ECONOMIA
Salario mínimo: Informe de la UBA reveló de cuánto fue la pérdida del poder adquisitivo desde 2023

El Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales, parte de la Facultad de Ciencias Económicas, comparó el salario mínimo del 2023 con el actual
30/05/2026 – 18:54hs
El deterioro de los ingresos y las transformaciones en la estructura del mercado de trabajo en la Argentina continúan bajo la lupa de los principales centros académicos del país. El Área de Empleo, Distribución e Instituciones Laborales (EDIL), perteneciente al Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, presentó su último informe titulado «Panorama del Empleo Asalariado Formal y de las Remuneraciones». El documento, coordinado por los especialistas Roxana Maurizio y Luis Beccaria, arrojó conclusiones alarmantes respecto a la profunda erosión que ha sufrido la capacidad de compra de los trabajadores y los vaivenes en la estabilidad de los puestos de trabajo.
El indicador más crítico del relevamiento universitario se centró en la evolución del Salario Mínimo, Vital y Móvil, el cual acumuló una pérdida de capacidad adquisitiva real del 39,3% en comparación con los valores registrados en noviembre de 2023. De acuerdo con el análisis histórico de la UBA, este extenso proceso de contracción económica se inició formalmente en diciembre de 2023, mes en el que el poder de compra se achicó un 15% debido a la abrupta aceleración inflacionaria, profundizándose en enero de 2024 con un desplome adicional del 17%. Aunque la tendencia negativa se interrumpió de forma esporádica durante meses puntuales en los que los aumentos nominales empataron o superaron al índice de precios, la caída de fondo no logró revertirse.
Esta persistente tendencia decreciente ha arrastrado al salario mínimo a un escenario de gravedad histórica. Los peritos de la Facultad de Ciencias Económicas determinaron que el valor real del SMVM correspondiente a abril de 2026 se ubicó en un escalón inferior al registrado en el año 2001, justo antes del colapso del régimen de la convertibilidad. Asimismo, la cifra actual representa una erosión del 66% respecto del valor máximo de la serie histórica alcanzado en septiembre de 2011, lo que significa que el sueldo básico actual equivale a apenas un tercio de lo que representaba el poder de compra hace quince años en el país.
El mapa del empleo: leve repunte mensual pero balances en rojo
En lo que respecta al volumen de puestos de trabajo, el informe con información consolidada a febrero de 2026 determinó que la Argentina cuenta con aproximadamente 10 millones de trabajadores asalariados registrados en la seguridad social, según las planillas desestacionalizadas del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA). Este universo laboral contempla al empleo del sector privado, la administración pública y el personal de casas particulares. El dato novedoso del mes fue que, luego de encadenar nueve meses consecutivos de caídas, el empleo formal total interrumpió la racha negativa y registró una leve variación positiva de 8 mil nuevos puestos de trabajo respecto al mes anterior.
A pesar de este alivio mensual intermitente, la fotografía de mediano plazo continúa arrojando un balance contractivo para la masa de asalariados formales. El nivel de empleo registrado de febrero de 2026 reflejó una pérdida neta de 106 mil puestos laborales en la comparación interanual frente a febrero de 2025, marcando un retroceso del 1%. La brecha se vuelve aún más pronunciada al confrontar los datos actuales con los de noviembre de 2023, registrándose una destrucción de 290 mil empleos formales totales, lo que equivale a una caída del 3,0%. Evaluada a largo plazo, esta evolución ubica al stock de trabajadores registrados de la Argentina en un volumen similar al que el país ostentaba en junio de 2022.
Comportamiento por sectores y el impacto según el tamaño de empresa
Al analizar el comportamiento del sector privado de forma aislada, el informe detalló que el empleo formal corporativo se mantuvo sin cambios significativos en febrero, logrando detener una seguidilla de ocho meses consecutivos de retrocesos, aunque arrastra un déficit de 206 mil puestos menos que a finales de 2023. Las ramas de la Industria y el Comercio continuaron liderando de forma clara la pérdida de empleos en la medición que toma como punto de partida a septiembre de 2025, reflejando una dinámica de despidos y suspensiones que acompaña de manera lineal la contracción del nivel de actividad general de ambos sectores.
