ECONOMIA
Remesas superan los 2,435 millones de dólares en El Salvador en primer trimestre de 2026

La economía de El Salvador registró en marzo de 2026 un crecimiento en los ingresos por remesas familiares, alcanzando 910.81 millones USD, cifra que refleja un incremento respecto al mismo mes del año anterior. Durante el periodo comprendido entre marzo de 2025 y marzo de 2026, El Salvador experimentó fluctuaciones mensuales en el flujo de remesas, con montos que oscilaron entre 759.45 millones USD en enero de 2026 y el máximo de 961.12 millones USD registrado en diciembre de 2025.
La cifra obtenida en marzo de 2026 constituye un aumento de más de 47 millones USD respecto al valor de marzo de 2025, cuando las transferencias sumaron 863.05 millones USD, de acuerdo con datos oficiales del Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR) divulgados este lunes y revisados por Infobae.
Las remesas durante el primer trimestre de 2026 alcanzaron los USD2,435.59 millones, lo que representa un crecimiento del 7.3 % respecto al mismo periodo de 2025, indican las cifras del BCR.
Estas transferencias, que provienen principalmente de Estados Unidos, constituyen el 24 % del producto interno bruto salvadoreño y mantienen su posición como la fuente principal de divisas en el país, superando a las exportaciones, la inversión extranjera y el turismo internacional, de acuerdo con los datos oficiales.

El monto recibido entre enero y marzo de 2026 fue USD165.9 millones superior al registrado en los tres primeros meses de 2025, cuando sumaron USD2,269,69 millones. Por meses, se recibieron USD 759.45 millones en enero, USD 765.33 millones en febrero y USD 910.81 millones en marzo, según las cifras oficiales.
Los datos mensuales muestran que, pese a las variaciones estacionales, el flujo de remesas mantiene una tendencia general al alza. Entre los meses de abril y agosto de 2025, los ingresos oscilaron entre 807.24 y 899,08 millones USD. Posteriormente, septiembre, octubre y noviembre registraron valores ligeramente inferiores, antes del repunte de diciembre. La reactivación en febrero y marzo de 2026 sugiere una recuperación tras el descenso posnavideño.
De allí que el ingreso de remesas mostró picos en meses como diciembre, debido a celebraciones y gastos extraordinarios de fin de año, mientras que en los meses posteriores se observó una reducción estacional. Esta tendencia se reflejó en los datos del período, donde el valor más bajo se registró en enero de 2026 con 759.45 millones USD, antes de iniciar una recuperación en los meses siguientes.
De acuerdo con la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples (EHPM) publicada por el BCR, la cifra de beneficiarios de remesas en El Salvador experimentó en 2025 una leve reducción de 437 personas frente a 2024, situándose en 1.575.378.
En el año 2025, El Salvador acumuló USD 9,987.91 millones en remesas familiares, lo que supuso un incremento interanual del 17.7 % respecto a 2024, según las cifras del BCR. Esta cantidad representó el 20.9 % de los USD 47,730.2 millones que ingresaron ese año a los países del Triángulo Norte de Centroamérica (El Salvador, Honduras y Guatemala).
La variación anual positiva de marzo de 2026 se explica por factores como la estabilidad del empleo de los migrantes salvadoreños en el exterior, especialmente en Estados Unidos, y la utilización de canales digitales para el envío de dinero, lo que ha facilitado el acceso y abaratado costos para los remitentes.
El aumento constante de remesas responde también a la adaptación de las familias a nuevas condiciones económicas y la persistente migración hacia el hemisferio norte consolidando la importancia de este flujo para la estabilidad financiera de El Salvador y el sustento de miles de hogares que dependen de estos recursos.
El Salvador, junto con otros países de Centroamérica, depende en gran parte de los recursos enviados por su diáspora, que representan una proporción significativa del Producto Interno Bruto (PIB). Informes económicos del Banco Mundial y estimaciones recogidas por Infobae indican que las remesas en el país representaron en 2025 el 22.4% del PIB, ubicándolo entre los países que dependen de estos ingresos en la región.
