INTERNACIONAL
EN VIVO: El FMI advirtió que la guerra contra Irán podría llevar a la economía mundial al borde de la recesión

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, planteó el martes la posibilidad de que las conversaciones con Irán se reanuden esta misma semana. En diálogo con The New York Post, el mandatario recomendó a los periodistas permanecer en Islamabad y afirmó que “algo podría pasar en los próximos dos días”.
Por su parte, el vicepresidente estadounidense, JD Vance, enviado a la capital de Pakistán, señaló que Trump apunta a alcanzar un “gran acuerdo” con el régimen iraní a cambio de garantías en materia nuclear. “Estamos negociando”, aseguró.
En paralelo, durante la madrugada del miércoles, Estados Unidos anunció el bloqueo total de los puertos iraníes y afirmó haber paralizado “por completo” el comercio marítimo del país. El jefe del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), el almirante Brad Cooper, indicó que el cierre del estrecho de Ormuz se concretó en “menos de 36 horas” y subrayó que “el 90% de la economía” del régimen depende de ese flujo comercial.
En otro frente, Israel y Líbano acordaron avanzar hacia negociaciones directas tras una reunión de más de dos horas en Washington. Un portavoz del Departamento de Estado calificó el encuentro como “productivo” y precisó: “Todas las partes acordaron iniciar negociaciones directas en un momento y lugar mutuamente convenidos”.
A continuación, la cobertura minuto a minuto:
El régimen iraní prometió vengar a Khamenei y a sus comandantes
Un alto legislador iraní anunció el miércoles que Irán vengará el asesinato del ex líder supremo Ali Khamenei y de varios altos mandos militares en ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel.
“Esta venganza se llevará a cabo en el momento y lugar adecuados, con una planificación minuciosa, y nuestros enemigos deben esperar pagar un alto precio por sus acciones”, declaró Ali Nikzad, vicepresidente del Parlamento iraní.
Nikzad sostuvo que el enriquecimiento de uranio se realiza exclusivamente con “fines pacíficos” y lo calificó como “derecho absoluto de Irán y una clara línea roja” que considera innegociable. El diputado añadió que la República Islámica continuará apoyando a las fuerzas aliadas en Líbano, Yemen, Irak y Siria.
Hezbollah lanzó 25 cohetes contra Israel
El grupo terrorista chií Hezbollah disparó unos 25 cohetes hacia territorio israelí desde la madrugada de este miércoles, un día después de la primera reunión entre representantes gubernamentales libaneses e israelíes en Washington para negociar un alto el fuego.
Según informó el ejército israelí a EFE, Hezbollah lanzó “aproximadamente 25 cohetes” en varias andanadas contra localidades del norte de Israel, donde las sirenas de alerta han sonado de forma continua en las últimas horas. Las fuerzas israelíes indicaron que alrededor de la mitad de los proyectiles fueron interceptados por el sistema de defensa antiaéreo, mientras que el resto impactó en zonas despobladas.
El servicio de emergencias Magen David Adom (MDA) reportó que los disparos dejaron al menos un herido leve, con lesiones en las extremidades provocadas por metralla.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró el martes que la guerra con Irán está “cerca de terminar” y sostuvo que Teherán busca con urgencia un acuerdo, en medio de contactos diplomáticos recientes que no lograron resultados concretos. Las declaraciones se produjeron durante una entrevista con la cadena Fox News, en la que el mandatario también dejó abierta la posibilidad de avances en los próximos días.
Israel desmanteló un cuartel utilizado por Hezbollah
Las fuerzas de la 8ª Brigada de Reserva “El Viejo”, bajo el mando de la 91ª División, mantienen operaciones terrestres enfocadas en reforzar la línea de defensa del frente en el sur del Líbano y en la protección de los residentes del norte de Israel.
Durante la operación, los combatientes de la brigada localizaron un lanzador dirigido contra asentamientos del norte, junto con misiles antitanque y otras armas empleadas por integrantes de Hezbollah para planificar y ejecutar ataques contra las fuerzas de las FDI y ciudadanos israelíes. Entre el material hallado se encontraban medios tecnológicos, armas personales, cargas explosivas, granadas y municiones.
