ECONOMIA
ANSES da a conocer los requisitos para iniciar el trámite de la jubilación

Antes de iniciar la jubilación en ANSES es clave revisar los aportes, reunir la documentación y cumplir con los requisitos vigentes
11/07/2026 – 16:00hs
Iniciar el trámite de jubilación en ANSES requiere cumplir con determinadas condiciones y presentar la documentación correspondiente. Antes de solicitar un turno, el organismo recomienda verificar que los datos personales y laborales se encuentren actualizados para evitar demoras durante el proceso.
Uno de los pasos más importantes consiste en revisar la Historia Laboral para comprobar que todos los aportes figuren correctamente registrados. Si se detectan períodos faltantes, se deberá reunir la documentación que permita acreditarlos antes de avanzar con la gestión.
Jubilación en ANSES: cuáles son los requisitos para acceder
Para iniciar el trámite jubilatorio, ANSES establece requisitos mínimos relacionados con la edad y los años de aportes realizados durante la vida laboral.
Las condiciones generales son las siguientes:
- Mujeres: 60 años de edad
- Varones: 65 años de edad
- Contar con 30 años de aportes registrados
No obstante, el organismo aclara que estos requisitos pueden variar según el tipo de actividad desarrollada o el régimen previsional aplicable.
Quienes hayan realizado aportes en cajas previsionales provinciales o profesionales deberán consultar las condiciones específicas, ya que esos antecedentes pueden requerir un tratamiento diferente al momento de gestionar la prestación.
Qué documentación pide ANSES para iniciar el trámite de jubilación
Una vez confirmados los requisitos, el siguiente paso es reunir toda la documentación necesaria para comenzar el trámite.
Entre los documentos obligatorios se encuentran:
- Documento Nacional de Identidad (DNI)
- Formulario Solicitud de Prestaciones Previsionales (P.S. 6.18)
Además, el organismo recomienda ingresar a «Mi ANSES» para consultar la Historia Laboral y verificar que todos los aportes estén correctamente registrados.
Si existen períodos sin acreditar, el organismo acepta distintas constancias para respaldarlos, entre ellas:
- Certificaciones de servicios
- Recibos de sueldo
- Comprobantes de afiliación a una obra social
- Declaraciones juradas
En el caso de las mujeres que soliciten el Reconocimiento de Aportes por Tareas de Cuidado, también deberán presentar documentación adicional, como:
- Partidas de nacimiento de los hijos
- Certificado Único de Discapacidad (CUD), cuando corresponda
- Sentencia de adopción, en caso de hijos adoptados
Paso a paso: cómo solicitar turno para iniciar la jubilación
La consulta de los aportes puede realizarse desde la plataforma mi ANSES, ingresando con CUIL y Clave de la Seguridad Social.
Dentro del menú Trabajo, la opción Consultar Historia Laboral permite acceder al detalle de todos los aportes registrados en el sistema y detectar posibles inconsistencias antes de iniciar el trámite.
Una vez reunida toda la documentación y comprobado que la información laboral es correcta, el siguiente paso consiste en solicitar un turno a través del sitio web de ANSES para realizar la gestión de manera presencial.
El día asignado, el solicitante deberá presentarse en la oficina correspondiente con su DNI y el resto de la documentación requerida para comenzar formalmente el trámite jubilatorio.
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ECONOMIA
Más de 100 millones de pagos QR por mes: la infraestructura que sostiene la economía digital

Pagar un café con un código QR, dividir una cuenta desde una billetera virtual o realizar una compra online son acciones que hoy forman parte de la vida cotidiana de millones de argentinos. Aunque para el usuario el proceso dura apenas unos segundos, detrás de cada operación funciona una infraestructura tecnológica que debe coordinar múltiples sistemas para garantizar que el dinero llegue a destino de forma inmediata y segura.
Los números reflejan la velocidad con la que evolucionó este ecosistema. Según el último Informe de Pagos Minoristas del Banco Central (BCRA), durante mayo de 2026 se realizaron 759,9 millones de transferencias inmediatas en pesos, un 26,6% más que en el mismo mes del año anterior.
Dentro de ese total, los pagos con transferencia interoperables alcanzaron 103,7 millones de operaciones, de las cuales 102,5 millones fueron iniciadas mediante códigos QR. Esto significa que el 98,8% de esas transacciones ya se realizan utilizando este mecanismo.
El cambio también se refleja en los hábitos de consumo. De acuerdo con el Global Payments Report 2026 de Worldpay, las billeteras digitales representaron durante 2025 el 33% del valor de las compras realizadas en comercios físicos en Argentina y el 39% de las operaciones de comercio electrónico, consolidándose como uno de los medios de pago más utilizados del país.

