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POLITICA

Tras la polémica con el Gobierno por su pliego, la jueza Verónica Michelli no asumirá hasta dentro de más de un año

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A varios días de que el Senado aprobara el pliego de la futura jueza federal María Verónica Michelli, el presidente Javier Milei se encuentra todavía analizando si firmar el decreto con su nombramiento formal, aunque de todas formas la designación quedará congelada hasta que se cumplan con varios requisitos previos que están en manos de la Corte Suprema de Justicia y del Consejo de la Magistratura.

De esta manera, a pesar del apoyo que recibió en el Congreso el jueves pasado, no será inmediata la asunción de la aspirante al Tribunal Oral N°3 de La Plata, que generó polémica luego de que la administración libertaria intentara retirar la candidatura -que previamente había presentado- al descubrir que era la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon, quien investiga hechos de presunta corrupción en la cúpula del Poder Ejecutivo.

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El lugar al que iría la magistrada fue creado en el 2010, pero nunca entró en funcionamiento por falta de autoridades, por lo que desde ese momento operó siempre con subrogancias y sin un espacio físico.

De acuerdo con lo que precisaron a Infobae fuentes judiciales, debido a esta situación, incluso si el Gobierno avanzara con el drecreto, recién entonces se iniciaría un proceso que derivaría en una acordada de Habilitación de la Corte Suprema.

Se trata de un trámite muy complejo y que, “habitualmente, demora como mínimo un año o más”, aunque técnicamente las autoridades correspondientes “no tienen tiempo ni plazos para hacerlo porque dependen de múltiples factores”.

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Corte Suprema de Justicia de la Nación

Lo primero que tiene que pasar es que el Consejo de la Magistratura encuentre un inmueble para ello y lo ponga en condiciones. Hecho eso, nos manda el informe correspondiente diciendo que ya está todo para que funcione y con eso se habilita», detallaron en el cuerpo que encabeza Horacio Rosatti.

Asimismo, como se trata de un tribunal nuevo, los Ministerios Públicos Fiscales y de la Defensa tienen que hacer lo propio y preparar las condiciones para los fiscales y defensores que también van a empezar a trabajar en esa área.

En cuanto a la locación, las fuentes consultadas remarcan que “no suele ser rápido y fácil encontrar un inmueble, porque tiene que tener las dimensiones aptas y las funcionalidades” y, en este caso en particular, además estar ubicado en La Plata, donde tiene jurisdicción.

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Una vez que se defina el lugar, lo siguiente es adaptarlo, porque generalmente son establecimientos que se utilizaban para otros rubros, por lo que se deben hacer reformas para, por ejemplo, “crear entrada para detenidos y las salas de audiencia y de espera de testigos”.

Asimismo, el Poder Judicial tiene que comprar el mobiliario, tanto para el tribunal en cuestión como para el resto de los ambientes, y el equipamiento tecnológico, como computadoras y aparatos de audio y video para la sala de audiencia.

El COnsejo de la Magistratura también tiene que intervenir

Por último, los cargos a crear tienen que estar presupuestados, por lo que además el Consejo de la Magistratura debe adaptar los fondos con los que cuenta para hacer frente a estos nuevos gastos.

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“Solo una vez que están cumplidos los pasos anteriores, se comunican todos los informes técnicos a la Corte Suprema que, recién en ese momento, puede decidir habilitar o no el tribunal. Para ello dicta una acordada autorizando que tomen juramento los jueces designados y se creen los cargos”, se aclaró.

No obstante, dado que se espera la implementación del sistema acusatorio en septiembre, “todo lo anterior puede demorarse más aún por la exigencia de instalar salas multimedia”.

El pliego de Michelli había generado polémica debido a que fue el propio Poder Ejecutivo el que envió la propuesta al Senado, pero luego intentó retirarla al descubrir que la candidata en cuestión es la cuñada del periodista Hugo Alconada Mon.

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El presidente Javier Milei junto a la senadora Patricia Bullrich

La situación provocó incluso rispideces dentro del oficialismo, ya que la jefa del bloque en el recinto, Patricia Bullrich, alegó una objeción de conciencia y se abtuvo de votar en contra del pliego, como pretendía la Casa Rosada.

Finalmente, el nombramiento fue aprobado con 44 votos a favor, 18 en contra y 2 abstenciones, pero para que el trámite se complete el Presidente tiene que firmar el decreto correspondiente, para lo cual no tiene plazo.

Mientras en el Congreso se discutían otros asuntos, Milei habría en la Quinta de Olivos al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para analizar todas las alternativas que tenía.

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La primera reacción del jefe de Estado fue celebrar la victoria parlamentaria con un mensaje que publicó en su cuenta de X en el que calificó el triunfo como “un verdadero hito” que marca “el inicio de la reconstrucción de la Justicia”.

