POLITICA
Ley de sociedades: con la reforma, Milei busca adaptar las reglas del juego para el desembarco de empresas tecnológicas

Apenas una semana después de enviar al Congreso el denominado “Súper RIGI” para atraer inversiones en inteligencia artificial, centros de datos e infraestructura tecnológica, el Gobierno presentó una reforma integral de la ley general de sociedades (19.550) destinada a adaptar el marco jurídico argentino a esas nuevas actividades.
La iniciativa, que ingresó el viernes al Senado, propone reemplazar una norma con más de cincuenta años de vigencia por un régimen más flexible para la constitución, organización y financiamiento de empresas.
Entre otros cambios, crea nuevas figuras societarias vinculadas a blockchain e inteligencia artificial, habilita una mayor autonomía para que los socios definan sus reglas internas y permite que determinadas controversias puedan resolverse mediante arbitrajes internacionales y bajo legislación extranjera.
Combinado con el “Súper RIGI”, el proyecto muestra una estrategia más amplia del Gobierno: no solo atraer industrias que hoy tienen escasa o nula presencia en la Argentina, sino también modificar las reglas societarias para facilitar su radicación y funcionamiento. El régimen de promoción enviado la semana pasada apunta específicamente a actividades que el Poder Ejecutivo define como industrias “del futuro”, vinculadas a infraestructura tecnológica estratégica y proyectos todavía experimentales en el país.
La reforma de la ley de sociedades, sin embargo, anticipa debates. Entre otros puntos, la nueva libertad contractual, la posibilidad de recurrir a derecho extranjero en determinadas relaciones societarias y la reducción de controles formales podrían abrir interrogantes sobre los mecanismos de fiscalización y transparencia de estructuras empresariales complejas. La simplificación y desregulación podría convertir al país en un destino predilecto para la evasión, el lavado de activos u otras maniobras ilícitas.
También aparecen cuestionamientos sobre la incorporación de organizaciones basadas en blockchain y contratos inteligentes, cuyos protocolos -el código- podrían quedar parcialmente fuera del alcance de los controles administrativos ordinarios.
En los fundamentos del proyecto, el Poder Ejecutivo sostiene que la actual ley 19.550 “ha demostrado ser insuficiente para responder a las transformaciones del entorno económico, tecnológico y jurídico de las últimas décadas” y argumenta que resulta necesario contar con estructuras societarias “más simples, flexibles y tecnológicamente compatibles”.
Nuevas figuras
El aspecto más novedoso de la iniciativa es la incorporación de nuevas estructuras pensadas para modelos de negocios digitales.
La principal es la Sociedad Descentralizada Autónoma Operativa (DAO), una figura inspirada en las organizaciones descentralizadas que funcionan mediante blockchain y contratos inteligentes. El proyecto establece que podrá operar de manera total o parcialmente autónoma a través de protocolos tecnológicos -el código- previamente definidos y que sus integrantes podrán participar mediante tokens u otros activos digitales.
El Gobierno sostiene que esta incorporación responde a “la aparición de nuevas formas de organización económica que, de no contar con reconocimiento jurídico, pueden operar en zonas de incertidumbre, informalidad o falta de responsabilidad claramente atribuible”.
Pero su inclusión abre interrogantes regulatorios. El proyecto limita el acceso de los organismos de control a partes del software que gobierna el funcionamiento de estas organizaciones, salvo orden judicial. Como en una DAO ese código define buena parte de las decisiones y operaciones de la sociedad, podría dificultar las tareas de fiscalización.
En una DAO, por ejemplo, muchas decisiones que en una empresa tradicional toman directivos o accionistas quedan programadas en el sistema y se ejecutan automáticamente.
La reforma también crea la figura de la sociedad automatizada, definida como aquella que desarrolla su actividad mediante sistemas algorítmicos autónomos o agentes de inteligencia artificial sin requerir intervención humana constante. En estos casos, la sociedad deberá incorporar la expresión “automatizada” en su denominación y responder por los daños que puedan ocasionar esos sistemas.
