ECONOMIA
Tarifas: los precios del gas para invierno no dan tregua y están 45% arriba por la crisis

La fallida tregua en el conflicto de Medio Oriente dio por terminar un breve respiro para los mercados energéticos globales, y el recrudecimiento de la tensión diplomática y bélica vuelve a afectar el suministro de gas natural licuado (GNL) y aleja aún más de recuperar su cauce normal. Tras semanas de máxima tensión que dispararon los precios a niveles críticos, la descompresión militar había comenzado a reflejarse en las pizarras internacionales.
Rota la tregua en las últimas horas, en el mercado de referencia europeo, el índice TTF evidenció esta volatilidad extrema al alcanzar un pico de u$s69,17 por millón de BTU durante el recrudecimiento de la crisis. Sin embargo, la distensión de la semana pasada llevó los valores a operar a la baja y hoy tras las malas novedades volvió a la senda alcista con un incremento del 6,5% para recuperar terreno hasta los u$s46,43 en el mercado europeo.
Con este desempeño del mercado, el valor de referencia que necesita comprar la Argentina se sitúa más de un 45% por encima de los u$s31,95 que se registraban a finales de febrero, dejando en claro que el piso de costos para la Argentina se desplazó hacia arriba.
Además del alza de los precios financieros, la logística física de la energía enfrenta un escenario de recomposición que será lento y complejo. Un informe del Instituto de Energía de la Universidad Austral advirtiò que la infraestructura global sufrió daños estructurales, costos de seguros elevados y una congestión marítima que no se soluciona con la firma de un cese al fuego, lo que mantiene la incertidumbre sobre la disponibilidad real de buques metaneros.
El bloqueo en el estrecho de Ormuz dejó una huella profunda en el comercio internacional, con un tránsito que cayó a menos del 10% de su promedio histórico durante el pico del conflicto. De una operatividad normal de 95 buques diarios se pasó a solo cinco, generando un cuello de botella que retuvo a casi 200 embarcaciones y millones de barriles de crudo y gas sin poder llegar a destino.
La normalidad tardará meses en volver
El reporte de la Universidad Austral tambièn señalò que el sistema dejó de procesar cerca de 3.600 tránsitos potenciales debido a que el estrecho operó a solo el 5% de su capacidad por 40 días. Este déficit logístico es imposible de compensar de forma inmediata, y se estima que la red tardará entre seis y ocho semanas en normalizar sus niveles operativos básicos, supeditados a la disponibilidad de seguros y prácticos.
En el sector específico del GNL, el impacto resultó todavía más profundo debido a los daños sufridos en las instalaciones de Qatar. Dos de las catorce líneas de producción en Ras Laffan quedaron fuera de servicio, lo que redujo la oferta global en aproximadamente 12,8 millones de toneladas anuales, una merma que podría extenderse por un período de tres a cinco años dada la complejidad de las reparaciones.
Esta afectación en la infraestructura clave del North Field no solo limita las exportaciones actuales, sino que amenaza con retrasar los planes de expansión de la oferta global de gas. En este contexto de fragilidad, la Argentina debe resolver su estrategia de cobertura para el pico de demanda invernal, en un momento donde la volatilidad del índice JKM también refleja problemas físicos de suministro.
La situación local presenta un condimento adicional: la decisión del Gobierno nacional de avanzar en la privatización del proceso de importación de GNL. Por primera vez en lo que va del siglo, el Estado busca desplazar su rol de comprador e intermediario, delegando en un operador privado la responsabilidad de asegurar los cargamentos necesarios para cubrir el faltante de producción nacional durante los meses de frío.
Un cambio de paradigma local
Este cambio de paradigma administrativo ocurre mientras la Secretaría de Energía analiza las ofertas técnicas de dos empresas interesadas en gestionar la operatoria que antes centralizaba Enarsa. Este lunes Enarsa abrió los sobres económicos y de inmediato avanzará con la adjudicación de quien tendrá la resposabilidad de comprar los cargamantos de GNL en el mercado internacional para los meses de junio, julio y agosto especialmente.
La transición hacia un modelo desregulado busca reducir el peso de los subsidios estatales, pero expone el costo del fluido directamente a las fluctuaciones de un mercado internacional que todavía se muestra reactivo. En este nuevo esquema será el cliente final el que pagará el costo de la volatilidad externa, lo que anticipa facturas más elevadas en particular para clientes industriales y de generación eléctrica, no tanto para el doméstico que se le priorizará el fluido de Vaca Muerta mucho mas económico.
Informes previos estimaron que la Argentina puede pagar sobrecostos cercanos a los u$s700 millones extras debido a las compras que deberá realizar bajo presión de una oferta afectada por el conflicto. La disparada de los precios internacionales puso en jaque ese punto del equilibrio fiscal y la convergencia tarifaria, obligando a recalcular el impacto que este escenario tendrá sobre el bolsillo de los usuarios.
La vulnerabilidad del mercado doméstico se agrava por la necesidad de importar entre 20 y 25 cargamentos para garantizar el suministro sin recurrir a cortes. El nuevo operador privado deberá navegar en un mar de costos logísticos inflados y una disponibilidad de slots portuarios restringida, factores que inciden directamente en el precio final del gas que ingresa por la terminal de Escobar.
Los nuevos jugadores del GNL
El proceso de licitación nacional e internacional impulsado por Energía Argentina (Enarsa) dio un paso decisivo con la apertura de las ofertas técnicas para seleccionar al operador privado que reemplazará al Estado en la gestión del fluido. En esta instancia, las compañías que presentaron sus propuestas para asumir la importación y comercialización de GNL durante el próximo invierno fueron Trafigura y Naturgy.
Ambas firmas superaron el análisis del «Sobre 1» y competirán el próximo lunes 13 en la apertura de las ofertas económicas, buscando quedarse con la coordinación logística de la terminal de Escobar, un rol que históricamente desempeñó el sector público.
Trafiugura, firma de origen suizo, consolidó una posición estratégica en la Argentina a través de una integración vertical que abarca desde la refinación de petróleo hasta la comercialización minorista de conbustbles bajo la bandera de Puma Energy. Su participación en esta licitación busca apalancar esa estructura logística y su capacidad de trading global para optimizar el flujo de importaciones que requiere el sistema energético.
Naturgy, la empresa de capitales españoles con una trayectoria de décadas en el país, es uno de los actores fundamentales del sistema energético local, encargada de la distribución de gas natural para millones de usuarios en el norte y oeste del Conurbano bonaerense.
Su peso en el mercado doméstico le otorga una ventaja competitiva en términos de conocimiento de la demanda final y de la infraestructura de transporte existente. Al participar en esta licitación, la compañía busca integrar su experiencia técnica en la gestión de redes con la capacidad de compra internacional, posicionándose como un socio estratégico para garantizar el flujo del fluido durante el pico invernal.
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ECONOMIA
¿Con esta macro y esta micro se ganan elecciones?