El mensaje de Milei

Por su parte, Mahiques sostuvo que “la aprobación de 74 pliegos, tras más de 8 años de parálisis donde los postulantes esperaban aún habiendo superado la selección, es un logro colectivo”.

“Se terminaron los años en los que el Poder Judicial sufría un abandono que afectaba a todos los argentinos. Hoy se suma un nuevo capítulo a la recuperación institucional de nuestro país”, escribió en la misma red social.

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Las autoridades nacionales defienden la decisión de postergar la designación de la jueza al remarcar que no hay obligación de hacerlo de inmediato y que existen otros magistrados que también fueron avalados por el Senado y continúan esperando asumir incluso desde el 2020.

La trayectoria de Michelli en el Poder Judicial se extiende desde el 24 de octubre de 1994, cuando ingresó a la Secretaría Electoral de La Plata. Pasó por distintas funciones hasta convertirse en secretaria de Cámara del Tribunal Oral Federal N.º 1 de esa ciudad, cargo que ocupa desde el 12 de agosto de 2009.

El Presidente junto al ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques (REUTERS/Agustin Marcarian)

Su formación académica incluye una maestría internacional en Derecho Penal por la Universidad de Sevilla y especializaciones en universidades de Bolonia, del Oeste, del Chaco Austral y en la Universidad Champagnat, entre otras.

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Y cuenta con numerosos títulos: es Magíster Internacional en Derecho Penal por la Universidad de Sevilla; Especialista Internacional en Acceso a la Justicia, Derechos Humanos y Estado de Derecho por la Universidad de Bolonia; Diplomada Internacional en Derecho Constitucional y Magistratura por la Universidad Nacional del Oeste; Diplomada en Litigación Oral por la Universidad Nacional del Chaco Austral; y Diplomada en Innovación y Gestión Judicial Tecnológica por la Universidad Champagnat.

En el ámbito académico, se desempeña como profesora adjunta y jefa de trabajos prácticos en la Universidad Católica de La Plata (UCALP). También participa en unamentoría jurídica destinada a personas privadas de la libertaden laUnidad N.º 18 de Gorina, como proyecto de extensión de la UNLP.

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POLITICA

El mensaje político de una multitud unida en el histórico velatorio al Indio Solari y los síntomas de una Argentina rota

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Casi 10 kilómetros de fila. Un flujo estimado de 1.500 personas por hora frente al féretro. Un velatorio que comenzó el domingo a las 9 de la mañana y que, según los organizadores, continuará “todo lo que haga falta”. La despedida de Carlos “El Indio” Solari ya se convirtió en uno de los funerales más multitudinarios de la historia argentina y podría reunir cerca de un millón de personas durante varias jornadas.

La dimensión de la convocatoria sorprendió incluso a los propios organizadores. También obligó a la política a observar un fenómeno que excede largamente al rock. La negativa del gobierno de Javier Milei a ofrecer la Casa Rosada o el Congreso para un homenaje oficial derivó en una negociación entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner para organizar una despedida popular en Avellaneda. Mientras la dirigencia discutía la logística y las implicancias políticas del evento, una pregunta se impuso sobre todas las demás: ¿qué estaba despidiendo realmente esa multitud?

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La muerte del líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, ocurrida el viernes pasado tras sufrir un ACV no traumático luego de una década conviviendo con el Parkinson, volvió a poner en escena algo que permanecía disperso desde hacía años. Una comunidad gigantesca, atravesada por varias generaciones, con códigos propios, símbolos compartidos y una relación singular con la política.

Para intentar comprender el significado de esa movilización, Infobae consultó al sociólogo y antropólogo Pablo Semán, al ex secretario de Cultura Pablo Avelluto, al historiador Roy Hora y al filósofo Alejandro Rozitchner. Aunque desde perspectivas diferentes, los cuatro coincidieron en un punto: la despedida del Indio excedió ampliamente al rock y también a las categorías tradicionales de la política argentina. La discusión pasó por entender qué expresó esa multitud y qué reveló sobre una sociedad atravesada por cambios culturales, crisis de representación y nuevas formas de identificación colectiva.

Qué observó Pablo Semán en el velatorio

Pablo Semán estuvo durante las primeras horas del velatorio. Recorrió el predio como un seguidor más, pero también como uno de los investigadores que mejor estudió las transformaciones culturales y políticas de la Argentina reciente. Su primera conclusión cuestionó varias de las interpretaciones que circularon desde que se conoció la muerte de Solari.

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“Era una multitud herida y al mismo tiempo inteligente en su reacción”, explicó. Lo que observó no coincidió con las lecturas que intentaron interpretar el fenómeno como una demostración partidaria o como una movilización política convencional.

