POLITICA
Ensayos de rebelión en la granja libertaria

Karina Milei es la arquitecta de la paz libertaria. Sin experiencia previa en las manualidades del poder, ella se encargó de administrar con premios y castigos una estructura de gobierno basada en la obsecuencia. Creó un búnker confortable para que su hermano, el Presidente, pudiera dedicarse a estabilizar la economía argentina sin contaminarse con las miserias de la política. Algo de ese orden crujió esta semana.
Patricia Bullrich puso en palabras la angustia que recorre a buena parte del oficialismo por el daño que asume Milei con la defensa a ultranza de Manuel Adorni ante la sucesión de revelaciones sobre su mejora patrimonial desde que es funcionario público. “Tiene que explicar los gastos que hizo de inmediato”, urgió en televisión el miércoles.
Milei estaba en California, donde se desentendía de la crisis que afecta a su jefe de Gabinete. Había volado hasta ahí para dar un discurso de media hora; un refrito del llamado a salvar a Occidente que pronunció en Davos en enero. La reunión más relevante que difundió fue con el cantante Lionel Richie. El desafío de Bullrich lo sacó de esas nostalgias ochentosas.
“¡Ni en pedo se va Adorni!”, dijo, en un diálogo televisivo en el que se lo notó, de a ratos, desencajado. Quiso minimizar la divergencia con su exministra y ahora senadora: “Ya lo habíamos hablado. Ella espoileó lo que va a hacer Manuel”. No ahondó en detalles. Habían tenido una conversación, es cierto. Pero el intercambio no terminó en un acuerdo. Fue un llamado telefónico antes de que él volara a Estados Unidos y mientras Bullrich estaba en Chile, de visita para reunirse con el presidente José Antonio Kast.
Aquel cruce de los Andes ya había despertado suspicacias en el aparato de detectar traiciones de Karina Milei. ¿Por qué una senadora va a reunirse mano a mano con un presidente aliado? ¿Por qué, justo después de publicar un video con aires de campaña sin pedir autorización al comando libertario?
“Patricia es como un baqueano con olfato fino para oler la tormenta”, la define un legislador oficialista que mira con preocupación la dinámica en que el caso Adorni metió a Milei y los suyos.
La senadora les ha dicho a interlocutores variados que no piensa rendirse mansamente a la obediencia. No al menos cuando encuestas recientes la ubican con mejor nivel de imagen que el propio Milei. Se mueve como si se sintiera autorizada a desafiar el régimen verticalista que custodia Karina. “Yo avanzo por el bien del Gobierno y de estas ideas. Ellos que hagan lo que quieran”, es una muletilla que le atribuyen quienes la frecuentan.
En esta hora de relativa debilidad frente a la opinión pública, los hermanos Milei no pueden ir contra ella. Pero se encuentran ante un dilema: ¿pueden naturalizar la “crítica constructiva” de Bullrich sin desatar una rebelión en la granja libertaria?
La hermana presidencial ya lidia con la engorrosa disputa de espacios de poder con el asesor Santiago Caputo, a quien le atribuye algunos de los males que la aquejan (en especial los audios clandestinos que motivaron la causa por supuesta corrupción en el área de Discapacidad). Esa interna derrama hacia los tribunales y hacia el territorio de la comunicación.
Esta semana Karina Milei alentó a su hermano a armar una cumbre de influencers fanáticos de su gobierno que reclutaron los diputados Lilia Lemoine y Sergio Figliuolo, alias Tronco. Aspiran a reavivar en redes sociales la mística en huelga de los tuiteros que responden a Caputo, como Daniel “Gordo Dan” Parisini y su troupe. “¿Cuándo arranca el Mundial?”, puso Parisini en uno de sus últimos tuits, en los que usó su habitual ironía para algo más que el servilismo del poder. El autoproclamado “brazo armado” del mileísmo también deja traslucir que hace falta un respiro.
Milei vive del elogio y tarda más que su hermana en desterrar a los infieles. A la larga suelen converger. Con Victoria Villarruel convivió amablemente el primer semestre de gobierno. Cuando ya había sido sentenciada por Karina, se subió a un tanque con la vicepresidenta como si el idilio entre ellos permaneciera intacto. Al mes ya la había declarado “traidora” y “parte de la casta”.
Una tensión similar con Bullrich -libertaria por adopción- sería temeraria en estos días. Ella misma se encargó de describir su papel en La Libertad Avanza (LLA) como el de un dirigente que aporta valor propio a un proyecto en el que no abundan las figuras, más allá de Milei. ¿Pero quién le dijo que eso es lo que buscan los hermanos?