- La situación macroeconómica con la que Argentina podría llegar a 2027 será mejor que la que enfrentó en las dos últimas elecciones presidenciales.
- Cuando se observan las variables que afectan más directamente la vida cotidiana de las familias, el progreso aparece más moderado e incluso discutible en algunos aspectos.
Frente a las caídas del PBI de 2% en 2019 y 1,9% en 2023, la estimación para 2027 contempla una expansión cercana al 3 por ciento

Durante demasiado tiempo Argentina estuvo atrapada en una dinámica en la que cada ciclo político terminaba dejando una macroeconomía más frágil que la anterior
Cuando se baja de la macro al bolsillo

Expectativas, incertidumbre, evaluación política, estrategia comunicacional y una enorme cantidad de factores adicionales intervienen en la decisión del votante

Existe una distancia entre que una economía esté objetivamente mejor y que una familia sienta que su situación económica está mejorando

La experiencia internacional muestra que las transformaciones exitosas requieren reasignar capital y trabajo hacia las actividades más productivas
Si el cambio necesita tiempo, la sociedad también requiere resultados intermedios que le permitan sostenerla
La Argentina podría enfrentar una paradoja conocida: celebrar el éxito de sus indicadores mientras una parte importante de la sociedad sigue esperando que ese éxito llegue a su propio metro cuadrado
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ECONOMIA
La Argentina ingresa en una nueva etapa de su desarrollo minero

Argentina necesitará transportar más toneladas. Deberá manejar productos con características físicas, comerciales y ambientales diferente

No resulta eficiente utilizar terrenos portuarios escasos y costosos como depósitos permanentes

Localidades sobre el río Paraná como Ramallo-San Nicolás pueden ser estratégicas si ordenan anticipadamente su territorio

Debería crearse una mesa permanente integrada por autoridades mineras, portuarias, ambientales, aduaneras y de transporte, junto con provincias, municipios, empresas, puertos y parques industriales
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ECONOMIA
Del phishing al temor por los datos críticos: expresidentes, expertos y funcionarios alertaron sobre los riesgos de los ataques con IA

