POLITICA
Ensayos de rebelión en la granja libertaria

Karina Milei es la arquitecta de la paz libertaria. Sin experiencia previa en las manualidades del poder, ella se encargó de administrar con premios y castigos una estructura de gobierno basada en la obsecuencia. Creó un búnker confortable para que su hermano, el Presidente, pudiera dedicarse a estabilizar la economía argentina sin contaminarse con las miserias de la política. Algo de ese orden crujió esta semana.
Patricia Bullrich puso en palabras la angustia que recorre a buena parte del oficialismo por el daño que asume Milei con la defensa a ultranza de Manuel Adorni ante la sucesión de revelaciones sobre su mejora patrimonial desde que es funcionario público. “Tiene que explicar los gastos que hizo de inmediato”, urgió en televisión el miércoles.
Milei estaba en California, donde se desentendía de la crisis que afecta a su jefe de Gabinete. Había volado hasta ahí para dar un discurso de media hora; un refrito del llamado a salvar a Occidente que pronunció en Davos en enero. La reunión más relevante que difundió fue con el cantante Lionel Richie. El desafío de Bullrich lo sacó de esas nostalgias ochentosas.
“¡Ni en pedo se va Adorni!”, dijo, en un diálogo televisivo en el que se lo notó, de a ratos, desencajado. Quiso minimizar la divergencia con su exministra y ahora senadora: “Ya lo habíamos hablado. Ella espoileó lo que va a hacer Manuel”. No ahondó en detalles. Habían tenido una conversación, es cierto. Pero el intercambio no terminó en un acuerdo. Fue un llamado telefónico antes de que él volara a Estados Unidos y mientras Bullrich estaba en Chile, de visita para reunirse con el presidente José Antonio Kast.
Aquel cruce de los Andes ya había despertado suspicacias en el aparato de detectar traiciones de Karina Milei. ¿Por qué una senadora va a reunirse mano a mano con un presidente aliado? ¿Por qué, justo después de publicar un video con aires de campaña sin pedir autorización al comando libertario?
“Patricia es como un baqueano con olfato fino para oler la tormenta”, la define un legislador oficialista que mira con preocupación la dinámica en que el caso Adorni metió a Milei y los suyos.
La senadora les ha dicho a interlocutores variados que no piensa rendirse mansamente a la obediencia. No al menos cuando encuestas recientes la ubican con mejor nivel de imagen que el propio Milei. Se mueve como si se sintiera autorizada a desafiar el régimen verticalista que custodia Karina. “Yo avanzo por el bien del Gobierno y de estas ideas. Ellos que hagan lo que quieran”, es una muletilla que le atribuyen quienes la frecuentan.
En esta hora de relativa debilidad frente a la opinión pública, los hermanos Milei no pueden ir contra ella. Pero se encuentran ante un dilema: ¿pueden naturalizar la “crítica constructiva” de Bullrich sin desatar una rebelión en la granja libertaria?
La hermana presidencial ya lidia con la engorrosa disputa de espacios de poder con el asesor Santiago Caputo, a quien le atribuye algunos de los males que la aquejan (en especial los audios clandestinos que motivaron la causa por supuesta corrupción en el área de Discapacidad). Esa interna derrama hacia los tribunales y hacia el territorio de la comunicación.
Esta semana Karina Milei alentó a su hermano a armar una cumbre de influencers fanáticos de su gobierno que reclutaron los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo, alias Tronco. Aspiran a reavivar en redes sociales la mística en huelga de los tuiteros que responden a Caputo, como Daniel “Gordo Dan” Parisini y su troupe. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, puso Parisini en uno de sus últimos tuits, en los que usó su habitual ironía para algo más que el servilismo del poder. El autoproclamado “brazo armado” del mileísmo también deja traslucir que hace falta un respiro.
Milei vive del elogio y tarda más que su hermana en desterrar a los infieles. A la larga suelen converger. Con Victoria Villarruel convivió amablemente el primer semestre de gobierno. Cuando ya había sido sentenciada por Karina, se subió a un tanque con la vicepresidenta como si el idilio entre ellos permaneciera intacto. Al mes ya la había declarado “traidora” y “parte de la casta”.
