Connect with us

ECONOMIA

Pablo Guidotti, ex viceministro de Economía: “El esquema previsional actual es insostenible”

Published

on


«Es importante acumular reservas y restablecer el acceso al mercado internacional durante 2026, lo antes posible»

El ancla fiscal es uno de los pilares del programa económico del Gobierno y, para el ministro Luis Caputo y su viceministro José Luis Daza, constituyó “un cambio estructural en la política fiscal y monetaria en la República Argentina”. En su visión, “lo que está ocurriendo en Argentina no es un ajuste cíclico, no es un cambio de políticas, sino un cambio del sistema económico en el cual opera la sociedad, e involucra a todas las áreas de la economía, que trasciende las políticas fiscal y monetaria”. Por eso, consideraron que “la economía ya cambió”.

Infobae entrevistó a Pablo Guidotti, secretario de Hacienda y viceministro de Economía de la Nación entre agosto de 1996 y diciembre de 1999, profesor pleno en la Universidad Torcuato Di Tella, y socio de Tenac Asset Management, para analizar la ejecución del Presupuesto 2026 y los desafíos del gobierno de Javier Milei para lo que resta de la gestión y ante un eventual segundo mandato presidencial.

Advertisement

— Si tuviera que definir el programa económico en una frase, ¿Cuál es hoy el objetivo prioritario: desinflación, solvencia fiscal, reservas o actividad?

— Creo que todos estos son objetivos del programa económico, con prioridades e instrumentos distintos. En primer lugar, preservar la solvencia fiscal aparece hoy como el objetivo central del programa, lo que permite avanzar en la disminución progresiva de la inflación. Desde diciembre del año pasado el Gobierno incorporó la acumulación de reservas internacionales como otro objetivo central, lo que me parece que contribuye y contribuirá a una menor volatilidad frente a shocks externos y domésticos.

“La acumulación de reservas internacionales como otro objetivo central, lo que me parece que contribuye y contribuirá a una menor volatilidad frente a shocks externos y domésticos”

El crecimiento económico también es un elemento importante del programa y el instrumento utilizado son las reformas estructurales (como la reforma laboral, la apertura económica y la desregulación) y el RIGI para promover un ambiente propicio para inversiones de largo plazo.

Advertisement

— ¿El ajuste fiscal actual es consistente con el programa macro completo (tipo de cambio, política monetaria, tarifas y financiamiento en pesos) o ve contradicciones?

— Creo que es consistente con el programa macro; diría más: es la columna vertebral.

— ¿El ajuste de las finanzas públicas cree que recayó sobre la sociedad con ingresos fijos, al quitar subsidios a las tarifas de los servicios públicos, o tuvo más relevancia la eliminación del “gasto político” en trabajadores ñoquis, pago de obras que no se ejecutaban, discrecionalidades en uso de los recursos, entre otros?

Advertisement

— Lo importante es que el ajuste de las finanzas públicas argentinas se produjo por reducción de gastos, en muchos casos asociados con la política y con grupos que habían tomado control de recursos públicos para su beneficio.

PABLO GUIDOTTI
«Lo importante es que el ajuste de las finanzas públicas argentinas se produjo por reducción de gastos»

Los economistas italianos Alberto Alesina, Francesco Giavazzi y Carlo Favero analizaron en un libro, dentro de la OCDE, cómo la austeridad fiscal afectaba la actividad y el crecimiento económico. Encontraron que los ajustes producidos por reducción de gasto se asociaron a una mejora en la actividad económica, mientras que los ajustes producidos vía suba de impuestos tendieron a ser recesivos. Esta lección es importante para Argentina y creo que el Gobierno está enfocado en reducir y hacer más eficiente el gasto público y destinar las mejoras a mantener el equilibrio fiscal y luego a bajar la presión impositiva.

“El Gobierno está enfocado en reducir y hacer más eficiente el gasto público y destinar las mejoras a mantener el equilibrio fiscal y luego a bajar la presión impositiva”

También es cierto que en este proceso hubo que sincerar las tarifas de los servicios públicos, lo que en el corto plazo afectó a los consumidores.

