POLITICA
Qué provincias fueron las más beneficiadas con ATN en la gestión de Milei

En el marco de las negociaciones con las provincias para conseguir apoyos en el Congreso, el Gobierno Nacional reactivó en marzo pasado el reparto de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), transferencias de la Nación a las provincias no automáticas, que no se rigen por los porcentajes de la coparticipación federal.
Si bien los ATN fueron creados para asistir a las provincias ante situaciones de emergencia y desequilibrios financieros, en la práctica, históricamente fueron utilizados discrecionalmente según la cercanía política o como moneda de intercambio en busca de apoyos legislativos. Su asignación está en manos del Ministerio del Interior, hoy a cargo de Diego Santilli.
Fuente de esa cartera señalaron a Infobae que “esa herramienta de asistencia financiera a las provincias se utiliza regularmente, es de público conocimiento y se informa de manera transparente”. Agregaron que “algunas provincias han solicitado estos fondos porque tienen obligaciones que afrontar en sus territorios”, como desequilibrios financieros o por emergencia climática, y que “esos desequilibrios se deben en parte por el proceso que comenzó en Argentina de ordenamiento de cuentas”.
Las transferencias de ATN este año se concretaron en marzo y abril. En mayo no hubo desembolsos. Así, desde enero hasta el comienzo de junio, el reparto desde la cartera de Interior fue, en total, de $121.000 millones. Tuvieron como destinatarias 13 provincias, todas gobernadas por mandatarios aliados, entre los cuales hubo un solo peronista, el catamarqueño Raúl Jalil, de buen diálogo con la Casa Rosada.

De dónde salen los fondos
La ley que creó los ATN dispone que, del total de impuestos coparticipables, el 42,34% se los quede el Gobierno nacional, el 56,66% se reparta entre las provincias de forma automática, y el 1% restante se reserve para estos aportes destinados a atender emergencias de distinta índole en las provincias.
Pero esos $121.000 millones distribuidos por la Nación en lo que va de 2026 son poco más del 25% de lo recaudado hasta finales de mayo. Según fuentes de Interior, de enero al 31 de mayo, el fondo de ATN recaudó $469.681 millones. Sin embargo, el saldo actual acumulado sin distribuir es muy superior: $1.906.054 ($1,9 billones).
Justamente, el monto de ATN que el Gobierno nacional retiene y no reparte fue uno de los principales reclamos de los gobernadores, tanto aliados como opositores, el año pasado. Los mandatarios presionaron para que sean distribuidos en forma automática según el porcentaje que recibe cada uno de acuerdo a la Ley de Coparticipación.
En línea con ese pedido, la Cámara de Diputados – con una amplia mayoría de votos de la oposición – sancionó el 20 de agosto del año pasado y convirtió en ley un proyecto que obligaba al Poder Ejecutivo a distribuir de manera automática y bajo los parámetros de esa ley, el 1% de los ATN. Eliminaba, así, la discrecionalidad de la Casa Rosada en el manejo de esos fondos.
Apoyaron la iniciativa distintos bloques opositores: desde Unión por la Patria, Encuentro Federal y Democracia para Siempre hasta Por Santa Cruz y parte de la UCR.
En la Cámara alta, la iniciativa también había cosechado el 10 de julio un amplio apoyo de 56 votos a favor y solo uno en contra (el de Luis Juez). Hubo 15 senadores ausentes de LLA, la UCR, el PRO, Cambio Federal y el Movimiento Neuquino.
Sin embargo, el 11 de septiembre, el Presidente vetó la norma y devolvió el proyecto al Senado. El argumento de la Casa Rosada fue que ponía en riesgo el equilibrio fiscal de la administración nacional.
La Cámara alta rechazó el veto y ratificó la norma el 18 de septiembre, por 59 votos afirmativos, 9 negativos y 3 abstenciones. Pero Diputados no trató la insistencia en la norma sancionada y el veto siguió vigente.

Las provincias más beneficiadas
Infobae relevó todos los ATN que la Nación le transfirió a las provincias en lo que va de la gestión de Javier Milei, según la sintonía política de sus gobernadores con el Poder Ejecutivo libertario y negociaciones mediante.
Fueron, en total, $374.300 millones y se hicieron bajo el concepto de distintas emergencias: desde climática, ígnea o hídrica hasta la económica, alimentaria, socio sanitaria, o por desequilibrios financieros.
Pero no todas las provincias fueron beneficiadas con estos aportes discrecionales. De los 24 distritos, 8 no recibieron ATN en estos dos años y medio.
Además de la Ciudad de Buenos Aires, bastión del PRO, y San Luis, gobernada por Claudio Poggi, electo por Cambia San Luis, las restantes que no recibieron estos fondos son todas peronistas: Córdoba, Formosa, La Pampa, La Rioja, Santiago del Estero y Tierra del Fuego.
De las 16 que sí recibieron ATN, el ranking lo lideran Misiones y Tucumán, con $41.500 millones cada una en los dos años y medio desde que Milei llegó al poder.
Misiones es un distrito controlado por el Frente Renovador de la Concordia, la fuerza local que lidera Carlos Rovira, y a quien le responde el actual mandatario Hugo Passalacqua. La provincia tiene dos senadores clave en el Senado, que juegan muchas veces de aliados con el oficialismo, pero que fluctúan con su voto o hacen valer sus ausencias en el recinto según el tema y las negociaciones subterráneas.

