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CHIMENTOS

Agustina Cherri en “Lo de Pampita”: “Vivo en la casa que me compré a los 15 años”

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Agustina Cherri, reconocida actriz argentina, pausó su carrera actoral y se volvió emprendedora: lanzó en noviembre de 2025 su propia marca de productos para el cuidado de la piel, MUNDÍA. Esta expansión al mundo emprendedor marca una nueva etapa en la carrera de Cherri, cuyas raíces artísticas se remontan a finales de los años ochenta y cuya influencia se ha extendido a través de emblemáticas telenovelas.

Uno de los hitos más tempranos y destacados en la trayectoria de Agustina Cherri fue su reconocimiento como Mejor actriz infantil en los premios Martín Fierro de 1997.

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La distinción llegó tras su interpretación de Mili en la telenovela Chiquititas, que inició en 1995. Según los datos publicados, la popularidad de la serie se reflejó en su retransmisión en diversos países de América Latina, así como en Estados Unidos e Israel, lo que posicionó a Cherri como una figura con proyección internacional desde su adolescencia.

Ese éxito se consolidó cuando la actriz obtuvo su primer papel protagónico con tan solo doce años, volviéndose punto de referencia para producciones juveniles argentinas en la década de 1990. Su participación en proyectos como Verano del ‘98, donde interpretó a Violeta, y en Cabecita en el año 2000, junto a Alejo Ortiz, amplió su consagración y alcance en televisión abierta y teatro.

«Mi carrera es extraordinaria. Viví, hice todo lo que quise hacer y luego… aproveché ese tiempo de no estar presente para hacer otra cosa. Yo estoy acá y estoy ahora y nunca voy a ser más joven que hoy», dice la actriz

Desde 2014, Agustina es pareja del músico Tomás Vera, con quien tiene dos hijos: Alba, nacida en 2019, y Bono, en 2023. Anteriormente, entre 2007 y 2014, mantuvo una relación con el actor Gastón Pauls, con quien tuvo a Muna en 2009 y Nilo en 2011.

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Acá. los momentos más destacados de la charla:

El detrás de su pausa actoral: “Cuando se enfermó mi mamá, se me desestructuró la vida”

—Cuando mi mamá se enferma fue como que se me desestructuró la vida, como que se me cayó todo. Por primera vez en mi vida, dije “¿Y ahora qué hago?»

—¿Qué enfermedad estaba transitando?

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—Cáncer de colon. Mi mamá es mi… columna vertebral. En todo sentido, desde muy chica, y hoy por hoy también, incluso con mis hijos. Yo había aceptado hacer una obra de teatro cuando mi hijo más chico tenía veinticinco días. Faltaban tres, cuatro meses para que terminara y mi mamá se enferma y yo estaba arriba del escenario haciendo la función y todo el tiempo se me cruzaba el pensamiento de decir: “¿Qué estoy haciendo acá? Yo no tengo que estar acá, me quiero ir, me quiero ir corriendo de acá“. Me agarraba como ataques de pánico arriba del escenario, me decía: ”¿Por qué hay algo que me está reteniendo acá arriba cuando en realidad no lo estoy disfrutando?» Y ahí fue cuando dije “me voy y no sé cuándo voy a volver”, pero con una tranquilidad y una paz. Me voy a cuidar a mi mamá.

—Cuando le dieron el diagnóstico, ¿estabas ahí?

—Sí, sí. Me lo dieron a mí porque yo la acompañé a hacer el estudio. Me sentí muy bien acompañándola, estando presente. Y hoy, ya con el diario del lunes, digo “ah, bueno, eso me sirvió para saber que puedo decir ”no”. Porque yo también estoy acostumbrada a eso de “si no lo hago yo, lo va a hacer otro y pierdo el lugar”; en cambio, puedo decir que “no” y no pasa nada. Y mi vida no va por ahí. Digo, la verdad es que mi carrera es extraordinaria. Viví, hice todo lo que quise hacer, me retiro. Y si cuando vuelvo no estoy en ese lugar es porque aproveché ese tiempo de no estar presente para hacer otra cosa. Yo estoy acá y estoy ahora y nunca voy a ser más joven que hoy. Entonces digo, ¿cómo puedo hacer para cuidarme y después no estar tratando de atajar cosas y decir “tengo que reparar lo que me dejé estar”? No, es frenar, hacer una pausa. Y estoy feliz con mi decisión, muy feliz. Y mi mamá está bien, que también es importante decirlo.

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—Qué buena noticia.

—Sí, superó absolutamente toda la enfermedad.

“Bah, mi casa la compraron mis padres con el dinero que yo gané trabajando”

—Yo sigo viviendo en la misma casa que me compré cuando tenía quince años. ¡Bah, me compré!, me la compraron mis padres con mi dinero, lo que yo gané trabajando. Existía la posibilidad de comprar la casa y mi papá decía: “bueno, ¿qué hago con la plata de esta niña?» (Ríe). Y cuando yo cumplí dieciocho, me compré un departamento, viví en Cañitas como en la época más adolescente, y la casa siempre estuvo; como que quedaba ahí como inversión. Y después, cuando nació Muna, que yo quería volver, como estar cerca de mi mamá, ahí me mudé, y empecé a hacerle cosas. Volverla mía.

