DEPORTE
Xavier Asensi, presidente de negocios de Inter Miami: “Leo Messi no podrá jugar setenta años más; él también querrá descansar algún día y el club seguirá’

El fútbol en los Estados Unidos avanza a velocidades de crucero y el Inter Miami se ha consolidado como el gran epicentro mediático y deportivo del continente americano. Tras una obligada etapa fundacional en Fort Lauderdale, donde disputó sus partidos desde su nacimiento, el club ha estrenado su nuevo estadio en Miami, el Nu Stadium, completando así el regreso definitivo a la ciudad que le da nombre y sentido a su existencia.
Un hito del que charlamos con su presidente de negocios, Xavier Asensi, y que califica como indispensable para edificar la identidad del proyecto: “Estar en Miami ya es un tema de darle una consistencia y una coherencia a lo que estamos haciendo”, asegura el directivo catalán, pero añade una premisa ineludible: “Un club de fútbol profesional, en el fondo, va de ganar. En función de cómo vayan los resultados en el terreno de juego o cómo se invierta para que el terreno de juego funcione, ahí está la clave”.
Para Asensi, el cambio de estadio y la fuerte inversión no responden a un capricho geográfico ni a una campaña de marketing, sino al cumplimiento estricto del plan de negocio original de los fundadores. La rentabilidad del nuevo recinto ha sido minuciosamente calculada, con un volumen de localidades premium de entre el 20% y el 21%, ligeramente por encima de la media de la industria. El directivo defiende esta segmentación como la vía para garantizar el crecimiento deportivo: “Maximizamos los ingresos para poder invertir en el terreno de juego, para tener más posibilidades de seguir ganando, porque ganar es lo que hace que la gente te siga”.
FACTOR MESSI
Con la Leagues Cup, la Supporters’ Shield y la MLS Cup ya en las vitrinas, la propiedad no esconde su voracidad de títulos, multiplicada desde el desembarco del ocho veces Balón de Oro. El gran objeto de deseo es la máxima competición continental: “La Concacaf Champions es un objetivo prioritario. Después de la UEFA Champions League y la Copa Libertadores, estaríamos hablando del torneo con más prestigio”, señala Asensi. Y deja clara la mentalidad del vestuario: “Aspiramos a ganarlo todo. Teniendo a Leo Messi, no hay opción secundaria que no sea ganar”.
El impacto del argentino, sin embargo, va más allá de los trofeos. Su llegada alteró por completo las métricas del club y dificulta incluso evaluar su crecimiento real: “El ticketing que teníamos en Fort Lauderdale era brutal también con lo que había. Ahí sí que tengo un histórico de antes y después de Messi. Aquí no, aquí solo hemos jugado con Messi”, reflexiona.
POST LEO
El ejecutivo catalán demuestra tener los pies en el suelo al hablar del futuro sin su gran estrella: “Leo Messi no podrá jugar setenta años más; él también querrá descansar algún día y el club seguirá. Sería una imprudencia no gestionar el club pensando en el futuro”. La estrategia se cimienta en dos pilares: contratos comerciales firmados a diez años vista y una inversión masiva en la academia. “Ahora tenemos chicos en la academia que tienen 14 años, que en el 2030 o 2032 serán profesionales”, explica.
Como conclusión, Asensi, subraya el papel de los grandes iconos en el ‘sports entertainment’ estadounidense al ser preguntado por la constante llegada de estas figuras, Griezmann y Lewandowski, los últimos en hacerlo: “La MLS lleva veinticinco años y yo creo que lo recordamos por Thierry Henry en los Red Bulls, Zlatan Ibrahimovic… Siempre va a ser importante, interesante y atractivo tener esos nombres en la liga”, zanja, dejando claro que el Inter Miami aspira a seguir siendo el destino predilecto del talento mundial, incluso cuando Messi ya sea aún más leyenda.
Un estadio nuevo con una grada para Messi
El Inter Miami ya disfruta de su nueva casa y SPORT pudo recorrerla por dentro. La primera impresión del Nu Stadium, en Miami Freedom Park, es de amplitud: espacios generosos en gradas y explanadas, con áreas cubiertas para protegerse del clima y una pasarela de 360 grados con vistas panorámicas del centro de Miami. El recinto, con capacidad para 26.700 espectadores, está repleto de servicios para el aficionado: zonas premium junto al campo, palcos, clubes, suites con todo tipo de facilidades para el aficionado en lo que a servicios se refiere y una visión del campo perfecta desde todas partes. Pero hay una muy especial, en el centro de la tribuna lateral del campo se levanta la ‘Leo Messi Stand’. Qué mejor lugar que ver un partido del argentino que desde una grada con su nombre. Y ya se ha celebrado un concierto y sin problemas con los vecinos.
