CHIMENTOS
Cecilia Ce, la sexóloga que revolucionó las redes y arrasa con su unipersonal: “Arranqué sin saber nada de actuación”

La sexóloga se encuentra presentando su unipersonal en Paseo La Plaza y se prepara para la gira por el país (Video: Prensa)
Desde su estreno en enero de 2026, Cecilia Ce, más conocida como la Lic. Ce, viene agotando funciones en el Paseo La Plaza con Encendé tu motor, su nuevo espectáculo, y la temporada sobre la emblemática calle Corrientes se extenderá hasta el 1 de mayo antes de dar inicio a una esperada gira nacional e internacional. El unipersonal, que llega tras el éxito arrollador de Beer & Sex Night —un show que durante cinco años llenó salas en Buenos Aires y llevó a la sexóloga de gira por Argentina, España, Uruguay y Chile—, propone un viaje lúcido, hilarante y profundamente caluroso por el mundo del sexo, el deseo y los vínculos.
Con una combinación única de humor, datos científicos y sensibilidad clínica, la sexóloga transforma el escenario en un “taller mecánico emocional” con su nuevo unipersonal Enciende tu motor, invitando a cada espectador a descubrir cómo funciona su propio motor: qué lo enciende, qué lo frena y qué lo conduce al placer real. El espectáculo sortea las curvas del humor y la realidad con una pregunta central: ¿Cómo vivimos el deseo? En ese recorrido, desarma mitos, cuestiona mandatos y habilita una mirada más libre y amorosa sobre la sexualidad.
Luego de los dos shows que tiene en Paseo la Plaza la licenciada se tomará un breve descanso y luego saldrá de gira por el país y en sus redes sociales está disponible toda la información para asistir a los shows. En diálogo con Teleshow, la licenciada repasa el fenómeno de su nueva obra, las reacciones del público y el desafío de poner en escena temas que todavía generan incomodidad y debate.
—¿Por qué se te ocurrió empezar a hacer contenido en redes? Porque vos venís del lado de la academia, del consultorio. ¿Cómo fue ese paso?
—Sí, pensá que hago contenido desde 2017, fui de las primeras. Empecé porque mi hermana mayor, que vivía en ese momento en San Pablo, me dijo: ‘Acá en Brasil hay muchos perfiles profesionales en Instagram’. Y pensé que podía ser una manera de hablar, y creo que también buscaba que me lleguen pacientes. Lo que pasó después fue que en el consultorio todos los pacientes me preguntaban lo mismo y era información que necesitaban entonces, pensé: ‘Esta información tiene que llegar a más gente y que no tengan que pagar una consulta’. Ahí empecé a subir el contenido que compartía en el consultorio para que le llegue a la gente. Y eso empezó a crecer, y bueno, acá estamos.
—Después de dar el paso de estar en las redes decidiste hacer teatro
—No fue nada planificado. Jamás dije: ‘Quiero escribir un libro, quiero ser influencer, quiero ser comunicadora, quiero hacer teatro’. El libro me llegó porque me escribieron de Planeta y Beer & Sex arrancó porque un chico en redes me propuso juntarnos a tomar una cerveza y hablar de sexo y lo tomé, la gente me dijo ‘si’, y armé un Beer & Sex para cuarenta personas en un bar, después vino la pandemia, los bares cerraban, y dije: ‘Bueno, teatro’. Arranqué teatro sin saber nada de actuación, nunca había pisado un escenario.
—¿Y cómo fue ese primer escenario?
—Aprendí a hacerlo con la práctica. Siempre digo que la motivación tiene que ser más grande que el miedo, me motiva más lo que hago que el miedo que me da, porque me da miedo todo, pero lo hago igual. En 2019 hice una charla TED en Rosario para diez mil personas. Ahí me puse una coach, que sigo teniendo, y práctica. Hacerlo.
—Te desenvolves con mucha naturalidad en el escenario, el público te hace preguntas, reaccionás, devolvés, hacés chistes
—Amo, pero es algo natural. No tengo formación, no soy standupera ni hago improvisación. Es como el atleta que compite y, en ese momento, la cabeza responde bajo estrés.
—¿Cómo nace la idea de cambiar el show y pasar a Enciendé tu motor?
—En realidad solo hubo un espectáculo anterior que estuvo cinco años en cartel. Era muy del contenido de mi primer libro. Llegó un momento en que me aburrí, sentí que tenía que comunicar otra cosa, evolucionar en el contenido. Así se cerró una etapa y este nuevo show está mucho más cerca de mi último libro. Quería algo más profundo, con distintos momentos, que no sea cien por ciento humor, aunque sigue siendo bastante, pero que me desarrolle más y tenga más recursos.