— Del superávit/ajuste reciente, ¿qué parte considera permanente y cuál responde a factores transitorios como licuación, postergación de pagos o atraso tarifario?

Advertisement

— En líneas generales, el equilibrio fiscal que se logró es sostenible y tiene un fuerte respaldo político por parte del presidente, algo nuevo para la historia argentina. En el manejo de corto plazo siempre pueden existir postergaciones o atrasos transitorios, pero no alteran de manera sustantiva la sustentabilidad del equilibrio fiscal.

— ¿Cuál considera es el indicador que mejor resume la “calidad” del ajuste fiscal: resultado primario, financiero, gasto real, deuda flotante, pagos postergados u otro?

— Normalmente la variable que se utiliza es el resultado primario, pero en nuestro caso miraría mucho la evolución del gasto público, una variable que creció de manera extravagante durante los años del populismo kirchnerista.

Advertisement
PABLO GUIDOTTI
«Miraría mucho la evolución del gasto público, una variable que creció de manera extravagante durante los años del populismo kirchnerista»

— ¿El nivel actual de gasto primario es compatible con una desinflación sostenible? ¿Qué supuesto “crítico” no puede fallar para que cierre?

— Con la historia reciente de crisis sucesivas que tuvo la Argentina, el ancla fiscal es esencial para lograr una desinflación sostenible. Además, también son importantes la política monetaria y cambiaria y la formación de expectativas. En este sentido, la inestabilidad política es un factor importante. Por ello, creo que el Gobierno tiene que seguir poniendo énfasis en la acumulación de reservas internacionales y lograr cuanto antes la normalización de su ingreso al mercado internacional de capitales.

— ¿Cuáles son las rigideces del gasto que más condicionan al Gobierno y qué margen real ve para modificarlas?

— Creo que la rigidez más importante es la que proviene de la seguridad social. Durante años se destruyó sistemáticamente el sistema de seguridad social, a través de la confiscación de los ahorros previsionales de la población y a través de la incorporación masiva de beneficiarios del sistema que nunca aportaron al sistema. Esto generó una fuerte licuación de las jubilaciones y, lo que es grave, se destruyó la correspondencia entre aportes y beneficio previsional. Cuando eso ocurre, se incentiva fuertemente el trabajo informal, que es lo que sucedió en el país. Modificar esta situación es difícil en un plazo corto.

Advertisement

“El Gobierno tiene que seguir poniendo énfasis en la acumulación de reservas internacionales y lograr cuanto antes la normalización de su ingreso al mercado internacional de capitales”

En algún momento habrá que encarar una reforma previsional que corrija los descalabros del pasado y reponga una correspondencia adecuada entre aportes al sistema y haberes jubilatorios.

— ¿Si las tarifas quedan atrasadas más tiempo, qué se rompe primero: el resultado fiscal, la inflación o el tipo de cambio real?

— Creo que la normalización completa de las tarifas es algo manejable en el tiempo, sopesando el impacto fiscal por un lado y el impacto sobre los ingresos de los consumidores por el otro. No veo a la normalización tarifaria impactando sobre el tipo de cambio real de manera significativa. Los efectos sobre la inflación hay que verlos como transitorios y no deben requerir cambios en la postura de política monetaria.

Advertisement
PABLO GUIDOTTI
«No veo a la normalización tarifaria impactando sobre el tipo de cambio real de manera significativa»

— ¿Cómo evalúa la sostenibilidad de la deuda pública bajo distintos escenarios de crecimiento, inflación y tipo de cambio?

— La deuda pública argentina es sostenible. En particular, excluyendo la deuda intrasector público, la deuda pública hoy representa alrededor del 44% del PBI. Además, de este total, la deuda con el sector privado ya está en niveles del 26% del PBI, lo que es positivo. La deuda con organismos multilaterales, el FMI en particular, representa un 17% del PBI aproximadamente. Son números positivos, especialmente en un contexto donde se logró el equilibrio fiscal.

