ECONOMIA
Claves del «Súper RIGI»: fuertes beneficios en Ganancias, Ingresos Brutos y aranceles a importación

El ministro de Economía, Luis Caputo, explicó este viernes en una conferencia de prensa en Casa Rosada que la idea de instrumentar un «Súper RIGI» surgió de la necesidad de generar mayores beneficios impositivos para promover una industrialización más profunda de los recursos del país.
«Estamos pensando en la idea de un Súper RIGI, que implique todavía más beneficios impositivos para lograr una mayor industrialización de lo que son nuestros recursos», sostuvo el ministro.
El Gobierno pone en marcha el nuevo RIGI: qué contempla
Según su análisis, «el régimen está destinado a englobar todos esos sectores o industrias que hoy no existen en Argentina, con el propósito de atraer inversiones, fomentar empleo y aumentar exportaciones, pero también de incrementar la recaudación fiscal mediante la creación de nuevas actividades productivas».
Caputo subrayó que el nuevo esquema apuntará a sectores que hoy no tienen desarrollo local, como la fabricación de baterías de litio, autos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas y la cadena de valor del uranio, entre otros.
Por lo que pudo saber iProfesional, de acuerdo a fuentes cercanas del Gobierno, el Súper RIGI tendrá diferencias importantes respecto al régimen vigente.
La tasa del impuesto a las Ganancias para las empresas incluidas en el nuevo esquema será del 15% en lugar del 25% que contempla el RIGI actual.
En el proceso de amortización acelerada, se permitirá deducir el 60 por ciento de la inversión en el primer año, el 20 por ciento en el segundo y el 20 por ciento restante en el tercer año. El objetivo de estas condiciones es aumentar la competitividad de la Argentina frente a otros países que ya ofrecen incentivos similares a grandes conglomerados internacionales.
Ni Ingresos Brutos ni aranceles para importaciones
Otro punto destacado será la exención de aranceles a la importación para todo lo vinculado a la producción de bienes incluidos en el régimen. «Hoy en el RIGI estas excepciones básicamente son para los bienes de capital, pero hay algunos bienes de capital que tienen diferente nomenclatura entonces a veces hay alguna zona gris que tenemos que debatir», explicó Caputo.
El nuevo esquema también contemplará la eliminación total de aranceles de exportación para los productos comprendidos. Además, las provincias que adhieran no podrán cobrar ingresos brutos por encima del 0,5 por ciento y también va a ser que no se puedan cobrar tasas municipales como se quiere hacer ahora en relación a las ventas, lo que termina siendo más bien un impuesto que una contraprestación. Al parecer el régimGaen no se limitará a sectores como minería o hidrocarburos y se sumarían agro, pesca, forestación.
Por el momento el monto mínimo de inversión para acceder a los beneficios del «Súper RIGI» todavía no está definido, aunque el ministro aclaró que la cifra se fijará antes del envío del proyecto al Congreso. Pero más allá de este «Súper RIGI» que se anunciará en los próximos días, hay que considerar los aspectos más importantes su antecesor el RIGI. Lo que ahora no se sabe es si aquellas empresas que se adhirieron al esquema del RIGI podrán adherirse al Super RIGI.
Este régimen fue creado a través de la Ley Bases de 2024 para atraer proyectos de inversión de gran escala, especialmente en cuatro sectores como energía, minería, infraestructura e industria. El objetivo del Gobierno es fomentar el ingreso de capitales y acelerar proyectos que requieren desembolsos millonarios.
De acuerdo a la información del Comité de Evaluación del RIGI que preside Caputo, es el único autorizado a brindar información el monto total ingresado al RIGI a fines de abril alcanza los 94.965 millones de dólares entre las iniciativas aprobadas y las que aún se encuentran en evaluación, pero los proyectos pendientes de aprobación son 22 y totalizan inversiones por 67.755 millones de dólares.
La mayoría de las iniciativas se concentran en energía y minería, en consonancia con el crecimiento exponencial de estos sectores y la necesidad de expandir las exportaciones. Los proyectos ya aprobados totalizan 27.210 millones de dólares.
El RIGI es para proyectos de inversión de 200 millones de dólares mínimo en sectores estratégicos, la duración es de 30 años de estabilidad fiscal y jurídica y el plazo para anotarse es hasta julio de 2027, prorrogable.
Los sectores que entran en el RIGI son minería, energía infraestructura, industria. Los proyectos se ejecutan a través de un Vehículo de Proyecto Único (VPU), que es una sociedad creada solo para ese proyecto.
El requisito clave para mantener los beneficios es tenés cumplir con el plan de inversión aprobado y exportar al menos el 20% de la producción anual.
Estre estos beneficios impositivos se destacan:
1) Impuesto a las Ganancias
- Alícuota reducida del 35 al 25% por 30 años.
- Amortización acelerada con la posibilidad de amortizar bienes de capital en 3 años en vez de 10 y para infraestructura, en 10 años lugar de en vez de 20.
- Los quebrantos se pueden trasladar por 10 años sin límite
2) Impuesto al Valir Agregado (IVA)
- Exención en la importación de bienes de capital, repuestos y partes para el proyecto.
- Devolución acelerada del IVA crédito fiscal generado en la etapa de inversión y lo devuelven en 3 meses en vez de esperar el proceso normal.
3) Derechos de importación y exportación
- 0% de arancel para importar bienes de capital, repuestos, partes e insumos no producidos en el país.
- 0% de derechos de exportación para las exportaciones del proyecto. Hoy el régimen general paga entre 0% Ñ 15% según el producto.
4) Impuesto a los débitos y créditos bancarios
- Exención total del impuesto al cheque para las operaciones del proyecto.
5) Estabilidad fiscal
- Congelamiento de la carga tributaria total por 30 años.
- Si el Estado crea un impuesto nuevo o sube uno existente, el proyecto RIGI no lo paga.
- Esto incluye impuestos nacionales, provinciales y municipales que adhieran.
6) Retenciones a dividendos
- 0% de retención a los dividendos y utilidades girados al exterior después del año 3 del proyecto.
El jueves, mientras volvía a la Argentina desde los Estados Unidos, Javier Milei a través de un posteo en su cuenta de X, anunció que enviará al Congreso un proyecto de ley al que denominó «Súper RIGI», en el que prevé brindar a las empresas que tengan inversiones de relevancia más ventajas de las que posee el actual Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI).
Milei señaló que: «Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial. Estaremos mandando al Congreso una ley sobre SÚPER RIGI, el cual tiene mayores ventajas que el RIGI original y que aplicará para sectores que nunca han existido en Argentina».
Milei agregó que: «De ese modo, se podrán crear nuevas empresas que satisfagan las necesidades productivas de los nuevos sectores dinámicos de la economía al tiempo que multiplicará la cantidad de empleos», y cerró su mensaje con las siglas MAGA y VLLC, referidos a Make Argentina Great Again y a su habitual frase «Viva la libertad, carajo», respectivamente.
Por su parte, el ministro de Econonia posteo:»Nos reunimos junto con Pablo Quirno y Alejandro Oxenford con y con Eimar Bonner y Laura Lane, de Chevron quienes nos garantizaron que estarán enviando un nuevo proyecto RIGI en los próximos días por más de u$s10.000 millones».
Los beneficios del RIGI arrancan desde que la Autoridad de Aplicación aprueba el proyecto y duran 30 años. La idea es darle previsibilidad a inversiones que tardan 5-10 años en recuperar el capital.
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ECONOMIA
El fetiche de la Carta Orgánica del Banco Central

