ECONOMIA
Empezó a bajar la inflación y ahora el Gobierno tiene un plazo acotado para darle impulso el consumo

REUTERS/Mike Blake
La largamente esperada baja de la inflación llegó después de diez meses. El 2,6% de abril no dejó demasiado margen para el festejo, pero al menos cortó la racha de diez meses consecutivos al alza. Mayo también viene bien y el índice se ubicaría más cerca del 2 por ciento. Pero romper ese piso no parece tan sencillo y posiblemente haya que esperar un par de meses más para conseguirlo.
El propio Javier Milei debió recalcular sus estimaciones. El objetivo de un nivel de inflación mensual de “0 y pico” ya no es para agosto, sino que pasó para mediados del año que viene y aún así luce difícil de lograr.
La disminución de la inflación sigue siendo prioritaria para el Gobierno: es el principal activo para llegar lo mejor parado posible a las elecciones del año que viene, aunque no está claro que vaya a ser suficiente.
Todas las encuestas de humor social coinciden en que la confianza en el gobierno y de la propia imagen presidencial vienen en franco descenso en los últimos meses. Las exigencias viraron: la lucha contra la inflación ya no encabeza las prioridades. Aparecen otras inquietudes, como el miedo a perder el empleo y especialmente la preocupación por ingresos que no alcanzan.
Para Milei es innegociable la estabilidad macro y en varias oportunidades dejó en claro que prefiere morir “con las botas puestas” antes que entregar el equilibrio fiscal. Apagar el motor de la emisión monetaria que se usa para financiar al Tesoro es la piedra fundamental del modelo económico en marcha.
La disminución de la inflación es, en esta lógica, lo que debería promover una mejora de los ingresos tanto en el sector formal como en el informal. La fórmula sería algo así como “menor inflación, mejores salarios”. Pero es una gran incógnita si esto ocurrirá o no en los próximos meses.
La disminución de la inflación es, en la lógica oficial, la que debería promover una mejora de los ingresos formales e informales
Lo que está claro a esta altura es que no habrá “plan platita” ni medidas que impulsen la actividad poniendo en peligro las cuentas públicas. Esta vez no habrá atajos como impulsar la emisión para generar una sensación de prosperidad o reactivar la obra pública para generar puestos de trabajo.
Una de las opciones más claras que se presentan es poner de una vez en marcha el plan de “remonetización” de la economía que presentó el equipo económico a fines del año pasado. El fundamento de la denominada “fase 4” del plan monetario” es que los pesos que utiliza el Central para la compra de dólares no sean luego reabsorbidos, sino que ayuden a impulsar la actividad. Pero el proceso aún no arrancó.
En lo que va del año el BCRA ya compró USD 8.000 millones, pero la base monetaria cayó 5% en términos nominales. Y en las licitaciones de bonos el Tesoro sigue absorbiendo por encima de los vencimientos que se presentan. La prioridad estuvo puesta en mantener el apretón monetario para evitar que no se desboque la inflación y mantener al dólar bajo control.
En el mejor de los escenarios, y con el plan de expansión monetaria en marcha, la recuperación de los ingresos sería más bien lenta. En general las empresas se muestran muy cuidadosas en un contexto que requiere mucha eficiencia para mantenerse a flote. La apertura económica, mayor competencia, impuestos altos y un tipo de cambio apreciado implican también mucha moderación en la política salarial.A pesar de que el consumo interno por ahora no arranca, la economía igual tiene casi asegurado un crecimiento en torno al 3%. El problema es que el impulso proviene de sectores que no son generadores de mano de obra: agro, energía y minería. No queda claro por ahora si en los próximos meses se sentirá el “derrame” de la gran cosecha gruesa en otros sectores, por ejemplo mercado inmobiliario.
Los bancos todavía deben lidiar con un gran incremento de la morosidad, especialmente en la cartera de individuos
Es probable que el crédito empiece a repuntar, pero lo hará de manera lenta. Los bancos todavía deben lidiar con un gran incremento de la morosidad, especialmente en la cartera de individuos. Si bien precisan aumentar el volumen de préstamos después de varios meses de caídas en términos reales, al mismo tiempo serán mucho más cuidadosos a la hora de elegir quiénes son sujetos confiables a la hora de prestar.