Aunque para el consumidor el procedimiento parece instantáneo, un pago con QR activa una cadena de procesos tecnológicos que se ejecutan en apenas unos milisegundos.
Cuando una persona escanea un código, la operación se envía a una red interoperable que identifica la cuenta desde la que saldrán los fondos, verifica que exista saldo disponible y dirige la transacción hacia la entidad financiera correspondiente para obtener la autorización.
En ese recorrido intervienen bancos, billeteras digitales, procesadores de pago y distintas plataformas tecnológicas que deben intercambiar información de manera permanente y sincronizada. Si alguno de esos sistemas presenta demoras o fallas, la experiencia del usuario puede verse afectada.
Al mismo tiempo, herramientas de monitoreo supervisan el comportamiento de las operaciones para detectar movimientos inusuales, prevenir intentos de fraude y mantener la continuidad del servicio.
El crecimiento sostenido de los pagos digitales elevó las exigencias sobre la infraestructura que sostiene este tipo de operaciones.
Según el Banco de Pagos Internacionales (BIS), los sistemas de pagos rápidos deben garantizar tres condiciones esenciales: disponibilidad permanente, procesamiento en tiempo real y resiliencia operativa, ya que millones de transacciones dependen de su funcionamiento continuo.
En la práctica, esto implica que la infraestructura pueda absorber picos de demanda sin degradar el servicio, coordinar la comunicación entre bancos, billeteras virtuales, procesadores de pago y comercios, y mantener tiempos de respuesta de apenas unos segundos.

Para lograrlo, las entidades financieras y los proveedores tecnológicos combinan centros de datos distribuidos, plataformas especializadas de procesamiento, sistemas de monitoreo en tiempo real, herramientas de ciberseguridad e integraciones permanentes entre múltiples actores del ecosistema financiero.
A medida que aumentan las transferencias inmediatas y los pagos interoperables, también crecen los desafíos tecnológicos para las organizaciones que participan del sistema financiero digital.
Entre ellos aparecen la necesidad de ampliar la capacidad de procesamiento, mantener una supervisión constante de las aplicaciones, integrar plataformas cada vez más complejas y garantizar la continuidad operativa frente a fallas técnicas o incrementos extraordinarios de la demanda.
Un informe de Deloitte sobre infraestructura para pagos digitales sostiene que la disponibilidad permanente dejó de ser un diferencial para convertirse en un requisito básico de los sistemas financieros modernos.
En la misma línea, el estudio Data Breach Investigations Report de Verizon señala que la detección temprana de incidentes y el monitoreo continuo resultan fundamentales para reducir riesgos operativos y amenazas de ciberseguridad.
La seguridad constituye otro de los grandes desafíos. El National Institute of Standards and Technology (NIST) de Estados Unidos recomienda aplicar arquitecturas de confianza cero (Zero Trust), autenticación robusta y monitoreo permanente para proteger los sistemas financieros frente a ataques informáticos cada vez más sofisticados.
La expansión de los pagos digitales transformó no solo la forma en que las personas administran su dinero, sino también la importancia estratégica de la infraestructura tecnológica que sostiene cada transacción.

En un escenario donde la inmediatez pasó a formar parte de las expectativas de los usuarios, la capacidad para procesar información en tiempo real, operar sin interrupciones y mantener elevados estándares de seguridad se convirtió en uno de los pilares del sistema financiero.
El Banco Mundial sostiene que las infraestructuras modernas de pagos son un componente central para el desarrollo de la economía digital, ya que favorecen la inclusión financiera, reducen costos de transacción y permiten que personas y empresas operen con mayor eficiencia.
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ECONOMIA
Por qué Javier Milei y Demian Reidel hablan del “palo de hockey” para explicar el potencial crecimiento de la economía argentina