—Es una ESI con humor. Tocás temas tabú que no todos se animan.
—Sí, me gusta. Una chica me dijo: ‘Educa, entretiene y hotea’. Me parece una buena definición: todo lo que quiero.
—¿Qué tanto depende el show del público?
—No sé qué porcentaje, pero le doy lugar al público. Hay un segmento pensado para la interacción. Eso lo tomé de los standuperos, especialmente de Lucho Mellera. Sirve para subirlo a redes, porque si subo contenido de guion me lo quemo. La parte interactiva es diferente siempre, y la uso para mostrarlo. Si tengo poco tiempo, abro menos preguntas. Eso lo voy midiendo.
—¿Cómo fue el armado del guion?
—Lo escribí el año pasado. Siempre pienso en el mensaje central, acá era entender lo propio y lo diferente, la aceptación. Quería meter el modelo de frenos y aceleradores, que uso mucho en la clínica, y algo de estimulación porque es lo que la gente quiere. Escribo los borradores, y de cada charla tomó lo que funciona, lo que hace reír, y lo incorporo. Luego me siento y lo escribo. El proceso creativo es muy lindo, te vienen ideas todo el tiempo: en el auto, al dormir. Por ejemplo, la meditación de Messi se me ocurrió yendo a dormir. Tengo un equipo. Ensayo, ensayo, meme, meme, ¿qué ponemos acá? La pantalla ya es espontánea también. Hubo ensayo previo y después es arriba del escenario. A veces no sé qué viene, a veces sí, pero soy muy de lo espontáneo.
—¿Por qué no subís al público a contar sus problemas como hacían otros shows?
—Nunca lo hice. Eso lo hacía (Alessandra) Rampolla con Jey Mamón. Fui a verla y me dio mucha incomodidad, porque la gente contaba sus problemas y lo usaban para hacer chistes. Yo no voy a hacer eso. Sí, a veces alguien cuenta espontáneamente, pero ahora solo subo a alguien para el segmento de “garganta profunda”, quien quiere. Siempre aclaro que nadie va a subir a contar sus problemas porque como espectadora me muero de vergüenza.

—¿Diferenciás la licenciada de redes de la de consultorio?
—No. Me pasa que la gente me consulta en cualquier lado. El fin de semana me fui a un spa y respondí tres consultas. Cómo psicóloga la gente te suele tirar algo, imaginate como sexóloga, donde voy, alquiló un departamento y la dueña me hace una pregunta, voy a un curso de cocina y la chica me dice nada, voy a pádel y me dicen algo.
—¿No te molesta?
—No, no tengo problema con eso
—El otro día estuviste en Infobae en Vivo y hablaste del sexo virtual y de la “falta” de sexo en las nuevas generaciones ¿Por qué creés que tienen menos sexo o eligen no tenerlo?
—Algunas eligen, porque hoy podemos elegir, creo que hay muchas variables, nos faltan datos, eso también está bueno decirlo, si alguien quiere financiar una investigación yo estoy disponible. Esto lo está diciendo todo el mundo, pero nadie tiene los datos, lo escuchamos, lo sabemos, pero no está la investigación. Pero pasan muchas cosas al mismo tiempo: postpandemia, problemas de salud mental, problemas económicos. Tenes las parejas de treinta, cuarenta que no tienen sexo porque no dan más, llegan a casa agotados. Después tenés a la gente sola que no tiene sexo porque no se vinculan, porque no llega a una cita porque están agotados, porque los vínculos son cada vez más difíciles, interactuar por una red. Hoy vas a un boliche y nadie te encara, pero después lo hace por Instagram, eso agota. Después están los chicos que demoran el ingreso sexual porque se vinculan menos, porque los adolescentes pasan más tiempo adentro de casa. Los chicos tienen problemas de salud mental que deberían ser tema de agenda: suicidios, trastornos de alimentación, ansiedad, pornografía. Tenes una cita, sale mal y estás en Twitter siendo viral, hay algo muy tremendo que es el miedo a la burla, bullying virtual. Son muchas variables.
—¿Crees que hay menos tabú hoy a la hora de hablar de sexo?
—Sí, creo que sí. Hay menos tabú, hay más información. No podría haber hecho un espectáculo tanto tiempo si no hubiese cambiado el paradigma.
—¿Hay más espacio para que las mujeres hablen del placer, que antes era más tema masculino?
—Sí, cambió mucho. Cambió también porque los medios de comunicación cambiaron, porque uno lo puede escuchar y creo que sacarse el tabú también es ver cómo otras personas lo comunican, creo que eso ayuda a decir: ‘Ah, mirá, lo dijo y lo puedo decir’. Veo que se está hablando, voy a un programa y los conductores me preguntan, me cuentan, abre un espacio de aprendizaje de cómo comunicar.

