ECONOMIA
Ahorristas compran menos dólares pero sube la demanda de empresas que giran ganancias

Están pasando cosas raras en el mercado de cambio: en último balance, correspondiente a marzo, el turismo no fue el principal renglón que explica la salida de capitales, sino que el protagonismo fue para los pagos por utilidades y dividendos, que totalizaron u$s869 millones en el mes.
Es una cifra récord, que se explica por el cambio de normativa realizado por el Banco Central, que autoriza a las empresas con accionistas no residentes en Argentina el acceso al mercado de cambios para realizar pagos de dividendos. Aunque la medida fue anunciada hace un año, su impacto recién se empieza a ver ahora, dado que se aplica a las empresas con balances iniciados en 2025.
Como era previsible tras los últimos informes de actividad económica, las mayores transferencias de dividendos provienen de los sectores que están creciendo a mayor velocidad, como la energía y la minería. Llevaron a cuentas del exterior, respectivamente, u$s406 millones y u$s132 millones.
Pero hay, además, otro factor que también infla este rubro: el permiso para girar dólares fuera del país a quienes hayan suscripto el bono Bopreal desde la serie 3 en adelante. Ese título, emitido por el BCRA, tenía el objeto de darles una solución de mercado a los importadores que, durante la anterior gestión de gobierno, habían realizado sus operaciones de comercio exterior pero que todavía no habían podido acceder a las divisas por la escasez de reservas.
También hubo pagos de intereses netos por u$s444 millones pero con una participación relativamente baja del sector público: hay u$s205 millones está vinculada a intereses por deuda del sector privado.
Esta situación llevó a que, en un mes en el que se registró un récord de saldo comercial -con exportaciones récord por u$s8.645 millones- y en el que, además, la salida de divisas por turismo y otros servicios fue relativamente baja, igualmente la cuenta corriente terminó con números en rojo.
El déficit es de u$s88 millones, un número pequeño si se lo compara, por ejemplo, con el saldo negativo de u$s2.276 millones de octubre pasado, cuando la incertidumbre política y la turbulencia cambiaria llevaron a que tanto los ahorristas como los inversores y las empresas tomaran coberturas, ya sea mediante compra de billetes como de adelanto de importaciones.
Para los próximos meses, en los que se espera un ingreso extraordinario de divisas, en coincidencia con la liquidación de la cosecha gruesa y, además, por el impacto de la suba de precios sobre la exportación de petróleo, los analistas prevén que la cuenta corriente volverá a números positivos. Es una situación que no se ve desde septiembre, cuando el ministro Toto Caputo decreto la suspensión transitoria de retenciones a la exportación, con el objetivo de reforzar las reservas del BCRA.
Turismo en baja, Shein en alza
En el crónicamente deficitario rubro de «servicios», se registró un déficit de u$s522 millones. Los turistas argentinos gastaron u$s780 millones en viajes y pasajes, que fueron parcialmente compensados por los u$s387 en divisas que dejaron los extranjeros que vacacionaron en el país.
La cifra es relativamente baja, y corresponde a la caída estacional de demanda por la «temporada baja». Tradicionalmente, ese fenómeno se revierte en las vacaciones invernales, que este año tendrán el incentivo adicional del Mundial de fútbol que se disputará en México, Estados Unidos y Canadá.
Como siempre, el informe del BCRA hace hincapié en que el 70% de los gastos que realizan los turistas con sus tarjetas de crédito en el exterior son luego cancelados directamente por los clientes con sus propios ahorros en dólares. Es decir, ese monto implica dólares que se mueven dentro del sistema bancario y no deben asimilarse a un sacrificio de reservas del Central.
Los otros servicios que se pagan en divisas -popularmente llamados «dólar Netflix»- ascendieron a u$s244 millones, mientras que los fletes y seguros ascendieron a u$s114 millones. Y las compras directas de bienes vía courier -el «dólar Shein»- alcanzaron los u$s98 millones.
Este último rubro, según los economistas, está llamado a ganar protagonismo, en la medida en que se profundice el encarecimiento de los bienes locales medidos en dólares. La explicación es el efecto del atraso cambiario. Desde inicio de año hasta ahora, la cotización del dólar oficial tuvo una caída del 4,2%, mientras los precios en pesos subieron un 9,48%.
