POLITICA
El caso Adorni desanima a la tropa digital de Milei y profundiza el desconcierto en el sector de Santiago Caputo

A sabiendas del plan de ajuste que planeaba -y prometía- Milei en 2023, desde lo alto de Las Fuerzas del Cielo temían que algún día los ciudadanos de a pie empezaran a insultarlos en la calle. Ahora empezaron a vivirlo en carne y hueso, con frecuencia. “Hambreadores”, le dijeron hace unos días espontáneamente a un referente violeta. El comentario, si bien lo hirió, no lo preocupó tanto como las críticas y, peor, el silencio de los tuiteros propios en las redes sociales.
En el mundillo violeta menos afín a Karina Milei y el dúo de los Menem notan, últimamente, una merma en la defensa “inorgánica” de Milei en el territorio virtual. “Es como si La Cámpora se distanciara de Cristina Kirchner”, se espejó un sargento mileista que parece sentirse a las puertas del propio desencanto.
El pesar se potenció con la orden de moderar el perfil que bajó desde la cúpula del Gobierno el lunes, frente a las nuevas revelaciones en el caso Adorni (los 245 mil dólares para refacciones en su casa del country Indio Cua). La instrucción de “no decir nada” incrementó la preocupación a partir de la disminución de la defensa de la tropa digital. Muchos libertarios sienten que están siendo, de alguna manera, negligentes con los propios.
“A veces hay que aparecer igual”, dijo uno de los dirigentes que publicaron, al menos, mensajes encriptados. La mayoría se limitó a hablar de otros asuntos, siempre distintos del caso Adorni que hace más de dos meses acorrala al Gobierno en un único tema de conversación. Esto a pesar de los denodados intentos por correr el eje de parte los expertos en comunicación. Sacaron al ruedo contenidos disruptivos o novedosos, pero sólo les sirvieron para reenfocar el ojo público por unos pocos días. Siempre surgieron de la causa judicial datos sobre nuevas propiedades o supuestas prácticas para engrosar el patrimonio del ministro coordinador, que volvieron a complicar el panorama.

Además de tragar sapos con el tema de la corrupción interna, reniegan de la consecuente pelea interna en el Gabinete, donde varios ministros, desconcertados con la banca a Adorni, bregan por deshacerse de él lo antes posible mientras los Milei lo sostienen.
Varios funcionarios, además, respaldaron secretamente a Patricia Bullrich cuando reclamó anteayer, en A24, que Adorni presente “de inmediato” su declaración jurada, para aclarar su situación. No quisieron disimular su satisfacción por lo que leyeron como una forma de desafiar a Karina Milei. Si bien están lejos de considerar a la primera senadora libertaria una líder, festejaron el atrevimiento de la ex ministra de Seguridad.
Hay quienes vieron el tuit de Santiago Caputo, la madrugada posterior a las declaraciones de Bullrich, como una manera de contener. “Nunca pierdan de vista que lo que está en juego es la salvación de una nación luego de un siglo entero de oscuridad y empobrecimiento”, escribió el asesor de Milei.
“A Santiago no le gusta el ruido interno. Dice lo mismo que Toto (por Luis Caputo), que si hay ruido en la gestión, la economía no aguanta”, retrataron en sus cercanías, a pesar de que fueron protagonistas de numerosas peleas -las más rutilantes, con los Menem-. “No hay que olvidar que tenemos un proyecto que es más importante que cualquier otra cosa”, insistieron.
Otros interpretaron el tuit que escribió Caputo como una manera de anticipar el anuncio que hizo Milei desde el avión presidencial al regreso de Estados Unidos sobre el proyecto para crear un “súper RIGI” con el objetivo de atraer inversiones al país y generar puestos de empleo. Esa es la línea que decidió seguir el Gobierno oficialmente hoy al mediodía, cuando Adorni, después de hablar de su situación personal y política en el streaming Neura, anoche, se limitó en su esperada conferencia de prensa en la Casa Rosada -la segunda de la semana- a referirse a la medida oficial sin dejar lugar a otras consultas de los periodistas acreditados.