—Te quedan dos fechas en Paseo La Plaza, ¿cómo te sentís con eso?
—Vamos a estar hasta el 1 de mayo, ya está casi todo vendido. Hicimos diecisiete funciones, tuvimos como diez mil espectadores en la primera temporada. Estamos recontentos, realmente lo pienso y me pongo a llorar porque no lo puedo creer. La gente sale contenta, recibo muy buen feedback. Decidimos cerrar la primera temporada con una gira: Córdoba, Montevideo, San José, Rosario, Chile, y fechas en San Isidro, Morón, Mendoza. Después volvemos la segunda mitad del año en cartel fijo.
—¿Cómo te preparás para la gira?
—Me encanta. Siempre viajé. Con el show anterior recorrí todo el país, desde Esquel hasta Salta, de Corrientes a Comodoro, en tres meses, en auto. Es hermoso, la gente es súper agradecida, llegar a lugares chicos es genial.
—¿Tenes alguna anécdota en pueblos chicos que el tema que tocas en los show?
—Obvio. En Misiones me levantaron una función porque el auditorio era del obispado. Después me pasó que era un silencio total la sala, cómo que la gente se asustó, no volaba una mosca, pero la gente escucha, solo que no puede manifestarlo, así que hay que remarla, sí. Si no hay feedback, es complicado, pero hay que seguir.
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CHIMENTOS
Marky Ramone, un sobreviviente del punk: “La música que hoy suena en la radio es una porquería”

