ECONOMIA
Un año sin cepo cambiario: los argentinos compraron más de USD 36.000 millones en los últimos doce meses

En abril, la compra de dólares por parte de argentinos superó los USD 2.000 millones, según cifras del Banco Central de la República Argentina (BCRA). Desde que se flexibilizó el cepo cambiario en abril de 2025, las adquisiciones individuales de divisas ya superan los 36.000 millones de dólares.
El reporte sobre el Mercado de Cambios y Balance Cambiario del BCRA detalló que las personas físicas compraron en total USD 2.727 millones en billetes y vendieron 435 millones de dólares. Participaron 1,5 millones de compradores y 750 mil vendedores. Comparado con marzo, las compras aumentaron en USD 364 millones, mientras que las ventas descendieron en 31 millones de dólares.
En abril del año pasado, luego de que se flexibilizaran las restricciones para la compra de dólares, las personas físicas adquirieron 2.077 millones de dólares, según datos oficiales. Durante los primeros días tras la medida, alrededor de un millón de personas ingresaron al mercado oficial.
La demanda de divisas mantuvo un ritmo creciente en los meses posteriores: en mayo se registraron compras por USD 2.283 millones, en junio la cifra subió a USD 2.468 millones y en julio alcanzó los USD 3.473 millones de dólares. En agosto, el volumen bajó a USD 2.448 millones, mientras que en septiembre se alcanzó el pico del período, con USD 5.130 millones, en un contexto marcado por la proximidad de las elecciones legislativas y la mayor dolarización.
En octubre, coincidiendo con los comicios de medio término, el monto negociado se mantuvo alto pero descendió levemente a 4.731 millones de dólares. En noviembre, las compras brutas de billetes cayeron de forma significativa a USD 1.597 millones, con la participación de poco más de 1,1 millones de personas.
Durante diciembre, la demanda volvió a crecer: cerca de 1,5 millones de compradores adquirieron 2.186 millones de dólares. En enero de 2026, 1,6 millones de individuos realizaron compras por USD 2.613 millones, mientras que en febrero 1,5 millones adquirieron USD 2.368 millones, mientras que en marzo se ubicó en 2.363 millones de dólares. Desde el relajamiento de las restricciones cambiarias en abril de 2025, el total adquirido por personas físicas en el segmento formal alcanzó los 36.028 millones de dólares.
Tras la flexibilización del cepo cambiario, los argentinos vendieron dólares por un total de USD 5.269 millones, lo que resultó en un saldo neto de compras de 30.759 millones de dólares. Si se suman las operaciones identificadas como “transferencia de divisas sin fines específicos” realizadas por el sector privado no financiero, el monto acumulado desde la apertura parcial del mercado cambiario asciende a 41.876 millones de dólares.
El equipo económico mantiene cautela respecto a una apertura total del mercado cambiario. Ya se avanzó en algunas flexibilizaciones, como permitir retiros ilimitados de dólares con tarjeta de crédito en el exterior y exceptuar a exportadores individuales de la obligación de liquidar divisas.
Sin embargo, al mismo tiempo, el mes pasado se endurecieron los controles sobre el “rulo” realizado con operaciones entre el dólar MEP y el contado con liquidación, que suelen usarse para obtener beneficios especulativos.
El Gobierno sostiene que la liberalización completa para las empresas solo se aplicará cuando el tipo de cambio y otros indicadores económicos evidencien estabilidad. “No está entre nuestras prioridades eliminar las restricciones cambiarias para las empresas o que las personas jurídicas puedan atesorar dólares. Estamos enfocados en el sector externo”, señaló Santiago Bausili, titular del BCRA en una conferencia de prensa en la que presentó detalles del Informe de Política Monetaria de la entidad.
Con esa estrategia se busca evitar un retroceso, ya que restablecer restricciones después de una apertura podría acarrear mayores complicaciones. Como referencia, citan lo ocurrido durante la gestión de Mauricio Macri, que volvió a imponer el cepo cambiario en respuesta a la volatilidad registrada en el último año de su mandato.
En abril, el balance cambiario arrojó un superávit de USD 1.333 millones en la cuenta corriente, impulsado principalmente por ingresos netos en la cuenta “Bienes” por USD 2.946 millones y en “Ingreso secundario” por 10 millones de dólares. Estos ingresos fueron contrarrestados parcialmente por salidas netas en “Ingreso primario” (USD 949 millones) y “Servicios” (USD 674 millones).
La cuenta financiera también presentó un superávit de USD 1.048 millones, resultado de los aportes positivos del “Sector Financiero” (USD 1.001 millones) y del “Gobierno Nacional y BCRA” (USD 954 millones), este último explicado por ingresos provenientes de nuevas emisiones del Gobierno Nacional por USD 1.325 millones en el mercado local. Estas cifras fueron en parte compensadas por egresos netos del “Sector Privado No Financiero” (USD 479 millones) y de “Otros Movimientos Netos” (USD 428 millones).
Las reservas internacionales del BCRA se incrementaron en USD 2.464 millones, cerrando el mes pasado en 44.516 millones de dólares. Este aumento se debió principalmente a compras de divisas del BCRA en el mercado de cambios (USD 2.770 millones) y a ingresos por emisiones del Tesoro (USD 1.325 millones).
El efecto positivo fue reducido por pagos netos de capital e intereses a organismos internacionales (USD 1.051 millones), intereses de BOPREAL (USD 251 millones), una disminución en las tenencias en moneda extranjera de entidades en el BCRA (USD 205 millones) y pagos netos realizados por el BCRA a través del SML (USD 63 millones).
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ECONOMIA
El impresionante aumento en dólares y el cambio de anatomía del Merval en lo que va del gobierno de Milei