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—Es de los pocos casos en los que esa inversión realmente se transformó en algo concreto, ¿no? Porque muchas veces, esas ganancias terminan diluyéndose.

—Sí, hay muchos casos que sí. Yo tuve la suerte de que no. Yo vivo tranquila, digo, tampoco puedo vivir toda la vida sin trabajar, pero digo, puedo darme el gusto de hacer otras cosas. En nuestra estructura familiar, no es que tengo que trabajar sí o sí. Era más la presión psicológica de perder el lugar… Vos, Carolina, desaparecés dos años. ¿Qué pasa?

—Yo no me animo al vacío.

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—Eso fue lo que yo hice, decir: “bueno, me voy, me retiro a ver qué es lo que pasa, me reinvento”. Fue como una apuesta a decir: “me la juego”, ¿no? Como: “me quiero demostrar a mí misma que se puede”. Y también es como un ejemplo de decirle a mi hija, tipo, si un día no querés cantar más, ponele, no pasa nada. O sea, vas a poder hacer otra cosa.

—Yo lo conozco a Tomás en el casamiento de Marcela Kloosterboer, que es una amiga mía, y Tomás es amigo de Fer, el marido. Aparece Marcela, feliz, en pleno casamiento y nos ve charlando y se acerca y me dice a mí: “Él es muy buena madera”. Y a él le dice: “A ella la vas a amar y sus dos hijos te van a volver loco, son un espectáculo”. Yo, cuando dijo eso, imaginate…

—Fue como una bendición.

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—No sé si era el momento de que esta información llegara a los oídos de este chico, pero fue así como desde el primer segundo.

—Tenía que tener un corazón muy grande, muy grande. Lo digo por experiencia, uno ya cuando trae hijos no es lo mismo.

Lo de Pampita - Agustina Cherri
«Tomás es un ser muy particular… Algo muy importante que rescato, además, es que entendió desde el momento uno la relación que yo tengo con Gastón, que es muy particular», explica Cherri

—No. Tomás es un ser muy particular, que nada tiene que ver con el medio, que rápidamente entendió mi vida. Cuando digo “mi vida” hablo en la totalidad, porque tiene que ver con mi carrera, mi trabajo, que de repente estoy besándome con tres hombres en una novela, me voy todo el día de mi casa. Y también algo muy importante, que yo rescato, es que también entendió desde el momento uno la relación que yo tengo con Gastón (Pauls), que es muy particular. Me ayudó a que yo abrazara con más fuerza la relación hermosa que tengo con el papá de Muna y Milo.

—La gente se sorprende que haya buenas relaciones con las exparejas.

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—Sí.

—Como que dan por sentado que o te odiás o te llevás mal y pareciera que lo otro es lo antinatural, cuando yo siento que es todo lo contrario.

—Sí, lo que pasa es que la verdad es que uno cuando empieza a visualizar para los costados, digo, bueno, sí, no pasa tanto.

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—Lamentablemente.

—Yo lo que siento es que sí, me separé de Gastón como pareja, pero no como familia. Y cuando llegó Tomás lo que hicimos fue agrandar esa familia, porque hoy somos una gran familia y yo sé que cuento con Gastón para Alba y Bono, que no son sus hijos, como Gastón sabe perfectamente lo que Tomás significa para Muna y Milo, que hace doce años que conviven con él. Y hay un apoyo mutuo.

—¿Cómo fue acompañar a Gastón en los momentos oscuros?

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—Yo no lo viví en ese momento como tal. Fue más como la bajada de saber que tenía que pedir ayuda, ¿viste? Entendí, además, que yo no podía hacer nada al respecto… y que no me correspondía, ¿no?

—¿Pero lo intentaste?

—Sí, la frustración de eso también te genera como decir: ¿pero qué hago? ¿Cómo lo ayudo? Como si yo pudiese hacer algo. Digo, todo el tiempo la necesidad de si yo voy a poder contener esto… Cuando bajás los brazos y decís “pará, no es por ahí”. Lo único que puedo hacer es protegerme yo, buscar ayuda. Hay profesionales que se dedican no solo a trabajar con las personas adictas, sino también con los familiares de las personas adictas. Y decir “ah, bueno, esta es la ayuda que yo necesito”. Cuando yo empecé a hacer ese cambio, y a poder transmitirle a él también esos conocimientos —que adquirí de un profesional—, todo se empezó como a acomodar. Igualmente, la recuperación de Gasti tiene que ver cien por cien con él y con su voluntad, que me saco el sombrero, porque hasta el día de hoy él trabaja…

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—¡Qué orgullo!

—…todos los días por su recuperación, absolutamente. Muna y Milo saben perfectamente lo que sufrió el padre, cómo se recuperó y lo ven trabajar. Y a veces, mil veces, llamo por teléfono a Gastón, no me atiende, no me atiende y me contesta Muna: “Papá está en el grupo, mamá, por eso no te atiende”. Digo, es como…

—Muy bien.