Algunos datos de la historia monetaria argentina:
- El país que experimentó mayor depreciación de su moneda en el siglo XIX.
- Solo superado por Hungría y Brasil en el sigloXX (por la inflación a partir de 1945).
- Solo superado por Zimbabue, Venezuela, Sudán y Sudán del Sur en lo que va del siglo XXI (hasta 2025).
Somos, sin lugar a dudas, los campeones mundiales de la depreciación monetaria. La tuvimos con Rivadavia y con Rosas; con Mitre y Avellaneda; con Perón y con Aramburu; con Videla y con Alfonsín; con Kirchner y con Macri.
A lo largo de 200 años probamos todos los remedios y todas las recetas institucionales inventadas en otras latitudes para preservar la estabilidad monetaria. Nada funcionó.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914. ¿Por qué? La estabilidad monetaria requiere que la emisión de moneda se ajuste a la demanda del sector privado y no a las necesidades financieras del sector público.
El régimen más exitoso duró solo 15 años, de 1900 a 1914
Darle al Estado el monopolio exclusivo de emitir moneda es poner al zorro dentro del gallinero. La única manera de evitar que el Estado abuse de ese poder es que los gobiernos respeten las leyes que restringen su accionar.
Dos siglos de historia demuestran que no hay ley, norma ni Constitución que pueda disciplinar al Estado argentino. La Argentina padece anomia institucional crónica.