A la vez, el proyecto incorpora definitivamente a las Sociedades por Acciones Simplificadas (SAS) dentro de la ley general. La figura, creada durante el gobierno de Mauricio Macri para facilitar la creación de empresas, conserva su lógica de constitución rápida y flexible, aunque ahora queda integrada al régimen societario general.
La iniciativa también flexibiliza el objeto social, habilita la unipersonalidad en todos los tipos societarios, digitaliza trámites y documentación, facilita las reuniones remotas y elimina diversas exigencias registrales que el Gobierno considera burocráticas.
Arbitraje internacional y derecho extranjero
Uno de los cambios más sensibles habilita que las sociedades que no realicen oferta pública puedan pactar que determinadas relaciones internas se rijan por derecho extranjero o por principios del derecho mercantil internacional. También permite establecer tribunales arbitrales fuera de la Argentina para resolver conflictos societarios.
El Gobierno argumenta que la medida busca otorgar previsibilidad a emprendimientos con participación de inversores extranjeros y estructuras internacionales.
El texto aclara que esa libertad contractual no alcanza a cuestiones vinculadas con la existencia de la sociedad, la protección de terceros, la responsabilidad frente a acreedores o los procesos de liquidación, que continuarán regidos por normas argentinas.
La iniciativa fue elaborada principalmente por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, que conduce Federico Sturzenegger, en conjunto con la Secretaría Legal y Técnica, a cargo de María Ibarzábal Murphy, y el Ministerio de Justicia. Lleva las firmas del presidente Javier Milei, del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y del ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
el denominado “Súper RIGI”,ingresó el viernes al Senado,@madorni,@JMilei,https://t.co/mYGOIAYhDB,May 29, 2026,Delfina Celichini,Senado de la Nación,Conforme a,,Billeteras virtuales. La investigación de $LIBRA se frena por la falta de recursos tecnológicos para seguir la ruta del dinero,,Solo en Off. La curiosa SIDE de Santiago Caputo, entre balazos virales y comunicados sanitarios,,Autos y efectivo. Investigan al extitular de Trenes Argentinos del mileísmo por supuestas coimas en el gobierno anterior,Senado de la Nación,,Arbitrariedad en el poder. La represalia del Estado por “portación de parentesco”,,»Ataque directo». Fuerte rechazo a la decisión del Gobierno de vetar el ascenso de una candidata a jueza por ser la cuñada de un periodista,,Tensión en el Senado. Pro y otros aliados se diferencian del oficialismo y buscan sostener el pliego de la jueza Michelli
POLITICA
El mensaje de respaldo de Sergio Massa a Lula para las elecciones presidenciales de Brasil

El exministro de Economía y líder del Frente Renovador Sergio Massa expresó su apoyo a la reelección de Luiz Inácio Lula da Silva con un mensaje publicado en X, donde incluyó las banderas de Brasil y Argentina junto a un corazón rojo. La señal del exministro de Economía argentino se da en la jornada de la primera vuelta de las elecciones generales brasileñas.
Lula, de 80 años, busca su cuarto mandato, que sería el último según anticipó durante la campaña. El presidente compite con la fórmula del Partido de los Trabajadores (PT) junto a Geraldo Alckmin, en una elección que también renueva gobernaciones, bancadas legislativas y parte del Senado.
El respaldo se inscribe en una relación que Massa y Lula sostienen desde hace años. En julio de 2023, cuando era ministro de Economía y candidato presidencial de Unión por la Patria, Massa mantuvo un encuentro informal con el mandatario brasileño durante la Cumbre del Mercosur celebrada en Ciudad de Iguazú. En ese momento, ambos analizaron alternativas de financiamiento del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES) para empresas vinculadas a la construcción del Gasoducto Néstor Kirchner.