El Banco Central de Reserva se mantiene atento a los cambios en el entorno internacional que puedan afectar el comportamiento de las remesas, como las políticas migratorias de Estados Unidos y la situación laboral de los salvadoreños en el exterior.
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ECONOMIA
Cuánto tiene que ganar una familia para pertenecer al 10% de la población con mayores ingresos

Para formar parte del 10% de los hogares argentinos más ricos, una familia debe contar con un ingreso total mensual superior a $4.120.000, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) para el primer trimestre de 2026. Este valor marca el umbral mínimo requerido para ingresar al décimo decil de la escala de ingresos en los 31 principales aglomerados urbanos relevados.
En este segmento, los ingresos familiares se ubican entre $4.120.000 y $45.000.000 mensuales, con un ingreso medio de 6.732.547 pesos. El décimo decil concentra a 1.014.000 hogares, lo que equivale al 10% del total, y a 3.411.000 personas, que representan el 11,4% de la población contemplada en la muestra.
Dentro del grupo, las diferencias internas son notables, ya que incluye tanto hogares que apenas superan el umbral de $4.120.000 como otros con ingresos que multiplican varias veces esa cifra. El promedio de ingresos en este decil evidencia una distancia significativa respecto al resto de la distribución.
La comparación con los deciles inferiores resalta aún más la brecha existente. En el noveno decil, los hogares perciben entre $3.000.000 y $4.120.000, con un ingreso promedio de 3.511.457 pesos. El octavo decil comprende ingresos de $2.400.000 a $3.000.000, con un ingreso medio de 2.652.257 pesos. En el primer decil, que agrupa al 10% de los hogares con menores recursos, los ingresos oscilan entre $12.000 y $600.000, y el ingreso medio se ubica en 426.981 pesos.
Primer decil
- Ingreso total familiar: desde $12.000 hasta $600.000
- Hogares: 1.016.000 (10%)
- Personas: 2.041.000 (6,8%)
- Ingreso total decil: $433.730.000.000 (2%)
- Ingreso medio: $426.981
Segundo decil
- Ingreso total familiar: desde $600.000 hasta $853.000
- Hogares: 1.019.000 (10%)
- Personas: 2.419.000 (8,1%)
- Ingreso total decil: $757.692.000.000 (3,5%)
- Ingreso medio: $743.309
Tercer decil
- Ingreso total familiar: desde $853.000 hasta $1.060.000
- Hogares: 1.019.000 (10%)
- Personas: 2.697.000 (9%)
- Ingreso total decil: $973.973.000.000 (4,4%)
- Ingreso medio: $964.541
Cuarto decil
- Ingreso total familiar: desde $1.060.000 hasta $1.310.000
- Hogares: 1.015.000 (10%)
- Personas: 2.942.000 (9,8%)
- Ingreso total decil: $1.209.299.000.000 (5,5%)
- Ingreso medio: $1.191.510
Quinto decil
- Ingreso total familiar: desde $1.310.000 hasta $1.600.000
- Hogares: 1.017.000 (10%)
- Personas: 3.056.000 (10,2%)
- Ingreso total decil: $1.497.003.000.000 (6,8%)
- Ingreso medio: $1.471.332
Sexto decil
- Ingreso total familiar: desde $1.600.000 hasta $1.919.000
- Hogares: 1.012.000 (10%)
- Personas: 3.413.000 (11,4%)
- Ingreso total decil: $1.781.824.000.000 (8,1%)
- Ingreso medio: $1.760.251
Séptimo decil
- Ingreso total familiar: desde $1.919.000 hasta $2.400.000
- Hogares: 1.016.000 (10%)
- Personas: 3.163.000 (10,6%)
- Ingreso total decil: $2.175.789.000.000 (9,9%)
- Ingreso medio: $2.139.223
Octavo decil