El FMI advirtió que la guerra contra Irán podría llevar a la economía mundial al borde de la recesión
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que una mayor escalada en la guerra contra Irán y la persistencia de perturbaciones en los mercados petroleros podrían llevar al mundo al borde de la recesión. La organización señaló que su peor escenario contempla repetidas interrupciones en el mercado energético, lo que ralentizaría el crecimiento económico mundial del 3,1% actual al 2%.
Según las previsiones del FMI, el precio del petróleo podría promediar 110 dólares por barril en 2026 y alcanzar los 125 dólares en 2027. El escenario más optimista considera que el conflicto será de corta duración y que los precios del petróleo se normalizarán en la segunda mitad de 2026, con un promedio de 82 dólares por barril para ese año.
Arabia Saudita proporcionará a Pakistán USD 3 mil millones en “apoyo”
El Gobierno de Arabia Saudita proporcionará a Pakistán USD 3.000 millones para reforzar las reservas del país, según anunció el Ministerio de Finanzas de Islamabad el martes por la noche. El anuncio se produce después de que Pakistán informara la devolución de miles de millones en préstamos a los Emiratos Árabes Unidos, antiguo aliado y ahora rival de Riad.
“El ministro federal de Finanzas e Ingresos, el senador Muhammad Aurangzeb, ha informado de que el Reino de Arabia Saudí ha comprometido 3.000 millones de dólares en depósitos adicionales, cuyo desembolso se espera para la próxima semana”, indicó el ministerio en un comunicado.
Aurangzeb, quien asiste en Washington a las Reuniones de Primavera anuales del Fondo Monetario Internacional, añadió que un depósito saudí existente de 5.000 millones de dólares también será prorrogado por un período no especificado.
En un contexto global donde la proliferación nuclear vuelve a ocupar un lugar central en las preocupaciones estratégicas, Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), advirtió que la escalada de tensiones en torno al programa nuclear de Irán abre riesgos inéditos para la estabilidad internacional. Grossi detalló que la agencia perdió acceso inmediato a 440 kilos de uranio altamente enriquecido en territorio iraní tras los conflictos recientes, alertando sobre la necesidad de restaurar cuanto antes el régimen de inspecciones y transparencia, clave del Tratado de No Proliferación.
El petróleo continúa a la baja ante una posible nueva ronda de negociaciones
El precio del petróleo continuó a la baja el miércoles. El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia estadounidense, retrocedía 0,91% hasta los 90,45 dólares, mientras que el Brent caía 0,39% y se situaba en 94,42 dólares durante el comercio matinal asiático.
Los operadores celebraron también la noticia de que Israel y Líbano acordaron lanzar negociaciones directas, lo que alimentó el optimismo frente al fin de un conflicto que ha dificultado la frágil tregua entre Washington y Teherán.
El comandante del CENTCOM aseguró que EEUU implementó “por completo el bloqueo de los puertos iraníes”
El comandante del CENTCOM, almirante Brad Cooper, afirmó que “se ha implementado por completo el bloqueo de los puertos iraníes” y que las fuerzas estadounidenses mantienen la superioridad marítima en Medio Oriente.
“Se estima que el 90% de la economía de Irán se basa en el comercio marítimo internacional”, señaló vía X. “En menos de 36 horas desde que se implementó el bloqueo, las fuerzas estadounidenses paralizaron por completo el comercio económico que entra y sale de Irán por vía marítima”.
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INTERNACIONAL
Irán respondió a las propuestas de Estados Unidos aunque advirtió que la moderación llegó a su fin

INTERNACIONAL
Eugenia Kuznetsova y Artem Chapeye, escritores ucranianos: “Rusia apoya todo lo que sea extremo, extrema izquierda y extrema derecha, para sembrar caos”

Caminaron juntos casi ochenta mil pasos por Buenos Aires y, en algún momento del trayecto entre Recoleta y Caminito, levantaron la vista. En el cielo no había más que aviones civiles. Mirá qué suerte tiene esta gente que camina por estas calles y no lo dimensiona, se dijeron. Lo cuenta Eugenia Kuznetsova al día siguiente, en una videollamada en la que también participa Artem Chapeye desde los Países Bajos, donde tiene un festival literario antes de volver a Ucrania. Los dos vinieron a la Feria del Libro invitados por las embajadas de Austria y Ucrania, compartieron mesa con Héctor Abad Faciolince y participaron en encuentros con lectores. Hablan con la lucidez de quienes vienen escribiendo, desde lugares distintos, sobre la misma guerra.