“Había gente procesando el duelo”, sostuvo. “En cada pogo que se armaba no estaba la intensidad de un recital. Era una cosa más autoconsciente, más mesurada, porque se estaban enfrentando a una cosa que el sentido común respeta muchísimo, que es la muerte”.

La observación pareció menor, pero resultó central para entender lo que ocurrió en Avellaneda. Muchos vieron una multitud. Semán vio una comunidad atravesando una experiencia colectiva de duelo.

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El último adiós a la leyenda de la música nacional se extenderá

“Si alguien está esperando concluir de esto que acá hay un partido político en formación, una rebelión o un 2001, eso es totalmente extrínseco a esta realidad”, afirmó.

La definición obligó a ir un paso más allá. Si aquello no era una marcha política, ni un acto partidario, ni un recital, entonces ¿qué era?

La respuesta apareció en otra idea que atravesó todo su análisis. “Los Redondos y el Indio formaron una comunidad de sentido”, resumió.

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La expresión ayuda a comprender por qué la despedida convocó a personas tan distintas entre sí. Porque lo que se reunió alrededor del féretro de Solari no fue una organización: fue una comunidad construida durante más de cuatro décadas alrededor de una poética, una ética y una forma de interpretar el mundo.

“Muchas veces se acentúa el lado de la misa ricotera, la colectividad. Eso es verdad. Pero también mucha gente se sintió contenida, escuchada y autodescubierta a partir de la propia poética del Indio”, explicó.

La lectura de Pablo Avelluto: policlasismo y una ética compartida

La misma intuición apareció en el análisis de Pablo Avelluto. “Creo que el Indio Solari y Los Redondos fueron mucho más que una banda de rock. Fueron una militancia o un punto de encuentro cultural multiclases sociales”, señaló el ex secretario de Cultura.

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La definición resultó significativa porque apuntó a uno de los rasgos más llamativos del fenómeno: su carácter policlasista.

Para Avelluto,

En una Argentina crecientemente fragmentada por ingresos, consumos, identidades políticas y experiencias sociales, el universo ricotero conservó una capacidad de convocatoria excepcional.

“Había pluralidad social. No hay tantos eventos policlasistas en la Argentina contemporánea. Este es uno de ellos”, observó Semán. A esa diversidad social se sumó una diversidad generacional igualmente extraordinaria.

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El Indio consiguió algo que muy pocas figuras de la cultura popular lograron en las últimas décadas. Se convirtió simultáneamente en referencia para quienes descubrieron a Los Redondos en los años ochenta, para quienes los siguieron durante la explosión masiva de los noventa y para jóvenes que nacieron mucho después de la separación de la banda.

Abuelos, hijos y nietos compartieron durante años un mismo repertorio simbólico. Para Avelluto, allí residió parte de la explicación de la conmoción actual.

“Fue la banda de sonido de la vida de mucha gente. Son las canciones con las que la gente se enamoró, se divorció o educó a sus hijos”, explicó.

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Pero el fenómeno no se explicó solamente por la nostalgia. Avelluto sostuvo que Los Redondos construyeron algo parecido a una ética compartida. “Evidentemente tiene que ver ese movimiento con una actitud ética, de resistencia ante el sistema”, señaló.

Y agregó una observación que ayuda a comprender por qué la despedida conmovió incluso a personas que nunca fueron seguidores del músico.

“Hay dolor en el medio, y ese dolor es muy genuino. Si no, no habría un millón de personas bajo la lluvia esperando para saludarlo y despedirse”.

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Más allá de la música, la multitud pareció reunida alrededor de una experiencia común: una experiencia construida durante décadas y capaz de sobrevivir a la separación de Los Redondos, al retiro progresivo de Solari y a los cambios culturales y políticos que atravesó el país.

Identidad cultural e identidad electoral: una relación no automática

La pregunta inevitable fue si detrás de esa comunidad cultural existió también una identidad política. Y allí aparecieron las mayores complejidades.

La dimensión emocional del fenómeno ayuda a comprender la magnitud del duelo. Pero no alcanzó para explicar por qué la muerte del Indio se transformó también en un hecho político.

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El velorio del Indio se extendió durante toda la madrugada del lunes

Porque Solari nunca fue una figura políticamente neutra. Durante años se definió como peronista. Mantuvo una identificación pública con Cristina Kirchner. La visitó, la defendió y cuestionó tanto a Mauricio Macri como a Javier Milei. En los últimos años, además, sus intervenciones públicas quedaron asociadas al universo político y cultural del progresismo argentino.

Sin embargo, la multitud que se reunió para despedirlo pareció mucho más amplia que el kirchnerismo y probablemente también más amplia que el propio peronismo.

Allí, apareció una de las paradojas más interesantes que dejó el fenómeno. Semán rechazó la idea de una traducción automática entre identidad cultural e identidad electoral.

