DEPORTE
Cuando Uruguay inventó el Mundial

La historia comenzó con una medalla olímpica en 1924, se convirtió en leyenda con el primer Mundial de 1930 y tendrá un nuevo capítulo en 2030, cuando Uruguay celebre simultáneamente el bicentenario de su Constitución y los cien años de la Copa del Mundo. Otra vez, el Centenario volverá a abrir sus puertas al planeta.
Hubo un tiempo en que un Mundial de fútbol era una utopía. Un proyecto improbable. Un sueño que parecía demasiado grande para una época demasiado difícil. En 1930, el mundo acababa de entrar en la Gran Depresión: las economías se derrumbaban, los gobiernos enfrentaban una crisis sin precedentes y organizar un campeonato internacional parecía una extravagancia imposible.
La FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociación) quería crear una Copa del Mundo, pero nadie quería asumir el desafío. Entonces apareció Uruguay. Un pequeño país del sur, con apenas dos millones de habitantes, decidió hacer algo que nadie más se animaba a hacer: organizar el primer Mundial de la historia.Un dato curioso: aunque hoy se usa en todo el mundo la sigla FIFA, conserva su nombre original en francés porque fue fundada en 1904 en París y el francés era entonces el idioma diplomático predominante en las organizaciones internacionales.

Cuando Uruguay presentó su candidatura no era una nación desconocida en el fútbol. Muy por el contrario: la selección celeste había conquistado la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de París en 1924 y repitió la hazaña en Ámsterdam en 1928. En aquellos años, cuando todavía no existía la Copa del Mundo, los Juegos Olímpicos eran considerados el máximo campeonato internacional de fútbol.
La FIFA encontró en Uruguay al candidato ideal: un país ganador dentro de la cancha y dispuesto a asumir una responsabilidad que ninguna otra nación quería tomar.

Una república moderna mirando al mundo
Para comprender la magnitud de aquella decisión hay que observar el Uruguay de comienzos del siglo XX. Bajo el legado reformista de José Batlle y Ordóñez y durante la presidencia de Juan Campisteguy, el país atravesaba uno de los períodos de mayor prosperidad y prestigio internacional de su historia. Sus niveles de alfabetización, desarrollo social y estabilidad institucional le habían valido el apodo de “la Suiza de América”.
Montevideo era una ciudad moderna para la época: los tranvías eléctricos recorrían sus avenidas, el puerto impulsaba el comercio internacional y una intensa vida cultural acompañaba el crecimiento urbano. Mientras gran parte del planeta intentaba recuperarse de la crisis económica de 1929, Uruguay decidió aprovechar una fecha simbólica para presentarse ante el mundo: el centenario de la Jura de la Constitución de 1830.

La organización del Mundial fue mucho más que un acontecimiento deportivo. Fue una declaración de confianza nacional.

Para recibir el campeonato se construyó una obra destinada a convertirse en leyenda: el Estadio Centenario. Su nombre homenajeó los cien años de la Constitución uruguaya y su construcción avanzó contra reloj. Levantado en pocos meses, en medio de una compleja situación económica internacional, simbolizó la capacidad de un país pequeño para concretar una obra de alcance global.

No existe una cifra única y confiable sobre el costo total de aquel primer Mundial. Sí se cita habitualmente que la construcción del Estadio Centenario demandó alrededor de un millón de dólares de la época. Para un país de apenas dos millones de habitantes, la inversión era enorme. Pero Uruguay no solo levantó el estadio: también asumió gastos de traslado, alojamiento y manutención de las delegaciones para garantizar la presencia de los equipos extranjeros.
La FIFA había aceptado la candidatura uruguaya, pero el problema recién comenzaba. Cruzar el Atlántico demandaba casi tres semanas de navegación. Los clubes europeos no querían liberar a sus futbolistas durante tanto tiempo y muchas federaciones consideraban que el viaje era demasiado costoso.

Finalmente solo cuatro países europeos aceptaron el desafío: Francia, Bélgica, Rumania y Yugoslavia. La historia de Rumania merece una mención especial: el rey Carol II intervino personalmente para convencer a los jugadores de viajar y les garantizó que conservarían sus empleos al regresar.
Las delegaciones europeas embarcaron rumbo a Sudamérica en el legendario transatlántico italiano Conte Verde. A bordo también viajaba Jules Rimet, presidente de la FIFA, llevando consigo el trofeo original de la competencia.
El torneo comenzó el 13 de julio de 1930. Participaron trece selecciones: Uruguay, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Bolivia, Perú, Estados Unidos, México, Francia, Bélgica, Yugoslavia y Rumania.
No había televisión ni transmisiones satelitales. Las radios apenas comenzaban a desarrollar coberturas internacionales. Tampoco había marketing deportivo, patrocinadores globales ni redes sociales. Había fútbol. Y una ciudad entera pendiente de cada partido.

