POLITICA
El Consejo de la Magistratura resiste el nuevo reglamento para elegir jueces, pero elaborará un proyecto propio que incluya al de la Corte

El Consejo de la Magistratura quedó sentido. La mayoría de los consejeros considera que la propuesta de los jueces de la Corte Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti para implementar un nuevo reglamento para elegir jueces es un avance sobre las facultades propias del cuerpo y una especie de desautorización a los procesos de selección de magistrados realizados en los últimos años.
Por eso es que decidieron rechazar la posibilidad de aprobar este proyecto a libro cerrado, sin cambios, como pidieron Rosenkrantz y Lorenzetti. Como contrapartida, definieron armar un texto que condense las iniciativas de los jueces de la Corte con las que ya existen en otros 14 proyectos que descansan en el Consejo.
“Se va a aprobar. Va a haber ajustes al proyecto. Lo están trabajando los asesores con un esquema para que condense todos los proyectos que hay en el Consejo”, dijo una alta fuente del cuerpo a .
El trabajo de Rosenkrantz y Lorenzetti, en el que participaron los secretarios Martín Oyanarte y Valentín Thury Cornejo, será ahora reinterpretado en el Consejo.
Pero Rosenkrantz y Lorenzetti quieren asegurarse de que siga sin cambios y sea debidamente interpretado, por lo que convocaron a la Corte a los consejeros de la magistratura de las Comisiones de Selección y Reglamentación para explicarles a cada uno los alcances de la iniciativa.
Una estrategia de persuasión que además incluirá entrevistas y apariciones públicas, pues están convencidos de que la sociedad es la que pide este cambio.
Del otro lado, buscan reducir las diferencias. “Va a salir un buen reglamento, se comparte el espíritu mayoritariamente”, dijo una fuente de la Magistratura, que arriesgó que la norma se aprobará este año, a lo sumo en el segundo semestre, antes de las elecciones donde se eligen a los nuevos integrantes del organismo.
El reglamento propuesto por Rosenkrantz y Lorenzetti en un acto público realizado en la Corte busca reducir la discrecionalidad en los concursos, establecer parámetros objetivos para el orden de mérito de los candidatos y evitar que la entrevista personal sea un mecanismo de ascenso de postulantes que no llegaron a tener un excelente desempeño en el examen escrito.
Los consejeros trataron la semana pasada ese reglamento y rechazaron votar a libro cerrado, como propusieron la abogada Jimena de la Torre, cercana a Pro, y César Grau, que llegó por el kirchnerismo pero, tras quedar relegado en un concurso para juez de la Seguridad Social, está distanciado.
Rosatti no firmó el proyecto, que se presentó sorpresivamente en la reunión conjunta de las comisiones. Cuando el asunto amenazaba con votarse y ser rechazado por la mayoría, Rosatti pidió que se busquen consensos con los proyectos anteriores y los que proponen las ONG. No impulsó la idea de sus colegas de probarlo sin cambios y a libro cerrado.
El representante del Poder Ejecutivo en el Consejo, el viceministro de Justicia Santiago Viola, fue el más enfático al criticar la “ansiedad desmedida” por aprobar la iniciativa. Se ve que el Gobierno, al menos el sector que reporta a Karina Milei, no tiene apuro.
En las vocalías de Rosenkrantz y Lorenzetti creen que no van a rechazar su proyecto, aunque son conscientes de que hoy no tienen los votos para aprobarlo. Pero lanzan el desafío: “Si dilatan el tratamiento o lo rechazan, el presidente de la Corte pagará los costos ante la opinión pública o ante sus colegas”, deslizaron.
Por lo pronto, los consejeros académicos liderados por Diego Molea, que entrará en el Consejo a fin de año, ya empezaron con la recorrida en busca de apoyos de las universidades.
“Participé en la Universidad del Litoral de un encuentro en el marco de la discusión de los proyectos destinados a reformar el mecanismo de selección de magistrados. Compartí el debate con los consejeros de la Magistratura por el ámbito académico, Guillermo Tamarit y Hugo Galderisi, la también consejera y presidenta de la comisión de Selección, María Fernanda Vázquez y el expresidente del cuerpo Miguel Piedecasas”, tuiteó en X Molea.