Una tensión similar con Bullrich -libertaria por adopción- sería temeraria en estos días. Ella misma se encargó de describir su papel en La Libertad Avanza (LLA) como el de un dirigente que aporta valor propio a un proyecto en el que no abundan las figuras, más allá de Milei. ¿Pero quién le dijo que eso es lo que buscan los hermanos?
Karina mantiene la idea de conformar una fuerza leal en todo el país, con la menor cantidad de pactos posible y con una toma de decisiones centralizada. Por eso empuja la eliminación de las PASO, instrumento maldito para quien está en el poder. Bullrich ya le avisó que no hay votos para eso y que pueden proponer modelos electorales intermedios. Otro cortocircuito en curso.
Javier delega el armado partidista, pero fantasea con una aparente unidad nacional detrás de su proyecto. A su juicio, únicamente los defensores de viejas prebendas lo resisten. En California llegó incluso a expresar la ilusión de un consenso casi absoluto: “El sueño americano no está muerto. Está renaciendo en Estados Unidos con Donald Trump y en Argentina, donde 48 millones de argentinos eligieron poner fin a un siglo de decadencia y volver a abrazar las ideas que supieron llevarnos a la grandeza”. El disenso, en es burbuja, suena a traición a la patria.
Aquel discurso, cuya primera versión se escribió en enero, empieza a oler a naftalina. Los empresarios que fueron a escuchar a Milei en el Instituto Milken estaban informados del bache de popularidad que atraviesa el gobierno libertario.
Aunque el Presidente lo niega y lo atribuye a “mentiras” del “periodismo basura que vive de la pauta”, esta semana lo advirtió con precisión quirúrgica el semanario The Economist, en un artículo titulado “Javier Milei está en serios problemas”.
“Los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación”, señala el texto de la publicación más influyente en el mundo de los negocios. En otros tiempos cada vez que aludían a él en esas páginas, Milei lo celebraba con una expresión sobradora: “Fenómeno barrial”. Esta vez prefirió el silencio.
La argumentación de The Economist es una suerte de bullrichismo anticipatorio, cuando le marca al Presidente la necesidad de enfrentar y resolver los escándalos que afectan a su gestión.
El caso Adorni ha sido el de mayor impacto porque resulta muy gráfico para colarse en las sobremesas del ciudadano común. Es la historia del hombre que pregonaba la austeridad y se exhibía como el azote de los privilegiados que vivían del Estado, atrapado ahora en una secuencia interminable de novedades sobre bienes y ocio de alto nivel.
Milei bancó a Adorni a muerte, fue al Congreso a vitorearlo como a un héroe y expresó una confianza sin fisuras en su honestidad. No consideró necesario exigirle que diera una explicación urgente a la sociedad acerca de dónde salió la plata para adquirir dos casas, un auto y pagar viajes al exterior con dólares en efectivo. A simple vista, una bonanza incongruente con los bajos ingresos de los que Adorni alardeaba en público.
Las revelaciones en capítulos hicieron enmudecer a los ministros, incapaces de justificar con el micrófono abierto conductas que no podían avalar en privado. “Esto no da para más”, decía un funcionario de primera línea a principios de semana. Palabras similares se oían en casi todos los despachos libertarios. Algunos daban un paso más: “Se tiene que ir ya”. La corrosión afecta a un grupo construido en el vértigo del poder, sin lazos de amistad preexistentes y con un débil espíritu de equipo. Pero, ¿quién se lo dice a Karina?
Adorni había ensayado una vuelta de página con su presentación en el Congreso y la conferencia de prensa que dio el lunes, en la que se atuvo a leer unos párrafos autoexculpatorios sin explicar el origen de su patrimonio. El plan fracasó con estrépito a raíz de la declaración judicial del contratista Matías Tabar, que reveló un pago en efectivo de 246.000 dólares para las refacciones de la casa que compraron los Adorni en 2024 en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.
El shock fue inmediato. El Presidente tranquilizó en privado a Adorni y se fue a California. Karina se quedó en Buenos Aires. Los hermanos parecen seguir atados al eslogan de la campaña porteña de 2025: “Adorni es Milei”.