¿Qué significa esto? Que los gobiernos violan impunemente cualquier ley que restringe su accionar cuando lo consideran políticamente expeditivo. El Congreso y el Poder Judicial han sido cómplices del atropello. La excusa siempre es la misma: emergencia económica. Como si ningún otro país las tuviera.
Desde la creación del Banco de Buenos Aires en 1822, el Banco Nacional en 1826, la Casa de la Moneda en 1836, el Banco de la Provincia de Buenos Aires en 1854, el Banco Nacional de 1872, el Banco de la Nación Argentina de 1891, y el Banco Central de 1935, la historia ha sido siempre la misma. Todas estas instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces.
Todas las instituciones se crearon con las mejores intenciones y con límites legales a la injerencia estatal y/o al abuso de la emisión. Sin embargo, al poco tiempo, los límites probaron ser ineficaces
Todas las reformas monetarias argentinas, desde 1822 hasta hoy, han sido impulsadas por un voluntarismo basado en la creencia fetichista de que unas palabras escritas bastan para impedir que un gobierno abuse del poder de emitir moneda.
El problema monetario argentino es, en el fondo, el mismo que enfrentaron Locke y Montesquieu: cómo diseñar instituciones que impidan que el Estado abuse de un poder que la sociedad le ha delegado.
No se trata de cualquier poder. Como decía Alberdi: “el dinero es el poder de los poderes, como el poder más grande, pues se compone del dinero de todo el mundo. El banco de Estado es la máquina que pone ese poder en las manos del gobierno”.
Advirtió también que “mientras el Gobierno tenga el poder de fabricar moneda con simples tiras de papel que nada prometen, ni obligan a reembolso alguno, el “poder omnímodo” vivirá inalterable como un gusano roedor en el corazón de la Constitución misma”. Por eso consideraba que “el único poder regaliano que la Nación soberana no puede delegar en su gobierno” es el de emitir moneda, porque es el único que la emite “cada vez que la necesidad no le deja otro medio de obtener plata prestada”.
Esta advertencia es particularmente válida en países que no lograron imponer límites efectivos al poder del Estado, como es el caso de la Argentina. La solución no pasa por diseñar (o copiar) leyes perfectas. El problema de fondo es de naturaleza política y moral, no de ingeniería jurídica.
¿A qué viene todo esto? El Gobierno impulsa la modificación de la Carta Orgánica del BCRA, aprobada en 2012 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Es cierto que es una mala Carta Orgánica que debe ser modificada, pero sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria. En Argentina, las leyes que imponen límites al Gobierno tienen muy corta vida. Basta ver la experiencia del último medio siglo.
Sería un grave error creer que un pedazo de papel que diga que el principal objetivo del BCRA es preservar la estabilidad de precios va a poner fin a nuestra historia inflacionaria
Como no me canso de repetir, la independencia de facto del BCRA es una quimera. No importa lo que diga la ley, la Carta Orgánica o la Constitución, incluso si fuera reformada.
Además, la estabilidad monetaria ya es un mandato constitucional. El artículo 75, inciso 19, de la Constitución dice que le corresponde al Congreso “proveer lo conducente a la defensa del valor de la moneda”. ¿Qué significa esto? Algo muy simple: el Congreso no debe aprobar presupuestos deficitarios sin financiamiento genuino. Obviamente, nuestros legisladores no han cumplido su deber y no han pagado costo alguno por su incumplimiento.
¿Realmente alguien cree que una Carta Orgánica es un freno al Leviatán argentino? Terminemos con el voluntarismo ingenuo que nos ha llevado recurrentemente al fracaso. Solo con realismo podremos erradicar la inflación. Si hay una lección que aprender de 200 años de historia, es que es necesario divorciar al Estado de la moneda.
El autor es economista e historiador. Esta columna fue publicada en el blog del libro Dolarización: Una solución para la Argentina
ECONOMIA
Norberto Sosa, de IEB: “Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado”

