POLITICA
Milei estaría dispuesto a sostener a Adorni hasta que la Justicia defina si hubo un delito

El día después de una jornada de alta tensión, en el Gobierno transmitieron alivio. Cerca del presidente Javier Milei viven con satisfacción la postergación, por una semana, de la sesión en la que la oposición pensaba impulsar los pedidos de interpelación y moción de censura, impulsada por la oposición contra el jefe de gabinete Manuel Adorni, complicado por el incremento de su situación patrimonial, investigado por el fiscal Gerardo Pollicita y el juez federal Ariel Lijo.
Milei está dispuesto a sostener a su jefe de Gabinete “hasta que la Justicia sentencie”, según dijeron fuentes oficiales a .
¿Y si lo citan a indagatoria? “Sigue siendo decisión del Presidente lo que haga ante el llamado”, recalcaron, lacónicos, desde un importante despacho oficial, dejando abierta la puerta para sostener lo que, hasta ahora, es la inflexible decisión presidencial de sostener al jefe de gabinete, que estará –junto al resto del gabinete-junto al presidente Milei en el acto por el Día de la Bandera, el sábado en Rosario.
En el Gobierno, en tanto, hay cierto alivio por la postergación de la sesión en el Senado en la que se preveía avanzar contra Adorni.
“Era lo que estuvimos negociando. Todos cumplieron”, afirmaron a funcionarios con conocimiento de las negociaciones que distintos operadores del oficialismo llevaron adelante con senadores de la oposición dialoguista (Pro, UCR) y partidos provinciales, con el objetivo de frenar la embestida contra el jefe de gabinete.
Expectantes de lo que pueda ocurrir en la sesión prevista para el próximo jueves 25, donde la Cámara alta prevé aprobar un pedido de interpelación para el 2 de julio, desde el Gobierno están convencidos de que el Presidente se reserva el derecho de sostener al ministro coordinador “hasta que la Justicia sentencie”, sin obligación de apartarlo del cargo ante una eventual citación desde el juzgado de Lijo.
En estas horas se conoció un avance judicial contra Francisco Adorni, diputado provincial y hermano del jefe de gabinete, por haber omitido datos en su declaración jurada.
En Balcarce 50, y también en la quinta de Olivos, creen que sostener al jefe de gabinete, complicado por sus viajes al exterior y compra de propiedades con dinero en efectivo no declarado al fisco, genera un “costo político asumible, hasta tanto la Justicia sentencie”.
En el Gobierno admiten la sucesión de inconsistencias entre los dichos públicos de Adorni y la adquisición de bienes y gastos que investiga la Justicia, pero sostienen que no sería un buen antecedente su desplazamiento por una decisión del Congreso. Según el artículo 101 de la Constitución Nacional se necesita el voto de la mayoría absoluta, mitad más uno del total de los miembros de cada Cámara (37 senadores y 129 diputados) para destituir a un jefe de Gabinete, que llegó hoy, bien temprano, a Balcarce 50, sin agenda publicada hasta el momento.
Ese fue el argumento que escucharon los senadores dialoguistas de boca de la jefa de los senadores libertarios, Patricia Bullrich, a la vez impulsora de la salida de Adorni en las reuniones de mesa política. Con Bullrich trabajaron el ministro del Interior, Diego Santilli; el subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; el secretario de Asuntos Estratégicos, Ignacio Devitt, y (desde Israel) el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, alineados en salvar la cabeza del jefe de gabinete, y con el Presidente y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, “informados de lo que se hablaba”, según fuentes oficiales.
Desde el Gobierno decían “entender” la actitud de senadores y dirigentes de Pro, que en la previa de la reunión daban por hecho que impulsarían la interpelación de Adorni, pero luego aceptaron postergar su tratamiento. “Es entendible, aunque quieren que se vaya Adorni sin pagar el costo”, reflexionó una espada oficialista en relación a declaraciones como la del macrista misionero Martín Goerling, jefe del bloque Pro, para quien “a esta altura mantener al jefe de Gabinete es un capricho”. El senador también afirmó a Infobae que pensó que “a esta altura el Presidente habría tomado la decisión correrlo del cargo”.