“El principal problema de Argentina es que, debido a su pasado, todavía no se normalizó un acceso normal al mercado internacional de capitales”

El principal problema de Argentina es que, debido a su pasado, todavía no se normalizó un acceso normal al mercado internacional de capitales y, de esa forma, despejar cualquier duda que pueda tener el mercado sobre la sustentabilidad a futuro, ya que las necesidades de financiamiento aumentan significativamente a partir del año próximo.

— ¿La carga de intereses es manejable sin crecimiento sostenido del PBI?

Advertisement

— No tengo preocupación sobre la carga de intereses y creo que la economía argentina va a crecer de la mano de un clima económico previsible y las inversiones que están empezando a consolidarse.

PABLO GUIDOTTI
«Es importante acumular reservas y restablecer el acceso al mercado internacional durante 2026, lo antes posible»

— ¿Qué tan vulnerable es el financiamiento en pesos ante un shock de expectativas? ¿Qué evento cree que podría gatillarlo?

— La falta de acceso al mercado de capitales indujo un crecimiento del mercado de deuda local en los últimos años y esto estuvo acompañado por una madurez de la deuda doméstica en pesos que es más corta de lo deseable. El Gobierno está haciendo esfuerzos para alargarla, pero el proceso es lento en la medida en que no se normalice el acceso al mercado internacional.

— En un escenario de estrés de rollover, ¿cuál sería el canal dominante: suba de tasas, ampliación de la brecha, emisión o ajuste fiscal adicional?

Advertisement

— En un escenario de estrés de rollover, lo inmediato se manifiesta en una suba de tasas de interés y en inestabilidad cambiaria, como ocurrió en 2025. Por eso es importante acumular reservas y restablecer el acceso al mercado internacional durante 2026, lo antes posible. Estas dos políticas son las más importantes para evitar que vuelva a resurgir la inestabilidad que se vio el año pasado.

— ¿El esquema previsional actual es sostenible con haberes que quedan rezagados frente al salario medio? ¿Qué corrección ve inevitable?

— El esquema previsional actual es insostenible y genera incentivos muy nocivos para la economía. Es inevitable enfrentar el problema, pero hay que reconocer que la polarización política hace muy difícil una discusión seria.

Advertisement

“Un sistema tributario moderno se basa en dos impuestos clave: Ganancias e IVA. Para poder avanzar en una reforma tributaria es necesario discutir una nueva Ley de Coparticipación”

Por eso creo que la continuidad de las políticas presentes en otro período electoral va a ser clave para avanzar con estas reformas y bajar de manera contundente el índice de riesgo país.

— ¿Una reforma tributaria integral es fiscalmente viable en el corto plazo? ¿Qué impuesto tocaría primero y cuál no tocaría?

— La reforma tributaria es otra reforma necesaria y difícil. Un sistema tributario moderno se basa en dos impuestos clave: Ganancias e IVA. Para poder avanzar en una reforma tributaria es necesario discutir una nueva Ley de Coparticipación adoptando el criterio de que todos los recursos tengan la misma distribución, de modo que la coparticipación sea independiente de la estructura tributaria. Hoy eso no es así.

Advertisement
PABLO GUIDOTTI
«Sin duda el shock más peligroso es la incertidumbre política»

Otro tema central es atacar el rol de los tributos provinciales, como Ingresos Brutos, y la voracidad fiscal de los municipios. Todos estos temas hacen muy compleja la discusión.

— ¿Cuál es el shock más peligroso para la estabilidad fiscal en los próximos 12 meses y qué dato le confirmaría que el programa está funcionando?

— Sin duda el shock más peligroso es la incertidumbre política. La continuidad de las políticas que se están aplicando es central para no volver a las andadas como país.

Fotos: Jaime Olivos

Advertisement

Advertisement

ECONOMIA

Salarios en reestructuración

Published

on


El 2026 no será un año de “despegue” para los salarios formales: será un período de fuertes modificaciones en los salarios relativos (Foto: Reuters)

Tras recuperarse al 4,4% en 2025, en 2026 la economía volverá a crecer, muy probablemente, entre 2,5% y 3%. Aun así, no será un año de “despegue” para los salarios formales: será un período de fuertes modificaciones en los salarios relativos.