Falta ademán que se imponga una baja de tasas sobre todo para préstamos personales y tarjeta de crédito, que se mantienen en niveles cercanos al 100% pese a que la inflación interanual se ubica en el 32%. El universo de las empresas presenta diferencias significativas. El descuento de cheques garantizados, por ejemplo, se ubica en alrededor del 27% anual.
Con este panorama, la “ventana” de tiempo para conseguir una reactivación que se sienta en la demanda interna es relativamente breve. Lo que no se consiga en los próximos meses difícilmente tenga lugar en el 2027, año electoral.

Carlos Melconian advertía esta semana que “el proceso de dolarización es inexorable”. El economista alude a la demanda de dólares por atesoramiento, que inevitablemente debería aumentar a medida que se acerquen las elecciones presidenciales.
El año pasado, en solo seis meses los argentinos compraron USD 30.000 millones básicamente para cubrirse antes de una elección legislativa. Fue necesario que el Tesoro americano saliera al rescate para equilibrar el mercado y ponerle un techo al precio de la divisa.
En 2025, en solo seis meses, los argentinos compraron USD 30.000 millones para cubrirse antes de una elección legislativa
¿Es esperable una dinámica distinta del mercado cambiario para el año próximo? Todo hace pensar que no. Sin certezas sobre el resultado electoral y con un gobierno que llegaría más débil, la incertidumbre política será mayúscula. En ese caso, es esperable que la demanda de dólares aumente sustancialmente, tal como sucedió en 2025.
La estabilidad cambiaria es relevante para forzar la baja de la inflación en los próximos meses. Por ahora se dio el mejor de los escenarios, porque las fuertes compras del Central no impulsaron la cotización del dólar, con una cotización mayorista que hace varios meses oscila en una “minibanda” de $ 1.350 a $ 1.400.
Es razonable preguntarse qué sucederá con el arranque del segundo semestre. La oferta de dólares se reducirá notoriamente y está por verse hasta qué punto el Central seguirá comprando al ritmo actual. En todo caso, parece difícil que se mantenga la dinámica de los primeros meses del año: dólar quieto pero con una inflación que ya acumuló 12,3% hasta abril.

Los mercados reflejan con bastante claridad estas dudas que surgen respecto a los tiempos electorales. En la licitación de la última semana, el Tesoro El Bonar 2027 se colocó con un rendimiento de apenas 5,1%, pero el Bonar 2028 se emitió al 8,5%. Semejante diferencia de rendimiento en apenas un año se entiende exclusivamente por las dudas sobre quién estará gobernando para ese momento.
La resistencia que muestra el riesgo país para perforar los 500 puntos básicos refleja esas mismas dudas. Por el superávit fiscal y comercial, el nivel de compra de dólares del Central y el proceso gradual de recuperación de reservas netas, ese nivel debería ubicarse posiblemente en un rango de 350 a 400 puntos.
El motivo para que esto no suceda pasa justamente por la extrema cautela respecto al proceso electoral que se avecina. Hasta que los futuros candidatos no dejen claro su compromiso respecto al futuro pago de la deuda, será difícil que los bonos argentinos presenten una mejora sustancial.
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ECONOMIA
Carlos Melconian: “Hoy estamos con una afluencia de dólares que evita una crisis, pero no hay que despilfarrarlos”

Carlos Melconian volvió hoy a criticar la política económica del gobierno y en particular, su política comunicacional en materia de inflación. Sobre el dato de inflación de abril, del 2,6%, la primera desaceleración del ritmo mensual en diez meses. Según el economista, estar pendiente cierto día de cada mes a las 4 de la tarde a ver cuánto dio estadísticamente la inflación del mes anterior “no conduce a nada” pues se trata de un simple “promedio aritmético”. Respecto a eso señaló que su madre hace ya 30 años le decía que una cosa era el índice (de inflación) y a cuánto ella le aumentaba el gasto.
Cabe recordar que en abril la inflación según el Indec fue del 2,6%, pero según algunas mediciones con una canasta de gasto actualizada daría 3,6%. Además, hubo una gran dispersión: los precios regulados aumentaron 4,7%, impulsados por los aumentos en transporte y electricidad, mientras que el valor de la Canasta Básica Alimentaria subió menos de un cuarto de eso, el 1,1 por ciento.