Esto significa que los precios, en dólares, subieron más que en pesos. Alguien que tuviera un billete de u$s100 el primer día del año podía comprar 14,3% más que al 31 de marzo. Como contracara, quienes tienen ingresos en pesos verán un aliciente cada vez mayor para la compra de artículos importados, que en tres meses se abarataron un 12,5% frente al mercado local.
Los ahorristas del colchón, tranquilos
El otro dato que llama la atención en el informe del BCRA es el nivel relativamente bajo de la compra de dólares por parte de los ahorristas en el sistema bancario. El total de la compra de billetes «sin fines específicos» asciende a u$s1.782 millones, la cifra más baja del último año, a excepción de noviembre.
El informe especifica que, cuando se depura ese número del gasto realizado por turistas en pasajes y gastos con tarjeta de crédito, lo que queda como ahorro neto en el sistema financiero es un monto de u$s600 millones. Y un adicional de u$s100 millones egresó como formación de activos externos -lo que popularmente se denomina «fuga de capitales»-.
Uno de los temas de debate entre los economistas es si esta situación de calma en el frente cambiario debe ser considerada como una fase transitoria o es una tendencia firme. Desde el punto de vista del gobierno, hay una relación clara entre los momentos de alta demanda de dólares por parte de los ahorristas y los momentos de incertidumbre política.
La contracara de esa dolarización es una caída en la demanda de dinero. Así, durante la turbulencia del año pasado se desplomó la voluntad por mantener pesos, al tiempo que la dolarización del sector privado llegó a la mitad de la base monetaria.
En las últimas semanas, el ministro Toto Caputo ha declarado en repetidas ocasiones que se está recuperando la demanda de dinero. Y esto suele ser asociado a un bajo nivel de compra de dólares, así como a una tendencia a la caída en la cotización. Como los propios funcionarios se encargan de recordar cada vez que pueden, si no fuera porque el Banco Central está comprando en el mercado un promedio diario de más de u$s100 millones, el tipo de cambio estaría aun por debajo del actual precio de $1.375.
Además, afirman que la fortaleza del peso se acentuará en los próximos meses, por el ingreso masivo de divisas provenientes de la exportación y por la emisión de deuda privada.
¿Un quiebre de tendencia?
Sin embargo, en medio de esa euforia del gobierno, hay economistas críticos que, como siempre, marcan el «lado B» y los posibles riesgos de dejarse llevar por un entusiasmo transitorio.
El argumento que plantean estos analistas es que el hecho de que se venga una ola de ingreso de dólares no implica que vaya a derrumbarse la demanda de dólares por parte de los ahorristas. Más bien al contrario, indican que puede llegar a cobrar impulso.
Una explicación para ello es que, ante una acentuación del atraso cambiario -con una cotización del dólar que siga cayendo nominalmente mientras la inflación se ubica encima del 2%-, más temprano que tarde aparecerán quienes consideren que el dólar ya está «demasiado barato» y que es mejor comprar para asegurarse ese precio «piso».
Pero, yendo a un punto de vista más técnico, la explicación es que lo que echará nafta a la demanda de dólares será la propia oferta. De hecho, lo que muestra la estadística es que los meses en los que hubo grandes picos de compra de billetes fueron, exactamente, los que mostraron ingresos masivos de divisas. Por ejemplo, septiembre del año pasado, cuando Caputo eliminó temporariamente las retenciones de exportación para estimular a los productores sojeros a liquidar u$s7.000 millones.
Lo que argumentan los analistas es que los productores agrícolas, que son obligados a liquidar esas divisas, automáticamente vuelven a demandarlas, ya sea para hacer frente a obligaciones financieras dolarizadas o para la compra de maquinaria e insumos para la nueva cosecha.
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ECONOMIA
Sindicato acusa a supermercado de presionar a empleados para adherir al banco de horas

La Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio (APPyJC) realizó una denuncia contra la cadena de supermercados Makro, de Cencosud, que estaría presionando a trabajadores para que firmen la adhesión al «banco de horas» incluido en la reforma laboral.
El sindicato denunció que la empresa «convoca de manera individual a empleados profesionales y jerárquicos para que suscriban un acuerdo que reemplaza el pago de horas extraordinarias por compensaciones futuras».