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“Hay que resistir un modo de la sociología que supone que están sistemáticamente asociadas la comida, el voto o la música”, explicó. “La verdad es que en Argentina esas experiencias están distribuidas en campos tan distantes y son tan diferentes que el gusto musical o la pertenencia a una comunidad de sentido no habla mucho del voto”.

La observación apuntó directamente a una de las tentaciones que aparecieron desde el viernes: interpretar el velatorio como una demostración política contra Milei o como una expresión masiva del kirchnerismo.

Para Semán, la realidad fue más compleja. “Probablemente uno podría decir que la mayoría de los que están ahí votan en contra de los libertarios. Pero en este momento la mayor parte de la sociedad argentina vota contra los libertarios”, sostuvo.

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Y fue todavía más lejos. “Algunos de los que están ahí habrán votado a Milei y otros lo van a volver a votar”, afirmó.

Solari nunca fue una figura políticamente neutra

La afirmación pudo resultar incómoda para quienes intentaron leer el fenómeno en clave binaria. Pero ayudó a explicar por qué la despedida del Indio generó tantas dificultades de interpretación.

La comunidad que se reunió en Avellaneda compartió símbolos, referencias y emociones. No necesariamente compartió una conducta electoral uniforme. “La gente resiste que le digan: ‘Vos porque sos del Indio sos kirchnerista’”, explicó Semán.

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La observación adquirió relevancia por el momento político en que ocurrió la muerte del músico. Cristina Kirchner, la dirigente con la que Solari decidió identificarse durante los últimos años, ya no pudo competir electoralmente. El peronismo atravesó una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Gobernadores, intendentes, sindicalistas y dirigentes de La Cámpora buscaron reordenar un espacio que durante dos décadas giró alrededor de una figura dominante.

Al mismo tiempo, el progresismo argentino pareció haber perdido centralidad en la discusión pública.

Las ideas, valores y causas con las que el Indio se identificó durante buena parte de sus últimos años sobrevivieron en distintos sectores de la sociedad, pero ya no ocuparon el centro de la escena política.

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Ese lugar hoy perteneció a Javier Milei. Y esa fue otra de las razones por las cuales el fenómeno resultó interesante.

Porque la multitud que se reunió para despedir al Indio pareció expresar una sensibilidad cultural que siguió existiendo, pero cuya traducción política apareció cada vez más difusa.

Crisis de representación y reacción del Gobierno

Esa misma idea apareció, desde otra perspectiva, en el análisis de Pablo Avelluto. Para el ex secretario de Cultura, la despedida masiva dejó al descubierto una crisis de representación que atravesó a buena parte de la oposición. “Hay un electorado vacante de representación”, sostuvo.

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La definición excedió al kirchnerismo y también al peronismo. Describió, según Avelluto, a una porción de la sociedad que no encontró en Javier Milei una representación de sus valores, pero que tampoco encontró una alternativa capaz de entusiasmarla.

“Hay gente que dice: ‘Esto no me gusta, pero no encuentro entre la oferta nada que me entusiasme o nada que me represente’”, explicó. La reflexión conectó con una de las preguntas centrales de esta historia.

Si una comunidad cultural capaz de movilizar a cientos de miles de personas siguió existiendo, ¿por qué ninguna fuerza política logró convocarla con la misma intensidad?

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Para Avelluto, el fenómeno dialogó con otras movilizaciones de los últimos años. Las marchas universitarias, las convocatorias posteriores al discurso de Milei en Davos o las movilizaciones vinculadas a distintas causas sociales mostraron algo parecido: ciudadanos que participaron sin sentirse necesariamente representados por estructuras partidarias tradicionales.

“Cada vez hay más gente que uno ve en esas movilizaciones que no está encuadrada en una organización, un sindicato o un partido político”, observó.

La despedida masiva dejó al descubierto una crisis de representación que atravesó a buena parte de la oposición

Por eso consideró que reducir el velatorio del Indio a una disputa partidaria implicó perder de vista lo esencial.

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“Reducir esto a un fenómeno partidario es no ver la dimensión que tiene. Ningún fenómeno partidario en la Argentina convoca a un millón de personas hoy. Ni del oficialismo ni de la oposición”, afirmó. La frase resumió buena parte del problema.

El dato político más relevante quizás no fue que muchos de los asistentes compartieran determinadas posiciones ideológicas.El dato fue que la convocatoria existió. Que una figura cultural retirada desde hacía años logró movilizar una energía social que ningún dirigente político pareció capaz de generar.

Esa constatación interpeló a todo el sistema político. Interpeló al oficialismo, porque reveló la existencia de sensibilidades culturales que muchas veces observó exclusivamente desde la lógica de la confrontación ideológica.

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Interpeló al peronismo, porque mostró que una parte del universo simbólico con el que dialogó durante años siguió vivo mientras sus dirigentes discutieron liderazgos, estrategias y candidaturas.

