ECONOMIA
Más argentinos se despiden del asadito del domingo por los precios y lo sustituyen por este producto

El consumo de carne vacuna, desde el clásico asado hasta cortes más gourmet, empieza a transformarse en un lujo. En el arranque de 2026, la carne volvió a ubicarse en el centro de la escena inflacionaria y explica buena parte del encarecimiento de la canasta básica, en un contexto donde el consumo no logra recuperarse.
De acuerdo con los últimos datos del INDEC, la inflación de marzo fue del 3,4%, frente al 2,9% tanto en enero como en febrero, por lo que acumula un 9,5% en el primer trimestre del año. Sin embargo, los alimentos volvieron a correr por encima del promedio general: subieron 4,7% en enero, 3,3% en febrero y más del 4% en marzo, acumulando una suba cercana al 13 por ciento.
Dentro de ese rubro, la carne fue el principal motor, con un incremento que según los cortes llega a superar el 20%. De hecho, según la información suministrada por INDEC, las mayores subas corresponden al cuadril, con el 24%, seguido por la nalga, con el 20%. En tanto que el asado, la carne picada y la paleta traparon casi el 20 por ciento.
En este contexto, el dato clave es que el rubro alimentos se mantiene sistemáticamente por encima del índice general, presionando sobre el bolsillo en los consumos básicos.
El «refugio» en pollo y cerdo: suben menos, pero también presionan
En este escenario, las carnes blancas ganan protagonismo como alternativa más accesible, aunque también muestran subas, pero muy por debajo de la carne vacuna. Durante 2025, el pollo aumentó entre 19% y 31% interanual, mientras que el cerdo subió entre 23% y 29%, muy por debajo de los incrementos de la carne vacuna, que superaron el 60%. La tendencia se mantiene en 2026: en marzo, el pollo registró subas cercanas al 10% mensual y el cerdo en torno al 6%.
Esta brecha de precios explica el cambio de hábitos: hoy, con lo que cuesta un kilo de asado, se pueden comprar hasta cuatro kilos de pollo o dos de cerdo, una relación que marca niveles extremos frente a los promedios históricos. Esta diferencia lleva a que el impacto ya sea visible en la mesa de los argentinos, pues las familias recortan compras, especialmente en productos de mayor valor como la carne vacuna, y migran hacia opciones más económicas. Como resultado de ello, mientras el consumo de carne vacuna cae a mínimos históricos, las carnes sustitutas ganan terreno:
- El consumo de pollo ronda los 47 kilos por habitante al año
- El de cerdo se ubica cerca de los 19 kilos per cápita, en niveles récord
- La carne vacuna sigue en retroceso y se encamina a perforar los 40 kilos por habitante en 2026
De lo anterior surge que la contracara es clara: el pollo y el cerdo se consolidan como los grandes ganadores del cambio estructural en la dieta, impulsados por precio, disponibilidad y menor volatilidad. Desde ya que este fenómeno no es nuevo: en 2025 la carne ya había aumentado muy por encima de la inflación general, dejando un arrastre que complica aún más el inicio de 2026.
Por qué sube la carne
Detrás de la escalada hay varios factores:
- Menor oferta ganadera en el mercado interno
- Mayor presión exportadora
- Reacomodamiento de precios tras el atraso de años previos
- Suba de costos en toda la cadena
A esto se suma un contexto internacional que empuja los valores hacia arriba, con una demanda externa firme.
Un cambio cultural en marcha
Con este escenario, el consumo de carne vacuna —históricamente uno de los más altos del mundo— enfrenta un punto de inflexión.
El «adiós al bife» deja de ser una metáfora: el encarecimiento sostenido obliga a muchos hogares a reemplazarla por pollo o cerdo, reducir porciones o directamente resignar consumo. En un contexto donde la inflación desacelera en el promedio, pero sigue golpeando fuerte en los alimentos, la mesa de los argentinos se convierte en el principal termómetro de la crisis.