Lo cierto es que si se aprueba este reglamento, que contempla por ejemplo tomar examen con un multiple choice de un banco de preguntas elegidas por Inteligencia Artificial (IA), no afectará a los exámenes ya realizados, dicen en el Consejo. Se abrirá una pelea, seguramente.
Se cuentan entre ellos los exámenes de los cargos clave de Comodoro Py 2002, donde hay que cubrir cuatro vacantes en los juzgados de primera instancia, cuatro en la Cámara Federal de Casación y dos en la Cámara Federal.
La irrupción del proyecto de cambio de reglamento fue interpretada como un desafío de la Corte al Consejo, una “mojada de oreja”, dijo un asesor, pues entendió que el máximo tribunal puso en tela de juicio una de las facultades de la magistratura, como lo es la manera de elegir jueces.
La discusión del reglamento de concursos trajo a la luz otros temas, que incluyen por ejemplo poner en valor el rol del Consejo de la Magistratura. Ya sea defendiendo sus facultades para elegir jueces, como para administrar los recursos del Poder Judicial.
Están preocupados en el Consejo por la reducción de la recaudación que impacta en los fondos que recibe el Poder Judicial. Está normado que sean el 3,5% de la recaudación, lo que implicaba en marzo una proyección de unos 115.000 millones de pesos, pero en rigor se recibieron 85.000 millones. El 97% se gasta en sueldos.
En el Consejo de la Magistratura, además, se activaron otras discusiones de posible colisión con la Corte, como por ejemplo sus facultades para dictar normas de ética judicial o el debate acerca de quiénes deciden sobre los contratos en los juzgados y tribunales de todo el país.
Hasta ahora, jueces y camaristas peregrinan ante la Corte para pedir por recursos y contratos en juzgados con causas especiales, megacausas o de gran impacto institucional. Hay consejeros que están analizando si el otorgamiento de los contratos no es una facultad del Consejo como administrador del Poder Judicial y que los jueces tengan que agradecer a los consejeros por las dotaciones de sus tribunales: una manera de retener poder.
Por lo pronto, el Consejo convocó a un plenario para el próximo 15 de abril, la semana próxima, donde no está en el orden del día el tratamiento del reglamento de selección de jueces. Pero sí está la votación de ternas para los tribunales orales federales porteños, una deuda fatal, ya que la mitad están vacantes.
De hecho, fue elevado a juicio el caso del Vacunatorio VIP. Recayó en el Tribunal Oral Federal 6, pero está sin jueces. Hoy son suplentes allí, prestados de otros tribunales, Enrique Méndez Signori (en el caso Cuadernos), el juez Diego García Berro (del fuero penal económico) y Adriana Palliotti (afectada a Hotesur y Los Sauces). La fiscal del juicio oral será Fabiana León.
Hernán Cappiello,Conforme a
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Victoria Villarruel le respondió a un seguidor y aprovechó para chicanear a Adorni: “Que tengas una cascada de éxitos”

En medio de los cuestionamientos por el costo de las renovaciones en la casa de Manuel Adorni, la vicepresidenta Victoria Villarruel deslizó una chicana contra el jefe de Gabinete: ¡¡Feliz cumpleaños atrasado!! “¡¡Que tengas una cascada de éxitos este año!!”, escribió en X al usuario @gatin, que le había pedido un saludo.
El comentario de Villarruel hace referencia a la cascada que presuntamente habría construido Adorni en su casa en Exaltación de la Cruz.
Este lunes, el arquitecto a cargo de las renovaciones de esa casa, Matías Tabar, aseguró que el funcionario gastó más de US$245 mil dólares para acondicionar la pileta, instalar una cascada, colocar césped, equipar un quincho, entre otras refacciones.
La lista de renovaciones surge a partir de la declaración en Comodoro Py de Tabar, que aseguró que Adorni le pagó las refacciones en efectivo y sin factura en dos partes entre 2024 y 2025.
Una relación totalmente rota
La relación entre el presidente Javier Milei y Victoria Villarruel está completamente rota desde hace casi dos años. Mientras el jefe de Estado hace críticas directas a la Vicepresidenta, a quien acusa de traicionarlo, la titular del Senado acude a la ironía o chicanas como la de este lunes.
En esta ocasión, Villarruel usó una frase que hace referencia a uno de los temas más sensibles para el Gobierno: la investigación sobre el patrimonio del Jefe de Gabinete.