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DEPORTE
Argentina-Egipto, EN VIVO, por los octavos de final del Mundial: hora, TV, formaciones y todo lo que hay que saber

Horarios del partido: 13.00 horas (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) / 12:00 horas (Chile, Bolivia, Venezuela y Miami, Estados Unidos) / 11:00 horas (Ecuador, Perú, Colombia y Panamá) / 10:00 horas (México, El Salvador, Honduras y Costa Rica) / 18:00 (España).
Televisación: TyC Sports, TV Pública, DSports, Disney+ y Telefé (Argentina) / Canal 5 (Uruguay) / DAZN (España) / TV Azteca, TUDN, ViX (México) / DSports, Caracol, DGO, RCN (Colombia y Ecuador) / América TV (Perú) / DGO, DSports, Televen (Venezuela) / FOX, FS1, Telemundo, Universo, Fix ONE y Peacock (Estados Unidos) / FOX y Tigo Sports (Centroamérica).
El historial entre ambas selecciones es mínimo: se enfrentaron una sola vez, en un amistoso disputado en El Cairo en marzo de 2008, con victoria argentina 2-0 gracias a goles de Sergio Agüero y Nicolás Burdisso.
En la fase de grupos, Egipto terminó segundo en el Grupo G con cinco puntos, producto de un empate ante Bélgica (1-1), una victoria sobre Nueva Zelanda (3-1) y otro empate ante Irán (1-1). Argentina, en tanto, dominó el Grupo J con tres victorias consecutivas: 3-0 ante Argelia, 2-0 ante Austria y 3-1 ante Jordania, antes de sufrir ante Cabo Verde en la ronda de 32, donde precisó del tiempo suplementario para imponerse 3-2.
La presencia del delantero del Liverpool en el once inicial, sin embargo, genera incertidumbre. Salah salió reemplazado en el empate ante Irán durante la fase de grupos con una distensión en el isquiotibial izquierdo, y su participación desde el arranque está en duda. Los egipcios lo aguardan hasta el último momento antes de definir su inclusión.
Del otro lado, Egipto llega tras superar a Australia en los dieciseisavos. Tras igualar 1-1 en 120 minutos —con gol de Emam Ashour para los africanos y un autogol de Mohamed Hany para los oceánicos—, los Faraones se impusieron 4-2 en los penales en el Estadio de Dallas. La clasificación desató escenas de emoción en el plantel, con Salah como el símbolo de ese festejo.
El técnico no reveló el equipo en la conferencia de prensa, pero reconoció que los medios estaban en la dirección correcta. “El equipo lo tengo, pero todavía no se los dije a los jugadores así que a ustedes tampoco. Pero más o menos ya saben por donde viene el tema”, afirmó Scaloni.
Lionel Scaloni confirmó tres cambios respecto al equipo que superó con dificultades a Cabo Verde en los dieciseisavos de final. Nicolás Tagliafico regresa al lateral izquierdo en lugar de Facundo Medina, quien terminó el último partido con calambres. En el ataque, Julián Álvarez desplaza a Lautaro Martínez, que no tuvo un buen rendimiento ante los caboverdianos. La tercera modificación es en el mediocampo: Leandro Paredes entra en lugar de Thiago Almada, lo que libera a Alexis Mac Allister para la creación junto a Enzo Fernández, mientras Paredes ocupará el rol de mediocampista central.
La selección argentina retoma su camino en el Mundial 2026 con un partido de octavos de final ante Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, a partir de las 13:00 (hora argentina). El encuentro, que arbitrará el francés François Letexier, pondrá frente a frente a dos equipos que llegan invictos al cruce, con Lionel Messi y Mohamed Salah como los máximos referentes de cada plantel.
Probables formaciones:
Argentina: Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Cuti Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo de Paul, Enzo Fernández, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister; Lionel Messi y Julián Álvarez. DT: Lionel Scaloni.
Egipto: Mostafa Sobeir; Mohamed Hany, Rami Rabia, Yasser Ibrahim, Karim Hafez; Emam Ashour, Hamdy Fathy, Marwan Ateya, Mostafa Ziko; Mohamed Salah y Omar Marmoush. DT: Hossam Hassan

Bienvenidos al minuto a minuto del duelo de octavos de final del Mundial 2026 que animarán Argentina y Egipto en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta.
