ECONOMIA
Cómo los drones ucranianos golpean sector por sector a la economía rusa

Ataques ucranianos a infraestructura crítica rusa
*Incluye almacenes de comercio electrónico. Serie mensual reconstruida a partir de reportes de prensa (BBC Verify, Financial Times/Rochan Consulting, CNN, Reuters, United24). Los puntos intermedios entre datos confirmados son estimaciones basadas en la tendencia reportada.
Petróleo crudo procesado por refinerías rusas en agosto
Millones de barriles por día | Fuente: Energy Aspects (vía Wall Street Journal)
Aumento interanual del precio de la nafta en Rusia
Variación interanual (% respecto del mismo mes del año anterior) | Fuente: Rosstat
Europe,Military Conflicts
ECONOMIA
La nueva era del consumo: crece el pesimismo, se recortan gastos y aparece la “bolucompra”

Durante los últimos dos años, el deterioro de la situación cotidiana convivió con una expectativa: que una mejora de la economía terminara por trasladarse al bolsillo y al bienestar personal. Sin embargo, esa percepción empieza a cambiar. La recuperación de los indicadores macroeconómicos ya no alcanza para sostener las expectativas individuales y esa distancia modifica tanto el humor social como las decisiones que toman los argentinos a la hora de administrar su dinero.
El informe Social Mood del tercer trimestre de 2026, elaborado por la consultora Moiguer, sintetiza el escenario con una frase: “Argentina mejora, yo no”. El trabajo identifica un cambio de etapa en el humor social, en el que el futuro pierde fuerza como organizador del presente y los consumidores concentran su capacidad de decisión en aquello que todavía pueden administrar: dónde, cómo y en qué gastar.
La investigación combina un estudio cuantitativo continuo, focus groups, más de 15 fuentes secundarias y análisis de conversaciones en redes sociales. El relevamiento abarca personas de 16 a 75 años de distintos niveles socioeconómicos y toma información de diferentes puntos del país.

Uno de los datos centrales aparece en las expectativas. Por primera vez en la serie, el porcentaje de personas que cree que el país empeorará durante los próximos 12 meses supera al de quienes consideran que mejorará. Las respuestas negativas llegan al 41%, mientras que las positivas se ubican en 38%. De acuerdo con Moiguer, el optimismo retrocede así a niveles de 2023.
El cambio resulta especialmente marcado entre algunos de los grupos que más sostuvieron las expectativas positivas. Frente al primer trimestre de 2025, la proporción de personas que considera que el país mejorará baja 14 puntos porcentuales en el total de la población. Pero la disminución alcanza 24 puntos entre el segmento ABC1 y 17 puntos entre los jóvenes de 16 a 25 años.

En el caso del ABC1, el estudio vincula el retroceso con la pérdida de poder adquisitivo y un escenario más débil para invertir y emprender, factores que erosionan la confianza que caracterizó a ese segmento. Entre los jóvenes, en tanto, la promesa de progreso que sostenía el optimismo choca con un mercado laboral que el informe describe como cada vez más precario e incierto.
El bolsillo y una brecha que se profundiza
Detrás de ese cambio de expectativas aparece el deterioro de algunas variables directamente relacionadas con la economía de los hogares. Según la elaboración incluida en el informe, el poder adquisitivo de los salarios registra una caída de 11 puntos frente a enero de 2023, mientras que el ingreso disponible de los hogares muestra una disminución de 17 puntos.
Al mismo tiempo, el peso de los servicios y el transporte sobre el salario promedio aumenta 11 puntos respecto de diciembre de 2023. La consultora resume esa combinación con otra definición: “el ingreso se achica y los gastos fijos crecen”.
El informe también marca una diferencia entre la evolución de la actividad económica y la del consumo. Mientras la primera crece, el consumo masivo lleva casi dos años de caída. La serie que incorpora el estudio ubica al índice correspondiente al consumo masivo en 100 en 2021 y en 77 en junio de 2026, mientras que el indicador de actividad pasa de 100 a 116 en ese mismo período.
Es en ese contexto donde, según Moiguer, empieza a instalarse una nueva certeza entre los consumidores: el crecimiento del país no necesariamente se traduce en bienestar individual. Uno de los testimonios recogidos en los focus groups lo expresa a partir de una situación cotidiana: “Yo veo cómo Vaca Muerta no para de crecer, pero el gas y la nafta nos salen cada vez más caros”.