Karina mantiene la idea de conformar una fuerza leal en todo el país, con la menor cantidad de pactos posible y con una toma de decisiones centralizada. Por eso empuja la eliminación de las PASO, instrumento maldito para quien está en el poder. Bullrich ya le avisó que no hay votos para eso y que pueden proponer modelos electorales intermedios. Otro cortocircuito en curso.
Javier delega el armado partidista, pero fantasea con una aparente unidad nacional detrás de su proyecto. A su juicio, únicamente los defensores de viejas prebendas lo resisten. En California llegó incluso a expresar la ilusión de un consenso casi absoluto: “El sueño americano no está muerto. Está renaciendo en Estados Unidos con Donald Trump y en Argentina, donde 48 millones de argentinos eligieron poner fin a un siglo de decadencia y volver a abrazar las ideas que supieron llevarnos a la grandeza”. El disenso, en es burbuja, suena a traición a la patria.
Aquel discurso, cuya primera versión se escribió en enero, empieza a oler a naftalina. Los empresarios que fueron a escuchar a Milei en el Instituto Milken estaban informados del bache de popularidad que atraviesa el gobierno libertario.
Aunque el Presidente lo niega y lo atribuye a “mentiras” del “periodismo basura que vive de la pauta”, esta semana lo advirtió con precisión quirúrgica el semanario The Economist, en un artículo titulado “Javier Milei está en serios problemas”.
“Los votantes ahora tienen dos grandes quejas: escándalos de corrupción y una economía en dificultades. En sus dos primeros años en el cargo, sus políticas redujeron la inflación mensual al 1,5%, aproximadamente una décima parte de su nivel anterior, pero desde entonces fue aumentando gradualmente. La economía se contrajo drásticamente en febrero. El Sr. Milei no se enfrenta a la reelección hasta octubre de 2027 y un auge energético podría ayudarle, pero necesita tomar las riendas de la situación”, señala el texto de la publicación más influyente en el mundo de los negocios. En otros tiempos cada vez que aludían a él en esas páginas, Milei lo celebraba con una expresión sobradora: “Fenómeno barrial”. Esta vez prefirió el silencio.
La argumentación de The Economist es una suerte de bullrichismo anticipatorio, cuando le marca al Presidente la necesidad de enfrentar y resolver los escándalos que afectan a su gestión.
El caso Adorni ha sido el de mayor impacto porque resulta muy gráfico para colarse en las sobremesas del ciudadano común. Es la historia del hombre que pregonaba la austeridad y se exhibía como el azote de los privilegiados que vivían del Estado, atrapado ahora en una secuencia interminable de novedades sobre bienes y ocio de alto nivel.
Milei bancó a Adorni a muerte, fue al Congreso a vitorearlo como a un héroe y expresó una confianza sin fisuras en su honestidad. No consideró necesario exigirle que diera una explicación urgente a la sociedad acerca de dónde salió la plata para adquirir dos casas, un auto y pagar viajes al exterior con dólares en efectivo. A simple vista, una bonanza incongruente con los bajos ingresos de los que Adorni alardeaba en público.
Las revelaciones en capítulos hicieron enmudecer a los ministros, incapaces de justificar con el micrófono abierto conductas que no podían avalar en privado. “Esto no da para más”, decía un funcionario de primera línea a principios de semana. Palabras similares se oían en casi todos los despachos libertarios. Algunos daban un paso más: “Se tiene que ir ya”. La corrosión afecta a un grupo construido en el vértigo del poder, sin lazos de amistad preexistentes y con un débil espíritu de equipo. Pero, ¿quién se lo dice a Karina?
Adorni había ensayado una vuelta de página con su presentación en el Congreso y la conferencia de prensa que dio el lunes, en la que se atuvo a leer unos párrafos autoexculpatorios sin explicar el origen de su patrimonio. El plan fracasó con estrépito a raíz de la declaración judicial del contratista Matías Tabar, que reveló un pago en efectivo de 246.000 dólares para las refacciones de la casa que compraron los Adorni en 2024 en el country Indio Cua, en Exaltación de la Cruz.
El shock fue inmediato. El Presidente tranquilizó en privado a Adorni y se fue a California. Karina se quedó en Buenos Aires. Los hermanos parecen seguir atados al eslogan de la campaña porteña de 2025: “Adorni es Milei”.