- Ingreso total familiar: desde $2.400.000 hasta $3.000.000
- Hogares: 1.014.000 (10%)
- Personas: 3.446.000 (11,5%)
- Ingreso total decil: $2.686.153.000.000 (12,3%)
- Ingreso medio: $2.652.257
Noveno decil
- Ingreso total familiar: desde $3.000.000 hasta $4.120.000
- Hogares: 1.014.000 (10%)
- Personas: 3.362.000 (11,2%)
- Ingreso total decil: $3.565.249.000.000 (16,3%)
- Ingreso medio: $3.511.457
Décimo decil
- Ingreso total familiar: desde $4.120.000 hasta $45.000.000
- Hogares: 1.014.000 (10%)
- Personas: 3.411.000 (11,4%)
- Ingreso total decil: $6.828.789.000.000 (31,2%)
- Ingreso medio: $6.732.547
Según el Indec, en la Argentina, el 61,9% de la población percibió algún tipo de ingreso durante el primer trimestre de 2026. El ingreso promedio para quienes tuvieron ingresos en este período fue de 1.153.457 pesos. Analizando por niveles, quienes se ubican en los deciles más bajos (del 1 al 4) tuvieron un ingreso promedio de $389.298, el sector medio (deciles 5 a 8) alcanzó $1.059.895, y el segmento de mayores ingresos (deciles 9 y 10) promedió 2.873.233 pesos.
Existen diferencias importantes según género. Los varones que percibieron ingresos tuvieron un promedio de $1.352.247, mientras que en las mujeres el promedio fue de 959.030 pesos.
En cuanto a la población ocupada —personas que efectivamente trabajan— el ingreso promedio se estimó en $1.104.227, con una mediana de 900.000 pesos. Esto significa que la mitad de quienes trabajan perciben hasta ese monto. En el grupo de menores ingresos laborales (deciles 1 a 4), el promedio fue de 405.245 pesos. En el sector medio (deciles 5 a 8) llegó a $1.065.844 y, en los deciles más altos (9 y 10), a 2.579.304 pesos.
Entre las personas asalariadas, se estimaron 9,7 millones de trabajadores con un ingreso promedio de 1.136.558 pesos. Quienes cuentan con descuento jubilatorio —es decir, aportes a la seguridad social— tuvieron un promedio de $1.375.143, mientras que quienes no realizan estos aportes percibieron en promedio 731.150 pesos.
Al observar los ingresos de los hogares, el 77,7% provino de fuentes laborales y el 22,3% restante de ingresos no laborales, como jubilaciones, pensiones o ayudas sociales. Estos últimos tienen mayor peso en los hogares de menores ingresos: en el primer decil, los ingresos no laborales representaron el 61% del total, en contraste con el décimo decil, donde solo aportaron el 15,6 por ciento.
La relación de dependencia en los hogares —cuántas personas no ocupadas hay por cada 100 ocupadas— fue de 123 a 100 en el promedio general, y de 61 personas sin ingresos por cada 100 con ingresos. Esta relación es mucho mayor en los sectores más vulnerables: en el primer decil, hay 272 personas no ocupadas por cada 100 ocupadas y 153 no perceptores de ingreso cada 100 perceptores. En el decil más alto, en cambio, la relación cae a 48 no ocupados y 22 no perceptores por cada 100 ocupados y perceptores, respectivamente.
En cuanto a la desigualdad, el coeficiente de Gini del ingreso per cápita familiar se ubicó en 0,442, levemente por encima del 0,435 registrado un año antes. La brecha de ingresos entre la mediana del decil más alto y la del más bajo fue de 15 veces, un valor que se mantuvo estable respecto al año anterior, aunque mostró variaciones en los trimestres intermedios.