“Puro circo. No creo que prospere”, chicanearon cerca del jefe de gabinete, en referencia a las amenazas de los opositores dialoguistas, que de todos modos se concretarían en una semana, cuando la Cámara alta citaría a Adorni para ser interpelado el 2 de julio.
postergación,estará,trabajaron,Jaime Rosemberg,Manuel Adorni,Conforme a,,En noviembre. Confirman una gira del papa León XIV por Sudamérica e incluiría un paso por la Argentina,,Festeja Chiqui Tapia. La Justicia validó el cambio de domicilio de la AFA y anuló la designación de veedores,,Análisis. Milagros posibles e imposibles para Messi,Manuel Adorni,,Tras postergarse la sesión. Patricia Bullrich: “El Presidente considera que Adorni no mintió, que no hay nada cuestionable”,,Senado. El oficialismo gana tiempo para Adorni, pero sigue la presión para removerlo,,Nuevas medidas del fiscal. Indaga sobre las operaciones de Adorni con criptomonedas y una compra de blanquería por $8 millones
POLITICA
Javier Milei defendió a las empresas manejadas por IA y planteó la posibilidad de tener políticos robots

Javier Milei volvió a defender la creación de un marco legal para empresas manejadas por inteligencia artificial y le respondió al historiador Yuval Noah Harari, que había advertido sobre los riesgos de otorgarles personalidad jurídica a agentes autónomos. En una carta oficial fechada este jueves, Milei sostuvo que esas compañías deberían estar sujetas a la ley como cualquier sociedad convencional y dejó una frase de alto impacto político: citó a Isaac Asimov y se preguntó por qué no “probar con el político robot”.
El texto, titulado Personalidad jurídica para empresas de IA: revisando las preocupaciones de Harari, aparece como una respuesta directa al artículo que el autor de Sapiens publicó en el Financial Times contra la propuesta argentina. La discusión se había iniciado días antes, cuando Milei difundió en ese mismo diario una columna en la que presentó a la Argentina como un posible polo global de inteligencia artificial, con baja regulación, incentivos fiscales y una nueva categoría legal para compañías operadas por algoritmos, agentes de IA o robots.
Harari cuestionó esa idea y sostuvo que otorgar personalidad jurídica a empresas no humanas puede abrir una puerta peligrosa hacia el sistema financiero, económico y político. Su planteo central fue que una compañía manejada por IA podría tener activos, contratar empleados, participar del comercio internacional, iniciar demandas judiciales o incluso financiar campañas sin la intervención directa de una persona. También advirtió que sería difícil sancionar a una IA como se sanciona a un ejecutivo humano, porque no puede ser enviada a prisión.
Milei rechazó ese enfoque y afirmó que los temores de Harari son, en realidad, un argumento a favor de darles un encuadre jurídico. Según el Presidente, si las empresas de IA implican más riesgos, entonces es más necesario identificar sus activos, establecer un patrimonio embargable y fijar responsabilidades. “Preferiría ampliamente tener un patrimonio contra el cual poder reclamar si soy engañado por una IA, antes que no tener protección alguna”, planteó en la carta.
El tramo más polémico aparece cuando Milei toma una historia de Yo, robot, de Isaac Asimov, en la que una campaña política queda atravesada por la sospecha de que el candidato principal podría ser un robot. El Presidente remarca que, en ese relato, el robot trabaja las 24 horas, es honesto y no pierde la compostura. Luego agrega: “¿Por qué no probar con el político robot?”. Si bien no lo presenta como una propuesta formal, la frase instala una comparación sensible entre dirigentes humanos e inteligencia artificial.
