ECONOMIA
Pablo Guidotti, ex viceministro de Economía: “El esquema previsional actual es insostenible”

El ancla fiscal es uno de los pilares del programa económico del Gobierno y, para el ministro Luis Caputo y su viceministro José Luis Daza, constituyó “un cambio estructural en la política fiscal y monetaria en la República Argentina”. En su visión, “lo que está ocurriendo en Argentina no es un ajuste cíclico, no es un cambio de políticas, sino un cambio del sistema económico en el cual opera la sociedad, e involucra a todas las áreas de la economía, que trasciende las políticas fiscal y monetaria”. Por eso, consideraron que “la economía ya cambió”.
Infobae entrevistó a Pablo Guidotti, secretario de Hacienda y viceministro de Economía de la Nación entre agosto de 1996 y diciembre de 1999, profesor pleno en la Universidad Torcuato Di Tella, y socio de Tenac Asset Management, para analizar la ejecución del Presupuesto 2026 y los desafíos del gobierno de Javier Milei para lo que resta de la gestión y ante un eventual segundo mandato presidencial.
— Si tuviera que definir el programa económico en una frase, ¿Cuál es hoy el objetivo prioritario: desinflación, solvencia fiscal, reservas o actividad?
— Creo que todos estos son objetivos del programa económico, con prioridades e instrumentos distintos. En primer lugar, preservar la solvencia fiscal aparece hoy como el objetivo central del programa, lo que permite avanzar en la disminución progresiva de la inflación. Desde diciembre del año pasado el Gobierno incorporó la acumulación de reservas internacionales como otro objetivo central, lo que me parece que contribuye y contribuirá a una menor volatilidad frente a shocks externos y domésticos.
“La acumulación de reservas internacionales como otro objetivo central, lo que me parece que contribuye y contribuirá a una menor volatilidad frente a shocks externos y domésticos”
El crecimiento económico también es un elemento importante del programa y el instrumento utilizado son las reformas estructurales (como la reforma laboral, la apertura económica y la desregulación) y el RIGI para promover un ambiente propicio para inversiones de largo plazo.
— ¿El ajuste fiscal actual es consistente con el programa macro completo (tipo de cambio, política monetaria, tarifas y financiamiento en pesos) o ve contradicciones?
— Creo que es consistente con el programa macro; diría más: es la columna vertebral.
— ¿El ajuste de las finanzas públicas cree que recayó sobre la sociedad con ingresos fijos, al quitar subsidios a las tarifas de los servicios públicos, o tuvo más relevancia la eliminación del “gasto político” en trabajadores ñoquis, pago de obras que no se ejecutaban, discrecionalidades en uso de los recursos, entre otros?
— Lo importante es que el ajuste de las finanzas públicas argentinas se produjo por reducción de gastos, en muchos casos asociados con la política y con grupos que habían tomado control de recursos públicos para su beneficio.

Los economistas italianos Alberto Alesina, Francesco Giavazzi y Carlo Favero analizaron en un libro, dentro de la OCDE, cómo la austeridad fiscal afectaba la actividad y el crecimiento económico. Encontraron que los ajustes producidos por reducción de gasto se asociaron a una mejora en la actividad económica, mientras que los ajustes producidos vía suba de impuestos tendieron a ser recesivos. Esta lección es importante para Argentina y creo que el Gobierno está enfocado en reducir y hacer más eficiente el gasto público y destinar las mejoras a mantener el equilibrio fiscal y luego a bajar la presión impositiva.
“El Gobierno está enfocado en reducir y hacer más eficiente el gasto público y destinar las mejoras a mantener el equilibrio fiscal y luego a bajar la presión impositiva”
También es cierto que en este proceso hubo que sincerar las tarifas de los servicios públicos, lo que en el corto plazo afectó a los consumidores.
— Del superávit/ajuste reciente, ¿qué parte considera permanente y cuál responde a factores transitorios como licuación, postergación de pagos o atraso tarifario?
— En líneas generales, el equilibrio fiscal que se logró es sostenible y tiene un fuerte respaldo político por parte del presidente, algo nuevo para la historia argentina. En el manejo de corto plazo siempre pueden existir postergaciones o atrasos transitorios, pero no alteran de manera sustantiva la sustentabilidad del equilibrio fiscal.
— ¿Cuál considera es el indicador que mejor resume la “calidad” del ajuste fiscal: resultado primario, financiero, gasto real, deuda flotante, pagos postergados u otro?
— Normalmente la variable que se utiliza es el resultado primario, pero en nuestro caso miraría mucho la evolución del gasto público, una variable que creció de manera extravagante durante los años del populismo kirchnerista.