Ante las nuevas revelaciones en la investigación judicial por su patrimonio, el Gobierno negó que Adorni haya gastado US$245.000 en refaccionar su casa en el country de Indio Cuá. Cerca del funcionario aseguraron que ese no es el monto correcto y anticiparon la posibilidad de solicitar una pericia para esclarecer los hechos.
Victoria Villarruel, Manuel Adorni
POLITICA
Javier Milei, el presidente de la conversación cansada

Se suele mirar a las redes sociales como un territorio secundario de la política: un espacio de exageración, ruido, vanidad y desahogo. Y en muchos casos esa visión tiene fundamento. Pero con Javier Milei conviene hacer una excepción. No porque las redes reemplacen a la política real, sino porque en su caso fueron bastante más que un escenario de amplificación: fueron el territorio central de su construcción. Primero como personaje, después como diputado, más tarde como candidato y finalmente como presidente.
Milei creció en televisión, es cierto. Hizo del panelismo una escuela de instalación, de choque y de reconocimiento. Pero desde que llegó a la Casa Rosada dejó de exponerse al debate en los términos en que lo hacía antes. Ya no discute: emite. Y como tampoco cuenta todavía con una red territorial clásica —gobernadores, intendentes, una estructura propia extendida— entender cómo funciona su imagen y sobre todo su narrativa, sigue siendo indispensable para entender su poder. En su caso, mirar la conversación digital no es una moda metodológica. Es analizar una de las fuentes originales de su legitimidad.
Entre enero y abril en la consultora Methodo analizamos más de 326 millones de menciones en Facebook, X, Instagram y YouTube. El primer hallazgo es simple, pero no por eso menor: Milei mantiene la centralidad, pero pierde volumen. Sigue siendo, por lejos, el principal organizador de la conversación política argentina, aunque ya no con la misma potencia expansiva. En el primer trimestre de 2024 reunió 39 millones de menciones. En el primero de 2026, 18 millones. En dos años perdió más de la mitad del volumen de conversación que había logrado en el arranque de su presidencia.
No significa que haya dejado de importar. Significa algo bastante más sutil: importa de otro modo. Sigue en el centro, pero ya no irradia con la misma fuerza. Su conversación ya no crece: se defiende para sostenerse. Y eso es relevante porque el mileísmo fue, desde el principio, una experiencia de intensidad. No solo una oferta electoral sino también una forma de energía. Una máquina de atención. Cuando esa intensidad baja, aunque siga siendo superior a la del resto, lo que aparece ya no es solo un dato de comunicación. Aparece una señal política.
A eso se suma un segundo elemento. En abril de 2026, la conversación sobre Milei mostró 44% de positividad y 56% de negatividad: el peor saldo desde que asumió. El dato, por supuesto, podría leerse de manera lineal. Todo gobierno acumula desgaste. Todo oficialismo que ajusta, confronta y decepciona empieza a pagar costos. Pero acá también conviene ir un paso más allá. Porque aun en ese contexto, el nivel de positividad que conserva sigue siendo llamativo. No hay fervor, pero tampoco intemperie. Hay malestar, hay rechazo, hay fatiga, pero todavía persiste una afinidad o necesidad en una parte nada despreciable de la sociedad.
Eso no ocurre en el vacío. Ocurre con una economía que volvió a incomodar, una inflación que ya no puede administrarse solo como herencia narrativa y una secuencia de escándalos que empiezan a dejar marca. Lo interesante es que ese desgaste no produce, al menos por ahora, una transferencia clara hacia otro lado. Y ahí aparece uno de los rasgos más importantes del momento.
La oposición sigue sin capitalizarlo. Cristina Fernández de Kirchner registra 2 millones de menciones y 60% de negatividad. Axel Kicillof, 1,8 millones y también 60% de negatividad. Mauricio Macri, en cambio, muestra una novedad menor: después de mucho tiempo encerrado en una conversación de círculo rojo, volvió a ser advertido por fuera de ese perímetro, más por su separación y por esa vieja condición de celebrity que por razones políticas. No es un retorno grande, pero sí una visibilidad algo más fresca, como si hubiera dejado de existir solo en la sección política para empezar a asomar también en las de sociedad o espectáculo. Los outsiders, por su parte, no están mal ponderados en la relación entre imagen positiva y negativa, pero generan un volumen tan bajo que la sociedad prácticamente no los advierte: el mejor posicionado es Dante Gebel, que tras su última gira mediática apenas supera las 200.000 menciones.