Desde Cancún, México. La inteligencia artificial redujo los costos y los tiempos necesarios para ejecutar fraudes y ataques digitales, pero también amplió las capacidades de prevención y respuesta de organizaciones y gobiernos, y esas dos velocidades abren un amplio abanico de desafíos a nivel global y económico. Esa tensión concentró buena parte de las discusiones entre expresidentes, especialistas en IA, ejecutivos, funcionarios públicos durante un encuentro especializado en ciberseguridad.
Con la predicción de un jefe de seguridad de Anthropic, quien estimó en más de 10% la probabilidad de que la inteligencia artificial provoque la extinción humana en la próxima década, como telón de fondo,, el consenso fue que la tecnología acelera amenazas ya conocidas y obliga a revisar con urgencia las estrategias de protección de datos, infraestructura y servicios esenciales. El desafío abarca desde la identificación de vulnerabilidades hasta la definición de controles sobre sistemas automatizados y el intercambio de información ante incidentes.
Durante dos días y en más de 20 paneles, el Digi Americas LATAM CISO Summit, realizado en Cancún, México, reunió a ex jefes de Estado, referentes tecnológicos, jefes de seguridad cibernética y funcionarios públicos para debatir cómo la inteligencia artificial modifica los riesgos digitales y las respuestas de empresas y gobiernos. Entre los temas abordados estuvieron el phishing, la suplantación de identidad, la cadena de suministro, la soberanía digital, la amenaza latente ante los datos críticos de los países y la cooperación internacional.
Frente a esa dinámica, los expositores insistieron en la necesidad de reforzar principios básicos de seguridad: identificar activos críticos, limitar privilegios, clasificar datos, controlar identidades y mantener visibilidad sobre la superficie de ataque. La incorporación de herramientas generativas y de agentes autónomos también abrió interrogantes sobre el acceso a la información, los permisos de cada usuario o sistema y las decisiones que pueden quedar en manos de procesos automatizados.

La cadena de suministro concentró otra parte de las preocupaciones. La dependencia de proveedores, plataformas en la nube, desarrolladores externos y sistemas interconectados amplía los riesgos más allá de los límites de cada organización. Los panelistas plantearon que la evaluación de terceros ya no puede depender solo de certificaciones o auditorías periódicas: requiere monitoreo continuo, identificación de dependencias y planes de contingencia para sostener operaciones ante la caída de un proveedor crítico.
También hubo acuerdo en que la ciberseguridad debe incorporarse desde el diseño de productos, procesos e infraestructura, en lugar de quedar relegada a una instancia posterior. En sectores como finanzas, salud, energía, transporte y administración pública, esa perspectiva se vincula con la resiliencia operativa: preparar a las organizaciones para contener incidentes, recuperar capacidades y garantizar la continuidad de servicios.
La cooperación entre empresas, gobiernos, reguladores y equipos técnicos fue otro de los puntos de acuerdo del evento. Los ataques aprovechan vulnerabilidades compartidas y se desplazan entre países y sectores, por lo que los participantes reclamaron reglas claras, intercambio de información y capacidades técnicas coordinadas. La inteligencia artificial incrementa la velocidad de las amenazas y, según se planteó en los paneles, exige respuestas colectivas que involucren desde los directorios hasta los usuarios finales.
Durante la conferencia se expusieron ejemplos sobre cómo los nuevos modelos de inteligencia artificial reducen el costo y aceleran las modalidades de fraude digital. Se mencionó que, por unos diez dólares, es posible enviar mil correos electrónicos de phishing con redacción convincente y adaptados a distintos idiomas, lo que facilita las campañas de engaño y suplantación de identidad.
También se alertó sobre el uso de herramientas capaces de replicar una voz a partir de apenas 15 segundos de audio. Esa capacidad puede utilizarse para simular llamadas de familiares, directivos o empleados y pedir transferencias de dinero o datos sensibles. Incluso, los especialistas en la materia recomendaron tener una “palabra de seguridad” con las personas allegadas para evitar ser víctimas de un fraude telefónica vía uso de inteligencia artificial.
El modelo de Estonia
Uno de los expositores más destacados fue el expresidente de Estonia, Toomas Hendrik Ilves, quien planteó que la discusión sobre la modernización del Estado adquirió otra dimensión ante el avance de la inteligencia artificial, la dependencia de proveedores tecnológicos extranjeros y la creciente exposición a incidentes informáticos. “En esta nueva era, la idea de soberanía digital y el rápido desarrollo de la inteligencia artificial cambiaron mucho las cosas, incluso respecto de hace un año y medio”, afirmó.