Confluyen más de un factor, como se analizó en la nota editorial de este mes, pero más que proyectar tendencias conviene mirar qué muestran los datos.

Advertisement

El cuadro más abajo ofrece una mirada rápida sobre la evolución reciente de salarios y jubilaciones. Con base 100 en noviembre de 2023, los datos muestran que los salarios “normales” del sector privado, medidos a través del Ripte, cayeron durante los primeros meses de la actual gestión y luego se recuperaron hasta ubicarse 1% por encima del dato base, que -para tener en cuenta- estaba 7,5% por debajo del promedio móvil de los 12 meses previos.

Si la medición se realiza con el IVS, un índice que capta mejor la totalidad de ingresos salariales, el resultado es que, a marzo de 2026, los ingresos reales de los asalariados formales del sector privado se mantuvieron por debajo de la base de noviembre (no así si se toma el dato de diciembre, con el “fogonazo” inflacionario de ese mes).

“infografia”

En ambos índices, además, se observó una caída de los ingresos reales en el primer trimestre de 2026 (última columna). El resto de los ingresos laborales tuvo una evolución conocida: los salarios públicos cayeron respecto de la base, pero se estabilizaron en el primer trimestre de 2026.

Advertisement

Los ingresos informales mostraron un ascenso sostenido, que ubicó el último dato 74% por encima de noviembre de 2023 y más de 100% real por sobre diciembre de ese año. Este crecimiento acelerado respondió a varios factores que conviene tener en cuenta:

  1. El retraso en la recolección de los datos de ingresos informales a través de la EPH sobreestima las caídas en términos reales cuando la inflación se acelera y también sobreestima la recuperación cuando la inflación se frena.
  2. La medición de ingresos por declaración de los agentes tiene menor precisión que la que surge de registros. Esto vale para la EPH tanto para ingresos formales como informales, pero la mayor variabilidad de estos últimos reduce la confiabilidad del dato.
  3. El empleo en los últimos tres años creció básicamente de la mano de trabajadores independientes e informales. Entre el cuarto trimestre de 2022 y el cuarto trimestre de 2025, los puestos de trabajo ocupados totales crecieron 833 mil, pero mientras la cantidad de asalariados registrados no se movió (cayó en 5 mil), todo el aumento se explicó por no asalariados (673 mil) y por asalariados informales (144 mil).

Esta “explosión” de crecimiento, básicamente informal, determinó cambios en la composición de este grupo que pueden haber incidido en la definición de un “ingreso medio informal” representativo.

Es un período de fuertes modificaciones en salarios relativos

En otras palabras, se intenta medir un agregado que se transforma aceleradamente (a diferencia del grupo de asalariados formales, que se estanca) y, por lo tanto, las características del conjunto -en particular el promedio de ingresos- pueden variar.

Con dudas sobre la evolución futura del ingreso medio informal, por lo antes señalado, para el resto de los ingresos laborales el panorama es más claro y menos promisorio. A favor de una recuperación real jugará una baja persistente de la inflación, en función de su magnitud.

Advertisement
Ilustración de una persona con billete frente a una escalera ascendente de paquetes de pollo y arroz con precios crecientes en córdobas.
A favor de una recuperación real jugará una baja persistente de la inflación, en función de su magnitud (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dado que venimos de tasas en torno de 3%, cabe esperar variaciones al menos neutras cuando la inflación perfore el 2% mensual. En salarios privados formales, la estrategia oficial de homologar acuerdos colectivos con pauta inferior a la inflación seguramente persistirá durante 2026 y 2027. Eso no impide que los salarios efectivos (medidos por IVS y Ripte) se acerquen o superen en algún mes la tasa de inflación.

Un informe de la Secretaría de Trabajo mostró que, con base en noviembre de 2023, el salario de convenio promedio se ubicó en marzo 6% por debajo de su base, mientras que el salario promedio del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA) se encontró 3% por encima de la base (la variación usando el promedio del SIPA difiere, como se ve, de los datos del cuadro previo). La diferencia de 9 puntos entre salarios efectivos y de convenio creció en los últimos 6 meses.