En el caso de Tucumán, está gobernada por Osvaldo Jaldo, de origen peronista pero con buen diálogo con el Gobierno nacional, al punto que su legisladores armaron un bloque aparte del de Unión por la Patria, bautizado Independencia.
En el total de ATN recibidos desde la nación desde diciembre de 2023, le siguen Salta con $36.000 millones; Entre Ríos, con $35.800 millones; Neuquén, con $30.000 millones;
En Salta y Neuquén gobiernan mandatarios de fuerzas provinciales – Rolando Figueroa y Gustavo Sáenz, respectivamente – con posturas críticas pero de buena relación con la Casa Rosada. En el caso de Entre Ríos, Rogelio Frigerio es uno de los gobernadores del PRO de mayor sintonía con la gestión libertaria nacional.
Luego aparecen en el ranking Chaco, con $28.000 millones, gobernada por el radical Leandro Zdero; Chubut, con $27.500 millones, cuyo mandatario es Ignacio Torres, del PRO; y Catamarca, con $27.000 millones en total, en manos del peronista dialoguista Jalil.

Luego se ubican Corrientes con $18.000 millones; Mendoza con $17.000 millones. Se trata de dos provincias gobernadas por el radicalismo, con matices en cuanto a su cercanía respecto del oficialismo.
El mendocino Alfredo Cornejo es uno de los mandatarios opositores más cercanos a la LLA. En su distrito, fue en alianza con los libertarios en las elecciones legislativas del año pasado. Por su parte, el correntino Juan Pablo Valdés tiene una posición dialoguista aunque más independiente, luego de que LLA le plantara un candidato propio en los últimos comicios.
A continuación, aparecen Santa Fe con $16.500 millones, gobernada por el radical Maximiliano Pullaro, un aliado crítico de LLA; San Juan con $16.000, comandada por Marcelo Orrego, del PRO; y Santa Cruz con $15.000, cuyo mandatario es Claudio Vidal, del espacio político provincial SER.
La provincia más populosa del país, Buenos Aires, solo recibió $10.000 millones en 2025 en lo que va de la gestión libertaria, una cifra que debe ser leída en el marco del enfrentamiento entre su gobernador, Axel Kicillof, y Milei.
Completan la lista Jujuy con $9.500 millones, gobernada por el radical Carlos Sadir, recibidos en 2024 y 2025; y Río Negro, un distrito en manos de Alberto Weretilnek, con solo $5.000 millones, solo en 2025. Ambos mandatarios tuvieron y sostiene posturas dialoguistas con el gobierno nacional.
El reparto en lo que va de 2026
Al igual que en el acumulado de la gestión Milei, la provincia que más recibió en los primeros cinco meses de 2026 fue Misiones: $15.000 millones.
Le siguen Corrientes y Mendoza con $14.000 millones cada una; Neuquén con $12.0000 millones; y Salta con $11.000 millones.

