ECONOMIA
Wall Street ahora se enfoca en el riesgo político y se mantiene cauto antes de la pelea de fondo Milei-Kicillof

La Ciudad de Buenos Aires dio la nota esta semana al colocar un bono a diez años en el mercado internacional por USD 500 millones. a una tasa de 7,37% anual, la más baja de su historia. Además, recibió propuestas por más de USD 3.000 millones, de los cuales el 80% correspondió a inversores internacionales y solo 20% a inversores argentinos.
Tras la exitosa emisión, el ministro de Hacienda porteño, Gustavo Arengo, contó detalles de las reuniones previas a la colocación en Nueva York: “Vimos en total a 46 fondos de inversión distintos. Prácticamente recibimos la misma inquietud de todos, que pasa por las dudas sobre el rumbo que tomará Argentina luego de las elecciones del 2027. Nadie quiere que tengamos de vuelta una marcha atrás”.
La agenda electoral pasó a un primer plano, pero no tiene que ver solo con un tema de ansiedad de los inversores. La caída de los Índices de Confianza en el Gobierno, la caída del poder de compra y escándalos como el que hace ya dos meses jaquea a Manuel Adorni, están impactando en la fortaleza del Presidente y su proyección electoral.
Este escenario de incertidumbre provoca que el mercado tome sus recaudos. Uno de los más visibles pasa por un riesgo país que se resiste a bajar de los 500 puntos básicos. Los más de USD 7.000 millones comprados por el Central en lo que va de 2026 o el financiamiento que ahora está consiguiendo el Tesoro a través de la emisión de Bonares en dólares no parece ser suficiente para convencer a los inversores. Aún a pesar de que el año pasado se pedía de manera insistente que el Central empiece a comprar.
La calificadora Fitch, que elevó la nota de la deuda argentina a B- esta semana, calculó que las reservas brutas del Central pegarán un salto desde los casi USD 46.000 millones actuales a poco más de USD 52.000 millones para fin de año. Tampoco parece ser un dato suficiente para convencer a los inversores a apostar por la deuda argentina, pese a que gradualmente mejora la capacidad de pago del Gobierno.
REUTERS/Dado Ruvic/Ilustración
La diferencia de rendimientos entre el Bonar 2027 y el Bonar 2028 es un claro ejemplo de las dudas que surgen en relación al proceso electoral que atravesará la Argentina el año próximo. Mientras que el rendimiento del primero es de solo 5,1% anual en dólares, solo un año después salta al 8,7% anual. La diferencia pasa por las elecciones y la posibilidad de un recambio de signo político.
Este gobierno hizo un ajuste mucho más importante que el de Macri, pero la nota hoy está dos escalones por debajo que aquella vez; somos más cautelosos y no nos queremos apurar
El vicepresidente de Moodys para América Latina y encargado de la calificación argentina, Jaime Reusche, pasó esta semana por Buenos Aires y dejó una definición sugestiva: ”Este gobierno hizo un ajuste mucho más importante que el de Mauricio Macri. Sin embargo, la nota hoy está dos escalones por debajo que aquella vez porque nosotros también somos más cautelosos y no nos queremos apurar”.
No obstante, también dejó trascender que en dos semanas comenzará formalmente el proceso de revisión de la nota y que habrá una definición “antes de julio”. Lo más probable es que la decisión sea a un mejora que siga los mismos pasos de Fitch.
Luis “Toto” Caputo también se refirió a la reticencia de los mercados por redoblar la apuesta en Argentina: “Sigue pesando el riesgo kuka. Para mí se equivocan, porque no hay ninguna posibilidad de que vuelvan”, aseguró en referencia al kirchnerismo.

