ECONOMIA
Caputo cedió a la presión de los bancos, apagó aspiradora de pesos y liberó $3 billones al mercado

Finalmente, Luis Caputo cedió a la presión de los bancos: en la licitación del Tesoro de este viernes no sólo no absorbió liquidez del mercado, sino que hasta convalidó una expansión, como respuesta a las subas de tasas de interés que fueron la tónica de las últimas jornadas financieras.
De esta manera, el ministro de Economía quiebra una racha de meses en las que, sistemáticamente, venía profundizando el sesgo monetario contractivo de la economía, siempre colocando más deuda de la que el Tesoro necesitaba, con el objetivo de que no quedaran pesos «excedentes» que pudieran ir a presionar a la inflación o al tipo de cambio.
Hablando en plata, sobre un vencimiento de deuda por $16,27 millones, el Tesoro solamente «rolleó» un 81%. Esto implica que pagó, sin renovar, bonos por unos $3 billones, que ampliarán la base monetaria transaccional.
Esto ocurre después de las protestas de los bancos por la iliquidez del sistema, algo que se había evidenciado en las pronunciadas subas de las tasas para la operatoria «repo», una de las principales herramientas utilizadas por los bancos para el manejo diario de su caja.
Ese no era el único problema generado por la «aspiradora» de pesos que el Tesoro venía pasando en los últimos meses. Además, había una queja respecto de su efecto sobre el crédito.
La crítica apuntaba a que, en situación de baja liquidez bancaria, la variable de ajuste es un ensanchamiento del spread de tasas de interés.
Es decir, se hace más grande la diferencia entre las tasas pasivas -las que los bancos pagan a los depositantes de plazos fijos- y las tasas activas -las que cobran a sus clientes cuando otorgan un préstamo-.
Hablando en cifras, la tasa pasiva está en torno de 20%, lo que implica un retorno negativo respecto de la inflación esperada -que asciende a 24% anual-, mientras que las tasas activas, considerando el costo efectivo total, superan las tres cifras.
Los economistas se quejan de que con esta política monetaria se acota el funcionamiento de uno de los «drivers» de la actividad productiva y comercial, como es el crédito. Y que, al colocar deuda por encima de sus necesidades financieras, el Tesoro está, en los hechos, contribuyendo a mantener las tasas altas, por más que los funcionarios destaquen que hay un proceso de reducción del interés.
Un quiebre de tendencia
El hecho de quebrar la tendencia y volver a expandir la cantidad de dinero no deja de implicar una sorpresa, porque tanto Caputo como el propio Javier Milei venían insistiendo en la necesidad de no correr riesgos por el lado monetario. «No puedo obligar a que los argentinos tengan pesos en el bolsillo si no los quieren«, había sido la comentada frase del ministro, en respuesta a quienes le señalaban su dureza a la hora de retirar liquidez.
Tras esta licitación, una de las posibles interpretaciones es que el gobierno asume que el bajo nivel del IPC que se prevé para junio -en torno del 1,8%- es el reflejo de un aumento en la demanda de pesos por parte de la población.
Otra interpretación posible es que, en el fondo, no está preocupado ante la posibilidad de que estos $3 billones que lubricarán el sistema bancario puedan presionar la cotización del dólar.
Lo cierto es que no se trató de una licitación más. Se llegó después de dos semanas de incertidumbre en el mercado cambiario, donde la cotización del dólar saltó un 3,6%.
Además, se evidenció un retorno a la intervención del Banco Central en el mercado de futuros, con posturas que tenían el evidente objetivo de poner un tope a la divisa. Los analistas interpretaron que la situación estaba directamente vinculada con el vencimiento de un bono «dólar linked», cuyo precio final quedaba fijado por la cotización del dólar del jueves.
En otras palabras, hubo una pulseada entre el BCRA y los bonistas, para tratar de que la cancelación de los bonos -que se paga en pesos- no resultara excesivamente onerosa para el Tesoro.
A propósito de la opción «dólar linked», también hubo una sorpresa en esta licitación, dado que varios analistas habían previsto que tendría una alta demanda por parte de los inversores. Sin embargo, apenas se colocaron $0,69 billón, algo que puede ser interpretado como un signo de confianza respecto de que no hay riesgo de devaluación, o bien que el retorno de estos títulos ajustables por dólar es menos atractivo que las otras opciones en pesos.