Ante esta la situación, el gremio se declaró en estado de alerta y movilización. Ahora evalúa qué medidas tomar para defender los derechos laborales del sector.
«Lo que Cencosud-Makro presenta como una herramienta de modernización no es más que un nuevo intento de trasladar sobre los trabajadores el costo de su propia organización operativa«, denunciaron desde la conducción sindical.
iProfesional se contactó con la empresa para conocer su versión, pero no hicieron comentarios al respecto.
Empleados de Comercio contra el banco de horas de la reforma laboral
Según el comunicado, el sindicato recibió reportes de empleados que están siendo convocados uno por uno. Según la denuncia, «los trabajadores sufren presiones y persecuciones para que presten conformidad a un acuerdo que solo beneficia a la compañía». El mecanismo genera incertidumbre sobre cómo se liquidarán correctamente las horas trabajadas.
La APPyJC señaló que «ningún empleado puede ser obligado a firmar modificaciones en sus condiciones laborales».
La historia entre el sindicato y Cencosud-Makro arrastra conflictos previos. El gremio ya había denunciado anteriormente jornadas laborales superiores a las 48 horas semanales permitidas por ley.
Esa situación fue constatada por organismos laborales. Derivó en sanciones para la empresa. En los últimos meses, el sindicato también mantuvo reclamos vinculados al pago de horas extras y condiciones del personal jerárquico.
«Advertimos que ningún trabajador debe ser obligado, intimidado ni condicionado para suscribir acuerdos que impliquen modificaciones en sus condiciones laborales», expresó la conducción sindical.
En su comunicado, la APPyJC exigió el cese inmediato de toda práctica de hostigamiento, persecución o presión destinada a imponer el sistema de banco de horas.
«La Asociación del Personal Profesional y Jerárquico de Comercio permanecerá en estado de alerta y movilización«, advirtieron. El sindicato evalúa todas las acciones gremiales y legales necesarias para defender los derechos.
Qué es el banco de horas de la reforma laboral
El banco de horas funciona como un sistema de acumulación de tiempo trabajado. Permite que las horas realizadas por encima de la jornada habitual se compensen después con tiempo libre, reducción de jornada o francos.
Hasta la reforma laboral, las horas extras se pagaban con recargo del 50% en días hábiles. Los sábados después de las 13, domingos y feriados llevaban un recargo del 100%.
Con el nuevo sistema, esas horas pueden convertirse en crédito de tiempo. Eso sí: ambas partes deben acordar utilizar este mecanismo de forma voluntaria y por escrito.
Un ejemplo concreto aclara el panorama. Si un trabajador realiza dos horas extra durante una jornada de alta demanda, esas horas quedan registradas en un «banco». Más adelante puede utilizarlas como descanso compensatorio.
La reforma no elimina las horas extras tradicionales. El pago con recargo sigue existiendo, pero deja de ser la única alternativa disponible para empleadores y trabajadores.
Cómo cambió el sistema con la reforma laboral
El nuevo artículo 197 bis de la Ley de Contrato de Trabajo modificó el esquema planteado inicialmente en el Decreto 70/2023. El cambio es sustancial en cuanto a quién puede acordar este sistema.
Antes, los sistemas de compensación de horas debían surgir obligatoriamente de convenios colectivos. Ahora la ley permite acuerdos individuales y voluntarios entre empleador y trabajador.
La condición: que se formalicen por escrito. Sin ese requisito, el acuerdo no tiene validez legal.
La norma exige establecer límites claros de acumulación de horas, implementar un sistema fehaciente de control y registro, y garantizar que ambas partes puedan verificar las horas trabajadas y las disponibles para compensación.
Los descansos mínimos legales deben respetarse. Las 12 horas entre jornadas son intocables, independientemente del sistema que se aplique.
La negociación con representación sindical sigue siendo posible. Pero ya no es el único camino habilitado para implementar el banco de horas.
Cómo funcionará el banco de horas en la práctica
El sistema apunta especialmente a actividades con picos de producción o temporadas de mayor demanda. Comercio, turismo, logística y servicios con variaciones estacionales son los sectores objetivo.
En períodos de alta actividad, los trabajadores pueden acumular horas extraordinarias. Luego, en momentos de menor carga laboral, esas horas se compensan con jornadas reducidas o días libres pagos.