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ECONOMIA
Subastarán un terreno del Estado en una zona estratégica de Palermo: cuánto cuesta y dónde está ubicado

El Gobierno avanzó con una nueva venta de activos inmobiliarios y puso en marcha el proceso para desprenderse de un terreno en uno de los sectores con mayor desarrollo de Palermo. La operación se realizará mediante una subasta pública organizada por la Agencia de Administración de Bienes del Estado (AABE), que autorizó la convocatoria, aprobó el procedimiento de venta y fijó el precio de referencia para el inmueble.
El predio está ubicado sobre la avenida Córdoba 5405/11, en la Ciudad de Buenos Aires, tiene una superficie de 1.155,72 metros cuadrados y saldrá a subasta con un precio base de USD 4.332.155, según la resolución publicada este jueves por la AABE.
La venta se desarrollará a través del sistema electrónico SUBAST.AR. Los interesados podrán inscribirse hasta el 5 de agosto a las 12, mientras que la puja electrónica se realizará el 13 de agosto a las 14.
El terreno está emplazado en un punto de gran valor dentro de la Ciudad de Buenos Aires. Sobre la avenida Córdoba, en Palermo, combina una ubicación con buena conectividad y cercanía a una variada oferta de comercios, gastronomía y espacios corporativos.
De acuerdo con la resolución, la convocatoria respondió a un requerimiento formulado por la Dirección de Asuntos Comunitarios, dependencia que solicitó avanzar con la venta del inmueble luego de los distintos pasos administrativos previstos para este tipo de operaciones.
La medida recordó que la AABE ejerce la administración de los bienes inmuebles del Estado nacional desde su creación mediante el Decreto 1.382 de 2012, que la constituyó como organismo descentralizado en el ámbito de la Jefatura de Gabinete de Ministros y le otorgó la función de administrar, centralizar y disponer de los inmuebles nacionales cuando esa competencia no corresponde a otros organismos.
Antes de autorizar la subasta, la Agencia avanzó con otro paso administrativo. Mediante la Resolución 78, del 18 de mayo, desafectó el inmueble de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, lo que permitió continuar con el proceso de venta.
Como parte del expediente administrativo, también intervino la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, que informó que el terreno carece de valor patrimonial, por lo que no registró condicionamientos vinculados con la preservación histórica.
Uno de los pasos centrales del procedimiento correspondió al Tribunal de Tasaciones de la Nación, que realizó la valuación oficial del inmueble durante una reunión celebrada el 12 de mayo. El organismo determinó un valor venal de $6.130 millones, equivalente a USD 4.332.155, tomando un tipo de cambio de $1.415 por dólar vigente en la fecha de la tasación. El dictamen indicó que la valuación consideró el terreno desocupado y libre de mejoras.

En ese mismo documento, el Tribunal informó además un valor base de venta de $5.517 millones, equivalente a USD 3.898.939, calculado con el mismo tipo de cambio y conforme a su procedimiento interno. Sin embargo, la Dirección de Asuntos Comunitarios solicitó posteriormente que la subasta se realizara con una base de USD 4.332.155, cifra que coincide con el valor venal determinado por el Tribunal de Tasaciones.
El pliego de bases y condiciones también estableció una serie de obligaciones para quien resulte adjudicatario del terreno. La principal consiste en desarrollar un proyecto inmobiliario en el predio, ya que la venta quedó sujeta a un cargo de construcción.
Según la documentación oficial, el comprador deberá ejecutar una obra permanente que represente al menos el 60% de la capacidad edificable permitida por la normativa urbanística vigente para el inmueble. Además, tendrá un plazo máximo de tres años para iniciar los trabajos y de ocho años para finalizarlos y obtener la habilitación correspondiente. Ambos plazos comenzarán a correr desde la inscripción del dominio a nombre del adjudicatario.
La AABE también fijó sanciones económicas para el caso de que esos compromisos no se cumplan. Si la obra no comienza o no finaliza dentro de los plazos previstos, el organismo podrá aplicar una multa mensual equivalente al 1% del valor base de la subasta durante el primer año de demora. A partir del decimotercer mes, esa penalidad aumentará al 2% mensual y se mantendrá hasta que se cumpla con la obligación de construir.