Chapeye nació en 1981 en Kolomyia, en el oeste de Ucrania. Estudió Filosofía en la Academia Kyiv-Mohyla, tradujo al ucraniano a Mahatma Gandhi, Noam Chomsky y Edward Said, y antes de la invasión a gran escala era reportero, novelista y activista pacifista. En marzo de 2022, The New Yorker publicó su cuento The Ukraine, el primer texto ucraniano que aparecía en aquella revista. Para entonces, ya había evacuado de Kiev a su esposa y a sus dos hijos y se había alistado como soldado raso. Su libro más reciente, La gente común no carga ametralladoras (2025), reflexiona sobre esa decisión.
Kuznetsova nació en 1987 en Krivói Rog y creció en la aldea de Khomutyntsi, en el centro del país, aunque su familia viene del este. Se doctoró en Estudios Internacionales e Interculturales en España, donde vive parte del año. Es autora de tres novelas —Pregunta a Miechka, La escalera y Las ovejas están a salvo, todos bestsellers en Ucrania— y del ensayo La lengua como espada, sobre el bilingüismo ucraniano como producto de la violencia imperial soviética. En paralelo, investiga desinformación y sistemas de medios en territorios ocupados como research fellow en la Kyiv School of Economics.
—Pasaron unos días en Buenos Aires, estuvieron en la Feria del Libro. ¿Qué impresiones se llevan?
Artem Chapeye: Tengo dos impresiones especiales. Una literaria: quedé muy impresionado por Héctor Abad Faciolince. Un escritor tan exitoso y con tanta ternura, tanta modestia. Hablás con él como si fuera tu papá o tu hermano mayor. La otra no tuvo nada que ver con la literatura: la última noche nos llevaron a una pizzería que se llama Güerrín. Nunca en mi vida vi algo parecido. Es como un estadio, pero es una pizzería.
Eugenia Kuznetsova: Caminamos casi ochenta mil pasos, de Recoleta a Caminito. Y en un momento nos dijimos: “Mirá qué suerte tiene esta gente que camina por estas calles y no lo dimensiona, porque en el cielo solo hay aviones civiles. No hay ningún vecino que pueda invadir en algún momento”. Es muy importante valorar la suerte que es vivir en un país sin guerra y sin perspectiva de guerra.

—En los dos libros que trajeron a Buenos Aires aparece una figura que los obsesiona a ambos: el hombre ucraniano que, por una razón u otra, no está en el frente. Eugenia lo retrata desde la ficción en La escalera, en el personaje de Tolik. Artem lo aborda desde la no ficción. ¿Qué los llevó a meterse, cada uno a su modo, con ese personaje?
Kuznetsova: Son personajes muy distintos. Tolik es un personaje no heroico, culpable. El libro trata sobre esa sensación de culpa que lo agota, una familia enojada con él. Al final no queda muy claro qué pasa, y esa era mi intención: Tolik va hacia Ucrania, pero no sabemos qué ocurre después. No tomó una decisión clara de ir a luchar.
Chapeye: Yo escribo sobre cómo en Ucrania, hagas lo que hagas, siempre te parece que no es suficiente. Si no estás en las Fuerzas Armadas y sos varón, sentís que no es suficiente. Y si estás, también: porque alguien está en infantería y vos estabas en la policía militar. Hasta los que van a las trincheras se sienten insuficientes, porque alguien murió y ellos no. Una psiquiatra dice que el trauma se expresa de forma muy similar en los soldados y en las mujeres víctimas de violación: ellas también sienten que tuvieron la culpa.
—¿Cómo se vive esa culpa en lo cotidiano, más allá de la decisión de alistarse o no?
—Kuznetsova: Ya sabemos los precios de casi todas las armas. Cada vez que gastamos dinero en algo, siempre tengo en la cabeza “bueno, eso sería una bala de francotirador”. Eso siempre está con vos.