El tercer año de gobierno de Javier Milei comenzó con señales de mejora de la actividad -aun con movimiento de serrucho-, regreso del proceso de desinflación y consolidación de la solvencia fiscal y acumulación de reservas, pilares para las pautas presupuestarias de 2027. El primer paso fue la presentación del Programa Financiero de dólares del Tesoro en moneda extranjera para lo que resta de 2026 y el año próximo.
Sobre esa base, Infobae entrevistó a Norberto Sosa -economista, miembro del directorio del Grupo Invertir en Bolsa (IEB) y del Advisory Board de la consultora Abeceb, que preside el economista Dante Sica-, por su experiencia en el comportamiento de los mercados financieros local e internacional y como consultor durante seis años de legisladores nacionales, para que analice la coyuntura y brinde sus expectativas para lo que resta de la primera presidencia de La Libertad Avanza.
— El equipo económico presentó el Plan Financiero para lo que resta de 2026 y todo 2027. ¿Despeja las dudas que tenía el mercado?
— En primer lugar, el solo hecho de la presentación de los programas financieros 2026/2027 lo valoro como una excelente noticia y profundiza el proceso de normalización de la economía argentina.
Para quienes son más nuevos en estos temas, es importante recordar que la Ley 24.156, de Administración Financiera y de los Sistemas de Control del Sector Público Nacional, es la que -en particular en su título III- da el marco general para las operaciones de crédito público. Esta ley fue aprobada el 30 de septiembre de 1992 y por eso, quienes tenemos algunos años de experiencia en el análisis de estos temas recordamos los primeros programas financieros presentados por Miguel Kiguel y luego por Daniel Marx.
Posteriormente se presentaron otros programas e incluso documentos sobre la sostenibilidad de la deuda, que en general no fueron muy exitosos.
“Claramente, el Plan Financiero ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país”
Por lo tanto, en el marco de lo que considero que es una obligación del equipo económico de turno, la presentación de estos programas vuelve a poner a la Argentina en un marco de profesionalismo y claramente ayuda a entender cuáles son las alternativas con las cuales trabaja el equipo económico para seguir consolidando el proceso de reducción del índice de riesgo país.
— ¿Cuáles cree que son los puntos fuertes y los puntos débiles del programa? El ministro Luis Caputo dijo que el programa es “muy conservador”. ¿Coincide con esa definición? ¿En qué supuestos ve el mayor margen de seguridad?
— Entre vencimientos de Bonos Globales, Bonares y con organismos internacionales, las necesidades son de USD 18.200 millones para 2026 y de USD 24.900 millones para 2027, con la diferencia de que, para el caso de 2026, se sumó un objetivo de capitalización del BCRA de USD 1.000 millones, por lo que el total termina alcanzando USD 19.200 millones.
Frente a esas necesidades, el equipo económico trabaja con objetivos de fuentes de financiamiento por un total de USD 22.900 millones para 2026, de los cuales USD 3.700 millones quedarían como colchón para 2027, y un total de USD 24.900 millones para ese año.

Vamos por el detalle de las fuentes, dado que algunas de las que son fuertes para 2026 pueden ser más débiles para 2027.
En lo que respecta a “Compra de dólares a BCRA”, como detallamos en nuestro reporte semanal, el programa contempla compras de divisas al Banco Central por USD 6.700 millones durante este año, por lo que solo restarían USD 700 millones, lo cual no luce como un desafío. Para 2027, el objetivo es de USD 4.900 millones, lo que implica que la compra de divisas en el mercado por parte del BCRA debería sostenerse para que las compras del Tesoro no generen caída de reservas netas. No luce como gran desafío, pero dependerá del contexto local y global.
- “Rollover intra-Sector Público” no lo considero como un supuesto de trabajo desafiante.
- “Préstamos garantizados por organismos internacionales, desembolsos del FMI y de organismos internacionales (ex FMI)” tampoco lucen desafiantes, en la medida en que Argentina pueda seguir cumpliendo las metas acordadas con el FMI.
Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil.
“Es difícil poner en duda la convicción del equipo en cumplir las metas fiscales, mientras que las de reservas parecían ser el punto débil”
Como también resaltamos en nuestro último reporte semanal, recientemente el BCRA renovó la totalidad de sus repos (USD 6.000 millones), y llevó a septiembre de 2028 los vencimientos que caían entre 2026 y 2027. La operación se cerró con 10 bancos internacionales a una tasa de SOFR + 400 puntos básicos (menor a la de la colocación previa y equivalente a una tasa aproximada de 7,6% anual), con Bonares como garantía y un “ratio bid-to-cover” de 1,38 veces.
En consecuencia, las reservas netas saltaron por encima de USD 10.000 millones y ahora las metas de reservas para 2026 no parecen un desafío.