“La inflación no es una cosa que funciona sola. Viene de la mano de un nivel de actividad, de los salarios, del dólar. Una economía debe mantener determinado equilibrio entre todas esas cosas, que esta no lo tiene”, dijo Melconian, quien señaló que en una economía “aquello que está desequilibrado va a pujar por estar equilibrado”. Planteado de ese modo, advirtió, el problema de la inflación parece algo “de nunca acabar” y que llevará tiempo solucionar. El problema, subrayó, es que “se ha cometido un gran error comunicacional de prometer algo rápido, que no podía funcionar, por dos razones: el desaguisado anterior y todo lo que hay que hacer en un programa de gobierno integral, más allá de la importancia de derrumbar la tasa de inflación”.
Entrevistado por radio Mitre, cuando el periodista Gonzalo Aziz le planteó como se hace para no prometer reducir la inflación en un país en el que se vota cada dos años y recordó que también lo habían prometido Macri y Alberto Fernández, Melconian recordó que ninguno de ellos fue reelecto. “La Constitución se cambió en la Argentina porque seis años era muy largo, pero cuatro es corto. En términos de la sabiduría americana, estaba hecho para que sean cuatro más cuatro, pero en los últimos mandatos no hubo reelección. Aquí no reeligen incluso cuando tuvieron un espaldarazo en la primera elección de medio término. Las reglas del juego son las reglas del juego. La comunicación juega un rol y luego está la realidad. Yo vi un pequeño video del viceministro de Economía en Córdoba el otro día (sin nombrarlo, alude a un discurso de José Luis Daza el jueves pasado) en que dijo que no movieron las bandas, que bajó a deuda. Explicó un montón de cosas ya no inconsistentes, sino irreales. Si para tener una ventaja los gobiernos deben comunicar irrealidade estamos en problemas”.
Según el economista, “corregir los problemas lleva tiempo, porque la asimetría inicial con la que empezó este gobierno le hubiera llevado tiempo a cualquiera”. A su juicio, dado que el gobierno tenía que multiplicar el precio de la electricidad por nueve respecto del nivel en que lo recibió en noviembre de 2023, debió “tener cuidado de lo que prometés en materia inflacionaria”.
Y mirando para adelante, denunció que hay “mucho atraso salarial, formal e informal. Esto es una integralidad. No podés ir al gimnasio a desarrollar mucho el torso y no las piernas o al revés. Esto vale para el nivel de actividad y la tasa de inflación. En producción, vale para las provincias beneficiadas y para el resto y para sectores que andan bien y la mitad del país que está parado. Estos cambios que se vienen dando tienen que estar hechos dentro de capitalismo occidental., de un libre mercado, de rechazo al progresismo berreta, pero tiene que estar hecho con un programa de mucho cuidado y que marque integralidades. Probablemente los primeros gobiernos que pasen por acá queden en el olvido, sean un párrafo para un libro dentro de 30 años, pero acá cada uno que llega quiere ser un San Martín fundacional. Pero esto requiere integralidad y equiibrio, inclusividad de verdad, no berreta”.
Fue allí que Melconian insistió en su crítica a la política cambiaria del gobierno, de un dólar cuasi fijo en un contexto de inflación mensual de dos o tres por ciento mensual. “Es lindo tener un tipo de cambio etsable. Pero en tres o cuatro mees más con inflación de dos por ciento volvemos a tener desequilibrio cambiario. Cada vez que me toca hablar me anticipo diciendo que por un fenómeno natural de la Argentina hoy estamos con afluencia de dólares que evita una crisis , pero no significa que haya que despilfarrarlos. Son cosas integrales, esto es como los palitos chinos, tocás uno y se mueven diez. Hay que encontrar un equilibrio de estadista que mire hacia adelante, donde hay montones de intereses creados, parasitarios, pero el estadista ve más allá. No se puede quedar en el precio del tomate y que en agosto la inflación ser cero coma no sé cuánto”, en obvia referencia al presidente Javier Milei.
Noticia en desarrollo
ECONOMIA
Gigantes de Wall Street recalculan su estrategia para Argentina: qué acciones recomiendan

Los grandes bancos de Wall Street volvieron a poner en el radar a las empresas argentinas y dejaron un mapa bastante claro sobre dónde ven valor, qué sectores prefieren y en qué papeles el mercado ya habría descontado buena parte de las buenas noticias.
El relevamiento de recomendaciones de JP Morgan, Morgan Stanley, Bank of America, Goldman Sachs, Barclays y BCP Securities muestra que el interés externo por los activos argentinos sigue concentrado en tres grandes ejes: energía, bancos y consumo tecnológico regional. Nombres como YPF (YPFD), Vista (VIST), MercadoLibre (MELI), BBVA Argentina (BBAR) y Loma Negra (LOMA) aparecen con las mejores perspectivas.