La lógica detrás del esquema busca reemplazar parte del costo inmediato de las horas extras. Lo convierte en una administración flexible del tiempo de trabajo.
Para las empresas, esto implica pasar de un modelo de pago directo a un sistema de gestión de saldos de tiempo. Cada hora adicional debe registrarse correctamente para que luego pueda compensarse sin generar conflictos.
La reforma también exige que el control de asistencia y de horas acumuladas sea preciso y trazable. Un registro inconsistente podría derivar en reclamos judiciales.
En caso de irregularidades, el empleador quedaría obligado a pagar esas horas como extras tradicionales. Con todos los recargos correspondientes.
Qué pasa con las horas extra tradicionales
Las horas extra continúan vigentes dentro de la legislación laboral argentina. La diferencia radica en que ahora existe una alternativa al pago inmediato con recargo.
Si no existe acuerdo escrito para implementar un banco de horas, las horas extraordinarias deben seguir liquidándose de la forma tradicional. Los porcentajes de recargo no cambiaron.
El nuevo esquema busca dar mayor flexibilidad a empresas con actividad variable durante el año. Industrias estacionales, comercio mayorista, servicios con demanda fluctuante son los principales interesados.
En esos casos, el empleador puede requerir más horas de trabajo en determinados períodos. Después las compensa con menos carga horaria o francos pagos durante épocas de menor actividad.
Sin embargo, la reforma establece que la compensación debe surgir de un acuerdo voluntario y documentado. Además, el sistema debe contar con registros claros. El objetivo es evitar conflictos sobre las horas efectivamente trabajadas y las pendientes de compensación. La transparencia del registro se vuelve clave para que el sistema funcione sin generar litigios laborales.
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ECONOMIA
Las ventas de autos mejoraron en junio, pero aún están lejos de los niveles de 2025: los modelos que lideran el ranking

A tres días hábiles de terminar junio, y también de cerrar el primer semestre del año, el mercado automotor no consigue remontar la caída de ventas de autos 0 km respecto a los valores de 2025.
Si bien hay una recuperación leve en comparación con mayo, adjudicada principalmente a la suba de la cotización oficial del dólar registrada en las últimas dos semanas, la caída interanual se viene acentuando en los últimos tres meses, y este viernes con menos de 30.000 unidades registradas, en el sector ya proyectan que el mes cerrará cerca de los 46.000 patentamientos entre todos los segmentos y categorías de automotores, es decir autos particulares, vehículos comerciales livianos y transporte pesado.
Con este resultado, junio mostraría una mejora de casi un 10% sobre el resultado del mes anterior, señal que confirma la idea de recuperación suave que varios ejecutivos esperan para la segunda mitad del año. En mayo se habían patentado solamente 41.921 vehículos en total. Sin embargo, cuando la comparación se hace contra el mismo mes del año anterior, se mantendrá una caída cercana al 12 por ciento.
En el acumulado del primer semestre, con una referencia del año pasado de 326.039 unidades, la baja esperada ronda el 10%, ya que se calcula que se patentarán unos 293.200 automotores. Para la segunda parte del año hay un dato que no puede pasar desapercibido, y que jugará a favor de 2026.
Entre julio y noviembre del año anterior, la suba de las tasas de interés y la incertidumbre política previa a las elecciones de medio término, generaron un aumento del dólar y una retracción de ventas. Este año va en la dirección contraria, lo que permitirá que las cifras sean mejores si no hay grandes cambios políticos que vuelvan a generar inestabilidad económica.

“Esta muy flojo. En abril, las proyecciones para junio eran de 50.000 unidades, pero las tuvimos que corregir dos veces. En mayo ya bajamos a 48.000 y ahora nuevamente a 46.000. Se movió un poco más con la suba del dólar y eso nos permitió mejorar el número del mes pasado. Pero el nivel general sigue por debajo de lo que se había calculado”, confesaron este viernes desde una de las automotrices líderes del mercado argentino.
Sin embargo, en el análisis del sector, varios ejecutivos hicieron mención en las últimas semanas a una expectativa de mejora a partir de julio. “Salvo situaciones como la del año pasado, fuertemente marcada por problemas políticos que impactaron en la economía, el segundo semestre suele mejorar respecto a la primera mitad del año. Esperemos que ese sea el caso desde el mes que viene, y que lleguemos a 2027 con un nivel de patentamientos nuevamente cercano a los 615.000 autos este año”, agregó.