El supuesto spoiler de Bullrich al que aludió el Presidente sería de otra película. Adorni se mantuvo ayer en la tesitura de que aún no puede explicar su patrimonio porque eso sería “obstruir” a la Justicia, a pesar de “la carnicería mediática” que dice sufrir. Se inventa una prohibición que lo convierte en una víctima de la burocracia: no solo lo acusan injustamente de enriquecimiento ilícito sino que le impiden demostrar su inocencia. ¡Maldito Estado! “La fenómena Pato”, como la llamó Adorni, deberá seguir esperando por las aclaraciones que exigió.
Los hermanos Milei asumen el riesgo de no cerrar el capítulo. La erosión de la imagen del Gobierno aparece en las encuestas asociada al repunte de la inflación en el primer trimestre del año, a los problemas salariales y al contexto recesivo en sectores de la economía intensivos en mano de obra. La extensión en el tiempo del escándalo Adorni pone en juego la confianza en la palabra presidencial en un momento crítico. Justo cuando es de enorme relevancia alimentar la paciencia social a la espera de indicadores positivos del segundo trimestre del año. Milei necesita que le crean que «lo peor ya pasó» y que la Argentina está en el punto de despegue.
Guillermo Francos, en la estela de Bullrich y herido por cómo trabajó Adorni para desplazarlo de la Jefatura de Gabinete, lo explicó así: “Sería bueno que aclare su situación. Esto empioja mucho la relación del Gobierno con la ciudadanía”.
Milei se enfurece con los reclamos. “No voy a ejecutar en el altar del ego de ustedes, periodistas, a una persona honesta”, dijo el miércoles. Sin miedo a las contradicciones, acusó a la prensa de “violentar” el principio de presunción de inocencia. “Actúan de fiscales, de jueces, dictan sentencias y hacen juicios sumarísimos”, denunció. Cinco segundos después se las agarró con el contratista Tabar: “Es un militante kirchnerista y que justamente es muy dudoso todo su prontuario”. El constructor, cabe aclararlo, se comportaba en sus redes como un simpatizante del gobierno libertario y un furioso antiperonista.
Como prueba definitiva de inocencia, Milei se refirió a los detalles estéticos de la obra de Indio Cua que habían incendiado la conversación social: “Hablaban de unas cascadas y se vio que eran dos cañitos de agua”. Todo este lío por apenas un chorro.
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POLITICA
Círculo rojo: luces de alerta detrás de la visita del Fondo Monetario y una multiplicación de candidatos


El jueves, mientras Kristalina Georgieva recorría Montevideo y Javier Milei preparaba su anuncio de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, funcionarios del Fondo Monetario se entrevistaron en Buenos Aires con miembros de la sociedad civil. En pleno centro porteño, en las oficinas del organismo en la capital, Luis Cubeddu, Joyce Wong y Max Alier conversaron un largo rato con representantes de media docena de organizaciones no gubernamentales por fuera de la agenda oficial de la directora gerente del FMI. Cubeddu -conoce bien de cerca el país y tiene una buena lista de amigos argentinos-, Wong y Alier preguntaron cómo hacer para apuntalar la economía real -“derramar crecimiento” fue el término utilizado- y que el crecimiento de algunos sectores tenga efectos concretos en el clima social y la imagen el gobierno. Los tres funcionarios escucharon con atención algunos de los planteos de los presentes -“son muy buenos en quedarse callados y tomar nota”, resaltó uno de ellos-, una reunión muy franca y cordial en la que afloraron algunas preocupaciones. Se mencionó, por ejemplo, cierta inquietud por lo que en occidente se conoce como “rule of law”, la supremacía del estado de derecho con anclaje en la justicia, la educación y la infraestructura.
En los días previos, en su paso por Economía y la Casa Rosada, en la cena con un grupo de empresarios ganadores del modelo en un hotel de Retiro y de visita a Vaca Muerta, Georgieva se había mostrado elogiosa del rumbo económico y la estabilidad macro, e instó al Banco Central a que “sigan comprando” dólares. “Keep Buying”, pidió, fascinada con la recepción del Presidente, de Luis Caputo, “Toto” y del gabinete.
La gira de la titular del Fondo y las reuniones privadas de los funcionarios del organismo reconfirman el escenario que se le presenta al Gobierno de cara al plan de reelección de Milei: un sector de la economía que vuela -la energía, el agro y la minería- pero que representa menos del 10% de la generación de empleo formal, y una mayoría de rubros en rojo que esperan por un derrame, por ahora, inexistente. Una locomotora sin vagones.