La expresión de apoyo también llega luego de que el Frente Renovador, espacio que conduce Massa, cuestionara la confrontación entre el gobierno de Javier Milei y Lula. En julio, el massismo sostuvo que la escalada diplomática podía perjudicar la producción, el empleo, las pequeñas y medianas empresas y el comercio con Brasil, al que definió como el principal socio comercial de Argentina. El planteo se produjo después de que el Gobierno brasileño llamara a consultas a su embajador en Buenos Aires tras declaraciones de Milei contra Lula.
Más de 158 millones de brasileños están habilitados para votar
La elección se celebra este domingo 4 de octubre, con los centros de votación abiertos hasta las 17, según la hora de Brasilia. De acuerdo con la cobertura de Infobae, más de 158 millones de ciudadanos están habilitados para participar en los comicios, que cuentan con 13 candidaturas presidenciales validadas por la Justicia Electoral.
El principal adversario de Lula es el candidato Flávio Bolsonaro, candidato del Partido Liberal (PL) e hijo del expresidente Jair Bolsonaro. La disputa concentra la atención de la elección presidencial, aunque la jornada también define autoridades estaduales y legislativas.
Para imponerse sin una segunda instancia, una fórmula presidencial debe reunir más del 50% de los votos válidos, sin contar los sufragios nulos ni en blanco. Si ningún candidato alcanza ese umbral, Brasil realizará un balotaje el 25 de octubre.
Los sondeos difundidos durante los últimos días mostraron una carrera ajustada. Una medición de Quaest ubicó a Lula con 46% de los votos válidos y a Flávio Bolsonaro con 45%, mientras que otros relevamientos también proyectaban una definición en segunda vuelta.
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POLITICA
Se tensa el vínculo entre Argentina y Reino Unido por Malvinas: los próximos pasos en la disputa por el petróleo

A 14.000 kilómetros de las Islas Malvinas, el Foreign Office en Londres, a través de la subsecretaria parlamentaria Uma Kumaran convocó este miércoles a la embajadora argentina Mariana Plaza y trasladó el conflicto por el petróleo del Atlántico Sur al corazón de la relación bilateral. El mensaje fue directo: la decisión del presidente Javier Milei de impulsar un arbitraje internacional para frenar el proyecto petrolero Sea Lion plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido. No es sólo un rechazo jurídico. Es una advertencia diplomática.
La respuesta llegó horas después de que Buenos Aires notificara a Londres el inicio del procedimiento de arbitraje bajo el Anexo VII de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), con un plazo de dos semanas para detener el proyecto o enfrentar una demanda ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar (TIDM) en Hamburgo.
La escalada diplomática coincidió con un seminario de política oceánica convocado que se realizó en la ciudad de Buenos Aires y que reunió a diplomáticos, militares, académicos y funcionarios provinciales para debatir el futuro del Atlántico Sur. Planeado como un foro técnico, terminó como una demostración de que la cuestión Malvinas atraviesa la agenda de la política.
Según se informó de manera oficial, Kumaran calificó la decisión argentina de recurrir al mecanismo de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar) como “el último intento de socavar los derechos y los medios de vida del pueblo de las Malvinas”.

La funcionaria fue más lejos y llevó la controversia al plano de la relación bilateral: “Tal comportamiento plantea interrogantes sobre la confiabilidad de Argentina como socio del Reino Unido”, afirmó. Londres sostuvo que los esfuerzos de Buenos Aires por obstruir la actividad económica en las islas “no son actos de un compromiso internacional responsable”, sino intentos deliberados de afectar “la prosperidad y la seguridad económica de un pueblo autogobernado”. La funcionaria británica reafirmó que los isleños “han elegido libre y democráticamente su futuro” y que tienen “todo el derecho a desarrollar y gestionar sus recursos naturales sin intimidación, coacción o interferencia de terceras partes”.