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—Sí, sí. Y no pasa nada.

—No pasa nada.

—Dejé de ser vegetariana con mi cuarto hijo, en el embarazo.

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—¿Por, te dio ganas de volver a…?

—De comer carne, sí. Generó como un debate también.

—Es que vos eras como la abanderada de los vegetarianos.

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—Sí, sí, fue raro, me sentía atacada. Incluso mi gente… era como (susurra): “¡Vas a comer carne! ¡Estás en un restaurante y van a ver que comés carne». Yo, la verdad, traté de vivirlo con naturalidad. A mí nadie me obligó a ser vegetariana. Digo, fue algo que yo sentí en un momento y que me acompañó durante casi diecisiete años.

—Ese primer día que probaste de vuelta, ¿cómo fue?

—Lo disfruté, pero creo que tiene que ver con eso, con vivirlo con naturalidad y sin la cabeza puesta en lo que estoy comiendo.

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—Sin tanta presión. Es tu cuerpo, sos libre de hacer lo que quieras.

—Sí, aparte comí carne hasta antes de ser vegetariana. Tenía ganas de comer carne y como que lo relativicé. Yo no le di a mis hijos nada que yo no consumiera. O sea, no les daba carne, pero porque yo no cocinaba carne en mi casa. Nilo, mi hijo de catorce años, es vegetariano de nacimiento, de panza, de teta, de todo, y hoy por hoy sigue sosteniendo su vegetarianismo, igual que Muna.

—¿Y los dos más chiquitos?

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—Los más chiquitos, bueno, el papá hace un asado y me ven a mí comer. Me dijeron: “¡Mamá, quiero comer!” y comieron. A Muna y a Nilo trato de transmitirles, “miren, hagan lo que quiern”.

—Y si el día de mañana quieren cambiar también es válido.

—Y no me tienen que dar explicaciones de por qué ahora. Pero sí, consumo carne, a veces más, a veces menos y ya está.

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—Y listo, no pasa nada.

—Quizás dentro de unos años vuelvo a ser vegetariana, pero digo, nunca le di explicación al carnívoro cuando yo dejé de comer carne, tampoco le voy a dar explicaciones al vegetariano porque es algo que forma parte de mi vida. Pero bueno, el ojo siempre está.

“Cuando estás embarazada, están las que dicen ‘¡No me toquen’; nunca me pasó, tuve embarazos muy activos”

—¿Qué mujer soy en el sexo? ¡Ay, Carolina! Creo que he tenido distintos momentos en mi vida, ¿no? Viste que es típico, una está embarazada y están las que dicen “¡no me toquen!“. Nunca me ha pasado. Yo he tenido embarazos muy activos.

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—¿Hasta el último día?

—Sí, no he tenido ningún tipo de problema. Pero después soy una persona muy, muy tranquila. No soy una loca, ni que le gusta hacer cosas tipo… No sé, tengo amigas que caen y te cuentan “no, porque me compré el disfraz” y esas cosas.

—¿Nunca te disfrazaste?

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—No.

—¿Por?

—Me muero de la vergüenza.

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—¡Una actriz que no se disfraza!

—¡Te lo juro por Dios! ¡Me reiría de mí misma! O sea, me daría mucha vergüenza, ¿entendés? Como que no te podría hacer el acting.

—O venís de un baile de disfraces, aunque sea tuneada y ahí decís: “bueno…”

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—Eso podría ser. No me pasó todavía. Nunca hemos tenido fiesta de disfraces en doce años. ¡Qué aburridos! (Risas). ¡Alguien que haga una fiesta de disfraces y me invite porque acá voy a agarrar la idea de esta mujer! No, insisto, me daría mucha vergüenza.

—No es para vos. ¿Y dónde sos más gauchita?

—¿Más gauchita? Yo soy muy casera; como que mi lugar es mi casa, mi dormitorio. No, no soy loca de…

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—Con cuatro pibes tampoco uno puede hacer nada.

—Tampoco es que no lo hago porque tengo cuatro pibes y tengo tal fantasía, sino es porque no tengo ganas, ¿entendés?

—Es más cómoda la cama.

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Agustina Cherri, con blusa blanca y chaleco verde bordado, y Pampita, con un vestido marrón rojizo, sentadas en un sofá claro, sonriendo a cámara
«¿Qué mujer soy en el sexo? ¡Ay, Carolina! He tenido distintos momentos en mi vida, pero después soy una persona muy tranquila. No soy una loca, no me gusta ponerme un disfraz, ese tipo de cosas», confiesa

—Más cómoda la cama y a la noche. Viste que hay gente que le gusta el mañanero, a mí no, a mí a la mañana no me jodas.

(Risas).

—En ese sentido soy bastante tranquila, tradicional.

—Escuchamos, pero no jugamos, cada uno…

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—No, por supuesto, yo aplaudo a mis amigas. Hubo una que hasta se compró el caño que lo ponés y lo sacás.

—Te lo puede prestar la amiga.