Por fuera de las ramas mayoritarias, los demás rubros productivos mostraron los siguientes comportamientos sectoriales:
- Minería: El sector experimentó una variación mensual positiva en la contratación de personal, logrando quebrar una racha contractiva de 19 meses consecutivos de caídas. De todas formas, las autoridades de la UBA aclararon que la comparación interanual de la actividad extractiva sigue arrojando un saldo negativo a pesar de este reciente crecimiento.
- Construcción: Tras haber mostrado signos de reactivación con variaciones positivas en diciembre de 2025 y enero de 2026, lo que parecía cortar el período de parálisis vivido durante gran parte del año anterior, la actividad constructora se estancó y no registró variaciones en sus planillas de personal durante febrero.
- Dinámica corporativa: La destrucción del empleo formal afectó de manera desigual según la estructura de las compañías. Las empresas catalogadas como chicas fueron las que redujeron personal de manera más marcada, mientras que las medianas lograron mantener sus estructuras sin variaciones y las grandes corporaciones fueron las únicas que registraron aumentos en sus nóminas.
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ECONOMIA
Prepagas, transporte y tarifas: uno por uno, todos los aumentos que llegan en junio

El Indec informó recientemente que la inflación de abril fue del 2,6%, el registro mensual más bajo en cinco meses. Sin embargo, ese dato no frena una nueva ronda de ajustes en servicios esenciales: desde el 1° de junio entrarán en vigencia aumentos en la medicina prepaga, el transporte público, los combustibles y los colegios privados, además de una nueva actualización en las tarifas de agua del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA).
Los incrementos responden a distintos mecanismos: algunos siguen la inflación oficial, otros aplican fórmulas que combinan el Índice de Precios al Consumidor (IPC) con costos operativos, y otros se deben a ajustes contractuales pactados de antemano.
Las empresas de medicina prepaga ya comunicaron a la Superintendencia de Servicios de Salud (SSS) los incrementos que aplicarán en junio, con subas que llegarán hasta el 2,9% según la compañía y el plan contratado. La carga de esos datos en el sistema digital de la SSS es ahora obligatoria.
Swiss Medical, Osde, Sancor Salud, Avalian y Accord Salud definieron un aumento del 2,6%, en línea con la inflación de abril. Omint irá por encima de ese valor, con subas de hasta el 2,9% dependiendo del plan. En varios casos, los ajustes también alcanzarán a los copagos.

En mayo, las cuotas habían subido un 2,7% en el AMBA y un 2,5% en el interior del país. Acumulado en los primeros cuatro meses del año, el aumento total de las prepagas ronda el 10,5%, mientras que la suba interanual promedio a nivel nacional se ubica cerca del 29,7 por ciento.
A partir de junio, los usuarios de colectivos y subte en el AMBA pagarán tarifas más altas. El incremento será de entre el 4,6% y el 4,8%, calculado sobre la base del último dato de inflación del Indec más un 2% adicional correspondiente a los costos operativos de las empresas.
En la Ciudad de Buenos Aires, las 31 líneas que circulan exclusivamente dentro del distrito verán una suba del 4,6 por ciento. El boleto mínimo de hasta 3 kilómetros pasará de $753,74 a 788,41 pesos. El tramo de 3 a 6 kilómetros costará $876,05; el de 6 a 12 kilómetros, $943,53; y el de 12 a 27 kilómetros, 1.011,07 pesos. Todos esos valores corresponden a viajes realizados con tarjeta SUBE registrada.
En la Provincia de Buenos Aires, las líneas numeradas desde el 200 en adelante tendrán un alza del 4,8 por ciento. El boleto mínimo subirá de $968,57 a 1.015,06 pesos. El tramo de 3 a 6 kilómetros quedará en $1.141,94; el de 6 a 12 kilómetros, en $1.268,80; el de 12 a 27 kilómetros, en $1.522,59; y los recorridos de más de 27 kilómetros alcanzarán los 1.790,06 pesos.