Esa dualidad del programa económico acapara en estos días la esencia de las conversaciones que atraviesan al Ejecutivo, a la oposición y al círculo rojo empresario, y se vio reflejada en una serie de informes que inquietaron al gobierno. En particular, el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Di Tella, que volvió a registrar en julio una caída, del 6,5% respecto al mes anterior: solo en junio, en plena Copa del Mundo y tras la salida de Manuel Adorni, registró el único aumento del 2026, del 3,9%. Ahora se ubica en 1,94 puntos, el mismo nivel de septiembre del año pasado, cuando La Libertad Avanza perdió las elecciones de la provincia de Buenos Aires frente al peronismo y el programa económico y político del Gobierno se precipitó en una crisis que fue superada gracias al salvataje del Tesoro norteamericano.
El de la escuela de gobierno de la Universidad Di Tella no fue, de todos modos, el único informe que encendió alarmas durante la semana. La fundación Pensar, del PRO, publicó su documento de julio que hace hincapié en la heterogeneidad del crecimiento. “La pregunta central ya no es si la inflación baja. Es si cada grupo social puede decir: ‘a mí también me está funcionando’”, resalta. Se refiere, además, al fenómeno de la “periurbanización, otro modo de crecimiento desigual”, y puntualiza ya no en el Gran Buenos Aires si no en el ejemplo de Neuquén, alrededor del boom de la energía y el petróleo. “El conurbano es el pato de la boda en esta nueva lógica. Ninguna reconvierte el sistema productivo anterior, con lo cual, alrededor de las capitales de estas provincias comienza a conurbanizarse. En Neuquén ya sucede. Se están armando nuevos conurbanos alrededor de estos enclaves productivos. Y todos sabemos lo complejo hasta casi imposible de desarmar cuando se entraman estas cuestiones. En ningún lugar del mundo, ni en India, ni en Brasil, nunca se logró desarmar un conurbano. Por lo menos hasta acá”, sintetiza el informe. Otra vez, la locomotora sin vagones.
A las inquietudes por el derrame del modelo económico se sumó esta semana una nueva escalada en la crisis institucional entre el Ejecutivo y la vicepresidenta, Victoria Villarruel, que en su cuenta de X se preguntó por el “estado” y las “persecuciones imaginarias” que el presidente “replica en Argentina y el exterior”. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, le contestó que debía dar “un paso al costado”, es decir, renunciar a su cargo. Villarruel lo trató de “casta” y “parásito”. La declaración de la vicepresidenta no tiene antecedentes en la relación entre presidente y vice en la historia reciente. Pero expertos en comunicación aseguran que ese posteo obedece al resultado de diversos grupos focales que se consumen en el círculo rojo político en relación a la personalidad del presidente. Lo explica, con elegancia, un experto que analizó los resultados de esos estudios: “Ese atributo que la gente ponderaba antes en Milei para ordenar este quilombo ahora se tornó en algo negativo”. Ese análisis se suma a las bajas expectativas de buena parte de la sociedad con el futuro de la economía de las familias. Ese combo es el que sigue con atención una parte considerable del sistema político, fraccionado en mil pedazos.
Que florezcan mil candidatos. Esa dispersión -en el peronismo incluso hablan de “balcanización”- es la que el Gobierno quiere agravar con la suspensión -ya nadie se refiere a la eliminación- de las PASO, una herramienta que en el 2023 le permitió por ejemplo al PJ encolumnarse detrás de la figura de Sergio Massa. Pero esa atomización, la crisis de los partidos políticos tradicionales y el análisis de la performance de algunos drivers de la economía llevó a que florezcan al menos media docena de candidatos presidenciales en los últimos tiempos que manifestaron públicamente, y de manera unilateral, ambiciones electorales. Una señal de los tiempos que corren. La implementación de la boleta única electrónica facilita la fantasía de algunos proyectos en el rubro logístico. También el antecedente Milei, aunque existen dudas en torno a si hay o no espacio para un nuevo outsider. “¿Por qué yo no?“, se preguntan dentro del sistema.
La última semana fue Hernán Lacunza, algo alejado de la gestión diaria de Racing Club, que escribió en el reciente informe de Pensar y advirtió sobre las luces de alerta del programa económico, pero antes lo hizo Carlos Melconián. Los dos economistas. Durante el escándalo Adorni, el círculo rojo volvió a coquetear con la figura de Mauricio Macri, que protagonizó un raid por el establishment que hizo fantasear a algunos sectores con una eventual postulación hasta que el expresidente se volcó de lleno al Mundial y se instaló en Estados Unidos. Desde allí monitoreó las negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza, y alimentó la disputa con su primo Jorge Macri, con el que volvió a verse a mediados de semana para una reunión de trabajo que el jefe del PRO empezó con funcionarios de la capital antes de que llegara el jefe de gobierno, un gesto que anotaron algunos de los presentes. En broma -¿en broma?-, frente a algunos interlocutores, Fernando de Andreis, mano derecha del ex presidente, se presenta como “el candidato”.