En simultaneo hubo una reacción parlamentaria igualmente firme. El diputado Andrew Rosindell, uno de los defensores más activos de los isleños en la Cámara de los Comunes, llamó a rechazar el ultimátum de plano. “El Reino Unido no puede ser intimidado por gobiernos extranjeros para que sacrifique a su gente, su soberanía o su territorio”, escribió en sus redes. Rosindell recordó que en el referéndum de 2013, el 99,8% de los habitantes de las islas votó por permanecer bajo soberanía británica, y advirtió que Londres no debe “repetir la capitulación de los chagossianos y traicionar a los isleños”.
Este jueves, el gobierno argentino rechazó las críticas de Reino Unido y desafió a las autoridades británicas a dirimir el caso Sea Lion en la justicia internacional. Según la Cancillería, someter una controversia a un tribunal internacional imparcial “es el acto más responsable que puede realizar un Estado”.
Rockhopper mantiene su planificación
La respuesta más clara de las empresas involucradas llegó también este miércoles. El director ejecutivo de Rockhopper, Sam Moody, ratificó en el informe semestral presentado ante la Bolsa de Valores de Londres que “el primer petróleo sigue teniendo como objetivo el primer trimestre de 2028” y que la compañía entra al segundo semestre del año “totalmente financiada” hasta el inicio de la producción. Rockhopper recaudó USD 180 millones mediante una colocación de acciones y otros USD 20 millones a través de una oferta abierta que superó el 118% de las suscripciones disponibles.

Moody describió las acciones del gobierno de Milei como un período de “mayor atención mediática y política” sin impacto sobre el cronograma y ponderó el “continuo y firme respaldo” del gobierno del Reino Unido y de las autoridades isleñas. Es el primer documento regulatorio de la empresa que menciona de forma explícita las amenazas argentinas y descarta formalmente su efecto sobre el proyecto.
El proyecto Sea Lion se desarrolla a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago, en la Cuenca Malvinas Norte. Navitas Petroleum, de capital israelí, controla el 65% de la participación; Rockhopper retiene el 35% restante. Las reservas estimadas ascienden a 1.700 millones de barriles. La primera fase contempla 11 pozos y una plataforma flotante con capacidad de hasta 55.000 barriles diarios; las etapas posteriores apuntan a 200.000 barriles por día hacia 2030.
Escalada legal y diplomática
El ultimátum argentino y la advertencia diplomática británica es el punto más alto de una presión que viene escalando hace semanas. El 3 de septiembre, Milei utilizó una cadena nacional para advertir que cualquier compañía vinculada al proyecto quedaría excluida de operar en la Argentina: “Quienes operan en nuestras islas a espaldas del Gobierno argentino tendrán que elegir entre una apuesta ilegal en un territorio disputado y una operación rentable y segura en un país soberano”, sostuvo. La amenaza implícita es el acceso a Vaca Muerta, la formación de esquisto patagónica que produce más de 600.000 barriles diarios.
Al día siguiente, las empresas de servicios petroleros Schlumberger (SLB), Halliburton y Baker Hughes anunciaron que no participarán en proyectos hidrocarburíferos en las islas ni en los espacios marítimos circundantes. Las acciones de Rockhopper cayeron un 6,3% en Londres y las de Navitas perdieron más de un 2% en Tel Aviv.
El canciller Pablo Quirno confirmó el envío de unas 180 notificaciones a empresas vinculadas al petróleo en las islas. La Cancillería presentó al menos tres denuncias penales ante tribunales argentinos contra diez compañías y sus directivos, y envió al Congreso un proyecto de ley que contempla penas de hasta 20 años de prisión para quienes extraigan recursos en el área sin autorización argentina, y que comenzó a tratarse este miércoles.