Lo contundente se observa en YPF, donde tanto JP Morgan como Bank of America mantienen una mirada constructiva. También hay apuestas selectivas en Vista Energy, MercadoLibre, BBVA Argentina y Loma Negra, mientras que otros papeles como Pampa Energía, Grupo Supervielle, Galicia y TGS reciben una mirada más prudente.
YPF y Vista, las preferidas del sector
Dentro del universo argentino, YPF aparece como uno de los papeles más elegidos por los bancos internacionales. JP Morgan elevó su recomendación a «Sobreponderar» para las acciones de la petrolera y fijó un precio objetivo de u$s65 por ADR, con una tesis apoyada en el crecimiento de la producción no convencional en Vaca Muerta, la ejecución del plan estratégico «4×4» y la desinversión en activos maduros.
La entidad ratificó esa recomendación después de conocerse los resultados del primer trimestre de 2026, período en el que YPF reportó un beneficio operativo ajustado de u$s1.594 millones, cifra que superó en un 5,1% las estimaciones del banco. La mejora en el flujo de caja libre, que alcanzó los u$s899 millones, y la reducción de la deuda neta hasta los u$s8.400 millones reforzaron la visión positiva.
En la misma línea, Bank of America mantuvo su recomendación de «Compra» para YPF, con un precio objetivo de u$s64 por ADR. El banco destacó la generación de caja, la baja de la deuda neta en u$s1.000 millones y la expectativa de una aceleración en la producción de shale oil durante la segunda mitad del año.
La hipótesis de Wall Street es que YPF combina varios catalizadores en forma simultánea: mejora operativa, crecimiento en Vaca Muerta, venta de activos no estratégicos, reducción del apalancamiento y potencial exportador, especialmente si avanzan los proyectos de infraestructura y GNL.
También aparece una recomendación favorable para Vista Energy. En este caso, Bank of America reiteró su postura de «Comprar» y estableció un precio objetivo de u$s100 por ADR. La entidad valoró la compra de activos de Equinor en Vaca Muerta —una operación con una tasa interna de retorno estimada del 28%—, además de la expansión de producción prevista hacia 2030 y la posible inclusión de proyectos dentro del régimen de incentivos para grandes inversiones.
Para Bank of America, Vista sigue siendo una de las maneras más puras de capturar el crecimiento de Vaca Muerta, respaldada por una administración bien considerada por el mercado y una hoja de ruta de expansión de largo plazo.
MercadoLibre divide opiniones
El caso de MercadoLibre muestra una lectura más matizada. Si bien el negocio sigue creciendo a gran velocidad, los bancos no coinciden del todo sobre cuánto de ese crecimiento ya se justifica pagar en el mercado actual.
Goldman Sachs reafirmó su recomendación de «Comprar» para MELI y fijó un precio objetivo de u$s2.440 por ADR. Aun con una compresión del margen EBIT al 6,9% en el primer trimestre de 2026, el banco destacó la aceleración del GMV en Brasil, que creció un 38%, y defendió las inversiones en logística y programas de fidelidad como una estrategia clave para fortalecer ventajas competitivas de largo plazo.
Morgan Stanley también se mantiene positivo: reiteró su recomendación de «Sobreponderar» y estableció un precio objetivo de u$s2.600 por ADR, uno de los más altos entre las entidades relevadas. El banco valoró el crecimiento del volumen bruto de mercancías, el avance de los ingresos y la capacidad de la compañía para seguir capturando oportunidades en comercio electrónico y servicios financieros en América Latina.
Bank of America, por su parte, mantuvo la recomendación de «Compra», aunque ajustó su precio objetivo a u$s2.400 por ADR. La entidad reconoció que los beneficios operativos quedaron por debajo de lo esperado debido a la estrategia de inversión intensiva, pero sostuvo que la expansión en logística, fidelización y crédito fortalece el liderazgo regional de la empresa.
La mirada más cautelosa llega desde JP Morgan, que mantiene una calificación «Neutral». Advirtió que el beneficio operativo de u$s611 millones quedó un 9% por debajo del consenso —con ingresos que crecieron 49% interanual—, debido a una rentabilidad más presionada por la decisión de priorizar inversiones estratégicas. También remarcó una desaceleración del volumen de ventas en México y una baja en el margen financiero neto.
