POLITICA
El oficialismo consiguió aprobar en Diputados el Súper RIGI para atraer megainversiones en el área tecnológica

El oficialismo de la Cámara de Diputados le dio este miércoles a la noche media sanción al proyecto conocido como “Súper RIGI”, un régimen que concede beneficios fiscales, aduaneros, cambiarios y regulatorios por 30 años a inversiones superiores a los US$1000 millones.
Obtuvo 130 votos a favor, 106 en contra y 7 abstenciones. Fue apoyado por Pro, la UCR, el MID y otros bloques provinciales alineados con la agenda oficial, como Independencia, Innovación Federal y Producción y Trabajo. Se abstuvieron los dos catamarqueños alineados con Raúl Jalil y cinco diputados de Provincias Unidas: dos jujeños aliados a Carlos Sadir, la mendocina Lourdes Arrieta y el rionegrino Sergio Capozzi.
La votación contó con la presencia de la secretaria General, Karina Milei. Fue acompañada por Sharif Menem, director de la Secretaría Privada de la presidencia de la Cámara de Diputados. La iniciativa se girará al Senado para su sanción definitiva.
Mientras La Libertad Avanza (LLA) defendía la iniciativa como una herramienta para atraer industrias que hoy no existen en la Argentina, la oposición denunció un régimen de excepción diseñado para un puñado de grandes proyectos y cuestionó el costo fiscal de los beneficios.
El libertario Alberto “Bertie” Benegas Lynch defendió el proyecto como miembro informante de la Comisión de Presupuesto y Hacienda. El diputado reivindicó la inversión privada como motor del crecimiento, sostuvo que “el capital dignifica el trabajo”, reclamó “proteger la propiedad” y cuestionó la presión impositiva y la inestabilidad regulatoria. También pidió una “autocrítica” a quienes, a su juicio, fueron responsables del deterioro del sector productivo.
El Súper RIGI replica y amplía el esquema definido por el RIGI, el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones aprobado en 2024 dentro de la Ley Bases y cuya vigencia expirará en julio del próximo año.
Según el mensaje enviado por el Poder Ejecutivo, el objetivo es “crear un régimen integral de incentivos, seguridad jurídica y estabilidad normativa destinado a atraer proyectos de inversión de gran escala”.
La propuesta no específica a qué empresas apunta, algo que la oposición le critica. El texto habla de atraer industrias “del futuro” que el Gobierno define como “genuinamente nuevas” para la Argentina. Menciona infraestructura tecnológica y digital estratégica, actividades todavía “experimentales o piloto” en el país y sectores que requieren “soluciones macroeconómicas anticipadas” para poder desarrollarse.
Martín Lousteau lo subrayó en su intervención. “El secretario de Energía Daniel González dijo que no tenía certeza para quién era esta ley”, recordó. “Este es un régimen inédito, el más generoso de todos, con renuncia de soberanía, con pérdida fiscal monumental, pero no sabemos quiénes vendrán. Esta es la diferencia con el RIGI, que fue para ocho sectores, se sabía cuáles. No sabemos con quién comparar”, sumó el diputado de Provincias Unidas.
La iniciativa tendrá una vigencia inicial de cinco años, con la posibilidad de ser prorrogada por un año por única vez. El oficialismo busca atraer proyectos industriales de gran escala que hoy no se desarrollan en el país y que agreguen valor a los recursos naturales impulsados bajo el RIGI.
El régimen establece una alícuota reducida del 15% en el impuesto a las ganancias -frente al 25% del RIGI y del 35% general- estabilidad tributaria y cambiaria por 30 años, exenciones de derechos de importación y exportación, amortización acelerada de inversiones, reducción de contribuciones patronales y una liberación progresiva de divisas hasta alcanzar el 100% a partir del tercer año de exportaciones.
Además, habilita a los inversores a recurrir a tribunales internacionales, como el CIADI, la Cámara de Comercio Internacional o la Corte Permanente de Arbitraje, en caso de controversias con el Estado argentino. El texto también dispone que los derechos otorgados bajo el régimen serán considerados “inversiones protegidas” en el marco de tratados internacionales, lo que abre la puerta a eventuales reclamos ante futuras modificaciones regulatorias.
También prevé compromisos para que provincias y municipios mantengan Ingresos Brutos por debajo del 0,5% y eliminen impuestos de sellos y otros tributos locales.
Durante el debate en comisiones se incorporaron modificaciones impulsadas por los bloques aliados. Entre ellas, beneficios para proyectos que realicen inversiones en investigación y desarrollo, la obligación de presentar planes de integración de proveedores locales con un piso del 20% de contratación, una ampliación de los objetivos vinculados al desarrollo tecnológico y la creación de un registro público de proyectos aprobados.