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ECONOMIA
Gracias a la acumulación de reservas, el optimismo de los inversores está en su punto más alto desde que gobierna Milei

Una de las exigencias de los mercados y también del FMI al Gobierno era avanzar con la política de acumulación de reservas. El equipo económico tomó nota y actuó en consecuencia. Los más de USD 10.000 millones comprados en lo que va del año llevaron al riesgo país a perforar los 450 puntos y al índice de acciones líderes a su máximo anual, superando el equivalente a los 2.200 dólares.
Aunque las reservas netas siguen en terreno negativo, lentamente se va fortaleciendo el balance del Central. Hoy el Gobierno está mejor preparado para enfrentar una crisis cambiaria como la del año pasado. Y un informe presentado por el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, enfatizó que además de los dólares que se están comprando hay otros USD 22.000 millones de fondos precautorios: allí suma el margen del Central para vender dólares futuro, la activación de los swap de monedas y futuros préstamos de bancos internacionales con garantías del Banco Mundial.
El mensaje al mercado es claro: esta vez la posible turbulencia electoral no tomará de sorpresa al Gobierno, como sucedió el año pasado. En octubre de 2025 fue el Tesoro americano quien actuó de bombero para estabilizar el tipo de cambio. La idea ahora es actuar de manera preventiva y evitar que se desate el incendio.
REUTERS/Luisa González
Tanto Fitch como Standard and Poor’s le subieron la nota a la deuda argentina sacándola de la “C”. Y en breve hará lo propio Moody’s. La razón principal de esta medida es justamente la compra de reservas que viene llevando adelante el Central. Obviamente también se valora la continuidad del superávit fiscal.
Con un nivel de riesgo país de 437 puntos, el cierre del viernes, el Gobierno podría aspirar a una colocación de bonos en dólares en el mercado internacional a una tasa de entre 8,5%. 9% anual. Pero lo más probable es que apunte a un descenso mayor. Si el indicador fuera a niveles de 350 puntos, por ejemplo, sería posible conseguir financiamiento a menos del 8% anual. De esta forma, el riesgo que presenta la deuda soberana terminaría en niveles similares al que hoy tienen las empresas.
La acumulación de reservas ataca varias situaciones simultáneamente. Por un lado, le da al Gobierno mayor cobertura en caso de presión cambiaria. Se trata de un paso que ya dieron todos los países de la región, que justamente presentan dos características: tipos de cambio muy estables e inflación de un dígito hace por lo menos 20 años.
Tanto Fitch como Standard and Poor’s le subieron la nota a la deuda argentina sacándola de la “C”. Y en breve hará lo propio Moody’s.
Pero el otro aspecto destacado es que acerca a la Argentina a la emisión de deuda internacional. En caso de suceder sería la primera emisión desde 2018. Acceder a los mercados internacionales permitiría a su vez acumular más reservas. Los futuros pagos de deuda se podrían realizar renovando vencimientos en los mercados en vez de usar dólares propios, lo que implicaría el inicio de un círculo virtuoso.
Aunque no existe una encuesta sobre el “humor social” de los mercados, el riesgo país es lo que mejor se aproxima. Y representa en definitiva el grado de confianza que tienen los inversores respecto a un gobierno. En el caso de Argentina, el viernes este indicador llegó a su nivel más bajo, lo que se refleja en el mayor precio de los bonos argentinos en los últimos años.
No sucede lo mismo con los índices que reflejan la confianza del Gobierno entre los propios argentinos. Los últimos estudios marcan una situación distinta. El grado de aprobación del Gobierno está lejos de sus máximos. Pero aún así Milei conserva alrededor de un tercio de apoyo que luce muy consolidado.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Para los mercados la evolución de estos índices también resultan relevantes. Al final del día lo que quieren saber los inversores es qué chances reales tiene Milei de conseguir una reelección. Por eso, los indicadores de satisfacción en el Gobierno serán cada vez más relevantes en los próximos meses.
El grado de aprobación del Gobierno está lejos de sus máximos. Pero aún así Milei conserva alrededor de un tercio de apoyo que luce muy consolidado
La última encuesta de la Universidad San Andrés arrojó resultados discretos para el oficialismo. La aprobación del gobierno de Javier Milei cayó levemente al 35%, mientras que la desaprobación subió al 61%.