Ponerle una guitarra punk a uno de los himnos del folk norteamericano no es una decisión menor. Marky Ramone, el baterista que sostuvo el rimo de Los Ramones durante casi dos décadas, acaba de hacerlo a los 73 años: con su banda Marky Ramone’s Blitzkrieg lanzó una versión punk de “Blowin’ in the Wind”, el clásico de Bob Dylan de 1962, junto a una reversión de “Time Won’t Let Me”, el hit de The Outsiders escrito por Tom King y Chet Kelley en 1965. Ambos temas fueron grabados en febrero de 2026 en los estudios Romaphonic de Buenos Aires, y ya circulan en plataformas digitales.
La respuesta a por qué Dylan y por qué ahora la da el propio Marky, desde su casa de Nueva York vía Zoom en una charla exclusiva con Teleshow, y sin rodeos: “Seguimos en guerra. Sigue habiendo hambre. Sigue habiendo gente sin hogar. Hay tantas cosas que no cambiaron”. Una canción escrita hace más de 60 años, dice, sigue describiendo el presente con una precisión incómoda. El punk, para él, no es un género sino un canal: el mismo que usaron Los Ramones para hablar de lo que nadie quería escuchar.
Marky integró Los Ramones desde 1978 hasta la disolución de la banda en 1996, el mismo año en que se despidieron en el estadio Monumental de River Plate ante 50.000 personas, en lo que fue una de las noches más recordadas del rock en la Argentina. Entre 1987 y ese adiós, la banda de Queens tocó 26 veces en el país y encontró aquí lo que no había logrado en ningún otro lugar del planeta: multitudes que los recibían con una devoción cercana a la beatlemanía. Johnny Ramone llegó a decir que el público argentino era el mejor del mundo. Esa influencia dejó huella directa en el rock local: bandas como Attaque 77, 2 Minutos, Cadena Perpetua y Massacre reconocen a los Ramones como una referencia fundacional.
La banda que acompaña desde hace años a Marky —Mark Bell según su documento— tiene sello argentino y vasco: Marcelo Gallo en guitarra y Martín Sauan en bajo, ambos de Argentina, más Iñaki “Pela” Urbizu en voz, oriundo del País Vasco. “Para mí y para muchos de mis fans que lo vieron en vivo, es uno de los mejores frontmen nuevos que hay”, dice sobre Pela. Y ese combo vuelve pronto: Marky Ramone’s Blitzkrieg planea regresar a la Argentina en mayo de 2027, luego de haber girado por el interior de nuestro país a principios de este año y tocar en el Cosquín Rock.
— ¿Elegiste versionar “Blowin’ in the Wind” y “Time Won’t Let Me” porque hay alguna historia particular tuya con esas canciones? ¿Y por qué decidiste grabarlas ahora?
— Con todo lo que está pasando en el mundo, siento que “Blowin’ in the Wind” es un mensaje sutil de lo que está ocurriendo. Las cosas nunca cambian. Esa canción fue escrita hace unos 62 años. Mirás para atrás y lo comparás con el presente: seguimos en guerra, sigue habiendo hambre, gente sin hogar, gente desempleada. Sentí que la letra realmente significaba algo. La otra canción me gustó por los cambios de acordes. Era casi una canción punk cuando salió, pero nosotros la hicimos más punk todavía. Siempre me gustaron los one-hit wonders, y eso era exactamente lo que era, así que disfruté mucho grabarla. Además, las dos están funcionando muy bien en Estados Unidos en las plataformas de descarga. Todavía no hay CD ni vinilo, pero la gente descarga. Ese es el futuro, y hay que aceptarlo.
— Es una movida arriesgada meter a “Blowin’ in the Wind”, una canción folk, en territorio punk. ¿Tuviste alguna devolución de Bob Dylan?
— No sé si la escuchó. No estoy seguro de si le gusta el punk rock. Pero el hecho de que sea una canción folk no significa que no pueda ser una canción punk. Es un mensaje, y muchas canciones punk tienen mensajes. Escuchá “Do You Remember Rock ‘N’ Roll Radio”, que hice con Los Ramones: es un mensaje sobre el rock and roll, sobre qué va a pasar, adónde va a ir. Pensé que era el momento justo para sacar esa canción porque mucha gente necesita escucharla. Y mirá, Bob Dylan admitió que le gustó más la versión de Jimi Hendrix de “All Along the Watchtower” que la suya propia. Así que quién sabe.
— ¿Eras fan de Dylan en tu adolescencia?
— Nunca lo vi en vivo. No era fan de Bob, pero me gustó su etapa rockera. Me gustaba “Like a Rolling Stone”, “I Want You”, canciones donde había guitarra y órgano, cuando se pasó al rock eléctrico. Pero sentí que hacer “Blowin’ in the Wind” al estilo Ramones era la canción perfecta por la forma en que fluía y el fraseo.
— Podrías haber grabado estas canciones en cualquier estudio del mundo, o en tu ciudad, en Nueva York, pero las grabaste en el estudio Romaphonic, de Buenos Aires. ¿Por qué?
— Quería ir a Electric Ladyland, pero no estaba allá. Estaba en Sudamérica en ese momento. Me sugirieron que fuera a ver el estudio, y me gustó la consola. Llevé mis platillos y mi redoblante, y usé elo resto de la batería de ellos. Los otros chicos trajeron sus amplificadores y guitarras, y funcionó. El ingeniero fue muy paciente. Disfruté mucho grabar ahí.
— ¿Por qué elegiste, desde hace años, a dos músicos argentinos y a uno vasco para armar tu banda?
— Son geniales. ¿Qué puedo decir? Dos tipos de Argentina, Martín y Marcelo. Y un tipo del País Vasco, Pela, que para mí y para muchos de mis fans es uno de los mejores frontmen nuevos que hay. Escuchá “Time Won’t Let Me”. Escuchá “New York, New York” que grabé. Escuchá “It’s Not In You”. El tipo es realmente bueno. Y las chicas lo adoran. A mí no me adoran, lo adoran a él.
— La primera vez que viniste a la Argentina con Los Ramones fue una revolución. ¿Sabías, antes de llegar, que acá había una historia de rock and roll?
— Sé que ustedes están muy metidos en el rock. Muchas veces pedí que me mandaran CDs de bandas. Y nunca los recibí (ríe). Sé que muchos están en el heavy metal y el punk y que muchos citan a los Ramones como influencia. Y estoy agradecido por ello. Pero me gustaría escuchar más.
— ¿Seguís alguna banda argentina? Este año en el Cosquín Rock, donde tocaste, habrás tenido oportunidad de escuchar a varias.
— Me gustan algunas, pero me resulta muy difícil pronunciar los nombres. Ese es el problema: no hablo el idioma. Me gustaría, pero no puedo. Hubo algunas que abrieron mis shows y me gustaron. Ellos saben quiénes son. También me gusta la música tradicional de cada país, esas cosas.
— Cuando venís a la Argentina, ¿vas a ver tango?
— Me encanta el tango. Me gustó lo que escuché en un club, con mi promotor. Es increíble. Ese baile, lo que hacen, y la forma física que tienen para poder hacerlo… Es todo ritmo.
— ¿Qué te pasa cuando escuchás la música que suena en la radio hoy?
— Es una porquería. Vos lo sabés, y yo lo sé. ¿Hay algo ahí afuera que sea tan influyente o tan directo como The Beatles, The Stones, The Who, The Ramones, The Clash, los Pistols, Nirvana? Creo que muchas bandas tienen miedo de hablar realmente de lo que está pasando. Me refiero a las bandas más nuevas, no a tipos como Bruce Springsteen. Me gustaría ver más comunicación sobre lo que está pasando en nuestro mundo.
— ¿Qué más no te gusta de la escena actual?
— No me gustan las bandas que usan auto-tune. No me gusta cuando tienen que depender de pistas. No me gusta ver una banda con demasiadas luces, porque muchas de las que existen ahora reemplazaron a todos sus integrantes originales, queda un solo tipo y la sigue llamando con el mismo nombre. Las luces están ahí para disimular eso. No me gustan las bandas que intentan engañar al público. Y noto que pasa mucho en las bandas de heavy metal, porque muchos de sus cantantes ya no pueden llegar a las notas altas. No voy a mencionar nombres, pero creo que la gente sabe de quiénes hablo. ¿Por qué no retirarse con la cabeza en alto y estar feliz de haber estado ahí todos esos años presentando la música como debe ser?