Entre fines de diciembre de 2023, a poco de asumir el gobierno de Javier Milei, y el martes pasado, el índice Merval de acciones de bolsa de Buenos Aires medido en dólares CCL aumentó un 127 por ciento. Para dimensionar ese desempeño, un informe de Quantum precisa que en el mismo período el índice Bovespa, de la bolsa de San Pablo, subió 1,6% y el índice MSCI (por Morgan Stanley Capital International) para América Latina aumentó 28%, un ritmo cinco veces menor.
Además, el informe de la consultora comparó el resultado del Merval en dólares con el del S&P 500 de Estados Unidos, que en igual período aumentó 57%. El índice porteño incluso dejó atrás al subíndice tecnológico “Magnificent 7” (por las “tecnológicas” Apple, Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Nvidia y Tesla), cuyo crecimiento fue del 97 por ciento.
Según Quantum, el extraordinario rally del Merval en dólares CCL se debe mayormente a dos factores: el “riesgo país” o costo de capital en la Argentina y a la composición particular del índice, que además tuvo un notable cambio de anatomía, con un fortísimo aumento de la incidencia de los sectores financiero y energético y una no menos notable pérdida de los sectores productores de bienes (“Materiales”), en tanto la incidencia de los “servicios públicos” mantuvo invariada su participación.
El riesgo país pasó de niveles de 1.900 puntos básicos a fines de 2023 a cerca de 420 en los últimos días. Pero, observa el informe, “a pesar de que la baja en el período es muy significativa, continúa siendo superior y menos estable que en otros países de la región”. Por caso, el riesgo de Brasil es de 200 puntos (menos de la mitad) y la tasa base o mojón del cálculo del costo total de endeudarse para la Argentina, que son los bonos del Tesoro de EEUU a 10 años, pasó de 3,88% a 4,43% en el mismo período, neutralizando unos 55 puntos de la disminución o mejora del riesgo país.

“En términos generales, la reducción del riesgo país conlleva mejores condiciones para el acceso al financiamiento del sector privado. Ello mejora las expectativas del flujo de fondos de las empresas y su rentabilidad. A menor riesgo país o costo de capital, mejores condiciones de acceso a financiamiento y perspectivas de las compañías, proceso que impacta positivamente en la valuación del índice.
La combinación de ordenamiento macroeconómico general, y fiscal en particular, y las “muy buenas expectativas sobre el futuro de sectores específicos de la economía”, resalta el informe, contribuyeron a la baja del riesgo país y a que el Merval en dólares se acerque a los máximos históricos.
No menos espectacular que el aumento del índice son los cambios en su interior. El 49% de la actual capitalización del índice (contra 45% a fines de 2023) está representada por compañías de petróleo y gas (YPF sola explica el 32%), ahora menos expuestas a medidas gubernamentales “dada la situación y evolución internacional del sector y el marco específico que se dio en Argentina para su desarrollo”, dice el informe, en referencia a los precios internacionales y el RIGI.
Mucho más impresionante aún es el aumento de la participación de los bancos y empresas financieras, que casi se duplicó (pasó del 18 al 33%), con pesos muy destacados de Grupo Galicia (13%) y Banco Macro (9%). Se trata, justamente, del sector más expuesto a la evolución del costo de capital o riesgo país y por lo tanto el más favorecido por su reducción.
El sector de servicios públicos representa el 8,6% y el de materiales/industriales el 8,1%, contra el 26,9% de fines de 2023 con fuerte participación de Mirgor en ese momento. En definitiva, la evolución del índice refleja la pérdida relativa del conjunto de empresas productoras de bienes e integrantes del sector “Materiales” de la economía.
Las variaciones por sector muestran lógicamente la misma evolución, en la que también cuentan las perspectivas de negocios.
El sector de Petróleo & Gas aumentó 183% entre 2023 y 2026, contra un aumento del 31% del mismo sector en el S&P 500. “Mientras que en el Merval el sector representa 49% de la capitalización total de mercado, en el S&P 500 es apenas el 3% del total”, dice un pasaje del informe, lo que describe cierta anomalía.
Del mismo modo, mientras el sector financiero pesa 33% en el Merval, su incidencia en el S&P 500 es del 12 por ciento. Mientras en Wall Street las acciones financieras crecieron un de por sí notable 44%, en el mercado local volaron un impresionante 230%, lo que apuntaría a que tienen con qué afrontar el preocupante aumento de la morosidad bancaria y financiera, que en abril llego a su mayor nivel en 20 años.
Por último, mientras en el S&P 500 las “Magníficas 7” de Hi Tech representan el 38% de la capitalización, en el Merval no hay empresas que puedan considerarse “tecnológicas”.
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ECONOMIA
“Antifragilidad”: según J.P.Morgan, los vencimientos de deuda de 2027 pondrán a prueba el plan financiero del Gobierno de Milei