El punto central es que MercadoLibre sigue siendo uno de los activos argentinos más relevantes para Wall Street, aunque el debate ahora se centra en el equilibrio entre expansión, rentabilidad y valuación.
Bancos argentinos
El sector financiero local también aparece en el radar, aunque con recomendaciones más selectivas. Morgan Stanley reafirmó su recomendación de «Sobreponderar» para BBVA Argentina, con un precio objetivo de u$s25 por ADR. La entidad destacó la eficiencia operativa, el crecimiento selectivo, la generación de comisiones y el posicionamiento del banco para capturar un ciclo económico más normalizado.
La visión sobre Grupo Supervielle, en cambio, es más prudente. JP Morgan mantiene una recomendación «Neutral» después de que la entidad reportara una pérdida neta de $17.000 millones en el primer trimestre de 2026, afectada por un programa extraordinario de reestructuración de personal. Aunque el banco destacó la mejora en provisiones y la generación de ingresos financieros, también advirtió que la mora todavía no habría alcanzado su techo y que la gerencia redujo sus objetivos de rentabilidad y crecimiento de préstamos para el año.
En el caso de Grupo Financiero Galicia, Goldman Sachs también adoptó una postura cautelosa: asignó una calificación «Neutral» y proyectó un retorno sobre el capital del 4,4%, por debajo de otros competidores locales, debido a un costo de riesgo elevado y a una recuperación del crédito que todavía luce lenta.
Pampa, TGS y Loma Negra
En el sector energético, Pampa Energía recibe una evaluación operativa positiva, pero con recomendaciones más moderadas. Morgan Stanley mantuvo una calificación de «Equal-weight» —que puede traducirse como una postura equilibrada o de mantener—, con un precio objetivo de u$s110 por ADR. El banco destacó los resultados del primer trimestre, la expansión en Rincón de Aranda y los mejores márgenes en generación, aunque advirtió que el potencial de suba de corto plazo está limitado por las coberturas de precios vigentes.
JP Morgan también mantiene una posición «Neutral» sobre Pampa. Si bien reconoció un beneficio operativo de u$s248 millones y el aporte de generación eléctrica, petróleo, TGS y Transener, puso el foco en el flujo de caja libre negativo de u$s551 millones, el aumento de la deuda neta a u$s1.200 millones y un ratio de apalancamiento de 1,1 veces.
Para Transportadora de Gas del Sur (TGSU2), la mirada es más dura. Morgan Stanley mantuvo una recomendación de «Infraponderar» —que equivale a una postura vendedora—, con un precio objetivo de u$s31,50 por ADR. El argumento es que, pese a los sólidos resultados del trimestre, las buenas noticias ya estarían incorporadas en el precio actual. El banco prefiere otros activos energéticos con mayor exposición directa al petróleo y considera que una mejora adicional en la valuación dependerá de una mayor visibilidad sobre los planes de inversión en GNL y Vaca Muerta.
Fuera del universo energético, Loma Negra aparece como una de las apuestas positivas; Morgan Stanley mantuvo su recomendación de «Sobreponderar» y fijó un precio objetivo de u$s15 por ADR. El banco destacó que los resultados del primer trimestre superaron las expectativas del consenso, mostrando un mejor desempeño en despachos de cemento, recuperación en concreto y transporte ferroviario, junto a un EBITDA por tonelada de u$s38.
El veredicto de Wall Street para las acciones argentinas
Por todo esto, el mapa que dejaron los bancos internacionales muestra a una Argentina nuevamente observada por Wall Street, aunque con una selección mucho más fina que en otros momentos del mercado. La preferencia se concentra en compañías con crecimiento real de producción, mejora de caja, reducción de deuda, exposición a Vaca Muerta o liderazgo regional probado.
En ese grupo aparecen YPF, Vista Energy, MercadoLibre, BBVA Argentina y Loma Negra como los nombres con recomendaciones más favorables. En cambio, Pampa Energía, Galicia, Supervielle y TGS quedan bajo una mirada más prudente, ya sea por valuación, liquidez, calidad de activos, flujo de caja o menor potencial de corto plazo.