Toyota sigue siendo la referencia del mes en volumen de ventas con 5.556 unidades. En segundo lugar está Volkswagen, que registra 3.972, y en tercero está Fiat con 3.065 patentamientos. Muy cerca, pero todavía sin subir al podio de las que más autos patentan cada mes, está Ford, que alcanza provisionalmente las 2.978 unidades, y en quinto puesto se mantiene Chevrolet con 2.653 automóviles vendidos en junio.
En el análisis de los modelos, nuevamente Toyota lidera las ventas con su pick up Hilux, que lleva patentados 2.516 camionetas, más del doble que sus más próximos seguidores, que son la pickup Ford Ranger con 1.151 ventas y Ford Territory con 1.094.

Por debajo de las 1.000 unidades, luego están cinco modelos en un rango de 100 autos de diferencia. El Fiat Cronos es cuarto con 941, el Toyota Yaris Cross quinto con 858, el Toyota Yaris hatchback sexto con 851, la pickup Volkswagen Amarok séptima con 831, el Volkswagen Tera octavo con 783 y el Chevrolet Tracker noveno con 748 unidades.
El Top 10 cierra con el Toyota Corolla Cross, que está algo más lejos de subir alguna posición, ya que a tres días de fin de mes, tiene patentados 584 automóviles. De hecho, el Peugeot 208, que vuelve a tener un mes complicado de operaciones, está 11mo con 577, muy cerca de entrar a la lista de los 10 modelos de mayor demanda en el mes. Más atrás aparecen el Volkswagen Taos (536), BYD Atto 2 (475), Chevrolet Onix (457) y el Volkswagen Polo (444).
ECONOMIA
Argentinos compran más dólares pero hay una buena noticia para Caputo: no van al colchón

Era algo esperado por el boom de exportación típico de esta época del año. Pero, aun así, no deja de sorprender: en mayo se registró otro superávit en la cuenta corriente, aun cuando los argentinos siguieron comprando dólares para hacer turismo.
De esta manera, el superávit acumulado en los últimos 12 meses es de u$s5.109 millones, lo cual abona el optimismo de quienes creen que es factible que en 2026 se quiebre el crónico déficit de las cuentas externas, temido por los economistas por ser uno de los factores que gatillan las devaluaciones.
Como todavía quedan, al menos, dos meses de un flujo potente por dólares de la exportación, es factible que junio y julio vuelvan a dar sumas positivas en el balance. E, incluso, en el gobierno hay expectativas de que, aun cuando haya pasado el período de mayor aporte del agro, y a pesar de la caída en el precio del petróleo, las buenas cifras continúen por todo el resto del año.
Hablando en números, Toto Caputo prevé que, gracias al boom productivo de Vaca Muerta, entren u$s100.000 millones por comercio exterior, lo cual dejaría un superávit de balanza comercial mayor a u$s20.000 millones, una suma lo suficientemente alta como para financiar el déficit de la cuenta de turismo y servicios y, encima, dejar que el Banco Central siga comprando billetes verdes.
En definitiva, lo que se palpita en el gobierno es que el cambio de signo en la cuenta corriente no parece un mero accidente, sino un cambio de tendencia. Hasta ahora, los meses en los que entraban más dólares que los que salían eran siempre aquellos en los que el gobierno daba un incentivo a los productores agrícolas para que liquidaran su stock.
Por ejemplo, en septiembre pasado -cuando se cortó la racha negativa, con un impactante superávit de u$s5.510 millones en un solo mes-, estaba claro que el número era el resultado del «tax holiday» por el cual Caputo bajó a cero las retenciones a la exportación sojera, en un contexto de necesidad aguda de dólares ante la corrida pre-electoral.
Y en mayo, aun con productores sojeros enojados por considerar que los dos puntos de baja de retenciones son insuficientes frente al encarecimiento de costos, otra vez se batió un récord exportador.
Sigue el ahorro, pero queda en los bancos
También mayo fue un mes particular en cuanto a la demanda de dólares por parte del público minorista, que totalizó u$s2.667 millones, lo que implica una caída de 16% respecto del mes previo.