—Vos, Artem, venías del pacifismo más rotundo: tradujiste a Gandhi al ucraniano. ¿Qué se rompió en ese pacifismo el 24 de febrero de 2022?
Chapeye: Hay situaciones en la vida en que el pacifismo no es suficiente. Yo era traductor de Gandhi, específicamente de su libro sobre la satyagraha, “el camino de la verdad” en sánscrito. Sigo respetando esos métodos. Pero cuando ya viene el ejército enemigo, cuando ya vienen las bombas que van a matar a tus hijos, las peticiones o las huelgas de hambre ya no alcanzan. Como dijo Eugenia, hay que valorar la suerte de no tener que enfrentar ese dilema en la práctica.

—A más de cuatro años de la invasión, una parte de la izquierda internacional sigue pidiéndole a Ucrania que negocie. ¿Se sienten traicionados, especialmente por la izquierda latinoamericana?
Chapeye: Cuando vine a América Latina por primera vez, entré en contacto con estalinistas mexicanos. Me dijeron que el genocidio contra los ucranianos era algo necesario para concentrar la revolución. Eso es una tontería. Si alguien es de izquierda, tiene que leer Homenaje a Cataluña, de Orwell: ya en los años treinta él describió las mismas cosas, unos izquierdistas que llaman fascistas a los otros. Hoy todos los izquierdistas que conozco en Ucrania están en el ejército combatiendo contra los rusos. El problema, visto desde lejos, es que Rusia todavía se confunde con la Unión Soviética. Rusia hoy es un país bastante de derecha, con mucha desigualdad. Estar en contra del imperialismo estadounidense no debe significar apoyar otro imperialismo. Paradójicamente, los izquierdistas estalinistas terminan pensando lo mismo que Donald Trump. Eso es lo más ridículo.
Kuznetsova: Héctor Abad Faciolince escribió una frase muy buena: la Unión Soviética fue un sueño religioso de los años veinte que se convirtió en pesadilla. En América Latina hay muchos estereotipos sobre la Unión Soviética, porque en distintos períodos apoyó a algunos países en su batalla ideológica con Estados Unidos. Por eso ven a Rusia como heredera legal. Rusia también quiere verse así, y en cierto modo lo es, pero quiere heredar solo lo bueno: la cultura, la ópera, el ballet, a Kazimir Malevich, que era un pintor ucraniano. No quiere heredar los crímenes ni responsabilizarse por ellos.
Chapeye: No reconocen el genocidio de los ucranianos, ni de los tártaros de Crimea, ni de los chechenos.
Kuznetsova: Una investigadora lituana lo escribió bien en Lo que nos hicieron, un libro sobre la ocupación soviética: solo se puede recuperar del trauma si hay justicia. Con la Unión Soviética no la hubo. Todos los pueblos ocupados, todos los crímenes cometidos: nadie respondió por nada. En mi opinión, esa es una de las razones por las que la guerra rusa es posible hoy.
—Artem, en tu rol en la policía militar trabajaste con prisioneros de guerra rusos. ¿Qué te llevaste de esas conversaciones? ¿Confirmaron lo peor que pensabas de la sociedad rusa o complicaron tu mirada?
Chapeye: Cuando pensás en la invasión rusa en su totalidad, la ves como una oscuridad casi ontológica que vino sobre nuestras fronteras y trató de devorarnos. Pero cuando ves de cerca a los soldados rusos por separado, ves seres humanos y hasta sentís lástima. La mayoría decía cosas como “tenía muchas deudas” o “tenía que pagar la educación de mi familia”. Eran de clases muy pobres, por debajo de la clase obrera. En Rusia, como en Estados Unidos, hay un porcentaje altísimo de población encarcelada. A muchos les dieron la opción de quedarse diez años más en prisión o ir a la guerra y quedar libres si sobrevivían un año. Y muchos no eran ideológicos: ya no repetían la propaganda de Putin. Lo peor emocionalmente fue encontrarme con ucranianos de los territorios ocupados desde 2014 que ya habían sido movilizados en el ejército ruso para invadir Ucrania. Me acuerdo de uno, un arquitecto de unos treinta y cinco años, de mi misma clase social. Vivía en Donetsk y pensaba que a él no le iba a pasar nada porque estaba “fuera de la política”. Es como esa broma soviética: un padre y un hijo van camino a un gulag y el hijo pregunta “Papá, ¿a qué gulag vamos?”. Y el padre responde “No sé, porque a mí la política no me interesa”. Cuando Rusia empezó la movilización lo llamaron y terminó invadiendo Ucrania. Eso también responde a los que preguntan por qué los ucranianos no quieren negociar. Negociaríamos, pero ya pasó: Rusia invadió una parte del país, nadie hizo nada, y volvió a atacar. Si negociamos ahora, puede que en dos años intente atacar de nuevo.