El año electoral que se avecina no es solo un desafío político para la administración de Javier Milei. También será una prueba financiera de magnitud: los vencimientos de deuda en moneda extranjera previstos para 2027 son lo suficientemente elevados como para exigir una estrategia de pre-financiamiento activa, según advierte el banco JP Morgan en su último informe sobre la economía argentina.
El diagnóstico del banco de inversión más grande de EEUU reconoce avances en el frente fiscal, pero pone el foco en la magnitud de las obligaciones que se acumulan el año próximo y en la necesidad de diversificar las fuentes de financiamiento para hacerles frente.
El dato central que expone J.P.Morgan es contundente: para todo el año 2027, los requerimientos de divisas del sector público ascienden al 3,7% del PBI. Pero esa cifra sube al 5,3% del PBI si se incorpora el servicio de deuda del Banco Central, que incluye los Bopreal y los repos con bancos internacionales.
En términos absolutos, el banco calcula que, asumiendo una renovación total de la deuda en pesos, la brecha de financiamiento en dólares para 2027 se ubica en torno a los USD 9.000 millones, equivalente al 1,4% del PBI. Ese número se reduce a cerca de USD 4.000 millones bajo el escenario en que el BCRA logra renovar sus repos con bancos del exterior. En cualquiera de los dos casos, la brecha es significativa para una economía que todavía trabaja en la reconstrucción de sus reservas.