Algo similar a lo de Macri sucedió con Patricia Bullrich, que dejó que corrieran, en plena crisis política por la permanencia del ex jefe de Gabinete, versiones de su eventual proyecto presidencial. Se especuló entonces con la zanahoria del “mileísmo sin Milei”, un plan de sectores del establishment que apoyan el modelo pero están desencantados con el estilo de liderazgo del Presidente. La semana pasada, la senadora volvió a señalar a la ciudad de Buenos Aires como una posible opción.

“Los grupos focales confirman que la sociedad no quiere volver al pasado y que los trazos gruesos del programa son los correctos, pero buscan una opción más racional”, aseguró un operador que trabaja en un proyecto nacional. Es parte del diagnóstico que Jorge Brito comparte con algunos de los impulsores de su postulación que el propio empresario debería empezar a definir próximamente. El banquero ya montó oficinas, que tienen a Emilio Monzó como principal promotor. Hay otros dirigentes del PRO y estrategas de comunicación digital que, en algún caso, están muy cercano de un altísimo ministro del gobierno. Existieron, además, conversaciones con Jaime Durán Barba, el asesor que llevó a Macri a la Presidencia en el 2015 y que llega hoy al país para presentar su nuevo libro.
Pero hay más proyectos presidenciales en danza que podrían empezar a testear la conversación pública en los próximos meses. Es el caso de los hermanos Passaglia, Manuel y Santiago, cuyos niveles de audacia política no reconocen límites. Meses atrás, recibieron una visita de estrategas del exterior que los entusiasmaron.

Peronismo judicial. Son, por ahora, globos de ensayo en medio de la hegemonía libertaria y de la disputa feroz en el peronismo por el proyecto nacional de Axel Kicillof que lo mantiene en un duro enfrentamiento con Cristina y Máximo Kirchner.
El viernes, La Rioja fue escenario de un nuevo capítulo de esa pelea que pareciera no tener retorno: la muy posible suspensión de las PASO agrega aún más incertidumbre. En compañía de Ricardo Quintela, el jefe de La Cámpora reconoció al gobernador riojano por haber zanjado su pelea interna en el PJ con la expresidenta cuando fue condenada por Vialidad y se le otorgó la prisión domiciliaria en San José 1111. Un mensaje directo a Kicillof, ausente con aviso, que cuando la visitó, en octubre del 2025, ni siquiera pudieron hacerse una foto juntos.

No existe ámbito en el que puedan mostrarse el gobernador y el jefe de La Cámpora, pero es una variable que se extiende a todo el progresismo local. Lo notaron los organizadores de la cumbre regional que se prepara para este mes en Montevideo, y que tiene a la Open Society Foundations del magnate y filántropo George Soros como principal auspiciante. Se espera en esa ciudad por el mandatario bonaerense.
Kicillof tiene una decisión tomada: no va a responder, al menos por el momento, a las acusaciones del kirchnerismo. Tampoco romper abierta y públicamente con el cristinismo, como le insisten algunos dirigentes. “Cristina ya no le importa a nadie”, desafían desde La Plata. Y agregan: “Si no nos apoya, estará siendo funcional a Milei”.
En medio de esa enemistad personal y política, Cristina Kirchner se presentó esta semana en el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas para intentar forzar una revisión de su condena en los tribunales argentinos, en simultáneo a la campaña K que pasó de “Cristina libre” a “Cristina candidata”. Una afrenta a Kicillof, que encara su mayor desafío político: como amplificar su base de sustentación por fuera del kirchnerismo. “Axel es kirchnerista, menos para el kirchnerismo”, bromeó un operador político.
Pero la maniobra judicial de la ex presidenta no solo reavivó la interna por enésima vez: también volvió a poner la lupa en el Poder Judicial y la vinculación con La Libertad Avanza. El abogado Francisco Oneto, cercano a Milei, dijo en Infobae al Regreso que la presentación de Cristina Kirchner “puede abrir una revisión de la condena en Argentina”. Una declaración que regodeó a los especuladores. Circuló incluso una versión de una reunión que enviados del kirchnerismo habrían tenido con colaboradores presidenciales para hablar de un potencial indulto a la ex presidenta. El trascendido fue negado de manera tajante por el Gobierno pero también por el kirchnerismo. “Eso es no conocer a Cristina: jamás aceptaría ser indultada por este gobierno”, explicaron.