E interpeló también al progresismo, que observó cómo muchas de las banderas culturales con las que se identificó durante décadas sobrevivieron en amplios sectores sociales mientras perdió capacidad para convertirlas en una propuesta política competitiva.

La reacción del Gobierno frente a la muerte de Solari terminó convirtiéndose también en parte de esa discusión.

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Para Semán, la Casa Rosada quedó atrapada en una lectura excesivamente ideológica del fenómeno.

“Si hay media Argentina llorándolo, no te ausentás de ese sentimiento”, resumió. El sociólogo consideró que la decisión de mantener distancia frente al velatorio terminó siendo contraproducente.

“Es más fácil generar antagonismo contradiciendo la sensibilidad de la gente”, explicó. Roy Hora coincidió en que la actitud oficial reveló una dificultad para comprender la magnitud cultural del acontecimiento.

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“La enorme cantidad de gente que se movilizó habla de que Solari tocó una fibra muy profunda, que ahora le vuelve como amor y afecto en la despedida final”, sostuvo.

Para el historiador, el problema excedió la coyuntura. “La renuencia del gobierno nacional a organizar el funeral habla de cuán pobre y oscura es su visión de la cultura. Parece que sólo los que son de su bando merecen reconocimiento”, afirmó.

Y agregó una reflexión que apuntó al papel institucional del Estado. “El Estado simboliza la unidad de la nación y, por razones miserables, faltó al homenaje que todo ídolo popular merece en el momento del saludo final”.

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La crítica de Hora coincidió parcialmente con la de Semán, aunque desde perspectivas distintas. Ambos observaron una desconexión entre la reacción oficial y la magnitud emocional del fenómeno.

Sin embargo, la nota también admitió un contrapunto. Alejandro Rozitchner, filósofo cercano al oficialismo y distante tanto de la obra como de las posiciones políticas de Solari, ofreció una mirada diferente.

El velorio transcurre de forma pacífica

“A mí no me gustaba el Indio. Nunca me tocó su arte. Creo que hay muchas obras más importantes dentro del rock nacional”, admitió.

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Pero rechazó la lógica de trincheras que dominó parte del debate público.

“Tampoco me molesta que haya mucha gente emocionada por su muerte”, señaló. Y concluyó con una frase que funcionó como advertencia frente a cualquier intento de apropiación política del fenómeno.

“Es absurdo que nos peleemos por música”. La observación resultó significativa porque recordó algo que atravesó todos los testimonios.

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La multitud que siguió llegando a Avellaneda probablemente no constituyó una fuerza política organizada. Tampoco una nueva mayoría electoral ni una alternativa de poder en gestación. Pero dejó al descubierto algo que la dirigencia observó con dificultad.

La existencia de una comunidad cultural gigantesca, atravesada por el dolor, la memoria compartida, la crítica a la autoridad y la búsqueda de pertenencia.

Una comunidad que sobrevivió a la desaparición de Los Redondos, al retiro de Solari y a los cambios políticos de las últimas décadas.

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Y que, durante unas horas, volvió a hacerse visible frente a un sistema político que muchas veces pareció incapaz de comprenderla.

La muerte del Indio no modificó el predominio político de Javier Milei ni resolvió los interrogantes que atravesaron al peronismo y a la oposición. Pero expuso una paradoja que recorrió la Argentina de 2026: mientras la representación política atravesó una crisis evidente, todavía existieron comunidades culturales capaces de movilizar emociones, identidades y pertenencias a una escala que ningún partido logró alcanzar.

Ese pudo ser el mensaje más profundo que dejó la multitud que se reunió para despedirlo: no una consigna electoral ni una candidatura, sino algo más difícil de descifrar y, por eso mismo, más relevante: la persistencia de una Argentina cultural, emocional y simbólica que siguió viva, incluso cuando la política pareció no saber bien qué hacer con ella.

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POLITICA

La mesa política volverá a reunirse esta semana tras la tensión interna y la resignación por la neutralidad de Milei

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“No daría por ganador a nadie. Javier (Milei) no intervino, o lo hizo a su manera y dejó conforme a los dos sectores”, sintetizó ante Infobae un funcionario ajeno a la disputa abierta entre el asesor presidencial, Santiago Caputo, y los primos Menem que responden a la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. La referencia también alcanzó a la reciente tensión con la senadora Patricia Bullrich.

Tras una semana compleja, marcada por nuevas disputas que tuvieron impacto en la sesión del pasado jueves en la Cámara de Senadores, figura en agenda una nueva edición de la reunión de mesa política que volverá a nuclear a los actores mencionados.

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Prevista para el jueves, aún con horario a definir, las oficinas del Ministerio del Interior volverán a oficiar de sede de la reunión bajo la atenta mirada de Karina Milei y con la participación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni; los ministros Luis Caputo (Economía) y Diego Santilli (Interior); el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt; pero también el asesor presidencial, los primos Eduardo “Lule” y Martín Menem y la titular del bloque libertario en la Cámara Alta, Patricia Bullrich.

