ECONOMIA
El Banco Central intensificó la compra de dólares y sumó más de USD 700 millones en una semana

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) mantiene una racha de 74 jornadas consecutivas con compras de dólares en el mercado oficial, a través de operaciones directas y acuerdos en bloque con empresas y organismos. Este viernes, la entidad sumó USD 80 millones y, en lo que va de 2026, el total acumulado superó los 6.700 millones de dólares.
Con la implementación del nuevo esquema monetario en enero de este año, el BCRA incorporó USD 6.765 millones, superando largamente la mitad de la meta anual prevista. Durante abril, el ritmo de adquisición de divisas se aceleró: en ese mes, las compras alcanzaron los 2.379 millones de dólares. Solo esta semana, el Central adquirió 745 millones de dólares.
Actualmente, la autoridad monetaria lleva cubierto el 67% del objetivo de compras para 2026. No obstante, los pagos de deuda realizados por el Tesoro, en parte con dólares canalizados a través del Banco Central, limitaron el aumento neto de las reservas.
Para sostener este ritmo, el organismo aumentó la emisión de pesos sin utilizar instrumentos de esterilización, mientras que el Tesoro nacional colocó deuda en moneda local para absorber el excedente de liquidez y evitar una expansión mayor de la base monetaria. El propósito es contener eventuales presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.
Según estimaciones oficiales, el saldo neto de compras podría ubicarse entre 10.000 y 17.000 millones de dólares a lo largo de 2026, dependiendo tanto de la disponibilidad de divisas como de la demanda de pesos. El presidente del BCRA, Santiago Bausili, señaló que estas variables serán determinantes para el resultado anual.
Al cierre de la última jornada, las reservas internacionales totalizaron USD 46.184 millones, con un incremento diario de 17 millones de dólares. En febrero, el stock había llegado a USD 46.905 millones, el nivel más alto desde 2018 y el mayor de la gestión actual. El descenso observado en los últimos meses responde tanto a pagos de deuda en moneda extranjera como a cambios en la valuación de activos, como oro y bonos, en un contexto internacional volátil.
La dinámica de la deuda corporativa será clave para el flujo de divisas en los próximos meses, más allá del ingreso de dólares provenientes del sector agroexportador. Desde las elecciones legislativas de octubre de 2025, las empresas argentinas emitieron deuda en mercados internacionales por unos 10.000 millones de dólares.
Una parte importante de esos fondos ya se incorporó al mercado local, apuntalando la estabilidad cambiaria. Según estimaciones oficiales, todavía quedan pendientes de liquidación más de 3.000 millones de dólares, cuya incorporación paulatina podría contribuir a sostener la estabilidad del tipo de cambio.
En una reunión con inversores en Washington, el vicepresidente del Banco Central, Vladimir Werning, explicó que entre octubre de 2025 y abril de 2026, las compañías emitieron obligaciones negociables por USD 9.900 millones, de los cuales 6.800 millones ya ingresaron al mercado local. Resta incorporar USD 3.200 millones, suma que podría incrementar la oferta de dólares en el corto plazo.
El dólar mostró una tendencia alcista en el segmento mayorista, impulsado por una mayor demanda de cobertura detectada por los operadores, a pesar de que el volumen operado fue elevado y alcanzó los 954,5 millones de dólares. Esto ocurre en un contexto de fuerte liquidación de divisas provenientes del sector agroexportador y un flujo significativo de dólares por la colocación de deuda corporativa y provincial.
Gustavo Quintana, de PR Corredores de Cambio, señaló que este viernes se registró un “volumen récord en el segmento de contado para 2026, superando el máximo alcanzado el 29 de diciembre del año pasado”.
El precio del dólar mayorista subió 7,50 pesos, ubicándose en $1.399,50, el nivel más alto desde el 13 de marzo. En lo que va de 2026, el tipo de cambio oficial acumula una baja de 55,50 pesos, equivalente al 3,8 por ciento. Durante la última semana, el dólar comercial sumó 35 pesos, lo que representa un avance del 2,6 por ciento. El Banco Central fijó el techo de la banda cambiaria en $1.693,51, por lo que el dólar mayorista se mantiene a 294,01 pesos, o 21%, por debajo de ese límite.