—Me parece fantástico, pero bueno, me parece un montón, ¿entendés? Me muero, me muero. Solo vos hacés un caño extraordinario.

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(Risas) ¡Solo en la televisión!

—Bueno, pero yo ni siquiera puedo hacerlo. Me llegás a colgar ahí y ya me descostillo de solo imaginarme.

—Te digo, algunas veces tiene un talento natural que te sale como una cosa de adentro.

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—Lo voy a probar. Lo voy a probar.

Disfrutá la entrevista completa en el video.

Fotos: Maximiliano Luna

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Nancy Duré descubre sus secretos: el sexo después de los 50, su fama de «como hombres» y los fracasos en el amor

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Fiel a su estilo sensual, luciendo un vestido ajustado que destaca sus curvas, y con un bronceado que denota sus recientes vacaciones en el Caribe, Nancy Duré (53) llega al estudio con su sonrisa característica, dispuesta a sumarse a la sección A solas con Paparazzi.

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Hablará a corazón abierto: de sus orígenes en La Plata, de su padre violento, de cómo debió ganarse la vida demasiado pronto. Y confesará que disfruta de un lindo presente, tanto en lo laboral —integra el equipo de PuroShow, en El Trece, y hace radio con Baby Etchecopar en Rivadavia— como en el plano personal, aun cuando transita una separación demasiado reciente.

“Estoy feliz de estar acá», dice Nancy, aunque reconoce: «¡Que difícil es ponerse del otro lado! Uno está acostumbrado siempre a preguntar, no a que le pregunten”. Sin embargo, no esquivará ningún tema.

Nancy Duré trabaja desde los 16 años y tuvo varios oficios antes de consolidarse en el periodismo.

—¿Qué se siente que hablen de tu vida privada?

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—Al principio era raro, justamente por esto de que uno está entrenado, e incluso estudió, para estar del otro lado. Pero también es divertido. No tengo mucho para ocultar y lo que me pasa, me pasa. A veces me llama la atención que interese tanto. Es parte del juego.

—Recién llegaste de tus vacaciones.

—Fueron pocos días. Me fui con mi mamá y mis hermanas a Punta Cana. Nos divertimos muchísimo porque las tres hermanas estamos solteras, y bien, y estábamos con ganas de divertirnos. Y mi mamá se prende en todas. Además, cuando me voy de vacaciones, realmente desconecto: archivo todos los chats de laburo, no leo un solo portal. El teléfono es para sacar fotos y publicar, no más que eso. Siento como si me hubiese ido tres meses; lo necesitaba.

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Nancy Duré, de vacaciones con su mamá y sus hermanas.

—Estás con tele y radio. ¿Anhelás algo más?

—Siempre. Si no tuviéramos esa adrenalina, no estaría hablando bien de nosotros. Cuando pienso que me falta algo más, miro para atrás y digo: «Vine de La Plata, sin ningún contacto, llegué acá a los 25 para trabajar en Crónica y lo que logré fue un montón». Siempre tuve trabajo y continuidad, pero siempre quiero algo más: sueño con conducir un magazine para la mujer, para acompañar con buena onda, que sea divertido. Soy una persona que se ríe mucho de sí misma y me gusta hacer reír a los demás.

—Hay ambientes laborales con buena onda, y otros no tanto. ¿Cómo fue tu experiencia como angelita en LAM? Tuviste cruces con Matilda Blanco y Piar Smith.

—No tengo enemigas: si tienen un problema, es de ellas. Lo de Matilda es un juego. Si bien algunas veces nos decimos cosas muy fuertes, la quiero como persona. Sé jugar el juego y hasta tenemos fotos en los Martín Fierro, donde ella se hace la horrorizada con mi look. Sí es verdad que analizar la mejor y la peor vestida, atrasa. El vestido que está bien es el que a mí me hace sentir una diosa. Si me pongo un vestido que le guste a Matilda seguramente me hará sentir una pobre diabla porque no tiene que ver con mi identidad y mi esencia. En LAM la pasé bien, es una linda experiencia ser angelita. Tuve muchas peleas con Yanina Latorre con quien hoy me llevo bárbaro.

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—¿En algún momento podrá darse un acercamiento con Pilar Smith? Porque ella no te quiere nada

—El problema de ella es con APTRA y focalizar el conflicto en mí, como persona, cuando yo ni lo generé ni lo empecé. Muchos miembros de APTRA venían hablando de la necesidad de sancionar o expulsar a Pilar por cosas que venían pasando desde hace un año. En el mismo chat donde surgió todo el problema, venían subiendo recortes de su programa donde ella defenestraba a APTRA. Lo único que yo hice fue contarlo en los medios porque me preguntaron. Yo ni propuse la asamblea: lo mío fue un solo voto. Decir que fui la responsable es no hacerse cargo de la situación. No tengo ningún problema con ella porque tampoco fuimos amigas nunca.

—Para el que no te conoce: ¿quién es Nancy?