Asimismo, se reforzaron algunos requisitos ambientales y sociales. Los inversores deberán acreditar que las iniciativas no comprometerán recursos naturales ni infraestructura esencial y se incorporó una nueva causal de rechazo para proyectos con impactos negativos significativos en sus áreas de influencia.
El debate
Desde la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro advirtió que el proyecto crea “un régimen de excepción quizás nunca visto” y sostuvo que se trata de una iniciativa “con nombre y apellido”, en referencia a Peter Thiel -CEO de Palantir- y otros empresarios tecnológicos. Además, alertó que el nuevo esquema podría otorgar a grandes corporaciones capacidad para “condicionar las decisiones políticas dentro del Estado”, un fenómeno que definió como “una clara plutocracia”.
Mario Manrique, de Unión por la Patria (UP), fue más directo: “Esto es un negociado entre particulares”.
Desde el PJ se sumaron otros cuestionamientos. Juan Marino sostuvo que el paquete económico impulsado por el oficialismo busca “instalar un cambio de régimen” y vinculó el Súper RIGI con una agenda “tecnofascista” asociada a las grandes corporaciones tecnológicas.
En la misma línea, Juan Grabois cuestionó la creación de “verdaderas zonas liberadas” para los grandes grupos económicos. “No planifican un futuro con verdaderas libertades, sino el libre arbitrio para los poderosos”, afirmó.
Romina Del Plá, del Frente de Izquierda, resumió: “Van a pagar 171 millones de dólares a los fondos buitres mientras condenan a jubilados y trabajadores a la miseria”.
Victoria Tolosa Paz (UP) reconoció la necesidad de atraer inversiones, pero advirtió: “No a costa de la industria nacional y el empleo argentino”. Y agregó: “Este proyecto otorga beneficios extraordinarios por décadas, pero no garantiza más industria nacional, más trabajo argentino ni mayor valor agregado”.
Jimena López (UP) cuestionó el costo fiscal del régimen y sostuvo que el Estado resignó “más de 100 millones de dólares de recaudación” que podrían haberse destinado a jubilaciones, discapacidad o universidades. Durante un cruce en el recinto, la diputada referenciada con Sergio Massa lanzó: “Piden solidarizarse con el compañero hipoacúsico, pero no se solidarizan con todo el colectivo”, y acusó al oficialismo de actuar con “demagogia”.
Entre los defensores del proyecto, el radical Lisandro Nieri sostuvo que el mundo atraviesa una competencia creciente por atraer inversiones mediante subsidios e incentivos fiscales y afirmó que el Súper RIGI busca captar “proyectos de escala mundial que estén viendo dónde radicarse”. En la misma línea, el libertario Álvaro Martínez atribuyó la falta de inversiones a la “presión tributaria” y la “inestabilidad normativa” y definió al régimen como la “puerta de entrada” para nuevas industrias. “Votar en contra es votar para que la Argentina siga siendo un espectador de su propio destino”, sostuvo.
June 24, 2026,pic.twitter.com/c8pYiTuHN7,June 24, 2026,June 24, 2026,Delfina Celichini,Conforme a
POLITICA
La Corte Suprema dejó firme el fallo que obligó a aumentar salarios universitarios y becas

La Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que obliga a pagar un incremento salarial del personal docente y no docente en las universidades, llamar a paritarias e incrementar el presupuesto para becas previsto en la ley de financiamiento universitario aprobada en el Congreso de la Nación en agosto de 2025.
Así lo hizo al rechazar el recurso extraordinario que había presentado el Gobierno contra el fallo de la Cámara Contencioso Administrativo Federal que había convalidado como medida cautelar el pago.
En la práctica, el fallo de la Corte deja firmes aspectos similares a los que acordaron el Gobierno y los rectores en un acta del 10 de junio último, cuando se pusieron de acuerdo sobre los aumentos salariales, aunque el sector universitario no desistió de sus reclamos por el cumplimiento efectivo de la ley votada en el Congreso.
Sin embargo, subsisten diferencias entre lo que dice el texto de la ley, que ahora debe aplicarse, y el acta de recomposición salarial acordada entre los rectores, los gremios y el Gobierno.
El fallo de hoy obliga a cumplir con los artículos 5 y 6 de la Ley de Financiamiento Educativo, que obliga a pagar actualizaciones salariales desde 2023 a la fecha y de las Becas Progresar.
Sin embargo, el acuerdo salarial firmado se refiere a una recomposición menor y a las Becas Manuel Belgrano, que son diferentes a las anteriores.
El fondo del juicio —es decir, si es constitucional o no el decreto que suspende la ejecución de la ley de financiamiento universitario— se está discutiendo en un juzgado de primera instancia, que está próximo a resolver.