En la oposición, sin embargo, empiezan a moverse de cara al 2027. En ese marco hay que entender la presentación de Axel Kicillof en la Feria del Libro tras el viaje por Europa. No parece una casualidad que su flamante libro “De Smith a Keynes” tenga en su título nada menos que Adam Smith, el padre de la libertad de mercado pero al mismo tiempo también las políticas keynesianas, que aluden a una mayor presencia del Estado para reactivar la economía.
El gobernador bonaerense tendrá un arduo recorrido para llegar a las elecciones. Primero, necesita llegar como candidato de unidad del peronismo y kirchnerismo. Pero luego tiene un desafío enorme: convencer a los mercados que no se repetirá la fallida experiencia de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en 2019.
La victoria de aquella fórmula presidencial provocó una caída récord de la Bolsa y de los bonos. A los pocos meses el ministro de Economía, Martín Guzmán, ya avanzaba con una nueva renegociación de la deuda en dólares.
Kicillof, si quiere asegurar gobernabilidad en caso de una victoria presidencial, deberá convencer a Wall Street que está convencido de mantener el superávit fiscal y que la deuda debe ser honrada. El dilema es cómo hacer campaña para asegurarse al electorado pero al mismo tiempo no espantar a los inversores. Le juega en contra la historia de cepos, default, cierre de la economía y brecha cambiaria que acompañó a las distintas gestiones kirchneristas.

Claro que todavía queda mucho por andar hasta llegar a las elecciones del año que viene. Los tiempos se aceleran, sin embargo, porque el Gobierno no tendría los votos para eliminar las PASO. Por lo tanto, el calendario electoral está mucho más cerca de lo que parece.
La marcha de la economía será fundamental para que se detenga el deterioro de los últimos meses que sufrió la imagen de Milei.
El jueves se conocerá el dato de inflación de abril, que arrojará una disminución por primera vez en diez meses. Este descenso continuaría en los próximos meses y según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) se perforaría el 2% en agosto. El descenso de la inflación es clave para que empiece a repuntar el poder adquisitivo, luego de muchos meses de deterioro.
La liquidación de la cosecha gruesa traerá una lluvia de dólares en la próxima semana, lo que le permitirá al Central acelerar la compra de divisas y acumular reservas. La gran pregunta es hasta qué punto habrá un efecto derrame por ejemplo en los grandes centros urbanos.
La industria y la construcción arrojaron un interesante rebote luego de la caída de febrero. Pero por ahora no parece una tendencia firme. Los datos adelantados de abril sugieren que no logró mantenerse el envión y que se trata de sectores más bien amesetados.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Otra variable que juega a favor es la baja de la tasa de interés, sobre todo para el financiamiento de capital de trabajo de las PYMES. Hoy el descuento de cheques ya se está haciendo a tasas del 27% anual, muy lejos del 70% y hasta 80% del año pasado. Esto debería servir como efecto dinamizador para las empresas.
Una variable a favor es la baja de la tasa de interés: el descuento de cheques se está haciendo al 27% anual, muy lejos del 70% y hasta 80% del año pasado
La economía de los próximos meses proyecta más crecimiento pero que seguirá concentrado en sectores que no generan mucha mano de obra, como el agro o la energía. Además, el dólar se mantendrá tranquilo aunque podría empezar a subir en el segundo semestre, mientras que la inflación se proyecta en baja en forma gradual.
Todavía la incertidumbre se proyecta en la situación de los grandes centros urbanos, especialmente el Conurbano, más afectado por el cierre de fábricas e ingresos deprimidos. Se trata de un amplio segmento de la población que eventualmente puede definir el resultado de las elecciones del año próximo.
ECONOMIA
La deuda pública entre 2001-2027

En diciembre de 2001, cuando Argentina declaró el default de su deuda pública, el stock total sumaba USD 144 mil millones.
Para cuando Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, el stock de deuda pública sumaba USD 525 mil millones.
Es decir, en 22 años la deuda pública aumentó en USD 380 mil millones, equivalente a 50% del PBI. Tres de cada cuatro dólares de deuda pública se generaron en las últimas dos décadas.

El aumento de la deuda pública responde al elevado déficit fiscal del período: 7% del PBI en 2015, pero llegó a 15% del PBI en 2023, una magnitud solo comparable con países en guerra.

Los distintos gobiernos peronistas elevaron la deuda pública en USD 321 mil millones entre 2001 y 2023, aun cuando hicieron renegociaciones de deuda con importantes quitas en 2005, 2010 y 2020.
Entre 2002 y 2015 la deuda pública se elevó en USD 144 mil millones, principalmente en los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner. Y luego un total de USD 177 mil millones durante el último gobierno de Alberto Fernández.

Por su parte, el gobierno de Cambiemos elevó el stock de deuda en USD 60 mil millones durante su gestión, principalmente con el FMI.
Durante la actual presidencia de Javier Milei, el ajuste fiscal al inicio de su mandato permitió equilibrar las cuentas públicas, por lo que la deuda dejó de crecer e incluso comenzó a bajar nominalmente. Hasta mayo, la deuda pública total descendió en USD 22.000 millones.