El oficialismo transita semanas complejas en la que los diversos actores se inclinan hacer públicas sus diferencias, algo que altera al mandatario, que evita trasladar su malestar y en su lugar equilibra los gestos de afecto entre los distintos actores. “Milei ve las cosas de otra manera. Está más elevado y ve un tablero de control donde todos los botones son necesarios”, lo justificó -con un dejo de resignación- una fuente de Casa Rosada.

La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la senadora Patricia Bullrich

El fin de semana tampoco resultó favorable para el Poder Ejecutivo, que quedó bajo cuestionamiento de la oposición y de los miles de fanáticos de Carlos Alberto “El Indio” Solari, luego de negarse a abrir las puertas del Congreso o poner a disposición la Casa Rosada para rendir homenaje al histórico músico tras su fallecimiento.

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El pasado jueves, durante el debate legislativo, Bullrich dio sobradas muestras de su volumen político tras abstenerse de votar el pliego de Michelli en una sesión que desnudó la puja interna que atraviesa la Casa Rosada. “Lo hizo porque sabía que podía. Tiró de la cuerda a sabiendas de que nadie iba a romper, pero Karina sabe esperar”, precisó un alfil karinista a este medio. Un día antes de la sesión, en una nueva muestra de pragmatismo, la funcionaria recibió a la legisladora díscola en su despacho y se encargó de difundir el retrato para disipar los rumores de malestar.

A contramano de los planteos de los distintos sectores del Gobierno, que reclamaban la intervención del libertario en las disputas, parece reinar un clima de resignación ante la imposibilidad de que el Presidente rompa la neutralidad. “Milei es el único que puede ordenarlo, pero claramente no quiere hacerlo y no lo va a hacer”, argumentó un integrante de la mesa política. “No se va a meter porque busca armonizar todo el esquema y está bien”, lo justificó otra voz del ecosistema libertario.

A días del inicio del Mundial 2026, y en la previa de una semana clave en la que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, debería definir la fecha para la presentación de su declaración jurada, en Balcarce 50 confían en que la fiebre mundialista corra de agenda los ruidos en la cúpula de poder y la investigación judicial que involucra al ministro coordinador por presunto enriquecimiento ilícito. “Seguro haga un poco de ruido cuando la presente, pero el Mundial barre con todo”, celebró un funcionario.

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El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y el asesor presidencial, Santiago Caputo (Jaime Olivos)

El primero en vivir con intensidad el clima deportivo es el propio mandatario. “Vamos Messi, carajo”, vociferó el libertario en el Latam Forum Economic a principios de la semana pasada, luego de definir que no daría asistencia a los partidos del torneo internacional que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.

En cambio, este lunes tiene previsto participar del tributo al Rebe de Lubavitch que se celebrará a las 21.30 en el Palacio Libertad, ex CCK, en la víspera a un nuevo aniversario, cuando el 18 de junio, se cumplan treinta y dos años de su muerte.

Por su parte, según revelaron fuentes oficiales, el martes recibirá en Casa Rosada a Yosef-Haim Ohana, uno de los diez israelitas secuestrados por el Grupo Hamas, capturado en el festival Nova el 7 de octubre de 2023. A las 11, recibirá cartas credenciales de embajadores y luego, en horas del mediodía, se reunirá con representantes de los Juegos Macaveos, organizados por la Unión Mundial Macabea, que se llevarán adelante en Israel del 30 de junio al 14 de julio de 2026.

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La apuesta del Presidente es clara: administrar las tensiones en lugar de resolverlas. Sin embargo, mientras los distintos sectores continúen exhibiendo autonomía y capacidad de daño, cada episodio volverá a poner de manifiesto que una de las principales dificultades del oficialismo no está fuera del Gobierno, sino dentro de su propia estructura de poder.

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POLITICA

Marcos Novaro: “La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”

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El sociólogo y analista político Marcos Novaro observa el histórico velatorio de Carlos “El Indio” Solari desde una perspectiva distinta de la que dominó gran parte de la conversación pública durante los últimos días. Mientras la atención se concentra en las largas filas para despedir al líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, en la proyección de cientos de miles de asistentes y en la conmoción que produjo su muerte, Novaro pone el foco en otro aspecto del fenómeno: la lectura política que distintos actores intentarán construir a partir de esa multitud.

La tentación del peronismo es convertir el funeral del Indio Solari en otro episodio de regeneración política”, afirmó en diálogo con Infobae.