— Hoy hasta la inteligencia artificial puede hacer una canción. ¿Creés que ese es el futuro de la música?
— Creo que es una opción. Si una banda quiere que la IA le escriba una canción, es su elección. Si quieren seguir siendo originales y hacer lo suyo, lo que les va a desarrollar el cerebro para poder seguir escribiendo sus propias canciones y tocándolas en vivo, esa es otra opción. Pero para mí, lo más importante que puede hacer una banda es salir de gira. El público quiere verte tocar en vivo sin trucos. Sin computadora, sin el tipo del teclado acomodando las voces con auto-tune. Y a la batería no se le puede hacer trampa.
— ¿Planeás seguir tocando?
— Mientras el cuerpo aguante. Últimamente estuve escuchando mis dos álbumes de Dust (Nota: su primera banda, antes de integrarse a Los Ramones). Mucha gente me dice “volvé a formar Dust, volvé a formar Dust”. Fuimos una de las primeras bandas de heavy metal en Estados Unidos. Ahora Richie Wise, el guitarrista, ya no toca. Kenny Aaronson, el bajista, toca otro tipo de música. ¿Conseguiría dos tipos nuevos para tocar conmigo y hacer los álbumes? ¿Lo llamaría Dust? Tendría que hacerlo, porque así se recuerda a la banda. Pero entonces tenés dos miembros nuevos que no estuvieron en el principio y no grabaron los álbumes. ¿Cómo lo llamás? ¿El regreso de Dust? ¿Baby Dust? ¿New Beginnings?
— Se habla mucho sobre las tensiones internas de Los Ramones. ¿Fue tan grave como todos dicen, o la historia creció con los años?
— La historia creció con los años. Éramos hermanos, éramos familia, éramos compañeros de banda, éramos amigos. Los amigos y los hermanos pelean, pero se reconcilian. Nunca llevamos eso al escenario. Liberábamos las tensiones a través de los instrumentos. La forma en que nos movíamos, la forma en que tocábamos, lo canalizábamos hacia eso. Y por eso funcionó. Fuera del escenario, yo pasaba más tiempo con Dee Dee. Era mi mejor amigo. Johnny hacía su vida y Joey hacía la suya. Pero, como con cualquier cosa, el tiempo exagera las cosas. Lo mismo que con Phil Spector y todo eso de que nos apuntaba con armas, lo cual no hizo.
— ¿Es un mito que Phil Spector les apuntaba con un arma a los músicos para que hicieran lo que él quería?
— Sí sacó un arma cerca de John Lennon y Leonard Cohen, pero no nos apuntó a nosotros. Las tenía encima, pero las guardó. Yo estaba en el estudio todos los días. Lo vi. De hecho, Phil y yo éramos probablemente de los primeros en llegar, porque teníamos que conseguir el sonido de la batería. Afinar los tambores, usar las diferentes percusiones y todo eso. Más tarde llegaban Johnny, Dee Dee, y después Joey trabajaba con Phil una vez que terminaba la grabación de las guitarras y la batería. Pero sí tocamos juntos en el estudio. Yo tenía que llegar temprano para asegurarme de que los parches seguían afinados desde el día anterior, que no hubiera chirridos ni vibraciones. Entonces él llegaba al estudio, se sacaba las armas y las colgaba en el perchero.
— ¿A quién extrañás más de Los Ramones?
— A toda la banda. A todos ellos. Cuando la muerte te golpea a cuatro personas a la vez, incluyendo a Tommy, no podés elegir a quién extrañás más. Todos tenían algo que era irremplazable. Todos tenían su propia personalidad. Todos hicieron lo que tenían que hacer, y uno se queda con los buenos momentos.
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Los cuatro signos del horóscopo chino que tendrán la energía a su favor para cumplir sus sueños en julio, según Ludovica Squirru