Con el stock de deuda pública levemente a la baja, sumado a un PBI que retoma el crecimiento (4,4% el año pasado y 3,1% este año), el stock de deuda pública consolidada desciende a 67% del PBI. Una baja de 14 puntos porcentuales en tres años.

Argentina declaró el default de su deuda pública unas diez veces en su historia: 1827, 1890, 1951, 1956, 1982, 1989, 2001, 2014, 2019 y 2020. Después del default de 2001, en particular, el Estado argentino entró en cesación de pagos de la deuda pública tres veces más:
- En 2014: Cristina Fernández de Kirchner no reconoció el fallo del juez Griesa y dejó de pagar la deuda externa los últimos dos años de su mandato (2014-2015).
- En 2019: Mauricio Macri dejó de pagar la deuda en pesos. El Gobierno lo llamó “reperfilamiento”.
- En 2020: Alberto Fernández dejó de pagar la deuda externa y forzó una renegociación por USD 65.000 millones al inicio de su Gobierno.
Los recurrentes default de la deuda pública dejaron su registro en las notas de la deuda argentina, según las principales calificadoras de riesgo.
Los recurrentes default de la deuda pública dejaron su registro en las notas de la deuda argentina, según las principales calificadoras de riesgo
Mientras Chile es grado de inversión desde 1993 y Uruguay desde 2014, en igual período Argentina ingresó en default cuatro veces, sumergiendo la deuda entre las peores calificaciones de la región.

Desde la llegada del gobierno de Javier Milei, el equilibrio fiscal y el superávit externo, sumados a un retorno de Argentina a políticas pro mercado (liberando precios y mercados), permiten un descenso del riesgo país y una mejora en su calificación. El riesgo país pasó de 2.700 puntos en 2023 a 400 puntos en la actualidad, en tanto que la calificación mejoró a “B-” según S&P.
La última vez que Argentina colocó deuda con menos de 300 puntos fue con una calificación de B+ en 2017/2018.

No deja de llamar la atención que Argentina se quedó sin reservas y entró en default en una década en la que los transgénicos permitieron cosechas récord; además, el precio de la soja alcanzó USD 650 la tonelada y las tasas de interés internacionales estuvieron prácticamente en cero. Un país que no supo administrarse ni en bonanza.
No deja de llamar la atención que Argentina se quedó sin reservas y entró en default en una década en la que los transgénicos permitieron cosechas récord; además, el precio de la soja alcanzó USD 650 la tonelada
El mercado no tiene miedo alguno en prestarle al actual Gobierno, único en la historia, abiertamente pro-mercado y capitalista del último siglo.
Mientras muchos gobiernos entraron en default incluso en bonanza, Milei pagó la deuda y respetó todos los contratos, sin acceso al crédito, sin reservas, sin gobernadores ni mayorías en las Cámaras. Además, es el único gobierno con superávit fiscal y externo en un siglo.

El riesgo país del AO27, bono que vence el año entrante, es cero, con una TIR del 4,1%. Las dudas están para después de 2027.
El jueves de esta semana, el Gobierno afrontará el vencimiento más fuerte de lo que resta de 2026. Pagará unos USD 4.400 millones entre capital e intereses de Bonares y Globales. Los dólares para el pago los compró con superávit fiscal y ya están depositados en el BCRA.
Despejado 2026, el Gobierno presentó el programa financiero 2027, indicando el cronograma de vencimientos y la estrategia para financiarlo.
El Gobierno anunció que el año entrante enfrentará compromisos por USD 24.900 millones, de los cuales la mitad son vencimientos de capital e intereses con organismos internacionales y la otra mitad responde a vencimientos de capital e intereses de títulos públicos.

Respecto a la forma de pago, el superávit fiscal continuará siendo el protagonista para afrontar el servicio de la deuda pública también en 2027, ahora potenciado con privatizaciones que se esperan para el año entrante.
El Gobierno no tiene pensado colocar deuda en el exterior, aunque sí estima buscar en el mercado interno unos USD 5.000 millones.