Noticia en desarrollo
incremento salarial,Hernán Cappiello,Conforme a
POLITICA
La Corte Suprema dejó firme la cautelar que obliga al Gobierno a aplicar la Ley de Financiamiento Universitario

La Corte Suprema dejó firme este jueves la cautelar que obliga al Gobierno a aplicar dos artículos de la Ley 27.795 de financiamiento universitario. Al rechazar el recurso del Ejecutivo, el tribunal sostuvo la actualización salarial y la recomposición de programas estudiantiles.
Con la firma de los jueces Horacio Rosatti, Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, el máximo tribunal emitió dos resoluciones en la causa iniciada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) contra el decreto 759/25, donde el Poder Ejecutivo había intentado suspender la aplicación de los artículos sobre actualización salarial y fondos para becas y programas académicos.
El argumento de la Corte para rechazar la apelación del Gobierno fue de orden procesal: los recursos extraordinarios presentados por el Ministerio de Capital Humano no se dirigían contra una sentencia definitiva, requisito indispensable para habilitar la intervención del máximo tribunal.
Sin embargo, el fallo no resuelve el fondo de la controversia, que era si el decreto del Poder Ejecutivo puede suspender artículos de una ley sancionada por el Congreso o no. Así, la Corte ordenó aplicar la cautelar mientras el proceso judicial continúa su curso.
El reciente acuerdo de las universidades con el Gobierno y los antecedentes del fallo
La decisión de la Corte Suprema llegó semanas después de que el Gobierno acordara transferir fondos a las universidades nacionales para incrementar un 24,33% los salarios, un 20% los gastos de funcionamiento y ampliar las partidas para hospitales universitarios hasta $50.000.000.000.
Según habían explicado entonces a TN desde la comunidad universitaria, la oferta representaba llevar el presupuesto universitario del 0,5% del PBI al 0,6%. En cambio, la Ley de Financiamiento vigente establecía un 0,75%.
En ese contexto, la decisión de la Corte Suprema mantiene la cautelar sobre salarios y becas vigente mientras la Cámara en lo Contencioso Administrativo federal avanza hacia una sentencia de fondo.
A la hora de dictar la cautelar, el tribunal había argumentado que el Congreso había insistido en la sanción de la ley de Financiamiento -pese al veto presidencial de Javier Milei- y que el Ejecutivo buscaba evitar su aplicación sobre la base de una norma anterior de jerarquía inferior al texto constitucional.
La postura de la Casa Rosada es que la Ley solo podía ejecutarse una vez determinadas las fuentes específicas de financiamiento.
Leé también: Javier Milei nombró a nuevos 46 jueces, pero evitó firmar la designación de Verónica Michelli
Sin embargo, además de desestimar esa postura, el tribunal consideró que el incumplimiento de la norma podía provocar perjuicios graves y un deterioro salarial que afectara el derecho de enseñar y aprender. A su vez, evaluó que el ahorro derivado de no aplicar la ley no era significativo para el presupuesto de la Administración Pública Nacional.
El fallo, si bien no cierra la discusión sobre la Ley de Financiamiento, le otorgó a las universidades una herramienta jurídica para sostener su reclamo presupuestario.
Corte Suprema
POLITICA
El Gobierno denunció en la ONU la “militarización” de Malvinas y le reclamó a Gran Bretaña retomar las negociaciones

En nombre del gobierno argentino, el canciller Pablo Quirno denunció hoy en las Naciones Unidas la “militarización” y “explotación unilateral de los recursos naturales” de las Islas Malvinas por parte del Reino Unido, y renovó el reclamo a las autoridades británicas para retomar negociaciones directas por la soberanía de las islas, a 44 años de la guerra entre ambos países.
“La persistencia de esta disputa impide que la relación entre la Argentina y el Reino Unido alcance toda la profundidad que demanda la historia de ambos países. La Argentina aspira a construir un vínculo maduro y acorde a esa trayectoria compartida. Una relación de esa naturaleza exige abordar la cuestión central. Exige hablar de soberanía”, afirmó el canciller argentino durante la reunión del Comité Especial de Descolonización de la ONU, que año tras año, y desde la resolución 20 del año 1965, insta a ambos países a sentarse a negociar para encontrar una solución a la disputa por la soberanía de las islas.
El 2 de abril pasado, el presidente Javier Milei renovó en su discurso el reclamo de soberanía sobre las islas, mientras intenta sostener el revitalizado vínculo comercial y político con Gran Bretaña. Ese vínculo, durante su gobierno, ha dado pasos hacia la distensión, aunque sin avances en el punto central: el reclamo diplomático argentino para recuperar las islas, donde se desarrolló el conflicto bélico, entre abril y junio de 1982, y en el que murieron 649 soldados argentinos.