Para cubrir esa brecha, J.P.Morgan señala dos caminos posibles: la emisión de deuda en los mercados internacionales —“siempre que el Gobierno esté dispuesto a convalidar los rendimientos de mercado vigentes”— o el recurso a fuentes alternativas de financiamiento. La elección entre uno y otro dependerá, en gran medida, de las condiciones que ofrezca el mercado a medida que avance el calendario electoral.
Ante ese panorama, J.P.Morgan destaca que las autoridades ya trabajan proactivamente para prefinanciar las necesidades de 2027. La estrategia apunta a lo que el banco describe como construir “antifragilidad”: fortalecer la posición financiera antes de que la incertidumbre electoral genere turbulencias en el mercado de deuda.
En ese marco, la entidad contempla en sus proyecciones la colocación de USD 2.500 millones adicionales en Bonares durante el segundo semestre de este año, por sobre USD 4.000 millones ya comprometidos para 2026. Esto es, una estrategia de acumulación de fondos que se anticipe a los vencimientos de 2027, de modo de reducir la exposición a la volatilidad que suele acompañar a los períodos preelectorales en Argentina.
El banco subraya que “la escala de las obligaciones en moneda extranjera en 2027 y más allá subraya la necesidad de complementar la acumulación de reservas con opciones de financiamiento diversificadas”. En esa línea, J.P.Morgan identifica tres pilares para sostener la consistencia del programa financiero en el mediano plazo: “la disciplina fiscal sostenida, la gestión activa de pasivos y una revinculación gradual con los mercados internacionales”.
Para el tramo que resta de 2026, el diagnóstico de JP Morgan es más tranquilizador. El banco estima que las necesidades de financiamiento en moneda local entre junio y diciembre equivalen al 6,9% del PBI, y las de moneda extranjera al 1,6% del PBI.
Estas últimas, según el informe, “deberían ser manejables” incluso bajo el escenario en que solo se renueve el 80% de la deuda en pesos, gracias a los ingresos provenientes de emisiones de deuda doméstica en dólares, préstamos externos respaldados por organismos multilaterales y fondos esperados de privatizaciones.
En el frente en pesos, la tabla de usos y fuentes elaborada por JP Morgan muestra que las amortizaciones de deuda en moneda local previstas para 2027 ascienden a 110.000 millones de pesos —unos USD 60.600 millones al tipo de cambio proyectado—, con fuentes que incluyen depósitos del Tesoro en el Banco Central y nuevas colocaciones de deuda. La brecha en pesos para ese año se estima en 34.347 millones de pesos, equivalente al 3,3% del PBI.
El otro costado del análisis de JP Morgan refuerza la solidez del esquema macroeconómico. El banco señala que “el compromiso de la administración Milei con el equilibrio fiscal permanece intacto”, pese a la caída de los ingresos registrada en lo que va del año.
En mayo, el superávit primario superó las estimaciones del propio banco, con un resultado positivo de USD 1.400 millones que llevó el acumulado del año al 0,8% del PBI. El resultado global —que incluye el pago de intereses— también arroja superávit, en este caso del 0,2% del PBI, en línea con el nivel registrado en el mismo período del año anterior. Medido en los últimos doce meses, el superávit primario corre al 1,4% del PBI.
Para todo 2026, JP Morgan proyecta un presupuesto equilibrado. El banco estima que un superávit primario del 1,5% del PBI será suficiente para cubrir los pagos de intereses. Por el lado de los ingresos, espera una suba de 0,5 puntos del PBI, impulsada principalmente por ventas de activos estatales —equivalentes al 0,3% del PBI— y una recuperación de los ingresos vinculados a la actividad en el segundo semestre. Ese incremento quedaría compensado, en parte, por un mayor gasto social, con nuevos compromisos que incluyen mayores transferencias para el financiamiento universitario.
JP Morgan advierte que, a medida que se consolide el impulso de la actividad económica, la estrategia de consolidación fiscal tenderá a virar: pasará de centrarse en la contención del gasto hacia una mayor movilización de ingresos. En términos de nivel, el gasto primario todavía se ubica un 29% por debajo del promedio de 2017-2019, con caídas particularmente pronunciadas en subsidios económicos —60% menos— y en inversión pública —76% por debajo de aquel período.
ECONOMIA
En los últimos 17 meses se importaron 67 millones de pares de calzado: el sector pide crédito y mantener las medidas antidumping contra China

Al igual que la industria textil, el sector del calzado atraviesa una crisis derivada principalmente de la falta de consumo y de la competencia con las importaciones. En 2025, las compras al exterior alcanzaron los 51 millones de pares, por un monto de USD 721 millones. Esto representó un aumento del 38% en cantidades y del 20% en valores respecto del año previo.
En tanto, en los primeros cinco meses de 2026, las importaciones totalizaron 16 millones de pares, según los últimos datos disponibles de la Cámara de la Industria del Calzado (CIC). De este modo, en los 17 meses que van de enero 2025 a mayo 2026 se importaron 67 millones de pares.
Como resultado, la producción viene en declive: de acuerdo al Indec, en el primer cuatrimestre, el rubro registró una caída del 24% en relación con igual período de 2025 y del 22,1% en comparación con 2024.
“En los primeros cinco meses de 2026, las importaciones totalizaron 16 millones de pares”
CIC detalló también que el año pasado, se fabricaron 80,4 millones de pares, 14,5% menos que en 2024 y 25,6% respecto de 2023. La caída se reflejó también en la disminución de empleo y de empresas: desde noviembre de 2023 hasta diciembre de 2025, se perdieron 6.014 puestos de trabajo y cerraron 165 unidades productivas.
En esa línea, meses atrás se conoció que John Foos dejaría de fabricar zapatillas en su planta de Beccar, provincia de Buenos Aires, para importar desde Asia. En Córdoba, cerró Gomas Gaspar, que desde hace más de 30 años se dedicaba a la producción de suelas y bases para calzado.

