POLITICA
Demasiado ruido y muchas señales preocupantes

Era de prever. Aunque no tanto, tan rápido ni con tanta profundidad y alcance. El proyecto de presupuesto 2027 no solo iba a mostrar algunas de las cartas con las que Javier Milei se aprestaba a jugar en el año electoral. También iba a ser un duro examen y una muy probable fuente de conflicto.
Mucho más cuando el cálculo de gastos y recursos tenía que hacer juego con el muy amplio y ambicioso proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional.
La manta corta de los recursos estatales, estrechada aún más por una actividad economía planchada o ya en retroceso, como mostró la evolución negativa del PBI en el segundo trimestre de 2026, fue tironeada, adicionalmente, por la búsqueda de recuperación de iniciativa, poder e imagen de Javier Milei y su gestión, a través del flamante embanderamiento con la causa de Malvinas, la cual demanda fondos, además de votos.
Se trata de una combinación destinada a abrir nuevos frentes de tensión en un momento complicado para el Gobierno por la evolución de los indicadores económico-financieros.
Aunque el ruido excede ampliamente esa cuestión contante y sonante y llega a asuntos de extrema gravedad y sensibilidad, como la posible afectación de derechos fundamentales que podría derivarse de la ley de defensa de la soberanía nacional, que impulsa y ayer dio a publicidad el Gobierno.
En lo inmediato y más concreto, en la disputa por la distribución de fondos asomaron en primer lugar los cuestionamientos internos y externos por los recortes o limitaciones a la actualización de los aportes en materia de asistencia a las personas con discapacidad, cuestión que agrava el conflicto sin solución que se registran en esta materia desde hace ya más de un año.
Otro tanto ocurre con los fondos para la educación superior, que vuelven a estar lejos de las demandas y necesidades planteadas desde hace dos años por las universidades públicas nacionales. Lo llamativo es que a eso se agregó el recorte de hecho a la Asignación Universal por Hijo (AUH), que había sido hasta ahora una de las políticas públicas del Gobierno que más elogios recibió, ya que tuvo aumentos en las partidas muy por encima de la inflación y paliaron la situación de los sectores más vulnerables de la sociedad.
El problema para la administración mileísta es que la queja no provino solo de los directamente afectados ni de opositores políticos sino que fue amplificada por el malestar que expresó públicamente al respecto la jefa de la bancada oficialista de senadores, una voz que vuelve a ser disonante con las melodías oficiales.
Patricia Bullrich, en otra expresión de su condición de independentista con refinado olfato político, sostuvo en declaraciones a radio Rivadavia que el recorte y las reformas a la ley de discapacidad incluidas en el presupuesto se habían dispuesto sin aviso ni discusión previa en la mesa política, donde apenas 48 horas antes se había hablado de la iniciativa.
Los cambios introducidos en el proyecto tuvieron como efecto agravante que el oficialismo legislativo habría hecho promesas en contrario con los bloques aliados y dialoguistas. Justo cuando se les venía reclamando apoyo para que avanzaran otras iniciativas del Gobierno, como la ley de Inocencia Fiscal II, finalmente sancionada ayer, y, especialmente, para la muy trabada reforma política electoral, cuya aprobación urge al Gobierno. La multiplicidad y simultaneidad de objetivos suele complicar al mileísmo desde el primer día.
Para peor, Bullrich explicitó en la entrevista una de las cosas que más le reprochan al oficialismo aliados y dialoguistas, y complica cualquier negociación: el déficit de credibilidad que acumula por incumplimiento o violación de compromisos asumidos. Una más y van…
La exposición pública de la jefa del bloque de senadores libertarios no solo tuvo una gran repercusión pública sino que tuvo el efecto de una bomba de estruendo en la Casa Rosada. “Cayó muy mal. Hay mucho enojo con ella”, dijo un estrecho colaborador del Presidente. En tanto, en el Palacio de Hacienda desmentían a Bullrich y afirmaban que el tema había sido discutido en la mesa política, aunque nadie la confrontara con nombre y apellido.