La Celeste no siempre fue celeste. Hasta 1910 Uruguay jugaba de blanco. El color que hoy identifica a la selección surgió como homenaje al club River Plate de Montevideo, que ese año derrotó al poderoso Alumni argentino vistiendo una camiseta celeste. Aquella victoria fue considerada un orgullo nacional y la Asociación Uruguaya adoptó ese color para la selección. Desde entonces, la Celeste se convirtió en una de las camisetas más emblemáticas de la historia del fútbol.El éxito deportivo tampoco fue casualidad. El fútbol había llegado tempranamente al Río de la Plata de la mano de los británicos y Uruguay desarrolló una estructura competitiva sólida antes que gran parte del mundo. La concentración de la población en Montevideo favorecía un nivel extraordinario entre los mejores jugadores.
Además, la selección celeste sorprendía por un estilo innovador. Mientras muchos equipos europeos privilegiaban el juego físico y directo, los uruguayos apostaban por la técnica, los pases cortos, la movilidad y la inteligencia táctica. Cuando conquistaron los Juegos Olímpicos de París en 1924, Europa descubrió que el mejor fútbol del planeta podía encontrarse no en Londres, Viena o Budapest, sino en una pequeña república del Río de la Plata.
El 30 de julio llegó el momento esperado. Uruguay y Argentina, los dos gigantes futbolísticos de la época, se enfrentaron ante más de 68.000 espectadores en el Estadio Centenario.
Argentina se fue al descanso ganando 2 a 1. Pero en el segundo tiempo ocurrió lo inesperado: Uruguay reaccionó, marcó tres goles más y se impuso por 4 a 2. Jules Rimet entregó personalmente el trofeo a los campeones y Montevideo estalló en festejos. El gobierno uruguayo declaró feriado nacional.

La derrota argentina generó protestas e incidentes frente al consulado uruguayo en Buenos Aires. Durante algunas horas, un partido de fútbol pareció capaz de alterar incluso las relaciones diplomáticas entre dos países vecinos. Era el comienzo de una rivalidad que atravesaría gran parte de la historia del fútbol sudamericano.
Veinte años después: el Maracanazo
La historia mundialista de Uruguay no terminó en Montevideo. Veinte años después de conquistar la primera Copa del Mundo, la selección celeste volvió a escribir una de las páginas más extraordinarias de la historia del fútbol.
El 16 de julio de 1950, en el estadio Maracaná de Río de Janeiro, Uruguay enfrentó a Brasil ante una multitud estimada en casi 200.000 espectadores. Los locales necesitaban apenas un empate para consagrarse campeones del mundo. Brasil comenzó ganando y el festejo parecía inevitable, pero Uruguay reaccionó: Juan Alberto Schiaffino marcó el empate y, a once minutos del final, Alcides Ghiggia anotó el gol que silenció al estadio más grande del planeta.

La victoria por 2 a 1 le dio a Uruguay su segunda Copa del Mundo y dio origen a una palabra que todavía hoy forma parte de la memoria colectiva del fútbol: el Maracanazo. Años más tarde, el propio Ghiggia resumiría aquella tarde con una frase que se volvió inmortal: “Solo tres personas lograron silenciar el Maracaná: el Papa, Frank Sinatra y yo.”
Con aquel triunfo, Uruguay se convirtió en bicampeón mundial. Primero había inaugurado la historia de los Mundiales en 1930; dos décadas después conquistaba la copa más recordada de todas, en el corazón futbolístico de Brasil.