Argentina vs. Egipto
DEPORTE
Donald Trump se refirió a la decisión de la FIFA que favorece a Estados Unidos en el encuentro frente a Bélgica

Donald Trump en la Casa Blanca durante este mediodía. Foto: EFE
Donald Trump se refirió públicamente, de manera extensa, a la polémica que envuelve a Folarin Balogun y defendió la gestión que realizó ante la FIFA para que se revisara la tarjeta roja que había recibido el delantero de Estados Unidos. En una conferencia realizada este lunes en la Casa Blanca, el presidente aseguró que nunca intentó presionar al organismo, sino que únicamente pidió que se analizara nuevamente una decisión arbitral que, a su entender, había sido equivocada.
«Todo lo que hice fue pedir una revisión porque no creía que fuera falta», afirmó Trump ante los periodistas. El político explicó que vio la jugada y consideró que el choque entre Balogun y su rival fue producto de una acción de juego, sin intención de cometer una infracción.
Dura crítica al arbitraje
Durante su exposición, Donald Trump también apuntó contra el arbitraje del encuentro que terminó con la expulsión del atacante estadounidense del encuentro frente a Bosnia y Herzegovina por los dieciseisavos del Mundial 2026. «Vi la jugada. No fue falta. Ni siquiera fue una infracción. Eran dos jugadores corriendo a toda velocidad que chocaron entre sí», sostuvo el presidente norteamericano.
Además, calificó como «horrible» la decisión del árbitro y celebró que la FIFA aceptara revisar el caso. «Creo que tomaron una decisión realmente brillante al suspender la sanción. Era importante que nuestro equipo tuviera a sus mejores jugadores en la cancha», agregó. Sin embargo, insistió en que nunca ordenó qué debía hacer la FIFA: «Yo no les dije qué hacer. No puedo decirles qué hacer».
Un caso que generó un fuerte debate
Las declaraciones del presidente llegaron después de que trascendiera que mantuvo una conversación con Gianni Infantino para solicitar que el Comité Disciplinario analizara nuevamente la expulsión de Balogun. Horas más tarde, la FIFA dejó sin efecto la suspensión automática y el delantero quedó habilitado para disputar el partido de octavos de final frente a Bélgica por el Mundial 2026.
La decisión provocó una fuerte reacción en el fútbol internacional. La UEFA, la Federación Belga y distintas personalidades del deporte cuestionaron la posibilidad de que existiera una injerencia política en una resolución disciplinaria, mientras que Donald Trump defendió su actuación al sostener que simplemente buscó que se hiciera justicia.
Con el delantero nuevamente disponible para jugar y el debate instalado en todo el mundo, las declaraciones del presidente estadounidense no hicieron más que alimentar una de las mayores polémicas que atraviesa el Mundial 2026.
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DEPORTE
El partido que necesita Argentina frente a Egipto: volver a parecerse a sí misma

El partido frente a los Países Bajos en Qatar fue una clara muestra de esa personalidad. Cada vez que cuestionaron a Lionel Messi o intentaron minimizar a esta Selección, la Scaloneta respondió como mejor sabe hacerlo: con fútbol, pero también con barrio. Con ese orgullo competitivo que la lleva a jugar un poco mejor cuando siente que del otro lado la dieron por muerta.
Es un hecho que la victoria sobre la hora frente a Cabo Verde desató una buena cantidad de murmullos alrededor del retroceso futbolístico del equipo y de la necesidad inmediata de mejorar para el enfrentamiento con Egipto.
Lo cierto es que quien lleva el tempo interno del plantel es Lionel Scaloni, un entrenador que ya demostró que no le tiembla el pulso cuando tiene que tomar decisiones de peso.
En esa línea, se esperan algunas modificaciones para cambiar la estructura del equipo y reordenar, sobre todo, los roles y las funciones en la mitad de la cancha. Entendiendo que Argentina necesita más movilidad e intensidad, es un hecho el ingreso de Leandro Paredes. Ese retoque buscará potenciar tanto a Alexis Mac Allister como a Enzo Fernández, dos jugadores que sienten mucho el área y pueden aportar desde la segunda línea. Sería interesante verlos a los dos más sueltos, con un cinco como el futbolista de Boca Juniors, que ordena desde una posición más fija y hace jugar a partir de sus pases extraordinarios.
Pero el desafío de Argentina no pasa solamente por cambiar nombres. Pasa, sobre todo, por recuperar una forma. Egipto propone un partido muy distinto al de Cabo Verde y va a obligar a la Selección a reencontrarse con algunos rasgos que la hicieron campeona del mundo.