Julio se presenta como un mes para construir sobre bases firmes dentro del horóscopo chino. De acuerdo con las claves compartidas por Ludovica Squirru, las próximas semanas favorecerán los compromisos importantes, la firma de acuerdos, el inicio de tratamientos y todas aquellas decisiones que requieran planificación y constancia. Será un período para avanzar con seguridad, sin dejarse llevar por la ansiedad.
Al mismo tiempo, Ludovica recomienda no apresurar algunos cambios de vida. Si bien habrá impulso para iniciar nuevos proyectos, el mes invita a pensar dos veces antes de mudarse o casarse. La energía estará enfocada en consolidar lo ya construido y dar pasos que puedan sostenerse en el tiempo.
Tigre
Será uno de los grandes protagonistas de julio. Tendrá la determinación necesaria para asumir nuevos desafíos y avanzar con proyectos que venía postergando. Si actúa con paciencia y estrategia, podrá convertir una idea en algo duradero.
Caballo
La afinidad energética potenciará su capacidad de liderazgo y decisión. Será un excelente momento para cerrar acuerdos, iniciar emprendimientos o asumir compromisos personales que le aporten estabilidad de cara a los próximos meses.
Perro
Julio le ofrecerá el escenario ideal para ordenar su vida y fortalecer sus vínculos más importantes. La energía favorecerá las conversaciones sinceras, las decisiones maduras y todo aquello que implique construir confianza a largo plazo.
Conejo
Después de un período de dudas, el Conejo encontrará mayor claridad para definir prioridades. Será un mes favorable para comenzar tratamientos, resolver cuestiones pendientes y avanzar con objetivos personales que requieran constancia. La clave estará en evitar las decisiones impulsivas y apostar por procesos sólidos.
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Juan Manuel Artaza: “Le dije a papá que iba a poner el título de Licenciado en Relaciones Públicas en el baño de su casa”

En el presente, Juan Manuel Artaza, actor, director y guionista, transita una etapa de determinación y autonomía creativa. “Estoy eligiendo más los proyectos que quiero hacer. Hoy estoy con un poco en ese plan de decir: ‘Voy a hacer mis propios proyectos, voy a hacer mis propias cosas’. Y es un sentimiento muy lindo, debo decir”, confesó en una charla con Teleshow, dejando entrever la calma y la convicción que lo acompañan en este momento.
Heredero de una voz y una sensibilidad artística que remiten inevitablemente a la figura de su padre, Nito Artaza, reconoce esa huella con naturalidad y orgullo. La búsqueda constante de esa magia que solo el arte puede brindar se ha convertido en el eje de su camino, guiado por el deseo de crear y de apropiarse de cada paso que da dentro del universo escénico.
—¿Cuál es tu formación, o sos autodidacta ?
—En principio soy licenciado en Relaciones Públicas de la UADE, me recibí. Le dije a papá que iba a poner el título en el baño de su casa y está ahí, porque después no lo toqué nunca más. Cuando estaba terminando la carrera, empecé a hacer teatro con el estudio de entrenamiento actoral de Julio Chávez. Ahí estuve por cinco años. Después también estuve con otros grandes maestros como Javier Daulte, como Alda Garrote y otros tantos. Ahora también estoy haciendo mucho guion con Mónica Salerno.
—¿Por qué colgaste el título en el baño? ¿Sentís que lo tuyo siempre fue el arte?
—Sí, también el máster en humor lo tengo hecho, pero no solo por papá, porque quizás mi humor no se parece tanto al de mi viejo. El máster de humor lo tengo hecho también de haber compartido teatros y haber ido a ver en la calle Corrientes a tantos artistas, a tantos, pero muchísimos, miles de humoristas he visto en mi vida. Es como que a lo largo lo vas pensando y decís: “Ah, claro, de acá saco esto”, no solamente de papá. O de Les luthiers , por ejemplo, que los adoro, para mí ellos son lo más grande que tuvimos en cuanto al humor.
—¿Qué otros referentes tenés?
—Quizás de repente había una época que estaba papá con Miguel Ángel Cherutti en el teatro Atlas, en Mar del Plata, y arriba se turnaban, iban tres veces por semana o a veces dos, estaba Capusotto y Alberti. Otro día estaba Yayo y otro día estaba Hugo Varela. Veías y tenían tres humores totalmente diferentes y uno igual de genial que el otro, pero en distintas formas. Eso yo lo veía todos los días. Más allá también de mi viejo y de tantos otros que laburaron con él, porque yo llegué a ver a Mario Sánchez, o lo veía a Antonio Gasalla también en el teatro con papá.