— ¿Es positivo que el regreso al mercado internacional de deuda quede como una opción y no como un objetivo?
— Yo no interpreto que no sea un objetivo regresar al mercado internacional. Es más, el equipo se puso el objetivo superador de llevar a la Argentina al grado de inversión. El tema de regresar al mercado internacional de deuda, entiendo, es una cuestión de eficiencia financiera.
Para mí es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión y que, con un criterio de opcionalidad, analice todas las alternativas de financiamiento que sean más eficientes desde un punto de vista estrictamente profesional, sin elevar banderas inmaduras, improvisadas o ideológicas, como vivimos en el pasado.
“Es positivo que un equipo económico trabaje con una postura fiscal ortodoxa, con el objetivo de llevar al país a grado de inversión”
En ese sentido, no debemos olvidar que existió un tiempo en el cual Argentina canceló deuda con el FMI que pagaba como máximo 4,5% anual (incluyendo sobretasa por uso elevado de recursos y cargos por vencimientos prolongados) y decidió colocar Bodenes 2012 y 2015 a otro país, con tasas respectivas de 9,25% y 10,6% anual.
— ¿Qué condiciones deberían darse para que esa opción se active?
— El mismo secretario de Finanzas, Federico Furiase, explicó el tema. No hay una decisión de no querer colocar deuda en el mercado internacional, sino que para que esa opción se active el costo debe ser inferior al de las opciones elegidas y presentadas en los programas. Comentó que las colocaciones del AO27 se lograron realizar a un costo del 4,5% anual y el AO28, inferior al 8%. Si comparamos esos costos versus la realidad de una tasa de 10 años en Estados Unidos de 4,5% y un índice de riesgo país en torno a los 400 pb, financiarse a menos de 8% luce conveniente.
Obviamente, podríamos profundizar el tema y discriminar que un financiamiento es en el territorio MEP y en el exterior sería en CCL. Las actuales restricciones cambiarias generan condiciones especiales para que el Tesoro aproveche el financiamiento local, lo cual es funcional a las declaraciones del ministro, que plantea que es conveniente que Argentina reduzca la dependencia de Wall Street.

— Se estima que 2026 terminará con una brecha negativa de más del doble entre la tasa de inflación asumida en el Presupuesto y la que ahora se prevé. Si un desvío de esa magnitud se repitiera en 2027, ¿cómo impactaría en el Plan Financiero?
— Bueno, una respuesta breve y algo irónica podría ser que no impactaría, dado que, habiendo ocurrido lo comentado, Argentina estaría logrando un sobre financiamiento en 2026, que dejaría un colchón para 2027. Pero si focalizamos en el tema inflación, el actual plan de estabilización tuvo muchos desafíos con respecto a otros planes históricos que temporalmente se consideraron exitosos. En términos generales, se respetaron los marcos contractuales; se arrancó con una fuerte distorsión de precios relativos; no se aplicaron congelamientos ni desagios.
“El Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su job desciption. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026″
Por lo tanto, podemos seguir considerando que el Presidente sigue cumpliendo con lo que considera que es la principal exigencia de su “job desciption”. Con el diario del lunes no hay dudas de que el equipo fue optimista al presentar las proyecciones 2026.
La realidad es que es inevitable transitar períodos de desanclaje de expectativas de inflación. Ocurrió a comienzos de 2025, cuando se alargó la negociación con el FMI; también en el segundo semestre de 2025 con la elección de medio término en la PBA, y también a comienzos de este año.
Las últimas lecturas expresadas por el Relevamiento de Expectativas de Mercado del BCRA marcan que las expectativas se han vuelto a anclar, pero no podemos descartar que Argentina pueda volver a un desanclaje. En la medida en que se mantenga la ortodoxia fiscal y monetaria, se tratará de un evento temporal.

— Si mes a mes la Secretaría de Finanzas realiza operaciones de financiamiento y pagos de deuda con saldo de cancelaciones netas, ¿por qué persiste la preocupación de algunos analistas por los próximos vencimientos? ¿Cómo lo ven en IEB?
— Yo me animaría a plantear que no son “algunos”, sino unos cuantos. La historia nos pesa, y mucho. Si retrocedemos y hacemos la cuenta desde 1500, aparecen en la lista de “defaulteadores” seriales países como España, pero si hacemos la estadística desde 1827 vamos casi cabeza a cabeza con Venezuela y Ecuador en el top del ranking. Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación.
En segundo lugar, Argentina es el principal deudor del FMI. Por lo tanto, si bien la actual relación con el organismo es correcta, dado el cumplimiento de las metas, queda claro que, como prestamista de última instancia, no queda demasiado margen para utilizar esa vía de financiamiento ante la inviabilidad de otras alternativas.
“Las reputaciones son difíciles de construir y fáciles de destruir. Argentina se esmeró para tener una mala reputación”
Podríamos establecer otras razones políticas e institucionales, pero manteniéndonos en el marco de la economía y las finanzas, pese a la recuperación de las reservas internacionales del BCRA -tanto en términos brutos como netos-, para las métricas de los portfolio manager (PM) de fondos de inversión de deuda emergente lucen bajas.
Cada vez que tengo la oportunidad de conversar con un PM de un fondo emergente de las gestoras internacionales más importantes del mundo, siempre hago la misma pregunta: ¿cuáles son las métricas que considera de un país para invertir en su deuda soberana? Entre ellas siempre aparece la respuesta de una relación Reservas Brutas/PBI que supera significativamente la de Argentina. Dicha métrica es discutible, pero es la realidad.