Existe, de todos modos, para la ex presidenta un panorama complejo en el horizonte: el viernes 4 de septiembre a las 10 el Tribunal Oral Federal 5 convocó a las partes para la audiencia preliminar de juicio, que podría empezar antes de fin de año, en la causa Hotesur-Los Sauces en la que, además de ella, está procesado su hijo Máximo. En La Cámpora reina el temor por esa investigación. Alguno de los tres jueces –José Michilini, Adriana Paliotti y Fernando Machado Pelloni– tiene intereses en juego que dependen del Ejecutivo.
Por eso hay dirigentes del peronismo que se empezaron a cuestionar si fue acertada la estrategia política de Cristina Kirchner en torno a las nominaciones fallidas de Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla para la Corte Suprema, del año pasado. En el último mes hubo movimientos y reuniones cruzadas alrededor del juez federal porteño. Gobernadores dispuestos a volver a apoyar su candidatura: lo plantearon en una reunión de hace algunas semanas que tuvo lugar en un departamento en la capital. Existieron, además, contactos con la Corte. Y un almuerzo a mediados de semana entre el Presidente y el ministro Juan Bautista Mahiques -esta semana encabeza en Iguazú el encuentro de ministros de Justicia de todo el país- que volvió a levantar sospechas: fuentes oficiales niegan que el funcionario le haya llevado a Milei un listado de nombres para el máximo tribunal. Circuló, por caso, el de la camarista salteña Mariana Catalano, cercano al gobernador Gustavo Sáenz. En el Gobierno dicen que la prioridad son la Cámara Federal, Casación y los tribunales orales de Comodoro Py. De extrema relevancia para el sistema político.
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POLITICA
El Gobierno no define los cambios en la ley de Propiedad Privada y recrudecen los cortocircuitos en el Gabinete

Las tensiones por la postergada y polémica ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada -o “ley de extranjerización de la tierra”, para los críticos- generaron un sacudón al interior del Gobierno, donde no terminan de definir el alcance de los cambios que están dispuestos a realizar de cara a la sesión del jueves que viene. Cuando, además, se perfila una masiva movilización opositora y de autoconvocados para evitar la venta irrestricta del territorio argentino.
El debate en el recinto sobre la iniciativa que buscaba eliminar todo tipo de restricción a la compra de tierras por parte de extranjeros cayó hace dos semanas por falta de apoyos y, a la vez, por roces internos de La Libertad Avanza. Técnicamente, se pasó a un cuarto intermedio hasta el 6 de agosto, y las eventuales modificaciones, si es que se introducen, aún están en discusión entre funcionarios y delegados de Javier Milei. Al punto de que se cortaron, al menos por ahora, las negociaciones con los aliados.
En el PRO aseguraron a Infobae que no los convocaron para tantear el nivel de respaldo que le darán a la iniciativa. “Están en modo post-Mundial, seguramente sepamos más desde el lunes”, deslizaron, picantes, cerca de Mauricio Macri.
Los detalles se van a analizar en la mesa política del martes que viene, luego de dos semanas sin ningun encuentro de este tipo por el viaje de Karina Milei para acompañar a Javier Milei a Perú. Pero están latentes las diferencias entre el autor del proyecto, Federico Sturzenegger, más intransigente, y Patricia Bullrich, la encargada de negociar el texto en el Senado, en especial por el polémico artículo sobre la potestad provincial para autorizar ventas a extranjeros.

La titular del bloque le introdujo algunos cambios al texto del proyecto borrador en la previa del debate de la semana pasada, en consenso con los bloques opositores. Pero al ministro de Desregulación esos cambios le hicieron ruido, y sin posibilidad de negociar, la jefa de bloque oficialista debió postergar el debate en la cámara Alta.
“No es que Bullrich esté de acuerdo con los cambios, pero su tarea es lograr los consenso para que salga. Y en esas negociaciones, hay que ceder”, dijeron en la Casa Rosada, en un tiro por elevación a Sturzenegger.