Manuel Adorni,Karina Milei
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La Embajada de Francia declaró “persona no grata” a la vicegobernadora de Mendoza por un posteo contra la selección francesa: “Equipo africano”

La Embajada de Francia en Argentina declaró “persona no grata” a la vicegobernadora de Mendoza, Hebe Casado, luego de un mensaje publicado en redes sociales en el que calificó al seleccionado francés como un “equipo africano flojo de modales” y cuestionó al delantero Kylian Mbappé.
La polémica comenzó con un posteo de Casado en la red social X durante el partido entre Francia y Paraguay por los octavos de final del Mundial. “Muy bien Paraguay. El equipo africano flojo de modales. No lo aguanto a Mbappé”, escribió la dirigente mendocina, alineada con el Gobierno de Javier Milei.
El mensaje generó una ola de críticas y escaló hasta convertirse en un conflicto diplomático entre la funcionaria provincial y la representación francesa en el país.
La controversia aumentó con el correr del tiempo y derivó en una postura más dura por parte de la Embajada de Francia en Argentina.
Además, desde la representación diplomática señalaron que ningún funcionario francés participará de reuniones con el Gobierno de Mendoza si la vicegobernadora está presente.
La respuesta del embajador de Francia
El embajador francés en Argentina, Romain Nadal, cuestionó los dichos de Casado y remarcó la postura de su país frente a expresiones consideradas discriminatorias.
“El racismo no es una opinión, es un delito. No hay lugar para el racismo en la cooperación franco-argentina”, afirmó Nadal.
Desde la Embajada aclararon que la medida no implica, por el momento, una prohibición para que Casado pueda viajar a Francia.
La defensa de Hebe Casado tras la polémica
Luego de las críticas, la vicegobernadora mendocina defendió sus dichos y aseguró que su comentario se enmarcaba en el “folklore futbolero”.
“El que no lo entiende de esa forma es porque debe tener algún problema no resuelto”, sostuvo en declaraciones a medios mendocinos.
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Casado también reclamó que le expliquen “dónde hubo discriminación” en su mensaje y cuestionó que se interpretara la referencia a África como un insulto.
“No le veo la parte racista al comentario. Si alguien lo toma como racista es porque considera a los africanos algo inferior. Yo no lo considero inferior”, afirmó durante una entrevista radial.
La dirigente agregó que, a su entender, quienes consideran ofensiva la expresión son quienes tienen una mirada discriminatoria sobre África.
El posteo sobre la selección francesa que generó más cuestionamientos
Además del mensaje contra el equipo francés, Casado compartió una publicación que afirmaba que Francia es “la selección de África” y mostraba un listado de jugadores que supuestamente no habrían nacido en el país.
La publicación buscaba cuestionar la composición del plantel francés, aunque los datos difundidos fueron señalados como incorrectos. De los integrantes del equipo galo, solo algunos jugadores nacieron fuera de Francia, entre ellos Michael Olise, Marcus Thuram y Brice Samba.
El historial de polémicas de Hebe Casado
No es la primera vez que la vicegobernadora mendocina queda envuelta en una controversia por sus declaraciones públicas.
Casado, médica de profesión y dirigente que pasó del PRO a La Libertad Avanza, también fue cuestionada en 2025 cuando afirmó que algunas carreras universitarias eran “hobbies” y criticó el financiamiento estatal de propuestas académicas sin “salida laboral”.
En 2021, durante la pandemia de coronavirus, había generado otra polémica al publicar un mensaje en el que expresó su deseo de que el entonces presidente Alberto Fernández contagiara a la vicepresidenta Cristina Kirchner luego de haber dado positivo de Covid-19.
Francia, Mundial 2026, Racismo, Diplomacia
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Encontraron otros 215 cuerpos en Venezuela y ya son 4333 las víctimas fatales por los terremotos

Los operativos de rescate en Venezuela sumaron este sábado 215 nuevos cuerpos rescatados, luego de lo que fue el trágico doble terremoto del 24 de junio. De esta manera, las víctimas fatales ascienden ya a 4333.
Así lo informó el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, en conferencia de prensa. Se trata de una de las subidas más altas de fallecidos de las últimas dos semanas tras los terremotos.