La diferencia de 9 puntos entre salarios efectivos y de convenio creció en los últimos 6 meses

Un cuadro elaborado por la misma Secretaría, con datos desde diciembre de 2012, mostró que, para el período que llegó hasta fines de 2020, la remuneración de convenio estuvo por encima de la remuneración efectiva promedio (en términos reales, respecto de la base).

Desde entonces, la remuneración de convenio evolucionó por debajo de los salarios efectivos, y esa diferencia alcanzó su máximo en la actual Administración, en particular en los últimos 6 a 9 meses.

Advertisement

En un contexto de economía más abierta y que enfrenta la necesidad de reestructuraciones relevantes, la estrategia oficial de evitar la indexación de los salarios de convenio aparece como la más apropiada para preservar el empleo (es decir, para evitar que las empresas que necesitan reestructurar no se vean forzadas por aumentos insostenibles de costos laborales) y facilitar cambios de salarios relativos entre sectores y entre empresas. Es inevitable que esta situación lleve a un crecimiento de la dispersión salarial, que ya se observa en múltiples dimensiones: sectorial, regional, e intrasectorial e intraempresa.

El autor es Director y Economista Jefe de FIEL. Esta nota se publicó en Indicadores de Coyuntura 686 de FIEL



Corporate Events,South America / Central America

Advertisement
Continue Reading

ECONOMIA

El error que podemos repetir

Published

on


Vaca Muerta despliega su potencial, el litio atrae capitales que hace una década parecían imposibles y el RIGI promete inversiones, exportaciones y los dólares que el país necesita con urgencia (Foto: EFE)

Argentina vuelve a sentarse sobre una fortuna. Vaca Muerta despliega su potencial, el litio atrae capitales que hace una década parecían imposibles y el RIGI promete inversiones, exportaciones y los dólares que el país necesita con urgencia. La conversación pública se concentra, como siempre, en cuánto dinero va a entrar. Pero esa es la pregunta fácil, y casi siempre la equivocada: la que define el destino de una generación es qué se hará con esos ingresos, y todo indica que el país está a punto de responderla mal.

El reflejo argentino ante un ingreso extraordinario es conocido: gastarlo. No transformarlo, no ahorrarlo, no convertirlo en capital que sobreviva al ciclo de precios que lo hizo posible. Y esta vez puede salir caro, porque la riqueza del subsuelo tiene una particularidad que la vuelve traicionera: se agota.

Advertisement

Conviene detenerse ahí, porque ese es el corazón del problema. Un pozo petrolero, un salar de litio o una veta minera son activos que la naturaleza acumuló durante millones de años y que una sola generación extrae en pocas décadas. La verdadera riqueza no son las regalías que ingresan cada año: es el recurso que desaparece para generarlas. Cuando una provincia cobra una regalía no recibe una renta que se renueva sola: vende un pedazo de su patrimonio. La pregunta inevitable es qué queda cuando ya no haya nada más para vender.

No es una preocupación abstracta ni nueva. Hace más de tres décadas los economistas le pusieron nombre a la trampa. Jeffrey Sachs y Andrew Warner notaron algo perturbador: muchos países ricos en recursos naturales crecían menos que otros aparentemente menos favorecidos. De ahí surgió una literatura sobre la “maldición de los recursos”.

El reflejo argentino ante un ingreso extraordinario es conocido: gastarlo. No transformarlo, no ahorrarlo, no convertirlo en capital que sobreviva al ciclo de precios que lo hizo posible

Los mecanismos son varios: la enfermedad holandesa, que infla un sector exportador y aplasta a los demás; el deterioro institucional que provocan las rentas fáciles. La conclusión es incómoda y consistente: la abundancia no garantiza prosperidad. A veces la entorpece.

Advertisement

Trabajos como los de Fernanda Brollo, Tommaso Nannicini, Roberto Perotti y Guido Tabellini muestran, incluso, que los ingresos inesperados pueden generar incentivos perversos en los gobiernos y corroer la calidad de las instituciones. El dinero que cae del cielo no siempre construye; muchas veces afloja.

La economía de los recursos naturales ofrece una brújula tan simple como exigente: la regla de Hartwick. Si una sociedad explota un recurso que no se renueva, debería convertir esas rentas en otra forma de capital capaz de sostener el bienestar futuro.