Kuznetsova: De hecho, los vecinos de Ucrania no nos empujan a negociar.
Chapeye: Porque ellos entienden. Los polacos, los países del Báltico: entienden todo porque también fueron parte del interior ruso en algún momento, también fueron colonizados. Y saben que no es solo ocupación: son torturas. Algo que siempre les decimos a los argentinos es que en los territorios ocupados Rusia se apropia de los niños y los reeduca, igual que en Argentina con los hijos de los desaparecidos. Es como 1984, de Orwell. Para mí es una razón más para combatir: si nos ocupan, en una generación nos pueden mandar a guerrear contra los polacos o contra los países bálticos.
Kuznetsova: Eso ya pasó con la Unión Soviética. Los ucranianos, pueblo ocupado, fueron enviados a Checoslovaquia, a Afganistán, a todas las guerras que inició la Unión Soviética. Por eso sabemos muy bien qué es.

—Eugenia, una de las herramientas del poder colonial ruso fue la imposición del idioma. Vos analizaste cómo el bilingüismo fue una herramienta soviética. ¿Cómo ves el desplazamiento del ruso que está ocurriendo ahora en Ucrania?
Kuznetsova: Es el proceso normal de descolonización. Hay gente que dice “no es el momento, primero hay que ganar la guerra y después ocuparse del idioma”. Pero no es verdad: son procesos paralelos que no se pueden detener. Mucha gente se convirtió en hablante de ucraniano recién a partir de 2022, porque una crisis así te obliga a responderte preguntas: ¿Quién soy? ¿Quiénes son mis hijos? ¿Por qué yo hablo ruso, mis padres hablan ruso, pero mis abuelos hablaban ucraniano? ¿Por qué pasó eso? Por eso me gusta tanto ese título que mencioné: Lo que nos hicieron. Porque en algún momento de nuestra historia empezamos a hablar ruso.
—Algunos analistas observan que la propaganda rusa hacia adentro está colapsando, que el Kremlin ya no produce relatos eficaces y que está cortando internet en regiones enteras como último recurso. Eugenia, vos estudiás esto. ¿Lo ves así?
Kuznetsova: Estoy trabajando con ese tema. Los métodos cambiaron a partir de 2022, también en el exterior, porque en la mayoría de los países europeos perdieron el acceso al público general a través de la televisión. RT, por desgracia, todavía está disponible en Argentina y en muchos países de América Latina, pero en Europa, incluso en España, ya no. Por eso Rusia elige otras herramientas más sofisticadas: infiltrarse en partidos políticos. Y no es verdad que apoye solo movimientos de extrema derecha, como suelen decir algunos investigadores. Apoya todo lo que sea extremo: extrema izquierda, extrema derecha. Para sembrar caos. La sociedad rusa es pasiva, está acostumbrada a ser dirigida, porque tiene trescientos años de dictadura. En 2022 esperábamos que los rusos hicieran manifestaciones. Nada.
Chapeye: La sociedad ucraniana, y muchas otras como la francesa o la argentina, están organizadas de abajo hacia arriba. La rusa está organizada de arriba hacia abajo. Hasta en la oposición rusa veo cómo están buscando a otro zar. Cuando murió Navalny, da pena ver cómo intentan convertir a Navalnaya en una nueva reina. En Ucrania no buscamos a un solo líder. Siempre estamos protestando. Después viene un líder de esa protesta y al año ya lo odiamos. Es más sano, es más anarquista. El riesgo en Rusia es que aunque haya un cambio, se convierta en otra dictadura muy rápidamente, como los bolcheviques, que después del zarismo se convirtieron en una nueva dictadura.