El 16 de septiembre, la jueza federal Mariel Borruto, del tribunal de Tierra del Fuego, emitió una medida cautelar que ordena a Navitas y a Rockhopper detener las perforaciones hasta que las autoridades ambientales argentinas puedan expedirse, aunque reconoció en el propio texto que su cumplimiento “depende de la cooperación internacional y de la conducta” de las empresas.
Qué viene después del ultimátum
El plazo de dos semanas fijado por Milei vence a mediados de octubre. Si el Reino Unido no frena el proyecto, Argentina adelantó que recurrirá al TIDM en Hamburgo para solicitar medidas provisionales. El mecanismo está previsto en la Convemar: mientras el tribunal arbitral del Anexo VII no esté constituido —un proceso que puede llevar meses—, el TIDM puede dictar órdenes de emergencia para proteger los derechos en disputa.
El canciller Quirno aclaró que el arbitraje no tiene como objeto resolver la disputa de soberanía sobre las islas, sino la explotación unilateral de hidrocarburos. “Es la primera vez que Argentina somete a un tribunal internacional la causa Malvinas en cuanto a la explotación de hidrocarburos”, afirmó. La Argentina ya recorrió este camino antes: en 2012, cuando la fragata ARA Libertad quedó retenida en el puerto de Tema, en Ghana, Buenos Aires recurrió al mismo mecanismo y el TIDM ordenó por unanimidad la liberación del buque en menos de un mes.
Sin embargo, el caso Malvinas tiene un obstáculo que el de la fragata no tenía: la soberanía sobre el territorio está en disputa, y la Convemar regula espacios marítimos, no la titularidad territorial. Además, al ratificar el tratado, la Argentina declaró que no acepta los procedimientos obligatorios para controversias de delimitación marítima y títulos históricos, un argumento que el Reino Unido podría usar como defensa. Londres ya sostuvo que las actividades de Sea Lion se realizan “en pleno cumplimiento del derecho internacional, incluida la Convemar”.

En este contexto, se realizó el Seminario de Políticas Oceánicas celebrado este miércoles en la Casa de Gobierno, en CABA, organizado en forma conjunta por la Cancillería, el gobierno porteño, y el Consejo Federal de Relaciones Exteriores y Cooperación (Coferrec), que reunió a representantes de la Armada, la Prefectura Naval, el Servicio de Hidrografía Naval, provincias con litoral, autoridades portuarias, el sector productivo y la academia.
Entre los expositores estuvo el embajador Javier Figueroa, coordinador de Políticas Oceánicas y Atlántico Sur de la Cancillería, quién advirtió que el conflicto de soberanía tiene consecuencias que exceden el territorio en disputa. “Tener una disputa de soberanía sobre aproximadamente el 40% de nuestros espacios marinos nos plantea enormes desafíos”, señaló. Uno de los más concretos -indicó- es la llamada milla 201: una franja del Atlántico Sur donde operan entre 400 y 500 buques pesqueros por año sin ningún marco normativo, porque Argentina no puede avanzar en mecanismos multilaterales de regulación pesquera más allá de la milla 200 mientras el Reino Unido pretenda ser reconocido como Estado ribereño. “Eso nos impone ciertas restricciones en la definición de políticas”, afirmó.
El diplomático, a su vez, describió una agenda oceánica que va más allá del conflicto por Sea Lion, como la regulación de la plataforma continental y combate de la pesca ilegal no declarada. En paralelo, señaló que Argentina mantiene diálogos oceánicos bilaterales con Brasil, Uruguay, Chile, Perú y Ecuador, y negocia declaraciones conjuntas para coordinar posiciones en organismos internacionales. “No veo por qué no podemos lograr en economía azul lo que logramos en industria nuclear”, afirmó Figueroa. “Tenemos todo.”
En tanto, Fulvio Pompeo, secretario general y de Relaciones Internacionales del gobierno porteño, abrió la jornada con una referencia directa al conflicto: “Nuestros legítimos derechos de soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte de un consenso que atraviesa a toda la sociedad argentina”. El funcionario vinculó esa posición con el reconocimiento internacional del límite exterior de la plataforma continental argentina, producto de décadas de trabajo técnico y diplomático que calificó como “una verdadera política de Estado”.