El Grupo Dass, fabricante de zapatillas para grandes marcas internacionales como Nike, Adidas, Umbro, Fila y Asics; atraviesa un proceso de ajuste y ya desvinculó a 43 empleados. Por su parte, Viamo entró en concurso preventivo de acreedores, tras efectuar despidos y cerrar locales.
Emanuel Fernández, dueño de Zapatillas Kioshi, dijo: “La situación del sector está bastante mal. Nosotros tuvimos que reducir personal, pasando de 120 a 15 empleados; y achicamos mucho la gama de productos, nos estamos enfocando en un nicho deportivo”. Además, afirmó que están haciendo un mix entre producción e importación y tercerizando algunos procesos.
El empresario destacó: “La venta está costando, principalmente por el cierre de comercios que no pueden afrontar los alquileres. Ni lo importado se está vendiendo”. Y mostró preocupación porque en diciembre se terminan las medidas antidumping contra China: “Sería un golpe letal para el sector si no se renuevan”.
Según la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), en mayo las ventas del rubro Calzado y marroquinería presentaron un descenso de 0,2% interanual y acumularon un retroceso de 0,9% en los primeros 5 meses del año. No obstante, en términos mensuales avanzaron 3,1 por ciento.
Nosotros tuvimos que reducir personal, pasando de 120 a 15 empleados; y achicamos mucho la gama de productos, nos estamos enfocando en un nicho deportivo (Fernández)
CAME resaltó: “El volumen de ventas se sostuvo mediante la aplicación de descuentos en efectivo, esquemas de financiación y acciones promocionales. El canal físico mantuvo su predominio operativo debido a la necesidad de prueba del artículo. Paralelamente, la rentabilidad experimentó una fuerte presión por el incremento de costos fijos y el comercio informal, forzando a los establecimientos a liquidar inventario anticipadamente para asegurar la rotación de stock”.
Fabián Castillo, presidente de la Cámara de Comercio del Calzado, contó que mientras que transitan un momento recesivo, se están dando cambios en los hábitos de consumo, especialmente en el público sub-40, que prioriza moda y compra por redes, motivo por el cual considera necesario adaptarse constantemente.
Explicó que las ventas venían cayendo, sobre todo en verano, pero en el último mes repuntaron por las bajas temperaturas, que impulsaron la reposición de calzado de invierno. Lo que más se está comercializando son las botas tipo australianas, dado su precio (alrededor de $50.000) y que son abrigadas.

En cuanto a las importaciones, Castillo opinó que siempre pueden traer problemas vinculados a la diferencia de talles y a las dificultades de hacer cambios en caso de fallas. Aparte señaló que muchos de los productos que ingresan son de mala calidad, con lo cual la industria nacional tiene ventaja.
CIC mencionó varios problemas estructurales del sector. Entre los más importantes se encuentran:
- Asimetría regulatoria: la reducción de aranceles y la flexibilización de los mecanismos de control aplicables a productos importados no ha sido acompañada por la implementación de instrumentos equivalentes de fortalecimiento y promoción para la industria nacional
- Alta carga tributaria y costos sistémicos: la estructura impositiva acumulativa a nivel nacional, provincial y municipal, sumada a costos logísticos, financieros y laborales, incrementa significativamente el costo final, reduciendo márgenes y competitividad frente a las importaciones y la oferta informal
- Contrabando y falsificación marcaria: afectan la competitividad al introducir productos que no cumplen con los estándares legales, tributarios y de calidad vigentes. El ingreso se produce principalmente a través de pasos fronterizos identificados como críticos —Jama (Jujuy), Sico (Salta), Aguas Blancas (Salta) y Bernardo de Irigoyen (Misiones)—
- Alta informalidad en la cadena de valor: la existencia de talleres no registrados y eslabones informales en la cadena productiva implica competencia desleal, precarización laboral y dificultades en la trazabilidad del producto
- Dificultad de las pymes para acceder a financiamiento: esto restringe la inversión en tecnología y ampliación de la capacidad instalada

En este marco, la entidad aseguró que se pueden tomar varias medidas para ayudar a paliar la situación:
- Fortalecer el control y regulación de plataformas internacionales de comercio electrónico para evitar la competencia desleal
- Implementar tarifas eléctricas diferenciadas para pymes industriales
- Promover créditos para pymes manufactureras, con tasas de interés subsidiadas y plazos adaptados a los ciclos productivos, destinados a capital de trabajo y modernización
- Impulsar la reducción progresiva o eliminación de Ingresos Brutos para la fabricación de calzado
- Reincorporar valores criterio en la importación y reforzar controles aduaneros a fin de prevenir prácticas como la subfacturación y triangulación indebida
- Limitar la aplicación automática de embargos sobre cuentas bancarias de pymes por deudas fiscales, priorizando alternativas de regularización para evitar la paralización de actividades
- Establecer una moratoria con condonación parcial de intereses y planes de pago accesibles para regularizar deudas fiscales y de seguridad social.
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