Aunque no parece demasiado alentador, por otra parte muestra que existe un núcleo duro que respalda al Presidente. Se trata de un nivel significativo que si se mantiene le permitirá dar pelea en las futuras elecciones presidenciales.
Por otra parte, ningún dirigente opositor logra capitalizar el rechazo a Milei, más allá de la mejor imagen que presentan dirigentes como Myriam Bregman, Axel Kicillof o la propia Cristina Kirchner.
La marcha de la economía será casi sin lugar a dudas lo que defina si el Gobierno puede obtener un mayor respaldo popular. Por supuesto que el “caso Adorni” no le juega a favor, pero difícilmente resulte algo decisivo para las elecciones del 2027. Alberto Fernández y Cristina Kirchner ganaron en 2019 cuando el video de los bolsos con 6 millones de dólares de José Lopez en la puerta de un convento todavía estaba fresco.El interrogante sigue siendo cuándo los buenos números macro y la baja del riesgo país llegarán al bolsillo. Aunque el consumo sigue frío, hay una certeza: con una macro ordenada es mucho más probable que la actividad repunte.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Al contrario, el desorden fiscal y monetario lleva a recuperaciones de bajo vuelo, como le sucedió al kirchnerismo e incluso también a Mauricio Macri. Con el sector energético y el agro volando, ahora las miradas apuntan a los rezagados del modelo, es decir construcción, industria manufacturera y comercio minorista.
La nueva baja de la inflación al 2,1% en mayo abre expectativas respecto a una gradual mejora de los salarios en los próximos meses. Se trata de un dato clave que permitiría una mejora de la demanda. Lenta, pero mejora al fin.
Los jubilados, que indexan con inflación pasada, tendrán una recuperación a partir del tercer trimestre por supuesto siempre desde niveles muy bajos.
El crédito, luego del pico de mora registrado en el primer trimestre, también empezará a repuntar pero lo hará de manera mucho más gradual. “El proceso de reemplazo de los préstamos bancarios al Estado por el sector privado ya sucedió entre 2024 y 2025. Ahora, la expansión crediticia será mucho más pausada porque depende de cómo aumente la capacidad prestable de las entidades”, explicó el titular de la Asociación de Bancos Argentina (Adeba), Javier Bolzico.

La baja de las tasas de interés, por lo pronto, llegaron a los préstamos a las empresas. El descuento de echeqs, por ejemplo, presenta tasas del orden del 25% anual. En cambio, sacar un préstamo personal o refinanciar la tarjeta de crédito sigue por encima del 100%. Claudio Cesario, titular de la cámara bancaria que agrupa a las entidades extranjeras (ABA) apuntó al peso de los impuestos. “Un crédito que tiene una tasa del 70% anual puede llegar al 120% no solo por los impuestos nacionales, sino por los provinciales y las tasas municipales. Los intendentes dicen que gravan a los bancos con ingresos brutos o tasas de higiene, pero en realidad lo paga el cliente”.
Los segundos semestres gozan de mala fama desde aquella promesa incumplida de Mauricio Macri. Pero esta segunda parte del año presenta un panorama promisorio: tasas de interés más bajas, desinflación, recuperación gradual del salario, continuidad de las compras del Central y una eventual apertura del mercado internacional para emisión de deuda pueden darle un impulso a la economía. No será crecimiento a tasas chinas, pero sí lo suficiente para apuntalar una recuperación del mercado interno y mejorar las chances electorales del Gobierno.
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ECONOMIA
La acumulación de reservas: un colchón que protege al ciudadano y a las empresas

La acumulación de reservas y el cumplimiento anticipado de la meta acordada con el FMI no es un dato técnico para especialistas: es una de las noticias económicas más relevantes para el bolsillo del ciudadano de a pie y para la supervivencia de las empresas argentinas.