El subte y el premetro también tendrán una nueva tarifa en junio. El viaje pasará de $1.490 a $1.558,54 para quienes tengan la SUBE registrada, y se mantendrán los descuentos para los pasajeros frecuentes que realicen más de 20, 30 o 40 viajes por mes.
Además, el 15 de junio entrará en vigencia una segunda etapa de actualizaciones para las 104 líneas de colectivos de jurisdicción nacional, que conectan el Conurbano con la Ciudad de Buenos Aires. Esas líneas sumarán un 2% adicional sobre los valores vigentes al momento de ese ajuste, con lo que el boleto pasará a costar 728,28 pesos.
Los peajes porteños también se actualizarán a partir de junio, con un incremento del 4,6% que sigue la misma fórmula aplicada al transporte público: inflación de abril más un 2 por ciento.
En las autopistas 25 de Mayo y Perito Moreno, los vehículos de hasta dos ejes y hasta 2,10 metros de altura pagarán $4.518,33 en horario normal y $6.403,21 en hora pico. Las motocicletas abonarán $1.882,44 en horario normal y $3.012,29 en hora pico. Los vehículos pesados de hasta dos ejes tendrán un valor de $7.153,79, que sube a $10.542,41 en pico.

En la autopista Illia, Retiro II-Sarmiento y Salguero, el valor para autos de hasta dos ejes será de $1.882,44 en horario normal y $2.662,06 en hora pico, mientras que las motos pagarán $1.129,66 y $1.355,28 respectivamente.
Las escuelas privadas aplicarán nuevos aumentos en las cuotas a partir de junio, como consecuencia del traslado parcial de los últimos incrementos salariales docentes a los aranceles de cada institución. Los porcentajes finales dependerán del nivel de subsidio estatal que reciba cada establecimiento.

En la Provincia de Buenos Aires, las cuotas subirán en promedio entre un 4% y un 5 por ciento. En la Ciudad de Buenos Aires, el incremento se ubicará en torno al 5 por ciento.
Las tarifas de AySA registrarán en junio un nuevo ajuste de hasta el 3% mensual, dentro del esquema de recomposición tarifaria que el Gobierno nacional extenderá hasta agosto de 2026. Hasta abril, el tope de actualización era del 4% mensual; desde mayo, la autoridad regulatoria lo redujo al 3% para moderar el impacto en las boletas.
Se mantienen los descuentos del 15% para usuarios residenciales de zonales bajos, que alcanzan al 48% de los usuarios residenciales, y los beneficios de la Tarifa Social para hogares vulnerables.
ECONOMIA
Un año sin cepo cambiario: los argentinos compraron más de USD 36.000 millones en los últimos doce meses

En abril, la compra de dólares por parte de argentinos superó los USD 2.000 millones, según cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Desde que se flexibilizó el cepo cambiario en abril de 2025, las adquisiciones individuales de divisas ya superan los 36.000 millones de dólares.
El reporte sobre el Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA detalló que las personas físicas compraron en total USD 2.727 millones en billetes y vendieron 435 millones de dólares. Participaron 1,5 millones de compradores y 750 mil vendedores. Comparado con marzo, las compras aumentaron en USD 364 millones, mientras que las ventas descendieron en 31 millones de dólares.
En abril del año pasado, luego de que se flexibilizaran las restricciones para la compra de dólares, las personas físicas adquirieron 2.077 millones de dólares, según datos oficiales. Durante los primeros días tras la medida, alrededor de un millón de personas ingresaron al mercado oficial.
La demanda de divisas mantuvo un ritmo creciente en los meses posteriores: en mayo se registraron compras por USD 2.283 millones, en junio la cifra subió a USD 2.468 millones y en julio alcanzó los USD 3.473 millones de dólares. En agosto, el volumen bajó a USD 2.448 millones, mientras que en septiembre se alcanzó el pico del período, con USD 5.130 millones, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones legislativas y la mayor dolarización.