Sin embargo, no son esas las únicas señales inquietantes que hacen mucho ruido en la agenda pública por estas horas y que tiene relación con estas novedades.
La ley Malvinas
En ese escenario hizo su aparición la “ley Malvinas”, sobre cuyo propósito general de protección de la soberanía y de la defensa de los recursos naturales en esa área ocupada por Gran Bretaña no hay oposición.
Es una causa nacional, que en los últimos meses tuvo un sensible reverdecimiento, expresado y potenciado por la bandera con la reivindicación de la soberanía sobre las islas que algunos jugadores de la selección Argentina exhibieron tras el triunfo ante Inglaterra en el último Mundial. Después de quedar a contramano con ese hecho y por otros antecedentes, el Gobierno busca ahora conectar con ese humor social, reivindicarse y subirse a la oalista con urgencia.
No obstante, algunas disposiciones concretas de esa iniciativa pusieron en alerta a sectores de la sociedad civil y de diversas expresiones del arco político. El aparente avance sobre derechos y garantías constitucionales, ni más ni menos, es el objeto central de los cuestionamientos
El proyecto incluye reformas que van desde la ley de defensa hasta el Código Penal, que darían amplias atribuciones al Poder Ejecutivo y abrirían la posibilidad de avanzar casi discrecionalmente sobre derechos fundamentales, como la libertad de expresión. Serían prerrogativas más propias de un estado de excepción que de la vigencia plena del Estado de Derecho, según coinciden diversos juristas.
Uno de los puntos que despertó las alarmas es la modificación del artículo 225 bis del Código Penal, a fines de sancionar con entre cinco y 12 años de prisión a quien, “actuando por cuenta, orden o financiamiento total o parcial de un Estado, organización o agente extranjero realizare actividades que alteren procesos electorales o manipulen a la opinión pública mediante campañas coordinadas de desinformación masiva”.
La redacción, según los especialistas en derecho penal y legisladores de la oposición, abre la posibilidad de que puede ser utilizado como una herramienta de “persecución política” contra la prensa y la sociedad civil bajo la excusa de “agentes extranjeros”.
Varios de los expertos consultados validaron sus reparos en la similitud que el articulado tiene esta materia con normas adoptadas por regímenes de corte autoritario, que restringieron derechos civiles, como el de Viktor Orban, en Hungría; el de Recep Tagyp Erdogan, en Turguía, de Vladimir Putin, en Rusia, y hasta de Nicolás Maduro, en Venezuela, o Nayib Bukele, en El Salvador.
Al respecto, el excamarista Ricardo Gil Lavedra afirmó que no cumple el principio constitucional de legalidad por la vaguedad de las conductas. Posición con la que coincidió el abogado y expresidente de Poder Ciudadano Hugo Wortman Jofré, al señalar que se trata de “un tipo penal muy abierto”, que no especifica conductas.
En tanto, el director ejecutivo de esa institución, Pablo Secchi, destacó que “es válida la preocupación institucional sobre posibles campañas de desinformación. Pero hay q tener en cuidado de que las normativas o instituciones que se creen para su control no terminen siendo herramientas de censura o persecusión de periodistas y organizaciones de la sociedad civil”.
Con similar preocupación y aun mayor dureza se expidió el constitucionalista Roberto Gargarella: “Envalentonado por el rédito prometido por la retórica Malvinas, el Gobierno aprovecha el resquicio para colar un proyecto de censura y persecución a sus críticos. El articulado que hoy se conoce muestra parecidos con iniciativas promovidas en tiempos recientes por los gobiernos populistas y autoritarios de esta década. En particular, el de Putin, que impulsó una normativa parecida en 2019 y que reforzó desde la guerra con Ucrania en el 2022; el de Maduro en Venezuela (con su ley contra el Odio y por la Convivencia Pacífica, del 2017); pero sobre todo la ley contra la Desinformación que consiguiera aprobar Erdogan, en Turquía, en el 2022. Desde ya, el articulado que favorece el Presidente no resiste el análisis penal ni constitucional”.