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—Soy una mujer que pasó todas en la vida, buenas y malas. Uno no es lo que le pasó, sino lo que hizo a partir de eso: nunca tenés que quedarte estancado en el pasado ni en cosas que te dolieron. Uno tiene que seguir para adelante. En ese sentido, a la fuerza, me convertí en una mujer muy fuerte.

—¿Qué cosas te hicieron fuerte?

—Todo. Una infancia complicada, con un padre violento al que tuve que enfrentar en un montón de oportunidades. Una adolescencia que me costó también, porque se mezclaba esta cuestión con temas de salud. Salir a la vida de golpe, a raíz de la necesidad de independizarme joven, de la necesidad de luchar por salir de esa situación, que era tan oscura, tan negra. Me llevó primero a vivir en una pensión, a trabajar desde los 16 años, a hacer distintos tipos de trabajos. Trabajar con obreros, ser recepcionista, cajera, hasta llegar al periodismo y conseguir lo que nunca pensé que iba a lograr. La vida es así.  Todos recibimos golpes.

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—¿Y cómo trabajaste esta infancia con un padre violento? Porque dicen que, a la hora de elegir un hombre, pesa.

—Una queda vulnerable: cuando no tenés bien trabajado el tema, termina siendo carne de cañón para los psicópatas. Nunca hice terapia; sí soy de analizar lo que me pasa para poder entender y salir adelante. Lo hice conmigo y con otras mujeres a las que he ayudado a salir de situaciones complicadas, lo que no quita que muchas veces me siga equivocando, que aparezcan estas red flag a las que una le da pelea pero no termina de salir a tiempo, y terminan en relaciones que no son las que una anhela. Sí, influye; pero no te dejás avasallar. Veo mujeres que se resignan a muchas cosas por no perder ese esquema familiar o de pareja, y yo no: no te voy a aceptar una infidelidad, no te voy a aceptar el maltrato, que me cuartes la libertad, que me socaves la autoestima. Quizás no me duran las parejas, pero prefiero que no me duren a tener que aguantar esas cosas.

—Cuando algo no va, terminás.

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—Sí. Cualquier cosa por estar en pareja, no.

—Y la maternidad, ¿cómo la transitás?

—Mi hijo es lo mejor que hice en la vida. Manuel tiene 24 años, se está por recibir, está trabajando muy bien, es un tipo súper responsable, sano, educado. Siempre fuimos muy unidos porque yo me separé cuando él tenía un año y medio. Siempre vivimos juntos y fuimos muy compañeros. Desde que era muy chiquito tenemos mucho diálogo. Cuando lo veo, no puedo dejar de sentirme orgullosa. Nunca tuve un problema, ni de chiquito ni de grande.

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—¿Alguna vez pensaste en volver a ser mamá?

—No, nunca. De hecho, no era una Susanita: nunca tuve esa sensación. No me veía en ese rol. En el momento en que me cayó la ficha, me cayó. (En mi familia) somos mujeres muy fértiles e inmediatamente quedé embarazada, pero supe que era ese hijo y ya estaba. Y no me arrepiento. Sí quería que mi hijo tuviera hermanos, y los tuvo por parte del padre. 

Nancy Duré con su hijo, Manuel Cerolini.

—Decís que no te duran las parejas, pero tenés un hombre para toda la vida.

—Ese es el verdadero amor. Las parejas pasan. La familia no siempre es lo que uno quiere y no tenés que mantenerte unida si no son las personas sanas para vos. Pero cuando tienes vínculos lindos con amigas y familia, es lo que dura, te hace fuerte y te sostiene cuando estás mal.

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—En lo personal, te imagino bomba. ¿Sos muy sexual?

—Sí, soy muy pasional, pero cuando la otra persona me interesa, cuando estoy bien. No puedo estar bien en la intimidad con alguien si hay conflictos o no siento conexión. Me gusta tener buena intimidad. A pesar de mi edad, sigo como si tuviera 15 años. La paso bien. Es parte de la vida.

—¿Hay algún famoso que ratonea?

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—Chayanne, de toda la vida. ¿Chances? Alguna entrevista le he hecho y es muy simpático.

—¿Javier Milei te parece seductor?

—No es mi tipo. A mí me gusta más morocho, y a él le gustan las rubias. No entraría en esa categoría.

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—Se te hizo fama de «come hombres». ¿Por qué?

—Porque me la banco. Me divierto mucho cuando los colegas empiezan a hablar de eso: se ríen, muestran fotos, hablan de los hombres que tengo en lista de espera. Sé que soy una señora grande, que estoy lejos de ser una mina hegemónica o lo que se entiende como belleza tradicional, pero siempre fui muy llamativa, desde muy chica, y tengo una energía que hace que llame la atención. Tuve mucho levante. Y sigo teniéndolo, aunque me llame la atención a esta edad. Eso no cambió. Tengo 53, divinos, pero los tengo, y la energía sigue intacta.

—¿Cuántos hombres pasaron por tu vida?