Poco más de dos años después de afirmar, en un discurso en Praga, capital de la República Checa, que junto a Demian Reidel estaban “reescribiendo gran parte de la teoría económica” y que por eso podrían llegar a recibir el Premio Nobel de Economía, el presidente Javier Milei y su asesor y ex presidente de Nucleoeléctrica Argentina SA (NASA) presentaron en la semana un working paper escrito en inglés y un resumen en español sobre sus supuestas contribuciones a la teoría económica.
Por su énfasis en el concepto de escasez, la economía fue bautizada como “ciencia lúgubre”, pero Milei y Reidel apuntan a la posibilidad de la abundancia, obra de un crecimiento exponencial a partir del progreso tecnológico, que haría posibles los “rendimientos crecientes a escala”, y de la disposición al trabajo, factor por el que —sostienen— es clave ganar “la batalla cultural”.
En su explicación del paper —complejo y lleno de ecuaciones y matemática avanzada, incluidas “las barreras de Bellman”— los autores refieren la figura del “palo de hockey” para describir la evolución de la economía mundial en los últimos 2.000 años.
“Durante casi toda la historia humana, el ingreso por persona no se movió. Un campesino romano y uno del siglo XVII vivían, en lo material, casi la misma vida: la humanidad caminó 1.800 años sobre una línea plana. Y de pronto, hace apenas dos siglos, la línea se quiebra hacia arriba y ya no vuelve a bajar. Los economistas llaman a esa figura el palo de hockey, y explicarla es el problema central de la disciplina”, dice la síntesis explicativa en español.
¿Qué se quebró en 1800?, preguntan Milei y Reidel, y responden: “La lógica de la producción: mientras la economía dependió de la tierra, un factor que no se puede multiplicar, cada boca extra empobrecía a las demás: rendimientos decrecientes en estado puro. La salida fue otra lógica. Adam Smith la vio en 1776 en una fábrica de alfileres: 10 obreros que por separado no habrían hecho ni 20 alfileres diarios cada uno, divididos en 18 operaciones producían 48.000. La división del trabajo, las máquinas y el conocimiento —que no se gasta al usarse: se multiplica— invirtieron el signo de la producción. Más escala pasó a rendir más, no menos. Los rendimientos crecientes son el motor del palo de hockey: sin ellos no hay despegue ni mundo moderno”.
En otras palabras, lo que postulan es que gracias a la tecnología y el trabajo una economía puede operar con “rendimientos crecientes a escala”, algo que rechaza la teoría económica convencional (por problemas de modelización) y la regulación económica en general,, pues abre la puerta a los monopolios y choca con la idea de mercados competitivos. En cualquier caso, el debate sobre la productividad sigue vigente 250 años después de que Smith diera el ejemplo de la fábrica de alfileres y acuñara la figura de la “mano invisible” que ordenaba el funcionamiento de la economía a partir no de la virtud, sino del egoísmo de sus agentes, concepto que a su vez abrevaba en la “fábula de las abejas” que Bernard de Mandeville había escrito más de 70 años antes para explicar cómo los “vicios privados” generaban “beneficios públicos”.
Lo cierto es que la publicación del paper de Milei y Reidel por la red X generó polémica cuando Jesús Fernández Villaverde, profesor de la Economía en la Universidad de Pennsylvania, EEUU, contó que al ver el trabajo tuvo “la clara sensación” de que había sido producido por IA debido a cuestiones de formato, estilo, supuestos y artículos citados, por lo que lo sometió al análisis de Pangram, un detector de texto generado por IA, que le devolvió una “probabilidad del 100% de generación por IA”, lo que fue tomado por el periodista Sebastián Lacunza para acusar Milei y Reidel de plagio.
Reider respondió poco después, “no tenés idea de lo que estás diciendo; los resultados del paper son lo contrario a plagio: son resultados novedosos sobre un problema muy complicado y que pudimos resolver usando algunas herramientas matemáticas que no se usan normalmente en economía». Además, explicó que Pangram “no es un detector de plagio, sino de estilo de escritura” y reconoció que al terminar el texto lo había pasado por IA para corregir la escritura” y “mejorar el texto”.
También Bernardo Kosacoff, docente de la UBA y de la UTDT y exdirector de Cepal en Argentina recurrió al análisis de la IA, que evaluó positivamente el paper pues “representa una contribución original” que integra tres tradiciones: 1) la teoría de los rendimientos crecientes (Romer, Murphy, Krugman); 2) la literatura sobre trampas de pobreza y umbrales de desarrollo (Rosenstein-Rodan, Azariadis, Galor) y 3) los métodos modernos de verificación formal y demostración asistida por computadora.
La figura del “palo de hockey” que Milei y Reidel citan en el sumario en español resume gráficamente la “Teoría Unificada del Crecimiento” del economista e historiador israelí Oded Galor, a quien Milei citó en otro discurso, el que dio en octubre de 2024 en el “Tech Forum Argentina” en el que estuvieron involucrados Manuel Terrones Godoy y Mauricio Novelli, luego asociados al affaire $Libra, el esquema que el presidente promocionó el 14 de febrero de 2025 y produjo pérdidas millonarias en dólares a desprevenidos entusiastas de las criptomonedas.