A las objeciones que suscita las reformas del artículo 225 bis del Código Penal se agregan las muchas prevenciones y cuestionamientos que generan las atribuciones que se le asignan al Consejo Nacional de Seguridad, bajo cuyo tutelaje y decisión quedan áreas y políticas de orden económico, cambiario, de defensa, relaciones, inteligencia y ciberseguridad.
Además, le permite a ese Consejo, que lideraría el Presidente, exigir de manera obligatoria datos, informes y asistencia a cualquier dependencia del sector público nacional, además de requerir cooperación a las provincias y municipios. También establece que podrá disponer medidas de emergencia, como restricciones financieras, bloqueo de activos, suspensión de contratos o autorizaciones y aumentos temporales de derechos de importación o exportación, sujetas a control judicial.
Como se sabe, la creación del Consejo Nacional de Seguridad y el establecimiento de una doctrina de la seguridad nacional son iniciativas impulsadas desde hace ya mucho tiempo por el asesor sin cargo oficial Santiago Caputo, quien ayer, en una especie de confirmación implícita, no solo defendió el proyecto de ley sino que descalificó en las redes sociales a quienes lo cuestionaron. Para que se sepa y se tome nota.
En tanto, el Presidente publicó ayer por la tarde una nueva cataratas de epítetos contras los periodistas, de manera generalizada, aunque sin explicar el motivo de su nuevo arresto de ira ni referirse a ninguna de los asuntos que hoy despertaron observaciones críticas.
No es fácil determinar si se trató de un solo asunto o de la acumulación de noticias poco benévolas para el oficialismo en una racha que se prolonga en el tiempo y que, según testimonios del entorno presidencial, mantienen alterada “la emocionalidad importante” (Patricia Bullrich dixit) de Milei.
Solo de ayer pueden mencionarse los malos datos sobre la actividad económica, los cuestionamientos de la jefa del bloque libertario del Senado a la presentación del presupuesto, las críticas a ciertos artículos de la ley de defensa de la soberanía nacional y las filtraciones sobre gastos y situaciones ocurridos en la residencia presidencial de Olivos, que derivaron en el despido de la mayoría de los empleados y el recambio de los encargados de la seguridad presidencial, en medio de inquietantes rumores.
Demasiado ruido y muchas señales preocupantes.
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POLITICA
Ley de Tierras: la oposición ratificó su plan para derogar el DNU de Milei y el oficialismo confía en bloquear la sesión

El fallo de la Corte Suprema impactó de lleno en la Cámara de Diputados que tiene prevista una sesión especial el próximo 15 de octubre, para, entre otros puntos del temario, derogar el DNU 70/2023 del presidente Javier Milei, donde uno de sus artículos estableció la eliminación de la Ley de Tierras rurales.
“Por ahora mantenemos la convocatoria que además incluye los temas sobre discapacidad y desendeudamiento de las familias, pero nos aleja este fallo de lograr el quorum”, admitió a TN un importante diputado de la oposición.
Mientras que el socialista Esteban Paulón planteó: “La Corte toma nota del moco que se mandó con la ley de tierras y da marcha atrás. Vuelve a poner en vigencia la normativa original. El escenario de rechazo parlamentario al DNU 70 y el repudio social que generaron su decisión le paso factura. Más allá de esta decisión, hay que voltearlo de todos modos”.
Antes del fallo del Máximo Tribunal los números para habilitar la sesión con 129 diputados sentados en las bancas estaban cerca, siempre que los bloques dialoguistas —como Argentina Federal— se sumen al pedido de sesión de la oposición. Pero con las novedades de este viernes, hay menos optimismo en los sectores convocantes.
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La bancada de Germán Martínez, Unión Por la Patria, sostuvo: “Las tierras de los argentinos no pueden depender del humor de la Corte. Por eso el próximo jueves estaremos en la Sesión Especial para defender nuestras tierras, los derechos de las personas con discapacidad y aliviar el endeudamiento de las familias”.
“Empujada por una sociedad movilizada detrás de una causa sensible, la Corte Suprema de Justicia tuvo que volver sobre sus pasos y repuso la cautelar para que rija la Ley de Tierras, que Milei busca derogar con el DNU 70/2023”, señalaron.