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La frase remite a una tradición particular de la historia argentina. Desde Eva Perón hasta Néstor Kirchner, determinados funerales se transformaron para el peronismo en momentos de reunificación, reconstrucción de liderazgo y relanzamiento político. Para Novaro, la imagen de Axel Kicillof y Máximo Kirchner impulsando juntos la despedida popular del músico invita a pensar en esos antecedentes. También advirtió que el fenómeno ricotero tiene características propias que vuelven más incierto cualquier intento de apropiación partidaria.

El sociólogo y analista político Marcos Novaro

Antes de hablar de política, Novaro sostuvo que es necesario comprender la naturaleza del fenómeno que se expresó durante el velatorio.

A su juicio, Solari construyó algo mucho más complejo que una banda de rock exitosa. “El Indio no es solamente un músico, es una persona que creó un culto alrededor de su música y de su imagen”, explicó.

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La descripción, según Novaro, no es metafórica. El universo ricotero reúne muchos de los elementos que tradicionalmente se asocian con las religiones: rituales, símbolos compartidos, interpretaciones múltiples de un mismo mensaje, relatos fundacionales, ceremonias colectivas y una comunidad que se reconoce como parte de algo más grande que ella misma.

Ese culto tenía una serie de claves de interpretación, tenía una biblia, tenía rezos, salmos y toda una serie de imágenes muy fuertes”, sostuvo.

Según su análisis, parte del éxito de Solari radicó en haber construido una experiencia cultural que trascendía ampliamente la música.

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“Fue parte de una estrategia muy inteligente del Indio. No solamente era creativo en términos musicales, sino un gran ídolo, que construyó un misterio alrededor suyo”, señaló.

Ese misterio se alimentó durante décadas a través de múltiples canales: las letras enigmáticas, las interpretaciones divergentes, las bandas homenaje, las comunidades de seguidores y la propia lógica de las llamadas “misas ricoteras”.

Para Novaro, incluso los viajes a los recitales formaban parte de una liturgia.

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Vista del féretro del cantante argentino Carlos Alberto Solari, durante su velatorio en el Polideportivo Gatica de Avellaneda (foto Reuters)

“La movilización misma es parte del fenómeno musical, cultural y religioso. Tenías que movilizarte en una procesión hasta Olavarría para ver a la banda. Tenías que convivir con otros desconocidos que son del pueblo ricotero”, explicó.

Durante años, miles de seguidores recorrieron cientos de kilómetros para asistir a recitales que se transformaban en experiencias colectivas de varios días. Familias enteras viajaban juntas. Padres e hijos compartían campamentos. Amigos que se conocían desde hacía décadas repetían rituales similares.

“Los jóvenes aprenden de sus padres y los padres participan y se reencuentran con su propia juventud”, resumió. Es que, a diferencia de otras expresiones culturales, el fenómeno logró atravesar generaciones sin perder intensidad.

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Por eso Novaro considera insuficientes las explicaciones que reducen el fenómeno a una cuestión musical o política.

“En una procesión a Luján no iba tanta gente como a Olavarría. No tenían el mismo entusiasmo ni se pasaban cuatro días ahí”, afirmó.

La comparación con las peregrinaciones religiosas aparece una y otra vez en su análisis porque, a su juicio, permite comprender mejor la potencia emocional y simbólica que adquirió el universo construido alrededor del Indio.

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Y también ayuda a entender por qué la muerte de Solari generó una movilización tan extraordinaria.

“Hoy decían muchos que pasaban ahí hablando: ‘Esta no es la última misa’”, relató. “Hay una pertenencia y una fuerza viva”.

Para Novaro, ese mundo seguirá existiendo mucho después de la desaparición física del músico. “Las bandas van a seguir existiendo, las cientos de bandas que repiten su música y hacen todo el rito de la misa ricotera”, sostuvo.

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Es precisamente esa potencia simbólica la que explica, según el sociólogo, el interés que el fenómeno despertó en algunos sectores de la política.

Y allí aparece el eje central de su análisis.

“Después está la pretensión del gobierno de la provincia de Buenos Aires y de esta entente entre Kicillof y Máximo, que se han puesto de acuerdo en tratar de convertir esto en una especie de secuela de la serie de entierros peronistas donde el pueblo peronista se regenera”, afirmó.

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Funerales como instancia de cohesión en el peronismo

La despedida de Néstor Kirchner, junto a Cristina Kirchner, el fallecido Diego Armando Maradona

La referencia remite a una tradición histórica que Novaro consideró fundamental para entender ciertos movimientos del justicialismo.

“Tenemos una historia de muertos que reviven en el pueblo”, explicó. Es una secuencia que, para Novaro, comienza con Eva Perón.

La muerte de Evita en 1952 ocurrió en un contexto complejo para el gobierno de Juan Domingo Perón, atravesado por dificultades económicas y tensiones políticas crecientes. Sin embargo, el duelo colectivo terminó funcionando como un factor de cohesión. “Ahí aparece un momento de reencuentro”, señaló.

