a dos fuentes con conocimiento directo de lo ocurrido.
Los investigadores del Departamento de Justicia buscan comprender cómo operó la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia en Estados Unidos, cómo canalizó cientos de millones de dólares a través de su sistema financiero y si parte de esas operaciones pudo dar lugar a delitos bajo jurisdicción norteamericana.
Una de esas reuniones tuvo como protagonista al empresario Guillermo Tofoni. Se realizó la semana pasada por una plataforma de videoconferencia similar a Zoom y se extendió durante tres horas, pudo reconstruir este medio. Del encuentro participaron fiscales y agentes del FBI radicados en Washington DC y Miami, que analizan si determinadas operaciones vinculadas con la AFA pueden configurar delitos como lavado de activos o fraude mediante el sistema bancario estadounidense.
Consultado por , Tofoni prefirió no confirmar ni desmentir esa reunión reservada desde Miami. Pero según pudo reconstruir este diario, los investigadores estadounidenses buscan testigos con conocimiento directo de lo ocurrido durante la gestión de Tapia y Pablo Toviggino al frente de la AFA y de TourProdEnter LLC, la empresa del productor teatral Javier Faroni que administró el cobro de contratos comerciales de la entidad en el exterior.
Entre los posibles testigos, los investigadores del Departamento de Justicia también analizan convocar a exfuncionarios del gobierno de Javier Milei que tuvieron acceso a información sensible sobre la AFA o intervinieron, controlaron o supervisaron sus operaciones durante los últimos años.
La investigación preliminar en Estados Unidos comenzó a gestarse durante 2025. Está a cargo de al menos tres fiscales federales: Patrick Gushue y Christopher Ting, radicados en Washington DC, y Michael Berger, en el distrito Sur de Florida, según reveló a fines de mayo.
Gushue integra la Unidad de Integridad Bancaria del Departamento de Justicia y dirige el Programa Piloto de Premios para Denunciantes Corporativos. Ting, incorporado recientemente a esa cartera tras desempeñarse en el estudio Latham & Watkins LLP, participó en investigaciones vinculadas con delitos financieros. Berger, por su parte, se desempeña como abogado litigante senior en la Fiscalía Federal para el distrito Sur de Florida y llevó adelante, entre otros, el caso que terminó con la condena del excontralor general de Ecuador Carlos Ramón Polit Faggioni por lavado de activos en Miami.
Los tres fiscales comenzaron a poner el foco en las actividades de TourProdEnter LLC desde que esa empresa asumió como agente de cobro de los contratos que la AFA firmó con patrocinadores y otras compañías. En particular, procuran reconstruir el recorrido de los fondos administrados por Faroni y su esposa, Erica Gillette, a través del sistema financiero estadounidense.
consultó formalmente al Departamento de Justicia sobre el estado de la pesquisa que desarrollan los fiscales Gushue, Ting y Berger -que puede incluir requerimientos de documentación a bancos y empresas, además de entrevistas con personas con conocimiento directo o indirecto de las operaciones analizadas-, pero al cierre de esta edición no obtuvo respuesta.
Desde la AFA, en tanto, comenzaron a moverse en Estados Unidos. El denominado “embajador” de la entidad para América del Norte, Tomás Regalado, y el penalista argentino Mariano Lizardo participaron en un foro sobre fútbol, corrupción y justicia que organizó el Interamerican Institute for Democracy, en Miami, el miércoles pasado. Reclamaron respeto por la presunción de inocencia. “Las medidas de investigación por sí solas no determinan responsabilidad ni culpabilidad”, indicó Regalado.
Las cuentas de TourProdenter
Según documentación que obtuvo y analizó durante los últimos meses y reveló a fines de 2025 y principios de este año, Gillette y Faroni —exlegislador bonaerense del Frente Renovador— movieron al menos cientos de millones de dólares a través de cuentas abiertas en cinco entidades financieras estadounidenses: Citibank, Synovus, Bank of America, JP Morgan y PNC Bank.
A través de esas cuentas, TourProdEnter LLC administró al menos US$260 millones correspondientes a ingresos de la AFA, aunque —de acuerdo con los registros bancarios analizados por — sólo una parte de esos fondos puede vincularse de manera directa con gastos operativos identificables de la entidad que preside Tapia. Otros US$ 57 millones se distribuyeron entre distintas sociedades y beneficiarios cuya justificación económica no surge de la documentación relevada por este diario.
Entre esas transferencias figuran giros por decenas de millones de dólares hacia sociedades que, según la documentación analizada por , no registran una contraprestación identificable y eran controladas por personas que, de acuerdo con registros oficiales consultados por este diario, percibían planes sociales y residían en Bariloche o en la ciudad de Buenos Aires. También aparecen pagos dirigidos a dos sociedades vinculadas con Toviggino y su familia —SOMA SRL y Cabello SRL—, así como a la pareja del dirigente y a integrantes de la familia de un supuesto “guía espiritual” de la selección argentina.
Capítulo previo
El interés de las autoridades estadounidenses por las operaciones financieras de la AFA tuvo un antecedente varios meses antes del inicio de esta investigación preliminar, según reconstruyó . En septiembre de 2024, el Ministerio de Seguridad, entonces conducido por Patricia Bullrich, transmitió a funcionarios estadounidenses información sobre posibles focos de riesgo vinculados con la entidad deportiva, luego de una reunión mantenida con Tofoni, quien promovió los “discoveries” judiciales que permitieron obtener información bancaria sobre TourProdEnter LLC que, de otro modo, habría permanecido bajo reserva.
En aquel momento, los agentes del FBI concluyeron que el conflicto entre Tofoni, Tapia y la AFA no presentaba elementos suficientes para justificar la apertura de una investigación criminal en Estados Unidos. Ese escenario comenzó a modificarse después de que revelara, desde fines de diciembre pasado, un entramado de operaciones financieras, bancarias y societarias con eje en el estado de Florida.
La investigación periodística mostró que TourProdEnter LLC operó como vehículo de cobro de los contratos internacionales de la AFA, canalizando cientos de millones de dólares provenientes de multinacionales como Adidas (US$60 millones) y Warner (US$40 millones) durante los años en que la Argentina mantenía fuertes restricciones cambiarias y coexistían múltiples cotizaciones del dólar.
De acuerdo con ese contrato, vigente hasta diciembre de este año, la empresa de Faroni y Gillette percibió el 30% de todos los ingresos internacionales de la AFA, una vez descontados los impuestos, durante los últimos cuatro años. Además, cobró una comisión equivalente al 10% de los egresos vinculados con la logística de esas operaciones.
Esas operaciones forman parte de la documentación que hoy analizan el Departamento de Justicia y el FBI para determinar si corresponde avanzar hacia una investigación penal formal bajo jurisdicción estadounidense.
Francisco Olivera,Hugo Alconada Mon,Conforme a
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