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ECONOMIA
Clima de Negocios: el RIGI, el ampliado y el Súper RIGI, luces y sombras de la otra “fábrica de dólares” a la que apuesta el Gobierno

Volaba sobre el Atlántico cuando, hace justo un mes, apretó el botón. El 7 de mayo de 2026, mientras el avión presidencial dejaba atrás Los Ángeles, el presidente Javier Milei –que había sido parte de la Conferencia Global del Instituto Milken– publicó en su cuenta de X lo que llamó una “mega bomba”: el anuncio del Súper RIGI, una versión expandida del régimen de grandes inversiones que ya había convertido en la pieza central de su estrategia económica. “Dado que no podemos comprarnos un B2 Spirit”, escribió el Presidente, “no me queda otra que lanzar una MEGA BOMBA desde el avión presidencial”.
Según el Gobierno, el esquema actual de incentivos ya comprometió casi USD 140.000 millones –a varios años y con desembolsos escalonados– y generará un total de 180.000 puestos de trabajo entre empleos directos e indirectos. No sólo eso, en un artículo del jueves en el Financial Times, el mandatario se comprometió a que la IA tendrá en el país el “marco legal y fiscal más atractivo del mundo” e invitó a las empresas tecnológicas a desembarcar con la promesa de la absoluta desregulación del sector. Además, la semana que pasó el ministro de Desregulación y Reforma del Estado, Federico Sturzenegger, le propuso al Congreso cambiar la ley se Sociedades, con una simplificación completa y hasta la incorporación de “sociedades full IA”, empresas operadas por agentes de IA o robots, con personalidad jurídica plena y responsabilidad limitada, en las que los accionistas humanos podrán participar, pero no serán un requisito.

El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones, o simplemente RIGI, nació en julio de 2024 como el capítulo más ambicioso de la Ley de Bases. La idea era simple en su enunciado y más compleja en su ejecución: crear un paraguas normativo tan robusto, tan blindado contra la voracidad fiscal argentina, que los grandes capitales globales se animaran a apostar por el país.
El mínimo de ingreso quedó fijado en USD 200 millones por proyecto. También propuso 30 años de estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria. Una suerte de cerrojo legal que ningún gobierno futuro podría abrir sin pagar costos jurídicos enormes.
Los beneficios concretos son de una generosidad que no tiene precedentes en la historia reciente del país. El Impuesto a las Ganancias baja del 35% al 25% para los vehículos adheridos al régimen. Los derechos de importación sobre bienes de capital quedan exentos. Las exportaciones tampoco pagan retenciones después del tercer año. Y lo más importante para inversores que piensan en el largo plazo: la posibilidad de girar divisas al exterior sin restricciones, de forma escalonada pero garantizada.
Lo cierto es que el RIGI tardó más de lo esperado en arrancar. El primer proyecto en ser aprobado fue el parque solar El Quemado, de YPF Luz, en Mendoza.
El segundo proyecto marcó el cambio de escala. En marzo de 2025, el ministro de Economía, Luis Caputo anunció la aprobación del Vaca Muerta Oleoducto Sur (VMOS): USD 2.900 millones: YPF junto a seis socios estratégicos, 437 kilómetros de caño entre Allen y Punta Colorada, en Río Negro. Permitirá exportar más de 550.000 barriles diarios a partir de 2027, con ingresos anuales que el Gobierno proyecta en más de 15.000 millones de dólares. Un oleoducto que, si cumple lo prometido, cambiaría la geografía exportadora del país.

El mapa de proyectos muestra un patrón claro: Neuquén, Río Negro, San Juan, Mendoza, Salta, Catamarca. Vaca Muerta y el triángulo del litio. Petróleo, gas, cobre, litio, oro, energías renovables. Desde entonces se aprobaron 18 proyectos, dos de ellos en las últimas horas.
El Gobierno no esperó a que el RIGI original madurara para empezar a modificarlo. En julio de 2025, lo amplió para incluir proyectos de generación eléctrica —térmica, renovable, nuclear—, en medio de una emergencia energética declarada que dejó cientos de miles de usuarios del AMBA sin luz durante una ola polar. Una señal de que el régimen también era una herramienta de gestión de crisis.