La explicación de fondo de Milei es que una firma de IA podría tener más incentivos para cumplir la ley que un humano. Su argumento es que, si la empresa quebrara o fuera disuelta por una infracción, eso equivaldría para la IA a una suerte de “muerte”. Por eso, sostiene que una compañía autónoma podría ser más adversa al riesgo que un ejecutivo humano y preferiría mantenerse dentro del marco legal.
Leé también: Senado: el oficialismo busca avanzar con las leyes de Milei y la oposición redobla la presión sobre Adorni
El Presidente también buscó desactivar los escenarios más catastróficos. Sostuvo que otorgar personalidad jurídica a una empresa de IA no equivale a habilitar el “Día del Juicio Final” de Terminator, sino a darle un marco de desarrollo comparable al refugio que necesitó James Watt durante la Revolución Industrial. Con esa comparación, Milei intentó ubicar el debate en una tradición de innovaciones resistidas por temor, pero que luego generaron saltos de productividad.
En otro pasaje, Milei cuestionó la analogía de Harari con la Compañía Holandesa de las Indias Orientales. Para el Presidente, ese caso no demuestra el peligro de la personalidad jurídica empresarial, sino el riesgo de que el Estado delegue poderes soberanos, como administración territorial, fuerza militar o derecho a firmar tratados. “Fue el Estado el que causó y permitió el abuso”, sostuvo.
Javier Milei, Robots
POLITICA
La respuesta de Milei a Yuval Harari por cuestionar su iniciativa para crear empresas no humanas con IA

El presidente Javier Milei sumó un nuevo capítulo a su debate con el influyente historiador israelí Yuval Noah Harari sobre la posibilidad de crear empresas no humanas con inteligencia artificial (IA).
El lunes, el filósofo había cuestionado un articulo de la autoría del mandatario para el Financial Times. En resumidas cuentas, el jefe de Estado se había expresado a favor de crear “sociedades automatizadas”, que funcionan con algoritmos o robots, sin la necesidad de contar con personas humanas.
Harari ofreció respuesta a aquel planteo en otra columna para el mismo medio: “Cuando hablé en el Foro Económico Mundial en enero de este año, advertí que los gobiernos podrían algún día otorgar personalidad jurídica a los modelos de IA. Jamás imaginé que ese algún día llegaría tan solo cuatro meses después”.
Desde el título de la nota -“No debemos otorgar personalidad jurídica a los agentes de IA-, Harari se ubica en la vereda de enfrente de Milei, quien imagina nueva tipología de empresas no humanas con el objetivo de garantizar una seguridad jurídica a un tipo de inversiones que en general operan en un gris legal. Esa idea es la que surge del proyecto de ley empujado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger.
“La semana pasada, en este periódico, el presidente argentino Javier Milei anunció la creación de una nueva categoría jurídica para las corporaciones no humanas. Al igual que las corporaciones tradicionales, estas corporaciones no humanas gozarán de los beneficios de la personalidad jurídica. Presumiblemente, podrán poseer activos, contratar empleados, participar en el comercio internacional, demandar ante los tribunales e incluso donar a campañas políticas. A diferencia de las corporaciones tradicionales, podrán hacer todo esto sin la intervención ni la responsabilidad de ningún ser humano. Todas las decisiones sobre compra, venta, contratación, inversión, litigios y donaciones podrán ser tomadas por agentes de IA”, escribió el filósofo e historiador.
Y cerró al advertir: “Otorgar personalidad jurídica a las IA permitiría a los agentes de IA emprender numerosas iniciativas nuevas, generando potencialmente una enorme riqueza. Sin embargo, la personalidad jurídica es una llave de uso general que también les permitiría acceder a nuestros sistemas financieros, económicos y políticos. Esto suscita muchas preocupaciones”.
En su última contestación, Milei le agradeció por participar del “fascinante y trascendental debate” y anticipó que prepararía una réplica con la intención de “calmar sus temores”. En ese marco, la Oficina del Presidente compartió este jueves un extenso comunicado en inglés, que lleva la firma de Milei y donde ofrece una formulación más amplia del punto de vista del líder de La Libertad Avanza (LLA).