Karina Milei terminó intercediendo a favor de Bullrcih en la discusión por los detalles de la iniciativa, según cuentan cerca de la Secretaria General. Y, de cara a la sesión del 6, en el bullrichismo confirmaron que habrá cambios, pero no quisieron divulgar cuáles para evitar las suspicacias. En el entorno de Sturzenegger aún se mostraban firmes: “Por ahora no se va a introducir ninguna modificación”, dijeron en off.
“Nuestra dinámica es que los proyectos se escriben acá y después en el Congreso Martín (Menem) o Patricia se encargan de que salgan aprobadas”, deslizaron en la Casa Rosada.
En el Gabinete se arrastra un malestar de parte de algunos ministros e incluso -dicen en sus cercanías- de la propia Karina Milei, por algunos episodios en los cuales, creen, el funcionario se lanzó a divulgar proyectos en los medios o las redes sin que hubieran sido aprobados previamente por la mesa política. “Supuestamente se los filtran internamente, pero sabemos que no es así”, dicen en el grupo karinista.

“Es algo que ha pasado y que molesta, no funciona así”, le reprocharon, al tiempo que le reconocieron un alto nivel de “proactividad”. “Siempre preferimos un ministro activo que uno que hay que pedirle que se mueva, y está convencido de lo que hace. Pero hay que ser organizados”, dijeron. Por eso, explicaron en la cúpula del Gobierno, se definió que fuera Sturzenegger al Palacio del Congreso a redefinir la estrategia, y no al revés.
La sesión del 6 de agosto se perfila muy caldeada dentro del recinto, pero también en la calle, donde la izquierda, grupos de autoconvocados y el kirchnerismo planean marchar al Congreso para resistir el capítulo de venta irrestricta de tierras a extranjeros. En el Gobierno están en alerta y miran de cerca los movimientos opositores. “Estamos monitoreando”, sostuvieron en la Casa Rosada.
Mientras, coordinan con la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, con quien la relación quedó tensa desde su conferencia de prensa sobre el operativo por el Mundial pero decidieron hacer borrón y cuenta nueva.
Bullrich, en un “no lugar”
La inclinación de la Secretaria General hacia la postura de Bullrich en esta discusión puntual no significa que la relación con la principal “socia” amarilla haya vuelto a foja cero después de la sucesión de desmarques de la impredecible senadora durante los últimos dos meses. “Patricia quedó en un no lugar”, dicen en el oficialismo sobre la ex presidenta del PRO, que se perfilaba con candidata en la Ciudad, después como posible compañera de fórmula de Milei y coqueteó, aunque sin confirmaciones, con ser candidata a presidenta.

Lo señalaron después de que la senadora no negara, esta semana, en una entrevista con TN, la posibilida de ir por la Jefatura de Gobierno en CABA.
Al menos así lo interpretaron en Balcarcce 50, donde pusieron en duda que Bullrich sea la elegida para jugar por la sucesión de Jorge Macri en caso de que Karina Milei decida postular un delfín propio. Por ahora no estatuyen nada y juegan con mensajes contradictorios. “La orden que nos dio Karina es pintar la ciudad de violeta”, dijo un alto referente del karinismo, por un lado. Luego deslizó una idea contrapuesta: “Patricia sería buena candidata, pero eso si se jugara en CABA, cosa que no está confirmada”.
Al mismo tiempo, admiten que no tienen a nadie con el suficiente nivel de conocimiento o deseos de jugar por los violetas en CABA (a Pilar Ramírez la ven en un eventual rol más “ejecutivo”). Y reconocen que Patricia Bullrich viene de obtener el 50 por ciento entre los porteños. Al final no definen: “Todo va a depender de cómo lleguemos a la elección, porque hoy lo que mide es la marca, y el candidato con mayúsculas es el Presidente”.
Cerca de Bullrich se desentienden y repiten que toda especulación es una “fake news”: “No se volvió, y Patricia nunca se lanzó a la Ciudad. No está pensando en ninguna candidatura y estará donde la necesite el proyecto. El Presidente es el Director Técnico, que decidirá las estrategias”, aseguraron.
POLITICA
Propuesta polémica: el peronismo quiere ampliar la cuestionada Legislatura de la provincia

LA PLATA .-El oficialismo bonaerense evalúa impulsar un proyecto para ampliar el número de diputados y senadores de la Legislatura de provincia de Buenos Aires, que prácticamente no sesionó en el primer semestre y consume un presupuesto anual de 379.000 millones.
La iniciativa formaría parte de la reforma política promovida por el gobernador Axel Kicillof y que incluye la derogación de la ley que prohibió la reelección indefinida de los intendentes.