. Si una sociedad explota un recurso que no se renueva, debería convertir esas rentas en otra forma de capital capaz de sostener el bienestar futuro (Foto: Reuters)
. Si una sociedad explota un recurso que no se renueva, debería convertir esas rentas en otra forma de capital capaz de sostener el bienestar futuro (Foto: Reuters)

La lógica es la de una familia que hereda una propiedad y la vende. Si gasta todo el dinero en consumo cotidiano, los hijos heredarán un recuerdo y nada más. Si lo reinvierte, el patrimonio puede mantenerse o incluso crecer. La diferencia no es contable: define el bienestar de varias generaciones.

Se sabe, sin embargo, hacia dónde empuja la política. Los gobiernos tienen necesidades inmediatas: salarios, funcionamiento del Estado, programas sociales, demandas que no esperan. Cuando aparece un ingreso extraordinario, la tentación de usarlo para tapar agujeros corrientes es casi irresistible.

Advertisement

El detalle fatal es que el gasto corriente tiene una asimetría brutal: subirlo de forma permanente es fácil; bajarlo cuando la bonanza termina es políticamente devastador. Así se construyen las crisis del día después. Y la bonanza, en estos rubros, siempre se termina. Los precios del petróleo, del cobre y del litio se mueven con violencia: una crisis geopolítica los dispara; una desaceleración global los derrumba.

Cuando aparece un ingreso extraordinario, la tentación de usarlo para tapar agujeros corrientes es casi irresistible

El conflicto en Medio Oriente es apenas el recordatorio más reciente de que nadie controla esa variable. Atar el gasto estructural de un Estado a un ingreso tan volátil es edificar sobre arena y sorprenderse después de que la casa se caiga.

Alguien dirá que la salida es invertir en lugar de consumir. Es cierto, pero no alcanza. Después aparece una segunda pregunta, todavía más difícil: ¿invertir en qué? Gastar en obra pública no equivale automáticamente a desarrollo.

Advertisement
Una excavadora amarilla instala una estructura prefabricada de hormigón en una zanja profunda en un área rural. Se ven personas y tierra excavada
Gastar en obra pública no equivale automáticamente a desarrollo (Foto: El Litoral)

Una provincia puede construir infraestructura estratégica que eleve la productividad durante décadas o puede financiar obras de baja rentabilidad social elegidas por conveniencia política.

Investigaciones recientes, como las de Stanislao Maldonado y Martín Ardanaz para municipios del Perú, muestran que disponer de recursos extraordinarios no mejora por sí solo la eficiencia del gasto. Una obra improductiva no es inversión: es consumo presente con mejor disfraz. La discusión, entonces, no debería ser cuánto se invierte, sino qué capacidad productiva futura deja esa inversión.

En Argentina, además, todo esto cae sobre un andamiaje fiscal que ya hace agua. Las provincias productoras cobran regalías, pero también participan de la coparticipación federal, cuyos coeficientes siguen definidos esencialmente por una ley de 1988. El mandato constitucional de 1994 para reformar ese régimen lleva más de tres décadas sin cumplirse.

Sumar nuevas fuentes de riqueza extraordinaria a un esquema de reparto diseñado hace casi 40 años no es un detalle técnico: es una bomba de tiempo con la mecha encendida

Sumar nuevas fuentes de riqueza extraordinaria a un esquema de reparto diseñado hace casi 40 años no es un detalle técnico: es una bomba de tiempo con la mecha encendida.

Advertisement

Hay otro camino, y no es ciencia ficción. Varios países crearon fondos soberanos y de estabilización para ahorrar parte de la renta en los años buenos y usarla cuando los precios caen, o preservarla directamente para las generaciones que vienen.

Bolsa de Comercio Buenos Aires - Merval
Noruega es el ejemplo de manual: canalizó buena parte de su renta petrolera hacia un fondo que invierte en activos financieros

Noruega es el ejemplo de manual: canalizó buena parte de su renta petrolera hacia un fondo que invierte en activos financieros y blindó su presupuesto de los vaivenes del crudo. No es una fórmula mágica ni trasplantable sin más, pero demuestra que la maldición de los recursos no es un destino. Es una decisión.