La consecuencia se observa en la manera de administrar el presupuesto. Ante un futuro que deja de funcionar como garantía, el consumidor concentra su capacidad de acción en el presente. Y allí aparece una paradoja: los gastos variables son administrables, mientras que los fijos se vuelven impredecibles.
Una persona entrevistada en el estudio compara las boletas de servicios con un “unboxing”: recién cuando las abre descubre cuánto le toca pagar esa vez.
Recortar y darse gustos al mismo tiempo
Esa incertidumbre no deriva únicamente en una reducción generalizada del gasto. El estudio detecta una administración mucho más selectiva del dinero, en la que los hogares deciden qué recortar y qué consumos preservar.
En concreto, 4 de cada 10 hogares presentan lo que Moiguer denomina un perfil “compensador”. Son familias que recortan gastos esenciales y, al mismo tiempo, se permiten gustos en rubros como ropa, electrónica, salidas y viajes.
La lógica consiste en preservar aquellos consumos que sienten que realmente “valen la pena”. Es justamente dentro de ese comportamiento donde el informe identifica la aparición de la “bolucompra”: pequeñas adquisiciones de bajo costo que satisfacen el deseo de consumir sin comprometer demasiado el presupuesto.
El fenómeno se inserta en un cambio más amplio de las referencias que utiliza el consumidor. Ya no alcanza con determinar si algo es caro o barato en términos absolutos. La pregunta que aparece, según el estudio, es otra: “¿Qué me devuelve este gasto?”
Moiguer identifica tres dimensiones que se transforman en las decisiones de compra: acceso, precio y valor. En el primer caso, los datos muestran la expansión de nuevas alternativas para conseguir productos. El 54% de los encuestados compró algo en un bazar chino en los últimos meses, mientras que las importaciones puerta a puerta crecieron 641% frente a 2024.
Carne, zapatillas y nuevas referencias de precios
El segundo cambio se relaciona con los precios relativos. El informe compara cuántos productos podían adquirirse con un salario promedio en 2022 y cuántos se pueden comprar en 2026, y los resultados varían considerablemente según el bien elegido.
En 2022, un salario promedio equivalía a 156 kilos de carne, mientras que en 2026 permite comprar 95 kilos: una pérdida equivalente a 61 kilos. Con las zapatillas de primera marca sucede exactamente lo contrario. La capacidad de compra pasa de 3,4 pares en 2022 a 10,1 pares en 2026, casi siete unidades más.

Moiguer resume ese cambio de precios relativos bajo el concepto “lo cotidiano se encarece, lo dolarizado se abarata”.
El estudio utiliza otro ejemplo para mostrar cómo se transforma la evaluación de un gasto. Un combo para tres personas en un local de comidas rápidas cuesta $65.000, mientras que una airfryer cuesta $70.000. La diferencia entre ambos desembolsos resulta mínima y obliga al consumidor a evaluar qué recibe a cambio de cada uno.
Esta modificación también explica comportamientos que, a primera vista, pueden parecer contradictorios. Uno de los testimonios recogidos por Moiguer corresponde a una persona de entre 30 y 50 años, del segmento C2/C3, residente en Salta. Cuenta que recorre comercios y compra carne únicamente cuando la encuentra barata. Pero, al mismo tiempo, relata que sus hijas viajaron a Bariloche y les compraron siete outfits diferentes a través de Shein por $100.000, con botas incluidas.
La comparación expone la lógica que atraviesa el informe: la restricción presupuestaria no necesariamente elimina los consumos vinculados con el disfrute, sino que obliga a seleccionar con mayor precisión dónde colocar el dinero disponible.
La competencia también cambia para las marcas
El nuevo comportamiento plantea además modificaciones para las empresas. Según Moiguer, frente a un consumidor que redefine dónde, cómo y en qué gastar, las marcas necesitan cambiar su juego.
Una de las principales implicancias es que ya no compiten solamente contra otras compañías o productos de su misma categoría. Ahora deben “competir por el presupuesto, no solo por la categoría”: cualquier producto o servicio que ofrezca mayor valor por el mismo dinero puede convertirse en una alternativa para el consumidor.
También cambia la definición de valor. De acuerdo con el informe, la funcionalidad y el precio ya no explican por sí solos una elección. En la decisión pesan también el disfrute, la duración y la oportunidad. El desafío para las marcas pasa por identificar qué retorno espera recibir una persona por cada peso que gasta.
A eso se suma la necesidad de demostrar que un producto efectivamente “vale lo que cuesta”. Con la modificación de los precios relativos, el valor percibido deja de darse por sentado y las empresas necesitan ofrecer argumentos funcionales y emocionales que justifiquen las diferencias de precio.
El informe plantea además la necesidad de “dar acceso y permiso al deseo”. Esto supone ofrecer nuevos canales, formatos y alternativas de financiación, pero también construir motivos que habiliten la compra. Entre las expresiones que Moiguer identifica en esa lógica aparecen “me lo merezco” y “es una inversión en mí”.
ECONOMIA
El riesgo país vuelve a subir y llega a su nivel máximo en lo que va del año