En igual sentido se pronunció el radical Pablo Juliano de Provincias Unidas: “La protección de nuestra tierra no puede depender de cuánto dure una medida judicial. El 15 tenemos que sesionar y rechazar el DNU 70/23. Que el Gobierno no use este fallo como excusa para volver a esquivar al Congreso”. Mientras que el presidente de la UCR, Leonel Chiarella, planteó: “La cautelar es provisoria y la discusión continúa. Nuestra posición se mantiene: inversión productiva, apoyo a los productores y límites razonables a la compra de tierras por extranjeros. Esa es la responsabilidad que defendemos desde el radicalismo”.
El fallo judicial se dio ante una presentación de la Asociación Civil Árbol de Pie, que cuestionó la constitucionalidad de la derogación de la Ley de Tierras. La organización sostuvo, en diciembre de 2023, que la eliminación de los límites a la extranjerización afecta la protección del territorio, el medioambiente, los recursos naturales y los derechos colectivos de los pueblos originarios. Ahora enviaron otra cautelar a la justicia de Bariloche para que decida.
Debate en la oposición
Los sectores de Unión por la Patria (UxP), el Frente de Izquierda, Encuentro Federal, la Coalición Cívica y un sector de Provincias Unidas, iniciaron un fuerte debate interno para resolver que postura adoptar ante este cambio de escenario. Ellos fueron los que convocaron a la sesión especial junto a la diputada Marcela Pagano de Coherencia, Natalia de la Sota de Defendamos Córdoba y Jorge Fernández de Primero San Luis.
El desafío será en primer término alcanzar los 129 diputados en sus bancas y obtener el quórum oficial para abrir el recinto de la Cámara baja. Un punto que busca impedir La Libertad Avanza, que incluso convocó a un plenario de comisiones para tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada e incluir un capítulo referido a la ley de Tierra rurales.
El diputado de la Coalición Cívica, Maximiliano Ferraro expresó sobre el fallo de la Corte Suprema: “No tengo dudas de que la movilización y el reclamo de organizaciones, comunidades y ciudadanos de todo el país fueron fundamentales para esta decisión. Hasta tanto el juzgado de Bariloche no se pronuncie, ¡la Ley de Tierras vuelve a estar vigente! No nos distraigamos, sigamos alerta”.
Por su parte el diputado dialoguista del MID, Eduardo Falcone insistió en evitar que se derogue todo el DNU de diciembre de 2023: ”De todos modos, hay que resolver este asunto definitivamente por vía de una Ley. Y evitar que volteen todo el DNU 70, que generaría un caos legal y político”
El motivo por la cual la oposición quiere derogar el DNU es porque, en diciembre de 2023, el artículo 154 del DNU 70/2023 establece, entre otros puntos: “Derogase la Ley N° 26.737”. Esa norma regulaba la propiedad, posesión y tenencia de tierras rurales por parte de extranjeros.
Para el oficialismo hay varios sectores de fuerzas provinciales que no acompañarían la derogación del DNU y por lo tanto no colaborarían con el quórum el próximo jueves.

Pese a ello la diputada Sabrina Selva de UxP afirmó: “Ahora se entiende más clarito que con artilugios procesales estos jueces definen indirectamente una cuestión de fondo. Hay que sostener la movilización social y rechazar el DNU 70/2023 en la Cámara de Diputados. Porque a pesar de este recule, la Corte sigue esquivando el control de constitucionalidad de un decreto totalmente inconstitucional”.
El plenario de comisiones
La Libertad Avanza convocó a un plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General, para tratar el proyecto de Inviolabilidad de la Propiedad Privada buscando reincorporar un capítulo vinculado con la derogada Ley de Tierras. La nueva propuesta será diferente de la original impulsada por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, ante las advertencias de los bloques aliados.