Kuznetsova: El embajador austriaco dijo algo interesante en la feria: si le preguntamos a la oposición rusa por qué no hay protestas en Rusia, normalmente responde que es peligroso salir a la calle. Pero salir a la calle en Berlín, en Madrid, en Barcelona, en Buenos Aires no es peligroso. Y tampoco lo hacen.
—Después de cuatro años de guerra, dejando de lado el análisis político, ¿qué es lo que más extrañan de la vida antes de la invasión?
Chapeye: Yo extraño sobre todo poder caminar con libertad. Ahora en Ucrania casi no es posible: soy soldado y además no es seguro. Estoy ahora en los Países Bajos y caminé todo el día junto al Mar del Norte para evitar el jet lag, y me di cuenta de cuánto extrañaba esos días en que, si los chicos estaban con los abuelos, podías caminar dos o tres días como quisieras. No sé cuándo volverá a serlo para mí.
Kuznetsova: A mí los rusos me robaron la ilusión que tenía antes de la guerra: que el mundo es un lugar seguro, que los países se acercan cada vez más entre sí. Nos sentíamos hijos del mundo. Y me la robaron. Porque ahora, para ir a Ucrania, tengo que volar y después tomar un tren de diecisiete o dieciocho horas. Esa logística te regala la sensación de que Ucrania está muy, muy lejos. Mi sueño siempre fue que no hubiera fronteras, que todos estuviéramos juntos. Y los rusos me robaron eso.
Artem Chapeye (seudónimo; su nombre real es Anton Vodyanyi)

El pacifista que tradujo a Gandhi reflexiona sobre su decisión de alistarse tras la invasión de 2022. Publicado en inglés en 2025. Pendiente de traducción al español.
- Nació en 1981 en Kolomyia, oeste de Ucrania.
- Estudió Filosofía en la Academia Kyiv-Mohyla. Miembro de PEN Ucrania.
- Activista: participó en la Revolución Naranja y fue testigo de los asesinatos de manifestantes en el Maidán en 2014.
- Tradujo al ucraniano a Mahatma Gandhi, Noam Chomsky y Edward Said.
- Cinco veces finalista del Premio BBC Ucrania al Libro del Año.
- Cubrió la guerra del Donbás como reportero desde 2014.
- En febrero de 2022 evacuó a su familia y se alistó como soldado raso. Sirve en la policía militar de las Fuerzas Armadas de Ucrania.
- Su cuento The Ukraine (2018) fue, en marzo de 2022, el primer texto ucraniano publicado por The New Yorker.
- Libros más recientes: La gente común no carga ametralladoras (2025)
Eugenia Kuznetsova

Tolik huyó de su familia tóxica a España. Cuando empieza la invasión, toda su familia se evacúa a su casa. Premio BBC Ucrania 2023. Pendiente de traducción al español.
- Nació en 1987 en Krivói Rog y creció en la aldea de Khomutyntsi, en el centro de Ucrania. Su familia es del este.
- Estudió Relaciones Internacionales en la Universidad Nacional Taras Shevchenko de Kiev.
- Se doctoró en Estudios Internacionales e Interculturales en la Universidad de Deusto (España), con una tesis sobre realismo mágico.
- Investigadora asociada de la Kyiv School of Economics. Trabajó como consultora en medios para la OSCE y la ONU en Ucrania.
- Traductora del inglés, alemán y español al ucraniano.
- Habla ucraniano, español, inglés, alemán y francés.
- Tres novelas: Pregunta a Miechka (2021), La escalera (2023) y Las ovejas están a salvo. Traducidas al inglés, polaco, georgiano, lituano, eslovaco y finlandés.
- Ensayo: La lengua como espada, sobre el bilingüismo ucraniano como producto de la violencia imperial soviética.
- Premios: Mención especial del Premio de Literatura de la Unión Europea (2022) y BBC Ucrania al Libro del Año (2023) por La escalera.