La respuesta oficial de Milei al planteo de Harari
Siempre es un placer y un honor que Noah Harari comente una de las ideas de uno. Sin embargo, la preocupación de Harari respecto de las sociedades de responsabilidad limitada operadas de manera autónoma por inteligencia artificial es, en todo caso, inesperada. En primer lugar, porque probablemente ninguna persona en el mundo pueda prever el futuro tan bien como él; y otorgarles a las empresas gestionadas por IA un marco jurídico parece ser una característica necesaria de ese futuro. En segundo lugar, porque en Sapiens Harari elogia la responsabilidad limitada. De hecho, sostiene: “La idea detrás de tales compañías se encuentra entre las invenciones más ingeniosas de la humanidad”.
La personalidad jurídica cumple una función precisa y ampliamente comprendida: permite que una organización tenga un patrimonio propio y centraliza las relaciones jurídicas derivadas de sus actividades. Lejos de ser una novedad, es una de las herramientas más probadas en la historia del derecho comercial.
Si es cierto, como argumenta Harari, que las empresas operadas por IA conllevan mayores riesgos que las corporaciones dirigidas por seres humanos (volveré sobre esto más adelante), entonces el argumento a favor de la personalidad jurídica se vuelve más fuerte, no más débil. Cuanto mayores son los riesgos, más necesario es poder identificar los activos vinculados (o susceptibles de ser vinculados) a una actividad. Los temores de Harari son, en mi opinión, un argumento a favor de la personalidad jurídica, no en contra.
También tengo reparos respecto de su preocupación por la supuesta capacidad especial de la IA para encontrar vacíos legales o hacer trampas. No es que avalemos tales conductas. Sin embargo, incluso antes de preguntarnos por qué esos vacíos no pueden corregirse, deberíamos preguntarnos: ¿acaso los seres humanos no hacen lo mismo? Y aun así, eso no es motivo para abolir las estructuras corporativas, y no creo que nadie lo haya sugerido en el caso de empresas dirigidas por personas. Ni siquiera después de Enron. De hecho, preferiría tener un patrimonio contra el cual hacer valer un reclamo si una IA me perjudica, antes que no tener protección alguna. Huelga decir que, en nuestro esquema, las mismas penas y sanciones que se aplican a compañías cuyos directivos humanos cometen irregularidades se aplicarían a las firmas autónomas.
También existe una tensión en el argumento de Harari sobre la rendición de cuentas que merece atención. Él señala que una IA no puede ser enviada a prisión y sostiene que eso constituye un problema: una IA que no pueda ser castigada probablemente se comporte de manera temeraria. Pero también argumenta que la quiebra sería, para una IA, el equivalente a la muerte, y que haría todo lo posible para evitarla. Entonces, ¿las IA se preocupan o no por el castigo? Parecería que una IA tendría mucho más en juego que un ejecutivo humano (la muerte en lugar de la prisión), lo que sugiere que preferiría mantenerse estrictamente dentro de la ley y minimizar los riesgos.
Esto me recuerda a una historia de Isaac Asimov, Yo, Robot, escrita en 1950, en la que una campaña política queda eclipsada por la sospecha de que el principal candidato podría ser un robot. El debate posterior es fascinante. La conclusión: el robot trabaja las veinticuatro horas, es escrupulosamente honesto y nunca pierde la compostura. ¿Por qué no probar con el político robot? Nadie lo sabe con certeza, pero considero probable que las empresas de IA sean más adversas al riesgo que los seres humanos.