Las reservas internacionales no son “dólares guardados en un cajón”: son un instrumento de defensa de la estabilidad macroeconómica. El Fondo Monetario Internacional (FMI) sostiene que permiten “satisfacer necesidades de financiamiento de la balanza de pagos, intervenir en los mercados cambiarios y mantener la confianza en la moneda”.
Agustín Carstens, ex gobernador del Banco de México y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BIS), lo resumió así: “Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales. Su acumulación reduce la probabilidad y el costo de las crisis”.
Las reservas actúan como un seguro contra interrupciones súbitas de capitales (Carstens)
En la misma línea, Chile (Banco Central de Chile) y Colombia (Banco de la República) remarcaron que contar con reservas adecuadas aporta flexibilidad para absorber shocks externos sin sacrificar crecimiento ni estabilidad de precios.
El argentino común no opera en el Mercado Único y Libre de Cambios (MULC), pero siente cada turbulencia cambiaria. Cuando las reservas son escasas o negativas -como ocurrió en 2023, con netas estimadas en torno a menos de USD 11.000 millones-, cualquier shock (sequía, caída de exportaciones o nerviosismo político) puede disparar una corrida, una devaluación y un salto inflacionario.
Con reservas más sólidas, el BCRA puede intervenir para suavizar fluctuaciones del dólar y evitar que el precio de los alimentos, el transporte y los medicamentos se dispare de un día para el otro. En Argentina, las crisis de balanza de pagos deterioraron el poder adquisitivo: la inflación se aceleró, los salarios reales cayeron y el ahorro en pesos se licuó. Con reservas, el BCRA gana “poder de fuego” para sostener la estabilidad. En términos prácticos, esto se traduce en:
- Inflación más controlada a mediano plazo.
- Mayor probabilidad de que salarios y jubilaciones recuperen poder adquisitivo sin nuevos shocks.
- Posibilidad de levantar gradualmente el cepo, con un acceso más ordenado al mercado de cambios para familias y trabajadores.
Martín Redrado, ex presidente del BCRA, lo planteó en estos términos: “Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene”.
Las pyme y las grandes empresas argentinas operan en un entorno de alta dolarización de costos (insumos importados, energía, logística). La incertidumbre cambiaria paraliza decisiones de inversión: importar maquinaria, planificar pagos a proveedores externos o definir si se podrá girar dividendos.
Las reservas son el respaldo implícito de la moneda. Sin ellas, la confianza se evapora y el costo lo paga siempre el que menos tiene (Redrado)
Con reservas más altas, esa incertidumbre tiende a reducirse. Entre otros efectos, pueden habilitar:
- Un tipo de cambio más previsible, que facilite la planificación financiera.
- Acceso más fluido a importaciones, con menos trabas administrativas y menos distorsión de precios.
- Menor índice de riesgo país, con impacto potencial en el costo del financiamiento externo e interno.
- Más inversión extranjera directa (IED), que suele aportar tecnología, empleo y divisas.
- Se benefician los sectores exportadores -agro, minería, Vaca Muerta- si el frente externo deja de ser un factor de urgencia permanente.
El Banco Central de Chile lo expresó en sus informes con una idea consistente: “Reservas adecuadas protegen la liquidez externa y fomentan un entorno propicio para el comercio y la inversión”.
Mantener reservas tiene un costo de oportunidad, pero el costo de no tenerlas es mayor: crisis recurrentes, pobreza estructural y emigración de talento. Guido Sandleris, ex presidente del BCRA, insistió en que “acumular reservas es condición necesaria -aunque no suficiente- para estabilizar y crecer de forma sostenible”.

Haber superado la meta anual en junio de 2026 no fue casualidad: respondió a disciplina fiscal, recesión inicial que comprimió importaciones, una buena cosecha y una confianza parcialmente recuperada. Las reservas netas todavía exigen más trabajo -analistas las ubican en terreno positivo pero modesto- pero la tendencia es clara.
El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo. Ambos ganan la chance de que Argentina deje de ser el país de las crisis cíclicas y pase a ser uno en el que se pueda planificar.