En el listado le siguen Entre Ríos, Chaco y San Juan con $10.000 millones cada una en ATN.
El top ten lo completan Chubut y Catamarca con $6.500 millones recibidos en ATN este año, Jujuy con $5,000 millones; Santa Cruz con $4.000 millones; y Santa Fe con $3.000 millones.
Cómo evolucionó la ejecución
Según detalló el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en su último informe enviado a la Cámara baja el 29 de abril, en 2025, se recaudaron $948.035 millones y se distribuyeron solo $209.000 millones, apenas el 22%. Estos números surgen de su respuesta a la pregunta Nro 1.242 realizada por los diputados.
El saldo que quedó sin distribuir y que motivó el reclamo de los gobernadores, alcanzó a finales de ese año de $1.552.232 millones (1,5 billones).
En 2024, el porcentaje de ATN distribuido a las provincias fue aún inferior. Solo un 7% de los $679.898 millones recaudados para ATN ese año, fue transferido por el Ministerio del Interior: $49.800 millones.
En tanto, el monto acumulado en manos de la Nación sin distribuir ascendió a $811.697 millones.
La distribución en 2025 y 2024
En 2025, 15 provincias recibieron ATN por un total de $209.000 millones. La que más dinero recibió fue, nuevamente, Tucumán con $35.000 millones.
Entre las beneficiadas, en segundo lugar, aparecen Entre Ríos, Misiones y Salta con $19.000 millones cada una. Le siguen Chaco y Neuquén con $18.000 millones cada una; Catamarca con $17.500 millones; y Chubut con $16.500 millones.
El listado lo completan Santa Fe, con $12.000 millones; Buenos Aires con $10.000 millones; Santa Cruz, con $8.000 millones; San Juan con $6.000 millones, Río Negro con $5.000 millones, Corrientes y Mendoza con $3.000 millones cada una.
En 2024, el primer año de la gestión libertaria, sólo 10 provincias recibieron ATN por un total de $49.800 millones. Excepto Tucumán y Catamarca, de los aliados Jaldo y Jalil, ninguna era peronista.
La que más dinero embolsó, otra vez, fue Misiones: $13.000 millones. Se repitió lo sucedido en los primeros cinco meses de 2026 y en 2025, cuando esa provincia había quedado segunda en el ranking.
Luego aparecen Entre Ríos con $6.800 millones; Tucumán con $6.500 millones; Salta con $6.000 millones; Chubut y Jujuy con $4.500 millones cada una; Catamarca y Santa Cruz con $3.000 millones cada una; Santa Fe con $1.500 millones; y Corrientes con solo $1.000 millones en total en 2024.
Procesamiento y visualización de datos: Daniela Czibener
Carga y chequeo: Desiré Santander
POLITICA
La investigación que genera desconfianza dentro del Gobierno y el nuevo dilema que tiene La Libertad Avanza para 2027

Javier Milei habló el pasado martes en el Congreso del IAEF ante cientos de empresarios y buscó hacerles una descripción de los pasos que tomó el Gobierno en materia de política económica. Tal y como suele hacer, en la parte final de su alocución dio sus perspectivas de cara a los desafíos que se vienen. “Ahora viene el crecimiento de largo plazo y Argentina tiene vectores concretos. Estamos frente al último trade electoral. Si sale bien, no nos para nadie”, cerró.
Si bien Milei es favorito para ganar los comicios del año próximo, no hay un panorama certero. Los actores económicos tienen motivos para pensar que hay incertidumbres de cara al año próximo producto de las experiencias previas en años electorales. Pese a todo, el Gobierno busca comunicar que los meses que se vienen estarán acompañados por una robustez más importante en los fundamentals de la macroeconomía como el panorama fiscal o el de reservas.
Por ejemplo, esta semana se conoció que el Banco Central alcanzó la meta anual de compra tras sumar más de USD 10.000 millones en menos de medio año, excediendo cualquier expectativa de los analistas financieros. La meta es llegar a USD 17.000 millones. La incertidumbre es lo que sucederá de acá hacia adelante, ya que es altamente probable que crezca la demanda del billete. En un informe reciente, la consultora MAP estimó que entre el déficit de cuenta corriente, amortizaciones y dolarización de carteras se precisará cubrir cerca de USD 65.700 millones.
Es por eso que una fuente inobjetable de la Casa Rosada afirmaba la importancia de que la política acompañe a los esfuerzos del programa económico. “La tensión va a ser mayor si es que las expectativas sobre la reelección de Javier comienzan a relativizarse. Lo económico es lo central, pero la política tiene que acompañar”, afirma una fuente de la Mesa Política, mientras que otra indica: “La situación del oficialismo hasta hace algunas semanas no era ventajosa y no lo sigue siendo hoy, aunque está algo mejor. Todos estamos esperando datos importantes para saber cómo está la situación y cuál es nuestra fortaleza”, marca.