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INTERNACIONAL
Europa: una quinta parte de los niños vive en riesgo de pobreza o exclusión social y la tasa apenas mejora en una década

La pobreza infantil en Europa, sobre todo en los países del Mediterráneo, parece un problema enquistado, sin solución, al que no afecta ni una tasa de desempleo en niveles históricamente bajos. Ni siquiera mejora la situación con un crecimiento económico sostenido desde hace un lustro, como en España, que creciendo más del doble que el resto de la Eurozona tiene casi un tercio de su infancia en hogares en riesgo de pobreza o exclusión social.
Los únicos países que mantienen tasas menores, como los Países Bajos, Eslovenia o Dinamarca, lo consiguen con transferencias directas a las familias con niños. No son políticas que sirvan para fomentar la natalidad, como se diseñaron hace décadas. Porque por ejemplo en los Países Bajos, donde esas transferencias directas son más generosas, la tasa de natalidad está en el 1,4%, su nivel histórico más reducido.
Eurostat, la oficina de estadísticas de la Comisión Europea, publica cada año su índice AROPE, que mide el riesgo de pobreza o exclusión social de los hogares. Son personas “gravemente desfavorecidas material y socialmente o que viven en un hogar con una intensidad de trabajo muy baja o en el que nadie trabaja. La tasa general mide “la población total que está en riesgo de pobreza o exclusión social”.
Los datos, actualizados esta semana, muestran el enquistamiento de esas tasas. El 22,1% de los europeos que vive en hogares con niños dependientes está en riesgo de pobreza o exclusión social. Es el 19,8% entre los que viven en hogares sin niños dependientes. Pero esa tasa, media de los 27 países de la Unión Europea, tiene unas diferencias enormes cuando se baja al detalle de cada país. Y se podría decir que, salvo excepciones, tiene también un perfil geográfico, pues las mayores tasas no apuntan exactamente a los países más pobres, sino a los que tienen políticas públicas que hacen transferencias menores o ninguna transferencia a los hogares con niños.
La tasa de pobreza o exclusión social de quienes viven en España en hogares con niños dependientes se eleva al 29,9% de la población. España, con una renta per cápita que prácticamente doble a la de Bulgaria, tiene casi un punto más de población en riesgo de pobreza o exclusión social. Cerca de España aparecen sus vecinas mediterráneas, como Italia (25,5%), Francia (23,8%) o Grecia (28,5%). En la parte alta de la tabla aparece también Luxemburgo. El país más rico del bloque tiene en situación de pobreza o exclusión social al 22,9% de las personas que viven en hogares con niños. Es más del doble que en Eslovenia (10,4%), un país tres veces más pobre.
Entre los demás países ricos del bloque, el 20,6% de los hogares alemanes e irlandeses con niños vive en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, así como el 16,7% de los belgas o el 19,4% de los suecos. Los mejores datos, además de en Eslovenia (10,4%) y Países Bajos (11,7%) aparecen en Chipre (12,2%) y Dinamarca (12,2%).
Tener niños aumenta las posibilidades de vivir en un hogar en riesgo de pobreza o exclusión social, pero hay excepciones. Si a nivel europeo esa tasa es del 22,1% en hogares con niños y del 19,8% en hogares sin niños, en España la diferencia es de más de ocho puntos. Mientras el 29,9% de las personas que viven en España en hogares con niños lo hacen en situación de riesgo de pobreza o exclusión social, para los que no tienen niños esa tasa es del 21,5%. Esas diferencias se ven también en países como Italia o Francia, pero no sucede lo mismo por toda Europa.
En los países bálticos la tasa de pobreza o exclusión social de quienes viven en hogares sin niños dobla a la de quienes viven en hogares con niños. Esto se debe a un potente sistema de transferencias directas a las familias con niños para evitar que estos crezcan en situación de pobreza o exclusión social.
La evolución de estos datos durante la última década es positiva, pero muy lenta y son pocos los países que mejoran rápidamente. Si ahora está en riesgo de pobreza o exclusión social el 22,1% de las familias que viven en hogares con niños, hace 10 años era el 25,3%. Y en países como Alemania, con prácticamente pleno empleo desde años antes de la pandemia, sube, del 17,1% de hace una década al 20,6% actual.
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