En octubre, coincidiendo con los comicios de medio término, el monto negociado se mantuvo alto pero descendió levemente a 4.731 millones de dólares. En noviembre, las compras brutas de billetes cayeron de forma significativa a USD 1.597 millones, con la participación de poco más de 1,1 millones de personas.
Durante diciembre, la demanda volvió a crecer: cerca de 1,5 millones de compradores adquirieron 2.186 millones de dólares. En enero de 2026, 1,6 millones de individuos realizaron compras por USD 2.613 millones, mientras que en febrero 1,5 millones adquirieron USD 2.368 millones, mientras que en marzo se ubicó en 2.363 millones de dólares. Desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025, el total adquirido por personas físicas en el segmento formal alcanzó los 36.028 millones de dólares.
Tras la flexibilización del cepo cambiario, los argentinos vendieron dólares por un total de USD 5.269 millones, lo que resultó en un saldo neto de compras de 30.759 millones de dólares. Si se suman las operaciones identificadas como “transferencia de divisas sin fines específicos” realizadas por el sector privado no financiero, el monto acumulado desde la apertura parcial del mercado cambiario asciende a 41.876 millones de dólares.
El equipo económico mantiene cautela respecto a una apertura total del mercado cambiario. Ya se avanzó en algunas flexibilizaciones, como permitir retiros ilimitados de dólares con tarjeta de crédito en el exterior y exceptuar a exportadores individuales de la obligación de liquidar divisas.
Sin embargo, al mismo tiempo, el mes pasado se endurecieron los controles sobre el “rulo” realizado con operaciones entre el dólar MEP y el contado con liquidación, que suelen usarse para obtener beneficios especulativos.
El Gobierno sostiene que la liberalización completa para las empresas solo se aplicará cuando el tipo de cambio y otros indicadores económicos evidencien estabilidad. “No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, señaló Santiago Bausili, titular del BCRA en una conferencia de prensa en la que presentó detalles del Informe de Política Monetaria de la entidad.
Con esa estrategia se busca evitar un retroceso, ya que restablecer restricciones después de una apertura podría acarrear mayores complicaciones. Como referencia, citan lo ocurrido durante la gestión de Mauricio Macri, que volvió a imponer el cepo cambiario en respuesta a la volatilidad registrada en el último año de su mandato.
En abril, el balance cambiario arrojó un superávit de USD 1.333 millones en la cuenta corriente, impulsado principalmente por ingresos netos en la cuenta “Bienes” por USD 2.946 millones y en “Ingreso secundario” por 10 millones de dólares. Estos ingresos fueron contrarrestados parcialmente por salidas netas en “Ingreso primario” (USD 949 millones) y “Servicios” (USD 674 millones).
La cuenta financiera también presentó un superávit de USD 1.048 millones, resultado de los aportes positivos del “Sector Financiero” (USD 1.001 millones) y del “Gobierno Nacional y BCRA” (USD 954 millones), este último explicado por ingresos provenientes de nuevas emisiones del Gobierno Nacional por USD 1.325 millones en el mercado local. Estas cifras fueron en parte compensadas por egresos netos del “Sector Privado No Financiero” (USD 479 millones) y de “Otros Movimientos Netos” (USD 428 millones).
Las reservas internacionales del BCRA se incrementaron en USD 2.464 millones, cerrando el mes pasado en 44.516 millones de dólares. Este aumento se debió principalmente a compras de divisas del BCRA en el mercado de cambios (USD 2.770 millones) y a ingresos por emisiones del Tesoro (USD 1.325 millones).
El efecto positivo fue reducido por pagos netos de capital e intereses a organismos internacionales (USD 1.051 millones), intereses de BOPREAL (USD 251 millones), una disminución en las tenencias en moneda extranjera de entidades en el BCRA (USD 205 millones) y pagos netos realizados por el BCRA a través del SML (USD 63 millones).
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ECONOMIA
¿Rinde o no el carry trade?: cuál fue el resultado en lo que va de 2026 y qué puede esperarse hasta fin de año

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Aunque las tasas de interés en pesos cayeron fuertemente en los últimos meses, el carry trade mediante inversión en bonos dio resultados positivos en “dólar contado con liquidación” en los primeros cinco meses del año, según un reciente análisis.