El Mundial de Fútbol será una especie de período en el que la política entrará en una suerte de limbo. Es por eso que muchos dirigentes miran hacia lo que podría suceder después y las conversaciones que se deberán a empezar a diagramar hacia futuro. Ahí es donde surge una cuestión clave: la cúpula del Gobierno sabe que más temprano que tarde deben definir cuáles serán los acuerdos que cerrarán con ciertos gobernadores y espacios dialoguistas, los cuales incidirán en las colaboraciones que puedan tener en el Congreso y, además, en las elecciones del año próximo.
Sigue habiendo matices sobre esos puntos. No está definido -en su totalidad- con quiénes pactar, con qué profundidad hacerlo y cuándo cerrarlo.
“Considero que deberíamos sentar a varios gobernadores cuanto antes y plantearles un acuerdo político. Desplazar la discusión hacia adelante solo va a generar más desconfianza. Si vos coqueteás con las provincias pero les decís que planeas discutir las condiciones más adelante, lo único que les estás diciendo es ‘voy a esperar lo máximo posible para estar en una posición de fortaleza y poder maximizarte todo lo que pueda’. Eso genera desconfianza”, opina una fuente del Gobierno.
Esta persona mira un episodio puntual. Le llama “La Negociación Valdés”. Esto hace referencia a lo que sucedió el año pasado cuando la cúpula del partido nacional decidió no acordar con el gobernador Gustavo Valdés para las elecciones provinciales de Corrientes. La Libertad Avanza perdió por amplio margen en las provinciales y en las nacionales sacó un diputado (al igual que el oficialismo provincial). “Pero eso no es lo más importante. Fue una declaración de principios hacia muchos gobernadores sobre cómo ibas a actuar con ellos. Ahí es cuando empezamos a perder votaciones en el Congreso”, considera. El nuevo gobernador, Juan Pablo Valdés, recibió el jueves a su par bonaerense Axel Kicillof, lo que dejó entrever una nueva posible alianza.
Los estrategas de La Libertad Avanza defienden a muerte todas las posiciones adoptadas el año pasado, pero creen que habrá una posición más aperturista para el año próximo, la cual comprenderá más reglas de juego consensuadas con más gobernadores. “El año pasado vos te jugabas los lugares del Congreso para mantener las reformas. En el 2027 se pone en juego el futuro del país”, resalta uno de ellos, dando a entender la relevancia de lo que se viene.

No son menores las tareas que está realizando el ministro del Interior, Diego Santilli, en el diálogo con jefes provinciales. Autorizado por el karinismo, se reunió con Alberto Weretilneck (Río Negro), con el tándem Hugo Passalacqua-Carlos Rovira (Misiones) y Osvaldo Jaldo (Tucumán). Con este último también estuvo Lule Menem, el principal hombre de Karina Milei en el partido nacional. El oficialismo ahora quiere mantener conversaciones más fluidas en materia electoral y ahora busca meter en esa ecuación varios de los pliegos judiciales sobre los cuales tiene poder el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques.
El nuevo capítulo de desconfianza en el Gobierno
Vale detenerse en la política judicial. Este segmento es, probablemente, el que mayor divergencia genera entre diferentes sectores del Gobierno. El antecedente que más pesa es el desplazamiento del caputismo del Ministerio de Justicia impulsado por el karinismo en marzo de este año. Los operadores judiciales de la hermana presidencial ahora manejan los tiempos de los envíos de los pliegos de jueces, fiscales y defensores. Esto último generó amplias controversias que fueron cubiertas a lo largo de toda la última semana.
Pero ayer terminó por proliferar un malestar que Santiago Caputo había manifestado en privado días atrás, cuando la Inspección General de la Justicia (IGJ), el organismo judicial que depende en última instancia de Mahiques, le pidió a la Fundación Faro, el think tank fundado por los laderos del asesor presidencial, presentar en un plazo de diez días el listado de donantes, los montos y fechas de las donaciones, además de aclarar sus movimientos financieros.
Caputo reposteó ayer a la noche una nota de La Nación que publicó esa información. “Debe ser una total casualidad”, afirmó. En su entorno atribuyen esa ofensiva al entorno de la hermana presidencial, particularmente a aquellos que constituyen su mesa judicial. Esto se correlaciona con lo que surge desde la otra campana, en la que acusan a los santiaguistas de haber advertido a Milei del nexo familiar que tenía la candidata a jueza María Verónica Michelli y que llevó a que pida dar de baja el pliego varias semanas atrás.
Horas después de publicada la nota que dio lugar a la nueva controversia, fuentes oficiales comentaron a Infobae que ese episodio ya había sido cerrado. “La IGJ solicitó únicamente el cumplimiento de un requisito documental. No implica la detección de irregularidades ni la apertura de una investigación. Informaron donaciones pero se olvidaron de adjuntar un anexo que es pedido por ley. Hay quienes tienen ganas de inventar entramados políticos de algo ordinario que encima es de carácter público”, indicó una fuente oficial al tanto de la controversia.
Habrían existido conversaciones entre altos mandos de Justicia con los de la Fundación Faro que buscarón relativizar esa versión más persecutoria. Cualquiera sea el caso, es una gota de agua más en los mares de desconfianza donde nadan dos de los grupos más influyentes de todo el Gobierno, porque quienes fueron afectados por este episodio acusaron que se les están usando las palancas de la cartera judicial para apretarlos.
No faltó quien cerca de la hermana presidencial comenzó a esbozar que “no se puede ser policía y ladrón al mismo tiempo”. En el caputismo indican que durante su tiempo al mando de Justicia, el fiscal Eduardo Taiano tuvo poca voluntad para revisar asuntos ligados a la causa de ANDIS; pero los recelos de parte de los primos Menem siguen latentes porque creen que les han jugado mal sobre todo antes del inicio de la campaña electoral del año pasado.
En el Gobierno miran estas confrontaciones como una debilidad manifiesta. Es decir, miran que todas las discusiones están traspasadas por el matiz de la interna y que cada cosa que haga algún integrante del oficialismo será interpretada como una amenaza o posicionamiento para alguna de las huestes libertarias.
Es por eso que el ministro de Economía, Luis Caputo, tomó una postura más cerrada y ya no emite posiciones tan abiertas en las reuniones de mesa política. En un encuentro que se hizo meses atrás propuso una suerte de acuerdo amplio de nivel político y económico con gobernadores para poder garantizar una buena base de gobernabilidad. Esto fue visto como una amenaza de parte de Karina Milei porque interpretó que se estaba inmiscuyendo en asuntos que no eran de su competencia. “Ahora se retrotrajo y habla mucho menos”, convalida una fuente que habla con “Toto”.
La pregunta que se abre para 2027
Las peripecias de la interna no son una novedad. Sí lo es, por ejemplo, la autonomía que adquirió en las semanas recientes la senadora nacional Patricia Bullrich. Al interior del Gobierno hay quienes hablan de que creó el “mileismo crítico”, el cual se caracteriza por contener el voto duro y “diferenciarse en las cosas que ni los más fanáticos pueden explicar” como el apoyo político del Presidente a Manuel Adorni o el rechazo al pliego de Michelli.
“Son gestos que podrían servir para expandir apoyo entre sectores republicanos, por ejemplo. Pero eso funciona cuando las acciones son coordinadas. Y acá no pasa eso, ella logra capitalizarlo y desgasta a los Milei”, afirma una importante fuente libertaria en extrema reserva. La lectura entre varios funcionarios es que Bullrich sabe que si se pusiera en una postura de sumisión, Karina no dudaría en comerle capital político y que por eso actúa como en las últimas semanas: para condicionar cualquier tipo de avance contra ella.
El interrogante que surge hacia adelante es el siguiente. Si Bullrich mantiene su adhesión y su influencia al interior del Gobierno, ¿eso le será correspondido con mayor poder en la toma de decisiones? Así como tomó una postura clara alrededor de distintas controversias recientes, no se podría descartar que esas consideraciones las pueda llevar al plano electoral y más particularmente al armado de las listas. Todas las huestes libertarias contactadas por este medio son conscientes de este punto.