De ese total, lo que se compró en efectivo con finalidad de ahorro fue u$s1.804, de los cuales, destaca el BCRA, unos u$s700 millones quedaron depositados en el sistema bancario local.
Este es otro de los hechos que se celebran en el Gobierno, dado que, si bien no ha cesado el apetito dolarizador de los ahorristas argentinos, se observa una tendencia creciente a abandonar «el colchón» y volver a confiar en los bancos.
Para Caputo, que desde su asunción viene intentando la «dolarización endógena» -a la que intenta ayudar con el régimen de «presunción de inocencia fiscal»-, esto supone un cambio importante, dado que los dólares que no ingresan al sistema no inciden en la economía, o lo hacen de modo marginal. En cambio, el dinero que queda en el sistema bancario puede ser aplicado a créditos y, también, al fondeo del propio Tesoro, que colocó dos bonos para financiarse con inversores locales a una tasa de interés mucho más barata que la que le pedían los fondos de inversión del exterior.
Los otros rubros de salida de dólares son los giros a cuentas del exterior, que ascendieron a u$s408 millones, y los servicios, con una salida neta de u$s648 millones.
El turismo, en calma
Los gastos de turistas argentinos que usaron sus tarjetas de crédito en el exterior fueron de u$619 millones, una cifra relativamente menor, si se tiene en cuenta que fue 25% más baja que el registro de abril, y que en los meses veraniegos suele rondar los u$s1.000 millones.
No obstante, es probable que en los próximos balances del BCRA se vuelva a ver un crecimiento de este rubro, dado el mix del «efecto Mundial» -que todavía no se refleja a pleno en el balance de mayo- y las vacaciones invernales.
Además, hubo u$s115 millones por importaciones hechas por servicios postales -lo que en la jerga se conoce como «dólar Shein» o «dólar Temu»-, lo que representa un volumen que se está manteniendo relativamente estable.
Y, en una categoría que el BCRA contabiliza aparte, están los servicios digitales provistos desde el exterior -el «dólar Netflix»-, que sumó una salida de capitales por u$s163 millones.
Como siempre, el informe del BCRA se encarga de destacar que un 70% de los gastos por turismo y pasajes aéreos al exterior son cancelados con los dólares que los propios usuarios tienen en sus cuentas bancarias. Es decir, es un error metodológico sumar las compras de divisas para ahorro y el total de las compras de pasajes y gastos con tarjeta de crédito.
El objetivo de esa aclaración es contradecir la percepción de que un alto volumen de turismo emisivo implica, necesariamente, un sacrificio de reservas del Central o una presión al alza del tipo de cambio.
Aun así, en los últimos días, en medio del debate respecto de si el dólar se encuentra equilibrado, economistas influyentes volvieron a salir en defensa de un impuesto específico para el turismo -como hasta hace dos años fue el impuesto PAIS- que deje al tipo de cambio turista en un valor efectivo de $2.000. Entre ellos destaca Rodolfo Santangelo, socio de Carlos Melconian en la consultora Macroview.
Se viene el «efecto aguinaldo»
Para los próximos informes cambiarios, los economistas prevén que podría haber un quiebre en la relativa calma que se viene notando, y uno de los motivos es estacional: el pago del medio aguinaldo, que en los hechos implica una transferencia de liquidez desde la caja de las empresas a los bolsillos de los asalariados.
El pago se realiza en la segunda mitad de junio, y su impacto financiero suele impactar sobre este mes y sobre el siguiente. Esta situación, típicamente puede generar tres efectos:
*un mayor nivel de cancelación en las deudas de las familias -cuyo nivel de morosidad asciende al récord de 12,1%, según los últimos datos del Banco Central-;
*un incremento en los niveles de consumo, que podría recuperarse tras las mejoras del salario real como consecuencia de los convenios firmados por los gremios más numerosos;
*una canalización de la mayor liquidez del público hacia los dólares, ya sea con fines de atesoramiento, de turismo o de compra de activos dolarizados mediante las plataformas online.
Los economistas prevén que ocurrirá una combinación de las tres situaciones, aunque observan que las compras para atesoramiento podrían ir en un camino ascendente, dado el incentivo que implican los recientes movimientos en la cotización del dólar.
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