Empujando la «duration» después de las elecciones
Otro punto a destacar en esta licitación es el regreso de los bonos de renta fija, como la Lecap con vencimiento a noviembre de este año, que terminó siendo la opción más demandada por los inversores.
Ese bono tuvo una colocación de $4,18 billones, con una tasa de retorno de 28,32 anual, lo que implica una tasa efectiva mensual de 2,1%, todo una señal respecto de lo que el mercado espera sobre la inflación del segundo semestre.
El resto de la licitación, con bonos de renta variable -incluyendo la opción dual CER/Tamar- se adjudicó de manera repartida entre los que vencen durante el actual período de gobierno y los que pagan después del 2028.
Un objetivo explícito del Tesoro, sobre todo desde que Federico Furiase asumió en el cargo, ha sido la «extensión de la duration».
Y esa meta tiene dos motivaciones. La financiera es aliviar el calendario de vencimientos de 2027, un año con «ruido» electoral, en el que, además, habrá un exigente cronograma de pagos para la deuda dolarizada.
La motivación política para extender los vencimientos de los bonos es que se puede interpretar como una señal de confianza del mercado en el sentido de que el presidente Milei obtendrá la reelección el año próximo y no hay riesgos de cambios bruscos en la línea de política económica.
¿El riesgo kuka está más barato?
Finalmente, se colocó el último tramo del bono en dólares, con lo cual Toto Caputo obtuvo el refuerzo de u$s4.000 millones para ayudar a cancelar los vencimientos de deuda que se abultan en julio.
Y también en este caso hubo una situación sorpresiva: este bono, que vence en 2028, venía pagando una tasa en torno de 8.2% en las últimas licitaciones, pero en la licitación de este viernes cayó a 7,5%.
Como el bono que vence en 2027 pagó una tasa promedio de 5,4%, Toto Caputo había argumentado que lo que explicaba esa gran diferencia de tasas en dos bonos idénticos, era el hecho de que el segundo vencía una vez terminado el mandato de Javier Milei. Y por eso acuñó la expresión del «costo financiero kuka», en alusión a que los 300 puntos básicos de diferencia reflejaban el temor del mercado a que un eventual gobierno peronista pudiera incurrir en default de la deuda.
Sin embargo, esta brusca caída en el riesgo del bono pagadero en 2028 insinúa un cambio en esa percepción del mercado. Las encuestas electorales no muestran grandes variaciones, por lo que difícilmente pueda ser explicado por un nuevo contexto político.
Más bien, lo que sí podría haber incidido es la baja en el índice de riesgo país y el otorgamiento de garantías por parte del Banco Mundial y el Banco Interamericano para que el gobierno salga nuevamente a tomar deuda en el mercado internacional.
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ECONOMIA
El riesgo país cayó casi 90 puntos en dos días, pero la volatilidad de los bonos globales enciende una alerta

La tregua duró un día. Los bonos del Tesoro de Estados Unidos redujeron su renta a 5,27% por una suba en sus cotizaciones y el petróleo venía con leves retrocesos. Las Bolsas de Nueva York celebraban el auge de las acciones de inteligencia artificial y Donald Trump anunciaba que se estaba estudiando suspender el impuesto a los combustibles que ronda el 4 por ciento.
Con el recrudecimiento militar en la zona del estrecho de Ormuz, la página se dio vuelta en un instante y el humor de los inversores para este miércoles es diferente.
En la Argentina, la euforia del día anterior se atenuó, pero fue otra rueda positiva. En Brasil hubo una leve toma de ganancias que hizo que la Bolsa de San Pablo baje 0,52 por ciento. En realidad, fue la tendencia de la región: el ETF de Emergentes cayó 0,52 por ciento.
Sin embargo, estos son números leves comparados con la crisis de bonos soberanos que viven Estados Unidos, Europa y Japón. Francia logró recuperar algo de la fuerte caída del lunes, pero en Alemania siguió la baja al igual que en el mercado nipón.
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La mayor inflación que se avecina es un hecho. El subsidio de Trump a los combustibles significa un ahorro de 4 dólares por cada tanque completo de un auto que carga alrededor de 200 dólares. En Estados Unidos, tanto la nafta como el gasoil aumentaron fuerte en el último año. No se trata de un plan “platita”, pero si un anuncio de campaña ante las elecciones de medio término del 3 de noviembre.