Las labores de desescombro y recuperación de cadáveres prosiguen en La Guaira y se intensificaron en los últimos días. En tanto, la cifra de heridos se mantiene en 16.740, mientras que se ha atendido a 31.193 pacientes en hospitales y se ha dado de alta a más del 90%.
El número de personas sin vivienda en Venezuela es de 17.907 y las familias atendidas suman 86.794
El también hermano de la mandataria encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que 18.437 personas se encuentran en un total de 94 campamentos transitorios.
El balance señala que se mantiene en 856 el número de edificios afectados y en 190 el de colapsados.
El diputado afirmó que se distribuyeron 9.766 toneladas de alimentos y 13,9 millones de litros de agua.
Además, sigue subiendo el número de efectivos militares y de fuerzas de seguridad desplegados (31.837) y el de voluntarios registrados (30.197).
Según el balance oficial, ocurrieron 1.203 réplicas desde el 24 de junio -cuando se registraron los dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5– entre ellas una de baja intensidad este mismo sábado.
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El doble sismo del 24 de junio generó una de las mayores emergencias humanitarias recientes en Venezuela. Las cifras oficiales muestran un aumento sostenido en el número de víctimas a medida que avanzan las tareas de búsqueda y remoción de escombros.
Las autoridades priorizan la atención en las localidades más castigadas, donde miles de familias permanecen sin hogar propio.
La respuesta incluye la movilización de recursos estatales y la participación de equipos internacionales de asistencia. Hasta el momento, el gobierno no detalló el costo estimado de los daños ni un cronograma preciso para la reconstrucción de las viviendas afectadas.
Venezuela, Terremoto, catástrofe
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El giro forzado de Milei hacia los moderados: el Gobierno busca al tercio que puede definir la reelección

La Libertad Avanza está trabajando para cumplir un objetivo claro: aceitar los engranajes políticos que se necesiten para conseguir la reelección de Javier Milei en 2027. Así, en tono imperativo y con conceptos que no dejan lugar a ninguna duda, se lo hace saber a todo el ecosistema violeta la comandante en Jefe de este operativo: Karina es la encargada de manejar los hilos de un desafío que, lo sabe perfectamente, no estará exento de turbulencias. Así, codo a codo con la Hermanísima, se lo traslada también a su equipo chico un Diego Santilli que se muestra incansable desde que alcanzó el rol de coordinador ministerial. Y así, aunque jure que no tiene un hambre desmedido de poder, lo desliza el propio Presidente a los dirigentes que lo visitan en la Quinta de Olivos: la explicación que repite en la intimidad es que cuatro años no alcanzan para imponer las reformas estructurales que hay en carpeta. Sin embargo, a 944 días de iniciada la gestión y a 477 de las elecciones nacionales, el oficialismo se enfrenta a una encrucijada: con el núcleo duro no alcanza. ¿Y entonces?
“Puteamos a los moderados durante casi tres años, pero ahora los necesitamos. Aunque los ninguneamos siempre que pudimos, cada vez que se acerca una elección todos salimos desesperados a buscarlos”. La frase, que en los pasillos de la Casa Rosada no se escucha como una autocrítica solemne ni como una confesión dolorosa sino más bien como una verdad incuestionable, sale de la boca de un funcionario de primera categoría que tiene buen vínculo con todas las terminales libertarias y pocas ganas de sobreactuar corrección política. El hombre fuerza un silencio reflexivo que no deja hueco para la repregunta, toma un sorbo de café negro y completa con una sonrisa apenas resignada:
–Son aburridos de tan ñoños institucionalistas, no militan, no gritan, no te defienden en las redes, no van a un acto a cantar contra la casta y encima te exigen resultados. Pero te pueden hacer ganar en las urnas.
El mandatario que hizo de la confrontación una identidad, del insulto una herramienta, de la batalla cultural una religión y del desprecio por los “tibios” casi una marca de agua de su liderazgo empezó a ensayar en las últimas semanas un movimiento distinto: hablarle a ese tercio de la sociedad que no se reconoce del todo ni en el mileísmo más puro ni en el antimileísmo más intenso. “No lo podemos decir con esas palabras porque admitirlo tan directamente sería dinamitar una parte de nuestra propia épica”, analiza otro integrante de LLA con oficina en Balcarce 50. Le cuesta decirlo de forma concreta, pero finalmente sucumbe ante la insistencia: pragmático cuando quiere o cuando lo necesita, el espacio gobernante está intentando seducir a los que antes ridiculizaba.
