CHIMENTOS
De qué murió Luis Brandoni luego de permanecer internado casi 10 días

El actor Luis Brandoni murió a los 86 años tras permanecer internado desde el 11 de abril en el Sanatorio Güemes, tras un accidente doméstico.
La causa de su fallecimiento fue un hematoma subdural, una acumulación de sangre entre el cerebro y su cubierta exterior, provocada por el golpe en la cabeza que sufrió al caerse en su casa. El actor fue internado de inmediato.
El hematoma subdural es una condición que puede afectar gravemente la salud de personas mayores, ya que el sangrado puede aumentar la presión sobre el cerebro y complicar la recuperación. En un primer momento, el productor Carlos Rottemberg intentó llevar tranquilidad y expresó, en un diálogo con Infobae, que solo necesitaba “unos días de tiempo para la evalucación y recuperación en el sanatorio».
Sin embargo, esta madrugada fue Multiteatro, la empresa a cargo de Rottemberg, quien anunció la triste noticia. “Murió Luis Brandoni. Con Beto se va el último primer actor de una generación inolvidable. Impulsor del teatro nacional, desde esta Casa Teatral seguiremos aplaudiendo su compromiso permanente, que excedió el ámbito del escenario. Hoy es un día muy triste para nuestra cultura”, escribieron en un comunicado.

Según contó luego en un diálogo con TN, la evolución del cuadro de Brandoni generó esperanzas que, con el correr de los días, se fueron diluyendo. “Estuvo puesta toda una expectativa en su mejoría que se suponía iba a ocurrir una semana atrás y a la mejoría respecto del hematoma”, señaló en relación con la lesión. Sin embargo, ese escenario comenzó a cambiar a mitad de semana: “Ya el miércoles, la cosa se fue complicando y podría decir aquí, junto con la familia, que esto hace 48 horas era lamentablemente previsible”. En esa línea, aseguró que se estableció una vigilia en el sanatorio “esperando cuándo ocurría esto y terminó ocurriendo esta noche”.
El deterioro en la salud de Brandoni obligó a suspender la obra ¿Quién es quién?, que protagonizaba junto a Soledad Silveyra. La medida fue adoptada para resguardar su recuperación ante la gravedad del cuadro clínico. El actor se encontraba activo en la escena teatral hasta el momento del accidente.

La reciente hospitalización se sumaba a antecedentes de salud de los últimos meses. A finales del año pasado, un episodio de presión arterial elevada había forzado la cancelación de funciones previstas en el Teatro Liceo y motivó ajustes en sus compromisos profesionales. La seguidilla de complicaciones reflejaba una vulnerabilidad creciente en la salud del intérprete durante el último tiempo.
En cuanto a la despedida, el productor adelantó cómo será el último adiós. “En principio, la idea sería hacer un velatorio mañana entre las 12 del mediodía y las 12 de la noche en la Legislatura”, informó, en línea con el reconocimiento institucional que su figura supo cosechar a lo largo de los años.
Junto a Rottemberg, se sumaron muchas personalidades de la cultura y el arte para despedir a la figura argentina. Entre ellos, el secretario de Cultura, Leonardo Ciffeli, quien escribió en sus redes sociales: “Brandoni fue mucho más que un actor extraordinario: fue un emblema de nuestra identidad cultural, un intérprete que supo retratar como pocos el alma argentina y un referente cuyo compromiso con su oficio lo convirtió en ejemplo para colegas y futuras generaciones”.
“Ante el fallecimiento del actor y exdirigente sindical, Luis Brandoni, acompañamos con respeto a sus familiares y seres queridos en este momento de dolor. Su sólida labor interpretativa en cine, teatro y televisión lo consolidó como una reconocida figura de la escena nacional”, expresaron desde la Asociación Argentina de Actores y Actrices.
También se expresó con profunda emoción Soledad Silveyra, quien fue su compañera en ¿Quién es quien?, la última obra de teatro que el actor realizó, y compartió su dolor con un mensaje breve pero contundente: “Sos el último de los grandes en irse. Siempre con tu recuerdo. Día muy triste para la cultura”. Además, acompañó sus palabras con un gesto de cercanía hacia el entorno del actor: “Saula Benavente, estoy contigo y con la familia”. Su despedida reflejó el vínculo cercano que mantenían y el impacto que generó su partida en quienes compartieron escenarios con él.
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CHIMENTOS
La noche en que Luis Brandoni volvió para decir gracias: su última aparición en los Premios Estrella de Mar