El equipo de Hossam Hassan se siente cómodo defendiendo en bloque medio y bajo para salir rápido cuando recupera, pero también disfruta de las posesiones largas. Tiene futbolistas con velocidad para atacar los espacios y un arma importante en Mohamed Salah cada vez que encuentra metros para correr. Si Argentina vuelve a quedar larga, con las líneas separadas y las presiones descoordinadas, le estará ofreciendo exactamente el escenario que su rival desea.
Por eso, más allá de los nombres, la prioridad debería ser otra: volver a gobernar el mediocampo. Que la presión tras pérdida vuelva a ser coordinada, que el equipo recupere la cercanía entre líneas y que la pelota vuelva a circular con la paciencia y la autoridad que tantas veces distinguieron al ciclo Scaloni. La rebeldía es necesaria a esta altura.
Argentina no puede volver a caer en ese ritmo anodino en los duelos ni permitirle tanta libertad al rival para jugar. Mucho menos frente a un equipo como Egipto, que cuenta con futbolistas de jerarquía para asumir el protagonismo del partido. Al faraón Mohamed Salah, que juega mucho más centralizado, lo acompaña Omar Marmoush, flamante jugador del Manchester City. Aunque ha pasado bastante desapercibido en lo que va de la Copa del Mundo, es un delantero con mucha calidad, desequilibrio y capacidad para atacar los espacios. Además, los egipcios encontraron una importante cuota de gol en Emam Ashour, el mejor del equipo, mientras que Marwan Attia se ha adueñado de la mitad de la cancha, demostrando mucha inteligencia y capacidad para abastecer el juego ofensivo de su selección.
Cuando el conjunto africano logra instalarse en campo rival, es un equipo que se siente cómodo con la posesión, que enlaza muchos pases y busca progresar por dentro con paciencia. Su principal déficit aparece en los últimos metros, donde muchas veces le cuesta transformar ese dominio en situaciones claras de gol. Pero si Argentina le permite jugar y entrar en ritmo, los egipcios tienen argumentos futbolísticos para discutirle el control del partido.
Egipto tiene circuito de juego, pero también deja jugar. Este es un aspecto que Argentina puede explotar a su favor. Los dirigidos por Hassan son permisivos a la hora de defender. Te dejan pensar. No siempre sostienen la misma disciplina táctica y tampoco tienen la agresividad en los duelos que mostró Cabo Verde. Son más displicentes en ese rubro. Si Argentina logra imponer su jerarquía en la mitad de la cancha, acelerar la circulación y conectar con sus interiores, tiene futbolistas de otro calibre para inclinar el partido a su favor.
Hay un factor externo que vale la pena mencionar. En Miami, la selección argentina sufrió el calor agobiante y el desgaste físico propio de un estadio abierto como el Hard Rock Stadium. En Atlanta el escenario será completamente distinto. El imponente Mercedes-Benz Stadium cuenta con un moderno sistema de refrigeración y techo cerrado, por lo que el equipo no debería padecer el agotamiento que por momentos lo condicionó frente a Cabo Verde. Si la intensidad fue una de las grandes deudas del último partido, el contexto climático ya no podrá ser una excusa.
La Scaloneta tiene varios objetivos por delante: volver a convencer desde el juego, recuperar el nivel individual de su mediocampo y devolverle la confianza al centrodelantero. Esta vez será Julián Álvarez quien arranque desde el inicio, un futbolista que, por sus condiciones y por lo que representa para este equipo, también se debe una gran tarde.
Si algo enseñó este ciclo es que nunca conviene subestimar a un país futbolero como el nuestro, tierra santa de este deporte y exportadora inagotable de talento. Mucho menos a un grupo que hizo de la unión, la humildad y el sentido de familia una de sus mayores fortalezas. Cada vez que lo dieron por golpeado, encontró la manera de volver a ponerse de pie. Ahora le toca demostrar, una vez más, de qué está hecha esta Selección.
Y siempre queda Lionel Messi. Cuando todo parece tambalear, aparece él para recordar que todavía puede decidir partidos. En este Mundial volvió a tener una incidencia directa en goles y asistencias, como si el paso del tiempo todavía no hubiera encontrado la manera de alcanzarlo. Cristiano Ronaldo ya se fue de la Copa del Mundo, con cierto sinsabor, lejos de sus mejores performances. Neymar también, otra vez golpeado por las lesiones y en un equipo qué le fue esquivo al ADN brasileño. Los grandes referentes de una época empiezan a despedirse. Él, en cambio, sigue siendo indispensable en el funcionamiento. Todavía tiene la oportunidad de seguir soñando y nosotros el privilegio de seguir viéndolo con la camiseta argentina. Que se levante el telón. Todavía nos queda una función más de Messi.
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