— ¿El nivel actual de gasto primario es compatible con una desinflación sostenible? ¿Qué supuesto “crítico” no puede fallar para que cierre?
— Con la historia reciente de crisis sucesivas que tuvo la Argentina, el ancla fiscal es esencial para lograr una desinflación sostenible. Además, también son importantes la política monetaria y cambiaria y la formación de expectativas. En este sentido, la inestabilidad política es un factor importante. Por ello, creo que el Gobierno tiene que seguir poniendo énfasis en la acumulación de reservas internacionales y lograr cuanto antes la normalización de su ingreso al mercado internacional de capitales.
— ¿Cuáles son las rigideces del gasto que más condicionan al Gobierno y qué margen real ve para modificarlas?
— Creo que la rigidez más importante es la que proviene de la seguridad social. Durante años se destruyó sistemáticamente el sistema de seguridad social, a través de la confiscación de los ahorros previsionales de la población y a través de la incorporación masiva de beneficiarios del sistema que nunca aportaron al sistema. Esto generó una fuerte licuación de las jubilaciones y, lo que es grave, se destruyó la correspondencia entre aportes y beneficio previsional. Cuando eso ocurre, se incentiva fuertemente el trabajo informal, que es lo que sucedió en el país. Modificar esta situación es difícil en un plazo corto.
“El Gobierno tiene que seguir poniendo énfasis en la acumulación de reservas internacionales y lograr cuanto antes la normalización de su ingreso al mercado internacional de capitales”
En algún momento habrá que encarar una reforma previsional que corrija los descalabros del pasado y reponga una correspondencia adecuada entre aportes al sistema y haberes jubilatorios.
— ¿Si las tarifas quedan atrasadas más tiempo, qué se rompe primero: el resultado fiscal, la inflación o el tipo de cambio real?
— Creo que la normalización completa de las tarifas es algo manejable en el tiempo, sopesando el impacto fiscal por un lado y el impacto sobre los ingresos de los consumidores por el otro. No veo a la normalización tarifaria impactando sobre el tipo de cambio real de manera significativa. Los efectos sobre la inflación hay que verlos como transitorios y no deben requerir cambios en la postura de política monetaria.

— ¿Cómo evalúa la sostenibilidad de la deuda pública bajo distintos escenarios de crecimiento, inflación y tipo de cambio?
— La deuda pública argentina es sostenible. En particular, excluyendo la deuda intrasector público, la deuda pública hoy representa alrededor del 44% del PBI. Además, de este total, la deuda con el sector privado ya está en niveles del 26% del PBI, lo que es positivo. La deuda con organismos multilaterales, el FMI en particular, representa un 17% del PBI aproximadamente. Son números positivos, especialmente en un contexto donde se logró el equilibrio fiscal.
“El principal problema de Argentina es que, debido a su pasado, todavía no se normalizó un acceso normal al mercado internacional de capitales”
El principal problema de Argentina es que, debido a su pasado, todavía no se normalizó un acceso normal al mercado internacional de capitales y, de esa forma, despejar cualquier duda que pueda tener el mercado sobre la sustentabilidad a futuro, ya que las necesidades de financiamiento aumentan significativamente a partir del año próximo.
— ¿La carga de intereses es manejable sin crecimiento sostenido del PBI?
— No tengo preocupación sobre la carga de intereses y creo que la economía argentina va a crecer de la mano de un clima económico previsible y las inversiones que están empezando a consolidarse.