La reforma más profunda llegó en febrero de 2026, con el Decreto 105/2026. El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, lo presentó como una mejora técnica destinada a hacer el RIGI “más claro y eficiente”. En la práctica, fue una reingeniería. El plazo de adhesión se extendió un año, hasta julio del año próximo. Más relevante aún: el régimen incorporó la exploración y producción de hidrocarburos, el segmento upstream, que hasta ese momento había quedado afuera. Para proyectos en Vaca Muerta, el piso mínimo de inversión subió a USD 600 millones; para los proyectos offshore, se mantuvo en 200 millones.
Desde el sector energético, la recepción general del esquema siempre fue muy positiva. En parte, porque asusta una idea que el presidente de YPF, Horacio Marín, repite desde siempre: “Sin RIGI no hay GNL”. O sea, sin esos incentivos Vaca Muerta no terminará de explotar debidamente y los hidrocarburos que yacen en esas piedras patagónicas no se convertirán en los dólares que tanto necesita el país.

A pesar de que las voces a favor son más, el RIGI no convence a todos. Hay dudas sobre si muchas de las inversiones que entraron al régimen, sobre todo las destinadas a Vaca Muerta, no se hubieran igualmente realizado; gremios que se quejan por el impacto, sobre todo en las pymes sectoriales; empresarios que señalan que la libre importación de bienes de capital prevista suena a competencia desleal contra la industria nacional; y legisladores que hacen números sobre el golpe que los beneficios impositivos dará a las cuentas fiscales.
El gobernador bonaerense Axel Kicillof nunca adhirió al RIGI y lanzó su propio régimen provincial con otra lógica: valor agregado y diversificación productiva. En el Día de la Industria de 2024, lo dijo sin rodeos: lo que el Gobierno nacional proponía era “primarización de los recursos naturales”. Los recursos se van “por un caño o por un puerto para el desarrollo de otros países”, graficó.
Lo cierto es que la tensión entre los que ven en el RIGI una palanca histórica de desarrollo y los que lo leen como una cesión sin retorno no desapareció con los resultados. Los proyectos aprobados son, en su enorme mayoría, extractivos. Petróleo, gas, litio, cobre, oro. Ningún proyecto de manufactura compleja o de mayor valor agregado se ha adherido hasta ahora al régimen. El patrón no es un accidente: el RIGI fue diseñado para proyectos con alto potencial exportador, y eso, en Argentina, casi inevitablemente significa recursos naturales. Ahora, sobre ese mapa, el Gobierno lanzó el Súper RIGI.
Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias
La denominación oficial del proyecto ingresado a Diputados es “Ley de Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias”.

El piso de entrada sube a USD 1.000 millones por proyecto. A cambio, los beneficios son inéditos en la legislación argentina reciente. El Impuesto a las Ganancias baja del 25% que ya preveía el RIGI al 15 por ciento. Las contribuciones patronales para nuevas relaciones laborales generadas en los proyectos adheridos quedan fijadas en una alícuota única del 10%. Los dividendos llegan al 3,5% en cuatro años, frente a los siete que requería el RIGI original. La estabilidad normativa: 30 años, igual que antes. La ventana para presentar proyectos: cinco años, con posibilidad de una única prórroga de otros cinco.
Los sectores que el Gobierno tiene en la mira son los que no existen hoy en el país: IA, datacenters, autos eléctricos, centros de procesamiento de datos a gran escala, hidrógeno verde y hasta semiconductores, biotecnología avanzada, farmacéutica de innovación e industrialización del cobre. También podría ser para la cadena de valor del litio y baterías, plantas de GNL, pequeños reactores modulares nucleares (SMR), paneles solares y turbinas eólicas, petroquímica, industria aeroespacial, cadena de valor del uranio, industrialización de la pesca y fertilizantes. Habrá que ver cuáles de todos ellos quedan plasmados en la eventual ley.
En ese contexto, el timing del anuncio encendió las alarmas de la oposición en un contexto en el que el mega magnate tech Peter Thiel se radicó en el país (¿temporariamente?) y visitó la Casa Rosada.
El diputado Guillermo Michel, peronista y hombre de confianza de Sergio Massa, bajo cuya gestión como ministro de Economía, condujo la Aduana, tomó los 13 primeros proyectos aprobados del RIGI original y concluyó que el costo fiscal anual de esas inversiones supera los USD 1.800 millones, equivalentes a 0,27 puntos porcentuales del PBI.