En definitiva, con los dólares que compró este año, más lo que comprará el año entrante, más los dólares que aportarán las privatizaciones y las colocaciones de deuda en el mercado local, el Gobierno enfrentará los pagos de la deuda en el año electoral.
Por último, los dólares que aportó el FMI el año pasado están en las reservas y son de libre disponibilidad.

La deuda pública y la inflación son consecuencia directa del déficit fiscal. Pero el déficit fiscal es consecuencia directa del modelo económico del último siglo.
En efecto, la decisión de cerrar la economía lleva al estancamiento económico y la falta de actividad lleva al gasto público con la esperanza de reactivar la economía. El déficit se termina financiando con deuda o inflación, o con las dos. El resultado es una economía estancada, con problemas inflacionarios y limitado acceso al crédito, dado que el mercado sabe que es solo para financiar al Estado.
La deuda pública y la inflación son consecuencia directa del déficit fiscal. Pero el déficit fiscal es consecuencia directa del modelo económico del último siglo
Bajo esta lógica, una vez que Argentina decidió darle la espalda al mundo, en solo 90 años sumó 16 ceros a su moneda con la estafa inflacionaria e incurrió en default casi una vez por década.
En las últimas dos décadas, en particular, sumó tres ceros a la moneda, tres defaults según las agencias internacionales de crédito y aumentó la deuda en USD 380 mil millones, equivalente a 50% del PBI. Como resultado, la última década y media el crecimiento económico fue cero.

Los últimos tres presidentes declararon el default de la deuda (CFK 2014, Macri 2019; Alberto 2020), mientras países vecinos, en igual período, llegaban a grado de inversión.
Peor aún, las ideas políticas que llevaron a sostener un modelo económico con tantos fracasos todavía continúan en la palestra política y con notable habilidad para venderlas como nuevas.
No es casualidad que por primera vez en un siglo haya equilibrio fiscal, deje de aumentar la deuda pública y las exportaciones alcancen un nuevo récord
Ahora bien, mirando el vaso medio lleno, no es casualidad que por primera vez en un siglo haya equilibrio fiscal, deje de aumentar la deuda pública y las exportaciones alcancen un nuevo récord.
Desde diciembre de 2023, Argentina está volviendo a su origen: dejar el placebo del gasto público y finalmente aumentar las exportaciones como motor de desarrollo.
Dejar atrás el modelo de economía cerrada y gasto público se lleva consigo los lastres del déficit fiscal, el estancamiento, la deuda y la inflación.
El autor es Economista, director de la consultora Econométrica
Caputo,Daza,Furiase,Ministerio de Economía,Argentina,programa financiero
ECONOMIA
Blindaje electoral: una por una, todas las medidas que tomó el Gobierno para intentar contener al dólar durante 2027