Desde ya, según indican desde el corazón de la renovada Mesa Política, no se trata de una conversión espiritual ni de un brote repentino de ternura republicana; es “rosca pura y dura”, entendida esta vez no como pecado sino como “mecanismo de supervivencia”. Lejos quedó la etapa en la que Milei se definía ante el Congreso como alguien que no había llegado para negociar “nada” ni para entrar en el “toma y daca” de los líderes tradicionales.
Este giro hacia el centro tiene postales visibles. En primer lugar, la llegada de Diego Santilli a la silla eléctrica que representa la Jefatura de Gabinete dejó una imagen inicial descriptiva de los tiempos que empiezan a correr: a su jura asistieron 13 gobernadores. “En lo que va de gestión nunca se había visto a tantos mandatarios provinciales sentados en el Salón Blanco de la Rosada para aplaudir a un funcionario nacional”, se agrandan a su lado. Es que “El Colo” no llegó para incendiar puentes: llegó, precisamente, porque algunos puentes ya estaban convertidos en ceniza y las provincias necesitaban a alguien menos tóxico que Manuel Adorni y que no se espantara ante el concepto “acuerdo”. “Diego vino a pacificar. Habrá que ver si lo dejan”, resume alguien que lo conoce bien y que todavía mira con desconfianza la transición entre la nueva etapa dialoguista y los reflejos más duros de la familia presidencial.

La otra señal evidente del cambio que se está produciendo entre los libertarios fue la llegada de Adrián Ravier a la vocería presidencial y el regreso de las conferencias con idas y vueltas en tono respetuoso con los periodistas acreditados. Después del naufragio comunicacional de su antecesor, el portavoz asumió una tarea tan delicada como ingrata: reconstruir un vínculo con la prensa que para el Gobierno siempre fue sinónimo de territorio enemigo. A propósito del pampeano, la orden que bajó junto a Fabián Fernández fue clara: la idea es aglutinar las novedades de las distintas carteras, establecer prioridades a la hora de difundirlas y habilitar a distintas voces para que después amplíen los detalles finos. Si bien estas decisiones parecen obviedades para cualquier especialista en la materia, en esos despachos las obviedades institucionales se viven como audacias revolucionarias.
Un dato extra, cero promocionado pero nada menor: con la llegada de Santilli y Ravier, las decenas de colaboradores que respondían directamente a Adorni desaparecieron casi por completo del palacio gubernamental. “Los deportamos a otro edificio en el microcentro”, conceden, misteriosos.
El clima político renovado se verificó también en algunos gestos presidenciales. En Tucumán, durante la vigilia del Día de la Independencia, Javier Milei habló ante primeros mandatarios provinciales que escucharon un tono menos volcánico y que incluso se sorprendieron cuando recibieron algunos elogios durante un discurso que buscó mostrar gobernabilidad y no la construcción de la vieja epopeya de combate. Otro fruto de esos ejercicios de moderación se vio también en “El Jardín de la República” ante un hecho que podría haber provocado gestos de disgusto indisimulables: la ubicación de Victoria Villarruel en la línea visual presidencial. Aun así, no hubo pataleos ante las cámaras ni reclamos al anfitrión Osvaldo Jaldo.

Algo parecido ocurrió en el Tedeum porteño cuando el Presidente dejó pasar sin reacción visible pasajes de la homilía de Jorge García Cuerva que en otro momento hubieran encendido una catarata de tuits, reposteos, insultos, teorías conspirativas y nombres propios. El arzobispo habló de la pobreza, de “la crueldad hacia los más débiles”, de “la descalificación al otro” y de las “cuevas de corrupción”. Y el libertario escuchó como si no tuviera motivos para sentirse aludido o, al menos, como si hubiera decidido que no le convenía demostrarlo. Más todavía: Milei tuvo un gesto afectuoso con Jorge Macri, su esposa y su bebé, 14 meses después de haberle negado abiertamente el saludo al jefe de Gobierno porteño en ese mismo lugar.