“El peronismo siempre fomentó las inversiones productivas. En 2023 se creó el Régimen de Promoción de Inversión para la Explotación de Hidrocarburos que permitía disponer de hasta el 20% de las divisas y con un 0% de derechos de exportación. El RIGI tomó algunos de esos beneficios, pero le da más a las empresas de lo que pedían. No respetar el compre nacional o la baja de contribuciones (del Súper Rigi) son beneficios innecesarios para muchas inversiones que se harían de igual manera”, aseguró el diputado.
El miércoles pasado, en tanto, Daniel González, secretario Coordinador de Energía y Minería de Economía, defendió el nuevo proyecto en una comisión de Diputados. Destacó que es la continuidad de un esquema exitoso y que “sería un error intentar extender nuevamente ese régimen porque fue concebido como una herramienta excepcional y con vencimiento. Creemos que llegó el momento de evolucionar el RIGI hacia un régimen enfocado en la industrialización de los recursos naturales”.
Además, destacó que el siguiente paso implica aprovechar los recursos naturales y la infraestructura cuya inversión fue movilizada por el RIGI y que “la industrialización de esos recursos naturales debería traducirse en un aumento mucho más significativo del empleo y del valor agregado”.

González aclaró que no se busca impacto de corto plazo y que el potencial exportador conjunto alcanza los USD 41.000 millones de dólares por año, algo que en términos agregados duplicaría las exportaciones argentinas.
“Sabíamos que minería y energía serían los sectores con mayor recepción de inversiones. La mina El Pachón fue descubierta hace más de 60 años. Tiene un estudio de factibilidad realizado hace 27 años y Glencore es propietaria del proyecto desde hace 13 años. La decisión final de inversión se tomó recién el año pasado. Según la propia empresa, la decisión estuvo vinculada al RIGI“, ejemplificó.
Aclaró también que sólo podrán ingresar proyectos nuevos y que no alcanza a planes de infraestructura y de extracción de recursos naturales.
El consenso de los analistas y consultoras es favorable al esquema, pero no faltan las críticas.
En principio, se destaca que la lógica económica detrás del “Súper RIGI” es distinta a la del original. Mientras que el primero buscaba destrabar inversiones extractivas y de infraestructura, el nuevo apunta a profundizar la industrialización, atraer cadenas de valor tecnológicas, facilitar financiamiento internacional y competir globalmente por proyectos muy intensivos en capital.
Abeceb, la consultora del ex ministro de Desarrollo Productivo de Cambiemos, Dante Sica, destacó que este último proyecto apunta a obras de escala; que el acuerdo con EEUU puede empujar inversiones estratégicas, no solo comerciales; que el acuerdo UE-Mercosur mejora el racional exportador; que si bien la captura no sería masiva ni automática Argentina podría disputar una parte de inversiones regionales que hoy van a otros países; y que el impacto real está en el “capex inducido” (cada proyecto grande no mueve solo la planta; mueve construcción, ingeniería, energía, caminos, logística, proveedores, empleo y demanda de servicios). Ahí, dice, el multiplicador puede ser más relevante que el beneficio fiscal.
“El RIGI original es una muy buena herramienta y hay que evaluarla por lo que busca resolver, que sin dudas no son los problemas estructurales de Argentina. Fue pensado como un marco excepcional para dar previsibilidad a proyectos de gran escala, con reglas estables. Argentina tiene un problema histórico de credibilidad para conseguir inversiones de largo plazo. El régimen aparece para compensar parcialmente desventajas muy conocidas. Se le exige al RIGI que resuelva problemas que no son el objetivo del instrumento”, aseguró Soledad Pérez Duhalde, Directora de Desarrollo de Negocios de Abeceb.
Días atrás se conoció un dato de la OCDE que muestra que Argentina quedó última en un ranking regional de Inversión Extranjera Directa (IED) con un flujo neto de capitales bastante inferior al de Brasil, México, Chile y Colombia. “Un mal dato de IED no invalida el RIGI. Sí, muestra que Argentina todavía tiene un problema general de atracción de capital. Pero por eso, justamente, son importantes estos instrumentos. Si el régimen general fuese suficiente para traer inversión, probablemente no haría falta un RIGI”, detalló Pérez Duhalde.