La conquista de 1930 fue mucho más que un título. Fue el tercer gran capítulo de una historia que había comenzado varios años antes. Antes de crear la Copa del Mundo, la selección uruguaya ya había sorprendido al planeta al conquistar los Juegos Olímpicos de París en 1924 y de Ámsterdam en 1928. Aquellos torneos, organizados por la FIFA, eran considerados en su época los campeonatos mundiales de fútbol y marcaron la irrupción definitiva de la Celeste en la escena internacional.
Cuando Uruguay organizó y ganó el Mundial de 1930, confirmó que aquellos triunfos no habían sido una casualidad. Y veinte años más tarde, en el inolvidable Maracanazo de 1950, volvió a demostrarlo al derrotar a Brasil en Río de Janeiro y conquistar su segunda Copa del Mundo.Por esa razón, la camiseta celeste luce cuatro estrellas sobre su escudo. Cada una representa una de esas conquistas históricas: París 1924, Ámsterdam 1928, Montevideo 1930 y Maracaná 1950. La FIFA reconoce oficialmente esa singularidad y ha autorizado a Uruguay a mantener las cuatro estrellas, una distinción única en el fútbol mundial. Ninguna otra selección combina en su camiseta dos títulos olímpicos reconocidos como campeonatos mundiales y dos Copas del Mundo FIFA.De alguna manera, la historia de Uruguay resume la propia historia del fútbol internacional: antes de ganar el Mundial, ayudó a demostrar que una competencia global era posible; después, fue el primer país en conquistarla.
El trofeo entregado en 1930 era una pequeña escultura diseñada por el artista francés Abel Lafleur. Representaba a Niké, la diosa griega de la victoria, sosteniendo una copa octogonal. Décadas más tarde, la FIFA decidió que el país que ganara tres veces el campeonato conservaría definitivamente el trofeo. Brasil alcanzó esa marca en 1970 y se quedó para siempre con la histórica Copa Jules Rimet.

Pero aquella copa tuvo un destino novelesco. En 1983 fue robada de la sede de la Confederación Brasileña de Fútbol, en Río de Janeiro, y nunca volvió a aparecer. Se cree que fue fundida, aunque su paradero definitivo sigue siendo uno de los grandes misterios del fútbol mundial.
A partir de 1974 comenzó a entregarse la actual Copa Mundial de la FIFA, diseñada por el escultor italiano Silvio Gazzaniga. La nueva pieza muestra a dos figuras humanas sosteniendo el planeta y simboliza la dimensión universal que alcanzó el torneo.
A la distancia, aquel primer Mundial parece una aventura romántica: trece equipos, un viaje de tres semanas en barco, una economía mundial en crisis y un puñado de dirigentes convencidos de que el fútbol merecía una competencia global. Sin embargo, ese campeonato terminó convirtiéndose en el acontecimiento deportivo más importante del planeta.
Hoy la Copa del Mundo moviliza a miles de millones de espectadores, genera ingresos multimillonarios y paraliza países enteros cada cuatro años. Todo comenzó en Uruguay durante el invierno de 1930, con un barco llamado Conte Verde cruzando el Atlántico, con una copa viajando en la valija de Jules Rimet y con un pequeño país que se atrevió a imaginar lo que el resto del mundo todavía no podía ver.
Mientras el Mundial 2026 vuelve a reunir al planeta alrededor de una pelota, la ilusión sigue intacta. La selección que conquistó París 1924, Ámsterdam 1928, Montevideo 1930 y el Maracaná de 1950 vuelve a perseguir una hazaña reservada para muy pocos: alcanzar una quinta estrella y seguir escribiendo capítulos en una historia que ayudó a comenzar.Casi un siglo después, el contraste resulta asombroso. El Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá, cuenta con un presupuesto de FIFA de 3.839 millones de dólares solo para la competencia masculina, dentro de un ciclo 2023-2026 que proyecta ingresos por 11.000 millones de dólares.