¿Por qué todo esto sucede ahora? La respuesta aparece en las encuestas, en los focus groups y en la intuición básica de cualquier dirigente que no confunda redes sociales con país real. Un reciente estudio de la consultora QSocial Big Data le da contexto a esta decisión no tan sorpresiva: traza una Argentina partida en tres tercios ideológicos. De esta manera, se dibuja un bloque liberal/conservador del 36% de la población, base sólida del oficialismo; un bloque progresista/estatista del 34%, piso estable de la oposición; y un segmento mixto del 30% que no termina de sentirse representado por ningún espacio y que puede inclinar la balanza en la próxima contienda electoral.
Ese último tercio no se levanta pensando en Friedrich Hayek ni se acuesta leyendo a Ernesto Laclau. Quiere orden, seguridad, propiedad privada y previsibilidad, pero no necesariamente compra el paquete completo de la desregulación extrema, el Estado mínimo, la apertura indiscriminada de importaciones o las batallas culturales permanentes. Según el informe, el 61% de los encuestados respalda mantener el equilibrio fiscal, aunque en paralelo el 55% se opone a la reforma laboral y el 54% rechaza las privatizaciones. Hay otras conclusiones llamativas: el 63% reclama endurecer penas para delincuentes, pero el 69% rechaza revisar la ley de aborto legal y el 67% defiende la educación sexual estatal. No es un electorado contradictorio: es un electorado argentino.
Lucas Klobovs, investigador del reporte, define a ese 30% como un conjunto de “huérfanos” que no encuentran dirigente ni espacio que los exprese de manera nítida. De hecho, el 54% no se identifica con ningún político y se divide en partes iguales respecto de la aprobación y la desaprobación del experimento Milei. Para completar el panorama, casi la mitad de ese universo no votó o votó en blanco en las últimas elecciones de 2025. “Ahí está el botín”, se relamen en los pasillos del poder.
La mirada de Klobovs es incómoda para los libertarios más puros: a ese público no se lo conquista con batalla cultural sino con gestión pragmática. Si el Gobierno resuelve problemas de la vida cotidiana, puede ganarse su corazón. Si modera formas, evita peleas innecesarias y ordena su mensaje alrededor de la economía real, deja de espantarlo. ¿Se trata de un viraje honesto y espontáneo? “No creo que sea genuino, pero es una estrategia política válida”, describe el politólogo. En otras palabras: Milei no se volvió moderado; está intentando actuar como si pudiera serlo.
Eso sí: hay dos buenas noticias para los violetas. Una: el equilibrio fiscal cuenta con un sólido 61% de apoyo para ser mantenido dirija quien dirija los destinos del país. Y dos: los conservadores argentinos presentan una altísima coherencia interna; el 87% aprueba la gestión de Milei y el 84% votó a La Libertad Avanza en las legislativas.

Entonces, ¿hay que dejar a un lado la “batalla cultural” desde acá hasta el 31 de octubre de 2027? Las consultoras Alaska, de Juan Courel, y TresPuntoZero, de Shila Vilker, vienen midiendo periódicamente el termómetro social de conceptos centrales para Milei. Ahí hay algunas pistas de lectura. Para empezar, apenas un 3% de los consultados considera que el Gobierno debe priorizar ese tipo de discusiones. Y emerge un reclamo concretísimo: el 61% plantea que debe enfocarse en resolver los temas económicos. El mensaje es bastante poco sofisticado: menos guerra simbólica, más bolsillo.
Los datos muestran cansancio social. Sobre el Estado, un 70% cree que debe tener un rol activo y una amplia mayoría del 72% rechaza suspender la obra pública. Para un gobierno que quiso hacer de la motosierra una pedagogía moral, son números con gusto a cachetazo. El hastío con el discurso libertario aparece asimismo en materias como los derechos humanos (casi el 62% pide sostener las políticas de Memoria, Verdad y Justicia, cuando en diciembre de 2023 era el 48,7%), la legalización del aborto (el respaldo a volver a prohibirlo cayó del 42% al 36%) y el feminismo (la postura contra el movimiento perdió 10 puntos).