El adjudicatario también deberá acreditar ante la Agencia el avance de la obra, aportar toda la documentación que le sea requerida y permitir inspecciones sobre el inmueble para verificar el cumplimiento del cronograma comprometido. Además, asumirá por su cuenta la obtención de todos los permisos y autorizaciones necesarios para desarrollar el proyecto.
Otra de las condiciones incluidas en el pliego establece que el inmueble se venderá desocupado y en el estado en que se encuentra, mientras que cualquier regularización dominial, catastral, constructiva o registral que resulte necesaria quedará a cargo del comprador. A su vez, todos los gastos de escrituración, tasas, impuestos y honorarios derivados de la operación también serán afrontados por el adjudicatario.
ECONOMIA
Ranking de 80 ciudades argentinas: cuáles son las que ofrecen mejores condiciones para la vivienda

Las condiciones en las que viven las personas no dependen solo de sus ingresos, sino también del lugar donde residen. Un nuevo informe de la Fundación Tejido Urbano elaboró un ranking de las 80 ciudades argentinas con más de 50.000 habitantes según su situación habitacional, y los resultados confirman una brecha profunda entre el norte del país y la franja central: mientras algunas ciudades intermedias de la región pampeana muestran indicadores relativamente sólidos, varias urbes del noroeste y noreste registran déficits en casi todas las variables analizadas.
El trabajo construyó un Índice de Hábitat Urbano (IHU) que va de 0 a 10 —donde 0 es la peor situación y 10 la ideal— e integra siete aspectos de medición: hacinamiento, viviendas irrecuperables, viviendas compartidas por más de un hogar, viviendas con deficiencias recuperables, falta de acceso a servicios básicos, irregularidad en la tenencia y falta de acceso a la propiedad. El valor promedio para el conjunto de ciudades analizadas fue de 6,2 puntos. De las 80 ciudades relevadas, 27 quedaron por debajo de ese umbral y 53 por encima.

El informe se construyó a partir de datos del Censo 2022 del Indec y forma parte de una serie de trabajos anteriores que ya habían analizado la situación habitacional a nivel nacional y provincial. Como punto de partida, Tejido Urbano recuerda que, del total de 14,6 millones de hogares urbanos censados en 2022, 10,7 millones —el 73%— presentan algún tipo de problema habitacional.
En el extremo inferior del ranking se ubican Tartagal, San Ramón de la Nueva Orán, Clorinda, Perico, Presidencia Roque Sáenz Peña, Puerto Iguazú y Formosa, todas con menos de 5 puntos en el IHU. Estas ciudades acumulan déficits simultáneos en hacinamiento, viviendas irrecuperables y hogares que comparten una misma unidad con otra familia, lo que el informe identifica como el núcleo más crítico de vulnerabilidad habitacional.

Entre las ciudades de mayor tamaño, también se destacan por sus bajos índices San Miguel de Tucumán (5,3), Santiago del Estero (5,3), el Gran Buenos Aires sin incluir a CABA (5,3), Salta (5,4), Corrientes (5,5) y Resistencia (5,5). En estos casos, el peso demográfico convierte los déficits en problemas de mayor escala.
El informe advierte además que muchas de las ciudades con problemas materiales severos también presentan altos niveles de irregularidad en la tenencia de la vivienda. En Clorinda, Puerto Iguazú, Perico, Tartagal y Orán, entre otras, el puntaje en ese subíndice es 0, lo que implica que más de la mitad de los hogares carece de documentación adecuada sobre su vivienda. “A los problemas materiales se suma la precariedad en las modalidades de tenencia, lo que puede limitar procesos de formalización dominial y restringir oportunidades de acceso al financiamiento”, señala el informe.