La comparación no necesita demasiada explicación: en 1930 todo se jugó en una sola ciudad; en 2026, el torneo se expande por tres países, 16 sedes, 48 selecciones y 104 partidos. Lo que nació como una apuesta audaz del Río de la Plata se convirtió en una de las mayores industrias deportivas del planeta.
Cien años después de aquel torneo pionero, Uruguay volverá a ocupar un lugar central en la historia del fútbol mundial. En 2030, cuando se cumpla el centenario de la primera Copa del Mundo, el Estadio Centenario de Montevideo será nuevamente escenario de un partido oficial del Mundial, en homenaje al país donde todo comenzó. La FIFA confirmó que Uruguay, Argentina y Paraguay albergarán los encuentros conmemorativos del centenario, mientras que el resto de la competencia se disputará en España, Portugal y Marruecos.
Será la primera Copa del Mundo organizada en tres continentes y seis países. Aunque la sede principal estará en Europa y África, el puntapié inicial de la celebración volverá a darse en el Río de la Plata, allí donde nació la competencia más importante del planeta. Cada uno de los tres países sudamericanos recibirá un partido oficial de sus respectivas selecciones como parte de los festejos por los 100 años del Mundial.Otra vez, el Centenario volverá a ser protagonista. El estadio construido para celebrar los cien años de la independencia uruguaya será también el escenario donde el mundo recordará que fue en Montevideo donde comenzó esta historia. Una historia que, un siglo después, sigue escribiendo nuevos capítulos de gloria.
- 1910 Nace la Celeste. Uruguay adopta la camiseta celeste tras la histórica victoria de River Plate sobre Alumni.
- 1924 Oro olímpico en París. El mundo descubre el fútbol uruguayo.
- 1928 Oro olímpico en Ámsterdam. Uruguay confirma que es la potencia del fútbol mundial.
- 1930 Montevideo organiza el primer Mundial de la historia y Uruguay conquista la Copa.
- 1950 Maracanazo. Uruguay vence a Brasil en Río de Janeiro y logra su segundo título mundial.
- 2026 La ilusión continúa. Una nueva generación defiende el legado de las cuatro estrellas.
- 2030 El Mundial vuelve a casa. A 100 años de la primera Copa del Mundo, Uruguay será sede de los partidos inaugurales del centenario.
Artículo publicado originalmente en Punta del Este Internacional
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España vs Arabia Saudita: formaciones, hora y dónde ver por tv

España vs Arabia Saudita. Foto: Twitter @SEFutbol
La fase de grupos del Mundial 2026 continúa su marcha y este sábado ofrecerá uno de los encuentros más atractivos de la segunda fecha del Grupo H. España y Arabia Saudita se enfrentarán en un partido que puede comenzar a definir el futuro de ambos seleccionados en la competencia. Con realidades distintas pero un mismo objetivo, los dos equipos buscarán quedarse con tres puntos fundamentales para acercarse a la clasificación.
El arbitraje del partido lo llevara a cabo el brasilero Raphael Clauss, y el estadio designado será el Merceds-Benz ubicado en Atlanta. Las transmisión se podra seguir por las pantallas de TyC Sports, Telefe y DSports. Ademas, podes seguirla EN VIVO POR aquí.
España llega al compromiso con la obligación de mostrar una mejor versión respecto de su estreno mundialista. La selección dirigida por Luis de la Fuente igualó sin goles ante Cabo Verde en un encuentro que dejó algunas dudas, especialmente en la generación de juego ofensivo. A pesar de monopolizar la posesión de la pelota durante gran parte del partido, el conjunto europeo no logró traducir ese dominio en situaciones claras de gol y terminó resignando dos puntos inesperados.
Sin embargo, el seleccionado español continúa siendo uno de los candidatos a pelear por el título. La calidad de sus futbolistas, la experiencia en competencias internacionales y una identidad de juego consolidada lo convierten en un rival de máxima exigencia para cualquier equipo. Jugadores como Pedri, Nico Williams, Lamine Yamal y Rodri aparecen como piezas fundamentales para intentar destrabar un partido que promete ser complejo.
Por el lado de Arabia Saudita, el presente es alentador. El conjunto asiático debutó con un valioso empate 1-1 frente a Uruguay, resultado que le permitió sumar confianza de cara a una de las pruebas más difíciles de la fase de grupos. El equipo mostró orden táctico, disciplina defensiva y una gran capacidad para competir ante rivales de jerarquía.
Los saudíes saben que un resultado positivo frente a España podría dejarlos muy cerca de una histórica clasificación a la siguiente ronda. Para lograrlo necesitarán repetir la solidez exhibida frente a los uruguayos y aprovechar cada oportunidad que se presente en ataque. El contragolpe y la velocidad por las bandas aparecen como algunas de las principales armas para intentar sorprender al seleccionado europeo.
Probable formación de España vs Arabia Saudita, por el Mundial 2026:
Unai Simón; Marcos Llorente, Pau Cubarsí, Aimeric Laporte, Marc Cucurella; Fabián Ruíz, Rodri, Pedri; Ferran Torres, Mike Oyarzabal, Gavi. DT: Luis de la Fuente.
Probable formación de Arabia Saudita vs España, por el Mundial 2026:
Mohammed Alowais; Saud Abdulhamid, Abdulelah Alamri, Hassan Altambakti, Moted Al Harbi; Mohammed Abu al Shamat, Mohammed Kanno, Abdullah Alkhaibari, Salem Al Dawsairi; Musab Al Juwayr, Firas Al Breikan. DT: Georgios Donis.
Datos del partido de España vs Arabia Saudita, por el Mundial 2026:
Hora: 13 horas
Estadio: Mercedes-Benz (Atlanta)
Árbitro: Raphael Clauss (Brasil)
TV: Telefe, TyC Sports y DSports.
España,Arabia Saudita
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“Cada día está mejor”: el padre del Bibu Martínez habló con Infobae Mundial y contó cómo se encuentra el arquero de la lesión de su dedo