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—No tengo idea porque no sé si fueron tantos o no, pero hay gente de los que no te acordás ni los nombres: en algún momento pasó, estuviste, y no lo registraste. No soy de tener relaciones de una noche. Nunca me vas a ver irme de una fiesta con alguien. Jamás, nunca pasó. Las que pasaron fueron intentos de una relación que fracasaron y quizás duraron un mes o dos. O siempre tengo algún amigo con derecho, con quien tenés afinidad, podés charlar, a quien querés, tenés un aprecio. Sino, la conexión física sola no me da. Pero alguna cosita, para cuando estás sola, siempre hay.

Nancy Dure, y sus «divinos» 53 años, como los define.

—Saliste con un director técnico. ¿Fuiste botinera?

—Dejame buscar en el fichero… Me han escrito jugadores. Con muchas de la tele lo hacen, sobre todo si trabajás fines de semana, que ellos están en concentración. Eso sí me pasó, pero creo que no concreté.

—Si pudieras elegir, ¿saldrías con un futbolista, un polista, un tenista o un piloto de automovilismo?

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—Polo, descartado totalmente, porque estoy en contra de la explotación de animales. Automovilismo no, porque no me gusta la velocidad, me da miedo. El tenista suele ser más egoísta por esto de jugar solo. Vamos con el jugador de fútbol.

—Estuviste en Punta Cana y el hombre negro tiene buena fama en la intimidad. ¿Has probado?

—Sí. Me gusta bailar salsa por lo que me vinculo mucho con cubanos, colombianos, venezolanos, dominicanos. Y he tenido un novio venezolano; un par de cositas ahí, cubanas, brasileros. Confirmo totalmente esta teoría. No quiero calificarlos. Aparte, así como a muchos les gustan los rubios, a mí me gusta mucho el mulato: la piel, el estilo.

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—¿El lugar más raro donde tuviste sexo?

—Típica: playa, agua, auto. Pero lo más raro: un depósito. No pregunten de qué… 

—¿Fuiste más infiel o te metieron los cuernos?

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—Ni tanto de ninguna de las dos cosas. Directamente: yo no soy infiel. Sí me ha pasado que entendí que el hombre, muchas veces, se hace el que se pelea una semana para tomarse vacaciones y listo. A partir de ese momento, yo ya te perdí el respeto. Me han sido infiel dos veces en la vida, por lo menos que yo me enterara. La relación más importante, más linda para mí, o más sana, que duró seis años: no convivimos, vivía en La Plata y teníamos una confianza absoluta. No soy una perseguida, pero para eso la persona tiene que dar confianza.

Nancy Duré, con Paparazzi.

—Volviendo a lo laboral. ¿Sentís que se extraña a Jorge Rial en el chimento?

—Creo que tiene que ver con cuestiones de evolución. No solo Rial se alejó de chimento: también en su momento lo hacía Vivina Canosa y ahora Rodrigo Lussich dijo que tenía ganas de ir para el entretenimiento y el humor. Y yo misma te decía que me gustaría conducir un magazine: uno estudia periodismo con todas las aristas. No reniego del espectáculo porque me gusta muchísimo: de chica soñaba con ser artista, después me aboqué al espectáculo, y esto para mí es la panacea. Creo que a la única que extrañaría del medio es a Mirtha Legrand, pero también están Susana y Tinelli, que pueden estar afuera y el medio no extraña a nadie.

—Rodrigo Lussich dice que se va a separar de Adrián Pallares.

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—Ellos son muy amigos de verdad, más allá de que coincidieron en el trabajo. Rodrigo es inquieto: en cuanto ve que algo está funcionando bien, que se instaló y que no hay más desafíos, corta y va por otra cosa. Necesita la adrenalina de tener metas. Pallares, sostén de familia, es más tranquilo y trata de cuidar lo ganado para tener estabilidad. Lo veo bien (que se separen) y el programa perfectamente puede salir con Pallares. 

—¿A Mauro Icardi lo ves más feliz ahora o cuando estaba con Wanda Nara?

—No lo vi feliz nunca. Me parece que es esa gente que se la pasa impostando, tratando de mostrar para el afuera una felicidad, y que si le sacás la cascarita de las redes sociales, el autito y la carterita, no sé si queda algo. Me parece que toda la gente que ostenta demasiado tiene carencias.

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—En el caso de Pampita y Martín Pepa, ¿pegan?

—El tema es que Pampita siempre buscó una familia, un hombre que esté en su casa, que la acompañe, y no es el perfil de Pepa. Si Pampita, en esta etapa de su vida, que ya ha pasado por tantas situaciones, dice: «Ahora que tengo a mis hijos más criados me voy a dar un tiempo y me divertir, viajar, pasarla bien»… Pero me cuesta creer que Pampita pueda tener ese mood. La veo más Susanita, en la casa y con el marido al lado.

—¿Y en el caso de Susana Giménez, que dice que quiere estar sola y no quiere más hombres?

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—Le recreo. Me parece que se han aprovechado tanto de ella… Cuando estás con un hombre necesitás admirarlo desde algún punto de vista. Susana tiene que estar con alguien que sea, por lo menos, como ella. ¿Quién sería? Un hombre exitoso, millonario, con la vida resuelta. Creo que es muy difícil para ella encontrar un par. La veo bien, y de disfrute.