El ciudadano de a pie gana estabilidad en su salario y en los precios. Las empresas ganan horizonte para invertir y generar empleo
Acumular reservas no resuelve los problemas estructurales -reforma laboral, apertura comercial, reducción del gasto, reforma tributaria-, pero sí establece un piso sin el cual el resto no se sostiene.
En una economía como la argentina, un BCRA con dólares no es un lujo: es una condición de funcionamiento. Y, por primera vez en mucho tiempo, la dinámica comenzó a alinearse con ese objetivo.
El autor es Analista Económico y director de la consultora Focus Market
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ECONOMIA
Empleadas domésticas: cuánto vale la hora de limpieza en julio de 2026

Tras el cierre de una nueva negociación paritaria, la Comisión Nacional de Trabajo en Casas Particulares estableció incrementos escalonados en los salarios mínimos para empleadas domésticas y demás trabajadores alcanzados por la Ley N° 26.844.
A través de la Resolución N° 4/2026, publicada esta semana en el Boletín Oficial, se oficializaron los ajustes mensuales previstos entre abril y julio, tomando como referencia los valores mínimos de marzo. Según la normativa, el aumento para abril fue del 1,8%. En mayo, la suba será del 1,6%, calculada sobre los montos ya actualizados. Para junio, el porcentaje de incremento será del 1,5%, y en julio se aplicará un 1,4%, siempre sobre los salarios ajustados previamente.
Además, a partir de julio, la Comisión dispuso que el 50% de la suma no remunerativa pagada en marzo pase a incorporarse de manera definitiva al salario. La resolución aclara que estos cambios tendrán alcance nacional, asegurando que el piso salarial sea uniforme en todo el país para el personal doméstico.

- Supervisores: con retiro, $4.167,14 por hora y $519.840,95 al mes; sin retiro, $4.541,75 por hora y $576.213,21 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $3.959,56 por hora y $484.725,45 al mes; sin retiro, $4.318,35 por hora y $536.768,02 mensuales.
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- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 mensuales; sin retiro, $4.165,14 por hora y $524.858,76 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.491,58 por hora y $428.347,44 mensuales; sin retiro, $3.745,18 por hora y $473.533,02 al mes.
- Supervisores: con retiro, $4.233,82 por hora y $528.158,40 al mes; sin retiro, $4.614,42 por hora y $585.432,62 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.022,91 por hora y $492.481,06 al mes; sin retiro, $4.387,44 por hora y $545.356,31 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $491.109,55 y $3.805,10 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 mensuales; sin retiro, $4.231,79 por hora y $533.256,50 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.547,45 por hora y $435.201,00 mensuales; sin retiro, $3.805,10 por hora y $481.109,55 al mes.

- Supervisores: con retiro, $4.297,33 por hora y $536.080,78 al mes; sin retiro, $4.683,64 por hora y $594.214,11 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.083,26 por hora y $499.868,28 al mes; sin retiro, $4.453,26 por hora y $553.536,65 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $488.326,19 y $3.862,18 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 mensuales; sin retiro, $4.295,26 por hora y $541.255,35 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.600,66 por hora y $441.729,02 mensuales; sin retiro, $3.862,18 por hora y $488.326,19 al mes.
- Supervisores: con retiro, $4.438,77 por hora y $553.725,91 al mes; sin retiro, $4.829,13 por hora y $612.673,11 mensuales.
- Personal para tareas específicas: con retiro, $4.223,25 por hora y $517.006,43 al mes; sin retiro, $4.597,18 por hora y $571.426,17 mensuales.
- Caseros: salario mensual de $505.302,76 y $3.996,45 por hora.
- Asistencia y cuidado de personas: con retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 mensuales; sin retiro, $4.435,86 por hora y $558.972,92 al mes.
- Personal para tareas generales: con retiro, $3.733,72 por hora y $458.053,22 mensuales; sin retiro, $3.996,45 por hora y $505.302,76 al mes.
Al mismo tiempo, para las zonas consideradas desfavorables —incluyendo La Pampa, Río Negro, Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego y el partido de Carmen de Patagones en la provincia de Buenos Aires—, corresponde sumar un adicional del 31% sobre el salario final de cada categoría establecida.
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