Shila Vilker aporta una clave para entender la actualidad: la adhesión a La Libertad Avanza tiene ADN diverso. Por eso Milei despliega gestos duales. “No abandonó completamente la narrativa antipolítica y, al mismo tiempo, da señales al sector moderado, jerarquizando figuras asociadas al diálogo. El consenso tranquiliza y facilita la administración del poder en el día a día mientras que la posición rupturista permite mantener viva la ilusión de un cambio”, sintetiza la especialista. Y recuerda el abrazo entre Milei, Santilli y Adorni: “El Presidente acepta lo nuevo, forzado por las circunstancias, pero no termina de soltar aquello que lo llevó al poder”.
El inconveniente para el oficialismo, sostiene Vilker, es que las razones de las fugas en el apoyo a los libertarios son tan diversas como los apoyos. La desilusión se explica, sobre todo, por las dificultades económicas cotidianas, pero los escándalos de corrupción impactan en otro perfil de votantes: los que no necesariamente se volvieron kirchneristas, pero empezaron a mirar con fastidio que la promesa de lucha contra la casta terminó en expedientes como $Libra o ANDIS, o en declaraciones juradas imposibles de explicar como la del ex jefe de gabinete.

Con este telón de fondo, el desembarco de Diego Santilli se comprende mejor que nunca: llega con la promesa de cerrar grietas internas y recuperar una capacidad de diálogo que se había extraviado en las profundidades de la grieta. “¡Qué se le va a hacer! Tuvieron que apelar a los políticos profesionales para pegar los vidrios rotos. Fue error de ellos, que eran nuevos en esto y así no les quedó ni uno en pie que pueda defender el relato original”, se ufanan en el sector que, con mucho hermetismo, viene pidiendo racionalidad hace rato.
En pos del triunfo electoral que reclaman los Milei, el frente decisivo estará en el Congreso. Por eso, el dúo Karina-Santilli y sus principales espadas en la Rosada harán todo lo posible para legislar la reforma política que pretende eliminar las PASO y quitarle de esa forma una herramienta trascendental a la oposición a la hora de buscar reorganización y cohesión interna. Hasta acá, tanto Martín Menem en Diputados pero especialmente Patricia Bullrich en el Senado advierten que los números no están y no pueden asegurar ni el apoyo de los dialoguistas. “Con plata, obras, pliegos de jueces y garantías de listas propias fuertes los vamos a convencer”, dice, sin metáforas, una persona que forma parte de las negociaciones con las provincias.
Las contradicciones de esta flamante etapa, por supuesto, están a la orden del día. Milei necesita mostrarse más moderado para seducir al 30% huérfano, pero al mismo tiempo necesita sostener una maquinaria política diseñada por Karina con lógica de control absoluto; necesita diálogo con gobernadores, pero también quiere reglas electorales que reduzcan la autonomía de los aliados; necesita bajar el volumen de la batalla cultural, pero no puede abandonar del todo el combustible simbólico que enamora a su núcleo duro. “Y todo eso no sirve de nada si la economía no empieza a mostrar resultados en la vida cotidiana”, suma un ministro.

La “micro”, como reza la visión compartida en todo el Círculo Rojo, sigue siendo el paredón contra el que chocan todas las narrativas. Apenas una foto: el último relevamiento de AtlasIntel, prestigiosa empresa internacional de inteligencia de datos y estudios de mercado, mostró que cerca del 62% de los argentinos considera que su bolsillo está mal. Eso explica por qué buena parte del gabinete quedó desconcertado cuando, en la reunión ministerial de este 9 de julio encabezada por el mismísimo Milei, el mandatario les habló largo y tendido de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central.
“Todo bien con la estrategia electoral y la repentina moderación, pero tenemos que concentrarnos en tirarle un centro a la gente de a pie. Hacer lo que estamos haciendo ayuda. No alcanza”, se despachó uno de los asistentes al cónclave en medio del feriado patrio. Como era de esperar, ninguno de los presentes se animó a interrumpir al Presidente para decirle que, afuera de ese salón en el primer piso de Casa Rosada, hay una sociedad que no discute encajes, pasivos remunerados ni arquitectura monetaria: discute cómo llegar viva al próximo resumen de la tarjeta.
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