—Hablando de disfrute, trabajaste con Carlos Monti, que oficializó su relación con Andrea Bisso. A vos también te vincularon con él.

—¿Vieron que no era yo? Es seductor, pero ese fue un invento de Rodrigo (Lussich) en Intrusos. Hablaban de la supuesta relación de Monti con una mujer y dicen: «Nancy Duré en ese momento trabajaba con él». No sé si le hubiese dado una oportunidad porque yo estaba en otra relación, pero sí es un hombre muy seductor, caballero. Nunca me tiró los galgos, no se me insinuó ni nada. Se merece este presente porque la pasó mal con la partida de su mujer.

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—Se habló mucho de la denuncia de María Julia Oliván a Mario Pergolini. ¿Qué sensación te da?

—Con Mario me pasa algo extraño porque durante muchos años, cuando hacía CQC y era el chico rebelde, lo odiaba: me parecía misógino, maltratador en casos, racista. Me parecía todo lo negativo, él y todo el séquito de CQC. Entiendo que era otra sociedad que permitía todo eso. Pero hoy, lo veo como un tipo evolucionado. En aquella época, era el rebelde Mario Pergolini y el tipo de su casa parecía ser Marcelo Tinelli; hoy es al revés. Lo ves a Mario trajeado y el más clásico del mundo, siempre con su esposa e hijos, no sale de noche, no tiene tatuajes, y Tinelli es todo lo contrario: que sale con una, con otra, aparece de noche en boliches. Es como que se cruzaron los mundos. Quiero creer que (Pergolini) evolucionó. Al tener una hija grande también cambiás la visión. Lo que dice María Julia debe de haber sucedido y era muy habitual en aquella época. A todas nos pasó, y creo que nos dimos cuenta de que las intenciones eran otras. En ese momento, salir a denunciarlo era imposible.

—Por último, ¿qué le diría esta Nancy a la de hace 30 años?

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—Me conmueve mucho ver a esa persona que luchaba tanto, que todo le costaba y le parecía imposible. Le diría: «Seguí, porque en algún momento vas a llegar y vas a poder». No sé si llegué a algún lugar, pero estoy haciendo lo que me gusta, me siento plena como mujer, bien físicamente. Estoy en un momento ideal, con un hijo criado y viviendo sola de nuevo. Siendo feliz.

Nancy Duré.

 

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A solas con Paparazzi, Nancy Duré

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Yazmín Jaureguy, la esposa de Valentín Barco, se sometió a una cirugía estética: “Tenía terror de pasar por el quirófano”

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Yazmín Jaureguy se sometió a una cirugía de reducción mamaria en el Sanatorio Otamendi de Buenos Aires

Este miércoles, Yazmín Jaureguy, esposa del futbolista Valentín “Colo” Barco, sorprendió a sus seguidores al revelar que se había sometido a una cirugía estética. A través de sus redes sociales, la modelo compartió imágenes dentro de una clínica antes de ingresar al quirófano.

Las imágenes, publicadas desde el Sanatorio Otamendi de Buenos Aires, mostraron a la joven de 28 años con la bata de internación y dejaron en claro que la intervención respondió a una decisión largamente postergada, vinculada a su bienestar físico.

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“Bueno, me saqué las lolas. Mi felicidad. Ahora sí, sin dolor de espalda y comodidad”, escribió en la primera historia que publicó tras la operación. La decisión no fue impulsiva. Según explicó en sus redes, los dolores de espalda que arrastraba desde hacía tiempo fueron el motivo central que la llevó a dar ese paso.

La intervención, que eligió hacer en Argentina durante una estadía en el país, coincidió con el período posterior al Mundial de Fútbol, en el que Barco participó como integrante de la Selección Argentina. Esa conexión con el torneo quedó plasmada de manera inesperada en una de sus publicaciones: “Lo primero que dije al salir de la operación fue: ‘Estaba soñando con el Mundial’”, reveló con humor.

La operación de Yazmín Jaureguy respondió a dolores de espalda que la esposa del Colo Barco arrastraba desde hacía tiempo
La operación de Yazmín Jaureguy respondió a dolores de espalda que la esposa del Colo Barco arrastraba desde hacía tiempo

Pero antes de llegar a ese momento, Jaureguy reconoció que enfrentar el quirófano no fue sencillo. “Tenía terror de pasar por un quirófano. Ahora que soy mamá, lo único que se me cruzaba por la cabeza era no despertarme y dejar a mi bebé sola”, escribió en otra historia, en referencia a Gemma, la hija que tiene con Barco. La tranquilidad llegó de la mano del equipo médico: “Me convencieron de que hoy este tipo de cirugías son simples y, por suerte, salió todo bien”, completó.

El alta médica trajo consigo una sorpresa preparada por el futbolista. Al llegar a su casa, Jaureguy encontró una mesa con varias cajas de sushi y un ramo de rosas rojas que Barco había dispuesto para recibirla. “Y mi marido me buscó y esperó así. Te amo mucho”, escribió la modelo junto a las imágenes de la mesa servida, en una publicación que rápidamente acumuló reacciones entre sus seguidores.