Galor es un economista israelí, profesor de las Universidades Brown (EEUU) y de Tel Aviv, graduado en la Universidad Hebrea de Jerusalén, quien desarrolló la llamada “Teoría Unificada del Crecimiento”, para explicar la expansión del PBI mundial y del PBI por habitante desde el inicio de la era cristiana hasta el 1800 y en los dos siglos posteriores, hasta nuestros días, de modo de explicar el salto en los niveles de vida de los últimos 200 años, tras milenios de estancamiento.
La humanidad, dice, vivió la mayor parte de su historia en condiciones de subsistencia, con estándares de vida casi invariables desde la aparición del Homo sapiens hace unos 300.000 años, pero en los últimos dos siglos la esperanza de vida se duplicó , el ingreso per cápita global explotó y transformó radicalmente la calidad de vida y las dinámicas sociales.
El cambio no fue uniforme: mientras Europa Occidental y algunos de sus descendientes experimentaron una mejora temprana en el siglo XIX, el “despegue” llegó recién en la segunda mitad del siglo XX a la mayoría de las regiones y generó grandes desigualdades económicas entre países y regiones. Galor se pregunta qué explica ese “misterio del crecimiento” y cambio en los niveles de vida y a qué se debe el “misterio de la desigualdad”, las grandes diferencias de riqueza entre naciones.

La clave, sostiene, está en el momento y la velocidad con que cada sociedad hizo la transición del estancamiento al crecimiento sostenido, y no en diferencias posteriores dentro del régimen moderno de crecimiento. Factores históricos y prehistóricos muy arraigados condicionaron cuándo y cómo se produjo esa transformación en cada región, definiendo así tanto la prosperidad como la desigualdad actual.
Las teorías tradicionales del crecimiento enfatizan la acumulación de factores y el progreso tecnológico, y explican la convergencia de ingresos, pero se centran solo en la “era moderna” y omiten el análisis sobre qué desencadenó la transición desde el estancamiento. Además, suelen pasar por alto el papel crucial de la demografía a lo largo de la historia. Galor critica que estas teorías consideran el crecimiento económico como una suerte de “paracaidismo” y desconectan el pasado remoto del presente, en una visión fragmentada e incompleta del desarrollo.
Inspirándose en la búsqueda de “teorías unificadas” en la física y en la advertencia de Copérnico sobre los modelos parciales, Galor propone una teoría que abarque, explique e integre todas las fases del desarrollo humano. Su teoría surge de la convicción de que solo un marco coherente que abarque desde el estancamiento preindustrial hasta el crecimiento moderno puede explicar las fuerzas fundamentales detrás del crecimiento y la desigualdad.
El enfoque de Galor integra en un modelo único la época de estancamiento, que caracteriza la mayor parte de la historia humana, el “escape” del estancamiento, marcado por saltos en ingresos y población, la creciente importancia de la formación de capital humano, los factores que provocaron la caída de la natalidad en la “transición demográfica”, el paso a la era de crecimiento sostenido y la divergencia entre países en los últimos siglos.