— ¿Qué tan vulnerable es el financiamiento en pesos ante un shock de expectativas? ¿Qué evento cree que podría gatillarlo?
— La falta de acceso al mercado de capitales indujo un crecimiento del mercado de deuda local en los últimos años y esto estuvo acompañado por una madurez de la deuda doméstica en pesos que es más corta de lo deseable. El Gobierno está haciendo esfuerzos para alargarla, pero el proceso es lento en la medida en que no se normalice el acceso al mercado internacional.
— En un escenario de estrés de rollover, ¿cuál sería el canal dominante: suba de tasas, ampliación de la brecha, emisión o ajuste fiscal adicional?
— En un escenario de estrés de rollover, lo inmediato se manifiesta en una suba de tasas de interés y en inestabilidad cambiaria, como ocurrió en 2025. Por eso es importante acumular reservas y restablecer el acceso al mercado internacional durante 2026, lo antes posible. Estas dos políticas son las más importantes para evitar que vuelva a resurgir la inestabilidad que se vio el año pasado.
— ¿El esquema previsional actual es sostenible con haberes que quedan rezagados frente al salario medio? ¿Qué corrección ve inevitable?
— El esquema previsional actual es insostenible y genera incentivos muy nocivos para la economía. Es inevitable enfrentar el problema, pero hay que reconocer que la polarización política hace muy difícil una discusión seria.
“Un sistema tributario moderno se basa en dos impuestos clave: Ganancias e IVA. Para poder avanzar en una reforma tributaria es necesario discutir una nueva Ley de Coparticipación”
Por eso creo que la continuidad de las políticas presentes en otro período electoral va a ser clave para avanzar con estas reformas y bajar de manera contundente el índice de riesgo país.
— ¿Una reforma tributaria integral es fiscalmente viable en el corto plazo? ¿Qué impuesto tocaría primero y cuál no tocaría?
— La reforma tributaria es otra reforma necesaria y difícil. Un sistema tributario moderno se basa en dos impuestos clave: Ganancias e IVA. Para poder avanzar en una reforma tributaria es necesario discutir una nueva Ley de Coparticipación adoptando el criterio de que todos los recursos tengan la misma distribución, de modo que la coparticipación sea independiente de la estructura tributaria. Hoy eso no es así.

Otro tema central es atacar el rol de los tributos provinciales, como Ingresos Brutos, y la voracidad fiscal de los municipios. Todos estos temas hacen muy compleja la discusión.
— ¿Cuál es el shock más peligroso para la estabilidad fiscal en los próximos 12 meses y qué dato le confirmaría que el programa está funcionando?
— Sin duda el shock más peligroso es la incertidumbre política. La continuidad de las políticas que se están aplicando es central para no volver a las andadas como país.
Fotos: Jaime Olivos
ECONOMIA
Con polémica por falta de pagos, Minicuotas Ribeiro cerró el último local de su cadena

La firma de electrodomésticos cerró su último local en San Luis. El final de la empresa deja reclamos salariales e indemnizaciones pendientes
Puntos importantes
Minicuotas Ribeiro cerró su última tienda tras 116 años, marcando el fin de su trayectoria nacional en el sector retail.
La crisis del sector, el rechazo judicial de pagos y la baja del consumo forzaron este cierre definitivo.
El legado de las minicuotas deja deudas laborales pendientes y conflictos judiciales sin resolver.
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ECONOMIA
Juan Carlos de Pablo: “A la batalla cultural no le doy ni cinco de bolilla, no sirve para tomar decisiones”