— En 2025, una de las preocupaciones del mercado era la posibilidad de falta de pesos para sostener el nivel de actividad. ¿El programa despeja esa incertidumbre de cara a 2027? ¿Qué indicadores mira para evaluar ese riesgo?
— Si bien soy de la escuela del equilibrio general y estoy convencido de que todo tiene que ver con todo, los programas financieros presentados se refieren a las necesidades en dólares del Tesoro. Las preocupaciones en 2025, en cuanto a un potencial estrangulamiento del mercado de pesos, se referían a que, si la demanda seguía creciendo y el BCRA sostenía su postura de mantener constante la oferta, en algún momento el mercado podía llegar a un exceso de demanda y ser motivo de estrangulamiento de la economía, aunque siempre existe el debate de la idiosincrasia bimonetaria de la Argentina.
Con el devenir de las fases del programa, el BCRA pasó de una oferta fija a una oferta consensuada con el staff técnico del FMI, definida por el M2 Privado Transaccional, perdón si me pongo demasiado técnico en esta respuesta. Con lo cual, el BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande.
“El BCRA, dentro de un marco general de ortodoxia, está dispuesto a suministrar la oferta que el mercado demande”
Es más, en realidad en el segundo semestre de 2025 Argentina transitó un período de exceso de pesimismo y extrema dolarización, por lo cual la demanda de pesos se deterioró sustancialmente.
Ese evento de dolarización aún no se normalizó este año. El deterioro en los salarios reales y los problemas que surgieron de mora en los préstamos de las familias fueron dos motores que no traccionaron la demanda de pesos. Por lo tanto, uno de los indicadores que más miramos de cerca es la demanda real de dinero, así como sus motores: el salario real y el crédito.

— ¿El “colchón de liquidez” que armó el equipo económico para cubrir vencimientos de los próximos 18 meses reduce el riesgo de volatilidad en las tasas de interés y en el tipo de cambio? ¿Qué podría volver a tensionar esas variables?
— Entendiendo el “colchón de liquidez” como los depósitos del Tesoro en el BCRA, fue una estrategia posible dado el contexto de ortodoxia fiscal y de superávit financiero, que le permitió al Tesoro acumular pesos para no verse exigido a realizar “rollover” constante de los vencimientos en pesos del Tesoro, o incluso “rollover netos positivos”, como necesitaba constantemente el gobierno anterior.
De esta forma, pasamos de los “rollover netos positivos” a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un “rollover” parcial.
La realidad es que todo el período posterior a la no renovación de LEFI y al deterioro en la demanda real de pesos generó una etapa en la cual el BCRA y el Tesoro tuvieron que trabajar en forma combinada para regular la liquidez.
“Pasamos de los ´rollover netos positivos’ a lo que el equipo económico denominó “Punto Anker”, como el momento en el cual el Tesoro podía rechazar parte de las ofertas y hacer un rollover parcial»
Hoy la volatilidad de tasas de interés se redujo; también se redujo el nivel de tasas para financiamiento a empresas, pero las tasas para personas humanas siguen muy altas. Solo se detectan líneas a tasas más acotadas para clientes en situación de mora, con el objeto de mejorar la calidad de las carteras bancarias.
Resumiendo: el Tesoro mantiene el ancla fiscal; el BCRA encuentra los caminos para mantener un marco ortodoxo monetario; ambos se complementaron en momentos de volatilidad. Hacia adelante no se pueden descartar tensiones y por eso, y en particular con respecto al tipo de cambio, el BCRA se siente cómodo con el actual marco de restricciones, que obviamente no hace sentir cómodas a muchas empresas y castiga a justos por pecadores.