—¿Tu camino va por el humor o te interesa otro tipo de actuación?
—A mí me gusta todo tipo de actuación. Igualmente creo que el humor está en todo. Es imposible hacer teatro o cine sin humor. Para mí es totalmente imposible.
—¿No harías una obra de drama o un clásico?
—He hecho mucho drama también, que al fin y al cabo siempre tiene un poquito de humor, parece, de lo que me gusta decir a mí.
—¿Te inclinás por un humor más irónico o más fino?
—Sí, sí. Yo tenía un maestro que decía: “El humor está en la vida y en las cosas que hacemos”. En todo vas a encontrar siempre, hasta en la escena más triste, algo de humor. Algo la gente va a encontrar empatía y se va a reír.

—¿No volviste a trabajar con tu padre?
—No. No volví a trabajar, pero está la idea y ya estoy trabajando un poco en eso. Quiero escribir una obra sobre su vida, con él en el escenario. Es una especie de biodrama, sobre su vida.
—¿Él haría de sí mismo?
—No, no. Básicamente, yo voy a contar cosas sobre él y después él también las va a contar. Es un poco extraño, no sé si llamarlo biodrama, un tipo de teatro que se hace mucho últimamente. Tengo la idea de hacerlo sobre él, porque tiene una historia de vida y una historia artística muy vasta y muy interesante y emocionante.

—¿Vas a contar también su vida personal o solo la artística?
—¿Sabés que no tanto? Eso es lo que me parece más interesante. Cuando uno habla de Nito Artaza, es una de las primeras cosas que por ahí viene a la cabeza. Y no es de maña, no es que no quiera hablar de eso. Es que realmente, si tengo que agarrar todas las historias que tengo para contar, tengo como para hacer tres obras. Y la verdad que tengo mucho de eso para dejar afuera, todo lo que es su vida personal y amorosa, que además ya se ha hablado por demás. Lo que tengo para contar son cosas de su vida en Bella Vista, Corrientes, de cómo empezó a ser artista, cómo ya era un artista de niño, su relación con su madre, mi relación como hijo. El verlo yo siendo un niño que vivía en la Patagonia, ir a verlo en un teatro lleno y cómo era para mí ver a mi papá haciendo las cosas que hacía arriba de un escenario, que hoy las pienso y eran muy infantiles. Que mi papá se divierta arriba de un escenario, esa mirada es la que tengo ganas de indagar y que la gente conozca. Porque mucha gente relaciona a papá con todo eso, pero tengo ganas de que la gente conozca a otro Nito Artaza, a Eugenio.

—¿Cuándo te gustaría estrenar ese biodrama?
—Eso, si puedo empezar a… El problema es que mi padre es mi padre, todos lo conocemos, o por lo menos la gente del medio sabe que es medio desbolado. Sentar a mi papá dos segundos para ensayar algo es muy difícil. Temo mucho por mi vínculo padre-hijo… arriesgo mucho. Y no por él, porque él no se va a enojar. Yo me puedo llegar a enojar como hijo: “Papá, dame bola”. Pero sabiendo que va a ser parte del proceso y ahora que ya terminé el corto, esta segunda mitad de año quiero ponerme las pilas para escribirlo. Si llegamos al verano, genial. Si no, no me voy a apurar, tengo claro eso. Si veo que está como para el verano, capaz hacerlo en el verano, si él está en Mar del Plata. Sería para hacer tipo una vez por semana. Y quiero que esté también mi hermano Leandro, que es músico. No es actor, pero también tiene mucho humor. Y que Sabrina vive en Francia. Supongo que cuando venga de visita la sumaremos, haremos una función con ella. Ojalá, sería hermoso, pero ella tiene su vida allá.
—¿Cómo es la experiencia de haber trabajado con tu papá en teatro?
—Creo que es buena. La vez que trabajamos juntos fue en La jaula. Éramos muy diferentes. Era mi primera vez en un teatro muy grande, pero él es más del gag, del teatro de revista, del sketch. No toleraba que pase un segundo sin risa la gente. Y uno que viene del teatro independiente, donde la gente quiere ver una historia, algo que sucede, era como: “Papá, ahora tenemos que decir estos textos para que haya un peso dramático, para que suceda algo”. Y él quería meter chistes en todo.
—¿Eso generaba discusiones o diferencias?
—Sí, un poco Raúl Lavié también era así. Era maravilloso porque era un gag, tras otro. Pero a veces uno se descolocaba ahí, pero yo también igual tengo un poco de eso. A mí me gusta mucho el humor. Ahí llegábamos a discutir a veces un poquito con papá en ese sentido, o quería que todo sea más rápido.
—Te gustó la experiencia…
—La disfruté muchísimo. Un día, una de las últimas semanas de La Jaula de las Locas, recuerdo haber estado detrás de escena a punto de salir con papá. Salíamos juntos a escena y recuerdo haber hecho el ejercicio de decir: “Guau, estoy acá, en este escenario con mi papá”. Creo que llevábamos algo de doscientas funciones, esa era la función número doscientos. Dije: “Hice doscientas funciones con mi papá. Que pase lo que pase, hice doscientas funciones con mi papá y me lo voy a acordar toda la vida”. Me acuerdo haber hecho ese ejercicio y que todavía lo siga recordando.