El actor Luis Brandoni recibe un galardón especial en los Premios Estrella de Mar
La escena quedó suspendida en el aire, como esas postales que el teatro sabe guardar mejor que nadie. Era febrero en Mar del Plata, noche de Premios Estrella de Mar, y Luis Brandoni —“Beto”, el de siempre— volvía a pisar un escenario contra todo pronóstico. No era una aparición más: era un gesto. Uno de esos gestos que definen una vida entera.
Había llegado con el cuerpo más frágil que otras veces, pero con la convicción intacta. La temporada marplatense de Quién es quién, junto a Soledad Silveyra, había quedado trunca por indicación médica. El golpe había sido fuerte, no solo para la cartelera, también para él. Sin embargo, eligió estar igual. “Existía esta posibilidad de invitarlo a Beto… en una escapada con un auto que lo trae, va a descansar en el mismo hotel donde se hace la entrega de los premios… no va a hacer otra cosa”, había anticipado Carlos Rottemberg en diálogo con Teleshow. Era eso: ir, estar, volver. Como un último pacto con el escenario. Pero la noche tenía otros planes.
Cuando lo nombraron para recibir el reconocimiento a su trayectoria, el teatro entero se puso de pie antes de que pudiera siquiera reaccionar. No fue un aplauso más: fue un reconocimiento visceral, acumulado, casi urgente. La ovación lo envolvió durante largos segundos. Y entonces, Brandoni habló.
“Muchas gracias por los aplausos, este reconocimiento. Estoy muy conmovido porque es un reconocimiento grandísimo este”, arrancó, con la voz apenas quebrada pero firme en la intención. Hizo una pausa breve, como quien ordena recuerdos, y siguió: “El reconocimiento de haber hecho más de una temporada en Mar del Plata, mucho más que eso, y participado de esta fiesta de las Estrellas de Mar muchas veces”. El público no se movía. Escuchaba.
“Esto no me lo esperaba, no estaba en mis cálculos y lo recibo con una enorme emoción”, confesó. Y entonces apareció la imagen íntima, la del actor fuera de escena: “Y voy a sumar otra Estrella de Mar en mi casa, porque las tengo. Tengo otras que guardo con mucho cariño. Con mucho cariño y con mucho amor…”. Se detuvo otra vez. Respiró.
“Y la gratitud que uno necesita expresar cada vez que puede… y hoy puedo hacerlo. La gratitud a la ciudad de Mar del Plata”. El aplauso, otra vez, fue total. Cerrado. Épico. Como si nadie quisiera soltar ese momento.
Detrás de esa escena había una historia reciente atravesada por decisiones difíciles. La cancelación de la temporada había sido oficializada por Multiteatro, y había generado un impacto inmediato en el ambiente. Rottemberg había explicado con claridad la llegada del actor a la ciudad Feliz: “Lo voy a recibir simplemente para que descanse toda la tarde, para que pueda a la noche participar y encontrarse con la gente de la profesión… fundamentalmente esto es una hermosa devolución de Brandoni, que no pudo hacer la temporada como hubiese querido y que se viene especialmente por este día”. Y fue eso. Una devolución. Un acto de presencia cargado de sentido.
Después de esa noche, Brandoni regresó a Buenos Aires y retomó las funciones de Quién es quién. Las salas volvieron a llenarse. Las ovaciones a repetirse. Parecía, una vez más, que el escenario era su lugar inevitable. Pero en cuestión de días, todo cambió.
Primero, una pausa obligada por la salud de Solita Silveyra. Luego, el accidente: la caída en su casa el 11 de abril. La internación en el Sanatorio Güemes. La preocupación creciente. “Hasta el miércoles respondía a algunos estímulos”, precisó Rottemberg. Pero el cuadro se agravó en las últimas 48 horas.