Interpreto que lo sucedido en el segundo semestre del año pasado volvió muy cauto al BCRA y, como siempre dice su presidente, trabajan con distintos escenarios y nunca descartan el peor, para estar preparados.
— La decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone”, ¿cuánto condiciona el desarrollo del mercado de capitales, especialmente si el ministro plantea como prioridad el mercado interno?
— Siempre me gusta aclarar que las decisiones que toma MSCI se refieren a las acciones. Por lo tanto, lamentablemente el hecho de que, en su última comunicación, MSCI ni siquiera se haya referido a la situación de las acciones argentinas no es una buena noticia para esta clase de activo.
Contrariamente, la deuda argentina nunca fue exceptuada del índice de deuda emergente emitida en dólares que realiza JP Morgan, que es benchmark de muchos fondos y es la referencia del ETF: EMB. Obviamente, a lo largo de los años perdió ponderación, por causas de Argentina y porque desde los 90 se fue incrementando la cantidad de países considerados emergentes dentro del índice. Hoy casi 70 países forman parte del índice y aproximadamente un tercio de ellos alcanzó la calificación de “investment grade”.
En la actualidad, la deuda argentina representa el 3,46% del índice y, llamativamente, dentro de los “10 top holdings” que representan el 6,10% del índice, el 2,93% lo acumulan cuatro bonos argentinos.
“La publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago”
Por lo tanto, la decisión de MSCI de mantener a Argentina como “standalone” no beneficia a las acciones argentinas, pero la publicación de los programas financieros 2026/2027 ayuda en forma directa a la deuda, porque da señales de mejor probabilidad de pago. Este evento ayuda a bajar el índice de riesgo país, lo cual también ayuda a las acciones bancarias que, si bien están perjudicadas por la situación del crédito, siempre fueron consideradas como un “proxy” de la deuda. Por otro lado, en la medida en que baja el riesgo, eso beneficia al total de las compañías, tanto cotizantes como no cotizantes.
Más allá de todo lo dicho, para el desarrollo de un mercado de capitales hacen falta inversores institucionales importantes y, en ese sentido, la nacionalización de las AFJP nos diferencia de nuestros vecinos.
— ¿Tiene expectativas de ingresos de capitales al FAL en lo que resta de 2026? ¿Qué impacto tendría sobre el mercado de capitales local?
— El lanzamiento del FAL es una ayuda; desde IEB venimos trabajando para instalarnos como un referente. Estamos activamente visitando cámaras y empresas, difundimos las bondades de la medida y estamos entusiasmados con su efecto gradual sobre el mercado.
Necesitamos cambiar el chip y dejar de esperar que todo lo haga el Estado. Hoy hay tendencias globales inexorables en cuanto a tecnología, demografía y otros aspectos. Hay sectores que globalmente se benefician y otros muy desafiados. Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito.
“Hay muchos empresarios que son conscientes del escenario y buscan transformarse; lamentablemente, una de las limitantes más relevantes es el crédito”
El sistema financiero argentino es muy chico, y el aumento del crédito que comenzó en 2024 tropezó con problemas que son de público conocimiento. Por lo tanto, se encuentra en una situación de saneamiento y consolidación para volver a traccionar.
El mercado de capitales argentino también es pequeño; desde los ALyC ofrecemos descuento de cheques, pagaré, Obligaciones Negociables (ON), pero necesitamos seguir creciendo en alternativas de financiamiento. Desde IEB, el presidente del grupo lideró el lanzamiento del primer REIT argentino.
Es necesario que quienes se consideren protagonistas del mercado de capitales dejen de focalizarse en negocios transaccionales y apliquen creatividad para hacer crecer el ecosistema de vehículos de inversión que vinculen en forma directa al inversor con los referentes de la economía real.
Norberto Sosa
ECONOMIA
La visita de Georgieva a Buenos Aires cierra un ciclo político entre Macri y Milei que tuvo como piezas clave al FMI y a Donald Trump

(Desde Washington, Estados Unidos) La visita oficial de Kristalina Georgieva hacia finales de julio finiquita un ciclo político que inició con Mauricio Macri en 2018 y concluirá cuando la directora gerente del FMI se abrace con Javier Milei en la Casa Rosada.
El ciclo tuvo actores principales: Donald Trump, Javier Milei, Mauricio Macri, Christine Lagarde, Kristalina Georgieva, Mauricio Claver Carone, Luis Caputo y Nicolás Dujovne, entre otros, y un guión abundante en decisiones geopolíticas, billones de dólares y traiciones que marcaron una época en las relaciones bilaterales que unen a la Argentina con Estados Unidos.