Sobre la nueva idea de un Súper RIGI, Matías Kulfas, ex ministro de Desarrollo Productivo, se preguntó desde su consultora Audemus si es la primera iniciativa productivista del actual gobierno, para muy rápido responder que “no se observa ninguno de los elementos clave que aparece en cualquier estrategia de desarrollo productivo vinculado a esos sectores (inversión en centros tecnológicos, generación de capacidades, recursos humanos y científicos), no exige inversiones en I+D local, ni encadenamiento productivo, ni empleo calificado mínimo; entrega estabilidad fiscal por 30 años sin contrapartidas verificables; y cede la jurisdicción para resolver conflictos a tribunales arbitrales internacionales”.
Kulfas describió que el único sector donde existe un anuncio formal concreto es data centers: el proyecto Stargate (OpenAI-Sur Energy, USD 25.000 millones), que es una carta de intención, no una inversión en curso. No ve ninguna chance en semiconductores ni biotecnología. Con respecto a cuestiones que podrían cambiar en el Parlamento, recomienda incorporar contrapartidas, como en Brasil; revisar el horizonte de estabilidad por ser sectores de alto dinamismo; y revisar el mecanismo de resolución de disputas (para que no sea en el exterior únicamente) y la obligatoriedad de la adhesión provincial, entre otros.
También planteó críticas el consultor energético Juan José Carbajales, quien también fue funcionario del área en el gobierno anterior. Desde su consultora Paspartú, destacó que el RIGI debería ser un esquema más transparente en cuanto a la información del esquema y sus exenciones. “¿Es válido el derecho a que las normas no cambien? ¿puede un Congreso actual limitar las potestades soberanas del Congreso futuro?”, se preguntó en un informe reciente. Con respecto a la ampliación al upstream petrolero, no dudó: habilita proyectos de producción en Vaca Muerta que ya eran rentables sin el RIGI, “proyectos que iban a suceder ne-ce-sa-ria-men-te”.
En su columna en el FT, Milei trazó un paralelo entre la fundación de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, en 1602, y este momentum IA. “La máquina y la entidad legal fueron, juntas, la doble hélice de la prosperidad moderna”, escribió el mandatario. Y pidió a las empresas del mundo que vengan al país a desarrollar sus iniciativas IA con muy bajo control del Estado. “Que Buenos Aires sea para la IA lo que Ámsterdam fue para la era de la navegación a vela“, dijo. ¿Será?
Por ahora hay compromisos de parte del sector privado. Unos USD 31.000 millones ya aprobados que llegarían a USD 140.000 según los anuncios hasta el momento, en plazos de entre 2 y 10 años. El mayor desafío de los diferentes sabores del régimen no parece ser conseguir que las empresas firmen. Es que, cuando llegue el momento de escribir el cheque, la Argentina de 2027 o de 2030 les siga pareciendo el mismo país que conocieron cuando apostaron. Por más beneficios que muestren las leyes, ahí estará la clave.
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ECONOMIA
La Anónima tomó el control de los hiper Libertad: cuándo reabren los locales y con qué cambios

Finalmente, y acorde con lo anunciado en marzo cuando concretó la compra de 12 de los 14 hipermercados que Grupo Libertad poseía en todo el país, La Anónima tomó el control de las grandes superficies y, tras aplicar una baja de persianas momentánea, se prepara para una sucesión de reaperturas de comercios ya bajo su bandera comercial. Los locales antes controlados por Libertad, propiedad del grupo salvadoreño Calleja, pasaron a dominio absoluto de la cadena de la familia Braun el jueves 28 del mes pasado. Ahora, la firma patagónica aceleró el paso para abrir las puertas de dichos puntos de venta durante la primera quincena de este mes. Durante los últimos días, La Anónima remató toda la mercadería que quedaba en los exLibertad con descuentos de hasta un 70 por ciento.
Los locales que volverán a operar aunque ya con la identidad de La Anónima se ubican en Córdoba, Tucumán, Rosario, Salta, San Juan, Rafaela, Posadas y Santiago del Estero.