En el extremo opuesto, las ciudades con mejor IHU son mayormente intermedias y están ubicadas en el centro del país. Río Tercero, San Francisco, General Pico, Villa María y Tres Arroyos encabezan el ranking, aunque ninguna supera los 8 puntos sobre 10, lo que da cuenta de que incluso las mejor posicionadas registran déficits en alguna de las dimensiones analizadas.

Entre los grandes aglomerados urbanos, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es la que mejor posición relativa tiene, seguida por Rawson-Trelew, Mar del Plata, Bahía Blanca y Viedma-Carmen de Patagones, con índices de entre 7 y 8 puntos. Mendoza (6,8), Rosario (6,6) y Córdoba (6,3) se ubican levemente por encima del promedio nacional, aunque Córdoba aparece con déficits importantes en el acceso a servicios básicos.
La falta de acceso a agua potable de red y a cloacas es uno de los aspectos que el informe identifica como más extendidos y, a la vez, más independientes del nivel general de vulnerabilidad. A diferencia del hacinamiento o las viviendas irrecuperables —que tienden a concentrarse en las ciudades del norte—, el déficit de servicios básicos aparece de manera dispersa en todo el país, incluso en ciudades con buenas condiciones habitacionales en otros aspectos.
Entre las ciudades con mayor déficit en este subíndice figuran Eldorado, Puerto Iguazú, La Costa, Presidencia Roque Sáenz Peña, Oberá, Venado Tuerto, Santiago del Estero, Villa Carlos Paz, Clorinda, Córdoba y el Gran Buenos Aires, todas con un puntaje de 0 en este componente, lo que significa que más de la mitad de sus hogares no tienen acceso completo a estos servicios.
El informe atribuye esta particularidad a una lógica diferente a la que explica otros déficits: “Mientras los problemas de materiales y tenencia de la vivienda tienen que ver con la situación socioeconómica de las familias, la falta de servicios básicos se asocia más bien a problemas de planificación urbana, y particularmente a la modalidad de expansión desordenada sin su correspondiente correlato con la infraestructura”. Los casos de La Costa y Villa Carlos Paz son citados como ejemplos de ciudades con baja vulnerabilidad en otros aspectos pero con deficiencias severas en infraestructura de servicios.
El hacinamiento crítico —definido como más de tres personas por cuarto— afecta en mayor proporción a ciudades del norte. Tartagal, Perico, Goya, Formosa y Clorinda registran los subíndices más bajos en esta dimensión, con más del 4% de los hogares en esa situación. En contraste, ciudades como San Francisco, CABA, General Pico, Santa Rosa, Tandil y Mar del Plata presentan subíndices superiores a 8,5, con tasas de hacinamiento crítico por debajo del 1,5% de los hogares.

En cuanto a las viviendas irrecuperables —ranchos, casillas, piezas de inquilinato o pensión que no pueden ser mejoradas con refacciones—, Tartagal y Orán tienen el subíndice más bajo posible: 0. Allí, más del 13% de los hogares habita en ese tipo de estructuras. Presidencia Roque Sáenz Peña, Puerto Iguazú y Concordia también están entre las peores posicionadas en este aspecto.
Uno de los hallazgos que el informe destaca es la relación inversa entre el déficit habitacional clásico y la proporción de hogares inquilinos. Las ciudades que encabezan el ranking por falta de acceso a la propiedad —entendida como la dependencia del alquiler— son precisamente algunas de las mejor posicionadas en el resto de los indicadores: Villa María, Villa Carlos Paz, CABA, San Francisco, Rafaela y Tandil, donde más del 30% de los hogares alquila.
El informe aclara que el alquiler “puede ser una opción elegida”, pero señala que la propiedad de la vivienda tiene ventajas en términos de seguridad patrimonial y que la proporción de inquilinos viene creciendo de manera generalizada en todo el país. En ciudades con presencia de universidades, empleo estacional o crecimiento reciente, el mercado de alquiler responde a una dinámica propia, aunque eso no neutraliza las implicancias de fondo sobre el acceso al patrimonio familiar.
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