La proximidad del año electoral en Argentina activó una nueva estrategia de defensa frente a la volatilidad cambiaria.
El Gobierno delineó unplan con el objetivo de evitar saltos bruscos en la cotización del dólar y asegurar el cumplimiento de los vencimientos de deuda durante 2027.
La acumulación de reservas, la diversificación de fuentes de financiamiento y la extensión de contratos clave formaron parte del menú de herramientas, mientras los analistas privados advirtieron sobre los desafíos que enfrentará el esquema en un contexto de mayor presión sobre el mercado.
El año electoral llevó al Gobierno a priorizar la acumulación de reservas como escudo ante la volatilidad cambiaria. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) reforzó sus arcas para garantizar un poder de fuego superior a USD 20.000 millones. Este monto tuvo como objetivo central intervenir en el mercado cambiario ante eventuales presiones sobre el dólar. Vladimir Werning, vicepresidente del BCRA, precisó que la entidad fortaleció su intervención diaria en el mercado spot y reconfiguró su balance para disponer de estas herramientas de liquidez.
EL BCRA fortaleció su intervención diaria en el mercado spot y reconfiguró su balance para disponer de estas herramientas de liquidez (Werning)
El informe de GMA Capital puntualizó que “el BCRA anunció la renovación de la totalidad de los REPO con bancos internacionales por USD 6.000 millones, que originalmente vencían entre octubre de 2026 y abril de 2027 y ahora fueron extendidos hasta septiembre de 2028”.
La consultora 1816 complementó que “el Gobierno dice que terminaría 2026 con un colchón de USD 3.700 millones”, saldo que funcionó como respaldo inicial para el siguiente año.
El BCRA concretó la cancelación de compromisos heredados, lo que permitió liberar la totalidad de las líneas de swaps, unos USD 8.000 millones disponibles para intervención inmediata. Esta herramienta sumó flexibilidad ante escenarios de presión cambiaria y aumentó la capacidad de respuesta del Banco Central.
El objetivo de esta maniobra consistió en garantizar que los recursos provenientes de swaps con entidades extranjeras se encontraran plenamente habilitados para fortalecer las reservas y, si resultara necesario, intervenir en el mercado para contener movimientos bruscos en la cotización del dólar.
El Gobierno avanzó en la reducción drástica de las posiciones en el mercado de futuros del dólar. Esta decisión apuntó a recuperar margen regulatorio y limitar expectativas de devaluación en períodos de incertidumbre, especialmente durante la campaña electoral. El control sobre este segmento se convirtió en un factor clave para evitar que las expectativas de los agentes económicos generaran movimientos abruptos en la demanda de divisas.
La reducción de la exposición en futuros, junto con la venta de bonos del Central en el mercado secundario, amplió el margen de acción para contener episodios de volatilidad (1816)
El informe de la consultora 1816 explicó que la estrategia oficial dependió de que “el año electoral no traiga demasiado nerviosismo en los inversores locales”. La reducción de la exposición en futuros, junto con la venta de bonos del Central en el mercado secundario, amplió el margen de acción para contener episodios de volatilidad.
El Gobierno priorizó la extensión de los contratos de REPO con bancos internacionales, postergando vencimientos regulatorios hasta después de las elecciones presidenciales de 2027. La renovación de estos instrumentos involucró montos por USD 6.000 millones y permitió aliviar la presión de pagos inmediatos sobre las reservas internacionales.
Esta refinanciación se sumó a la obtención de préstamos con garantía de organismos multilaterales, como el Banco Mundial y el BID, por USD 3.200 millones. Ambas fuentes contribuyeron a despejar el horizonte financiero del corto plazo y a robustecer la capacidad de intervención del Tesoro y el BCRA.
La presentación de un programa financiero multianual se convirtió en un pilar clave para transparentar la hoja de ruta oficial y mostrar el origen de los fondos para cada obligación. El Ministerio de Economía, a cargo de Luis Caputo, estimó necesidades de financiamiento en USD 19.200 millones para 2026 y proyectó fuentes por USD 22.900 millones, generando un excedente de USD 3.700 millones. Este saldo excedente se utilizó como colchón para el inicio del año siguiente.
Para 2027, el esquema elevó las necesidades a USD 24.900 millones, sin margen excedente. Las fuentes incluyeron el saldo positivo del año previo, la compra de dólares al BCRA por USD 4.900 millones, el roll over intra sector público, desembolsos de organismos internacionales, emisiones locales y privatizaciones.
GMA Capital advirtió que “el panorama cambia en 2027. Las necesidades aumentan hasta USD 24.900 millones y, aunque las fuentes alcanzarían para cubrirlas, el programa ya no contempla un excedente financiero”.
El éxito del esquema depende de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras (GMA)
La consultora 1816 analizó: “Mecon estima que el Tesoro le comprará dólares al BCRA por USD 4.900 millones el año que viene para hacer frente a los vencimientos, de lo que se deduce que, en total, los pagos netos 2027 del fisco generarán una presión sobre las reservas netas del Central de USD 8.600 millones”. A estos compromisos se sumaron vencimientos de instrumentos como Bopreales, agregando demanda adicional sobre las reservas.
El financiamiento local desempeñó un papel central en la estrategia. El Gobierno previó la colocación de USD 5.000 millones en bonos Bonares y la emisión de un nuevo AO29 por USD 2.000 millones, después de las subastas exitosas de AO27 y AO28.
La consultora 1816 evaluó que “el supuesto del Gobierno de que emitirá un nuevo AO29 por USD 2.000 millones y colocará otros USD 5.000 millones de Bonares el año que viene no es descabellado dado el éxito de las subastas de AO27 y AO28, pero para que las cosas se den de esa manera será necesario que el año electoral no traiga demasiado nerviosismo en los inversores locales”.
Los analistas privados identificaron riesgos específicos para el próximo año. GMA Capital enfatizó que “el programa financiero despeja buena parte de las dudas sobre 2026, pero traslada el foco a 2027. No porque las cuentas no cierren, sino porque el éxito del esquema depende de que un año electoral transcurra sin alterar las condiciones financieras”.
Las principales amenazas incluyeron la capacidad de acumulación de reservas, el acceso al mercado local para refinanciar deuda y la demanda creciente de divisas provocada por los vencimientos de Bopreales.
Luis Caputo,Pablo Daza,Adrián Furiase,Ministerio de Economía,Argentina,finanzas
ECONOMIA
Cuenta DNI y MODO, las apps que te devuelven el 100% del boleto de colectivo y subte