—¿Tu papá sabe de este proyecto sobre su vida? ¿Él te buscó o vos le propusiste?
—Yo le propuse. Igual, ahora que vio el corto y le gustó tanto, y que también vio algunas otras cosas que hice, ahora me está empezando a buscar él a mí y me dice: “Juan, quiero escribir esto, quiero hacer esto, quiero hacer lo otro. ¿Qué te parece? ¿Por qué no me lo hacés?” Es como: “Bueno, pará”. Y no lo voy a apurar. Si veo que está como para el verano, le voy a proponer hacerlo en el verano, si él está en Mar del Plata. Hacerlo una vez por semana. Y quiero que esté también mi hermano Leandro, que es músico, y si Sabrina viene de Francia, hacer una función con ella.
—¿En dónde trabajás como guía de turismo?
—Acá en la ciudad de Buenos Aires. Trabajo de manera particular y también para una empresa. Hago tours privados y también walking tours, esos que al final la gente elige el precio, o también ahora hay unos con un precio fijo. Es lo que me permite persistir con mi carrera actoral, me permite financiar mi vida.
—¿Sentís que el trabajo de guía tiene algo de actuación?
—Es un trabajo muy performático. Lo hago todo en inglés para gente de otros países. De hecho, el corto está todo en inglés y en francés, solamente hay un poquito de español al final. Hablo francés un poco, mi madre es francesa.

—¿Viviste fuera de Buenos Aires en algún momento?
—Había vivido un tiempo afuera y todavía hay gente que cree que vivo en Barcelona, pero la verdad es que empecé como guía de turismo en España, cuando me fui a vivir allá. Estuve un tiempo ahí y empecé como guía, y volví. En Buenos Aires, también se dio como la forma que tengo de persistir con mi carrera. El actor hoy por hoy, vivir solo de actuar es difícil. Es hermoso ser actor en Buenos Aires, pero hay que tener otros quioscos para mantenerse. Ojalá el día de mañana pueda vivir de la actuación más tranquilo. Pero hoy es muy valioso tener algo que financie todo el resto y no estar detrás de la plata con la actuación. Hoy estoy en ese lugar y me pone muy feliz porque también estoy eligiendo más los proyectos que quiero hacer.

—¿De qué trata tu nuevo cortometraje?
—Es un corto que escribí, dirigí, actué, financié y produje. Estuve en todos los roles. Hay un equipo enorme detrás, pero es una producción en equipo y un corto que me puse al hombro. Es la primera vez que hago todo eso junto. No creo que vuelva a suceder. (se ríe). O actúo o dirijo, pero las dos cosas al mismo tiempo es difícil poder estar concentrado en todo. Estoy supercontento porque logré realizar el trabajo que quería.
—¿Qué género tiene?
—Es un falso documental, algo así como The Office o Modern Family, que es como si se estuviese grabando una situación de afuera. Es humor lo que escribí, siguiendo la línea familiar. Está un poco relacionado también a mi trabajo normal, lo que me paga las cuentas, que soy guía de turismo.

—¿De dónde surge la historia?
—Es un francés que viene a Buenos Aires de turista después de la final de la Copa del Mundo que le ganamos a los franceses, y el guía pega buena onda con él, le hace un chiste sobre la Copa en medio del tour y le dice que no le va a hacer más chistes, pero finalmente empieza a hacer muchísimos. Eso tan argentino que tenemos, que es tan irritante como seductor. Mientras van recorriendo la ciudad, se ven imágenes hermosas de Buenos Aires. El guía también va dando datos históricos, hablando de lugares como la Torre de los Ingleses, la Embajada de Francia, la casa de los Ortiz Basualdo, el Obelisco. Es un cóctel de humor, argentinidad y mostrar la ciudad de Buenos Aires. El objetivo lo tenía claro, quería hacer eso.
—¿Ya se presentó?
—En la Alianza Francesa hicimos un screening, se mostró el corto como un work in progress, lo que se tiene hecho hasta el momento. Muchos de los festivales de cine internacionales piden que no sea estrenado, entonces no pude hacerlo. Lo que se hizo fue una proyección privada. Hay algunas historias subidas a Instagram para empujarlo con el tema del Mundial, pero el estreno va a ser si queda en algún festival.
Juan Manuel Artaza
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