Ilves señaló que la posibilidad de que servicios tecnológicos sean interrumpidos desde Estados Unidos, junto con la expansión de la inteligencia artificial agéntica, modificó el escenario para los gobiernos. “Es un mundo nuevo respecto del que existía hace apenas dos años”, sostuvo, al defender la necesidad de que los países desarrollen infraestructura y capacidades propias.
El ex jefe de Estado también advirtió sobre la necesidad de resguardar la información crítica frente a conflictos, ciberataques y desastres naturales. Recordó que Japón perdió parte de sus registros nacionales tras el accidente nuclear de Fukushima y afirmó que ese antecedente llevó a Estonia a diseñar un sistema de respaldo externo. “No podemos perder nuestros datos nacionales críticos”, resumió.
En ese marco, mencionó la creación de una embajada de datos en Luxemburgo, donde Estonia conserva copias sincronizadas de sus registros esenciales bajo un régimen de extraterritorialidad diplomática. La iniciativa contempla información vinculada con la identidad de los ciudadanos, registros fiscales, datos de salud y otros sistemas estatales.
Respecto de la aplicación de la IA en la administración pública, Ilves indicó que Estonia lanzó este año un programa para incorporar esta tecnología en los distintos sectores del Gobierno y la economía. “Estamos otorgando una identidad propia a todos los agentes. La finalidad es aumentar la rendición de cuentas: saber quién hace qué”, afirmó.
Seguridad digital y economía
Otro de los disertantes principales, el ex presidente de Colombia, Iván Duque, planteó que los riesgos asociados a la inteligencia artificial y los ataques digitales deben abordarse como un problema económico y de seguridad estatal.

“Mi primera preocupación es que debemos entender que la seguridad digital es un asunto macroeconómico. Debemos entender el costo que esto produce a nivel mundial y el daño económico que genera en un país específico”, afirmó.
También alertó sobre el crecimiento de los ataques en la región: “En América Latina, en los últimos cinco años los ciberataques se han más que triplicado o cuadruplicado en distintos países, y la cantidad de personas investigadas o juzgadas ni siquiera está disponible o registrada”.
Duque sostuvo que la respuesta requiere una conducción política centralizada y con capacidad de coordinación entre organismos públicos. “La gobernanza, en mi opinión, tiene que ser de arriba hacia abajo. Necesitamos jefes de Estado que incorporen cerca de sus oficinas a directores de tecnología, como hicimos en Colombia, que creen un marco de gobernanza y alineen a todo el Estado para pensar en seguridad digital”, señaló.
Bajo su perspectiva, la expansión de las amenazas tecnológicas exige que los gobiernos integren la ciberseguridad en sus decisiones de política pública y en la protección de la actividad económica.
La mirada local
En tanto, el director del Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC) de la Argentina, Ariel Waissbein, planteó que la regulación no puede detener por completo el avance tecnológico. “Por más que exista la legislación, uno no puede impedir ciertas tecnologías, ciertos cambios”, afirmó, al referirse a la IA.

En tal sentido, el funcionario nacional sostuvo que el desafío para los gobiernos consiste en crear condiciones de seguridad para su adopción y en reducir las amenazas sin bloquear la innovación. En ese sentido, consideró que las normas deben tener un alcance amplio y capacidad de adaptación frente a un escenario tecnológico que cambia con rapidez.
Waissbein también puso el foco en la coordinación entre el Estado, las empresas y los organismos internacionales. Señaló que la puesta en práctica de las políticas requiere generar confianza, explicar las amenazas y detectar medidas de aplicación rápida que permitan avanzar en conjunto.
“La cooperación internacional es muy importante”, expresó, porque permite conocer los problemas que enfrentan otros países y las respuestas que desarrollan. A su criterio, esos intercambios facilitan la creación de proyectos específicos para responder a desafíos compartidos.
También participaron senadores y diputados de distintos países de la región como México, Colombia, Brasil y Uruguay, quienes coincidieron en la necesidad de mejorar los marcos regulatorios para reforzar la ciberseguridad en sus respectivos países.

La predicción fatalista
La IA se colocó en el centro de la agenda mediática internacional en los últimos días luego de las declaraciones de Evan Hubinger, responsable de un equipo de seguridad de Anthropic: “De verdad creemos que la IA podría matar a todos los humanos. Yo calculo más de 10% en la próxima década”.
Hubinger remarcó que la empresa para la que trabaja “todavía no tiene un plan para resolver la alineación de una superinteligencia” y que ni siquiera existe certeza de que pueda desarrollarlo. La alineación refiere a que una inteligencia artificial actúe de acuerdo con los valores de sus creadores.
Los dichos del referente tecnológico resonaron tanto en los paneles como en los pasillos del Digi Americas LATAM CISO Summit. La mayor parte de los participantes le puso paños fríos a la teoría de Hubinger, desechando la idea de que la IA se encuentre “fuera de control”.
“Es un título sensacionalista”, sentenció el ejecutivo de una importante compañía americana de ciberseguridad en diálogo con Infobae. Esa mirada se repitió en buena parte de los jefes de seguridad y funcionarios que participaron del encuentro, aunque otros se mostraron más cautos y no descartaron del todo la posibilidad de una “superinteligencia” capaz de superar ampliamente las capacidades humanas en la mayoría de las tareas cognitivas, como el razonamiento, la investigación científica y la toma de decisiones.
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