Así, puede presentarse el dilema de que los estrategas políticos tengan que decidir un acuerdo electoral tanto con los gobernadores y espacios dialoguistas en distintas provincias, pero que, a diferencia del año pasado, quienes tengan poder interno busquen generar resistencia ante el verticalismo del armado de listas. Por su parte, el karinismo ya advierte que si las cuentas digitales siguen burlándose de su sector el margen para incluir a Las Fuerzas del Cielo en listas nacionales y provinciales será más escueto.
“Para mí es muy prematuro pensar en algo así. La mesa política debería ser fundamental para definir un rumbo y, en todo caso, que Karina sea la última decisora. Esto no quita que piense que Patricia va a tensionar para poder avanzar con lo que ella considere”, afirma una persona de muchísima confianza de la secretaria general de la Presidencia.
El bullrichismo opina que tanto Karina como los Menem han tenido una cerrazón en su estrategia electoral del año pasado y que La Libertad Avanza no puede ir a la reelección con varios actores en contra esta vez. Sin un cargo en mente, los armadores de la ex ministra quieren poner en discusión algunos nombres como el de Mariano Campero en Tucumán o el de Martín Arjol en Misiones. También creen que el diálogo es complejo porque los gobernadores no tienen un incentivo claro para decidir eliminar o modificar el esquema de las PASO con un panorama tan incierto. “Nadie va a entregar un mecanismo de resolución electoral en este tiempo”, afirman.
POLITICA
Los moderados de la política pierden el interés de las redes ante el crecimiento de los intensos