Este lunes, Luis Brandoni murió a los 86 años, como consecuencia de un hematoma subdural provocado por esa caída. Queda, entre tantas escenas que construyeron su leyenda, aquella última en Mar del Plata. La del actor que subió igual al escenario. La del hombre que, conmovido, dijo “esto no me lo esperaba”. La de la gratitud dicha en voz alta. Queda ese aplauso interminable.
Y queda, sobre todo, la certeza de que ese fue su último gran acto: estar. Aunque todo indicara lo contrario. Aunque el telón ya estuviera, en silencio, empezando a bajar.
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CHIMENTOS
Mensajes íntimos filtrados y una crisis profunda: el estremecedor relato del Cone de Gran Hermano sobre su peor momento

Tras salir de Gran Hermano, el hecho de pasar del anonimato a la popularidad, la exposición, los escándalos y ser noticia por distintos temas, no a todos los atraviesa de la misma manera. Pero en el caso de Alexis Quiroga, quien no solo era uno de los favoritos de su edición sino que protagonizó un polémico romance, tuvo consecuencias mayores.
Si bien hasta ahora el artista cordobés no había hablado en profundidad al respecto, fue en una entrevista que dio recientemente que se animó a contar el lado B de la fama que alcanzó con su paso por el exitoso reality de Telefe y de todo lo que le tocó vivenciar tras salir de la casa.
A la distancia, casi tres años después de su ingreso al programa, el Cone se animó a contar lo difícil que le resultó. Y también, todo lo que le tocó atravesar en cuanto a su relación con Coti Romero y la exposición que tuvo todo lo que sucedía entre ellos.
“Uno aprende. No estuvo bueno porque tuve ataques de pánico y la pasé muy mal. Me agarra cuando estuve en el Bailando, que mi ex expone unos mail que yo le mandaba a ella. Algo medio tóxico. Nada feo: eran cosas lindas que yo le ponía para volver”, comenzó narrando Alexis.
EL CONE PAGÓ MUY CARO EL PRECIO DE LA FAMA LUEGO DE GRAN HERMANO
“(Coti Romero) dio a entender que yo era medio acosador, y esa es una palabra fuerte, sobre todo para la sociedad. Se me filtró el número (de teléfono) y me mandaban (mensajes) a cualquier hora, a la madrugada, y me decían que era un acosador de mierda”, recordó el Cone.
“Estaba en Buenos Aires. Y cuando me agarró el ataque de pánico estaba sentado en la punta de mi cama, con el mate, llorando. Son horribles, no se los deseo a nadie. Me agarra ataque de pánico y no podía bajar las escaleras de casa”, profundizó.
“No podía y no podía bajar… Es como que se te mueve todo, mareado constantemente. Así que me pedí un auto y me fui a la Guardia. Me empezaron a medir y hacer estudios —continuó Alexis—. Me quería ir porque tenía función a la noche, y me decían que no. No llegaba y avisé que no me dejaban salir. Viaja el productor y le dijeron que no podía porque estaba con ataques y tenía vértigo”, remató el ex participante de Gran Hermano, que ahora busca la manera de dejar todo eso atrás.
Cone Quiroga; Gran Hermano; Coti Romero
CHIMENTOS
Los amores de Luis Brandoni, un hombre tan pasional como polémico: sus mujeres, sus hijas y su fervor por la política