Alberto “Beto” Martínez, padre del arquero de la selección argentina Emiliano “Dibu” Martínez, se comunicó en vivo desde Dallas con el programa Infobae Mundial, donde mantuvo un distendido intercambio con el conductor Marcelo Tinelli que combinó noticias sobre el estado físico del portero con una catarata de bromas y desafíos cruzados.
Lo primero que quiso saber Tinelli fue cómo evoluciona la lesión en el dedo que afecta al arquero. El Dibu padeció de una “fractura chica” en su dedo anular de la mano derecha. La misma ocurrió durante la entrada en calor por la final de la Europa League, competencia europea que ganó con el Aston Villa en el cierre de la temporada y a semanas del comienzo del Mundial 2026.
Alberto Martínez lo tranquilizó sin rodeos: “Por más que te diga que tiene el dedo quebrado, para él es lo mismo, así que está bien, no pasa nada”. Luego, volvió a dar más confianza en su respuesta: “Cada día está mejor”.
El padre del Dibu amplió la información con más precisión: “Obvio que cuanto más pasa el tiempo, más se le suelda ese anillo que tiene en el dedo. Así que no, está muy bien Emi. Le duele un poquito, pero está bien. Ya entrenó con pelota, no le patearon fuerte, pero ya entrenó bien con pelota, con el equipo. Está muy contento”, detalló ante las cámaras de Infobae Mundial para el programa de Infobae en Vivo.
El panorama que trazó Alberto sobre la situación de su hijo deja en claro que el arquero avanza en su recuperación y que la lesión no lo margina de los entrenamientos de cara al encuentro por la segunda fecha de la fase de grupos, que será el lunes contra Austria, a las 14:00 (hora argentina) en Dallas.
La presencia del guardameta en las prácticas con el grupo refuerza la tranquilidad del entorno familiar, que sigue el Mundial desde las tribunas con el mismo fervor de siempre. “Como siempre, estamos apoyando a la selección argentina y eso es bueno. No molesta las horas que pasemos ahí arriba del micro”, señaló el padre del arquero, en alusión a los traslados que demanda acompañar al equipo durante la competencia.
Tinelli también preguntó por Mandinha, la pareja del Dibu, con quien el padre del arquero compartió en el estadio la victoria del encuentro pasado por 3-0 ante el combinado de Argelia. Alberto Martínez contó que viajó a Dallas: “Yo me quedé con ella. Yo me quedé, vine con Ale, estoy acá con Ale y todo, pero bueno, Ale se fue a Miami porque acá no hay mucho para hacer», explicó.

Aquel encuentro Marcelo Tinelli lo vio junto a la familia del Dibu, y es por eso que ahora repetirán ante el partido ante Austria a modo de cábala. Y Alberto ya tiene todo listo para recibirlo en Dallas. “Yo te espero a las once de la mañana ya con un choripán”, le anticipó.
Fue entonces cuando el intercambio tomó un tono más festivo. Tinelli le recriminó a Alberto que nunca lo haya invitado a pescar a Mar del Plata, la ciudad de la Costa Atlántica de la que son oriundos el Dibu Martínez y su familia. La respuesta del padre no se hizo esperar: “Lo he invitado veinte veces. Pero van a comer asado a otro lado, no vienen a casa”, le contestó entre risas.
Antes de que el conductor pudiera retomar el reclamo, Alberto Martínez lanzó su propio contraataque con otra broma: “Nunca me invitó al programa. ¿Lo podés creer?”. La réplica de Tinelli llegó de inmediato y con una promesa concreta: “No, no, pará. Ahora sí te invito acá. Pará, termina el Mundial y en el momento… no digamos nada. Cuando termine el Mundial, nosotros nos quedamos acá los últimos días y estamos acá. Terminemos como terminemos, acá estamos”, sostuvo el conductor de Infobae Mundial.
El cierre del diálogo reflejó el estado de ánimo del entorno del arquero. Ante la postura de Tinelli de no querer decir cómo terminaría Argentina en el Mundial, Alberto Martínez no dejó lugar a dudas: “¿Cómo vamos a terminar? Vamos a terminar festejando. ¿Cómo vamos a terminar?”, cerró el padre del arquero de la Selección.
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Uruguay vs. Cabo Verde: formaciones, hora y dónde ver por tv