Algo se está moviendo en el interés de los argentinos por la política en redes sociales. No se trata de una desaparición del debate público, sino de una reorganización del interés político-digital.
El vínculo con la política mediado por las redes muestra señales de fatiga, evidenciadas en un menor crecimiento de seguidores interesados en la dirigencia política, niveles de interacción a la baja y una capacidad reducida de arrastre de los espacios tradicionales.
Pero este desenganche no opera de manera pareja. Allí donde el centro político pierde temperatura, los polos de mayor intensidad encuentran margen para capturar atención.
En X, los libertarios conservan una ventaja clara. En Instagram, en cambio, la izquierda muestra una eficacia distinta.
La desconexión digital en cuestión no equivale a despolitización, sino a una política menos expansiva y más identitaria, donde los usuarios se vinculan menos con estructuras partidarias clásicas y más con comunidades de sentido.
La fatiga digital de la política tradicional
La dirigencia argentina enfrenta un problema más profundo que la pérdida de seguidores: está frente a una pérdida de magnetismo.
Los datos del último informe de Monitor Digital revelan una caída marcada en la tasa de nuevos seguidores y en los niveles de interacción entre 2024 y 2026, tanto en X como en Instagram.
Este fenómeno sugiere que las comunidades digitales ya no responden con la misma intensidad ante los estímulos partidarios clásicos.
El PRO, la UCR, el PJ y parte del universo kirchnerista aparecen afectados por una dificultad compartida: sostener novedad, velocidad y capacidad de activación.
Estos espacios no desaparecen de la conversación, pero parecen menos eficaces para ordenar emocionalmente a sus audiencias.
En redes sociales, la política no compite sólo por adhesión ideológica: también puja por atención, reacción, pertenencia y disponibilidad afectiva.
Los espacios tradicionales pueden conservar estructuras consolidadas, historias conocidas y reconocimiento político.
Sin embargo, cuando pierden capacidad de provocar interacción, su presencia digital se vuelve más administrativa que comunitaria.
Este fenómeno también atraviesa al mundo corporativo: muchas empresas buscan en los influencers una forma de instalar mensajes sin que se perciba con nitidez el interés institucional que los impulsa.
Dicho brutalmente: cuando la marca no prende fuego, se terceriza el fósforo.
Los libertarios y el dominio de la conversación dura
La ventaja libertaria en X —ex Twitter— no debe leerse únicamente como una buena performance de métricas. Es, sobre todo, una señal de adaptación al ecosistema.
X premia la velocidad del mensaje, el conflicto que provoca y la capacidad de marcar agenda.
Allí también suele celebrarse la agresividad discursiva y la identificación tribal.
En ese contexto, los libertarios se mueven con comodidad.
El oficialismo logra sostener interacciones en X porque su comunidad no sólo consume política: la combate, la replica, la defiende y la convierte en identidad.

Esa dinámica le permite absorber parte del desencanto con otras fuerzas, especialmente entre usuarios interesados en la discusión pública más intensa.
Por eso, el “círculo rojo” digital aparece cada vez más atravesado por la lógica libertaria.
La plataforma funciona como una arena donde la conversación política se vuelve menos institucional y más facciosa.
En X, el libertarismo no necesita convencer a todos: le alcanza con activar mejor a los propios y ocupar el centro del ruido.
La izquierda y la eficacia comunitaria en Instagram
El caso de la izquierda argentina en redes sociales es distinto y, por eso, especialmente relevante.
Su capitalización no ocurre principalmente en el terreno de la pelea de elite, sino en una plataforma donde pesan más la imagen, la comunidad, la causa política y la identificación generacional.
Instagram le permite al FIT operar sobre una conversación menos encerrada en el microclima político duro.
Allí, la izquierda convierte demandas, símbolos políticos y afinidades ideológicas en interacción.
El espacio referenciado a nivel nacional en figuras como Myriam Bregman o Nicolás del Caño no gana la “batalla digital” necesariamente por el tamaño de la conversación que estimula, sino por su rendimiento comunitario.
Mientras los libertarios capitalizan el conflicto, la izquierda capitaliza la comunidad.
En X, la disputa se organiza alrededor de la lucha por la agenda. Instagram, en cambio, amplifica pertenencias más amplias, visuales y emocionales.
Son dos formas distintas de capturar el desenganche de otros espacios políticos, pero ambas se benefician del mismo fenómeno: la pérdida de centralidad de las fuerzas tradicionales.
Una política más tribal, menos transversal
El nuevo mapa digital argentino muestra una política menos abierta al público general y más concentrada en comunidades intensas.
Eso tiene una consecuencia estratégica: la conversación deja de expandirse hacia audiencias amplias y empieza a profundizarse dentro de nichos politizados.
Este proceso favorece a quienes tienen identidad fuerte, lenguaje propio y capacidad de movilización emocional.
Leé tampoco: La economía vuelve al centro del tablero digital
En paralelo, perjudica a quienes dependen de estructuras más amplias, mensajes moderados o liderazgos con menor frescura digital.
La desconexión, entonces, no vacía la conversación política: la vuelve más exigente.
Los usuarios que permanecen activos demandan intensidad, claridad identitaria y sentido de pertenencia.
En ese contexto, los libertarios y la izquierda aparecen mejor preparados que los espacios tradicionales para habitar una conversación pública más fragmentada.
Redes Sociales, Javier Milei, Myriam Bregman
POLITICA
Primer cimbronazo por la reforma laboral: el Gobierno intimará a empresas y sindicatos para renegociar 150 convenios colectivos