Viajar en colectivo y subte durante julio puede costar mucho menos si elegís bien cómo pagar: dos promociones permiten recuperar el valor del boleto
12/07/2026 – 09:00hs
Con el aumento de las tarifas del transporte público, cada viaje pesa un poco más en el bolsillo. Sin embargo, durante julio existen promociones de bancos y billeteras digitales que permiten recuperar el valor completo del pasaje. Aunque el boleto se paga normalmente al subir al colectivo o ingresar al subte, el dinero vuelve luego a la cuenta del usuario mediante reintegros, por lo que, en la práctica, es posible viajar sin costo. La devolución no modifica la tarifa oficial ni reemplaza a la tarjeta SUBE, sino que funciona como un beneficio promocional sujeto a determinadas condiciones de uso, como el medio de pago elegido y los topes mensuales establecidos por cada entidad.
¿Cómo obtener el reintegro del 100% del boleto de colectivo y subte?
Entre las promociones vigentes, una de las más convenientes es la de Cuenta DNI, la billetera digital de Banco Provincia. Quienes utilicen el celular para pagar mediante tecnología NFC en los validadores habilitados pueden obtener el reintegro del 100% del importe abonado en colectivos, subtes y premetro del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Para acceder al beneficio es indispensable realizar el pago sin contacto desde la aplicación y verificar previamente que el medio de transporte y el validador estén incluidos dentro de la promoción, además de consultar los límites y condiciones vigentes.
Otra posibilidad para reducir a cero el costo del transporte la ofrecen Santander y MODO. Los clientes que abonen mediante QR Transporte utilizando dinero depositado en una cuenta Santander pueden acceder a un reintegro de hasta el 100% del valor del boleto.
La promoción se encuentra disponible todos los días y contempla un límite de devolución de $8.000 por usuario al mes, por lo que puede representar un ahorro considerable para quienes utilizan el colectivo o el subte de manera habitual.
Qué hay que tener en cuenta para acceder al reintegro
En todos los casos, el beneficio funciona bajo la modalidad de devolución del dinero una vez realizado el pago, por lo que el pasajero debe abonar el viaje y esperar la acreditación correspondiente.
Antes de utilizar cualquiera de estas promociones conviene revisar algunos aspectos:
- El pago debe efectuarse desde la aplicación o con el método indicado por cada entidad.
- Según la promoción, puede ser necesario utilizar tecnología NFC o generar un QR Transporte.
- Los reintegros tienen límites mensuales y pueden variar según el banco o la billetera digital.
- La devolución del dinero no suele acreditarse de forma inmediata y el plazo depende de cada promoción.
Para quienes utilizan el transporte público todos los días, elegir correctamente con qué aplicación pagar puede representar un ahorro importante durante julio, ya que estas promociones permiten recuperar total o parcialmente el costo de los viajes sin necesidad de realizar ningún trámite adicional.
iprofesional, diario, noticias, periodismo, argentina, buenos aires, economía, finanzas,
impuestos, legales, negocios, tecnología, comex, management, marketing, empleos, autos, vinos, life and style,
campus, real estate, newspaper, news, breaking, argentine, politics, economy, finance, taxation, legal, business,
technology, ads, media,transporte público,billeteras digitales,tarjeta sube
POLITICA2 días agoHackearon a la AFA y enviaron correos con falsas denuncias sobre el arbitraje ante Egipto
DEPORTE9 horas ago“Hablame bien”: el tenso cruce de Lionel Messi con el árbitro en la victoria de Argentina ante Suiza en el Mundial
INTERNACIONAL3 días ago‘Preaching as resistance’: Dem minister behind Satanist wedding now linked to anti-Trump sermon guide