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Prácticamente serán las mismas que sugirieron los dialoguistas en el Senado Nacional el pasado 6 de agosto y que motivaron que directamente el oficialismo retirara el capítulo referido la extranjerización de tierras rurales y a los cambios a la Ley de Manejo del Fuego.
Toda la estrategia legislativa, del oficialismo y de la oposición, está en discusión a partir del fallo de la Corte Suprema de Justicia. La decisión final se tomará la semana próxima.
ley de tierras, Corte Suprema de Justicia, Diputados
POLITICA
Lorenzetti habló tras el fallo por la Ley de Tierras: “La Corte siempre defendió la protección de los recursos naturales”

El juez de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti se pronunció este viernes por primera vez luego de que se conociera el fallo del máximo tribunal por la ley de tierras y sostuvo que el máximo tribunal siempre “defendió la protección de los recursos naturales”, además de observar la baja participación ciudadana en la temática.
Lorenzetti explicó la decisión de la Corte sobre las dos cautelares contra la ley de tierras, una promovida por el Centro de Ex Combatientes Islas Malvinas de La Plata (Cecim) y otra por la Asociación Civil Árbol de Pie, junto con Magdalena Odarda y representantes de comunidades indígenas. La primera argumentaba el riesgo que implicaba la medida sobre la soberanía nacional, mientras que la segunda hablaba de afectaciones al ambiente y a derechos colectivos vinculados con la protección de recursos naturales.
“La primera fue tratada y rechazada por una cuestión de legitimación procesal. Tenemos mucho respeto por los excombatientes de Malvinas, lo que sucede es que hay una asociación cuyo objeto no coincidía ni habilitaba como tal este planteo”, argumentó en declaraciones al canal A24.
En tanto, sobre la cautelar presentada por la asociación civil ambiental, sostuvo que los tres ministros coincidieron en devolver el expediente ya que el juzgado de primera instancia no lo había tratado. “Lo acumuló al otro y largaron los dos a la Corte”, aclaró.
“No se puede dudar que, en particular, yo hace muchísimos años que estoy en el tema ambiental. He escrito muchos libros y participado de congresos internacionales. Nadie puede sorprenderse de que yo firme una medida cautelar en materia ambiental”, expresó.
Lorenzetti aclaró que tanto él como el juez Horacio Rosatti interpretaron que la ley ambiental permite que los jueces “tomen medidas incluso cuando no hay petición de parte”.
“Consideramos que, como este proceso no había sido tratado, se afectó el derecho de una organización ambiental, que quedó desprotegida todo este tiempo. La opinión de (Carlos) Rosenkratz también es legítima, es más restrictiva, lo que es bueno, porque es bueno tener distintas opiniones en la Corte. Siempre hay una mayoría y una minoría”, subrayó.
E insistió: “La Corte siempre defendió la protección de los recursos naturales y lo seguirá haciendo. Sea de distinta intensidad, con distintas opiniones, pero seguiremos en eso”.
Tras ello, el magistrado señaló la poca participación social que se presenció en relación a este tema, a diferencia del alto involucramiento que se mostró en redes sociales. “No hay una relación entre la enorme participación en las redes y la realidad concreta de acciones judiciales. Tampoco hubo mucho movimiento en el Congreso, donde se debería tratar este tema. Trataron el DNU en marzo de 2024. Estamos en 2026 y todavía no lo trataron”, arremetió.
Lorenzetti hizo uso de la expresión “humo digital” para explicar la problemática. “Hay un tendencia a que la gente use el escrache digital y las expresiones en las redes, pero son acciones ineficaces, porque no producen efectos. Y por el otro lado, nadie hace nada que produzca un efecto eficaz”, graficó.
Remarcó que “no hay relación entre lo que pasa en las redes y lo que pasa en la realidad”. “Esto preocupa porque hay un debilitamiento de la participación de la sociedad, y hay que decirles: no se dejen engañar porque la acción en las redes solo tiene eficacia para expresarse. Y hay que expresarse más en medidas cautelares, acciones judiciales y el Congreso, que son instituciones. Hubo mucho ruido y pocas nueces”, concluyó.