Con el decreto 407, publicado el lunes pasado en el Boletín Oficial, el Gobierno reglamentó la Ley 27.802 de Modernización Laboral y avanzó con la instrumentación de cambios en el mundo del trabajo que, desde la óptica de la administración libertaria, derivarán en la generación de empleo, mientras para la CGT traerán “precarización” y “aniquilación de los derechos» de los trabajadores.
Uno de los principales efectos de la reglamentación de la reforma laboral se pondrá en marcha este lunes: el secretario de Trabajo, Julio Cordero, intimará a empresarios y dirigentes sindicales para renegociar 150 convenios colectivos de trabajo que están vencidos y que, según la Ley de Modernización Laboral, deberán ser actualizados en las cláusulas vinculadas con las condiciones de trabajo y con las cuotas solidarias o aportes pactados entre las partes.
De esta forma, luego de que el decreto 407 estableció que la Secretaría de Trabajo dará por vencidos los convenios colectivos cuyo plazo de vigencia original ya haya expirado, Cordero comenzará la convocatoria para que se vuelvan a negociar 150 convenios e irá sumando el resto según su fecha de vencimiento con el objetivo de que se adapten a la nueva reforma laboral.

Al explicar los alcances de la reglamentación de la Ley 27.802, el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, aseguró que existen convenios colectivos negociados “hace más de 50 años, vencidos y firmados por partes que en muchos casos no existen”. Sin embargo, Gustavo Ciampa, uno de los abogados de la CGT, advirtió que “desde 2003 existe negociación colectiva permanente en prácticamente todas las actividades”. “Los convenios se renovaron en todo aquello que las partes quisieron renovar”, sostuvo.
Aun así, más allá de los plazos legalmente previstos, en el Gobierno no apurarán a empresarios y sindicalistas con el almanaque en mano: se busca que empiecen las discusiones para incorporar los cambios laborales y tecnológicos de cada actividad por fuera del ámbito de la Secretaría de Trabajo y luego se presente el nuevo convenio en procura de que sea homologado.
Este último paso implica el aval oficial para que su contenido sea obligatorio para todos los empleadores y trabajadores comprendidos en su ámbito de aplicación, incluso para quienes no participaron en la negociación. Pero la ley, en otro de los puntos criticados por la CGT, contempla la posibilidad de que la Secretaría de Trabajo suspenda la homologación del convenio si su aplicación “genera distorsiones económicas graves que afecten el interés general o la aplicación de otras normas dictadas en protección de toda o parte de la población”.

En el fondo, lo que el Gobierno dinamitó con la reforma laboral es la ultraactividad, el principio previsto en la legislación que sostenía la vigencia de un convenio colectivo aun después de haber vencido, hasta que sea reemplazado por uno nuevo. En la práctica, evitaba que los trabajadores perdieran derechos adquiridos si las negociaciones se estancaban, y era considerada por los gremios una garantía clave de estabilidad laboral.
La Ley 27.802, en realidad, respeta la ultraactividad para las denominadas “cláusulas normativas” que son las que definen condiciones de trabajo. El resto, que son las cláusulas “obligacionales” (como cuotas solidarias y aportes especiales acordados entre empleadores y los sindicatos) se caen al vencimiento del convenio colectivo.
Aun así, en el decreto 407 se abre la puerta para que en esta etapa de discusiones entre empresas y sindicatos se renegocien todas las clausulas posibles para modificar todo lo que haga falta en la actualidad y el futuro.