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POLITICA
Caso Chocolate: la trama de la votación de 38 segundos, los 50 memos que reclama la Justicia y el comunicado del “Día del Ñoqui”

Una oscura votación exprés de la Honorable Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires, revelada por TN, devolvió a todas las pantallas, a las tapas y los editoriales de los diarios en las últimas semanas, al “caso Chocolate”, un escándalo de corrupción mayúsculo sacado a la luz también este canal, hace ya tres años. La noticia, en este nuevo capítulo de la trama, fue la renuencia de los diputados con mandato vigente a informar qué diputados -de mandato actual o cumplido- están implicados en la contratación de los prestanombres del esquema.
La votación duró apenas 38 segundos, fue el 28 de mayo de 2026 y, como ya se sabe, resolvió convalidar algo que había decidido la Mesa Directiva de la Cámara baja: archivar los oficios de Betina Lacki, fiscal de La Plata que les requería 50 “memos de propuesta de designación”, incluido el del propio Julio Rigau, alias “Chocolate”. Como se sabe también, esto viajó en un proyecto de resolución del diputado de La Cámpora Facundo Tignanelli que dice: “Ratifícase todo lo actuado por la Mesa Directiva”, unas 7.800 resoluciones administrativas.
Este recaudador, vale recordar, vaciaba cajeros del Banco Provincia de La Plata con tarjetas de débito de gente que no trabajaba pero tampoco cobraba (sólo prestaba el nombre). No se trata de indigentes: en esa lista hay desde gente humilde hasta profesionales y propietarios de comercios, pasando por personal de una cueva financiera situada a 400 metros de la Legislatura, y miembros de mutuales platenses que viven de hacer préstamos a empleados públicos que no llegan a fin de mes (policías, docentes, etc.).
A “Chocolate” Rigau, contratado en Diputados desde 2002 como electricista, no le importaba que su rutina diaria fuera advertida por testigos, ni que lo registraran las cámaras de seguridad. De hecho, iba siempre a vaciar los cajeros con la misma ropa, lo que facilitó la tarea de los investigadores al estudiar sus movimientos en las filmaciones de los cajeros. Pasaba horas en esta tarea, al punto de que se lo ve elongar las piernas en las sucursales del banco, luego de horas de pie extrayendo billetes. En las madrugadas, también se cruzaba allí con “chocolates” que se dedicaban a lo mismo que él: sacar plata con muchas tarjetas, pero que no conducen al peronismo sino al radicalismo.
La caída de “Chocolate” en septiembre de 2023 no se produjo adrede. No surgió de “una operación política”, como se señaló inicialmente, sin comprender la transversalidad de este sistema de financiamiento de la política. El recaudador tampoco fue denunciado por “un cliente” del banco, como se suele repetir. Al revés: lo expuso alguien que no podría haber sido cliente de ningún banco: vivía en la indigencia, usaba los cajeros como refugio, no sabía leer ni escribir, y le pidió dinero (para comer). Él lo expuso: lo veía como un ladrón común, no sabía que la “banda de plata” que sacaba con “muchas tarjetas” (así lo resumió en una entrevista con Somos Buenos, TN) se vinculaba con la política.
Rigau no le dio un peso. Tal vez no fue por tener duro el corazón (era un militante social), sino por lo duro que era este régimen con él. Sus jefes inmediatos lo trataban como un verdadero esclavo, le hablaban con violencia, y no le dejaban desviar un centavo de este esquema. Aunque, muchas veces, Chocolate rompía estas reglas y les “prestaba” plata por izquierda a los prestanombres -plata de sus propios sueldos-, que le tenían que devolver rápido, para no afectar los intrincados guarismos de las rendiciones que él debía hacer a sus superiores.
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