Y esa es, al final, la única pregunta que importa. No se trata de discutir si la minería o los hidrocarburos son buenos o malos, ni de negarle a las provincias el derecho a aprovechar lo que tienen. Se trata de algo más profundo: cuando una sociedad descubre una riqueza extraordinaria, ¿la usa para consumir un poco más hoy o para construir las capacidades que le permitan vivir mejor mañana?

La riqueza ya está bajo el suelo. El error también está al alcance de la mano, porque se cometió antes y el guion se conoce de memoria. La fortuna que aparece debajo de la tierra no es el desafío: el desafío es saber qué hacer con ella. Todavía hay tiempo de no malgastar la respuesta.

Advertisement

Los autores son ex ministro de Producción y Trabajo y socio fundador de Abeceb, y economista del Centro de Estudios en Finanzas Públicas de la Universidad Nacional de La Plata, respectivamente



billetes,dólares

Advertisement
Continue Reading

ECONOMIA

El actual modelo económico requiere otras preguntas

Published

on


gran parte de la política económica argentina se orientó a estimular la demanda agregada mediante expansión del gasto público, aumento del consumo, atraso cambiario, subsidios, emisión monetaria (Imagen Ilustrativa Infobae)

En las últimas décadas, gran parte de la política económica argentina se orientó a estimular la demanda agregada mediante expansión del gasto público, aumento del consumo, atraso cambiario, subsidios, emisión monetaria y crédito barato. Esos estímulos generaron efectos relativamente rápidos sobre el nivel de actividad y el empleo, pero terminaron siendo macroeconómicamente inconsistentes y derivaron en inflación, crisis cambiarias y estancamiento.

El programa económico actual partió de una lógica distinta: más que impulsar la demanda en el corto plazo, buscó modificar los incentivos sobre la oferta agregada a través de la estabilización macroeconómica, la recomposición de precios relativos, la reducción de distorsiones y regulaciones, y la creación de condiciones para elevar inversión, productividad y capacidad productiva.

Advertisement

Evaluar el éxito del programa exclusivamente por la evolución coyuntural del consumo o del nivel de actividad puede conducir a diagnósticos apresurados, precisamente porque el objetivo es transformar los incentivos que determinan decisiones de inversión de largo plazo, y los efectos relevantes tienden a aparecer más lentamente que en los modelos basados en expansión de la demanda.

En el fondo de esta cuestión está la dificultad histórica de Argentina para sostener procesos de estabilización macroeconómica. El freno no fue el desconocimiento técnico, sino los conflictos distributivos y políticos: grupos sociales, económicos y corporativos intentaron evitar asumir el costo del ajuste fiscal y trasladarlo a otros sectores. Esa “guerra de desgaste” postergó reformas aun cuando la insostenibilidad del modelo existente resultó evidente.

En el fondo de esta cuestión está la dificultad histórica de Argentina para sostener procesos de estabilización macroeconómica
En el fondo de esta cuestión está la dificultad histórica de Argentina para sostener procesos de estabilización macroeconómica

Desde esta perspectiva, es sencillo entender cómo Argentina convivió durante años con déficits fiscales persistentes, inflación elevada, emisión monetaria, volatilidad cambiaria y controles crecientes, mientras sucesivos gobiernos evitaron implementar un ajuste profundo por la dificultad política de definir quién debía absorber sus costos.

El programa de estabilización impulsado por el gobierno actual puede interpretarse como el desenlace de ese proceso. La magnitud de los desequilibrios acumulados, el agotamiento del régimen económico previo y la ausencia prolongada de crecimiento terminaron habilitando políticamente un ajuste que durante años se consideró inviable.

Advertisement

Estabilizar no alcanza: cuándo llega a la economía real

La estabilización es un objetivo intermedio de la política económica, no un fin en sí mismo. Por eso, el interrogante central es si esa estabilización podrá generar las condiciones necesarias para que la economía vuelva a crecer de manera sostenida.