Luego está la visión del futuro que ofrece Harari: una Yakarta en llamas, ciudades consumidas por fuerzas que escapan a nuestro control. Estas ansiedades merecen respeto. Harari y sus advertencias no deberían ser desestimados a la ligera. Sin embargo, el historial de la historia ofrece una guía diferente. James Watt también temía llevar el caos al mundo (de hecho, fueron Adam Smith y otros profesores de la Universidad de Glasgow quienes le dieron refugio para que pudiera trabajar en la máquina de vapor). Y aquí estamos. Muy lejos de aquellos temores, la Revolución Industrial multiplicó la producción mundial aproximadamente doscientas veces (aunque no estuvo exenta de sufrimientos). Más relevante para los acontecimientos actuales: ese cambio se desarrolló a lo largo de dos siglos. No ocurrió de un día para otro. Comprendo que hoy la velocidad del cambio es mayor y algo vertiginosa, pero la acumulación de capital lleva tiempo y recursos. La división del trabajo debe encontrar sus nichos. La demanda debe seguir el ritmo de la oferta. Por todas estas razones, los escenarios distópicos son autodestructivos: un mundo de privilegiados y excluidos que no pueda sostener una demanda acorde a la oferta simplemente se detendría. Otorgar personalidad jurídica a una empresa de IA no es desencadenar el Día del Juicio Final de Terminator; es equivalente a brindar el refugio que James Watt necesitó hace doscientos años, permitiendo que la imaginación se desarrolle libremente y prospere. Aun así, eso no significa que no vaya a haber ajustes en el camino.
Imaginar el futuro también plantea una cuestión que Harari no aborda plenamente: ¿la IA conducirá a un pequeño número de corporaciones dominantes o a una cantidad cada vez mayor de empresas más pequeñas? La IA parece reducir las barreras de entrada en muchas actividades. Si es así, la teoría económica sugiere que las empresas serán más pequeñas, no más grandes. En ese caso, lejos de ser el vehículo institucional de la concentración, la personalidad jurídica para la IA podría demostrar ser su antídoto. De hecho, me preocupa menos el poder de las corporaciones —que deben competir entre sí, una experiencia profundamente aleccionadora— que el del Estado, porque el autoritarismo surge del monopolio de la fuerza que solo los gobiernos poseen. Una empresa legalmente constituida jamás mantendrá ese monopolio. De hecho, siempre estará a un paso de la irrelevancia.
Finalmente, la personalidad jurídica, lejos de habilitar abusos, es precisamente el mecanismo mediante el cual una sociedad canaliza su energía creativa dentro del marco de la ley, los derechos de propiedad y el principio de no agresión que constituyen los pilares del liberalismo. Esto es así porque una empresa de IA estará sujeta al Estado de derecho exactamente del mismo modo que cualquier corporación convencional.
Esto me lleva a la analogía histórica final de Harari. La comparación es vívida y atractiva, pero no es precisa. La Compañía Holandesa de las Indias Orientales poseía poderes soberanos delegados por el Estado: administración territorial, fuerza militar y el derecho a celebrar tratados. En otras palabras, fue el Estado quien causó y permitió los abusos. Una empresa autónoma que opere dentro de un marco jurídico capaz de disolverla, embargar sus activos o exigirle responsabilidad legal no está escapando de la ley. Está sometiéndose a ella. Y, en gran medida, esa es precisamente la razón por la que importa otorgarle personalidad jurídica.
Noticia en desarrollo.
la posibilidad de crear empresas no humanas con inteligencia artificial (IA),en otra columna,Javier Milei,Inteligencia artificial,Conforme a,,Debate por la IA. Yuval Harari cuestionó a Milei por su idea de crear empresas no humanas y el Presidente le respondió,,»El desafío no es permanecer en el confort». Javier Milei participó de un homenaje al Rebe de Lubavitch en el Palacio Libertad,,De Japón a Nueva Zelanda. El Presidente compartió una «lista» de países que «piden un Milei»,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: repercusiones del caso Adorni,,El gran objetivo. La Argentina está a las puertas de recuperar algo que perdió hace siete años,,Expectativa. Cuenta regresiva para saber si la Argentina vuelve al radar de los fondos internacionales
POLITICA
El Gobierno le otorgó un aumento trimestral a los empleados estatales que volvió a dividir a los sindicatos

El Gobierno cerró este jueves una nueva paritaria para los trabajadores de la administración pública nacional con una mejora acumulada del 6,64% para el período junio-agosto y un bono remunerativo de $50.000 el mes próximo, pero el incremento otorgado volvió a dividir a los sindicatos: la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) lo aceptó y la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) rechazó al considerar que consolida la pérdida salarial en el sector público.