Ese dato ayuda a leer mejor el fenómeno Milei. El oficialismo se desgasta, pero enfrente no aparece una fuerza que absorba con claridad ese desgaste y lo convierta en alternativa. El sistema político argentino parece hoy más apto para registrar malestar que para producir reemplazo.
El cuadro se vuelve todavía más nítido cuando se observa de qué se habla alrededor de Milei. Allí ya no aparece una agenda de transformación, sino una conversación organizada por tres grandes núcleos.
El primero es la gravitación de Donald Trump, con 7 millones de menciones. Ese volumen empieza a sugerir algo más que afinidad ideológica. Para una parte de la conversación pública, el Gobierno argentino aparece cada vez más ligado a la validación política y simbólica que llega desde Washington. No solo en términos de alineamiento exterior, sino también como dependencia narrativa. El mileísmo todavía conserva centralidad local, pero una parte del país empieza a leerlo como un oficialismo que mira demasiado hacia afuera para sostener su autoridad hacia adentro.
El segundo núcleo es la secuencia de escándalos. $LIBRA, ANDIS, corrupción y, de manera más visible, el caso Adorni. Este último es particularmente revelador porque no se trata de un funcionario lateral, sino de una de las caras más expuestas del dispositivo narrativo oficial. Y ahí se produjo una reversión de imagen de positiva a negativa de una velocidad inhabitual. En términos de volumen, un movimiento semejante solo se había visto antes en Alberto Fernández. La diferencia es que, en el caso del vocero presidencial, ocurrió muchísimo más rápido. Eso no habla solo de él. Habla también de una conversación pública que empezó a castigar con menos paciencia y de un gobierno al que ya no le resulta tan sencillo blindar a sus propios intérpretes.
El tercer núcleo, y probablemente el más profundo, es el económico. Inflación, reforma laboral, pobreza, jubilaciones, salarios y desempleo componen, en conjunto, un volumen de conversación que muestra hasta qué punto el malestar material dejó de ser un ruido de fondo para convertirse en experiencia cotidiana. Ese cambio tiene una importancia especial en redes, donde durante años predominó la exhibición aspiracional: la vida mejorada, la imagen deseable, el éxito aunque fuera transitorio o prestado. Cuando la economía se mete también ahí, cuando atraviesa ese espacio donde las personas suelen disimular sus carencias y exagerar sus logros, el problema dejó de ser técnico para pasar a ser anímico.
Por eso el dato más interesante de esta etapa no es solamente que Milei esté peor. Es que el mileísmo empieza a enfrentar una combinación más corrosiva: menos volumen, más negatividad, malestar económico íntimo y una sospecha moral que ya no parece ser un episodio aislado. Todo eso convive, además, con una oposición que no enciende y con outsiders que todavía no existen como posibilidad perceptible.
La Argentina, entonces, no da muestras de estar encaminándose a una conversación de relevo sino más bien a un diálogo sobre el desgaste.
Milei sigue siendo el centro de la escena pero empieza a tener problemas en torno a su gravitación. Central es aquello que obliga a mirar, gravitante es aquello que todavía logra ordenar el deseo. Lo que empieza a insinuarse en la conversación pública es que Milei conserva la primera, pero ya no está claro que mantenga intacta la segunda.
Tal vez esa sea hoy la mejor definición disponible del momento político argentino: una centralidad herida. Un presidente que sigue ocupando el centro del tablero, pero ya no con la misma capacidad de contagiar, expandir o prometer. Una sociedad que lo sigue mirando, aunque cada vez más desde la incomodidad, la sospecha o el cansancio. Y una oposición que, frente a esa erosión, no encuentra la manera de parecerse al futuro.
La política argentina, mientras tanto, todavía no termina de registrar ese cambio de clima. La conversación digital, en cambio, empieza a decir algo bastante más incómodo: el “libertarismo” no terminó, pero empezó a perder esa característica tan propia como decisiva que alguna vez tuvo de sobra. El entusiasmo.