Para plazas como San Juan se estipuló una labor de readecuación de 15 días en los que se llevará a cabo desde el cambio de sistemas de cajas hasta la incorporación de mercadería propia y una actualización de los precios. «La fecha prevista para la apertura oficial de La Anónima en San Juan es el próximo 12 de junio«, se indicó en esa provincia.
La Anónima mantiene el personal de los exhiper Libertad
En cuanto al personal, se prevé la continuidad laboral de los trabajadores que actualmente se desempeñan en el hiper de San Juan, en línea con lo anunciado al momento de concretarse la operación. Hace escasos días, Libertad subrayando que tanto empleados como clientes de las superficies comerciales quedan en «buenas manos», en referencia al traspaso.
En cuanto a Salta y otras locaciones en la zona norte y centro del país, trascendió que los hipermercados volverán a funcionar de manera escalonada entre el 5 y el 14 de junio. Y que la premisa es que todos los comercios que operará La Anónima y pertenecían a Libertad estén operativos antes del 15 de junio.
«El proceso de transición comenzó con el cierre de los hipermercados para avanzar en una serie de reformas internas necesarias para adaptar los espacios a la nueva identidad comercial», detallaron medios salteños.
«Entre los trabajos previstos se encuentran el cambio de cartelería, la actualización de sistemas informáticos, la reorganización de los salones de venta, la incorporación de la imagen institucional de La Anónima y la adecuación de las plataformas digitales», añadieron.
En Misiones, en tanto, la sucursal de Libertad en Posadas también cerró sus puertas el pasado 28 de mayo «después de 25 años de sostenerse en la actividad».
Medios locales señalaron que el local no funcionará por «unos días, para avanzar con tareas de reorganización interna, cambios de cartelería y adecuación de estanterías para convertirse en La Anónima a partir del 1 de junio. La firma desembarcará por primera vez en la capital misionera».
La Anónima y los exhiper Libertad: otros cambios que vienen
Ya a nivel general, el desembarco de la cadena patagónica en los comercios ahora exLibertad implicará, también, diversos cambios para los usuarios de sus alternativas de compra online.
«La página web y la aplicación de Libertad dejarán de funcionar progresivamente, por lo que los clientes deberán registrarse en las nuevas plataformas para acceder a promociones, beneficios y compras online«, informaron las fuentes.
«Respecto a los trabajadores, desde el sector llevaron tranquilidad al asegurar que la transición no implicará despidos. Los puestos laborales serán preservados y la mayoría de los empleados continuará desempeñando sus tareas una vez que los locales reabran bajo la nueva firma. Los cambios más significativos se concentrarán en áreas administrativas y de gestión interna», agregaron.
En paralelo, se conoció que la venta de hipermercados no implica en absoluto la salida de Calleja de la Argentina. Muy por el contrario, el grupo salvadoreño apunta a consolidar su negocio inmobiliario en el interior del país.
La operación entre Grupo Libertad y La Anónima fue anunciada a mediados de marzo. El movimiento de la cadena patagónica sorprendió porque ocurre en un contexto de cautela en el nicho de los supermercados.
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ECONOMIA
Los empresarios apoyan el rumbo, pero no aflojan con los reclamos: impuestos, contrabando y obra pública

Inversores extranjeros y empresarios locales coinciden quizás como nunca sobre el futuro de la Argentina: el rumbo trazado por el Gobierno es el correcto y debe continuar después del 2027. Es decir, debe trascender a este período presidencial. El superávit fiscal, el fortalecimiento del balance del Banco Central, la apertura económica y el compromiso en el pago de la deuda son pilares que no deben estar en discusión más allá de quién gobierne después del año próximo.
Incluso los sectores que se ven menos beneficiados o directamente perjudicados por el plan del Gobierno reconocen que ya no hay posibilidades de volver al viejo modelo. El cierre de la economía, los permisos para acceder al mercado cambiario bajo condiciones privilegiadas o volver al déficit fiscal para defender los derechos de algunos sectores (por ejemplo, jubilados) implicaría un retroceso que tendría duras consecuencias.
Las buenas noticias “macro” continuarán. El jueves se conocerá el dato de inflación de mayo con una nueva caída. Pero lo más relevante es que para junio se espera una disminución adicional.
Algunos economistas como Fernando Marull creen que este mes incluso podría perforarse el 2 por ciento. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) que divulgó el Central, en cambio, arroja que esto podría ocurrir recién en agosto.