La muerte de Luis Brandoni no sólo ha dejado a la Argentina sin uno de sus más grandes actores. El actor, fallecido en los primeros minutos de hoy en el Sanatorio Güemes, también pierde a un hombre comprometido con sus ideales y sus pensamientos, incansable e infatigable batallador por los derechos de los actores y que después de pasar por el exilio en la década del 70 hasta llegó a ser diputado nacional por la provincia de Buenos Aires.
Antes que cualquier otra cosa, incluso antes que ser un gran actor, Brandoni era un tipo apasionado. Todo lo que encaraba y lo que afrontaba, hasta una sencilla nota periodística, lo enfrentaba con la visceralidad y la efervescencia de aquellos que dan y dejan todo en cada acto de su vida. Así era, también, en las relaciones que encaraba. Para aquellos que lo conocieron en profundidad, la actriz Marta Bianchi fue el gran amor de su vida.
Con Marta Bianchi se casó muy joven. Tenía 23 años, y a esa misma edad tuvieron a su primera hija. En total fueron dos, Florencia y Micaela, y casi cuatro décadas juntos: 38 años, 5 de novios y 33 como marido y mujer, a los que sobrevino una inesperada y dolorosa separación. «Ahí comprobé que podés amar a una persona con la que no estás, no hablo de sexualidad, hablo de otra cosa» le contó alguna vez a Alejandro Fantino.
Si bien siempre fue muy reservado, a Brandoni se le conocieron otras relaciones. Una vez separado después de pasar «una vida» al lado de Marta Bianchi, se le conoció una preferencia inocultable por las muchachas más jóvenes que él. La primera, allá por los 2000, se llamaba Mónica López y tenía 28 años menos que él, que ya andaba por los casi 60. Se casaron en 2007 y se divorciaron en 2010. Después salió fugazmente con una sicóloga y su última pareja era otra jovencita, Saula Benavente, productora, guionista y directora audiovisual e hija del pintor Saulo Benavente. Con ella decidieron no convivir, e incluso pasaron la pandemia cada uno en su casa.

Si bien siempre fue muy reservado, a Brandoni hizo públicas otras relaciones. Una vez separado después de pasar «una vida» al lado de Marta Bianchi, se le conoció una preferencia inocultable por las muchachas más jóvenes que él. La primera, allá por los 2000, se llamaba Mónica López y tenía 28 años menos que él, que ya andaba por los casi 60. Se casaron en 2007 y se divorciaron en 2010. Después salió fugazmente con una sicóloga y su última pareja era otra jovencita, Saula Benavente, productora, guionista, directora audiovisual e hija del pintor Saulo Benavente. Con ella decidieron no convivir, e incluso pasaron la pandemia cada uno en su casa.
LA POLITICA, EL OTRO GRAN AMOR EN LA VIDA DE LUIS BRANDONI
La política le tiró desde siempre a Brandoni. En los sangrientos 70 fue secretario de la Asociación Argentina de Actores y perseguido por otra triple A, la ultraderechista Alianza Anticomunista Argentina, que lo amenazó de muerte y lo obligó a exiliarse por 10 meses. Al volver, mientras protagonizaba una obra de teatro junto a su primera mujer, Marta Bianchi, fue secuestrado por unos días y luego liberado. Los amedrentamientos no le hicieron bajar su alta exposición pública. Al contrario, siempre fue un rebelde y un provocador ante esos intentos de silenciarlo.
Con la vuelta de la democracia en 1983 no ocultó su adhesión al radicalismo ni su simpatía con Raúl Alfonsín, electo presidente en las elecciones del 30 de octubre de ese año. En 1997 fue elegido diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. En 2005 integró la lista como candidato a senador por la UCR por la misma provincia: salió cuarto y no entró. En 2007 secundó a Ricardo Alfonsín como candidato a vicegobernador. Obtuvieron el 5,06% de los votos. Con el correr de los años, aunque no se fue del radicalismo, se acercó a Mauricio Macri y apoyó su gobierno de 2015 a 2019, lo que le valió un enfrentamiento con la Asociación Argentina de Actores, el sindicato que integró.
Luis Brandoni
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