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El autor es politólogo y CEO de la consultora Methodo
consultora Methodo,Patricio Hernández,Javier Milei,Conforme a,Javier Milei,,Minuto a minuto. Javier Milei y sus medidas: el regreso de Adorni a las conferencias de prensa y el avance de la causa judicial,,»Todos somos iguales ante la ley». La reacción de Milei contra los periodistas por la investigación sobre Adorni,,Malhumor social. Nervios en el círculo rojo de cara a 2027: ¿Y si Milei pierde?
POLITICA
La Corte de Formosa desestimó una denuncia contra periodistas por filmar en un pasillo a una diputada

El Superior Tribunal de Justicia de Formosa desestimó una denuncia presentada por la abogada y exdiputada provincial Gabriela Neme, quien se quejó de haber sido filmada por periodistas en los pasillos del edificio de Tribunales tras participar en una audiencia. La decisión, plasmada en la Resolución N.º 179/26, reafirmó la plena vigencia de la libertad de prensa en los espacios comunes del Poder Judicial provincial.
La demanda había sido impulsada por la ex legisladora Gabriela Neme, quien se molestó por ser abordada en un espacio común de los tribunales formoseños por un cronista y un camarógrafo. Los jueces resaltaron la libertad de prensa como principio.
El máximo órgano judicial de Formosa concluyó que no existió infracción alguna de parte de los comunicadores y ordenó el archivo de las actuaciones. El fallo fue firmado por la presidenta del STJ, Claudia María Fernández, junto con los ministros Marcos Bruno Quinteros, Guillermo Horacio Alucín y Ariel Gustavo Coll, quienes coincidieron en que la presencia de medios en dependencias judiciales no solo es legítima, sino inherente al ejercicio periodístico.
El caso tuvo su origen cuando Neme denunció que, al retirarse del edificio judicial tras una audiencia, fue captada en video por un periodista y un camarógrafo de Lapacho Canal 11 que se encontraban en un pasillo. Según detalla la resolución, ambos profesionales habían ingresado de manera formal: se registraron en la recepción e indicaron el motivo de su presencia, que era entrevistar a un funcionario judicial. La exlegisladora interpretó esa situación como una vulneración de sus derechos y presentó la denuncia.

Antes de pronunciarse sobre el planteo puntual, el STJ recordó que el artículo 101 del Reglamento Interno para la Administración de Justicia habilita a los periodistas a consultar expedientes bajo determinadas condiciones, lo que implica necesariamente el acceso a juzgados y tribunales. Sobre esa base normativa, el cuerpo judicial subrayó que no existe distinción entre medios públicos y privados: la libertad de prensa alcanza a todos por igual, en consonancia con el artículo 13 de la Constitución provincial.
Uno de los ejes del fallo fue la distinción entre los distintos tipos de espacios dentro de los tribunales. El STJ diferenció con claridad las salas de audiencias —que pueden estar sujetas a restricciones dispuestas por los magistrados en función de normas procesales— de los pasillos, mesas de entrada y áreas de circulación general. Sobre estos últimos, el tribunal fue categórico: son de libre tránsito y pueden ser utilizados por la prensa para el desarrollo de su actividad sin interferencias de ningún tipo.
El tribunal también delimitó el rol del Estado frente al trabajo de los comunicadores. En uno de los pasajes de la resolución, los jueces sostuvieron que “no es de incumbencia del Estado —en este caso, el Poder Judicial— determinar qué está bien y qué está mal en el ejercicio periodístico”, y precisaron que esa valoración corresponde a la audiencia de cada medio y, eventualmente, al ámbito judicial solo en casos concretos que lo ameriten.

El STJ también señaló que situaciones como la denunciada por Neme forman parte de prácticas habituales en dependencias judiciales y que nunca habían sido objeto de prohibiciones ni sanciones previas. Esa regularidad, sumada a la ausencia de norma que vedara la conducta de los periodistas, reforzó la conclusión del cuerpo colegiado: no había elementos que justificaran abrir una investigación administrativa.
Con esos argumentos, los magistrados resolvieron desestimar la denuncia y ordenar el archivo de las actuaciones. En el cierre de sus fundamentos, el tribunal sostuvo que el ejercicio de la libertad de prensa “se encuentra por encima de los inconvenientes coyunturales que puedan suscitarse para personas determinadas”, una formulación que deja en claro la jerarquía que el máximo órgano judicial formoseño otorga a ese derecho frente a molestias de carácter individual.
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