En el plano financiero, lo más destacado fue que los bonos de la deuda argentina continuaron recuperándose. Esta vez subieron hasta 1,3% y el riesgo país bajó 26 unidades (-4,3%) a 573 puntos básicos. En dos días, se redujo casi 90 puntos.
En el Mercado Libre de Cambios (MLC) se operaron USD 510 millones y el Banco Central compró 43 millones de dólares. Las reservas subieron USD 326 millones y superaron el techo de los USD 49.000 millones al alcanzar los 49.123 millones de dólares.
El dólar mayorista se mantuvo en $1.520 pero subieron los dólares financieros. El MEP aumentó $3,7 (+0,2%) a $1.541 y el contado con liquidación, $11 (+0,7%) a 1.614 pesos. el “blue” recuperó $5 y cerró a 1.550 pesos.
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Según la consultora F2 que dirige Andrés Reschini “el mayorista cerró en $1.520 por tercera jornada consecutiva cuando el real y el yuan se fortalecieron lo que derivó en una depreciación del Tipo de Cambio Real Multilateral”.
El reporte agregó que “el mercado de cambios no muestra señales de preocupación y el BCRA aprovechó el fortalecimiento de las monedas de los principales socios comerciales de la Argentina para acelerar compras manteniendo el tipo de cambio estable, pero con un tipo de cambio real más depreciado que favorece a la balanza comercial sin arriesgar en términos inflacionarios”.
Un dato de la realidad cambiante de la Argentina fue el resultado de las expectativas de las principales consultoras que releva el Banco Central.
Por caso, en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), los analistas opinaron que la Argentina crecerá 1,5% en 2026, lejos del 5% que estimó el presupuesto de este año. Pero hubo otros números que cambiaron a favor. El superávit comercial, según los encuestados, cerrará el año en tono a 25.000 millones de dólares. El jefe de Research de Romano Group, Salvador Vitelli, recordó que hace un año los consultados estimaban que el excedente comercial sería de 8.500 millones de dólares.
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En tanto, el Merval de las acciones líderes subió 1% en pesos y 0,3% en dólares por la suba del CCL. Lo mejor pasó por Central Puerto (+3,1%), seguido de BBVA (+2,7%) y Pampa (+2,6%).
Anoche, en el overnite, las Bolsas de Nueva York no insinuaban tendencia porque tal vez haya alguna toma de ganancias después de que los índices alcanzaran récords. En cambio, el petróleo recuperaba terreno y anotaba subas superiores a 1% que hacían cotizar al Brent en 101,57 dólares.
El oro revertía el alza y estaba en USD 4.180, mientras el dólar se fortalecía 0,13 por ciento. Los bonos del Tesoro vuelven a ser la preocupación de los inversores. Anoche su rendimiento superaba 5,30% a 10 años y se acercaba a 5,70% a 30 años. Este dato afecta a la Argentina.
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ECONOMIA
Qué hacer con el dólar y a qué países se debería parecer Argentina: el diagnóstico del nuevo economista favorito de Milei

- Más superávit fiscal: Esto le daría más espacio al Tesoro para comprar dólares sin emitir. El problema de esta alternativa es que exige más ajuste en un año electoral. “Es la única opción que deprecia el tipo de cambio real y acumula reservas a la vez”, sostiene.
- Devaluación discrecional: Corregiría el tipo de cambio nominal de un golpe. Sin embargo, la contra es que el peligro es que el salto se traslade a precios en pocos meses, quedando un problema de credibilidad.
- Reformas de productividad: “Aprecia el tipo de cambio real de equilibrio, y el nivel de hoy deja de ser un atraso”, indica. Sin embargo, adquiere que requiere tiempo y capital político, pero no resuelve la transición. “Valida el peso fuerte en lugar de corregirlo, pero recién en el largo plazo”.
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ECONOMIA
Las consultoras que releva el BCRA volvieron a recortar el crecimiento del PBI y estimaron una inflación de 1,9% para septiembre

Las consultoras que releva el Banco Central de la República Argentina (BCRA) recortaron las proyecciones de crecimiento económico para 2026 y anticiparon que la economía entraría en una “recesión técnica” en el tercer trimestre. A la vez, pronosticaron una inflación de 1,9% para septiembre y anticiparon que cerrará en 30% en el año.