Los bancos de Wall Street parecen dispuestos a pagar por historias de crecimiento comprobable, balances más ordenados y negocios con catalizadores concretos, mientras mantienen cautela sobre aquellos papeles donde el mercado ya descontó demasiado optimismo o donde la recuperación todavía depende de variables macroeconómicas frágiles.
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ECONOMIA
Cuál hubiera sido la inflación de abril si se medía con el índice actualizado que el Gobierno postergó

La inflación de abril se ubicó en 2,6%, lo que implicó una desaceleración frente al 3,4% registrado en marzo. Sin embargo, el nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya implementación quedó postergada y derivó en la salida de Marco Lavagna del Indec, habría mostrado una variación algo más elevada, aunque también en descenso respecto del mes anterior. En ambos casos, resulta la primera baja luego de 10 meses consecutivos al alza.
Según estimaciones de Equilibra, la inflación del mes pasado, con los ponderadores de la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares (ENGHo) 2017/18, fue del 3%, por debajo del 3,6% calculado en marzo. De esta manera, acumuló una suba del 13% en el primer cuatrimestre, en lugar del 12,3% informado oficialmente.
Sobre los motivos de esa brecha, la consultora señaló: “La principal explicación es que la nafta pesa casi 3 puntos porcentuales más en el IPC actualizado y en abril trepó 11,2% mensual”, explicó Equilibra. Esto ocurrió pese al congelamiento de precios en los surtidores por parte de YPF, que concentra casi el 60% del mercado.

Tomando el relevamiento del Indec, el IPC estuvo impulsado por aumentos de 2,5% en bienes y de 2,6% en servicios. La dinámica inflacionaria respondió principalmente a las subas en componentes regulados, que avanzaron 4,7% en el mes, mientras que los estacionales se mantuvieron sin variaciones.
Entre los rubros con mayores incrementos se destacaron Transporte (+4,4% mensual), Educación (+4,2%) y Comunicación (+4,1%). En contraste, Cultura y Recreación presentó un repunte más leve, de 1%, al tiempo que Alimentos y bebidas no alcohólicas desaceleró al 1,5%. En esta última división incidió la menor presión ejercida por la carne.
En este marco, el presidente Javier Milei sostuvo este jueves: “El único dato que nos trae alivio es que sea cero. Hasta que eso no pase, la lucha contra la inflación no está terminada”. Y agregó en diálogo con Neura: “Cuando uno mira otras experiencias, la baja demandó entre 7 y 12 años”.
Según el jefe de Estado, la aceleración inflacionaria que comenzó en el segundo semestre de 2025 fue resultado de un “ataque especulativo sobre la moneda por intenciones de la política de romper el programa económico”.
Para mayo, Equilibra prevé un nuevo retroceso del IPC, pero aún se ubicaría por encima del 2%. Se debe a menores variaciones en naftas y el Hot Sale, que motorizó rebajas significativas en ropa y otros rubros.
El relevamiento de precios de C&T también marca una moderación, con un nivel general proyectado en 2,2%. El fin del pico estacional de educación e indumentaria juega un rol importante, además de la relativa estabilidad en alimentos y bebidas. El Hot Sale y el ajuste acotado de los combustibles colabora en el igual sentido.

En la consultora Aldazabal subrayaron que mayo suele ser un mes de baja estacionalidad y remarcaron la decisión de YPF de aplicar un aumento de solo 1% en los combustibles, una vez finalizado el buffer de 45 días.
En términos generales, distintos analistas plantean que el proceso de desinflación será más lento de lo esperado, debido fundamentalmente a factores inerciales y mecanismos indexatorios en servicios como seguros, prepagas, colegios, internet y cable; que tienden a actualizar sus tarifas en función del avance de precios previo.
En ese sentido, la consultora LCG afirmó: “Más allá de la desaceleración de abril, las principales ‘anclas’ (actividad con crecimiento débil, mayor apertura comercial y un tipo de cambio a la baja) están mostrando ser insuficientes para desactivar completamente la inercia inflacionaria”.
“Como todos los procesos desinflacionarios son lentos, hay que insistir con la prudencia fiscal y monetaria, e intentar apelar a otras herramientas complementarias para coordinar mejor las expectativas y las remarcaciones. Seguimos proyectando una inflación en el rango 31-33% para diciembre”, añadió.
Juan Luis Bour, economista de FIEL, dijo a Infobae en Vivo que “se ve bastante lejano que la inflación empiece con 0 en la segunda mitad del año”, como había asegurado el Ejecutivo.
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