El supuesto spoiler de Bullrich al que aludió el Presidente sería de otra película. Adorni se mantuvo ayer en la tesitura de que aún no puede explicar su patrimonio porque eso sería “obstruir” a la Justicia, a pesar de “la carnicería mediática” que dice sufrir. Se inventa una prohibición que lo convierte en una víctima de la burocracia: no solo lo acusan injustamente de enriquecimiento ilícito sino que le impiden demostrar su inocencia. ¡Maldito Estado! “La fenómena Pato”, como la llamó Adorni, deberá seguir esperando por las aclaraciones que exigió.
Los hermanos Milei asumen el riesgo de no cerrar el capítulo. La erosión de la imagen del Gobierno aparece en las encuestas asociada al repunte de la inflación en el primer trimestre del año, a los problemas salariales y al contexto recesivo en sectores de la economía intensivos en mano de obra. La extensión en el tiempo del escándalo Adorni pone en juego la confianza en la palabra presidencial en un momento crítico. Justo cuando es de enorme relevancia alimentar la paciencia social a la espera de indicadores positivos del segundo trimestre del año. Milei necesita que le crean que «lo peor ya pasó» y que la Argentina está en el punto de despegue.
Guillermo Francos, en la estela de Bullrich y herido por cómo trabajó Adorni para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete, lo explicó así: “Sería bueno que aclare su situación. Esto empioja mucho la relación del Gobierno con la ciudadanía”.
Milei se enfurece con los reclamos. “No voy a ejecutar en el altar del ego de ustedes, periodistas, a una persona honesta”, dijo el miércoles. Sin miedo a las contradicciones, acusó a la prensa de “violentar” el principio de presunción de inocencia. “Actúan de fiscales, de jueces, dictan sentencias y hacen juicios sumarísimos”, denunció. Cinco segundos después se las agarró con el contratista Tabar: “Es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario”. El constructor, cabe aclararlo, se comportaba en sus redes como un simpatizante del gobierno libertario y un furioso antiperonista.
Como prueba definitiva de inocencia, Milei se refirió a los detalles estéticos de la obra de Indio Cua que habían incendiado la conversación social: “Hablaban de unas cascadas y se vio que eran dos cañitos de agua”. Todo este lío por apenas un chorro.
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POLITICA
El contratista que refaccionó la casa de Indio Cuá de Manuel Adorni negó haber recibido aprietes y habló de la intimación que le hizo ARCA

Matías Tabar, el contratista que refaccionó la casa del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en el country Indio Cuá, negó haber recibido aprietes y habló de la intimación que le hizo la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).
Tabar dijo: “ARCA me pide explicar unas inconsistencias que detectaron, corregirlas, enviarlas, y un par de declaraciones de patrimonio. Para mí es normal, hace mas de 20 años que soy autónomo, cuando se detectan irregularidades, hay que corregirlas”.
El contratista consideró que la intimación no fue un “apriete”: “No, como contribuyente es lo que me corresponde, una de las probabilidades que existían bajo la investigación y mi declaración”.
Tabar dijo: “Me parece medio raro pensar que fuese un apriete, algo así, no lo considero. Sería como el perro que se muerde la cola, que él (Adorni) me mandara a apretar a mí por un gasto que hizo él, sería más que descabellado”.
El contratista que refaccionó la casa Adorni en Indio Cuá dijo en declaraciones a Yo no fui, por Radio Con Vos: «Es normal que ingreses y tengas irregularidades o inconsistencias dentro de tu portal. Por eso no lo tomo como una persecución o un hostigamiento».
El contratista que refaccionó la casa de Adorni en el country Indio Cuá dijo que el funcionario no volvió a contactarlo
Tabar dijo que ni el jefe de Gabinete ni personas de su entorno lo contactaron en los últimos días: “No. No tengo mi teléfono, yo salgo, me lo puedo cruzar, no tengo ningún problema en cruzármelo. Igual vivimos alejados. No lo vi más. Igual considero que buscarse no sería justo para ninguna de las dos partes».