A la hora de rediscutir los convenios, los negociadores podrán pedir asistencia técnica de las autoridades laborales, por ejemplo acerca de cómo incorporar en el convenio colectivo algunas “herramientas” incluidas en la Ley 27.802 que pueden favorecer a los trabajadores.
Uno de esos recursos es el llamado “salario dinámico”, que figura en el artículo 104 bis de la ley, por el cual se permiten “otros componentes retributivos dinámicos adicionales, transitorios, fijos o variables, considerando para ello tanto el mérito personal del trabajador como aspectos propios de la organización”.
Así, se coloca en el centro a la productividad y a la situación de cada empresa o sector, con la idea de que los aumentos dejen de seguir una pauta automática y pasen a depender de resultados y de condiciones concretas. Esa alternativa se está analizando en la actividad petrolera, donde podría pactarse un plus salarial que suba o baje en función del precio del petróleo.
Este tipo de innovaciones son cuestionadas por la CGT porque reducen el nivel de protección o de beneficios de los trabajadores y habilitan a negociar “a la baja”, pero para el Gobierno son decisivas: imagina que así se podrán abandonar los aumentos salariales por inflación e incorporar otras formas de mejoras según el rendimiento individual o la situación económica de las empresas.
Eso va de la mano, además, de la posibilidad de definir incrementos o beneficios a nivel de cada empresa y no por actividad, como sucedía hasta hoy y que constituye un rasgo distintivo del modelo sindical argentino, que privilegia la negociación centralizada y avalada por el gremio más representativo por rama de actividad, al que el Estado le concede la personería para firmar convenios colectivos en nombre de todos los trabajadores de su sector y administrar las obras sociales.
Una modificación clave de la reforma laboral fue la que fijó la supremacía de los convenios de ámbito menor a los de actividad, incluso si resultan menos favorables para los trabajadores. En la legislación previa, un convenio de actividad prevalecía sobre los convenios inferiores (como los acordados a nivel de empresa), salvo que éstos fueran más favorables para el trabajador.
En la práctica, la Ley 27.802 les da más entidad a los convenios que se pactan por región o por empresa, lo que les quita fuerza de negociación a los sindicatos con personería y permite que se acuerden en condiciones inferiores a los convenios de actividad o nacionales.
Esa descentralización, según el Gobierno, posibilitará que se pacten aumentos o condiciones de trabajo que no rijan en todo el territorio nacional o en todas las empresas ya que, como puede suceder, esas mejoras no pueden ser efectivizadas en algunas provincias, regiones o pymes que atraviesan otra realidad económica.
Por eso otro aspecto crucial de la reforma laboral a partir de la reglamentación es la forma en que facilita la creación de sindicatos de empresa, algo que la legislación hasta ahora permitía, pero no se expandió por el predominio de los sindicatos por rama de actividad.
Ley 27.802 establece que el sindicato de simple inscripción que aspire a una representación por empresa debe demostrar afiliaciones por 6 meses y luego se cotejará el número de afiliados cotizantes con los que posea el sindicato de actividad para determinar quién tiene más afiliados y se queda con la personería.
Antes, para que a un sindicato se le otorgara la personería debía acreditar un mínimo de afiliación del 20% de los trabajadores que intentaba representar. Para arrebatarle la personería a otro sindicato, el gremio en disputa no sólo debía superar ese 20% sino que en el último semestre debía demostrar un 10% más de afiliados cotizantes. Ahora, la nueva reglamentación baja el umbral del 20% al 5% para facilitar la creación de sindicatos de empresa y su reconocimiento legal.
Ese escenario que se abre altera la tranquilidad de muchos dirigentes gremiales, que temen una oleada de reclamos de nuevas organizaciones que representan a los trabajadores de una empresa para intentar quedarse con los derechos exclusivos que brinda la personería.
La reglamentación de la Ley 27.802, además, permitirá instrumentar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una fuerte apuesta del Gobierno para transformar el sistema de indemnizaciones mediante un mecanismo de ahorro obligatorio y acumulativo para cubrir despidos en el sector privado, con el objetivo de limitar la litigiosidad y fortalecer el mercado de capitales local. Para la CGT, según Ciampa, “le sacarán parte de los recursos que van destinados al pago de jubilaciones y pensiones para subsidiar a las empresas que despidan sin causa”.

Aunque la reglamentación destrabará puntos importantes de la Ley 27.802, en la administración libertaria hay quejas porque no se están utilizando en la actual negociación de los convenios colectivos de trabajo ciertos artículos de la reforma laboral que permitirían darles un alivio económico a empleadores y trabajadores.
Uno es el que habilita “el reintegro con comprobantes de las sumas que resulten por el uso por parte del trabajador del transporte público de pasajeros correspondientes por el traslado desde y hacia el lugar de trabajo, por día efectivamente trabajado”.
De esa forma, las empresas puedan compensar gastos reales de traslado sin que esos montos se transformen en salario a todos los efectos y así se reduce el costo laboral asociado a ese beneficio. Desde la perspectiva del trabajador, permite recibir el reintegro completo, aunque no incrementa las bases utilizadas para jubilación, aguinaldo o indemnizaciones futuras.

El otro artículo que el Gobierno quiere incentivar es el que modificó el artículo 132 de la Ley de Contrato de Trabajo para permitir que el empleador descuente del salario las cuotas de préstamos otorgados por entidades bancarias cuando el trabajador haya prestado su consentimiento. Para los bancos, significa que el cobro está mucho más asegurado que en un préstamo personal común y se crean las condiciones para que los préstamos descontados del sueldo tengan tasas más bajas que otros créditos y así se beneficie al trabajador.
Lo que los funcionarios libertarios dejaron afuera del decreto reglamentario fue el capítulo específico de la reforma laboral sobre trabajadores de plataformas. En realidad, si bien requiere de precisiones para poner en marcha un régimen especial de trabajo para ese sector, la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) debatirá este año en Ginebra, Suiza, ese mismo punto y el Gobierno decidió esperar para reglamentarlo a tono con el convenio por aprobarse.
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