Los activos financieros de Argentina cotizaban con debilidad este lunes, con caída de precios para acciones y bnos, leve alza para el dólar y un incremento del del riesgo país, debido a la retracción inversora ante flojos datos de la macroeconomía.
A las 12 horas, los bonos soberanos en dólares -Bonares y Globales- negocian con una caída promedio de 1,8%, mientras que el riesgo país de JP Morgan, que mide el diferencial de tasas de retorno de los bonos del Tesoro de los EEUU con similares emisiones emergentes, sube 32 unidades para Argentina, en los 641 puntos básicos, un máximo desde el 2 de diciembre del año pasado.
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Por su parte, la Bolsa de Buenos Aires cedía el 1,5% en el índice líder S&P Merval, en los 2.850.000 puntos, y arrastraba su sexta baja consecutiva con un acumulado en torno al 7 por ciento.
El Gobierno viene de reportar una fuerte caída en el consumo y un aumento en los niveles de la pobreza, lo que alienta temores de una recesión a un año de cruciales elecciones presidenciales.
El Tesoro desarrolla durante esta jornada una licitación de deuda de corto plazo en la que enfrenta vencimientos por alrededor de 8,1 billones de pesos (equivalentes a unos USD 5.300 millones). El menú ofertado consiste en una letra ‘Lecap’ corta (S13N6), una ‘Lecer’ (X29E7), dos ‘Bontam’ (TMF27 y TML27) y cuatro ‘dollar linked’ (D30O6, D30N6, D31M7 y TZV27).
Como sucedió en las dos licitaciones de agosto, el Tesoro no pone a disposición papeles con vencimiento en el próximo mandato presidencial, desde diciembre del 2027 en adelante.
En el exterior, los precios del petróleo crudo operan con alzas por encima del 3% y el barril de Brent del Mar del Norte, a USD 107,70, mientras que los principales indicadores de Wall Street ceden hasta 1 por ciento. Entre los ADR y acciones de compañías argentinas que son negociados en dólares en Nueva York se imponen las bajas, encabezadas por Central Puerto con un 6% y Bioceres, que pierde 4,3 por ciento.

Cohen Aliados Financieros describió el difícil presente para los activos locales, “con el frente externo y el interno jugando en contra al mismo tiempo. Las tasas largas de EEUU se mantuvieron en máximos, pero el castigo sobre la deuda argentina fue mucho más allá del contexto global: los bonoshard dollar se desplomaron, el riesgo país superó los 600 puntos básicos y el Merval profundizó la caída del mes”.
“Los datos de la semana no ayudaron. La actividad cayó con fuerza en julio y deja a la economía al borde de una recesión técnica, mientras la pobreza repuntó en el primer semestre, sumando un factor de riesgo político a un año de las elecciones. La única nota positiva la dieron los salarios privados, que volvieron a ganarle a la inflación”, agregaron desde Cohen.
Ammiel Pardo, Senior Economist de Aldazabal y Compañía, aportó que “el Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) de la Universidad Torcuato Di Tella retrocedió 5,9% mensual en septiembre, ubicándose en niveles similares a los observados en julio, que habían representado el valor más bajo desde el inicio de la gestión de Javier Milei. La caída del indicador sorprendió, especialmente considerando que, en el mismo período, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) había mostrado una mejora de 2,4% mensual”.
“Con este resultado, el ICG se ubicó en 38,7 puntos (base 100), lo que implica una baja de 0,4% respecto de septiembre del año pasado. A pesar del retroceso, el nivel actual del ICG supera la marca alcanzada a la misma altura de los últimos cuatro mandatos presidenciales, agregó Ammiel Pardo.
Corporate Events,North America
ECONOMIA
El “viento de cola” para Argentina sigue soplando con los precios del petróleo y la soja en alza


Mientras que la soja anota precios máximos desde diciembre de 2023, el petróleo avanzó a sus niveles más altos desde julio de 2022
- Conflictos geopolíticos: Las guerras y tensiones en Medio Oriente generan temores a una carencia de petróleo en el mundo, los que impulsa los precios de los contratos futuros.
- Oferta y demanda: Si los países que producen petróleo limitan su venta o hay problemas de transporte, el precio sube.
- Especulación: Los mercados de futuros compran más petróleo al anticipar que va a costar más caro.
- Relación con el petróleo: La soja se usa para producir biocombustibles. Si el crudo se encarece, la soja también sube porque se vuelve más atractiva como fuente de energía alternativa.
- Clima y cultivos: En Estados Unidos hubo peores condiciones del clima que dañaron parte de la cosecha y bajaron la cantidad disponible. En este sentido, la cosecha norteamericana de maíz y soja se concentra en el mes de noviembre y motivo una suba extra de la cotización de estos cultivos en las últimas semanas.
- Demanda de China: China compra grandes cantidades de granos, lo que empuja los precios hacia arriba en el Mercado de Chicago, la referencia internacional.
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