En un paper sobre la “teoría unificada”, en la que explica su teoría, Galor exhibió un gráfico que, casi como un “palo de hockey”, explica no solo el crecimiento de la economía mundial en los últimos 2.000 años, sino incluso las diferencias entre los países desarrollados y diferentes regiones del mundo en desarrollo.
La teoría afirma identificar fuerzas universales que, durante siglos, mantuvieron a la humanidad en una trampa de subsistencia, hasta que la tecnología, la educación y la dinámica demográfica permitieron escapar de ella y, luego, generaron las diferencias globales de riqueza.
Durante el largo arco de estancamiento, los avances tecnológicos se traducían casi exclusivamente en crecimiento poblacional, sin mejoras sostenidas en los ingresos per cápita. Solo cuando la acumulación de conocimiento y capital humano permitió que el progreso tecnológico superara el crecimiento poblacional, los ingresos empezaron a crecer de modo sostenido. El cambio en la inversión de los padres hacia la educación de los hijos, junto con la reducción de la fertilidad, liberó el crecimiento económico de las restricciones demográficas.
Galor subraya que la historia está llena de detalles —imperios, líderes, guerras, artistas, científicos—, pero que la teoría unificada identifica las fuerzas profundas y universales que subyacen a esos detalles y explican el rumbo evolutivo de la humanidad. Ofrece así un marco riguroso e interdisciplinario para entender cómo las sociedades han evolucionado desde la aparición de Homo sapiens.
En un pasaje, Galor señala que “grandes pensadores” como Platón, Hegel y Marx argumentaron que la historia transcurre según leyes universales ineludibles y desestimaron el papel de las sociedades en la construcción de su propio destino. En cambio, concluye, la “Teoría Unificada del Crecimiento” muestra que el avance no es inexorable y no extrae lecciones morales sobre la conveniencia del rumbo de esta travesía y sus consecuencias, sino que ofrece un marco teórico para comprender la evolución de las sociedades desde la aparición del Homo sapiens.
ECONOMIA
La morosidad como síntoma de un desajuste estructural

La morosidad en los créditos a las familias alcanzó en mayo de 2026 un récord del 12,7%, según un informe de la consultora 1816. Se trató del decimonoveno mes consecutivo de suba y del nivel más alto desde la salida de la Convertibilidad.
Casi 7 millones de personas ya se encontraron excluidas del sistema crediticio formal, y el fenómeno golpeó con particular intensidad a los menores de 35 años: casi cuatro de cada 10 de quienes mantuvieron préstamos activos registraron al menos una obligación en mora, ya sea en bancos o en entidades no financieras.
El dato no fue un accidente aislado. Reflejó un desajuste estructural entre la expansión del crédito que se produjo entre 2024 y la primera mitad de 2025 y la capacidad real de repago de los hogares, en un contexto de salarios reales deprimidos y tasas de interés elevadas.
Durante la fase más dura del ajuste, muchas familias utilizaron el crédito al consumo -préstamos personales y tarjetas- como un mecanismo de sostén del gasto cotidiano. El crédito funcionó según varios analistas, como un “ingreso complementario temporal”. Pero cuando la inflación comenzó a descender de manera sostenida, las cuotas fijas dejaron de licuarse y su peso real sobre los ingresos aumentó de forma marcada.
Cuando la inflación comenzó a descender de manera sostenida, las cuotas fijas dejaron de licuarse y su peso real sobre los ingresos aumentó
Estudios como los de la consultora Qaly mostraron que el principal predictor estadístico de la morosidad actual no fue la inflación del momento ni el nivel de actividad, sino el nivel de endeudamiento de seis meses antes.
En otras palabras, el riesgo acumulado se armó cuando las familias tomaron compromisos que, con el correr del tiempo y la estabilización de precios, resultaron insostenibles.