Según el último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), las perspectivas para la actividad económica mostraron un deterioro para el tercer trimestre y lo que resta del año. El conjunto de analistas estimó que el Producto Bruto Interno (PBI) ajustado por estacionalidad se habría contraído 1% en el tercer trimestre de 2026, una corrección de 2,1 puntos porcentuales frente a la proyección del relevamiento previo.
En caso de cumplirse este pronóstico, la economía ingresaría en una “recesión técnica”, que incluye dos trimestres consecutivos con caídas desestacionalizadas. Cabe destacar que el segundo trimestre del año experimentó una contracción de 0,6 por ciento.
Sin embargo, para el cuarto trimestre, las consultoras esperan una recuperación de 1,8%, lo que implica una revisión al alza de 0,5 puntos porcentuales respecto de la encuesta anterior. Para el primer trimestre de 2027, la estimación de crecimiento ajustado por estacionalidad fue de 0,7 por ciento. De ser así, se revertiría el eventual cuadro recesivo de la mitad de 2026.
En la comparación anual, los participantes del REM previeron que el PBI real de 2026 se ubique 1,5% por encima del promedio de 2025. Esto se tradujo en un fuerte recorte de 0,6 puntos porcentuales frente a la encuesta previa. El Top 10 proyectó una expansión de 1,2% para 2026, con un recorte de un punto porcentual en relación con el relevamiento anterior.
En materia inflacionaria, la previsión de precios de septiembre subió 0,1 puntos porcentuales frente al informe anterior. El grupo de participantes con mejores resultados en sus pronósticos previos, identificado como el Top 10, también calculó una inflación de 1,9% para septiembre. Esa estimación implicó un incremento de 0,1 puntos porcentuales respecto del sondeo anterior.
A propósito de los meses venideros, el reporte del BCRA exhibe una desaceleración a 1,7% para octubre y 1,6% para noviembre. Sin embargo, en diciembre retomaría la tendencia alcista al ubicarse en 1,8% y el 2026 cerraría con una suba de 30 por ciento. En enero, el índice mensual volvería a caer a 1,6% en enero de 2027. Febrero del año que viene arrojaría la misma cifra y marzo alcanzaría 1,7 por ciento.
Para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) núcleo, que excluye los componentes con mayores variaciones estacionales y los precios regulados, la mediana de las estimaciones se ubicó en 1,8% mensual para septiembre. La cifra fue 0,1 puntos porcentuales superior a la prevista en el REM anterior. El Top 10 proyectó una inflación núcleo de 1,7% para el noveno mes del año, sin cambios frente a su cálculo previo.
Dólar, desempleo y cuentas fiscales
En paralelo, el último reporte mostró una baja en la proyección del tipo de cambio para octubre. La mediana de las estimaciones se ubicó en $1.545 por dólar, $20 por debajo del cálculo informado en la encuesta previa.
Para diciembre, los participantes anticiparon una cotización de $1.614, equivalente a una suba interanual esperada de 11,5% frente a diciembre de 2025. El promedio de los diez analistas con mejores pronósticos fue de $1.602 por dólar para el cierre del año.
Las expectativas sobre el mercado laboral mostraron un deterioro respecto del relevamiento anterior. Los analistas estimaron que la tasa de desocupación abierta alcanzará 7,5% de la Población Económicamente Activa en el tercer trimestre de 2026, 0,2 puntos porcentuales más que en la medición previa. Para el cuarto trimestre, la previsión subió a 7,7%. El Top 10 proyectó niveles de 7,6% y 7,9%, respectivamente.
En materia de comercio exterior, el REM prevé exportaciones por USD 101.200 millones durante 2026, USD 305 millones por encima de la proyección anterior. Las importaciones, en tanto, fueron calculadas en USD 75.499 millones, una reducción de USD 362 millones frente al relevamiento previo. Con esas estimaciones, el superávit comercial anual llegaría a USD 25.701 millones, USD 667 millones más que lo previsto en la encuesta anterior.
Para las cuentas públicas, los participantes del relevamiento proyectaron un superávit primario de $15,0 billones para el Sector Público Nacional no Financiero. El promedio de las previsiones del Top 10 se ubicó en $14,8 billones. Ninguno de los consultados anticipó un resultado primario positivo inferior a $9,0 billones.
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