Concretamente, la consultora Quantum señaló que, en un contexto económico dominado por expectativas de dólar “relativamente estable”, inflación superior a esa expectativa y tasas de interés negativas (inferiores a la inflación en términos reales, pero superiores a la tasa de devaluación esperada), el período del 31 de diciembre de 2025 al 26 de mayo de este año arrojó rendimientos que en dólares “contado con liquidación” (FX CCL) fueron de 2,4% si el vehículo de inversión fueron los bonos globales GD35, hasta un 20% en Boncer, pasando por 14,3% si se hicieron depósitos a tasa Tamar (mayorista en pesos para colocaciones de más de $1.000 millones) y 16,2% si el camino del carry trade se hizo con Boncer.
En ese período, precisa el informe, la inflación fue del 14,7%, el CER arrojó un 15%, el dólar oficial cayó 3,5% y el libre 2,2%, ambos en términos nominales.
Teniendo en cuenta los resultados del carry de enero a mayo y la estacionalidad histórica de la oferta de divisas, Quantum calculó qué podría arrojar seguir con el carry en lo que resta del año en un escenario “de continuidad” y en otro de “alteración” de la situación actual. Se consideraron las emisiones en el mercado internacional que ya hicieron empresas y provincias y las que podrían realizar en el segundo semestre, la liquidación de divisas del superávit energético, que no es estacional, y la de la campaña agrícola, que viene más lenta de lo que sería esperable según la estacionalidad habitual.
Los escenarios son muy diferentes. En el “de mercado” se asume una Tamar del 22,5% anual, contra 26% en el “divergente”, y las diferencias son mucho más marcadas aún respecto del precio del dólar CCL a fin de año ($1.726 en el primer escenario, $2.012 en el segundo) y del nivel de riesgo país (400 puntos básicos si se da el primer escenario de mercado y 650 si ocurre el “divergente”).
Así, en el primer caso los rendimientos del carry se invierten respecto de lo que fueron hasta mayo. En los próximos siete meses, en CCL serían de apenas el 1,1% en depósitos a tasa Tamar, y darían perdidas del -0,9% en Lecap y del -2,1% en Boncer, mientras el rendimiento de los Globales, la peor alternativa en los primeros cinco meses, daría un saldo positivo en dólares CCL del 5%, gracias a la devaluación asumida y la reducción del riesgo país a 400 puntos, lo que implica una ganancia de capital del 4% en esos bonos. En cualquier caso, acota Quantum, mantener el carry no afectaría mucho las ganancias ya realizadas hasta el martes pasado. Ese escenario de continuidad asume que el peso sigue apreciándose como lo hizo hasta mayo, pero si reduce el ritmo de apreciación a la mitad (7,3%) y la inflación baja al 11% en el período, las opciones en pesos siguen siendo preferibles, con la Tamar rindiendo otro 8%, las Lecap el 5,9%, los Boncer el 4,6 por ciento.
El escenario “divergente” implica un deterioro general: devaluación mayor del tipo de cambio, inflación, tasas de interés y niveles de riesgo país más altos, un cuadro en el que todas las opciones implicarían rendimientos directos negativos y pérdidas en dólar CCL del 13,3% para las colocaciones Tamar, del 15% si se optó por Lecaps, del 16,1% en Boncer, contra una pérdida de “solo” 7,4% si se eligieron Globales.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Para los doce meses del año, teniendo en cuenta los resultados ya obtenidos en los primeros cinco meses, el ejercicio de Quantum arroja los siguientes resultados: ganancias de entre el 7,5% (Tamar) hasta el 17,5% (Boncer) en el escenario “de mercado” y resultados cercanos a cero en el “divergente”: pérdidas de 1,2%, 1,8% y 5,2% respectivamente si se apostó todo el año al carry en Lecap, Tamar o Boncer, y una ganancia modesta, del 0,7%, si todo el trayecto se hizo manteniendo depósitos a tasa Tamar.
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