El contratista dijo: “Que avance todo esto, que se haga lo que se tenga que hacer. El día que se termine volveré a atender el contacto, por ahí, o por ahí no. Me parecería injusto ir y buscar, porque de la otra parte se puede tomar de una forma, prefiero seguir así”.
Noticia que está siendo actualizada.-
ARCA, Manuel Adorni
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«Adorni es un gran mentiroso y toma de boludos a los Argentinos», la dura frase de un dirigente del PRO cercano a Macri

Seguí todo sobre las medidas del gobierno de Javier Milei de este domingo 21 de junio, minuto a minuto:
POLITICA
En el peronismo advirtieron por una maniobra del oficialismo para blindar a Manuel Adorni en el Senado

El senador nacional José Mayans afirmó este domingo que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, “no puede estar cinco minutos más” en su cargo y reclamó su destitución por la vía constitucional, en el marco de la polémica por la consultoría de la esposa del funcionario y su presunta vinculación con contratos del Estado.
“Es un delito lo que hizo Adorni”, sostuvo Mayans en declaraciones a Radio 10, donde enumeró tres figuras penales que, a su criterio, recaen sobre el jefe de Gabinete: incumplimiento de los deberes del funcionario público, negociaciones incompatibles con la función pública y omisión maliciosa en la declaración jurada. El senador formoseño, jefe del bloque de Unión por la Patria en la Cámara alta, apuntó además contra el presidente Javier Milei por no haber ejercido el control que la Constitución le exige sobre el funcionario.
La denuncia central de Mayans gira en torno a la consultoría que maneja la esposa de Adorni, que habría cobrado 55 millones de pesos para organizar una licitación sobre 50 hectáreas de tierras fiscales lindantes a la Avenida General Paz. Según el senador, esas tierras serían entregadas en concesión a una persona del entorno de Karina Milei, y el propio Adorni debió firmar las concesiones derivadas del proceso que esa consultoría armó. “El modus operandi que tienen con los bienes del Estado”, dijo Mayans, “es para los hombres que están dentro del gobierno”.
La pulseada en el Senado
En la última labor parlamentaria, el bloque opositor logró que los presidentes de todos los bloques acordaran que la interpelación, censura y destitución del jefe de Gabinete requiere mayoría absoluta —37 votos— y no dos tercios, en base al artículo 101 de la Constitución Nacional. Mayans citó incluso el libro de derecho constitucional del senador Eduardo Menem, padre del presidente de la Cámara de Diputados, como respaldo de esa lectura: “Habla claramente que es un artículo operativo, que no hace falta dos tercios”.
Ese acuerdo, sin embargo, duró poco. Según Mayans, varios bloques dieron marcha atrás tras reunirse con Karina Milei y ahora impulsan una nueva labor parlamentaria para el martes con el objetivo de reinterpretar el artículo y elevar el umbral de votos. “Lo que le ordenó Karina es: ‘Vayan, interpreten la Constitución como quieran y salvémoslo a Adorni porque es socio nuestro’”, afirmó el senador.

Esa disputa interpretativa se da en un contexto de creciente tensión en el Senado. La crisis de Adorni generó una inédita coincidencia entre el bloque de Patricia Bullrich y el kirchnerismo en torno al artículo 101, mientras que la indefinición del Gobierno sobre el futuro del funcionario mantiene paralizada la agenda legislativa de La Libertad Avanza. El Senado ya tiene acordada una interpelación; la discusión es si alcanza con mayoría simple o se necesitan dos tercios para avanzar hacia la remoción.
Mayans también recordó que Adorni incumplió su obligación constitucional de informar mensualmente al Congreso. En mayo y junio faltó a las citaciones del Senado, y la única vez que compareció ante Diputados lo hizo acompañado por el presidente y su hermana. “Mintió a todo el Congreso y mintió al pueblo argentino”, afirmó el senador. La oposición postergó el tratamiento de otro proyecto —la ley de inviolabilidad de la propiedad privada— para priorizar el caso Adorni como primer punto del orden del día.
La sesión del Senado prevista para el jueves próximo se perfila como el escenario donde se definirá si la oposición tiene los votos para avanzar con la interpelación y, eventualmente, con la censura del jefe de Gabinete.
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