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Yazmin Jaureguy
Yazmin Jaureguy compartió su experiencia al pasar por el quirófano (Fuente)

En 2023, Jaureguy y Barco se cruzaron en una reunión de amigos y la primera impresión que ella tuvo del entonces jugador de Boca Juniors dista de lo que cualquiera podría imaginar. “Pensé: ‘¿Qué onda con ese look?’”, recordó, al describir al futbolista con jogging, medias y ojotas.

Poco después, él le escribió por Instagram y la historia tomó otro rumbo. Desde entonces, la relación avanzó a un ritmo que incluyó mudanzas internacionales, la llegada de una hija y un casamiento civil en Argentina.

Yazmín Jaureguy contó en Instagram que tenía miedo de pasar por el quirófano desde que es mamá de Gemma
Yazmín Jaureguy contó en Instagram que tenía miedo de pasar por el quirófano desde que es mamá de Gemma

Cuando Barco fue transferido al Brighton & Hove Albion de Inglaterra en 2024, Jaureguy dejó su trabajo y sus estudios para acompañarlo en Europa. Lejos de limitarse al rol de acompañante, se involucró activamente en la estructura profesional del jugador: fue ella quien ayudó a conformar el equipo de trabajo que lo rodea, integrado por nutricionista, fisioterapeuta, abogado, profesor de inglés y psicólogo.

La adaptación al continente europeo no resultó fácil, y la modelo admitió en distintas entrevistas que la vida de las parejas de futbolistas en el exterior suele ser más solitaria de lo que se percibe desde afuera.

Valentín Colo Barco recibió a Yazmín Jaureguy con sushi y rosas rojas tras el alta médica por la operación
Valentín Colo Barco recibió a Yazmín Jaureguy con sushi y rosas rojas tras el alta médica por la operación

El nacimiento de Gemma fue uno de los momentos que marcó ese período. Pocos meses después de la llegada de la bebé, la pareja formalizó su unión con un casamiento civil en Argentina. Los planes de una gran celebración quedaron postergados ante otras prioridades: la carrera internacional de Barco y una nueva mudanza de regreso a Inglaterra.

Más allá de su rol junto al futbolista, Jaureguy mantiene proyectos propios. Tras años de trabajo como modelo desde joven, hoy impulsa una marca de ropa para bebés y planea estudiar Diseño de Interiores.

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Emma Vich enfrentó a su hater número uno, Juani Car: «Eran cosas feas y re fuertes, maldita…»

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La nueva edición de Gran Hermano: Generación Dorada sigue dejando momentos de alto voltaje. Esta vez, uno de los cruces más comentados tuvo como protagonistas a Emma Vich y al influencer Juani Car, quien fue señalado como uno de sus principales detractores durante su participación en el reality. El encuentro se produjo dentro de la casa y rápidamente se volvió viral por la sinceridad con la que ambos hablaron sobre el conflicto que arrastraban desde hace tiempo.

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Sin rodeos, Emma lo encaró y le preguntó por qué motivo le tenía bronca. «¿Por qué twitteabas lo que twitteabas?», disparó. Ante la incómoda situación, el actor reconoció que sus publicaciones pudieron haberlo lastimado y aprovechó para pedirle disculpas. «Si dije algo que te haya dolido. Te pido disculpas, pero soy libre de que si no me gusta algo, lo digo», respondió avergonzado aunque no parecía arrepentido.

Lejos de dar el tema por terminado, el participante recordó el dolor que le provocaron aquellos comentarios y aseguró que esperaba otro tipo de actitud por parte del influencer que ya era figura pública. «Acordate las cosas feas que dijiste…Vos me hacías hate a mi, los dos somos gay, nos gusta Lali, ¡estúpida! y me bardeabas a mí», dijo aun dolido por la situación. «Eran cosas feas, en vez de apoyarme, me bardeabas…Ya eras público vos», le insistió.

La charla terminó con un clima más distendido, aunque dejó en evidencia la herida que aquellos mensajes provocaron en el exhermanito. El cara a cara no tardó en generar repercusión en las redes sociales, donde muchos usuarios destacaron la valentía de Vich al enfrentar a quien considera su gran hater.

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QUÉ HABÍA DICHO JUANI CAR DE EMMA VICH

Durante su paso por Gran Hermano 2023, Emma logró ser una de las grandes figuras de la casa robándose el protagonismo con su personalidad. Sin embargo, Juani Car había lanzado fuertes posteos contra él: “Necesito que Emma desaparezca de este programa. Voy a terminar cayendo en la homofobia y siendo cancelado de nuevo”, había pronunciado.

Esto había desatado la furia del ex hermanito quien había decidido destapar la olla. “¡Bien que te gateabas a mi marido y te dabas el gusto de tirarme mierda!Te quiero ver ahora a dónde llegas. Te morías por entrar, quiero seguir viendo Gran Hermano», había escrito tiempo después en las redes sociales.

 

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