Qué pasó
El máximo tribunal dictó este viernes una medida cautelar “interina” con la que repuso los límites a la venta de superficies a extranjeros. El fallo fue firmado por Lorenzetti y Rosatti, y los conjueces Diego Barroetaveña y Juan Ignacio Pérez Curci.
Fue después de que la acordada de la Corte de la semana pasada, con la que había puesto en vigencia el artículo 154 del DNU 70/2023, que derogaba la ley de tierras, provocara un fuerte impacto político e institucional. De hecho, la oposición había activado una ofensiva en el Congreso para voltear todo el DNU 70/2023.
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En Colombia, los dinosaurios siguen en pie. Crónica de una ciudad que, a dos meses del terremoto, todavía se derrumba

CALI, Colombia.- Los dinosaurios están en una repisa exhibidora. Son 29. Veintitrés de ellos siguen ubicados en sus compartimentos correspondientes, todos parados sobre sus minúsculas patitas de plástico. Un tiranosaurio con la boca abierta, uno de cuello largo, otro con placas en el lomo, de esos que se compran en cualquier juguetería y que un chico ordena con una seriedad que los adultos no le dedicamos a casi nada. Ninguno se cayó.
Es la imagen del dormitorio de un niño. Una postal que pudimos observar porque su habitación, de un segundo piso, ya no tiene pared. El terremoto se la llevó y la dejó abierta a la calle, como una casa de muñecas, en un edificio partido que Cali va a tener que demoler. Los juguetes están intactos.
El lunes 10 de agosto, a las 7.34, la tierra empezó a moverse en San José del Palmar, en el Chocó, a unos 100 kilómetros de profundidad. Fue un sismo de magnitud 7,4, el más fuerte que registró Colombia en lo que va del siglo. Golpeó de lleno al occidente del país: Pereira, Manizales, Quibdó, Armenia. El epicentro estuvo del otro lado de la cordillera, pero la ciudad con más muertos fue Cali, con 154. Llegamos a ella casi un mes después, el 7 de septiembre, acompañando a Enrique Piñeyro, fundador de la ONG Solidaire, a entregar donaciones de la Cruz Roja.
Como había sucedido en La Guaira, Venezuela, algunas semanas atrás, edificios enteros se desplomaron en segundos con familias adentro. Las calles se llenaron de escombros, de sirenas, de gente buscando a los suyos con las manos. Uno imagina que a esa altura una ciudad ya está en otra etapa, juntando los pedazos, reparando. Pero no. Cali todavía está rompiéndose.
Lo primero que desconcierta en Cali es la arbitrariedad. No hay una zona arrasada y otra a salvo, una línea clara que separe a los que perdieron de los que no. Hay un edificio de pie, con sus ventanas enteras y la ropa tendida en el balcón, y al lado otro que ya no existe. Mismo barrio, misma cuadra, mismo sacudón de las 7.34. Una zona intacta, con gente comprando en el almacén y, en la siguiente, un edificio inclinado, sostenido por quién sabe qué, rodeado de cintas.
Uno se vino abajo con familias adentro y el otro amaneció como cualquier lunes. Recorrer Los Cámbulos o Pampalinda es caminar por una lotería que nadie eligió jugar. Es el mismo sinsentido del estante de los dinosaurios, pero en escala de ciudad: lo que quedó en pie y lo que no parece repartido al azar.
Y el azar se agranda cuando se mira el mapa entero. El epicentro estuvo en el Chocó, del otro lado de la cordillera. Cali, más lejos, fue la ciudad con más muertos del país. En Armenia, con un impacto sísmico parecido, no murió nadie. La tierra se movió para todos más o menos igual. La pregunta es por qué no cayó igual para todos. Y ahí la injusticia deja de parecer azar.
El mismo día que llegamos, otro edificio más se había venido abajo. Esta vez, por decisión de la alcaldía. Después de un terremoto hay meses, si no años, de destrucción antes de la reconstrucción. Cuando llegamos, los cálculos de los especialistas en conjunto con el estado arrojaban por lo menos 765 construcciones que tenían que ser demolidas por completo.