El economista Juan Carlos de Pablo, cercano al presidente Javier Milei, aseguró que no presta atención a las declaraciones del Gobierno vinculadas a la batalla cultural, sino que en aquellas que pueden anclar expectativas, como el sostenimiento del equilibrio fiscal.
En diálogo con Infobae en Vivo, el economista eligió comenzar con una advertencia metodológica: las cifras no pueden reemplazar el razonamiento económico. “Buena parte de los datos económicos está basada en muestras y, consiguientemente, están sujetos a error muestral o cosas por el estilo”, señaló.
De Pablo contrapuso dos formas de interpretar las estadísticas, a las que consideró igualmente insuficientes cuando se llevan al extremo. “Las estadísticas son como las bikinis: lo que muestran es importante, pero lo que ocultan es fundamental. Eso se lo tenemos que decir a los tipos que son amantes de los datos, los decimales”. Pero también cuestionó a quienes descartan lo que las mediciones efectivamente registran: “Ni una cosa ni la otra”.
Para el economista, una cifra adquiere sentido cuando se la vincula con una explicación. “La interpretación de los datos requiere una teoría. ¿Cuánto vale un dólar o una docena de huevos? Eso es un dato. Ahora, ¿por qué vale lo que vale? Ahí tenemos oferta, demanda”.
Al abordar los indicadores laborales, De Pablo admitió que las estadísticas reflejan un aumento de la informalidad, aunque rechazó identificarla con la ausencia total de actividad. “El trabajo informal es trabajo. No es afano ni cosa por el estilo”.
El economista distinguió entre el perjuicio que puede sufrir una persona al perder un puesto con determinadas condiciones y la existencia de una ocupación posterior. “Alguien me puede decir: ‘Qué lástima que se me terminó un trabajo que tenía determinada categoría y tengo que pasar a otro’. Y digo: tenés razón. Es la lucha, digámoslo así, por la vida”.
También cuestionó una visión concentrada exclusivamente en cierres de empresas y despidos. “Si eso fuera lo único, la tasa de ocupación no sería 7,9%, sería 15%. Quiere decir que alguien está haciendo algo y no tiene tiempo de ir a la televisión”.
De Pablo dijo que presta atención a los testimonios de trabajadores y no a conclusiones basadas en escenas aisladas. “Me nutro de los testimonios. Le doy mucha atención a ver qué me está diciendo el tachero, el mozo del bar, cualquiera que vos quieras, que está peleándola”.
“Mis héroes son los tipos que, cuando se levantan a la mañana, todavía no saben cómo le van a dar de comer a su familia de noche. No tienen tiempo para andar hueveando”, dijo.
Asimismo, el economista afirmó: “Si el mercado viene cada vez más volátil, el mercado de trabajo privado no tiene más remedio que tener esa característica”.
Sobre la desaceleración de la economía y los números plasmados en el proyecto de Presupuesto 2027 al respecto, aseguró: “Yo no le doy ni cinco de pelota al presupuesto”.
De Pablo afirmó que, en una coyuntura cambiante, varios factores pueden actuar al mismo tiempo. “Se mezcló la corrida contra el dólar, más la guerra, lo que sea. Cuando se mezclan los factores, cada uno elige el que le parece, y hacer la identificación o las proporciones es dificilísimo”.
A su juicio, los datos mensuales muestran oscilaciones pronunciadas y diferencias profundas dentro de la economía. “Cuando vos mirás los datos referidos a producción, ventas, cosas por el estilo, te das cuenta de dos cosas: primero, la increíble volatilidad de las modificaciones mensuales. Y encima, la enorme heterogeneidad cuando desagregás dentro de los sectores, entre sectores, por razones geográficas”.
“Hay tantas historias como argentinos, prácticamente”, añadió. “Tenés una modificación un mes y si da para arriba, sale alguien del Gobierno y dice: ‘Estamos para el Nobel’. Después da para abajo y dice: ‘Están para el suicidio’. Ni una cosa ni la otra”.
Sobre las diferencias entre actividades y territorios, De Pablo sostuvo que la heterogeneidad ha sido una constante histórica y no una novedad del actual programa económico. “La homogeneidad está en algunos modelos que estudiamos en la facultad”, afirmó.
Al ser consultado por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y los sectores que quedan fuera de ese esquema, consideró razonable discutir cambios tributarios selectivos. “Vos podés agarrar y decir: ‘Dame un poquito menos de RIGI y dame un poquito más de baja en las alícuotas impositivas para determinado sector’. Y yo te acompaño en ese planteo”.