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Según su interpretación, el mismo mecanismo volvió a repetirse en distintos momentos de crisis. Ocurrió tras la muerte de Perón en 1974. Y volvió a manifestarse, con consecuencias electorales mucho más visibles, después del fallecimiento de Néstor Kirchner en 2010.

“Hay una historia. Si es tan fuerte, tan recurrente y tan supuestamente aleccionadora, ¿cómo no tratar de aprovecharla? Es difícil resistirse a esa tentación”, sostuvo.

Por eso cree que el acercamiento entre Axel Kicillof y Máximo Kirchner alrededor del funeral del Indio no puede leerse únicamente como una cuestión organizativa.

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“La fuerza de la costumbre pesa. Y además pesa porque estás debilitado, con pocas ideas, poco entusiasmo y todos peleados entre ellos. Entonces cae esto y dicen: ‘Ahora nos unimos’”, explicó.

La observación adquiere una dimensión especial en el contexto actual.

El peronismo atraviesa una discusión abierta sobre su liderazgo futuro. Cristina Kirchner ya no puede competir electoralmente. Kicillof intenta consolidarse como una referencia nacional. Kirchner busca preservar la centralidad política de La Cámpora. Y distintos gobernadores e intendentes intentan redefinir el equilibrio interno de un espacio que perdió el poder nacional y atraviesa dificultades para construir una propuesta capaz de disputar el centro de la escena que hoy ocupa Javier Milei.

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En ese contexto, la aparición de una multitud tan numerosa, movilizada alrededor de una figura que durante los últimos años se identificó públicamente con Cristina Kirchner y con distintas causas progresistas, constituye una tentación evidente.

Pero Novaro se muestra escéptico respecto de las posibilidades de éxito de esa operación. “No es que no hay mucho peronismo ahí. Pero hay mucho peronismo mezclado con un montón de otras cosas”, explicó.

Y agregó una observación especialmente relevante: “Es un peronismo bastante distante de los dirigentes que quieren representarlo”. Ese punto resulta central en su análisis.

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Porque la multitud que participa del velatorio comparte experiencias, símbolos y pertenencias comunes. Pero eso no significa que responda automáticamente a una identidad partidaria.

“La multitud que despide al Indio Solari está amalgamada por una cantidad de experiencias. No solamente por la música, sino por las experiencias asociadas con la música”, sostuvo.

Según Novaro, la fuerza de esa comunidad radica precisamente en su ambigüedad y en su capacidad de contener sensibilidades distintas. “Cada quien pudo haber entendido lo que quiso”, explicó al referirse a las letras de Solari. “Es lo mismo que pasa cuando se lee la Biblia”.

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Por eso considera que cualquier intento de apropiación política corre el riesgo de simplificar un fenómeno mucho más complejo.

“Si Kicillof quiere ser heredero del culto ricotero, no le va a ir igual de bien que le fue a Cristina en 2011”, afirmó. Y agregó una advertencia: “Repetir esas cosas no suele salir bien”.

Aun así, no descarta que el episodio tenga consecuencias políticas.

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Puede contribuir a reducir tensiones internas.

Puede facilitar acuerdos circunstanciales.

Puede incluso ayudar a que algunos sectores del peronismo encuentren una narrativa común.

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Pero difícilmente resuelva los problemas estructurales que enfrenta el espacio.

Axel Kicillof y, detrás, Máximo Kirchner

“Si se dejan de pelear, obviamente va a tener algún efecto. Pero el peronismo tiene problemas mucho más serios y estructurales que solo ponerse de acuerdo Axel Kicillof y Máximo Kirchner”, sostuvo.

La conclusión de Novaro vuelve entonces al punto de partida.

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La multitud que despide al Indio expresa una experiencia colectiva real, profunda y duradera. Pero no necesariamente una identidad política organizada.

“Hoy lo insultan a Milei, pero muchos pueden haber votado a Milei y pueden volver a votarlo”, señaló.

La observación resume buena parte de la complejidad del fenómeno.

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La comunidad construida alrededor del Indio Solari parece demasiado grande, demasiado heterogénea y demasiado cargada de significados como para ser contenida por una sola fuerza política.

Y allí aparece la paradoja final que, según Novaro, atraviesa toda esta historia.

“La gente se aferra más a este tipo de ídolos porque ya no tiene la Iglesia Católica, ya no le ofrece nada el peronismo. Tanto el peronismo político como el sindical o el territorial tampoco. Pero está el Indio”.

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Quizás por eso resulte tan atractiva para algunos dirigentes la posibilidad de apropiarse de esa energía colectiva. Y quizás por eso mismo la operación sea mucho más difícil de lo que imaginan. Porque el fenómeno que intentan representar existe, precisamente, en el vacío que dejaron las instituciones y las identidades políticas que alguna vez cumplieron esa función.

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