Para Quirno, la “ocupación” de las islas por parte de fuerzas británicas, en 1833, “quebró la integridad territorial argentina, expulsó a las autoridades y a la población legítimamente establecida, procedió a poblar el territorio con sus propios colonos e impidió la radicación de ciudadanos argentinos”.
El canciller sostuvo que “ese hecho fue el origen de una situación colonial que persiste hasta nuestros días”. Y afirmó: “La Argentina nunca prestó consentimiento a esa ocupación y mantuvo una protesta constante, pacífica y fundada en el derecho”. Quirno estuvo acompañado en su exposición por la secretaria de Malvinas, Paola Di Chiaro, y el embajador argentino en Naciones Unidas, Francisco Tropepi.
“El Reino Unido invoca en forma reiterada el principio de libre determinación de los pueblos para eludir el diálogo”, dijo el canciller, un rato después de que dos pobladores de las islas, en línea con el gobierno británico, reclamaran al comité en el mismo espacio “escuchar los deseos” de la población malvinera, y su “derecho a decidir su propio futuro”.
Para Quirno, “en las Islas Malvinas no existe un pueblo colonizado titular de ese derecho”, sino “una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.
El canciller sostuvo, además, que “la población total de las islas ronda los 3000 habitantes, de los cuales menos de la mitad nació allí”. Y añadió: “A la vez, se encuentran destacados aproximadamente 1200 soldados británicos. Esa proporción revela el carácter estratégico y militarizado de la ocupación”.
En su discurso, Quirno criticó la “explotación unilateral de los recursos naturales” de las islas por parte de Gran Bretaña, una postura apoyada por la mayoría de los países que pidieron la palabra para defender la postura argentina y que luego aprobaron un proyecto de resolución de apoyo a esta posición, presentado por Chile y acompañado por Bolivia, Cuba, Venezuela y Nicaragua -los tres últimos, con gobiernos ubicados en las antípodas del pensamiento libertario-.
“El Reino Unido también otorga, de manera unilateral, ilegal e ilegítima, licencias y concesiones para la exploración y explotación de recursos naturales renovables y no renovables, incluidos hidrocarburos y recursos pesqueros en la zona en disputa”, dijo Quirno, y mencionó el anuncio de explotación, llevada a cabo a fines del año pasado, por las empresas Rockhopper Exploration Plc (británica) y Navitas Petroleum (israelí) para el desarrollo del yacimiento Sea Lion, en la costa de las Islas Malvinas. En aquel momento, Quirno aceptó, en principio, las razones del canciller israelí Gideon Saar, quien tomó distancia de la empresa de su país. Reiteró que “la cuestión de las Islas Malvinas debe resolverse mediante la negociación entre las partes, de conformidad con las resoluciones de las Naciones Unidas y el derecho internacional”.
Una a una, distintas delegaciones diplomáticas dieron apoyo a la posición argentina en la reunión, conducida por la embajadora Menissa Rambally (Santa Lucía). Pasaron los representantes de Irak (en nombre del grupo de 77 y China), Antigua y Barbuda, Venezuela, Sierra Leona, Timor Leste, Indonesia, Chile y la propia China, para quien “las controversias entre los estados deben resolverse de acuerdo a la carta de la ONU”.
El representante de Nicaragua, gobernada por el sandinista Daniel Ortega, expresó la “solidaridad de siempre” con la Argentina y contra el “imperialismo británico”, antes de que la delegación de Brasil expresara, en calidad de observador, su pleno respaldo a la Argentina, al igual que México, que también asistió en calidad de observador a la reunión.
Las únicas notas discordantes se dieron al inicio de la reunión, con la intervención de los dos pobladores de las islas, que criticaron la “invasión” argentina de 1982. “La Argentina invadió nuestro hogar, en la comunidad de 3600 personas, de distintas naciones. Las islas son el lugar de todos, no por implantación”, sostuvo Dorothy Got, pobladora local. “La Argentina no nos reconoce, pero estamos aquí porque existimos”, coincidió Michael Goss, otro poblador malvinense, en perfecto inglés.
Le contestaron, a su turno y antes del discurso de Quirno, Paula Vernet, descendiente del primer gobernante argentino de Malvinas, Luis Vernet, y Guillermo Clifton, nieto de un habitante argentino de Malvinas nacido en 1902. “Hay en Malvinas un puñado de ciudadanos británicos en territorio argentino”, dijo Clifton, antes de que Quirno agradeciera el apoyo unánime del comité, que aprobó la resolución que insta a ambas partes a sentarse a negociar la soberanía de las islas del Atlántico Sur.
sin avances,tomó distancia,Jaime Rosemberg,Conforme a
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