Según datos difundidos por ATE, en el período paritario anterior los aumentos salariales sumaron 21%, mientras que la inflación acumulada en el mismo lapso fue de 33,2%. Para el gremio, esa brecha de 12,2 puntos explica su rechazo a una oferta que, además, no incluye mecanismos de recuperación ni actualización automática frente a los precios.
El entendimiento corresponde a la apertura del período paritario junio de 2026-mayo de 2027 del Convenio Colectivo de Trabajo 214/06. La propuesta oficial fija incrementos del 2,4% desde el 1° de junio, del 2,2% a partir del 1° de julio y del 1,9% desde el 1° de agosto, además del pago por única vez de $50.000 durante ese último mes.
UPCN resolvió aceptar la oferta y firmar el acuerdo salarial presentado por el Gobierno. Con esa decisión, el aumento acumulado del 6,64% quedó formalmente homologado para el próximo trimestre y pasa a ser la referencia para cientos de miles de trabajadores estatales alcanzados por el convenio nacional.

Desde el oficialismo sostienen que el esquema busca acompañar la evolución de los precios en un escenario de desaceleración de la inflación mensual respecto de los niveles de los primeros meses de la gestión libertaria.
Por su parte, ATE rechazó de plano la propuesta oficial y cuestionó tanto los porcentajes como la falta de una recomposición por la pérdida acumulada del poder adquisitivo.
“No estamos dispuestos a negociar ningún ajuste”, expresó el secretario general de ATE Nacional Rodolfo Aguiar apenas finalizada la reunión paritaria. Luego agregó que la oferta “es insuficiente, perjudica a los trabajadores y quita derechos a todo el pueblo”.
Según ATE, la propuesta tampoco incorpora mecanismos automáticos de actualización frente a la inflación. “El Gobierno viola la buena fe que debe existir en las negociaciones y que está garantizada por la ley”, afirmó Aguiar.
Antes de la audiencia, el gremio había reclamado una suma fija de $400.000 para todos los trabajadores estatales, aumentos por encima de la inflación y una cláusula de actualización automática para resguardar los ingresos ante la suba de precios.
“Es imperiosa la necesidad de que se otorgue una suma fija para recomponer rápidamente los ingresos más bajos de la administración. La pérdida de poder adquisitivo de los sueldos públicos no tiene precedentes cercanos”, había señalado Aguiar durante la convocatoria a la negociación.
ATE sostuvo que ninguna de sus demandas encontró respuesta en la oferta oficial. Entre esos planteos, el sindicato incluyó la reapertura de todos los convenios colectivos del sector público, la reactivación del Fondo Permanente de Capacitación y Recalificación Laboral (FOPECAP), la derogación de la Ley 27.802 de reforma laboral y el cese de los despidos en el Estado.
Para el sindicato, la discusión salarial actual no puede separarse del deterioro acumulado de los ingresos. Según ATE, la pérdida de poder adquisitivo durante la gestión de Javier Milei supera el 40%.
“Desde que asumió hasta ahora, Milei le confiscó 12 millones de pesos en promedio a cada uno de los estatales”, afirmó Aguiar tras conocerse el resultado de la negociación. El dirigente también sostuvo que la nueva oferta salarial “coloca cada vez más lejos la posibilidad de lograr un entendimiento” y advirtió que la decisión oficial “acelera la conflictividad en el Estado”.
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