Uruguay vs. Cabo Verde. Foto: EFE
La selección de Uruguay buscará este domingo estrenar su casillero de victorias en el Mundial a expensas de Cabo Verde, selección sorpresa de la primera jornada al empatar sin goles con España con una soberbia actuación de su guardameta Josimar Dias ‘Vozinha’, y que ahora quiere más.
El Hard Rock Stadium de Miami, con capacidad para 65.000 espectadores, será el escenario del partido a partir de las 18.00 horas (22.00 GMT), mismo estadio donde la Celeste empató 1-1 con Arabia Saudí en el debut.
Ese encuentro dejó dos caras bien distintas de Uruguay. Una demasiado precipitada en la primera mitad, que se saldó con un gol saudí, y otra mucho más sólida en la segunda con la que logró igualar y rozar los tres puntos.
Uno de los sacrificados en el descanso para lograr ese cambio fue el delantero Darwin Núñez, quien salió de inicio junto a Federico Viñas en la punta del ataque uruguayo, además de Matías Viña, en el carril izquierdo.
El mejor semblante de Uruguay con un único ‘9’ podría llevar al seleccionador Marcelo Bielsa a apostar de nuevo por esta variante, con la que Uruguay venía jugando habitualmente.
A las dudas en el once se les suman los problemas físicos de Ronald Araújo y Giorgian de Arrascaeta, ausentes en el debut y que podrían perderse también este partido.
Enfrente están los Tiburones Azules (Tubarões Azuis), protagonistas de una de las mayores campanadas en lo que va de Mundial tras empatar a 0 con España, la campeona de Europa.
La selección africana lo hizo gracias a un ejercicio estoico durante los 90 minutos, evitando que su bloque bajo fuera desarticulado pese a las largas posesiones de balón del combinado español en su mitad del campo.
Además, las pocas veces que España logró penetrar en el área de Cabo Verde se encontró con ‘Vozinha’, a la postre nombrado mejor jugador del partido con siete paradas, lo que lo ha transformado en una de las figuras del Mundial hasta el momento.
El portero, de 40 años, no tiene actualmente equipo, tras acabar su contrato con el Chaves de la segunda división portuguesa, y cuenta con un valor de mercado de 50.000 dólares.
Su desempeño le valió un empujón de popularidad en redes sociales, donde pasó de 200.000 seguidores en Instagram antes del partido contra España a alrededor de 13 millones en la víspera de Uruguay.
El encuentro del domingo será muy especial para ‘Vozinha’, puesto que su madre estará en el estadio tras haberse perdido el primero por un retraso en su visado para viajar a Estados Unidos.
Debido a la igualdad del grupo H, en el que cada equipo tiene un punto tras la primera jornada, el triunfo en el segundo partido es fundamental para encarrilar el pase a dieciseisavos de final, aunque no garantiza la clasificación automática.
Probable formación de Uruguay vs. Cabo Verde, por el Mundial 2026
Fernando Muslera; Guillermo Varela, Sebastián Cáceres, Mathías Olivera, Matías Viña; Federico Valverde, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur, Maximiliano Araújo; Federico Viñas y Darwin Núñez. DT: Marcelo Bielsa
Probable formación de Cabo Verde vs. Uruguay, por el Mundial 2026
Vozinha; Steven Moreira, Pico, Diney Borges, Sidny Lopes Cabral; Kevin Lenini, Ryan Mendes, Laros Duarte, Jamiro Monteiro; Jovane Cabral, Dailon Rocha Livramento. DT: Bubista
Datos del partido entre Uruguay vs. Cabo Verde, por el Mundial 2026
- Hora: 19:00
- TV: TyC Sports
- Árbitro: Espen Eskås (NOR)
- VAR:
- Estadio: Miami Stadium
Uruguay,Cabo Verde,Mundial
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