La relación personal de Macri y Trump siempre fue ambivalente. Macri lo dejaba ganar al golf, Trump lo llamaba el “hijo de Franco”, y los dos querían que el peronismo no regresara a Balcarce 50.
Bajo este concepto político, Claver Carone -un personaje importantísimo en las dos administraciones de Trump- fue clave para que Argentina obtuviera USD 53.000 millones del Fondo.
En 2018, Claver Carone representaba a Estados Unidos en el board del FMI, y desde allí ordenó la interna del organismo multilateral para que Macri obtuviera el crédito más importante en la historia del organismo.
Lagarde estaba a cargo formalmente del FMI y aceptaba todas las instrucciones que llegaban desde la Casa Blanca. Lo que decía Claver Carone, Lagarde repetía como directora gerente.

Cuando los millones del FMI llegan a la Argentina, Luis Caputo era ministro de Finanzas, Dujovne encabezaba el Ministerio de Hacienda y Federico Sturzenegger actuaba como presidente del Banco Central.
El plan económico crujía por las corridas, y la Casa Blanca jugaba en contra del tándem Caputo-Sturzzeneger, quienes creían necesario usar los millones del FMI para enfrentar la suba constante del dólar.
Claver Carone cuestionaba la capacidad técnica de Caputo, y Lagarde planteaba a Macri que en Washington confiaba muchísimo en Dujovne.
El presidente se alineó y empoderó a Dujovne: Caputo se fue al Banco Central y el ministro de Hacienda -que había sumado la estructura de la entonces cartera de Finanzas- se transformó en el pivot de la Casa Rosada con línea directa al despacho de Lagarde.
Caputo sabía que tenía las horas contadas. Macri no defendía su plan de acción ante el zigzag de los mercados, y desde Washington se exigía que Dujovne asumiera el control total del programa económico.
Cuando Macri estaba en New York para participar de la Asamblea General de la ONU, Caputo le anuncia por teléfono que se va del Banco Central. Macri ya evaluaba ese desenlace, y al otro día, Dujovne y Lagarde anuncian una ampliación del crédito concedido a la Argentina.
Trump, Lagarde y Claver Carone habían hecho lo necesario para que Macri venciera al peronismo, que aún no tenía candidato. Poco sirvió: Alberto Fernández ganó los comicios presidenciales, pese a los esfuerzos de Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

A diferencia de Macri que lo conocía de antes, Javier Milei construyó desde cero su relación política y personal con Trump. Apostó por Trump cuando Joe Biden iba por su reelección, y desde ese momento todo fluyó en términos geométricos.
El líder republicano designó a Milei como su principal aliado estratégico en América Latina, e hizo lo necesario para que esa nomenclatura no signifique sólo un adorno semiótico.
Trump influyó en la negociación con el FMI, aportó millones de dólares para frenar una corrida cambiaria, y puso a la Argentina en la Pax Silica, una iniciativa geopolítica de Estados Unidos que intenta contener la ofensiva constante de China en la región.
Como sucedió con Lagarde y Macri, Kristalina Georgieva se alineó con la agenda de la Casa Blanca respecto a Milei. Pero a diferencia de su antecesora -que siempre midió los riesgos en clave personal-, Georgieva le tiene aprecio personal a Milei y respeto técnico a Caputo y su equipo económico.
La directora gerente contuvo a Gita Gopinath -número dos del FMI antes de irse a Harvard-, que desconfiaba de Caputo y asignaba a Milei un estentóreo maximalismo ideológico en épocas de fragmentación global.
Georgieva se apoyó en Scott Bessent -secretaria del Tesoro- cuando Claver Carone cuestionaba a Caputo, y cada vez que tenía una duda llamaba a Buenos Aires para resolver la situación.
“Es nuestra amiga”, sintetiza Caputo cuando le preguntan sobre la directora gerente del FMI.

Argentina está cumpliendo las metas básicas del acuerdo con el FMI -superávit fiscal, reservas públicas y emisión monetaria-, y Georgieva podría entrar al despacho de Milei con una inflación en junio por debajo de dos por ciento y el nivel de riesgo país más bajo en ocho años.
Si así sucede, el próximo 28 de julio, será un éxito político para Trump y la directora del FMI, que apostaron por la gestión libertaria y su programa de ajuste. También Milei sonreirá para la foto, junto a Caputo, que aprendió a comer frío.
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