El mercado cambiario también debería seguir tranquilo. Aún queda mucha soja por liquidar y siguen entrando dólares por la emisión internacional de Obligaciones Negociables. Aunque es posible que aminore el ritmo, el BCRA seguirá comprando dólares y acumulando reservas para hacer frente a los vencimientos de deuda de julio, por unos USD 4.200 millones.
La macro ordenada ya es un gran activo del Gobierno y lo que incluso permitió que el riesgo país perfore en los últimos días los 500 puntos básicos. Incluso luego de la dura caída de Wall Street del viernes se volvió a superar esa marca, gracias a la resiliencia de los bonos en dólares.
El problema no son los grandes números, sino que todavía hay sectores que caen, se pierden puestos de trabajo y no hay señales claras de recuperación del consumo masivo. Mientras los principales referentes del Gobierno siguen prometiendo que se vienen “los mejores meses” para la economía, la preocupación de muchos sigue siendo la “micro”.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Una de las preocupaciones recurrentes entre los empresarios es que el peso de los impuestos sigue siendo muy elevado, impidiendo la competencia con los productos importados. Un informe de CAME indicó que “el FMI ignora por completo en su diagnóstico el nivel de tributación subnacional, que es donde reside el nudo fiscal más dañino para la actividad económica: el Impuesto sobre los Ingresos Brutos y las tasas retributivas de servicios municipales”.
Luis Galli, CEO de Newsan, tampoco anduvo con vueltas cuando expuso en el Congreso Anual del IAEF. “Queremos competir y nos parece bien la apertura, pero el crecimiento del contrabando es enorme y no se hace nada para frenarlo”. El ejecutivo mencionó algunos rubros concretos: la mitad de los celulares que se venden en Argentina entran sin pagar impuestos, el 70% de los perfumes lo mismo y en todos lados se consiguen hojitas de afeitar con blisters en portugués, que tampoco entran por el circuito formal.
Sin rutas o puertos en condiciones es muy difícil que se expandir la producción porque no hay cómo transportarla
“El problema se multiplica porque nadie controla qué se vende en los portales de comercio electrónico, o marketplaces. En México a los vendedores le cobran una percepción a cuenta de Ganancias o IVA para que por lo menos tengan que tributar algún impuesto si no lo hicieron antes”, agrega.
El martes tendrá lugar el evento anual de la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco). No asistirá ningún funcionario del Gobierno nacional, reflejando el escaso o nulo diálogo que existe con el sector. Su titular, Gustavo Weiss, ya adelantó cuál será su postura en el evento: “No existe crecimiento económico posible sin infraestructura adecuada. Hay miles de millones de dólares comprometidos para energía, minería y agro. Pero sin rutas o puertos en condiciones es muy difícil que se expandir la producción porque no hay cómo transportarla”.
La inversión en obra pública sigue totalmente paralizada. Pero lo que era una medida para asegurar el superávit fiscal y además frenar los sobreprecios del gobierno kirchnerista empieza a ser un problema serio. “El deterioro de las rutas es cada vez más evidente y la infraestructura básica de hospitales o escuelas públicas es evidente. En todos los países del mundo esto lo financia el Estado con participación del sector privado, no podemos inventar la pólvora”, agrega Weiss.
El mejor escenario para los próximos meses es que el consumo encuentre un piso y empiece a recuperarse. Pero el proceso será lento, porque los ingresos aumentan a cuentagotas y los bancos siguen muy restrictivos con el crédito.

Pero si bien Javier Milei sufrió un deterioro de su imagen y respaldo, la oposición también arrastra muchos problemas y no logra capitalizar ese deterioro del humor social. Y tanto Axel Kicillof como cualquier otro candidato que surja anti Gobierno tiene un gran desafío: seducir al electorado pero sin espantar a los inversores.
El “síndrome 2019” probablemente vuelva a estar presente el año que viene, cuando se acerquen las elecciones presidenciales. Argentina todavía debe pasar el gran examen de no dar saltos al vacío cada cuatro años. Las elecciones en Latinoamérica muestran cómo la mayoría de los países alterna de izquierda a derecha o la revés y las consecuencias sobre el dólar, el crecimiento y la inflación son nulas.
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