El interrogante central es si esa estabilización podrá generar las condiciones necesarias para que la economía vuelva a crecer de manera sostenida

En una primera etapa, el éxito de un programa orientado a estabilizar se evalúa sobre todo con variables nominales: inflación, tipo de cambio y reservas internacionales. Sin embargo, la estabilización solo adquiere legitimidad social duradera si luego se traduce en mejoras de variables reales como inversión, empleo, salario real y consumo.

“infografia”

La lógica económica detrás de este enfoque es simple. Cuando los agentes perciben que la estabilidad es sostenible, aumenta la previsibilidad y mejoran los incentivos para invertir, ahorrar, producir y asumir riesgos de largo plazo. Esto es lo que subyace detrás de la denominada “teoría del derrame”: la estabilidad macroeconómica y la mejora de incentivos terminan generando más crecimiento, más productividad, más inversión y, eventualmente, mayores niveles de bienestar para el conjunto de la sociedad.

Advertisement

Aparecen, sin embargo, varios interrogantes:

  1. Cuánto tiempo puede transcurrir hasta que los beneficios de la estabilización comiencen a percibirse en el consumo, que sigue siendo, por lejos, el principal componente del PBI argentino (más del 70% en 2025). No existe una respuesta clara y la experiencia internacional es poco concluyente, porque los procesos de estabilización suelen ser heterogéneos.
  2. Cuánto crecimiento puede esperarse. Los datos recientes mostraron señales alentadoras, pero todavía insuficientes para hablar de una recuperación plenamente consolidada. En términos desestacionalizados, el EMAE de marzo alcanzó un máximo histórico y se ubicó por encima de los picos registrados tanto durante el gobierno de Mauricio Macri como durante la presidencia de Alberto Fernández. Sin embargo, al observar la dinámica más reciente, el ritmo de expansión aparece bastante más moderado: el nivel de actividad se encuentra apenas alrededor de un 2% por encima del registrado en febrero del año pasado. Los datos reflejaron, así, una dualidad: una economía que estabilizó ciertas variables nominales y recuperó parte del terreno perdido, pero con un crecimiento todavía heterogéneo y lejos de generar una mejora generalizada y rápida sobre consumo y empleo.
  3. ¿Cuál será el motor del crecimiento argentino? Los modelos macroeconómicos más básicos muestran que el crecimiento puede explicarse por aumentos de la demanda agregada o por aumentos de la oferta agregada.

En el corto plazo, el crecimiento suele responder a una recuperación de la demanda. En horizontes más largos, el crecimiento sostenible depende principalmente de la capacidad de aumentar la oferta agregada, es decir, de expandir la capacidad productiva de la economía. Allí aparece el desafío estructural.

Para aumentar la oferta agregada es necesario incrementar el stock de capital, incorporar tecnología, mejorar la productividad y elevar la eficiencia del sistema económico. Con el mismo capital y la misma tecnología, la capacidad productiva difícilmente pueda expandirse de manera significativa.

Advertisement

Para aumentar la oferta agregada es necesario incrementar el stock de capital, incorporar tecnología, mejorar la productividad y elevar la eficiencia del sistema económico

Salvo, claro, que un país tenga la fortuna de descubrir y explotar recursos naturales altamente demandados a nivel global. Y eso es lo que hoy comienza a ocurrir en Argentina con sectores como la energía y la minería, que podrían transformarse en los principales vectores de expansión en los próximos años. Los aumentos de las cantidades exportadas aportan la prueba necesaria.

vez el principal desafío analítico del presente argentino consista en entender que la economía podría estar atravesando un cambio casi inédito. Esto obliga a discutir no solo cuánto crecerá la economía en los próximos meses, sino, sobre todo, si Argentina logrará construir las condiciones macroeconómicas, institucionales y productivas necesarias para sostener el crecimiento durante la próxima década.

El autor es profesor de Economía en IAE Business School. Esta nota se publicó en el IEM de mayo del IAE, Escuela de Negocios de la Universidad Austral

Advertisement



industria,construcción,empleo,manufactura,desarrollo,economía,energía,infraestructura,trabajadores,progreso

Continue Reading

Tendencias