Sin embargo, remarcó que las reducciones de impuestos abren disputas por el financiamiento del gasto público. “Cuando vos vas a un presidente, un gobernador, un intendente y le decís: ‘Bajame la alícuota’, el tipo del otro lado tiene el gasto público. El gobernador te va a decir: ‘Ayudame cuando yo tengo que enfrentar a los beneficiarios del gasto público’”.
Equilibrio fiscal y límites de los pronósticos
De Pablo consideró que el equilibrio fiscal constituye una señal concreta para quienes toman decisiones, por encima de declaraciones políticas grandilocuentes. Y señaló que “no le da pelota” a muchas cosas que forman parte del discurso oficial. “Hay que estar entrenado. Cuando Milei dice que este es el mejor gobierno de la historia, que diga lo que quiera. Cuando el presidente del Banco Central dice que no va a devaluar, que diga lo que quiera”, indicó.
“Ahora cuando el presidente de la Nación dice: ‘El equilibrio fiscal no se negocia’, ahí sí te está dando una señal”, remarcó.
El economista descartó que las consignas de la discusión política sean una base suficiente para evaluar la economía. “Toda la parte de la batalla cultural, no le doy ni cinco de bolilla. Para mi gusto, no sirve para tomar decisiones”.
También sostuvo que la política económica no puede pensarse como un programa inmutable. “La política económica se hace y se rehace todos los santos días”, afirmó, antes de contrastar los anuncios de planes integrales de décadas anteriores con el funcionamiento actual de la gestión.
“Los programas hoy se lanzan y se relanzan todos los santos días”, insistió. “A mí me dicen: ‘¿Usted cómo ve la economía el año que viene?’. Todavía no veo la economía la semana que viene”.
Esa incertidumbre, dijo, vuelve improcedentes los esquemas que pretenden anticipar con precisión cada trimestre. “La certeza es mejor que la incertidumbre. Pero la pretensión de certeza es peor que la incertidumbre”.
De Pablo rechazó las explicaciones lineales que proponen elevar el tipo de cambio para resolver las dificultades de determinados sectores. Al referirse a esa posibilidad, dijo: “Eso es aritmética”.
Las reservas y el riesgo cambiario hacia 2027
El economista interpretó que el Gobierno se prepara ante una posible corrida cambiaria en 2027, aunque subrayó que una preparación no equivale a prever con certeza que el episodio vaya a ocurrir. “Vos tenés un auto y tenés el seguro contra terceros. De repente no atropellás a nadie y sos un tarado porque malgastaste tu plata. Es una pavada eso”.
“El Gobierno dice: ‘Yo me preparo. Capaz que no viene o viene con menos intensidad’”, explicó. “De repente, en 2027 no aparece, mejor. Y si aparece, el Poder Ejecutivo intenta resolver el problema con fondos propios, mejor”.
También sostuvo que “una corrida, en el fondo, es una patoteada de las cuentas donde vos jugás. Por un lado, expectativas, pero por otro lado mostrás las cosas”.
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ECONOMIA
El semáforo de la City para saber qué acciones comprar y cuáles evitar

Tras un mes complejo, PPI encuentra oportunidades en algunas acciones argentinas y advierte sobre los sectores que podrían quedar rezagados
Puntos importantes
Tras meses de caída, el Merval busca un rebote. PPI sugiere sobreponderar bancos y energía por sus atractivas valuaciones.
Servicios públicos, telecom e inmobiliarias requieren cautela, manteniendo posiciones neutrales según cada caso.
El sector de materiales debe reducirse debido a precios altos y baja demanda. La estrategia prioriza solidez.
El semáforo de PPI para los sectores argentinos
- Luz verde — Sobreponderar
- Sector financiero
- Energía
- Luz amarilla — Posición neutral
- Servicios públicos
- Telecomunicaciones
- Sector Real Estate
- Luz roja — Subponderar
Luz verde: los bancos y las energéticas
Luz amarilla: servicios públicos, telecomunicaciones y Real Estate
Luz roja: dónde PPI recomienda reducir exposición
Cuáles son las acciones que PPI elige
- Pampa Energía (PAMP), por su diversificación entre generación eléctrica e hidrocarburos.
- YPF (YPFD), por su exposición al crecimiento de Vaca Muerta y los proyectos de exportación.
- Central Puerto (CEPU), por sus negocios de generación eléctrica y expansión energética.
- Transportadora de Gas del Sur (TGSU2), por sus proyectos de ampliación e industrialización de líquidos del gas.
- Banco Macro (BMA), por su solidez patrimonial y capacidad de expansión crediticia.
- BBVA Argentina (BBAR), por su perfil de clientes y menor exposición relativa al sector público.
- Grupo Financiero Galicia (GGAL), por su escala comercial y liquidez bursátil.
- Telecom Argentina (TECO2), por las perspectivas de la adquisición de Telefónica.
- Transener (TRAN), por las oportunidades de expansión de la red de transmisión eléctrica.
- Transportadora de Gas del Norte (TGNO4), por su proyecto de infraestructura para exportar gas.
Qué puede pasar con las acciones durante octubre
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