El sistema bicameral bonaerense está conformado por 92 diputados y 46 senadores. Pero el peronismo apuesta a incorporar otros doce legisladores y elevar a 150 la cantidad de representantes de la Legislatura (100 diputados y 50 senadores), con el argumento de que se requiere actualizar la cantidad de bancas por el crecimiento demográfico en el distrito.
El oficialismo pone sobre la mesa el proyecto de ampliación de la Legislatura, pese a que ambas cámaras se mantuvieron inactivas durante varios meses en lo que va del año. Desde que inició el período legislativo, el Senado apenas tuvo dos sesiones ordinarias y Diputados abrió el recinto en tres oportunidades.
Lejos de exhibir austeridad, el Poder Legislativo de Buenos Aires insume recursos extraordinarios. La Cámara de Diputados tiene para este año un presupuesto de $222.800 millones, según establece la ley 15.560, que permite actualizaciones. El Senado, en tanto, cuenta con $156.204 millones. En promedio, ambas cámaras consumen más de $1000 millones diarios.
En septiembre de 2023, el escándalo del puntero peronista y empleado de la Cámara de Diputados bonaerense Julio “Chocolate” Rigau evidenció la opacidad en el manejo de fondos y contrataciones en la Legislatura. Rigau, acusado de apropiarse los sueldos de empleados “ñoquis” para el financiamiento ilegal de la política, se expone a cinco años y medio de cárcel.
Ahora, el alto costo de la Legislatura bonaerense podría incrementarse en caso de que prospere la intención del peronismo de ampliar el número de representantes. El tema ya se discute en las comisiones de reforma política de ambas cámaras.
En concreto, el peronismo evalúa introducir modificaciones en la legislación electoral (ley 5109), para actualizar el número de bancas y la representación por cada sección electoral.
“No se actualiza hace décadas. Hay una disparidad de representación de la séptima y de la octava respecto de la primera y de la tercera”, afirmó a un legislador que dialoga con frecuencia con Kicillof.
El gobernador bonaerense, quien aspira a competir por la Presidencia en 2027, avalaría la reforma, que supone sumar cuatro distritos de la tercera a la octava sección. En concreto, Berisso, Ensenada, Magdalena y Punta Indio serían integrados a la circunscripción electoral de la octava -solo conformada por La Plata-.
Los artículos 69 y 75 de la Constitución de Buenos Aires establecen la composición inicial de ambas cámaras de la Legislatura y habilitan ajustar el número de representantes en base a cada censo nacional o provincial. Según la carta magna de la provincia, el Senado podría elevar hasta cien la cantidad de bancas y la Cámara de Diputados, hasta cincuenta. Para aprobar los cambios, se requieren los dos tercios de los votos.
El último antecedente de ampliación de la Legislatura es de 1986, durante el mandato del presidente Ricardo Alfonsín y la gestión bonaerense de Alejandro Armendáriz. En ese momento se elevó de 84 a 92 la cantidad de diputados y de 42 a 46 los senadores.
Por impulso de Kicillof, la Legislatura bonaerense ya modificó la ley electoral 5.109 el año pasado, cuando desdobló los comicios locales y suspendió de manera temporal las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias.
La enmienda de 2025 -registrada bajo la ley 15.523- modificó los plazos del artículo 61 para adecuarlos a la suspensión de las PASO. Se redujeron los plazos para presentación de listas de candidatos, se modificaron el cronograma de oficialización de listas y se ajustaron los tiempos para la presentación de boletas.
En los últimos meses, la Junta Electoral de la provincia de Buenos Aires propuso una serie de modificaciones de la ley 5.109.
El anteproyecto está destinado a ordenar el cronograma electoral. Amplía los plazos para la presentación de alianzas, listas y boletas con el objetivo de dar previsibilidad a todo el proceso. También incorpora reglas específicas para las campañas electorales, la difusión de encuestas y la publicidad oficial.
En el gobierno de Kicillof afirman que la experiencia de desdoblar las elecciones bonaerenses de las nacionales fue positiva. Pero hasta el momento Kicillof esconde sus cartas. Se resiste a eliminar las PASO a nivel nacional o provincial porque especula que le permitirían ordenar la competencia con Cristina Kirchner, con el Frente Renovador y con los intendentes ajenos a su espacio, el Movimiento Derecho al Futuro (MDF).
Si la administración de Javier Milei lograra suspender o eliminar las PASO en el Congreso, Kicillof buscaría anticipar los comicios en Buenos Aires para fortalecer con un posible triunfo peronista su candidatura presidencial.
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