Cada edificio que se demuele arrastra la misma pregunta: ¿por qué este sí y el de al lado no? Colombia tiene código sismorresistente desde 1984. Parte de lo que se cayó es anterior a esa norma, o se levantó a toda velocidad entre los 80 y los 2000, sin planificación, en parte durante los años del cártel de Cali. Pero también se cayeron edificios relativamente nuevos. Los ingenieros que recorren la zona hablan de normas antisísmicas que no se cumplieron y de materiales, cemento y hierro que no eran los que tenían que ser. A lo que creció sin planificación se suma la informalidad: una de cada tres viviendas construidas en el país entre 2005 y 2018 no tuvo licencia, ni control técnico. Debajo, además, el suelo de esta zona es más blando, algo que una microzonificación sísmica pendiente debería haber advertido.
Un terremoto es impredecible. No se puede evitar que suceda, pero sí que mate tanto. Por eso la Alcaldía abrió un peritaje para determinar si hubo corrupción, atajos en la obra o falta de inspección. Las curadurías aprobaban los planos. Nadie parece haber verificado que se construyera lo que decía el papel. Los nombres de los muertos ya están grabados en una placa. Los de los responsables, todavía no. Y cuando terminen las demoliciones y las topadoras se lleven el último escombro, va a quedar la tentación de llamarlo desastre natural. La falla fue natural. Lo demás, no.
En el Hospital Departamental, se derrumbó una parte del edificio donde estaban los bebés. “Tuvieron que sacar a todos los niños y atenderlos afuera, en carpas”, me contó un caleño que nos acompañó. “Hubo muertos porque no los pudieron sacar”. En un hotel donde se hospedaban unos músicos, todo quedó ahí: las camas, las valijas, una estadía que no terminó. Todo quedó detenido en el tiempo.
Lo más extrañamente perturbador es la intimidad expuesta. En los edificios partidos, las casas de familia se ven por dentro, como si alguien hubiera arrancado la tapa de una caja: un dormitorio con la cama sin hacer, un baño con el cepillo de dientes en el vaso, un placard abierto, una foto todavía colgada en una pared que ya no da a ningún lado. Una casa es, antes que nada, el lugar donde uno puede cerrar la puerta. Es lo que nadie más ve: cómo dormimos, qué dejamos tirado, qué guardamos.
Sin esas imágenes, la magnitud del desastre se queda en cifras que nadie siente. Pero cada plano de un dormitorio expuesto es también la intimidad de alguien que no eligió exhibirla y que probablemente nunca sepa que la estamos mirando. No es una curiosidad del recorrido para documentar. Es la prueba más concreta de lo que se rompió.
Al momento de este recorrido, 45.139 familias habían sido desplazadas. Muchas de ellas siguen viviendo en refugios, o buscan cualquier departamento con una ayuda estatal de 875.000 pesos colombianos para alquilar. Hay tanta gente sin casa que no alcanzan las viviendas, y muchas terminan en hoteles con convenio, llenos de familias en lugar de turistas.
La mayoría de los caleños con los que hablé destaca que la respuesta del Estado fue rápida y eficiente, un contraste fuerte con la vecina Venezuela. Hoy, a casi dos meses, Colombia suma 335 muertos, más de 4500 heridos, más de 750 edificios colapsados y más de 36.000 viviendas destruidas en 16 departamentos. Casi medio millón de personas afectadas. Cali tiene 154 muertos, más de 1600 heridos y al menos 24 edificios caídos por completo. Unas 20.000 familias caleñas siguen fuera de sus casas. El alcalde calcula tres años de recuperación.
Los dinosaurios seguían ahí, en fila, mirando una ciudad que antes no podían ver. Alguien los había acomodado con paciencia, uno al lado del otro, bien parados, cada uno en su lugar. Esa dedicación, la de un chico que cuida lo suyo como si de eso dependiera todo, es la que faltó a las paredes que los rodeaban.
LA NACION,Política,El lunes 10 de agosto, a las 7.34,La Guaira, Venezuela,Camila Dolabjian,A Fondo,Conforme a
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