El punto más delicado fue la distribución etaria. Entre los menores de 35 años con créditos vigentes, la mora rozó el 40% y superó el 42% en el tramo de 18 a 25 años. Varias razones explicaron este patrón:
- Ingresos más volátiles y, en muchos casos, por debajo del promedio general.
- Mayor propensión al consumo presente, un fenómeno documentado en la economía del comportamiento.
- Baja experiencia en la gestión de deudas y menor margen de ahorro.
- Acceso al crédito más fácil y agresivo por parte de fintechs y entidades no bancarias, que operaron con tasas más altas.
Este patrón no fue exclusivo de Argentina. Annamaria Lusardi, una de las principales investigadoras mundiales en alfabetización financiera, demostró en distintos trabajos que los jóvenes con bajos niveles de educación financiera tendieron a sobreendeudarse, a subestimar el costo real de los intereses y a tomar decisiones de corto plazo que comprometieron su estabilidad futura.
Argentina presentó niveles elevados de analfabetismo financiero. Diversos estudios situaron la proporción de personas con conocimientos básicos de finanzas insuficientes en torno al 70% o más, con brechas especialmente pronunciadas entre los jóvenes.
Proporción de personas con conocimientos básicos de finanzas insuficientes en torno al 70% o más
Lewis Mandell, pionero en la medición de la alfabetización financiera, y autores como Joyce Serido y Soyeon Shim mostraron que la falta de educación financiera no solo aumentó la probabilidad de sobreendeudamiento, sino que también redujo la capacidad de recuperación ante shocks económicos.
En contextos de alta inflación pasada y rápida desinflación, como el argentino, esta carencia se volvió particularmente costosa: las personas no internalizaron el verdadero costo de las tasas de interés reales positivas ni los riesgos de refinanciar deudas con nuevos créditos más caros.

La educación financiera no es un “tema de nicho”. Es una herramienta de inclusión y de prevención de crisis de deuda. Programas bien diseñados -que incluyan conceptos básicos de presupuesto, costo del crédito, ahorro e inversión- pueden reducir de manera significativa la vulnerabilidad de las nuevas generaciones.
Ante este escenario, los bancos públicos comenzaron a desplegar herramientas de refinanciación. El Banco Nación lanzó líneas de consolidación de deudas () con plazos de hasta 120 meses y montos que pudieron llegar a $100 millones, con una tasa que ajustó al 10% anual + UVA. El Banco Provincia mejoró su programa “Ponete al día” con tasas reducidas y plazos extendidos. Otras entidades provinciales, como el Banco de Santa Fe, también ofrecieron opciones de reordenamiento de deudas.
Estas iniciativas fueron positivas en el corto plazo porque evitaron que la mora se transformara en incobrable y aliviaron transitoriamente la carga financiera de las familias. Sin embargo, no resolvieron el problema de fondo si no estuvieron acompañadas de una recuperación sostenible de los ingresos reales y de una mejora en las condiciones macroeconómicas que permitieran que el crédito volviera a crecer de manera saludable.
Las refinanciaciones no resolvieron el problema de fondo si no estuvieron acompañadas de una recuperación sostenible de los ingresos reales
Para que la tasa de morosidad comience a descender de forma sostenida se necesitaron varias condiciones simultáneas:
- Recuperación del salario real. El principal determinante de la capacidad de pago es el ingreso disponible. Sin una mejora consistente en los salarios reales, cualquier refinanciación será solo un parche.
- Crecimiento del crédito total más rápido que el stock de deuda en mora. Históricamente, la mora baja cuando el denominador (crédito total) crece con fuerza.
- Reducción de las tasas reales activas. Mientras las tasas sigan siendo muy elevadas en términos reales, el costo de servir la deuda seguirá siendo prohibitivo para amplios sectores.
- Mayor inclusión de educación financiera en el sistema educativo y en campañas públicas, especialmente orientada a jóvenes y a quienes acceden por primera vez al crédito formal.
- Políticas de crédito responsable. Tanto desde el sector privado como desde la banca pública, es clave evitar que se repita el ciclo de expansión crediticia agresiva seguida de deterioro masivo de la cartera.
La morosidad actual no es solo un problema bancario. Es un síntoma de las dificultades que enfrentaron millones de hogares para compatibilizar sus ingresos con un costo de vida que, pese a la desaceleración inflacionaria, siguió siendo elevado.
Por su posición estructural en el mercado laboral y por su menor experiencia financiera, los jóvenes pagaron un precio desproporcionado.

Reducir la mora de manera duradera exigió combinar alivio financiero de corto plazo -como las líneas de los bancos públicos- con políticas de fondo: recuperación del poder adquisitivo, crecimiento económico inclusivo y una apuesta sostenida por la educación financiera como derecho y como herramienta de prevención.
Sin estos elementos, el riesgo es que el sistema crediticio siga excluyendo a cada vez más argentinos, en especial a las nuevas generaciones, que serán un factor relevante para el consumo y la inversión en los próximos años.
El autor es Analista Económico y director de Focus Market
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